Hola a todos. Como había dicho aquí estoy con un nuevo capítulo. Les cuento que acabó de incorporar a mi vida una cosa maravillosa que se llama Smartphone jajajaja y tengo una app de Word para poder escribir cómoda y en cualquier parte y hasta tiene una cosa que me completa las palabras. Es genial.

No se vayan a reír de mi. Yo antes de este Samsung tenía un Motorola c115.

En fin. No hay una app para fanfiction o por lo menos no una que yo conozca que me deje publicar los nuevos Capítulos así que debo ir a un cyber a usar una pc para actualizar pero trataré de hacerlo más a menudo.

Si tienen alguna recomendación para mi muy felizmente la aceptaría. Quiero escribir más y mejor.

Espero les guste. Y esta de más decirlo pero ya saben que todo el universo de HP no me pertenece. Es obra de la magnífica JK.

Capítulo 10:

Fred estaba muerto.

Nunca volvería a contar un chiste o gastar una broma. No abriría la tienda de Sortilegios Weasley ni recibiría a los niños entusiasmados otra vez. Nunca volvería a sentarse en la mesa de la Madriguera para un almuerzo familiar ni le llevaría a su madre las medias sucias para lavar.

Fred no pasaría las navidades con ellos nunca mas ni ocuparía un asiento en la boda de Ron y Hermione. No podría burlarse de la nueva parejita estrella ni tampoco darle consejos a Ron sobre como seguir conquistando a su bruja. No estaría en la boda de Ginny tampoco, no podrá decirle que ninguna mujer se ha visto tan bella cuando la vea con el vestido de novia. No estará en el nacimiento de sus sobrinos, ni en los bautismos o cumpleaños. No se casaría con una hermosa mujer que lo ame ni tendrá hijos propios.

Fred estaba muerto.

La luz de su vida extinta por una maldición. Su destino truncado por un acto cruel e inhumano.

Fred estaba muerto.

Eso era motivo suficiente para que el sol no volviera a asomar de entre las nubes o que la tierra dejará de girar. Pero no sólo la vida no se había detenido sino que Ron había encontrado la felicidad en ella.

Una parte de el sabe que debería sentirse culpable pero algo en su interior no lo deja.

Y es que Ron sabe, porque recuerda a su hermano con dolorosa claridad, que Fred había convertido su vida en un homenaje a la vida misma.

Fred vivía y amaba, pensaba y sentía, luchaba y vivía. Y nunca le hubiera perdonado a ningún miembro de su familia el ponerlo de excusa para no ser feliz y no seguir adelante.

Es por eso que Ron decidió pelear por tener un buena vida. Y por todo aquello que vale la pena tener en la vida. Amor, honor, familia. Porque se lo merecía y porque Fred así lo hubiera querido.

Se lo debía a su hermano.

Y también, se lo debía a sí mismo.

… … … … … … … … … … ….. … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Algunos días eran más duros que otros, resolvió Ron una tarde de jueves. Pero en eso consiste la vida.

El agua de la regadera se deslizaba tibia por sus músculos extenuados y adoloridos. Cuándo dos años atrás había decidido ingresar a la Academia de aurores no ser engaño a si mismo pensando que sólo por ser un veterano de guerra sería fácil, Kingsley pese a fungir como ministro de magia, aún supervisaba el programa de la Academia de cerca y con mano de hierro. Jamás permitiría que se diera preferencia a Harry y Ron. Y a decir verdad ellos tampoco lo deseaban.

Bueno, Ron no lo deseaba la mayoría de los días. Algunos otros, como ese bendito jueves sólo quería que le dieran una palmadita en la espalda y le dejarán irse a casa.

Su día comenzó a las 4:30 am cuando el maldito despertador sonó y tuvo que correr a la ducha para tener unos momentos para desayunar antes de partir mediante aparición hacia la Academia. El entrenamiento fue práctico desde el minuto cero y después de casi 7 horas de esquivar hechizos y maldiciones, correr por terrenos irregulares, esquivar más hechizos y maldiciones, practicar encantamientos de ataque y lucha cuerpo a cuerpo Ron estaba considerando seriamente un cambió de carrera. Una vida tras un escritorio ya no parecía tan aberrante. Incluso podría trabajar junto a Hermione y, quizá, meterle mano por debajo de la mesa.

Definitivamente le gustaría una vida de oficinista.

–Ron ¿ya estás listo? –oyó la voz de su mejor amigo venir del vestuario.

–En un momento. –Harry siempre esperaba por él luego de las prácticas para almorzar juntos en la cafetería del Ministerio.

–¿Piensas terminarte toda el agua de Inglaterra?– se burlo el chico de gafas y pelo negro tomando asiento en uno de los bancos, sabiendo que tendría que esperar un largo rato. Ron tenía una relación casi romántica con la ducha en la que era mejor no meterse.

–Ja j aja, que gracioso.–comento sin humor el pelirrojo saliendo de las duchas con una toalla amarrada a la cintura. –Te juro que Richars quiere matarme. Me duelen músculos que ni siquiera sabía que tenía.– se quejo comenzando a vestirse y haciendo muecas de dolor ante algunos movimientos.

–¿Tienes que ir a ayudar a George hoy?

Ron asintió quedamente mientras amarraba las agujetas de los zapatos. –Entro a las dos de la tarde, recibimos un cargamento para fabricar el nuevo surtido salta clases. A George se le han ocurrido unas ideas geniales que quiere intentar. Esta inventando de nuevo. No sé si estar feliz o sentirme aterrado.

–Las dos cosas, probablemente.– los amigos rieron al unisonó. –Oye, Ron…-llamo Harry jugando nerviosamente con sus manos. –Con respecto al otro día, yo…

-Olvídalo.- ordeno el pelirrojo sonriéndole de lado.

-Pero…

-No, Harry. En serio, olvídalo.- cortó Ron intentando no perder la paciencia con su mejor amigo. –Y no se te ocurra intentar disculparte con Hermione tampoco, ella ya tiene muchas cosas con las que lidiar como para tener que preocuparse por cuidar de nosotros.

-Hermione nunca renunciara a la tarea de cuidarnos, lo sabes ¿cierto?- se burlo el chico de gafas.

Ron frunció los labios, reconociendo la verdad de la afirmación. El gesto no paso desapercibido por su mejor amigo, quien no pudo evitar ponerse en alerta.

-¿Paso algo?

El pelirrojo reuyo su mirada pasando la remera por sobre su cabeza terminando de vestirse al fin. –Vamos o nos quedaremos sin comida.

-Tú eres el que deja sin comida al resto del Ministerio.- retruco Harry.-Y no evadas la pregunta, solo haces que me preocupe más.

-Lo siento.- se disculpo Ron caminando fuera de los vestidores rumbo al comedor. –Fue a ver a sus padres.

Realmente, el pelirrojo no necesitaba explicar nada más. Harry había sido testigo de todas y cada una de las veces que su amiga había intentado una visita a los señores Wilkins alegando que se volvería más fácil con el tiempo. Harry sabía que mentía, a ellos y así misma, pero no quería contradecirla. No quería que ella sintiera que estaba en contra de sus decisiones o que no podía contar con él incondicionalmente.

La verdad era que ni Barry ni Ron sabían cómo ayudar a Hermione a sobrellevar esta situación. Sus padres no habían muerto por causa de la guerra, pero de una forma igual de cruel los había perdido para siempre.

Y todo había sido por su propia mano.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

El salón comedor de la cafetería del Ministerio no recordaba en lo absoluto al Gran Comedor de Hogwart, en vez de las clásicas 4 mesas larguísimas de las casas había un sinfín de mesas rectangulares par personas cada una, donde los empleados del ministerio se tomaban una pausa de sus tareas para comer el almuerzo y cuchichear acerca de sus compañeros. Pensándolo mejor, si recordaba bastante al Gran Comedor de Hogwarts.

En algunas ocasiones algunos compañeros de la Academia se unían a ellos para la comida. En esta ocasión eran Daniel Graves y Connor Sinclair, quienes de entre todos sus camaradas fueron los primeros en superar el status de héroes de guerra de Ron y Harry. Daniel era 3 años mayor que los chicos y había asistido a Hogwart pero sorteado en Ravenclaw. El águila había volado por el mundo los dos años siguientes a egresar del colegio, para hacer investigación independiente y conocer el mundo, pero regresó a Inglaterra cuando los rumores de la situación con Voldemort le llegaron y peleó en la batalla de Hogwart. A los chicos realmente les caía muy bien, en las comidas solía entretener contando anécdotas de sus viajes y los lugares que había conocido. Connor en cambio era 2 años menor, venía del extranjero con una formación académica particular ya que por motivos de trabajo sus padres viajaban constantemente. Los tutores que tuvo sin duda hicieron un gran trabajo con la parte académica, el chico era diestro en encantamientos y transformaciones, aceptablemente bueno en pociones y runas y un muy excelente duelista, pero era evidente que la formación social no fue una prioridad. El muchacho era sincero rozando lo grosero, a menudo decía lo que se le cruzaba por la cabeza sin pensarlo dos veces y, fuera del campo de batalla, era totalmente impulsivo y temerario. Ya había recibido varios castigos y amonestaciones por parte de los profesores y no parecía aprender en absoluto la lección. A Harry le parecía divertido y Ron no tenía ningún problema con él, excepto…

-Por Merlín, tío. Sólo dime que tiene que hacer uno para dormir con una chica así.

Que Hermione estuviera en cuestión.

La chica entraba al salón en ese momento acompañada de unos compañeros del Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas. Tal cómo lo hacía desde que ingresó al Ministerio vestía un traje de falda y sacó a juego y unos zapatos de taco moderado. Era elegante y, a su particular modo, sexy. Connor tenía una debilidad innegable por Hermione y no hacía el menor esfuerzo por ocultarlo.

-Primero: ser pelirrojo y con pecas. Segundo: tener ojos azules y tercero: llamarte Ronald Weasley.

Totalmente indiferente al tono ácido y peligroso con el que Ron le hablo, Connor río como si fuera la broma del año y con sus ojos fijos en la castaña al otro lado del salón, agregó.

-Bendita suerte la tuya.

Gente! Tuve que acortar un montón el capitulo para poder publicar hoy como prometí. El próximo lo tengo totalmente estructurado en notas y párrafos, o sea un montón de servilletas y hojas sueltas de cuaderno, pero quiero publicarlo en menos de un mes. Espero este pequeño capitulo sea de su agrado y no olviden dejar su opinión.

Feliz año nuevo para todos!

Amor, dinero y salud!

Saludos.