El Nombre de la Flor

Por Marce-chan

Capítulo 7

Yukiatsu desvió la mirada, como siempre, Tsuruko era muy perceptiva, se dio cuenta de inmediato.

-Yukiatsu-replicó ella buscando su mirada.

-¿Mmm?

-Me ignoraste-no era una pregunta, era una afirmación.

Yukiatsu suspiró, avergonzado.

-Para tu información sólo quería disculparme por no devolverte la ropa que me prestaste-explicó Tsuruko atropelladamente y sin poder evitar sonrojarse-Nada más.

-No tienes que decirlo-replicó Yukiatsu-No esperaba otra cosa, estabas tan entretenida con tu amigo…

-¿Me lo dice el que conquistó a la hija de su jefe?-replicó ella con ironía.

-No es algo que yo haya buscado-replicó él.

Tsuruko resopló y justo cuando Yukiatsu iba a soltarla escucharon pasos apresurados tras ellos y alguien jaló a Tsuruko del brazo, Yukiatsu reaccionó jalándola también.

-¡Suéltala!-gritó Yukiatsu a coro con el recién llegado.

Era un chico, de la misma altura que Yukiatsu, de cabello oscuro y lentes, era el mismo con quien la había visto hace poco.

-¡Kai-kun!-exclamó Tsuruko sorprendida.

-¿Lo conoces?-preguntaron a la vez los dos chicos señalándose entre sí.

-Si-dijo ella soltándose de ambos.

Señaló a uno y a otro.

-Yukiatsu, él es un amigo de mi nueva escuela, Kai-kun, él es un amigo de mi antigua escuela.

-Miura Kaito-saludó él extendiéndole la mano.

-Matsuyuki Atsumu-dijo él con frialdad correspondiendo el gesto.

-Disculpa-dijo Kaito avergonzado-Creí que eras el acosador…

Yukiatsu le dedicó una mirada cortante.

-Fue un malentendido-dijo Tsuruko interviniendo antes de que él dijera algo-Yukiatsu me ayudó con eso, Kai-kun.

-Qué bueno-dijo él.

-No me dijiste que vendrías hoy-replicó Tsuruko.

-Salí temprano y decidí pasar por aquí, por si acaso-titubeó él.

-Gracias-sonrió Tsuruko.

-¿Quieres que te acompañe a tu casa, Tsurumi-chan?-preguntó Kaito.

-Descuida-dijo ella-Tengo que ir a…

Se volvió hacia Yukiatsu pero él se alejaba caminando, muy por delante de ellos.

-¡Yukiatsu!-exclamó irritada.

-Te veo allá-se despidió él y siguió alejándose.

-¡Espérame!-exigió Tsuruko impaciente.

Yukiatsu suspiró exasperado pero se detuvo, dándoles la espalda. Tsuruko y Kaito intercambiaron miradas desconcertadas.

-¿Qué le pasa a tu amigo?-preguntó él.

-No tengo idea-murmuró Tsuruko negando con la cabeza.

-Parece molesto-dijo Kaito.

Tsuruko suspiró con resignación. Lo cierto era que a Yukiatsu le molestaba de tal manera el trato de Tsuruko con Kaito que tenía que alejarse cuanto antes de ellos.

-¿Quieres que te acompañe a la estación?-retomó Kaito.

-Descuida, debo alcanzar a Yukiatsu-dijo ella-Muchas gracias por haber venido hoy, Kai-kun.

-Cuando quieras-sonrió él.

Tsuruko se dio vuelta, pero Kaito la sostuvo del brazo con delicadeza.

-¿Kai-kun?

-¿Puedo preguntarte algo?

-Claro.

-Sé que sonará entrometido pero… Tu amigo y tú… ¿Qué tipo de relación tienen?

Tsuruko no pudo evitar sentirse incómoda y desvió la mirada involuntariamente.

-Somos amigos de la infancia-respondió sin mirarlo.

-¿Nada más?

-Nada más.

Kaito suspiró con cierto alivio y tomó aire.

-Tsurumi-chan, quizás no es el mejor momento pero…-titubeó él-Hay algo que he querido decirte hace tiempo.

-Dime.

-Me gustas mucho, Tsurumi-chan. Y me gustaría que salgas conmigo-dijo Kaito atropelladamente.

Tsuruko se sobresaltó, si sabía que Kaito la veía de un modo diferente a los demás, pero no creía que fuera posible que se fijara en ella de esa manera. Él la miraba fija y decididamente, esperando una respuesta.

-Di algo, por favor-murmuró al verla callada.

Tsuruko miró al suelo, le costaba creer que un chico tan guapo e inteligente como él se hubiera fijado en una chica tan normal como ella, era casi inconcebible. Lo miró, detallando sus facciones, él tampoco le era indiferente, le atraía, pero mientras lo pensaba la imagen de Yukiatsu apareció de la nada en su cabeza.

-¿Tsurumi-chan?-escuchó la voz de Kaito como si viniera de muy lejos.

Se sobresaltó, volviendo a la realidad y vio el rostro de Kaito muy cerca del suyo, la observaba preocupado, al parecer se había ensimismado un largo rato.

-¿Estás bien?

-Si…-titubeó ella incómoda.

-Lo siento…-murmuró él avergonzado-No quería causarte problemas con mi confesión, yo sólo quería que lo supieras…

-¡No no!-replicó Tsuruko apresuradamente-¡No es por eso! Es sólo que… Me cuesta creer que te hayas fijado en mí de esa manera…

-¿Por qué?-preguntó Kaito extrañado-Eres inteligente, divertida y muy bonita. Disfruto pasar tiempo contigo y no puedo pensar en nadie más.

Tsuruko se sonrojó sobremanera con su declaración.

-¿Acaso no te gusto?-preguntó él.

-Si me gustas-respondió ella apenada-Pero no estoy segura de que forma…

-¿Quieres tiempo para pensarlo?-dijo él-Puedo darte todo el tiempo que necesites.

-¿De veras?

-Claro que sí.

-Gracias Kai-kun.

Yukiatsu había mantenido la distancia pero había escuchado todo, sentía una fuerte presión en el pecho, como si le hubieran agujereado el corazón. Mientras respiraba profundamente para retomar la calma escuchó pasos acercándose y se volvió, Tsuruko venía hacia él, alcanzándolo. Sentía deseos de salir corriendo, de alejarse de ella, pero las piernas no le respondían, simplemente se quedó ahí hasta que ella llegó.

-¿Qué es lo que te pasa?-reclamó ella.

Él retomó el camino como pudo.

-Yukiatsu-insistió ella.

-No quería interrumpir, eso fue todo-respondió él sin mirarla.

-No es lo que crees…-dijo Tsuruko en voz baja.

-No te estoy pidiendo explicaciones-replicó Yukiatsu.

-No te las estoy dando-replicó ella a su vez, ofendida.

Llegaron a la estación y abordaron el tren. Esta vez fue Yukiatsu quien se sentó lejos de Tsuruko.

-¿No vas a decirme por qué me evitaste?-murmuró Tsuruko cuando ya iban en el tren.

-¿Es necesario?-replicó él.

-Sí.

-No quiero seguir causándote problemas ni incomodidades-respondió él mirando por la ventanilla-Quieres alejarte de mí y tienes todo el derecho, lo acepto y lo respeto. De hecho pienso que es lo mejor para ti.

Tsuruko no dijo nada otro largo rato, pero la duda le daba vueltas en la cabeza.

-¿Ken te dijo algo cuando estuviste en mi casa la última vez?

Yukiatsu no puedo evitar sobresaltarse y sonrojarse.

-¿Mencionó algo?-preguntó aclarándose la garganta.

-No, pero lo conozco, es mi hermano.

-Ya veo…

-¿Te dijo algo?

Yukiatsu asintió ligeramente con la cabeza.

-Lo suponía-suspiró Tsuruko resignada.

Bajaron del tren y caminaron saliendo del casco urbano de la ciudad e internándose en la ladera del bosque en donde quedaba la base secreta. Yukiatsu iba sumido en un acalorado debate interno, de un momento a otro dejó de caminar. Tsuruko se dio cuenta de su rezago un trecho después.

-¿Yukiatsu?

Giró la cabeza hacia él, pero en medio de la oscuridad del bosque no veía más que su silueta muy por debajo de ella, de pie en medio del camino.

-¿Qué ocurre?-preguntó ella al ver que no se movía ni decía nada.

-Ese chico Miura acaba de confesarse-murmuró Yukiatsu-Él te gusta ¿Verdad?

Tsuruko se quedó estupefacta, no esperaba una pregunta tan directa.

-No es asunto tuyo-replicó a la defensiva.

-Si te gusta deberías salir con él-dijo Yukiatsu.

-¿Qué?-exclamó Tsuruko-¿Por qué me dices eso?

-Porque quiero que seas feliz-respondió él.

Tsuruko se sobresaltó, ese modo de hablar no era propio de él.

-¿Qué tienes, Yukiatsu?

Él no respondió.

-¿Qué fue lo que te dijo Ken?-insistió Tsuruko perdiendo la paciencia-¿Por qué actúas así?

Yukiatsu sacudió la cabeza. Tsuruko regresó sobre sus pasos, bajando por la ladera para ir hacia él, pero resbaló en el barro y se fue de frente, Yukiatsu reaccionó rápidamente atrapándola en el aire y sin pararse a pensarlo la abrazó.

-Yukiatsu…-murmuró Tsuruko separándose ligeramente para mirarlo.

Dio un respingo al verlo, se veía asustado, tenía los ojos firmemente cerrados, temblaba de pies a cabeza y respiraba agitadamente.

-¿Qué tienes? ¿Estás bien?

-No sé qué hacer… Yo…-tartamudeó Yukiatsu-Tsuruko…

-Dime-respondió ella asustada-Dime algo, Yukiatsu…

-Soy un asco… Yo…

-¡Yukiatsu!-exclamó Tsuruko tomando su cara entre las manos-¡Mírame!

Finalmente Yukiatsu abrió los ojos y la miró fijamente.

-Dime que sucede-insistió Tsuruko.

-Yo…-titubeó Yukiatsu-No sé qué hacer con esto… No sé qué hacer con estos sentimientos… Soy lo peor…

-No digas eso-replicó Tsuruko acariciándole la mejilla-No es verdad.

-No me facilitas las cosas, Tsuruko-replicó Yukiatsu posando una temblorosa mano sobre la mano con la que ella lo acariciaba.

-¿Qué?

-Perdóname por esto-suspiró Yukiatsu.

-¿Por qué?-preguntó ella sin comprender.

-Prometo que esta será la última vez-dijo él aferrado a ella con fuerza-Después de esto te dejaré ir y no volveré a molestarte. Alguien como yo no te merece, pero no puedo soportarlo más.

-¿Pero… Qué… Estás diciendo…?

Volvió a cerrar los ojos, tomando aire profundamente y volvió a mirarla, sus ojos se encontraron, Tsuruko se quedó pasmada al verlo, su mirada había cambiado, estaba decidido.

-Estoy enamorado de ti, Chiriko.

Y la besó de lleno en la boca.