Wings 510


TOTALMENTE PROHIBIDA LA COPIA/PLAGIO DE ESTAS HISTORIAS.


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Sección 3: Siesta

Personajes: Sasuke-Sakura-Itachi

Género: Humor.

Rated: K+

Summary: A ningún niño le gusta dormir la siesta, pero cuando es con Sakura siempre está la excepción.


Siesta


De la mano de su madre, Sakura iba rumbo a la casa de una de sus amigas – de su madre – y estaba algo nerviosa, pues los hijos de aquella mujer eran algo intimidantes, en especial el más pequeño.

Siempre que iba, el pequeño la miraba de mala manera, asustándola mientras que el otro la trataba de manera amable y parecía querer darle confianza para que no fuera tan tímida. Pero ella no era tonta y notó desde un principio que cuanto mejor le trataba el mayor, el menor más se procuraba en asustarla y hacerla sentir mal.

— Mamá… no quiero — dijo cuando llegaron a la puerta de la casa. La señora Mebuki la miró extrañada, ver a su niñita con expresión temerosa era demasiado extraño para ella. Entonces, comprendió que quizás no tenía buen trato con los hijos de Mikoto.

— Sakura, será un ratito nomás… no te preocupes, puedes quedarte conmigo si quieres.

— Si, mamá.

La mujer presionó el timbre y su sonido se propagó por toda la gran casa. La puerta se abrió y lo primero que vio Sakura fue a la sonriente mujer, amiga de su madre, y al pequeño niño detrás de esta, aferrada a su pierna y observando a la rosada con recelo.

La pequeña respingó y presionó con más fuerza la mano de su madre. Ella se inclinó y la tomó en brazos sintiendo los bracitos aferrarse con fuerza a su cuello.

— Mebuki-chan, Sakura-chan… pasen — sonrió la mujer de cabellos negros, dándole el paso —: ¿Qué ocurre con Sakura-chan? ¿Se siente mal?

— Ahora te digo — le sonrió a la mujer.

Una vez sentadas en el sillón de la sala con la taza de té y las galletitas, ambas mujeres se enfrascaron en una conversación bastante amena sobre su semana. Sakura, sentada junto a su madre, intentaba esquivar los insistentes ojos del Uchiha menor.

— Sakura-chan, Mebuki-san — saludó cuando se aproximó a la sala el pequeño de doce años, Sakura respingó y miró al mayor quien sonreía dulcemente.

— Itachi-chan hola — saludó la mujer. Miró a la pequeña y al mayor que la miraba sonriente —: ¿Podrías hacerte cargo de Sakura-chan?

La pequeña volteó hacia su madre y achinó los ojos, haciendo mofletes. Mikoto notó como el semblante del pequeño se tensó y las manitos se apretaban fuertemente en puños. Suspiró, ahora entendía porqué no se le había despegado de encima.

Cuando la niña fue arrastrada – suavemente – por Itachi, el pequeño Sasuke no lo dudó y fue tras ellos.

— Parece que Sakura-chan le tiene miedo a Sasuke-chan — murmuró Mikoto algo bajoneada, pues, siempre había soñado con que la pequeña Haruno fuera, en algún futuro, la esposa de su pequeño bebé. Pero si el tonto de su hijo seguía siendo así, haría que la niña huyera despavorida de su lado.

— Sakura-chan es bastante asustadiza… le tomó idea a los niños cuando la empujaron aquella vez en la caja de arena y la quisieron enterrar… sigo odiando a ese jardín de infantes, no quiso hacerse responsable.

— Ella lo superará, es valiente — sonrió Mikoto —: Seguro que Ita-chan y Sasu-chan la ayudarán…

— Eso espero — suspiró la mujer para luego entablarse en otra conversación.

— Sakura-chan ¿te gusta la arena? — preguntó Itachi cuando visualizó la caja de arena. La niña se plantó y comenzó a tirar hacia atrás, el niño se extrañó por la ferviente resistencia que opuso y la soltó para no lastimarla.

— Me-mejor quiero ir con mi mamá…

— ¡Miedosa! — la acusó Sasuke, señalándola. La niña bajó la cabeza y arrugó el borde de su blusa roja con sus dedos.

— ¡Sasuke! — le reprendió Itachi, el pequeño lo ignoró frunciendo el ceño —: No le hagas caso, Sakura-chan… mi otouto es un poco tonto — sonrió, pero ella no respondió.

— ¡Aniki! — se molestó. Itachi lo ignoró.

— ¿Te gusta los dangos? — preguntó a la pelirrosa quien levantó la mirada hacia el rostro del Uchiha prodigio y asintió parsimoniosamente —: Ven — le tendió su mano —: Tengo unos guardados…

La pequeña tomó con algo de duda su mano y éste la presionó con sumo cuidado. Comenzaron a caminar rumbo a la casa, bajo la atenta y ardiente mirada del pequeño Uchiha.

— ¿Te gustan?

— Si, son ricos — sonrió con pena.

— ¿Quieres? — le ofreció a su hermano, este hizo un gesto de asco y negó.

— Odio los dulces… sólo los tontos comen eso — y sonrió cuando el rostro de la chica se frunció en señal de molestia.

— Bueno, entonces los inteligentes se lo pierden… los dulces son ricos y es bueno para compartirlo con la gente que uno quiere… — miró a su hermanito y éste se crispó cuando el brazo de su hermano mayor rodeó los hombros de la pequeña —: Mucho.

Por dentro, Itachi estaba que hacía una fiesta, las ganas de reír las estaba conteniendo con mucha fuerza pues ver el rostro de su hermano casi estallar de la ira era motivo de descontrol en su semblante imperturbable.

— ¡Baka aniki! — gritó furioso y se alejó de ellos a pasos agigantados. Él no lloraría, no lo haría. Pero le molestaba ¡por Dios! Que le molestaba todo eso.

Siempre era lo mismo y lo tenía cansado ¡Cansado!

— ¿Estás cansada, Sakura-chan? — Itachi notó como la niña se refregaba los ojos.

— Algo…

— ¿Duermes siesta? — sonrió divertido ante la repentina vergüenza que afloró en sus mejillas rojas.

— S-si.

— Que no te apene que yo también duermo siesta, a veces — sonrió y tomó su mano —: Vamos, vamos a dormir un rato.

— Okasan — llamó Sasuke cuando se fue acercando a ambas mujeres que seguían sumida en su conversación.

— ¿Qué ocurre Sasuke-chan?

— No encuentro a mi aniki ¿lo has visto? — preguntó frotándose el ojo derecho y bostezando en el proceso.

— ¿Ya es hora de la siesta? — se preguntó Mebuki, siendo oída por ambos Uchihas —: Sakura ya debe de estar fastidiosa…

— Vi a tu hermano subir con Sakura-chan… de seguro están en su cuarto…

— ¡Qué! — se escandalizó el pequeño —: ¡No! ¡Eso no! — casi gritó y emprendió corrida hacia las escaleras.

— ¿Qué le ocurrió? — preguntó extrañada Mebuki —: ¿Sigue celando a Itachi?

Mikoto sonrió y negó con la cabeza — Ya no, Mebuki-chan, ya no.

Uchiha Sasuke nunca se ponía en estado de berrinche. Nunca. Pero había situaciones que lo superaban y en ese momento tenía ganas de lanzarles de todo, desde almohadas hasta portarretratos con tal de que esas manos se despegaran el uno del otro.

Pero estaban durmiendo, y a él no le gustaba que le hicieran lo mismo por lo que se contuvo de no despertarlos. Además se los veía tranquilos y ¿Quién era él para perturbar sueños ajenos?

Desde que había conocido a Sakura, sus celos aumentaron a niveles desconsiderados. Siempre creyó que era porque ella se acercaba a su hermano o porque Itachi sólo le prestaba atención a ella, olvidándose de que él era su hermano pequeñito.

Apretaba sus manos en puños, sus dientes chirriaban y su ceño se fruncía furiosamente.

¡Odiaba con su alma que Itachi tocara a Sakura!

¡Itachi no tenía por qué tocarla, no tenía derecho!

¡Sakura era de su edad!

¡Sólo él podía porque era ella su compañera de escuela!

Sí, lo admitía. Estaba celoso de que su hermano tuviera tanta confianza con Sakura y ésta parecía sentir más agrado por su hermano mayor que por él.

Su hermano nunca la protegía de los niños que la trataban mal, su hermano nunca sintió la impotencia de oírla llorar cuando la molestaban las niñas.

Si se habrá agarrado a las piñas con sus compañeros por tratar mal a la rosada. Ya ni recordaba cuantas veces había sido llevado a detención por armar esos líos.

Y la malagradecida se iba con su hermano mayor…

Achinó los ojos, quizás no era culpa de ella. Quizás, era culpa de él mismo por ser tan rudo. Pero es que no sabía como ser amable o suave con las niñas, las aborrecía, siempre lo acosaban y era algo que detestaba.

Sólo quería la atención de mamá, papá y de Itachi…

Bueno, ahora no quería solo esa atención…

La quería a ella.

Solito para él.

Se acercó a la cama y sin dudarlo, se subió del lado derecho, en donde estaba Sakura acurrucada, durmiendo junto a su hermano. El mayor dormía boca arriba mientras que la pequeña estaba hecho un bodoque, tapada hasta los hombros.

Sin dudas, Sasuke se metió bajo las cobijas y pasó los brazos por la cintura de la niña para apartarla de su hermano y atraerla hacia él. Ella se removió y estiró las piernas, favoreciendo al pequeño Uchiha para poder acoplarse mejor a ella.

Una vez acomodado, aspiró el perfume dulce de su compañera y se dejó llevar por el sueño que lo había atacado hacía unos minutos.

Itachi se removió y entreabrió los ojos, miró hacia la puerta que estaba un poco abierta, recordando que él la había cerrado. Se puso de pie para cerrarla, pues así no perturbarían su sueño, y cuando giró a la cama, una sonrisa se le plasmó en el rostro.

Allí, en su espaciosa cama, dos bultos pequeños dormían plácidamente. Su pequeño hermano abrazaba a la pequeña que mantenía una mano estirada. Se acercó para recostarse un rato más y se giró hacia ella, tomando la manito con sumo cuidado y arrimándose un poco a ella.

Baka otouto — sonrió al recordar que Sasuke odia dormir siesta, pero ahí estaba, durmiendo.

Volvió a cerrar los ojos, después de todo, aún, era la hora de la siesta.


N/A:Holaaaa! Cómo andan? Espero que bien, bueno ¿les gustó? Cuando dije ItaSakuSasu seguramente pensaron algo pervertido ¿no? que mal eh xD

Cindy! Espero que te guste, es para ti :3

Preguntarán si la situación es real. Nop, no es real, esta es de mi invención. El próximo si será algo que no me pasó a mi pero sí a mi hermana cuando era pequeña y será NaruSaku =) será mi primer NaruSaku *o*

Buenos, muchas gracias por todo, en serio. Espero que les haya gustado y nos leemos pronto!

Ja´ne!