Capitulo 5:
Hermione se aseguro que su mano estuviera fuertemente asida a la de su pelirrojo novio antes de enfrentar la mirada inquisidora de su mejor amigo. Los ojos verdes de este se encontraron con los de la chica, que complacida contemplo como el estrecho lazo que los unía atravesaba el espacio entre ellos. Y solo hasta entonces Hermione Granger comprendió algo que supuestamente siempre había sabido, que el amor y la amistad eran las cosas mas importantes del mundo, que (más allá de cualquier derecho que quisiera defender, más que cualquier reforma para un mundo mejor) fue por ellos por quienes peleo. Y no podría estar más feliz de haberlo hecho, porque siempre habría personas como Muriel con las que tuviera que lidiar pero los tenía a ellos. A Harry que era el hermano que siempre quiso tener y la suerte o el destino no le concedió, una persona honesta, leal y buena que la obsequio con un cariño sincero por todos estos años y todos los siguientes, a quien siempre podría admirar por su entereza y por su valor.
Y tenía a Ron que era el hombre mas maravilloso que el mundo había visto en todas sus eras, perfecto y suyo. Miro el hermoso anillo de oro coronado con un delicado rubí color rojo sangre (muy Gryffindor) y sonrío, o por lo menos lo seria pronto y nadie podría quitárselo jamás.
–Sé que esto es muy repentino y que quizá no estés de acuerdo con nosotros en que este momento es tan bueno como cualquier otro, pero por lo menos danos el beneficio de la duda. –le pidió Hermione. –Si contra todos los pronostico de la gente sobrevivimos un año y medio como pareja sin matarnos, podemos con lo que sea.
Ron río divertido del argumento de su novia, pero eso no le quitaba verdad a sus palabras. Llevar una relación amorosa no era cosa fácil, especialmente entre dos personas tan opuestas como Ron y Hermione, pero de una forma extraña, que probablemente nunca nadie jamás entendería, ellos habían encontrado la forma de completarse mutuamente, de no dejar que las peleas llegaran al punto sin retorno y de que sus palabras dolieran, pero jamás destruyeran lo que había entre ellos.
Habían logrado que el amor triunfara por sobre todas las otras variables entre ellos. Probablemente lo siguieran logrando por el resto de sus vidas y ninguna persona que los conociera podría jamás pensar que no estaban hechos el uno para el otro.
Y mucho menos, Harry.
–Lo sé. –respondió con un suspiro resignado. –Lo sé. Pero me tomaron por sorpresa, no creí que estuvieran en esa etapa de la relación ¿tú no estabas maldiciendo a diestra y siniestra, solo dos días atrás por haberte enamorado de, y cito: la mujer más terca sobre la faz de la tierra? –le pregunto a su amigo pelirrojo, que no dejaba de mirarlo con ganas de cometer un acto de violencia en su contra.
–Ehhh…nop. Debió ser otro. –Hermione lo miro alzando las cejas en una silenciosa promesa de que el tema no quedaba, de ninguna manera, ahí y que ya hablarían de ello más tarde, cuando estuvieran a solas.
–Como sea…– continúo la castaña. –Ron me lo propuso y yo (no recuerdo exactamente porque en este momento) le dije que si, así que vamos a casarnos.
El pelirrojo le sonrío seductoramente en otra muda promesa de que ya se encargaría él de recordarle, cuando estuvieran solos, porque respondió que sí a la proposición.
La mirada no paso desapercibida por Harry, que frunció los labios en una mueca de profundo desagrado.
–Pero ¿por qué tan pronto? –pregunto llamando la atención de los enamorados que por, no recordaba cuantas veces ya, se habían quedado viéndose el uno al otro olvidando totalmente que el estaba allí. No entendía cual era esa prisa que los urgía.
Vivian en un mundo en paz y tenían toda la vida por delante. Podría llegar a entenderlos si aun vivieran como acostumbraban, con incertidumbre, con el peligro asechando en cada esquina, temerosos por su propia vida y la de aquellos a los que amaban. En tiempos así uno se apresura a hacer todo lo posible, a vivir como si fuera el último día porque, realmente, puede serlo.
Pero ahora…
Ahora todo era calma y tranquilidad. Tenían tiempo para hacer las cosas con calma. La idea de que Hermione estuviera embarazada volvió a cruzar su mente, pero el moreno la descarto con rapidez. Era muy conciente que si volvía a hacer esa pregunta en voz alta había una alta probabilidad de que recibiera un golpe por parte de su mejor amigo.
–Nos extrañamos todo el tiempo.– explico Hermione sonrojándose levemente. –Nosotros no somos como tú y Ginny que pueden mantener una relación a distancia. Crecimos juntos, por siete años nos vimos la mayor parte del día todos los días. Ahora difícilmente encontramos ocasión de vernos dos veces a la semana.– la voz de Hermione, mucho mas que sus palabras, denotaba la tristeza que ello le provocaba. Ron se mantenía en silencio pero su expresión ceñuda confirmaba cada palabra que decía su novia.
–Y vamos a pasar el resto de nuestra vida juntos, que nos casemos ahora o en cinco años ¿Qué diferencia hay?
Harry miro a uno y luego a otro de sus amigos pensando que probablemente su suegra encontraría más de una "pequeña" diferencia que mencionar cuando se lo comunicaran, pero dudaba mucho que eso fuera a hacerlos desistir.
–¿Realmente van a hacerlo, verdad?– pregunto el niño que vivió dos veces, pero esta vez una leve sonrisa adornaba sus labios.
–Al fin, hermano.– exclamo aliviado Ron.
–Si tú no nos creías, Harry, no teníamos la más minima posibilidad de convencer al resto.– agrego Hermione sonriendo ampliamente.
–Es muy tierno que realmente creas que van a poder convencer a Molly de aceptar esto.–se burlo el chico de ojos verdes.
–Tenemos un plan. –informo Ron muy pagado de sí mismo.
–Un plan que no tiene la menor oportunidad de funcionar. –agrego Hermione ganadose un mirada ceñuda por parte de su novio. –Pero plan al fin y al cabo.
–¿Lo soltaran después del postre y saldrán corriendo? –pregunto Harry entre divertido y frustrado. Ver discutir a Ron y Hermione en ese nivel tan subliminal de las frases era un poco como volver a sus tiempos de Hogwarts, lo obligaba a aceptar que, contrario a las leyes de la naturaleza y de la física hay cosas que son eternas e inamovibles, imperturbables al paso del tiempo.
Hermione estallo en sonoras carcajadas que llenaron la sala mientras Ron adquiría una tonalidad muy similar a su cabello.
–Oh, por favor dime que no es ese tu plan.–rio Harry con ganas. –¿piensas realmente que salir corriendo lejos de tu madre después de tirarle encima la noticia impedirá que te persiga por cielo y tierra para intentar disuadirlos?
–Soldado que huye sirve para pelear otra guerra.– se defendió el pelirrojo aun muy sonrojado. –¿Y tu podrías parar ya? – le dijo a Hermione que seguía riendo a carcajada suelta.
La chica lo miro con ojos luminosos por las lágrimas que la risa provoco y luego lo beso suavemente en los labios. –Lo siento, amor. Pero hasta Harry se ha dado cuenta que es un plan horroroso.
–¿Qué significa eso de "hasta Harry"?– pregunto el susodicho arqueando las cejas hacia la chica.
–Que eres un pésimo estratega, hermano. –respondió Ron por su novia. Ella se limito a menear la cabeza como diciéndole "y…si".
Harry prefirió no insistir en el tema.
–En realidad, yo quería dejarles a todos pensar que estaba embarazada, va a ser la primera idea que les venga a la cabeza. –siguió Hermione aprovechando el silencio de su amigo. –Nos bastaría con no negarlo y para cuando sea necesario decirles la verdad ya estaremos casados, no habrá nada más que hacer al respecto.
Eso era mejor que el plan de "soltarlo y correr" pero no demasiado.
–Molly supo de inmediato cuando Fleur estaba embarazada de Victorie. –recordó Harry.
–Sí, lo sé. –acordó la castaña. –Es el único motivo por el que descartamos el plan.
–Entonces ¿Qué van a hacer?
Ron y Hermione se miraron las manos entrelazadas y luego directamente a los ojos hablándose sin palabras. Todo el amor que se tenían iluminaba sus pupilas haciéndolos sonreír levemente, Harry no pudo evitar sentir una puntadita de envidia, pero no se reprendió a sí mismo por ello.
Todos queremos lo que ellos tienen.
–Resistir lo que venga.– dijo Ron con simpleza aún con su mirada fija en la mujer que amaba, que permanecía cómodamente sentada a su lado sonriéndole con dulzura. –Juntos.
Era tanta la determinación en los ojos azules del chico y tanto el cariño que se palpaba entre ellos que Harry le creyó verdaderamente.
Todo estaría bien.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …
Los tres chicos se aparecieron en el bosque a unos metros de la madriguera y emprendieron la caminata con resignación ante lo que iban a encontrar. Molly iba a matarles por llegar como dos horas tarde.
El silencio entre ellos no era del todo incomodo pero estaba lleno de pensamientos que no lograban tomar del todo forma para convertirlos en palabras. Lanzándole una mirada indescifrable por sobre el hombro a Hermione, Ron se adelanto unos cuantos pasos para darle a sus amigos un momento de privacidad.
La chica le sonrió en agradecimiento y se acerco a su amigo de cabello azabache, que venía lo suficientemente distraído como para no reparar en ese silencioso intercambio. Le tomo la mano con la confianza que da el caminar años y años al lado y se la estrecho con firmeza, como queriendo reafirmar su presencia a su lado.
–¿Estás bien?– pregunto con suavidad. Sabía que realmente no había un motivo para que Harry se tomara mal la noticia, excepto la sorpresa inicial, pero la chica sabía que su amigo nunca había sido demasiado bueno para aceptar los cambios.
El chico la miro con la pena brillando en sus ojos verdes. –Sí. Lo siento, no sé qué me pasa. – confeso. –Todo ha cambiado demasiado rápido este último tiempo, no termino de acostumbrarme a una cosa cuando inmediatamente surge otra nueva.
Hermione lo miro con comprensión, feliz de que no le hubiera respondido con una evasiva. Harry también había cambiado muchísimo aunque ni el mismo se diera cuenta. Todo era parte de ese gran concepto llamado crecer y ella estaba feliz de que por una vez, de los tres era quien menos asustada estaba con ello.
–La vida es cambio, Harry. Esa es su esencia.
–Lo sé. –sus ojos de clavaron en la nuca de su mejor amigo, que caminaba muy ufano unos pasos delante de ellos. –¿Estás segura de esto?
Hermione frunció los labios ante el tono de la pregunta, Harry solía estar del lado de Ron pero cuando no lo estaba…era brutal.
–Harry…
–Si, lo sé. –se defendió automáticamente. –Sé que se esfuerza y que hace las cosas bien, sé que no hay otra chica en el panorama a millas de distancia por más que a una cuantas les encantaría meterse en su cama, sé que no te da lata con sus celos ante los cientos de pretendientes que tienes…
–No son cientos. –rebatió inmediatamente sonrojándose.
–Sé que te cuida y que estas por encima de todas las demás cosas pero…
Hermione lo miro esperando que continuara, en silencio. Dejando que las ideas se formaran en su mente y encontrara palabras que no le supieran a traición en los labios.
–Ron…siempre ha…él puede…–Harry bufo, molesto consigo mismo.
–Puede hacerme más daño que nadie. –concedió ella porque no había muchas posibilidades que Harry pudiera decirlo en voz alta. –Es parte de lo que significa amar a alguien, darle poder para herirte. Por eso la confianza es tan importante, yo confío en que no me lastimara.
El chico hizo una mueca de profundo desagrado, como si la primera frase hubiera salido de su propia boca. –Con todo lo que has pasado Hermione –"por mi culpa" agrego mentalmente. – la guerra, tus padres, no quisiera verte sufrir más.
Hermione planto sus pies firme en la tierra y dejo de andar forzando a Harry, que venía aun de su mano, a detenerse también. La seriedad en su rostro desmentía toda la dulzura y alegría que hubiera habido en su cara en las últimas horas y Harry se arrepintió de no haber sido lo suficientemente inteligente como para no cuestionar las decisiones de su amiga.
–¿Crees que cometemos un error? –y fue más una acusación que una pregunta.
–No. –respondió rápidamente antes de darse cuenta que no le estaba mintiendo. Ron y Hermione juntos jamás sería un error. Es exactamente como debe ser, pero…tenía miedo. Y les tenía envidia.
Quería lo que ellos tenían.
Quería lo que ellos tendrían.
Y no estaba muy seguro de que en qué clase de persona lo convertía eso. Pero no quería sentir celos del amor que ellos se profesaban, ni envidiar su relación o sentir rencor por ya no ser él la prioridad del día. No quería tener miedo a la soledad que sería su vida si ellos se cerraban un poco más sobre si y lo alejaban. O se alejaban.
No quería ser así de egoísta.
Ojala tuviera una forma de evitarlo.
–¿Harry, qué pasa?– pregunto la chica mirándolo con preocupación.
El aludido suspiro frustrado, realmente no había muchas cosas coherentes que le pudiera decir a Hermione para tranquilizarla aparte de la verdad. Y habiéndole honor a esta, tampoco es que a lo largo de su historia hubiera tenido mucho éxito al momento de engañar a su amiga. Ser honesto con ella era la mejor opción pero las palabras se le quedaban atragantadas cada vez que intentaba decirlas, y no era de extrañarse ¿Cómo se le dice a alguien que siempre ha luchado por tu felicidad que envidias la suya? ¿Cómo le dices a alguien que siempre ha estado a tu lado incondicionalmente y te ha querido sinceramente que no te alcance con eso, que quieras seguir estando primero?
No lo dices. Simplemente no se puede.
Miro los ojos castaños de su amiga con toda la angustia que sus pensamientos le provocaban, esperando que pudiera entender y perdonarlo. Él no estaba muy seguro de poder perdonarse a si mismo.
–¿Te conté alguna vez que estaba muy celosa cuando comenzaste a salir con Ginny? –soltó Hermione sorprendiendo a Harry totalmente, al punto de no ser capaz de hacer otra cosa además de pestañar por un largo momento.
–¿Si?
–Si. –enfatizo.–Claro que estaba feliz por ti, muy feliz en verdad. Pero, entiéndeme Harry, tú no tienes madre o hermanas así que yo, como tu mejor amiga, era algo así como la única mujer importante en tu vida. –el chico sonrió sin poder evitarlo.
Hermione tenía el corazón más generoso que cualquier persona que conoció alguna vez.
–¿Y qué hiciste con los celos?–pregunto suavemente.
–No hice nada.– sonrió la chica sonriendo con confidencia como si le estuviera contando un secreto. –Vivo con ellos todos los días en una relativa cordialidad, excepto cuando veo que extrañas mucho a Ginny y me dan ganas de ir a buscarla y traerla a patadas.
Harry rompió a reír, divertido y aliviado, a carcajadas sueltas. Una ola de calidez se extendió por su pecho y solo le tomo un momento darse cuenta que ese sentimiento era el amor fraternal que compartía con su amiga. Un amor inmenso que quizá él no se mereciera del todo pero que ella no dudaba en ofrecerle.
–Ginny necesita su tiempo para ser ella misma, volverá cuando este lista.–justifico a la chica sin estar del todo convencido pero con toda la esperanza que el amor nos permite tener. –Puedo esperarla, después de todo…tengo a mi familia conmigo.
