Wings 510
TOTALMENTE PROHIBIDA LA COPIA/PLAGIO DE ESTAS HISTORIAS.
Disclaimer applied.
Sección 4: First kiss
Personajes: Naruto-Sakura.
Género: Amistad-romance.
Rated: K+
Summary: Para el amor no hay una edad marcada ni límites ni diferencias. Para el primer beso tampoco.
First kiss
Odio, simplemente odio tener que levantarme temprano los fines de semana, en especial un sábado. Me pone de mal humor pero todo esto es por mi hermana y tampoco puedo chistar tanto o quejarme porque sé que la haré llorar si me niego y, también, porque me tendría que arreglar con Mebuki y Kizashi y tampoco quiero estar peleándome con la familia por no levantarme a esa hora…
¿Qué de malo levantarse a las siete de la mañana de ese hermoso y fresquito sábado cuando podría, tranquilamente, estar descansando después del desvelo de la noche anterior por quedarme hasta altas horas de la noche en la computadora haciendo nada?
No hay nada de malo.
Tampoco que pudiera ser sincera.
«Te jodes. Si durmieras temprano no tendrías esa cara»
Respuesta que obtuve no sólo de mi madre sino que, también, de mi padre y de mi misma, porque acepto la realidad cuando ya mi propia voz interior me lo dice.
Nop, nop. Papá y mamá shu-shu – y esos son mis onomatopeyas para acallar a alguien, patéticas.
Mi mamá, toda emocionada, me gritó a que fuera por la estúpida cámara para sacarle estúpidas fotos a mi hermana y yo, como hija buena que no quiere un dolor de cabeza mañanero, fui a cumplir con la orden para enterarme, luego, que mi misión sería sacarle fotos a mi hermana en el acto.
Ah, sí. Levantarme temprano un día sábado fue para ir a un acto público de su jardín de infantes.
La historia del establecimiento es algo así: es un jardín en conjunto a una iglesia, o sea, es un jardín de niños religioso, pero no como las escuelas que enseñan religión, pues son renacuajos de dos a cinco años ¿Qué mierda entenderán de religión? Lo que yo de bioquímica. Nada.
Así que mientras mi madre vestía a mi hermana, yo peiné mi cabello y me delineé los ojos para disimular un poco lo chiquitos que estaban a falta de descanso y tapé las asquerosas ojeras que se instalaron sobre mis mejillas por la costumbre de no dormir en vacaciones y ahora, en época de clase, me pasaban factura.
Nunca creí reírme tanto cuando vi a mi pequeña hermana con un puchero y a punto de llorar con aquel disfraz que, pobrecita, le incomodaba.
Su papel era la de ser una estrella, cada compañerito de ella llevaría un disfraz de animal u cosa, a ella y a otra niña le tocó una estrella y por lo que vi llegué a pensar en que podrían haberle buscado un traje mejor.
Pero ante la mirada soñadora de Mebuki pude notar que si yo le discutía aquello o mi padre intentara, ella se negaría y empezaría con sus berrinches de esposa mimada.
Aún no entiendo como fue que le haya visto algo a esa mujer, pero en el fondo también se que, a pesar de sus berrinches y estupideces, es una buena persona.
— Mamá me pesa — se quejó la pequeña. Yo dibujé una sonrisita ante la mirada afligida de su progenitora y le sacó aquella cabeza de estrella que se le caía hacia la izquierda.
— Lo siento cariño, pero es el único que pude conseguir… sólo será un ratito — y, rápidamente, sonrió emocionada —: ¿Posas para tomarte fotografías?
Conozco a esa enana y ama sacarse fotos así que la hice ponerse frente a la pared blanca y empezó a sonreír iluminando cada facción de su rostro. Me hizo sonreír y comencé a sacarle todo tipo de fotos: de lejos, de cerca, verticales, horizontales.
Yo no tuve la misma suerte que ella, no tuve una madre para que hiciera eso por mí por cosas del destino que no me dan las ganas de recordar, pero me alegra por ella que jamás pasará por algo como yo pasé.
Recuerdo que al nacer, me sentía ansiosa por conocerla y tenerla en mis brazos. Tuvimos una conexión que se fortaleció cuando la tuve en mis brazos y me miró a los ojos, en ese entonces tenía diez años y todas las noches lloraba porque no tenía a mi madre, pero llegó ella y mi mundo se revolucionó sabiendo que yo ya no era la niña de casa.
A pesar de que le profesé amor por ser un bebé, con el tiempo fui sintiendo envidia de todo lo que la rodeaba. Mi familia es un tanto extraña y no tiene buena comunicación, mi padre no era de la ciudad por lo que su familia está en otras partes del país y la familia de mi madre biológica estaba cada uno en lo suyo.
Ella lo tenía todo; tías, tíos, abuelos, primas. Yo también lo tenía, pero no tan cerca como ella.
Entonces, de a poco todo se fue quebrando, y ella fue perdiendo eso. Pero quedamos nosotros y eso es lo que vale ¿no?
Sacudí mi cabeza para centrarme en el estúpido acto y quise arrancarme los pelos al recordar que antes del acto había misa y suelo aburrirme demasiado de esas cosas. Y sumando a mi mala suerte, Mebuki me quitó mi celular para que no estuviera paveando con eso y prestara atención a lo que decía el padre.
Rodé los ojos y miré a la cruz de cerámica colgando frente al altar en el que estaba el padre siendo portador de la palabra del Señor. Vi el rostro de nuestro salvador y lo contemplé volando como suelo hacerlo. Mi mente vuela y vuela muy seguido, a veces me cuesta bajarme y cuando lo hago, siempre termino estrellándome.
El fuerte aplauso me saca de mi mundo y por inercia imito al resto, obteniendo una mirada reprobatoria de Mebuki. Me encogí de hombros y miré a la señorita que impartía clases en la sala de mi hermana.
Habló unas cosas sobre los cuatro años de vida de aquel sitio y que esperaba que fueran más y bla-bla-bla y que se yo más. Aplaudí sin dejarla terminar de hablar y la gente me comenzó a imitar, por lo que me reí de eso y como castigo recibí un puntapié por parte de mi papá, al cual ignoré y seguí al bullicio que yo inicié.
La chica, abochornada anda tú a saber de qué, comenzó a hablar sobre lo que vendría a continuación. No logré pestañear que ya me encontraba, un poco y más, en el centro de la pista con la cámara de fotos en manos. Miré hacia atrás con asombro y vi a una Mebuki de sonrisa segura levantándome el pulgar y moviendo los labios diciendo "go".
Sacudí mi cabeza y me puse en un costado chocándome con un chico al cual le pedí disculpas y esperé a que comenzaran a desfilar por el pasillo, entre las bancas, a los niños.
Vi seis vacas a las cuales les saqué una foto, luego a unas ovejitas y así unos cuantos animales más. Luego, apareció un árbol. Era un niñito de cabello negro y parecía fastidiado y abochornado. Fastidiado por las niñas disfrazadas de flores que lo rodeaban como abejas al polen, y abochornado por el estúpido disfraz que tenía puesto.
Sin pensarlo, pasó junto a mí y le acaricié el cabello. Me miró con el ceño fruncido y yo le saqué la lengua.
— Lindo disfraz eh… — le guiñé un ojo haciendo que se pusiera rojo y se alejara corriendo abochornado hacia donde estaba su mamá. El niño le contó lo que pasó pareciera porque obtuve una mirada fastidiada de su madre y una burlona del que parecía su hermano, y éste último me levantó el pulgar, el cual correspondí.
Recibí un cachetazo en la nuca, fue leve pero mis cabellos volaron hacia delante y sólo atiné a fulminar a mi padre quien me recriminaba por molestar al niño.
— Después vas y te disculpas con el niño.
— Está bien — hice un puchero fingiendo llorar y seguí esperando cuando la vi.
La gente soltó una carcajada al ver a mi hermana; mi madre frunció el ceño contrariada, papá trató de calmarla y yo solté una carcajada al ver a mi hermana llorosa de la mano de la profesora y sosteniéndose la cabeza de estrella con la otra mano.
Era tan pesada la cabeza que podía notarse que hacía un esfuerzo para sostenerla. Le saqué muchas fotos con todas sus expresiones hasta que lo notó y trató de sonreír obteniendo de mí mi pulgar hacia arriba y un chiflido de ánimo.
En seguida se le pasó el llanto y llegó con los demás niños. Saqué la foto final de todos los niñitos y nos informaron que fuéramos a las instalaciones del jardín.
Allí, ella pidió quitarse la cabeza de estrella para poder jugar tranquila con sus amigos. Se fue corriendo con ellos al verse liberada, miré hacia la mesas de comidas y fui a tomar un pequeño tentempié pues estaba que moría de hambre.
Choqué con el niñito al que había terminado de avergonzar y giré a mirar hacia todos lados para no enfrentarme a su madre cuando el pequeño me dio un puntapié en la espinilla y se fue corriendo.
Lo primero que atiné a hacer fue ir tras el pequeño para cobrarme esas pero una mano me lo impidió y fue mi padre quien me dirigió una mirada escalofriante. Giré mi rostro hacia el frente y vi al niño riéndose de mí.
— ¿Qué te pedí?
— Que me disculpara…
— ¿Y qué harás?
— Disculparme.
— Entonces ve — me sonrió de manera extraña y sospechosa dándome escalofríos porque esa sonrisa escondía tantos secretos y uno de ellos era que me esperaba lo peor en casa si no cumplía con ello.
Caminé a paso lento hacia donde se encontraba el niño. Miré hacia todos lados y vi un destello rosado y una amarilla correr por allí. Volví la vista hacia atrás y mi padre pasó su pulgar por debajo de la yugular y ese simple gesto me hizo volver al frente y temblar.
El niño me miró confundido cuando me vio frente a él y se notó desconfiado. Sentía mis mejillas arder y lo observé, él se sonrojó y yo abrí la boca cuando alguien se paró junto a él.
Su madre.
Ca-ra-jo.
— ¿Qué le has hecho a mi hijo? ¿No estás bastante grande para molestar a un niño de cuatro años?
— Se-señora yo-yo venía a — tragué saliva ante esa mirada furiosa y sonreí con pena tratando de calmar un poco las aguas —: Vine a disculparme por mi atrevimiento.
— Oh — soltó sorprendida.
— No quise hacerlo, no pensé que lo tomaría así — arrastré el pie con pena y la miré a los ojos. Sus mejillas estaban algo sonrosadas y sus ojos brillantes.
— Está bien — y sonrió, aliviándome. Mis manos, tras mi espalda, se soltaron y levanté el pulgar hacia papá, sintiendo que su penetrante mirada se apartaba de mí, liberándome la presión.
Miré al niño y me acerqué a él — Disculpa Sasuke-chan, seguramente, ya sabes quien me reprenderá…
El niño esquivó mi mirada sonrojada y apartó mi mano para tomarla y hacer que lo siga.
Me quedé paralizada al ver lo que había frente a mí. Mi hermana, la pelirrosa con carácter de mil demonios, la que proclamaba su amor hacia Sasuke-kun Uchiha – el renacuajo que apretaba mi mano con fuerza –, la que decía no soportar al pesado rubio que ahora tomaba su mano, ella misma, miraba con determinación a mi familia y a la del rubio.
— Papá, mamá, papás de Naruto, yo me casaré con Naruto — dijo decidida y con el ceño fruncido.
— ¿Qué? — atinó a decir mi padre sin entender.
— ¡Que Sakura-chan y yo nos casaremos, dattebayo! — chilló el rubio de sonrisa zorruna.
— Pero qué no te gustaba Sasuke — dije y pareció haberme oído mi hermana porque se volteó y nos vio de la mano.
— A Sasuke-kun le gustan las niñas grandes… — se quejó —: Y Naruto y yo queremos estar juntos — sonrió.
No entendía ni mierdas, pero me sorprendió lo siguiente. El rubio tiró suavemente de la mano de mi hermanita, la pequeñita esa de cuatro años que aún lloraba por las noches porque le temía a los monstruos feos de sus sueños y se pasaba a mi cama en busca de refugio en mis brazos, para plantarle un beso en los labios.
Ella, roja, se apartó sorprendida. Creí que le daría una de las que acostumbraba darle al Uzumaki cuando la colmaba, pero ese golpe jamás llegó, al contrario, ella sonrió y volvió a besarlo.
Mi rostro se puso rojo, el de Sasuke se fruncía en señal de repugnancia y los de los padres de esas dos bellas criaturas eran un poema.
Mi padre es estricto…
Sólo conmigo.
Así que no dijo nada, al contrario, se rió junto al buenazo de Minato y a la loca y adorable Kushina quien tomaba la mano de mi madre y chillaba junto a ella.
Mebuki tenía la cámara de fotos, que no sé como mierdas me la quitó ni en que momento, y comenzó con su sesión nuevamente.
Miré al pequeño Sasuke quien me miraba y sólo pude sonreírle, haciendo que me dejara de mirar.
— ¿Qué pasa? ¿También quieres uno? — me reí al sentirlo respingar y recibí un puntapié nuevamente.
Maldito pendejo del demonio.
Me agaché y en lo menos inesperado, mientras todos seguían viendo a mi hermanita y Uzumaki profesándose amor, el pequeño degenerado del Uchiha me robó mi puto primer beso.
A mis trece años un pendejo de cuatro me robó el estúpido beso que me negué a dar por el simple acto que me daba cosa y asco – como a él – eso del traspaso de saliva.
Lo vi rojo-rojo y con los ojos llorosos al ver que fruncí el ceño, por lo que me calmé diciéndome – sólo tiene cuatro años – para, luego, sonreírle y sacudirle los cabellos.
Sonrisa en los labios, el pequeño se fue corriendo emocionado a contarle a su hermano que había besado a una niña grande como a él le gustaba, y todo eso a los gritos, enterándose todo el mundo y obteniendo miradas de reproche, de burlas y las asesinas de mis padres.
Sonreí con pena y me deslicé hacia los pequeños quienes se abrazaron a mis piernas en defensa.
— Así que ahora Naruto-kun ¿nee? — murmuré y Sakura, roja, tomó la mano de su autoproclamado novio y éste, feliz de la vida, le sonreía con esa sonrisa marca Naruto – infantil, estúpida y adorable – haciéndome saber que él cuidaría tan bien de mi hermana, mucho mejor que yo en las noches cuando se me cae de la cama al empujarla o cuando le pongo sin querer el pie – lo juro – o cuando en vez de cuidar a mi hermana cuando se corta la luz, ella me cuida a mí por mi miedo a la oscuridad.
Cosas insignificantes, cosas grandes, cosas que pasan, tantas cosas que sé que él podrá hacer por Sakura.
Acaricié ambas cabezas y les sonreí.
— Naruto-kun te dejo a cargo a Sakura-chan ¿La protegerás por mí?
— ¡Si, dattebayo! — gritó a todo pulmón y sus padres carcajearon, yo también.
Después de todo para el amor no hay una edad marcada ni límites ni diferencias.
Eso no quiere decir que acepte al pequeño Uchiha ¡Eso es pedofília!
Pero si aceptaré el amor de mi hermana por el pequeño, a sus cuatro años se lo acepto y espero que sea para siempre.
…
Y, al final, fue para siempre…
N/A: No me olvidé de ustedes! Los malditos exámenes me impidieron actualizar y por eso estoy actualizando, así me quedo más tranqui. La próxima semana actualizaré las demás!
Esta fic se la dedico Noir Fox que sé que le gusta el NaruSaku y además porque me sigue desde el primer OS… me tienes fe jejeje espero que te haya gustado y sea lo que esperabas, pero no te preocupes que tengo anotado otro NaruSaku para el futuro y será con ellos de grande, obviamente, contando otra situación y tendrá muchas cosas más que esta xD
Bueno, esto pasó. No todo, igual. El emisor, el que cuenta la historia, es algo así como en el primer OS y lo conté así porque esto del novio a los cuatro años le pasó a mi hermana. Siempre andaba de la mano de un nenito en el jardín que decía amarla y ella lo quería a él, algo así. Y como esto es un fanfic, le agregué algo de comedia como lo de las actitudes de Mebuki, las de Kizashi y hasta el mismo Sasuke – aquí Sasuke es un personaje relleno xD – quería ponerle algo de comedia.
Curiosidad: Lo de que Sakura cuida a su hermana por temor a la oscuridad ¡es verdad! Chicas, chicos le tengo un cagaso tremendo a los cortes de luz en los días de lluvia y más se hay truenos y el cielo simula caerse, tengo serios traumas con eso xD
Espero que haya gustado y para la próxima será un GaaSaku a pedido de Chilinda :3
Muchas gracias por leerme, comentar, darme fav y follow! Gracias por todo!
Ja'ne!
