Wings 510


TOTALMENTE PROHIBIDA LA COPIA/PLAGIO DE ESTAS HISTORIAS.


Disclaimer applied.


Sección 2: Paraguas

Personajes: Sakura-Itachi.

Género: General-romance.

Rated: K+

Summary: Ese día el cielo parecía derrumbarse. Por suerte llevaba paraguas y no creyó mala idea el compartirlo con el pobre chico que corría en busca de refugio.


Paraguas


Sakura es una chica muy responsable. Ella estudia, trabaja y siempre se mantiene ocupada en algo. No tiene muchos problemas en cuanto a su vida, es bastante tranquila y si nadie la molesta no saca su lado agresivo, el cual tiene intenciones de conquistar el mundo…

Ehh, mejor no me hagan caso…

Hacía unos pocos meses que se había mudado a la gran ciudad; se arriesgó todo por su futuro y aunque a veces se sentía sola, Ino – su nueva amiga de la ciudad – estaba con ella, también otras dos chicas muy simpáticas que se ganaron su amistad, Karin y Tayuya, y con las cuales se reunía después de sus clases de la universidad, antes de cumplir con su horario laboral.

Ese día llovía y ella se mantenía bajo su paraguas, caminando pasitos nada apresurados, pues era su día libre y sólo había salido a comprar cosas que le parecían necesarias para la casa.

Saludó a la dependienta de aquel mini mercado y compró algunos comestibles para la semana, seguramente, después no podría y eso significaba una semana con la heladera vacía y delivery todas las noches. Durante el día no había drama porque comía afuera, pero el bolsillo se vaciaba y la carrera que había elegido no era la más económica que digamos.

Cuando salió del lugar con la mano izquierda cargada con dos bolsas un poco pesadas, decidió emprender camino a casa la cual, para su mala suerte, no estaba tan cerca y tampoco tenía ganas de pagar un taxi por veinte cuadras. Así que suspiró y emprendió camino.

A la quinta calle decidió parar y darse el gusto de comer dango, estaba algo hambrienta y le pareció buena idea parar un poco, además de que las bolsas le pesaban un poco y la lluvia estaba haciendo más complicado el paso.

Se sentó en un escalón luego de cerrar el paraguas y se quedó viendo la lluvia, ésta parecía no amainar para nada y un escalofrío le recorrió cuando el agua helada le salpicó en las piernas.

Sus ojos se perdieron en las desoladas calles, algún que otro auto y señoras corriendo bajo sus paraguas pasaban, pero estaba casi desierta.

Sus oídos captaron pisadas veloces, como si alguien corriera y fue allí que vio a un muchacho correr por la acera del frente, tratando de buscar un refugio para resguardarse de la lluvia. Fue bastante inconciente al salir sin paraguas, aunque ella tampoco podía decir mucho pues no hacía una semana que le había pasado lo mismo.

Salió apurada porque se le hacía tarde para tramitar unos papeles importantes cuando se largó la lluvia. Había olvidado su paraguas junto a la puerta y se vio obligada a correr para no mojarse y buscar un techo para cubrirse.

Fue pura suerte cuando una ancianita se le acercó y le ofreció compartir su paraguas. Quiso negarse cortésmente, pero la simpática anciana le procuró que no había problema, que ella estaba a gusto de ayudarla. Y con una sonrisa, aceptó agradecida y así, juntas, caminaron hasta la parada del bus, en la cual ella se quedó y la anciana prosiguió su camino.

Así que ¿Por qué no hacer lo que había hecho la dulce abuelita? Estaría pagando su deuda de alguna forma, además el agua de lluvia estaba helada y ese chico seguramente estaría congelado.

Cruzó la calle por la senda peatonal y se acercó hasta el muchacho que trataba de darse calor a los brazos con sus manos. Pudo verlo mejor cuando se acercó, era alto y tenía el cabello negro y largo recogido en con una banda de tela un poco más clara que el color de su cabello.

Éste pareció notar su presencia y dirigió sus ojos hacia ella, dejándola helada al instante; eran de un color negro muy profundo, rasgados, de aire misterioso y si se ponía a pensar, estaría medio día diciendo todo lo que le parecieron sus ojos. Pero no había tiempo y hacía frío. Lo que sí le llamó bastante la atención – y podía reparar unos segundo en tratar de descifrar el por qué de ellas – fueron las pronunciadas "ojeras" que poseía, pero prefirió no darle importancia ya que ellas no le quitaba belleza.

No quiso parecer tonta, no más ante la mirada divertida que le dedicaba, ahora, el muchacho y se aclaró la garganta, intentado disminuir el calor en sus mejillas.

— Hola — soltó nerviosa. El chico se giró completamente hacia ella y le brindó una suave sonrisa.

— Hola — susurró tan bajo que Sakura casi no lo escucha a causa de la incesante lluvia.

— Vi… vi que no tenías paraguas y yo… — se aferró fuertemente al fierrito de su sombrilla tratando de darse valor para decir —: Yo quería compartir mi paraguas contigo…

— ¿Conmigo? — soltó curioso. Sakura intentó mirarlo y vio al chico entre confuso y tímido.

— S-si…

— ¿Por qué? — dijo suspicaz y desconfiado, aunque le pareció bastante tonto desconfiar de ella, se veía algo inofensiva.

— Porque está lloviendo y hace frío, está oscureciendo y por lo menos no te mojarás más — respondió sorprendiéndose por lo atropellada que sonaba, ella no solía sonrojarse o ponerse tímida por nada. Pero ese chico la intimidaba un poco y no de mala manera, no tenía un porte malicioso ni nada por el estilo, al contrario, se lo veía simpático y agradable.

— Pero ya estoy empapado.

Sakura es amable, ya lo dije y también habré dicho que es buena mientras no la hacen enojar o le sacan la paciencia, por lo que permaneció en silencio por mucho tiempo. Y cuando decidió estallar, el chico le arrebató las bolsas y se puso bajo el paraguas verde manzana, arrimándose al pequeño y sorprendido rostro de la chica.

— Pero no puedo rechazar tu oferta, no sería de buena educación — dijo divertido mientras le guiñaba un ojo haciendo que la chica respingara y se pusiera del color de su cabello: rosa.

El chico tomó el paraguas para colocarlo en un buen ángulo para que ninguno se mojara y estuvieran cómodos. El silencio se mantuvo entre ellos por un rato hasta que él decidió romperlo.

— ¿Cómo te llamas?

— Sa-sakura — murmuró con una pequeña sonrisa.

— Bonito nombre, yo soy Itachi… y sí, mi nombre significa "comadreja"… muy original mi madre ¿no? — sonrió a lo que Sakura soltó una pequeña risa divertida.

— Es algo… "peculiar" — Sakura lo miró con una sonrisita aún en el rostro y por parte de su acompañante recibió una tierna y amable.

— ¿Estudias, Sakura-chan?

— Sí, este es mi primer año…

— Por tu acento estoy en lo correcto de decir que no eres de por aquí.

— Je, sí, estás en lo correcto… vengo de un pueblo alejado, se llama Konoha, es un lugar agradable.

— ¿Konoha? Lo conozco, allí vamos de vacaciones familiares… ¿estás sola?

— ¿No me secuestrarás? — bromeó.

— Ufa, descubriste mis intenciones — fingió decepción haciendo un pequeño mohín, pero al instante volvió a sonreír —: Pues tendré que trabajar más duro — y ambos rieron.

— Bueno, esta es mi parada Itachi-san — murmuró. El chico le quiso devolver el paraguas, pero ella se negó —: Quédatelo, me imagino que no vives tan cerca.

— Pero es tuyo, no quiero apropiarme de tu paraguas…

— No pasa nada — negó con una sonrisa —: Puedes tenerlo, tengo otro por si eso te preocupa. Además, puedes enfermarte.

— Gracias Sakura — le sonrió agradecido —: Bueno, toma — le devolvió sus bolsas y acomodó el paraguas en otro ángulo —. Creo que será una buena excusa para verte de nuevo…

— ¿Mh?

— Si, podremos volver a vernos cuando venga a traerte tu paraguas.

— Oh, eso… no es necesario… — soltó apenada.

— No, al contrario, será un gusto… así podremos vernos de nuevo…

— Oh, ya veo… bueno, eso me parece bien… — aceptó tímida. Ya ni se reconocía.

— Además no debes conocer toda la zona, podría hacer de guía turística para ti…

— ¿Me cobrarás?

— Oh, claro que sí… mi cobro será que aceptes una cena conmigo — dijo sonriente y ella asintió divertida —. Bueno, tengo que dejarte… mi madre se molestará si no llego a casa.

— Ve, ve… ya es muy tarde.

— Hasta luego, Sakura-chan — sonrió el chico —: Y gracias de nuevo.

— Oh, no hay de qué… nos vemos pronto — dijo con un pequeño sonrojo y una enorme sonrisa.

A veces, ser amable y tener buen corazón puede llegar a provocar que este tipo de situaciones lleguen a la vida de cada uno. Sakura se ofreció a compartir su paraguas a un desconocido, esto no quiere decir que lo hagas con cualquiera eh, pero en el caso de Sakura, ella pudo ver que ese chico era buena gente y quiso ser amable como lo fueron con ella en esa ciudad.

Sería algo así como un pago por la hospitalidad que recibió de la gente, y sentía que era hora de hacer algo por alguien más.

Además, había conocido a un chico muy simpático, amable y divertido, un amigo no le vendría mal y, quien sabe, quizás en el futuro se convirtiera en algo más.


N/A: Holaaaa! Nuevo OS y ésta vez le tocó a Itachi jejeje

Me dio pena que el anterior no haya tenido reviews. Me llegó uno y fue maravilloso, me re animó el día y bueno, quería decirle A Noir Fox que me encantó tu review (aunque por el PM ya te lo haya dicho xD) Espero que te guste este también.

Y espero que les guste este; ésta situación ha pasado de verdad, no a mí sino a mi amiga Nat, sólo que en vez de ser un chico fue una chica, pero bueno, ella me sugirió la idea de hacerlo – la chica era lesbiana… BROMA! Pasó lo del paraguas, nada de citas ni paraguas regalados xD

Gracias Nat, yo sé que te hubiera gustado algo como esto en realidad jajajaja. Espero que te haya gustado.

Bueno, nos vemos la próxima, les dejo un adelanto de los personajes que usaré: Sasuke-Sakura-Itachi (?

Si les ha gustado, podrían dejar una sensual review no? Eso me haría feliz *u*

Nos leemos pronto!