Disclaimer. Naruto ni ninguno de sus personajes me pertenecen, todos son de Kishimoto-sama.
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Tumbada en su nueva cama miraba absorta en el blanco e inmaculado techo, eran pasadas las tres de la mañana y seguía meditando sobre los problemas que adquirió. Y lo más importante.
¡No fue capaz de percibir cuando Naruto-kun salió de su radio de observación! Le vigilo por más de 10 horas seguidas sin descanso mientras el rubio se debatía entre soda clásica o la de limón y basto un segundo para ya no verlo.
Derrotada se abrazó a la almohada, con temor de todos estos cambios y no tener a nadie cerca como Kiba-kun y Shino-kun para calmarla o darle aliento.
¿Estaría en lo cierto su padre? Debió quedarse en Konoha y estudiar como Neji una de las 10 escasas carreras impartidas, a lo mejor en este preciso instante charlar animosamente con Yamanaka o Sai sobre Diseño Gráfico. O con Tenten sobre historia.
Pero no, estaba en una ciudad diferente con personas desconocidas que si bien se les daba la gana la podrían hacer su esclava. ¡Oh dios! ¡En donde se fue a meter!
Poniéndose en posición fetal se aferraba como si de eso dependiera su vida, abrazando a su amada Hinamori. El único recuerdo de su madre que tenía. Una fea y mugrosa muñeca de trapo.
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—¡Por amor al arte Danna!
—¿Y qué quieres que haga? La que cocinaba aquí no está y tú no tienes dinero para comer fuera.
El ruido de la discusión fuera de su habitación la despertó, se había quedado dormida con su madre reconfortando de alguna manera.
Desperezando su cuerpo se levantó calmada, confirmando por el reloj de su mesa eran las 6 de la mañana. Tal como su sistema estaba acostumbrado.
Se miró por el espejo que apenas ayer instaló en el escritorio y al ver que no estaba como la chica del exorcista decidió salir a dar los buenos días.
—¡Vas a quemar los huevos!
—Entonces tú puedes hacerlo —sin desear interrumpir la discusión tan acalorada del rubio y pelirrojo se quedó al margen pero se le escapó una risita ante la imagen.
Deidara quién gozaba de un oído tan envidiable como el de los caninos logró escuchar a su nueva compañera.
—Mejor que lo haga ella. Buenos días señorita Cariñosita.
Tiñendo su rostro del rojo con mayor fuerza que hubiera podido se armó de valor y abandonó el escondite, mirando al suelo dibuja un ocho en el suelo con la punta de sus pantuflas de conejito rosas.
Sasori sin inmutarse se quitó el delantal estúpido que había dejado Sakura como parte de su estadía, ofreciéndoselo a la morena. De inmediato se lo puso y comenzó a hacer su mejor esfuerzo en la cocina.
Batiendo con calma los huevos y dejando que el sartén caliente el aceite en su punto los dejo caer para formar un círculo irregular mientras que en otro unas cuantas tiras de tocino se freían con lentitud.
Los dos chicos de brazos cruzados esperaban impacientes el resultado, tal vez tendrían que comprar comida y sólo calentarla en el microondas como estaban tan acostumbrados a hacer.
Girando de inmediato con un par de platos perfectamente hechos los puso delante a ellos, con algo de recelo los hombres tomaron los tenedores. Una vez ya les había ocurrido que la presentación era más que perfecta pero el sabor. Mejor no recordar.
Hyuga tomó asiento lejos de los hombres que ya empezaban a comer sin timidez, de hecho el rubio devoraba todo a su paso mientras que los modales del pelirrojo lo limitaban a 40 mordidas por bocado.
Se parecen tanto a Kiba y Shino. ¿Por qué no me sorprende? El idiota y el callado ¡Bravo! ¡No les digas así! ¡Oh, la señorita se ofendió!
—Dinos Hinata-san —el pelirrojo interrumpió la discusión interna que debatía con su otra yo— ¿Por qué buscas estudiar en este lugar?
—Priimego de donge bienege.
Akasuna le lanzó una mirada de asco a su compañero, al parecer necesitaba unas cuantas clases de buenos modales y urgentes. Casi de inmediato el rubio empezó a toser golpeando su garganta e indicando se estaba ahogando con un trozo de comida.
Ella alarmada se paralizó del miedo al verlo tumbarse y rodar por el suelo, harto Sasori únicamente levantó tanto como pudo su pie para atinar en el estómago del chico y hacerlo expulsar la comida.
Tosiendo abruptamente se revolcó hasta quedar boca abajo, intentando respirar con más calma ante la aterrorizada mirada de la chica y la indiferente de Sasori.
Volviendo a centrar su atención en la chica que se encontraba más calma al ver al rubio maldecir por lo bajo.
—De Konoha.
—¡Yo soy de Iwagakure¹!
Como si nada hubiera ocurrido se levantó de un brinco asustando a la morena que no encontraba ningún recuerdo de ese nombre.
—Viene del País de la Tierra —intervino el pelirrojo— Sunagakure², del País del Viento. Está relativamente cerca tu ciudad de la mía.
Ella asintió. Una estación de trenes a la otra el viaje duraba cerca de 12 horas a comparación de 36 horas hasta la estación Yuki³.
Razón más para pensar dos veces antes de querer visitar la Ciudad.
—¿Y para qué vas a aplicar?
—¿A-aplicar? —dudosa ante la pregunta del rubio. Ambos hombres encontraron sus miradas… Ahh. Parece que alguien no leyó el críptico de ingreso.
Deidara se levanto para pellizcar un par de tiras de tocino del plato sin probar de la Hyuga antes de darle su explicación.
—Veggas, La ciudad o el país …
—Idiota es el país de la Nieve. Antes era un pueblo de ancianos, pero cuando inauguraron la universidad los estudiantes de todos lados decidieron venir por la cartera de opciones y así renombraron el lugar.
Debido a esto es muy común que muchas carreras que otras Universidades no dan se sobrecargan de estudiantes por puesto, eso les obliga a hacer dos filtros.
Hinata sintió que el aire se le fue de los pulmones, osea que ese infernal examen que hizo no era garantía de su estancia sino de que era capaz de ser apta para la institución.
La mano del rubio se posó en su hombro con firmeza y levanto para verlo.
—Hmp, creo que nunca hemos sido buenos explicando. Hmp. Aún cuando no te quedes en tu carrera deseada hay muchas opciones, más de cien de hecho algunas con ligeras diferencias. ¿Entonces?
—Terapia y educación física —dijo tímida ante la mirada de ambos chicos. Con un segundo de respeto el artista de lo explosivo, tal cual, estalló en risas.
Sasori suspiró derrotado y la chica se avergonzó.
—Ese Neandertal cerebro tuyo sí es que Itachi ha dejado algo de él ¿Puede callarse? Es un imbécil. Pero siendo sincero, nunca he visto una chica cursando esa carrera y ya llevo varios exámenes como observador. ¿Cuantos aciertos tuviste en la primera ronda?
—478. —La avergonzada apenas si podía mantener el rostro alzado, mientras que las risas cesaron y algo que ni siquiera su compañero en tantos años pudo ver. Akasuna se reía histérico.
La de ojos perlas giro la vista al de ojos azules, preguntándole pero este tan impactado negó sin saber qué decir. Y así como estalló, ceso.
—Hinata. Te aseguro que con esa calificación incluso en neurocirugía tendrías pase automático, no te lo dieron porque el examen físico sólo lo realizan hombres y creeme que no lo quieres.
¿Has pensado en otra cosa?
No tontita, no lo haces. De hecho tampoco te gusta la mugre carrera, lo que quieres es seguir con Naruto y que siga acercándose a ti por los apuntes. ¡Callate! Neji seguro que aprobaría esas pruebas.
Negó triste aún cuando luchó contra todos sus cercanos —y no tanto— y asegurar esa era su vocación la verdad era que no le parecía la forma más sexy de que Naruto-kun se acercara a ella toda sudada.
—N-u-nuncahesidobuenaennada —aquello en un murmullo tan rápido que casi no se daban cuenta de este.
Bueno, Uchiha tenía su nuevo proyecto del semestre.
¹. Aldea de la roca.
². Aldea de la arena.
³. Nieve.
