*Es recibida entre abucheos y saludos a mi madre*
¡Regrese! —No sé si a alguien le importe—… Estuve fuera, de vacaciones y acosando a mi amor platónico por los gabachos. Valió la pena xD.
Gomen por no anunciarlo por estos lares, de hecho tampoco en Watt lo avise.
Por cierto; se me hace de pésima educación hablar de lemon Yaoi hard y no pasar unos cuantos muy buenos :3
.
La chica era observada con escrutinio de un hombre escondido bajo la mascara naranja, llevaba por lo menos cinco minutos inspeccionandola y cada segundo era más incomodo.
—Hijo de perra deja de ver a Hinata-san de esa puñetera manera maldito depravado y acosador sexual —con una mano en el rostro o mejor dicho la mascara naranja Hidan termino por ella el escrutinio.
Kakuzu sólo negó. Sí el idiota Jashinista quería impresionar a la tetona niña frente a ellos no iba por buen camino.
Pasando de ellos se adentro de una vez al edificio.
—¡Hidan-senpai! Tobi no ha hecho nada malo contra la señorita ¡Por favor ya no le pegue a Tobi! —Escondiéndose tras sus brazos cruzados frente a él.
Con un gruñido derrotado ante las tonterías del inmaduro del no-oficial miembro de la pandilla y olvidándose de la morena para alcanzar a su compañero, dejándolos un momento a solas.
De nuevo el hombre tras la mascara concentro toda su atención en la chica, ladeando un poco su cabeza.— ¡Hola señorita Hinata-chan! Tobi se llama Tobi.
Ofreciendo su mano, la de ojos perla la acepto algo asustada de que este fuera a apuñalarla o hiciera algún cambio brusco en su tonta e infantil forma de ser. ¿Alguien le suena familiar esto?
Como fuera después de un apretón de manos el par parecía menos impresionado.
—Tobi-sama es un gusto conocerlo.
Pero antes de tener una respuesta inteligente el moreno escondido tras la mascara anaranjada daba de vueltas estúpidamente feliz y excitado por el trato que recibía de la nueva.
Inmerso en sus festejos omitió el detalle que varios clavos de la vieja puerta principal —Nadie era culpable. ¡No es cierto! ¡Culpar a cierto tacaño!— estaban salidos. Atorando su camisa llena de pintura y con la velocidad la tela se rasgo justo a la mitad, dejando así ver su no tan despreciable figura
El hombre al darse cuenta de ello emitió un sonoro «¡NO!» tan largo y lastimero como pudo, retumbando en cada edificio de esa calle. Chillando se tiro de rodillas para lamentarse que incluso el Oscar hubiera sido suyo.
La morena al verlo tan mal se acerco a él y admirando la pieza supo que tendría arreglo, aunque ya no iba a quedar igual.
—¿De nuevo rompiste tu camisa Bobi? Eres un idiota.
—Zetsu-sempai no fue mi intención romperla —chillando mientras jalaba el pantalón del hombre que curiosamente vestía de blanco y negro en el mismo traje dividido por la mitad.
Este fijo su atención en la morena que le miraba curiosa pero asustada, seguramente sí decía Bu en su rostro ella correría al igual que Tobi, pero se contuvo.
—¡Paiiiiiiiiiiiiin-sama!
Ninguno de los dos curiosos se dio cuenta que el llorón se fue a estampar —de nuevo— contra un hombre de cabello naranja y múltiples perforaciones en el rostro. Este tumbado solo gemía de coraje al sentir al enmascarado saltar insistentemente sobre su vientre.— ¿Pain-sama llevara a Tobi a comer un helado?
Como si el inconveniente de su camisa no hubiera sucedido.
Detrás de ellos se acercaba con toda calma una mujer de cabello azul, era la misma que le había ayudado en las elecciones a estudiar y apenas la vio sonrió con una mano alzada.
—Vamos por el a la casa —incitó la mujer al que saltaba sobre el anaranjado. El moreno de inmediato hizo caso— ¡Pero Tobi de nuevo tu ropa!
Aquel grito hizo que la alegría del chico se fuera de nuevo, ahí la morena se acerco timida ante ellos.
—Konan-sama, Tobi-sama yo puedo ayudarle a reparar su ropa.
El par la miró unos segundos antes de que por tercera vez el chico tlaceara a una persona en esa noche. Pero esta vez de felicidad.
Mientras aún en el suelo el chico de las perforaciones admiraba lo cómodo que era el pavimento.
