El Nombre de la Flor
Por Marce-chan
Capítulo 6
La luz del sol llegó a través de sus párpados, obligándola a abrir los ojos, Tsuruko miró alrededor, estaba en su habitación, aún vestía la ropa de Yukiatsu, pero se sentía mucho mejor, giró la cabeza y vio a su hermano mayor sentado a su lado en la cama.
-Buenos días, Chi-sonrió él
-Ken, bienvenido a casa-respondió ella incorporándose.
-¿Te sientes mejor?
-Si-respondió ella-¿Qué día es?
-Domingo-respondió Kentarô-Dormiste un día entero.
-Ya veo…-suspiró ella.
-Atsu estuvo aquí-dijo Kentarô examinando su expresión ante la alusión.
Ella desvió la mirada.
-Lo sé...
-¿Qué está pasando, Chi?
-Larga historia-suspiró ella.
-Tengo tiempo-respondió él cruzándose de brazos.
Ella suspiró profundamente y se sentó en la cama.
• • •
Yukiatsu caminaba distraídamente por el centro de Chichibú, desde que había admitido sus sentimientos se sentía mucho más tranquilo, se había dado cuenta que la negación era la que lo mantenía de mal humor, ahora vivía más relajado, a pesar de la distancia que mantenía con Tsuruko, había evitado verla y buscarla; Su extraña charla con Kentarô lo había sacudido, la determinación de él lo había hecho reflexionar y desde entonces había cesado en sus intentos de encontrarse con ella. Sin embargo la pensaba constantemente y no era para menos, a pesar de todo, aún guardaba esperanzas y buscaba un modo de redimirse, de compensarle todos los años de rechazo.
También lo había dejado pensando la idea de trabajar medio tiempo en pos de ahorrar para la universidad, le había parecido una excelente idea y había decidido buscar algún empleo de esa índole en la zona de comidas del centro de la ciudad. Encontró un cartel de "Se necesita lavaplatos" en un restaurante de comida tradicional japonesa y entró a preguntar, pero por su apariencia y carisma lo contrataron como mesero. Inició esa misma tarde y se desempeñó bien, como siempre su atractivo físico y su don de gente le hicieron generar muy buena impresión en sus jefes y sus clientes.
• • •
Una larga jornada terminaba, completaba dos semanas de trabajar en el restaurante. Yukiatsu sale por la puerta trasera del restaurante que da a un estrecho callejón que conecta con el restaurante contiguo, saca la basura terminando así sus labores, regresa por su chaqueta y sale, mientras camina para salir hacia la calle principal se sobresalta al ver pasar a Tsuruko, para sorpresa, inquietud y molestia suya no está sola, un chico la acompaña, alto, de cabello y ojos oscuros, lleva el uniforme del Instituto Técnico Superior, hablan animadamente, siente el impulso de seguirlos, pero recuerda las palabras de Kentarô y se contiene, tomando la dirección contraria y dirigiéndose a la estación de trenes por el camino más largo. No puede evitar resoplar mientras imagina todo tipo de cosas, las intenciones del chico en cuestión eran más que obvias en su expresión, intenta conquistar a Tsuruko y eso lo enfurece.
-No seas egoísta… Ella merece ser feliz…-se repite en voz baja una y otra vez, mientras espera el tren en la estación.
Y para infortunio suyo los ve llegar a la estación, se levanta de un salto de su silla y se apresura a darles la espalda. Pero Tsuruko lo mira.
-¡Yukiatsu!
¡Rayos! Lo peor que podía pasarle es que ella se acercara a saludarlo, seguramente le presentaría a su nuevo novio, dejándole claro que lo ha olvidado por completo. En un intento de ignorarla sin parecer grosero, Yukiatsu se pone los audífonos en las orejas, pero escucha sus pasos acercándose, justo entonces llega el tren, las puertas se abren ante él y entra rápidamente.
-¡Yukiatsu!-escuchó la voz de Tsuruko tras él, pero siguió de largo y se mezcló con la multitud.
Suspiró, aliviado pero inquieto, verla tan inesperadamente lo había sobrecogido, pero sobretodo el hecho de que estuviera con alguien y lo tranquila que se veía en su compañía. Mientras caminaba hacia su casa trazaba mentalmente rutas desde su trabajo hasta la estación que evitaran volverse a encontrar con Tsuruko.
• • •
Yukiatsu salía de la escuela hacia su trabajo de medio tiempo cuando sonó su celular.
-Esta noche reunión. Trae bebidas. Jintan.
Sonrió, era lo que necesitaba, la reunión mensual con los Guardianes de la Paz, eso lo relajaría, siempre tenían ese efecto en él. Su sonrisa se intensificó, también se cumplía un mes de la noche que rememoraba con cierta frecuencia, la noche que pasó con Tsuruko en su casa y el aroma que había dejado impregnado en su almohada. Se preguntó si ella asistiría a la reunión, pero lo desechó casi de inmediato, no era probable, no tendría tiempo con el instituto, el trabajo y su nuevo novio, no pudo evitar una mueca de disgusto al pensar eso. Llegó al centro y se adentró a la zona restaurantera, alguien caminando en dirección contraria llamó su atención, endureció el gesto al reconocerlo, era el hombre que había acosado a Tsuruko el mes pasado, caminaba distraídamente hacia él, Yukiatsu cerró los puños y apretó los dientes, estaban muy cerca de su sitio de trabajo, más le valía que no entrara al restaurante en el que trabajaba; Pero no lo hizo, en su lugar, entró al restaurante de al lado, que ofrecía comidas rápidas.
-Buenas tardes, Matsuyuki-kun-saludó una chica menuda de cabello rubio oscuro y ojos verdes, la hija menor de su jefe, Terada Shizuku.
-Buenas tardes, Terada-san-saludó Yukiatsu.
-Dime Shizuku, por favor-replicó ella.
Yukiatsu suspiró, Shizuku era otra de sus fans, se había encaprichado con él desde que lo vio por primera vez.
-No puedo hacer eso-respondió él amablemente-Eres la hija de mi jefe.
-No importa-replicó Shizuku con un puchero.
-No es correcto y lo sabes-replicó Yukiatsu entrando a la cocina y quitándose la chaqueta.
Sobrellevó su jornada de trabajo intentando ignorar con toda la educación posible los insistentes cortejos de Shizuku, cuando salió al callejón a dejar la basura vio a una chica apoyada en la pared, cerraba los ojos con fuerza y respiraba agitadamente.
-Oye ¿Estás bien?-preguntó con suavidad.
La chica abrió los ojos con un sobresaltó y lo miró.
-¿Yukiatsu?
Él retrocedió al reconocerla.
-¿Tsuruko?
-¿Cómo…?-titubeó ella-¿Qué haces aquí?
-Trabajo aquí-respondió Yukiatsu señalando su restaurante.
-¿Qué…?-exclamó Tsuruko desconcertada-Pero…
-No me digas que trabajas ahí-dijo Yukiatsu señalando el restaurante contiguo.
-Si…
-Ese hombre, entró ahí esta tarde-exclamó Yukiatsu recordando.
-Si-titubeó Tsuruko atemorizada-Ha estado viniendo frecuentemente.
-¿Está ahí?-exclamó Yukiatsu perdiendo la compostura-¿Sigue acosándote?
-Sí, está ahí-murmuró Tsuruko-Por eso salí a tomar un poco de aire.
Yukiatsu pensó en entrar y romperle la cara al hombre, pero no era prudente ni racional, tomó aire, recuperando la calma.
-¿A qué horas sales?
-A las 7 y 30-respondió Tsuruko.
-¿Vendrá alguien a recogerte?-preguntó Yukiatsu haciendo referencia al chico con el que la había visto semanas atrás.
-¿A qué te refieres?-preguntó ella.
-No sé-replicó Yukiatsu evadiéndola-Quizás tu hermano o tu novio.
-Yo no tengo novio-replicó Tsuruko irritada-Y Ken ya regresó a Saitama.
-¿Te irás sola entonces?
-Supongo-respondió ella encogiéndose de hombros.
Yukiatsu estuvo a punto de comentar sobre el chico con el que la vio la vez pasada, pero no le pareció prudente hacerlo, volvió a tomar aire.
-Te espero enfrente.
-¿Eh?
-Te acompañaré a la estación-dijo él sin mirarla.
-Pero…-replicó Tsuruko.
-No me digas que no es necesario porque si lo es-replicó Yukiatsu interrumpiéndola.
-No iba a decir eso-reclamó ella impaciente-Es que tenía pensado ir a la reunión de los Guardianes de la Paz.
-¿En serio?-exclamó él gratamente sorprendido.
Tsuruko asintió con la cabeza, cohibida por su genuina felicidad.
-Mejor aún-sonrió él-Vamos juntos.
-Está bien.
-Entonces nos vemos enfrente a las 7 y 30-dijo Yukiatsu entusiasmado.
-Bien-sonrió Tsuruko y entró a su restaurante.
Yukiatsu terminó sus labores lo más rápido que pudo para salir pronto, la insistencia de Shizuku no le facilitó las cosas.
-¿Por qué tienes tanta prisa, Matsuyuki-kun?
-Tengo algo que hacer-respondió él impaciente.
-¿Tienes una cita?-murmuró ella con irritación.
-Algo así.
Se quitó el uniforme y se apresuró a ponerse la chaqueta.
-He terminado, señor Terada, me retiro por hoy.
-Gracias Matsuyuki-kun-sonrió su jefe-Que te vaya bien.
-Hasta el lunes-se despidió Yukiatsu.
-¿Quieres salir conmigo mañana, Matsuyuki-kun?-preguntó Shizuku rozándole el brazo.
-¡Shizuku!-la regañó su padre-¡Ya déjalo en paz!
Yukiatsu se encogió de hombros, algo avergonzado y despidió con la mano. Salió por el callejón y los vio, Tsuruko salía del restaurante contiguo y el hombre iba tras ella.
-Buenas noches, señorita-saludó el hombre.
Yukiatsu se adelantó rápidamente y carraspeó sonoramente la garganta. Tsuruko y el hombre se volvieron sobresaltados.
-Yukiatsu-exclamó Tsuruko aliviada.
Él fue hacia ella, la abrazó por los hombros y se giró hacia el hombre.
-Creí que había sido claro con usted, señor.
El hombre se quedó pasmado, Yukiatsu tomó la mano de Tsuruko y entrelazó sus dedos con los de ella.
-Le dije que se alejara de mi novia.
-Sólo quería disculparme por lo de la estación…-murmuró el hombre sin mirarlo.
-Disculpa aceptada-respondió Yukiatsu fríamente-Ahora lárguese.
El hombre obedeció de inmediato sin atreverse a devolverle la mirada, Tsuruko y Yukiatsu se miraron satisfechos.
-¿Ella es tu novia, Matsuyuki-kun?
Se volvieron, era Shizuku quien hablaba y se veía igual de estupefacta que el hombre.
-Terada-san-murmuró Yukiatsu desconcertado.
Tsuruko hizo el intento de soltarse, pero Yukiatsu no cedió.
-Matsuyuki-kun-insistió Shizuku esperando una explicación.
-Ella es la hija de mi jefe-explicó Yukiatsu a Tsuruko.
-Soy Terada Shizuku-dijo ella seriamente.
-Tsurumi Chiriko-respondió Tsuruko sin titubear.
-Que tengas buenas noches, Terada-san se despidió Yukiatsu.
Y sin esperar respuesta se encaminó a la estación de trenes llevando a Tsuruko de la mano.
-Veo que sigues siendo un imán de chicas-comentó ella con despreocupación.
-Es todo un fastidio-replicó él incómodo.
-Así que la hija del jefe…
-¿Y qué me dices tú?-contraatacó Yukiatsu-Te vi con ese chico en la estación el otro día…
Tsuruko lo miró.
-¿Me ignoraste adrede?-exclamó.
