El Nombre de la Flor
Por Marce-chan
Capítulo 5
Ya era muy entrada la mañana, caminaban hacia la estación, Tsuruko no se sentía del todo bien, en primer lugar estaba sumamente incómoda vistiendo la ropa de Yukiatsu, no era que le importara su apariencia, nunca había sido superficial, pero aún no asimilaba todo lo que había sucedido, el frío de la noche pasada parecía haberle afectado y las palabras de la madre de Yukiatsu la habían dejado pensativa.
-¿Estás bien?-preguntó Yukiatsu al notarla extraña-No has dicho nada desde que salimos de mi casa.
-Estoy bien-respondió ella.
-Te llevaré tu ropa esta semana-dijo Yukiatsu.
-No-replicó ella-Yo vendré por ella.
-Ya dije que yo iré-respondió Yukiatsu decididamente.
-Pero no sabes donde vivo-respondió Tsuruko.
-Te acompañaré y de paso conoceré donde vives-respondió él.
-Pero…
-¿No quieres que te acompañe?
-Ya te he causado demasiadas molestias-murmuró ella sonrojada.
-Olvídalo-suspiró él exasperado-Si tanto te molesta no iré.
Siguieron caminando, Yukiatsu no había podido sacarse de la cabeza el incidente de la noche pasada en la estación del tren.
-Oye Tsuruko.
-¿Si?
-Ese tipo de anoche…
Tsuruko no pudo evitar estremecerse, seguía muy sonrojada.
-Parecía que no era la primera vez que te veía… El modo como te hablaba…
-Suele estar en la estación y también suele ir al restaurante donde trabajo-titubeó Tsuruko.
-¿Qué?-exclamó Yukiatsu-Entonces te está acosando.
-Al parecer no se acercaba a mí porque siempre estaba contigo-dijo Tsuruko sonrojada.
-¿Dónde queda el restaurante en el que trabajas?
-En el centro.
Yukiatsu no dijo nada más, pero en su semblante se notaba lo molesto que estaba. Justo cuando estaban por entrar a la estación alguien los alcanzó.
-¡Tsuruko! ¡Yukiatsu!-saludó Anaru alegremente-¡Que sorpresa!
-Hola Anaru-saludó él.
-Es raro verte por aquí, Tsuruko-dijo Anaru-¿Sucedió algo?
Se percató de su extraña vestimenta y su notable sonrojo.
-Esa ropa… ¿Es de Yukiatsu?
Tsuruko se sonrojó aún más.
-Perdió el tren y pasó la noche en mi casa-explicó Yukiatsu-Le presté eso mientras se seca su ropa.
Anaru miró dicientemente a Tsuruko que evitó su mirada por todos los medios posibles, se veía un poco dispersa.
-¿Tomarás el tren?-preguntó Yukiatsu mientras bajaban hacia la plataforma.
-Sí, voy al centro-respondió Anaru.
Llegaron a la plataforma.
-Entonces-dijo Yukiatsu volviéndose a Tsuruko-¿Quieres que te acompañe o no?
-No es necesario-respondió ella de inmediato.
-Como quieras.
Llegó el tren y Anaru entró, Tsuruko entró tras ella pero dio un respingo y retrocedió, sosteniendo a Yukiatsu por la chaqueta, él la miró desconcertado.
-¿Qué sucede?
-Está ahí…-murmuró Tsuruko asustada.
Yukiatsu alzó la vista, el sujeto de la noche pasada estaba en el vagón del tren. Anaru los miró extrañada.
-¡Anaru!-la llamó Tsuruko-¡Ven! Tomemos el siguiente tren.
-¿Por qué?-preguntó ella.
-Nada de eso-replicó Yukiatsu.
Rodeó los hombros de Tsuruko con el brazo y entró con ella al tren, se sentaron diagonal al hombre, que se sobresaltó cuando los vio, contrario a la noche pasada, parecía estar sobrio y no fue capaz de sostener la fría mirada que Yukiatsu le dedicaba, Tsuruko no hizo más que juntarse a él, a su lado se sentía a salvo. Anaru miró a uno y otro sin comprender.
-¿Me pueden explicar que sucede?
-Ese tipo-dijo Yukiatsu irritado-Está acosando a Tsuruko.
-¿Qué?
-Si yo no hubiera llegado anoche…-murmuró él más molesto que antes.
Tsuruko lo sostuvo de la chaqueta para evitar que se levantara.
-No vale la pena.
-Maldito…-gruñó Yukiatsu por lo bajo al ver que el hombre miraba a Tsuruko.
-Yukiatsu-murmuró Tsuruko sosteniéndolo de tal modo que quedaron prácticamente abrazados-No lo hagas, quédate conmigo.
-¿Eh?-Yukiatsu la miró sorprendido.
-Tengo miedo-murmuró ella alzando la mirada hacia él.
Yukiatsu respiró profundamente para retomar la calma, no tomaría a la ligera el temor de Tsuruko, no se separaría de ella. Anaru los miró sobrecogida, cuando él había ido en su ayuda con aquel sujeto que había intentado llevarla a un hotel a la fuerza no se había molestado, de hecho le había divertido la situación, en cambio con Tsuruko era todo lo contrario, estaba casi fuera de sí. Bajaron en la estación del centro, el hombre fue lo suficientemente prudente para quedarse en el tren, Yukiatsu siguió el tren con la mirada hasta que se perdió de vista, Anaru aprovechó para acercarse a Tsuruko.
-¿Qué es lo que está pasando?
-Bueno…-titubeó Tsuruko en voz baja-Llegué muy tarde a la estación y ese hombre estaba ahí, lo he visto varias veces y él se me acercó, no sé que pretendía pero Yukiatsu llegó justo a tiempo y lo alejó de mí, estaba muy enfadado.
-¿Ese hombre intentaba aprovecharse de ti?
-Así parece.
-Debes tener cuidado…-dijo Anaru-Pero ahora entiendo todo.
-¿Eh?
-Cuando te marchaste la noche pasada-respondió Anaru-Yukiatsu se excusó para ir detrás de ti y fue una fortuna que lo haya hecho.
-La verdad si-respondió Tsuruko.
-Oye Tsuruko… ¿Sigues decidida a olvidarlo?
Tsuruko la miró extrañada.
-¿Por qué lo preguntas?
-Es que creo que… Él…
Yukiatsu se acercó justo en ese momento.
-Llegó el tren-le dijo a Tsuruko-Hasta luego, Anaru.
-Te veo luego-se despidió Tsuruko entrando al tren detrás de Yukiatsu.
-Te llamaré más tarde-dijo Anaru.
Tsuruko y Yukiatsu se despidieron con la mano y el tren aceleró, la sacudida empujó a Tsuruko contra Yukiatsu y extrañamente ella no se separó.
-¿Tsuruko?
La sostuvo y se percató de que algo no estaba bien, ella no levantó la mirada, seguía muy sonrojada y respiraba agitadamente, Yukiatsu inmediatamente colocó las manos en sus mejillas.
-¡Estás ardiendo!-exclamó preocupado-Tienes fiebre.
Ella no respondió, se esforzaba por no desvanecerse, el tren estaba muy concurrido y no había sitio para sentarse, Yukiatsu la sostuvo, estrechándola contra su pecho.
-Aguanta, te llevaré al hospital.
-No-replicó ella jadeando-Sólo llévame a mi casa, es un resfrío nada más.
-¿Estás segura?
Tsuruko asintió.
-Sólo necesito medicinas y reposo.
Yukiatsu resopló con resignación. Bajaron al llegar a la estación norte. Yukiatsu la ayudó a sentarse en una de la bancas del lugar.
-¿Tu casa queda cerca de aquí?
-Unas cinco manzanas hacia allá-respondió Tsuruko señalando hacia el norte.
-No podrás caminar tanto-dijo Yukiatsu agachándose frente a ella-Sube.
-¿Qué?
-Que subas a mi espalda-replicó él resueltamente.
Tsuruko no tenía energía para discutir, subió a su espalda y le rodeó el cuello con los brazos, sus mejillas se tocaron, Yukiatsu endureció el gesto, tenía fiebre muy alta. Había sido descuidado, pudo haberlo previsto, era obvio que se enfermara después de la mojada de la noche pasada.
Cuando llegaron a la casa de Tsuruko nadie les abrió, ella buscó las llaves y se las entregó a Yukiatsu que se apresuró a abrir la puerta y entrar con ella.
-Ya llegué…-murmuró ella débilmente.
-¡Buenos días!-saludó Yukiatsu en voz alta-¿Señor y Señora Tsurumi? ¡Soy Matsuyuki!
No hubo respuesta, evidentemente no había nadie en la casa, Yukiatsu dejó a Tsuruko en la sala y buscó alrededor, encontrando una nota en la cocina.
- Chiriko, fui con tu padre a recoger a Kentarô al aeropuerto, regresaremos en la noche. Mamá.
-Es verdad-suspiró Tsuruko-Mi hermano llegaba hoy.
-No llegarán hasta la noche-murmuró Yukiatsu releyendo la nota y miró a Tsuruko preocupado.
-Iré a recostarme-dijo Tsuruko.
Pero al intentar levantarse perdió el equilibrio, Yukiatsu la sostuvo y la tomó en sus brazos.
-¿Qué haces?
-Te llevaré a tu cama y te compraré medicinas-dijo Yukiatsu sin mirarla.
-No es necesario…titubeó ella avergonzada.
-Replica todo lo que quieras-respondió él con seriedad-No pienso dejarte sola en el estado en el que te encuentras.
Ella no dijo nada y no volvió a replicar el resto del día, que Yukiatsu se dedicó a cuidarla, llevarle medicinas e incluso prepararle el almuerzo, gracias a sus cuidados la fiebre descendió y el malestar cesó significativamente.
-Gracias por todo, has hecho demasiado por mí últimamente, Yukiatsu-murmuró Tsuruko.
Yukiatsu la miró y le sonrió, apenas se podía mantener despierta, la medicina causaba somnolencia.
-Mereces mucho más-respondió él desviando la mirada-Te lo debo, tú siempre has estado a mi lado.
-Suenas tan cursi-sonrió ella-No es propio de ti.
-Todos tenemos derecho a cambiar-dijo Yukiatsu.
Ella se rió débilmente.
-Duerme-dijo Yukiatsu-Debes descansar.
-Gracias-repitió ella y cayó dormida casi de inmediato.
Yukiatsu esperó hasta que su familia regresó, les explicó la situación y por insistencia suya se quedó a cenar, cuando salía de la casa Kentarô, el hermano mayor de Tsuruko, lo alcanzó en la puerta.
-¡Oye Atsu!
-¿Dime?
-Creí que ya no frecuentabas a Chiriko-dijo él.
El hermano de Tsuruko era muy parecido a ella, en especial en su forma de ser, era un estudiante universitario en Saitama, un poco más alto que el mismo Yukiatsu.
-Desde que se mudaron no mucho-respondió Yukiatsu.
-¿Por qué la estás rondando otra vez?-preguntó Kentarô.
-¿Rondando?
-No es mi estilo comentar este tipo de cosas-respondió Kentarô-Pero debo decirte algo…
-¿Kenta-san?-murmuró Yukiatsu extrañado por su actitud, siempre se habían llevado bien.
-Chiriko ha sufrido mucho por ti, Atsu-le dijo él-Está decidida a dejarte atrás, no se lo pongas más difícil de lo que ya es.
-No es mi intención-murmuró Yukiatsu negando con la cabeza.
-Analiza tus sentimientos y haz lo que creas correcto-dijo Kentarô sabiamente-Pero déjame advertirte una cosa, si la haces llorar otra vez vas a conocer mi lado más oscuro.
Yukiatsu no pudo evitar retroceder algunos pasos y tragó saliva.
-Tenlo en mente, Atsu. Buenas noches.
Kentarô entró a la casa. Yukiatsu exhaló profundo y se encaminó a la estación de trenes. Mientras observaba distraídamente por la ventana del tren suspiró.
-Con que así se siente… Estar enamorado…
