Capítulo 6:

El silencio que se formo era el más grande que La Madriguera había visto en los últimos sus 30 años de existencia, cuando la familia estaba reunida.

La larga mesa en medio del jardín estaba repleta de rostros con expresiones que iban de un claro desconcierto a un llano horror (la Sra. Weasley) y todos y cada uno miraban la cabecera de la mesa como si allí estuviera un hipogrifo gigante de dos cabezas con plumas verdes y violetas, en vez de Ron y Hermione tomados de la mano. Ellos al cabo de un momento de profundo silencio que parecía prolongarse infinitamente consideraron que no era tan descabellada la idea de salir corriendo, después de todo ya habían servido el postre.

–¿Estas embarazada?– y como no, el primero en pronunciar la dichosa pregunta fue George. Este miraba a su hermano menor con una expresión entre la burla y el reproche. –Creí haberte enseñado bien los encantamientos anticonceptivos, sabe que ahora mamá me echará la culpa de que arruinaste el futuro de Hermione por el resto de mi vida ¿cierto? Tu futuro no importa mucho, nunca ha sido demasiado prometedor.

–Cállate ya, George.– soltó Bill mirando preocupado a su madre, que a su vez miraba a su hijo menor y a su nuera con una expresión de horror y el rostro cada vez más pálido. –¿mamá?

–No estás embarazada, es decir, no pareces estar embarazada entonces qué…por qué…¿en qué demonios están pensando?

Ron y Hermione se miraron como diciéndose "ahí viene…" y por supuesto tenían razón.

–No se atrevan a mirarme así jovencitos, como si yo no comprendiera lo que es ser joven y estar enamorada. Eso no tiene nada que ver, ustedes creen que es fácil formar un hogar y mantener una casa, pues no lo es. Y ninguno de ustedes dos tiene la madurez que se necesita, ni los recursos mucho menos. ¿Con qué piensas mantener una casa, Ronald? Porque por supuesto que el salario miserable que te paga tu hermano en la tienda no será suficiente.–a casa palabra que la señora Weasley soltaba sus mejillas iban poniéndose un poco más rojas y el tono de voz aumentaba unos decibeles. –¿y que hay de la carrera de Hermione? Tu terminaras el curso de auror en un semestre pero a ella aun le faltan 2 años ¿crees que conseguirá un buen trabajo con los estudios por la mitad? ¿o que ella será feliz siendo ama de casa?– la robusta mujer pelirroja volteo a ver a su joven nuera con una dulzura que no existía en su rostro hace unos instantes cuando estaba recriminando a su hijo y agrego.–No es que piense que no sirvas para la tarea, cariño.

Hermione abrió la boca para responder aún sin saber muy bien que decir, pero las palabras murieron en sus labios porque su suegra ya estaba arremetiendo nuevamente contra su novio.

–Y no creas que es un tema para tomarse a broma, el matrimonio es una cosa muy seria jovencito. Uno se casa una vez en la vida y para toda la vida y solamente tienes veinte años ¡veinte! Dos veces diez ¿qué vas a saber ahora que es lo que quieres para el resto de tu vida? Y no es que seas un ejemplo de madurez Ronald. Tienes un temperamento terriblemente explosivo y cero moderación al momento de decir las cosas.

–Sip, me pregunto de donde lo habré sacado. – alego el pelirrojo con tono de total resignación.

–No te atrevas a hablarme en ese tono y a rodarme los ojos Ronald Weasley, soy tu madre y se de lo que te estoy hablando, no hay forma de que puedas hacer que esto salga bien. ¡Son solo unos niños!

Esa era probablemente la frase favorita de la Sra. Weasley, pero también era una terrible mentira.

–Mamá, por favor mirame.– pidió Ron con una parsimonia y tranquilidad muy atípica en él. –He peleado una guerra, he matado a personas y he perdido un hermano. No soy un niño, no podría serlo aun intentándolo. Hermione y yo nos amamos y queremos pasar nuestra vida juntos y vamos a casarnos, puedes gritar al respecto, hacer un berrinche, poner mala cara u oponerte de cualquier otra forma que se te ocurra pero lo haremos de todas formas.

Hermione miraba maravillada a Ron mientras hablaba y para demostrarle su apoyo estrecho sus manos con más fuerza sonriéndole con ternura.

La Sra. Weasley abrió una o dos veces la boca para rebatir el argumento de su hijo, pero no encontró nada que decir así que se volteo hacia su esposo. –Dile algo Arthur.

El señor Weasley se removió incomodo en su silla antes de aclararse la garganta y enfocar la mirada en los ojos azules de su hijo menor, que en ese momento brillaban de determinación. Sus niños habían dejado de ser niños, comprendió por enésima vez desde que la segunda guerra había comenzado. En esta ocasión no se sintió triste, pero sí bastante viejo.

–¿Estás seguro de lo que vas a hacer?– pregunto con calma.

–Si.–respondieron ambos jóvenes.

–Es un paso muy importante y hay muchos aspectos que considerar. ¿Dónde van a vivir? ¿Cómo pagaran la renta? ¿Cómo costearan el resto de sus estudios?

–Viviremos en mi apartamento hasta que ahorremos lo suficiente para comprarnos una casa propia. – Explico Hermione apretando con fuerza la mano de Ron, el Sr. Weasley hablaba con mucha más calma que su esposa y su voz era más suave, pero su estrategia de ataque sin embargo era mucho más peligrosa.– Ambos tenemos trabajos estables aun cuando son de medio tiempo y están bien remunerados, bueno…el mío lo está, la Sra. Weasley tiene razón al decir que George es un miserable.–intento bromear la castaña pero nadie rio del chiste (aunque algunos esbozaron leves sonrisas). –He irá mejorando con el tiempo, cuando Ron se reciba tendrá un puesto fijo de auror y cuando termine mi pasantía yo podre buscar uno también.

– Parece que has pensado esto muy bien– dijo Arthur empujando sus lentes sobre el puente de su nariz, sin dejar de mirar a Hermione con una intensidad perturbadora.

– Claro que lo he pensado muy bien ¿realmente cree que habría aceptado antes de considerar hasta la última de las posibilidades?– replico la castaña.

– Si, lo creo.– sentencio –Creo realmente que mi hijo te lo propuso en un gesto atípicamente romántico y aceptaste llevada por la emoción antes siquiera de pensar en todas las implicaciones.

Hermione se sonrojo visiblemente y Ron la miro arqueando una ceja. –Es que fue una proposición muy bonita.– se justifico sonriéndole con cierto aire de culpabilidad. Luego se dirigió su suegro nuevamente. – ¿Hay alguna objeción verdaderamente valida que pueda darnos para no casarnos aparte del hecho de ser "muy jóvenes"?

– ¿La precaria situación económica no te parece suficiente?– respondió.

– No, la verdad. Descubrí durante la guerra que puedo sobrevivir largas temporadas a base de bayas y té.

– ¡No es gracioso en lo absoluto, jovencita!– objeto la Sra. Weasley que pareció recuperar el poder del habla a base de pura frustración.

– Bueno, son ustedes los que actúan como si nos fueranos a morir de hambre. –respondió Ron en defensa de su novia. –Puede que no vayamos a gozar de lujos los primeros tiempos pero no pasaremos necesidades.

– ¡Oh, por Merlin!– se lamento Molly hundiéndose en la silla.

– Realmente creo que deberían pensarlo un poco más, esta clase de decisiones afectaran el resto de sus vidas para bien o para mal y nadie quiere que se arrepientan después. – agrego Arthur con los últimos alientos de protesta.

– ¿Puedo hacerles un pregunta? –cuestiono Hermione mirando intensamente a su suegro con la cabeza levemente ladeada en un gesto muy suyo que Ron reconoció como previo a encestar el golpe final. –Ustedes se casaron jóvenes y con una precaria situación económica…¿se arrepienten?

Touché. Pensó Ron con enorme satisfacción mientras todos en la mesa contenían el aliento.

Hermione realmente los había puesto en una encrucijada, si respondían que "no" entonces cualquier objeción que pudieran poner ante su matrimonio perdía peso automáticamente por no tener autoridad moral para oponerse. Y si respondían que sí… bueno, seguramente sería causa de que se desate la tercera guerra mágica.

El Sr. Weasley suspiro totalmente derrotado. –Realmente no me gustaría enfrentarme a ti en un juzgado, Hermione. Ni en un juzgado, ni en cualquier otra parte.

La susodicha sonrió complacida con la afirmación y giro para mirar a Ron feliz de que no hubiera sido tan terrible como habían pensado que seria.

– ¿Eso es todo?– le pregunto Fleur a Bill. – Cgeo que nosotros lo tuvimos más difícil que ellos.

Todos en la mesa en estallaron en risas cosa que el menor de los pelirrojos aprovecho para acercarse a Hermione y darle un furtivo beso en los labios.

– Mmmmmm, pero…¿estás segura que no estás embarazada?

– Cállate, George. – pero esta vez la afirmación vino de la familia completa.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Hola. No, no he muerto. Este año ha sido verdaderamente terrible para mi y no saben lo feliz que estoy que ya termine.

Debo confesar que no tenía intención de seguir con este fic pero recibi algunos review que me hicieron cambiar de opinión. Siempre he odiado seguir una historia y que la abandonen asi que no hare yo lo mismo.

El capitulo es corto, lo sé. peor antes que finalice enero volveré con otro que tenga una cantidad decente de palabras.

Muchas gracias por leer a los que sigan por allí,