Hola a todos los que sigan por allí, lamento la demora pero como he empezado la facultad y este es mi último año estoy terriblemente ocupada, no sé si habrá alguien por allí que me tenga paciencia y continúe leyendo pero no pienso dejar el fic sin final.

Este capítulo va especialmente dedicado para Karla PC que me dejo comentario en los últimos 2 capítulos, ¡muchas gracias! Me alegro mucho leer tus palabras.

Espero que les guste este nuevo capítulo.

Como saben, todo lo que reconozcan es propiedad de J.K. Rowling, y la historia tiene solamente fines recreativos.

Capítulo 9:

Cuando Ron entro al departamento de Hermione eran pasadas las nueve de la noche y supo inmediatamente que algo iba mal.

El fuerte olor a químicos lo alerto de ello.

Dejando con cuidado su abrigo en el perchero se adentro en la impoluta sala, los muebles estaban increíblemente brillosos y de los sillones se desprendía un leve aroma floral que le hizo pensar que los forros habían sido recientemente lavados. Suspirando con pesadez se acerco a la cocina para encontrarse con su novia exactamente en la posición en la que la había imaginaba.

Hermione estaba arrodillada en el piso de la cocina con un cubo de agua jabonosa al lado y un cepillo refregando las uniones de los azulejos casi con furia. El resto de la cocina (paredes, mesada, mesa, horno, hoyas y demás utensilios) ya se encontraban completamente limpios y brillantes.

–¿Hermione?– la llamo suavemente.

La aludida levanto la vista de su tarea como si despertara de un trance y lo miro confundida, como si no entendiera su presencia allí, como si no entendiera nada fuera del cepillo que sostenía y la suciedad imaginaria que limpiaba, en realidad.

–Ven.– le dijo Ron con voz suave y le tendió la mano.

El cepillo hizo un ruido estruendoso al caer fuera del agarre de los dedos femeninos y la chica se puso de pie con cierta dificultad. La mano de ella estaba fría y húmeda cuando la deslizo dentro del agarre de la otra mano, que era grande en comparación, masculina cálida y levemente callosa.

–Ven.– repitió el muchacho esta vez más resuelto y se encamino con ella rumbo a la habitación. Al llegar al cuarto ignoro, no sin cierta dificultad, el absoluto orden que reinaba y continuo camino hacia el cuarto de baño. No deshizo el agarre de la mano de Hermione hasta que estuvieron dentro y hubo cerrado la puerta, se inclino hacia los grifos modulando la temperatura del agua hasta que estuviera agradablemente caliente y la dejo correr para que llenara la bañera.

Al girar hacia su novia noto que tenia la mirada totalmente perdida, en realidad, estaba inmóvil y lucia perfectamente ecuánime bajo la tenue luz que los iluminaba.

Daría su brazo derecho por poder quitarle el dolor que ahora la aquejaba, daría cualquier cosa en realidad.

Cerro la distancia que los separaba en 2 cortos pasos y presiono los labios contra su cien con toda la ternura que fue capaz de reunir. Sus manos conocedoras fueron a su cintura y de ahí a su vientre para comenzar a desabotonar su camisa. Hermione levanto el rostro hacia él y lo miro con sus inmensos ojos cafés llenos de tantos sentimientos que Ron no podía comenzar siquiera a enunciarlos.

–Shhhhhh.– le susurro. –Todo estará bien.

Y, realmente, deseaba creerlo.

–¿Cuándo?

Ron la miro con atención. No había variante en su expresión y sus labios estaban juntos y continuaban apretados, no estaba seguro de que ella verdaderamente le hubiera hablado.

–Pronto.

Pero le respondió de todas formas.

Deslizo la camisa por sus hombros y luego por sus brazos con lentitud, ella no llevaba puesto brasier solo una delgada remera de tirantes blanca. Considero por un momento dejársela puesta pero el efecto sería devastador para el una vez que se metiera dentro del agua y estuviera toda mojada. Presiono sus labios suavemente contra su mejilla y paseo por su mandíbula mientras sus manos encontraban el borde de la prenda y comenzaban a subirla por su abdomen.

"Bueno, hasta aquí llego" pensó cuando la remera se unió a la camisa en el suelo. Simplemente, Ron no podia tener sus senos desnudos y expuestos frente a él y que su cuerpo no reaccionara en respuesta. Se giro hacia el compartimento del espejo para buscar las sales de baño esperando que Hermione no se hubiera percatado de su errección.

–Entra al agua.– la voz le salio mucho mas ronca de lo que le hubiera gustado. No tenia intencion de convertir la situacion en algo sexual, queria cuidar de ella y demostrarle su cariño, pero que Merlin lo perdonara, ella tenia unas muy buenas tetas.

Una vez hubo encontrado el frasco de las sales se mantuvo de espaldas a su novia, el tintineo de los botones de sus vaqueros al ser desabotonados ya era suficiente aliciente para su estado, no necesitaba observarla terminar de desvestirse.

Escuchar el chapoteo del agual al meterse en la bañera fue un alivio, repentinamente hacia mucho calor en el baño. Se arrodillo al lado de la bañera dejando caer las sales y la espuma dentro del agua tibia concentrandose en mirar solo los asulejos hasta que la espuma fuera suficiente para ocultar el tentador cuerpo de ella.

Hermione lo miraba en silencio entre divertida y enternecida.

–Muestrame tus manos.– pidio Ron con un leve dejo de reproche en su voz y hasta alli llego la divercio de ella. La chica se hundio un poco en el agua sumergiendose hasta los hombros, por si a él se le ocurría tomarla por los brazos ante su negativa.

–Estan bien.– respondio sin poder evitar sonrojarse.

–Hermione.– sentencio el pelirrojo con voz severa. –Las manos.

La vacilacion de ella duro el tiempo suficiente como para que Ron supiera exactamente que le ocultaba. Con un suspiro de resignacion se puso de pie en busca del botiquin. Tomo el pequeño frasco con un liquido de color ambarino y volvio a su sitio al lado de la bañera.

–¿No quieres meterte aqui conmigo?– pregunto Hermione sonriendo inocentemente.

El brillo filoso en la mirada azul de su novio le indico a la castaña que mas le valia no discutir con el.

Saco sus manos del agua lentemante y las apoyo en el borde de la bañera, al alcance de Ron. No pudo evitar bajar la cabeza apenada.

Ron contuvo el aliento y un par de palabras mal sonantes que purgaban por salir de su boca. Las manos de Hermione se habian arrugado levemente por el agua y eso hacia mas notorias todas las heridas que adornaba el borde de sus uñas partidas y ennegresidas.

Con cuidado fue vertiendo pequeñas gotas de la pocion sanadora sobre la piel maltratada sintiendo un nudo en la garganta haciendose mas y mas grande. Las palabras nunca habian sido su talento y, haciendole honor a la verdad, no habia mucho que decir en una situacion asi.

El hechizo de memoria que Hermione aplico sobre sus padres estaba ejecutado (como no) de manera impecable. Los sanadores fueron completamente categoricos al momento de explicar que el proceso para devolverles la memoria no solo no ofrecia ninguna garantia sino que tambien seria largo y, mayormente, peligroso.

Cuando finalizaron el analisis de los Señores Granger y expusieron el diagnostico la respuesta de Hermione no se hizo esperar y fue totalmente contundente.

"Dejenlos en paz"

Los señores Granger (ahora permanentemente Wilkins) regresaron a Australia, a su falsa vida y a sus dos hijos adoptivos esa misma tarde sin tener ningun recuerdo del examen en San Mungo o de su verdadera hija. Ron sospechaba que de todas las razones perfectamente validas por las que su novia tomo la decision de renunciar a sus padres esos dos niños huerfanos que sus padres habian acogido y a los que criaban como propios había sido el factor decisivo. Ella sencillamente no tenía el egoísmo necesario en si para anteponer sus deseos al bienestar de una familia entera.

Era una persona magnifica, se recordó Ron, ojala no tuviera que sufrir tanto a causa de ello pero la vida, después de todo, no era justa.

Hermione había llorado durante horas en sus brazos esa noche, la primera de una vida sin la esperanza de recuperar a sus padres y no había vuelto a derramar una sola lágrima.

Bueno, no delante de él por lo menos.

–Eso está mejor.– comento cuando termino con el ultimo de sus delgados dedos de chica y se llevo una de sus manos a los labios para darle un suave beso en los nudillos. –¿Cómo te sientes? No, espera. Es una pregunta estúpida, lo siento.

La sonrisa en los labios de ella era triste y dulce a la par. –Me siento mejor ahora que estas aquí. Gracias.

Ron sonrió devuelta, sabía que no había ayudado mucho y que probablemente no pudiera ayudar por mucho que lo intentara. No podía devolverle a sus padres, no podía llevarse lejos el dolor que sentía, y tampoco podía borrar las cicatrices que la guerra dejo. A veces el sentimiento de impotencia era insoportable y amenazaba con desquiciarlo.

Ver a Hermione sufrir era la cosa más difícil que había tenido que hacer en su vida entera; ahora, al igual que durante la guerra cuando fue torturada, sentía el dolor de ella como algo físico. Más real y visceral que el suyo propio.

–¿Ron?– lo llamo Hermione sacándolo de sus cavilaciones.

–Dime.

La castaña titubeo un momento antes de poder preguntar. –¿tú también serias más feliz sin mi?

Había tanto temor en sus ojos y tanta tristeza que Ron sintió ganas de llorar, de reír y de gritar, todo al mismo tiempo.

–No lo sé…– susurro.

Hermione pestañeo repetidas veces confusa, obviamente no era la respuesta que esperaba. Ciertamente no era la que deseaba oír.

–Sí, no lo sé.– corroboro el pelirrojo sonriéndole de lado. –Es uno de esos misterios de la vida irresolvibles.

Las comisuras de los labios de Hermione temblaron ante su respuesta. –Se dice: irresoluble.

Ron bufo ante la corrección. –Ya me entendiste.

Mucha de la bruma tempestuosa en los ojos de la chica pareció despejarse y le sonrió a su novio.

–Sí. Te he entendido.

... … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Bueno, ¿me merezco algunos tomates quizá?

El siguiente capítulo no tardará medio año, lo prometo (y es lo único que prometo)