Capítulo 3:

Harry salió del café sintiendo como sus oídos zumbaban de pura rabia, esta era sin duda la peor tarde que recordaba haber vivido en varios meses. Maldita fuera Muriel y sus estúpidos prejuicios, y maldita comunidad mágica del demonio que después de dos condenadas guerras aun no aprendía ni puta cosa. "Definitivamente te estás pareciendo cada día más a Ron" le reprocho nuevamente la voz de su conciencia (aquella que siempre le hablaba con una voz graciosamente parecida a la de Hermione) ante la cantidad de groserías que pensó en la misma oración.

Camino con prisa por el callejón Diagon buscando con la mirada a su amiga sin demasiado éxito por varias cuadras, hasta que un vestido violeta llamo su atención en la puerta de Flourish y Blotts librería. Apresuro el paso para llegar al local, tratando de no atropellar a nadie. Cuando cruzo la puerta y se encontró a si mismo dentro de la tienda que estaba casi en su totalidad ocupada por enormes estanterías llenas y llenas de libros, Harry tuvo un agradable sensación de estar de nuevo en la biblioteca de Hogwarts. Algo ameno y conocido, y el santuario personal de Hermione, realmente no le sorprendía que ella hubiera decidido refugiarse allí. Un momento después de recorrer el lugar y no encontrar a su amiga pensó que quizá debería dejarla lamer sus heridas en soledad, verla por la tarde en la Madriguera y fingir que no sabía absolutamente nada y dejarla pretender que estaba bien hasta que realmente lo estuviera. Se arrepintió de ese impulso cuando la vio. De pie frente a una estantería inmóvil cual estatua, hermosa y estoica con la mirada sin brillo ni emoción perdida en algún recuerdo nefasto de una guerra que seguía haciendo un molesto eco en sus vidas.

–¿Hermione?– la llamo suavemente dando un paso acercándose a ella. No obtuvo respuesta de su parte, en realidad su amiga no se movió siquiera ni dio muestra alguna de haberse percatado de su presencia. Todas las alertas se dispararon en la mente de Harry, esto estaba muy mal. – ¿Hermione?– intento nuevamente hablándole con una dulzura muy atípica en su voz y poso una mano lentamente en su hombro para intentar rescatarla del mundo de sus (seguramente) amargos pensamientos. Su voz no pareció llegarle, pero el contacto con su piel fue como un balde de agua fría que la hizo reaccionar, salto hacia atrás tratando de enfocar su vista en él. Le tardo un momento reconocer a su amigo, pero cuando lo hizo su semblante se suavizo y alejo su mano del bolsillo donde guardaba su varita.

–Harry. –dijo con una voz rasposa, se aclaro la garganta dándose tiempo para regresar al presente ante la preocupada mirada de su amigo. –Hola ¿Qué haces aquí?– pregunto tratando de fingir normalidad y Harry la admiro un poco más por intentarlo tanto.

–Tomaba un té. –respondió sonriéndole con tristeza, juzgando que lo mejor era decirle la verdad.

Hermione suspiro resignada. –Escuchaste. –y no era una pregunta. Se giro hacia la estantería y vago su mirada por los lomos de los interminables volúmenes de enciclopedias. –Lo lamento, Harry. Perdóname.

–No tienes porque pedir perdón. –respondió desconcertado por sus palabras.

–Pero si tengo. Lamento mucho haberles mentido sobre que iba a hacer hoy, lamento haber hecho lo que hice hoy. –su mano reposo en la estantería en busca de apoyo y solo hasta entonces Harry reparo en que estaba temblando. –Lamento no ser más fuerte, por ti. Por Ron. –giro el rostro hacia él y sus ojos estaban llenos de lagrimas. –pero no puedo, después de más de una año yo… no puedo y estoy tan cansada, Harry. Tan harta de todo y todos.

Harry no lo pensó dos veces, termino con la distancia que los separaba y envolvió a Hermione en sus brazos. Ella tardo un momento en comprender lo que sucedía, luego apoyo la cabeza en su hombro y sollozo suavemente dejando salir todo el dolor que llevaba guardando durante tanto tiempo. La mente del joven mago regreso rápidamente en el tiempo mientras acariciaba con ternura el cabello de su amiga. Recordó los primeros días después de la gran batalla cuando todos los Weasley estaban tan destrozados por la pérdida de Fred que no había consuelo que ofrecerles y el mismo se encontraba demasiado aturdido como para intentar encontrar alguno, la verdad de lo acontecido se había cernido sobre él (fue un Horrocrux, murió y volvió a la vida, derroto al mago tenebroso más grande de la historia y aun vivía, es decir, ya era libre para tener una vida) y Harry simplemente no podía reaccionar. Fue Hermione quien tomo las riendas de la situación, con esmero y determinación, como cada vez que la situación lo requería, se encargo de los quehaceres de la casa, de que las comidas se sirvieran a horario porque por primera vez en su vida Molly Weasley no era capaz de cocinar y cuido de toda la familia, en especial de Ron; aunque él fue el primero en abandonar el letargo en el que estaba sumergida la Madriguera y comenzar a empujar a su familia hacia adelante. Recordaba claramente a Hermione abrazando a Ginny cuando esta por, seguramente, primera vez en su vida se dejo vencer por las lagrimas o insistiéndole a George para que saliera de su habitación hasta que Ron (sin insistir en lo más mínimo, literalmente, lo saco de su cuarto) o acariciándole los cabellos a él mientras descansaba su cabeza sobre sus piernas refugiados bajo la sombra de alguno de los arboles de la Madriguera. Lo que no recordaba es que Hermione llorara, ni por los muertos, ni por los vivos, no recordaba haberla visto gritar y quebrarse y derrumbarse como habían hecho todos, tarde o temprano.

Hermione siempre había sido la clase de persona que pone las necesidades de aquellos a quienes ama por delante de las suyas, pero Harry no se dio cuenta en su momento que al final de la guerra eso significo para ella tragarse todo su propio dolor, que después de un año viviendo como fugitivo el abandono de Ron la tortura de Bellatrix y la pérdida de sus amigos, no podía ser poco y cuidar que todos pudieran sanar sus heridas. Un año y medio después de ello Harry se preguntaba quién cuido que Hermione sanara las suyas.

Probablemente, nadie.

Mierda de amigo era. –Perdóname, Hermione. – susurro estrechándola un poco más entre sus brazos.

Ella se separo un poco y lo miro a los ojos, con las mejillas bañadas en lágrimas y la nariz roja como cada vez que lloraba. – No tengo nada que perdonarte, Harry. Tú no has hecho nada.

–Exacto. –estuvo de acuerdo con ella sintiéndose cada vez peor consigo mismo –No hice nada.

Hermione termino de salir de entre sus brazos y se limpio las lágrimas que le quedaban en las mejillas. –Eran tiempos difíciles, Harry. –y por supuesto que ella entendió el sentido oculto tras sus palabras. –Estábamos demasiado destrozados como saber qué hacer. Era demasiado dolor y demasiada felicidad para sentirlos al mismo tiempo, no fue fácil para nadie.

–Tu supiste que hacer. –la contradijo muy decidido a que no le diera excusas a su accionar.

–No, Harry. –negó con la cabeza sonriendo con tristeza. –Solo pretendía saber, como siempre. No quiero que te sientas mal, no quiero sentirme mal yo tampoco. No vale la pena es solo que…sus palabras fueron muy duras y…yo…un montón de cosas se me vinieron encima… lo siento.

–Deja de disculparte, maldita sea. –increpo ya francamente molesto. –Todo este rollo de los héroes de guerra y celebridades del mundo mágico, con todas esas personas inmiscuyéndose en nuestras vidas es una mierda. Tienes derecho a llorar, a enojarte, a maldecir y hacer lo que quieras porque nada de esto es justo.

–No. –respondió simplemente y había tanta fiereza en su voz y en su mirada que Harry se pregunto qué fue lo que dijo para que se enfadara así. –Lo que verdaderamente no es justo es que yo este parada en una librería para comprar libros cuando Lupin jamás podrá leer otro, o que Tonks no esté en la mesa del domingo cambiando su nariz para hacernos reír a Ginny y a mí, que no estén aquí para ver a Teddy crecer o que Ron se desviva por llenar el lugar vacio que dejo Fred en Sortilegios Weasley y no lo consiga, que él y George nunca vayan a sonreír igual. Que ninguno de nosotros lo haga jamás.

-Lo que no es justo es que nosotros seamos llamados "héroes de guerra" como si nos felicitaran por una victoria cuando en realidad no ganamos nada. Y no es justo que además de tener que ver morir a nuestros amigos haya sacrificado la mitad de mi adolescencia luchando contra mortífagos, que haya sudado, llorado y sangrado peleando esta guerra, que haya tenido que ser una fugitiva, que me hayan torturado y que casi me maten solo para seguir viviendo en un mundo al que no le importa ni le interesa una mierda nada de lo que está mal. Donde la gente espera que vea como se cometen exactamente los mismos crímenes y me sienta feliz solo porque ahora puedo ser el victimario y no la víctima, porque yo no di todo lo que di ni perdí todo cuanto me fue arrebatado por un maldito mejor lugar en el status quo. Y, más que nada y por sobre todo, no es justo que me odie a mi misma tanto porque a pesar de que me duele horrorosamente la ausencia de Fred, de Lupin y de Tonks cada día doy gracias a Dios porque no fuiste tú. –se tapo la boca con una mano como horrorizada por sus propias palabras mientras nuevas lagrimas le cruza las mejillas –Porque no fue Ron. –y entonces ya no pudo contenerse más y dejo que el llanto le estremeciera todo el cuerpo.

Harry, aun perturbado por sus palabras, se apresuro a volver a abrazarla. Siempre había odiado ver llorar a las mujeres, esa era una de las razones por las cuales se enamoro de Ginny (ella casi nunca lloraba) pero Hermione se gano el derecho de hacerlo cuanto quisiera y el no le negaría un hombro para ello. No sabía que decirle para que se sintiera mejor, no sabía cómo consolarla pero si sabía que daría cualquier cosa en el mundo por poder quitarle todo ese dolor. –Yo también agradezco que no hayas sido tú, Hermione. –le susurro estrechándola con fuerza. Y lo dijo muy enserio, no habría podido seguir adelante si la perdía a ella también.

Una lágrima le recorrió el rostro y fue a dar sobre el cabello castaño de quien era en todos los sentido realmente importantes (excepto la sangre) su hermana.

... … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Casi una hora después Harry se encontraba sentado en la cocina del pequeño departamento que alquilaba Hermione en las afueras de Londres muggle, cerca de la Facultad de Leyes Mágicas (FLM), mientras su amiga se daba una ducha y se cambiaba de ropa para poder ir a La Madriguera antes que los echaran en falta. Aceptando la invitación de ella se sirvió una taza de café, que estaba preparado en una jarra, pero se arrepintió al darle el primer sorbo. Estaba terriblemente fuerte (además de caliente) y sus papilas gustativas lo resintieron de inmediato.

–¡Vas a terminar con una ulcera, Hermione!– le grito cuando el ruido de la ducha seso y la escucho andar de un lado a otro por su habitación.

–Llorón. –contesto ella con una sonrisa colándose en su voz. Sus pasos comenzaron a escucharse más cerca y un momento después la joven bruja entro a la cocina secándose el cabello con una toalla y, efectivamente, sonriéndole burlonamente a su amigo. Se había vestido con unos vaqueros oscuros no demasiado sueltos ni demasiado ajustados y una remera rosa suave con un saco de hilo a tono, una vestimenta mucho más acorde a ella que no por ser más sencilla la hacía lucir menos bonita e iba descalza, seguramente toda una mañana sobre un par de zapatos de tacón alto pasaban factura y quería retrasar el momento de volver a calzarse lo más posible. –Tengo mucho trabajo con la facultad, las materias extra que adelanto y el Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágica, con algo tengo que mantenerme despierta.

–Oh, si ¿Te mencione que creo que estás loca por aceptar esa pasantía? –pregunto Harry con tono inocente feliz de ver la expresión despreocupada en el rostro de Hermione mientras bromeaba con él, la tormenta ya paso.

–Como un millón y medio de veces, Harry. –dijo rodando los ojos y quitándole la taza de enfrente y dando un largo sorbo a la infusión. –¿Y yo te mencione que agradezco tu apoyo incondicional?

–Yo si te apoyo. –contradijo el joven mago sintiéndose ofendido. –Solo me preocupa que te excedas demasiado como en tercero y termines tapada de trabajo salteándote comidas y horas de sueño y…

–Lo sé, lo sé. –lo interrumpió ella con una sonrisa en los labios. –Solo quiero recuperar algo del tiempo que perdí volviendo a Hogwarts, te aseguro que no tengo intención de sobre exigirme. Y no podría hacerlo tampoco ni aunque quisiera. –agrego regresando sobre sus pasos a la sala en busca de un cepillo para su cabello.

Harry la siguió picado por la curiosidad. –¿Que quieres decir?

Hermione se sentó en uno de los sofás individuales y comenzó a desenredar sus rizos ignorando su pregunta. Lo cual solo aumento la curiosidad de su amigo que sentándose en el sillón que se encontraba justo frente al de ella, le clavo la mirada expectante y arqueo las cejas ante el repentino sonrojo que se adueño de las mejillas de la chica.

–¿Ron no te lo conto? –pregunto en un murmullo. Harry solo se limito a negar con la cabeza cada vez mas intrigado con lo que sucedía. –Me ha hechizado.

–Yo creí que lo había hecho hace ya mucho tiempo. –se burlo Harry aumentando el sonrojo de la chica.

–Lo digo en serio. –se quejo Hermione y sacando su varita realizo un grácil arabesco –Accio libro de leyes. –un libro sobre la mesa salió volando en dirección a la bruja pero antes de posarse en la mano que ella extendió expectante, se detuvo y regreso al lugar de donde había salido. –Desde las cinco de la tarde del sábado a las seis de la mañana del lunes no puedo tocar mis libros de estudio ni los pergaminos del ministerio. –explico haciendo un puchero que dificulto mucho el que su amigo no se deshiciera en carcajadas.

–¿Y tu se lo permitiste? –pregunto el niño–que–vivió casi atragantándose de la risa, no podía creer que Hermione, su amiga Hermione que era una mujer moderna e independiente, fuerte y valiente que siempre defendía las causas justa (entre ellas, la igualdad de sexos tanto en la sociedad como dentro de la pareja) haya dejado a Ron hacerle algo así.

Esta vez no fue un leve sonrojo lo que se apodero del rostro de la chica, sus mejillas se pusieron tan rojas como el cabello de su novio, abrió y cerró la boca varias veces incapaz de explicar cómo Ron pudo darle una orden con tanta autoridad y lanzarle un hechizo para asegurarse que obedeciera y seguir vivo para contarlo. Al ver como Hermione se removió incomoda en el asiento durante todo un minuto sin conseguir articular ninguna palabra y sin que el rojo de sus mejillas menguara ni un poco Harry decidió que no quería saber la respuesta. –Olvídalo. –le dijo y trato de no volver a reírse cuando ella suspiro evidentemente aliviada.

Hermione se levanto y camino hasta ponerse frente al espejo para terminar de arreglar su cabello, pero Harry tuvo la sensación de que en realidad quería poner un poco de espacio entre ellos. –Ni siquiera sé como lo hizo. –se quejo ella mientras esparcía un poco de poción alisadora (de excelente calidad made in Sortilegios Weasley) por sus rizos logrando que no estuvieran "tan" enmarañados –Odio que ahora ustedes conozcan un montón de hechizos y encantamientos que yo no sé hacer. Siento como si me hubiese quedado atrás.

Por supuesto que Harry si sabia como lo hizo, eran los nuevos encantamientos que les enseñaban en la Academia sobre condicionamiento espacio-temporal que los aurores usaban en las emboscadas para atrapar a sospechosos de robo. Claro que en esos casos se aplicaban sobre objetos de valor, no sobre personas.

–Siempre puedes venir a la Academia de Aurores con nosotros, estoy seguro que te haría muy feliz casar magos tenebrosos el resto de tu vida. –como respuesta de ese comentario Harry recibió una mirada asesina de unos ojos castaños a través del espejo. –Tranquila –sonrió en forma conciliadora. –Sigues siendo mejor bruja que Ron y yo juntos, podemos enseñarte todos los encantamientos y maldiciones que quieras, con la condición de que no las uses en contra nuestra, claro está.

Hermione le sonrió con dulzura a través del espejo. –No prometo nada. –rieron juntos.

El silencio se alzo entre ellos, pero no era un silencio incomodo era más bien un momento de reflexión individual que comparten dos personas que se conocen y se tiene la suficiente confianza como para estar a gusto en una situación donde no tienen nada que decirse. Hermione continuo arreglándose el cabello, desde que salía con Ron ponía especial esmero en su apariencia seguramente queriendo verse bonita para él y Harry vago con la vista por el apartamento hasta posarla sobre la mesa del comedor, que debería usarse para servir las comidas, pero que Hermione parecía ocupar a modo de escritorio llenándola de libros, archivos, carpetas y pergaminos a montones. Frunció el ceño sin saber muy bien porque.

–¿Hermione? –la llamo sin despegar la vista de los libro y sin deshacer su expresión ceñuda. –¿No dijiste que te juntarías con unas compañeras a hacer un trabajo para tu clase?

–Sí, pero no era verdad Harry. Solo no quería decirles que me vería con Muriel.

–Lo sé. –dijo trasladando su mirada seria de la mesa a la chica cuyo reflejo lo miraba interrogante. –¿Como se supone que ibas a hacerlo si no puedes tocar un solo libro?

–¡Oh, por Merlín! –exclamo girando sobre si tan rápido que fue pura suerte que no se callera al suelo. –¡Tienes razón! ¿Cómo fue que no pensé en ello? –se lamento dejando por fin el cepillo sobre una repisa y mordiéndose el labio inferior con fuerza. Dio un largo y profundo suspiro, miro a su amigo directo a sus intensos ojos verdes y le pregunto –¿Crees que Ron se haya dado cuenta que le mentí?

–No creo que lo haya notado. –respondió el chico más por hacer sentir mejor a su amiga que por convicción.

–Pues yo creo que si lo noto.

–¡Ron! –la exclamación sonó más fuerte de lo que debería porque salió de dos bocas al mismo tiempo. Harry y Hermione se giraron sorprendidos hacia la puerta de la cocina donde el pelirrojo los miraba cruzado de brazos y con el hombro apoyado levemente contra el marco.

Su expresión era todo menos feliz.

... … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Bueno no hay mucho que decir salvo que lamento la demora, mi computadora estuvo un mes de vacaciones en servicio técnico para mi mala suerte.

Espero les gustara el nuevo capitulo y tretare de no tardar tanto para subir el próximo.

Saludos.