Wings 510


TOTALMENTE PROHIBIDA LA COPIA/PLAGIO DE ESTAS HISTORIAS.


Disclaimer applied.


Sección 5: Castillos de arena.

Personajes: Gaara-Sakura.

Género: Amistad-romance.

Rated: T

Summary: Los amores de verano empiezan fugazmente y terminan como así nacieron. Algo que Sakura no era muy amante hasta que lo conoció a él gracias a los castillos de arena.


Castillos de arena.


Ese verano, con su familia, en la playa no era uno de sus favoritos. Estaba demasiado aburrido, los días no fueron soleados, no pudo tomar ni un poco de color y eso la ofuscaba.

Porque volver a la escuela blanca como la leche para que sus hermosos y adorados amigos se rieran de ella por no poder tomar un poco de color no era divertido; tener una piel protegida contra los rayos UV no era algo que le agradara mucho.

Y vivir de lociones y cremas para tomar un colorcito como el del baka de Naruto no era algo que le gustara tampoco.

Su madre le había jurado que ella en su adolescencia nunca había pasado por algo como eso y ni que hablar de su padre que su piel era media trigueña por lo que no entendía por qué a ella le había atacado el mal de la palidez.

Si la piel de sus piernas, brazos y rostro eran blancas, no se imaginan lo que eran esos lugares recónditos de su cuerpo, alejados de la vista del ser humano por la tela suficiente para no ser una depravada sinvergüenza.

Así que decidió que ese día se lo dedicaría al conchudo sol que se animó a dar señales de vida en toda esa semana desperdiciada.

Toalla, loción bronceadora, gafas de sol, bikini, celular y disposición: listos.

Así que no había nada de malo con tomar un poco de sol ahora que tenía todo y que sus adorados padres decidieron a dar la vuelta por aquellos lares, aprovecharía el tiempo a solas.

Pero no siempre todo era como lo deaseaba, pues lo que menos quería era encontrarse con el imbécil de Sasuke y sus – pocos – disimulados ojos recorriéndola sin pena alguna.

— ¿Hasta aquí tengo que ver tu horrible rostro?

— ¿Horrible? Que yo recuerde, adorabas este rostro — sonrió zalameramente haciendo sonreír a Sakura.

— ¿Te vas?

— Sep — suspiró —: Quería divertirme un poco más contigo, ya sabes — arqueó las cejas y las movió insinuantemente —: Pero madre quiere hacer unas cosas de no sé qué y ni me interesa…

— Uy, que mal por ti — su tono indiferente hizo reír a Sasuke quien se atrevió a meter mano donde no debía, recibiendo un pellizco doloroso en la mano —: Ojo donde metes esas sucias manos Sasuke…

— ¿Un apretoncito nomás? — pidió con voz de cachorrito. Pero Sakura lo conocía y no quería caer de nuevo como años anteriores, Sasuke no servía como novio, no podría ir a su ritmo y ambos lo sabían, aunque fuera muy fuerte la atracción que ambos tenían, sabía que ella cedería a otros terrenos que él aún no sabía si podía ser capaz de ir.

— No, Sasuke — murmuró.

— Y… — arrastró un dedo por la arena, fingiendo inocencia, acercando más y más al cuerpo de Sakura —: ¿Un beso?

— ¿Hum? — murmuró sin entender.

— Un beso — la mano se extendió por sobre la pierna de la pelirrosa, subiendo en una suave caricia —: Uno sólo, Saku.

La chica se enderezó y lo miró a la cara, Sasuke estaba muy serio como para pedir algo, nunca se ponía así. Bueno, era un cubo de hielo, pero con ella mostraba ese lado juguetón y hasta despreocupado cuando sabía perfectamente que en su espalda acarreaba los problemas de su clan.

— No, Sasuke… no puedo.

— Uno solo, cariño… uno solo — murmuró y le apartó las gafas así como los cabellos y se precipitó a ella, robándole el aliento en ese voraz y apasionado beso. Ella intentó apartarlo pero él tomó su manita la hizo hacia atrás, recostándola en la manta para posicionarse encima de ella.

Se estaba quedando sin aire y Sasuke parecía no estar satisfecho aún. Así que dejó de resistirse y pasar sus brazos por sus hombros, atrayéndolo. Rió cuando él acarició su cintura y se frotó.

— Calmado Sasuke-kun… que sexo no tendrás de mí — rió.

— ¿Qué? — fingió estar indignado —: Si tengo beso tengo su hermoso cuerpo… — besó su mejilla y la acarició, luego, con su nariz.

— Vamos, por fas Sasuke que me dejas sin aire…

— Debe ser por mi atrayente sensualidad que tu cuerpo se pone cachondo — murmuró junto a su oído, recostándose sobre ella.

— ¡Sasuke! — rió divertida la chica —: Vamos que haré que Ino te acose por el resto de sus días…

— ¿Ah? ¿Y como harás eso, pelo chicle? — arqueó una ceja.

— Dándole algo que diré que es de parte tuya — le guiñó un ojo picaramente por lo que Sasuke restregó su crecido miembro —: ¡Sasuke! — gimió bajito y rió cuando el chico chilló por el repentino golpe a sus genitales.

— Sa-sakura maldita — murmuró dolorido.

— Ya te dije amigo mío que no te pasaras de listo…

— Lo sé, cariño — besó sus labios y la abrazó nuevamente —: Pero me pones caliente…

— ¡Sasuke! Deja de coquetear conmigo que no funcionará, somos como el agua y el aceite…

— ¿Eh? — se hizo a un lado para que la pelirrosa se enderezara —: Deja de poner excusas y vamos a un motel ya — ambos se echaron a reír y se saludaron con un beso en la mejilla —. Nos vemos en Konoha Sakura, disfruta de las playas de Suna — sonrió despeinándola.

— Si, si… baka — acomodándose el flequillo —: Saludos al baka de Naruto…

— Si — gritó desde lo lejos, levantando una mano mientras se alejaba poco a poco.

Volvió a recostarse para disfrutar del sol a solas. Por fin.

— Yo tengo demasiada mala suerte… ¡Mierda! — gritó furiosa luego chilló por la quemazón en sus piernas y abdomen; el sol había estado fuerte y como ella era tan blanca, en vez de dorarse un poco, se quemó hasta el alma,

— Quieta Sakura — dijo su madre tratando de pasarle una pomada fría para calmar el ardor. Sakura lloró lo que restó de la noche por el dolor.

Su piel no era resistente a ese tipo de temperaturas, no como las de Suna, en el cual hacía demasiado calor.

— Me aburriré hoy — se quejó bajo la sombrilla, vestida cómodamente y embadurnada con protector solar.

— Deja de quejarte… iremos a disfrutar del agua con papá, ni se te ocurra dejarte al sol…

— Ya, ya sé mamá — dijo molesta.

Una vez que sus padres fueron a disfrutar del agua, cosa que ella no podía hasta recuperarse un poco, se quedó escuchando música ocultando sus ojos tras sus gafas y su cuerpo con una manta.

Vio a la gente ir y venir; a los niños divirtiéndose en el agua, otros construyendo castillos de arena, adolescentes de la mano y otros dándose besos.

«Amores de verano» pensó al ver a una chica tomar de la mano a un chico bastante apuesto.

Luego se encontró con otra parejita que parecía conocerse; el chico le hacía bromas de las cuales la chica le festejaba y reía. Los observó bastante tiempo, ellos hacían buena pareja lástima que, por parte del chico, sólo duraría ese verano.

— ¡Oniichan!

El grito de una pequeña niña la desconcentró de la parejita para terminar en donde provenía el ruido. Una rubia de cuatro coletas festejaba feliz junto a su enrome castillo de arena.

Sakura sonrió al verla tan feliz con aquel montículo de arena adornado con conchas de mar. La niña se quedó ensimismada, frotando sus manos alegremente.

La pelirrosa se puso de pie y se ajustó bien la manta y se colocó el sombrero para que el sol no dañara la piel de su rostro y se acercó a la niña que seguía decorando el castillo de arena.

La sombra proyectada por su cuerpo y la luz del sol llamó la atención de la niña, la cual volteó a verla.

— Hola — saludó tímidamente Sakura —: ¿Lo hiciste tú?

— Ajam — asintió la chica —: Pero me ayudó mi oniichan — sonrió alegremente.

— Que lindo…

— ¿Cómo te llamas, oneechan? — preguntó irguiéndose y juntando las piernas y las manos de forma curiosa.

— Sakura ¿y tú?

— Temari.

— Temari-chan — sonrió de vuelta —: ¿Necesitas ayuda?

— Claro — aceptó.

Entre las dos terminaron de decorar el hermoso castillo de arena. Sakura quedó satisfecha con el resultado y le sonrió a la chiquilla cuando ésta le agradeció inclinando la cabeza.

— Temari, vamos…

Ambas voltearon hacia la voz y no sabía si había sido el sol de ayer o qué pero creyó ver al hombre de su vida en cuestión de segundos.

Sakura era bastante enamoradiza y por esas razones odiaba los amores de verano porque sabía que terminaría con una desilusión y otro corazón roto por coleccionar.

Odiaba quedar como estúpida ¡Por Dios! Ya no tenía quince años, tenía dieciocho y debía comportarse como tal por lo que cuando el apuesto pelirrojo de ojos verdes se acercó a ellas, actuó de la manera más natural…

O eso intentó.

— Temari ¿Cuántas veces te he dicho que no hables con extraños? — miró con desconfianza a la pelirrosa —: ¿No estás bastante grande para jugar con castillitos de arena?

Desilusión por culpa de una grosería.

«¡Grosero!» gritó furiosa su mente, pero su semblante sólo mostró una sonrisita bastante cínica ya que, si no se confundía, él sería el supuesto hermano que había ayudado a Temari a convertir ese mierda de arena en un castillo bonito.

— Pero oniichan, tú me ayudaste a construirlo…

La sonrisa de Sakura no pudo ocultarse y se ensanchó preciosamente en su sonrojado rostro por el sol recibido del día anterior.

— Sí, pero soy tu hermano… — contestó hoscamente. ¿Por qué demonios trataba así a su hermana? ¡Tampoco para tanto!

— Disculpe mi atrevimiento, sólo vi que no podía ella sola y me ofrecí a ayudarla…

— Deberías meterte en tus asuntos…

— ¡Es sólo un poco de arena! — ¡Maldición!

— Vamos Temari…

— Oniichan esto es grosero de tu parte… — frunció el ceño la niña de unos nueve años.

«Ídola Temari» festejó la mente de Sakura.

— Tsk.

— Vamos niño-limón, sólo quería ayudarla — se acercó Sakura que aún cubría su cuerpo con la manta. El pelirrojo la observó de arriba abajo despectivamente, cosa que la irritó.

— Me llamo Gaara, no niño-limón…

— Bueno, es que tienes cara de uno que chupó demasiados limones… — sonrió Sakura con el ceño fruncido.

— Grosera… — murmuró.

— ¿Ah? — sonó indignada —: Pero si tú fuiste grosero conmigo, yo sólo quería hacerle compañía a tu hermanita y ayudarla…

— Bueno, en ese caso, gracias y vamos Temari.

Fue tan cortante que deseó abofetearlo y darle de patadas hasta el cansancio. Nunca sintió que algo como eso le pasaría.

— Adiós Grosero-san, espero que los limones estén jugosos…

— Hmp…

Sasuke dos.

Rodó los ojos y se volteó cuando sintió un tirón en la manta por lo que volteó a ver y se encontró con la tierna mirada de Temari.

— Oneechan me divertí mucho contigo ¿mañana construimos un castillo juntas?

Sakura miró a Temari, luego a Gaara que la miraba fijamente, sintiendo el desafío en sus ojos. Pero Sakura es una chica impulsiva, por lo que ese reto le pareció demasiado atractivo así que aceptó.

— Mañana te veré aquí a eso de las cuatro ¿te parece?

— ¡Perfecto! — festejó Temari —: Le diré a mi aniki, Kankuro que me traiga… — luego bajó el volumen de voz para susurrarle —: Creo que a Gaa-chan no le has caído bien, pero no te preocupes, con todos es así…

— Wow, que lindo hermano — dijo incrédula Sakura. Temari asintió.

— Créeme, es demasiado desconfiado — luego se apartó para ir corriendo a su lado —: Nos vemos, Sakura-neechan — gritó agitando la mano.

— ¿Te parece? — preguntó la niña al ver el proyecto de castillo que había pensado Sakura.

— ¿Por qué no? Me parece atractivo…

— Tendremos que traer agua de la playa…

— Por eso no te preocupes que tenemos a Gaara-kun para que lo traiga ¿o no? — dijo Sakura mirando por encima de Temari, encontrándose con los ojos filosos del pelirrojo. No les había quitado la vista de encima, parecía demasiado temeroso y frío. Le recordaba a Sasuke cuando era pequeño, frío y hosco, poco comunicativo y repelente total.

Pero como ya estaba acostumbrada a ese tipo de personas – contando a Neji – Gaara no le parecía diferente al ellos. Así que se armó de valor como cuando le confesó a Sasuke lo que sentía por él y éste la rechazó diciéndole que tenía novia – golpe para su corazón, pero que le ayudó a madurar un poco – y se decidió a pasar un grato día con Temari armando castillos de arena.

— Aniki, ¿nos ayudarías? — preguntó la rubia. El pelirrojo suspiró agotado y se puso de pie para ir con el pequeño balde rojo de manija blanca por algo de agua salada.

— ¿Siempre es así de… serio?

— Es un amargado — dijo Temari —: Desconfía demasiado, creo que eso no le hará bien en el futuro… casi no tiene amigos y prefiere pasar las tardes solo, leyendo un poco u observando a la nada…

— Es una pena que desperdicie su vida así…

— Oneechan ¿y si te haces su amiga? — preguntó de repente Temari. Sus ojos resplandecían y Sakura se sintió incómoda por un segundo.

— Eso no depende de mí, sino de él… no sé si querrá ser mi amigo…

— Claro que sí, eres muy simpática… intenta acercarte un poco… shh que ahí viene — intentó disimular. Sakura rió bajito y siguió armando parte del castillo.

— Sigo opinando que el castillo está inclinado… — dijo Temari.

— ¿Tú crees?

— Si — asintió posando su manito en su mentón y viendo el pequeño castillo detenidamente —: ¿Tú qué opinas, oniichan? — se volteó a ver a su hermano que parecía dormitar bajo la sombrilla. Abrió sus ojos verdes claros como el agua y miró hacia donde estaban ambas chicas.

Sakura sintió ruborizarse ante la mirada que le había dirigido, el chico nunca se detenía a mirarla desde que había empezado a juntarse con Temari, pero hoy le dedicó unos segundos su frío mirar.

— Opino igual que tú Temari — dijo, poniéndose de pie. Se acercó a ellas y tomó el balde vertiendo el agua en el pozo que hicieron en la arena para extraer.

El chico se arrodilló entre medio de ellas y juntó arena en el balde, emparejando con la pequeña palita para luego verterla sobre la superficie plana y remover lentamente, desprendiéndose de su contenedor.

El montículo quedó perfecto. Y así le siguieron los siguientes hasta armar una fortaleza de esas cosas. Sakura miró impresionada la facilidad que tenía para remover y construir. Temari aplaudía alegremente haciendo a Gaara sonreír apenas.

— Listo.

— Wow… es divino — soltó Sakura. Miró al chico luego de un rato encontrándose con sus ojos clavados en ella, haciendo que se sonrojara un poco.

— Gracias — se puso de pie y volvió a su lugar.

Después de decorar, Temari ofreció a Sakura ir con ella al agua, pero se negó por lo que la rubia fue sola bajo la supervisión de los ojos de Gaara.

— Tu hermana es un encanto.

— Lo sé.

Ambas quedaron en silencio, uno bastante cómodo pero que Sakura no podía soportar. Pero cuando iba a hablar, Gaara se adelantó.

— Gra-gracias por jugar con mi hermana — agradeció tímidamente. Sakura se quedó perpleja y sólo atinó a asentir.

— De nada — sonrió cálidamente, mirando hacia donde estaba la rubia quien jugaba con su balde lanzándole agua a un castaño un poco mayor que Sakura.

— Temari siempre hace amigos fácilmente.

— Me di cuenta — sonrió —: Es muy agradable y da charla en seguida.

— Si.

— Gaara-kun ¿te-te gustaría, no sé, digo, ir por ahí a tomar algo? — dijo tímidamente la chica. El silencio de Gaara la hizo sentirse ridícula pues seguramente la rechazaría y quedaría humillada totalmente.

— Me encantaría — susurró el chico.

Sakura lo miró sorprendida, sus mejillas rojas, los ojos agrandados y la estúpida sonrisa que amenazaba con dibujarse era su semblante de esos momentos.

Sonrió abiertamente poniendo nervioso al chico que le esquivó la mirada. Gaara no era frío porque sí, era muy tímido y eso lo obligaba a cerrarse, no quería quedar ridículo ni tonto ante otros. Todo lo contrario a Sasuke, se sintió idiota por haberlos comparado.

— ¿Gustas ahora o más tarde?

— Temari está en buenas manos…

Ella se puso de pie cuando él lo hizo. Como todo un caballero, le cedió el paso a ella y sólo cuando ella comenzó a andar, él la siguió.

Fue su primer amor de verano porque los días que le siguieron a ese se dedicaron a salir juntos, pasear, almorzar y nadar. Gaara era muy dulce, debajo de esa faceta de chico frío y rudo, había un cachorrito falto de afecto y de amigos y Sakura quería ser ambas cosas y más.

Cosa que se dio en cuestión de días y cuando supo que el verano terminaba por lo que su estadía también, fue difícil para ambos tener que separarse.

— Te quiero mucho Gaara — soltó con ojos llorones. Gaara acarició con ternura las mejillas sonrosadas de la pelirrosa, ya no había vestigios de esa horrible quemazón, ahora sólo tenía ese hermoso sonrojo a causa de su presencia.

— Yo también Sakura — murmuró acercándose, aún acariciando sus mejillas con los pulgares y acercando su boca a la de ella —: Te prometo que nos volveremos a ver… pronto — rozó sus labios con los de ella y, finalmente, la besó dulcemente.

Gaara era hermoso, tanto por fuera como adentro, pero ella amaba todo él, en especial su interior. Era la primera vez que sentía algo así por alguien, era enamoradiza, pero pudo distinguir que eso no era un simple enamoramiento como el que tuvo con Sasuke y Kakashi-sensei – o sí, se enamoró de su profesor de literatura y es aceptable porque el tipo estaba que se partía, además de que era muy simpático.

Abrazó al pelirrojo por el cuello y lo atrajo para que la besara como se debía, con delicadeza pero con algo de atrevimiento, así como cuando delineó sus labios en busca de profundidad.

Profundidad que ella le dio alcance.

Aquel contacto la hizo desvanecerse. La lengua de Gaara recorrió con algo de timidez su cavidad bucal y ella no sabía si enamorarse por su dulzura o exasperarse por la lentitud. Así que sólo lo dejó ser, que la besara como quisiera, ella lo quería de él. Lo quería todo de él.

— ¿Nos veremos el próximo verano? — preguntó sin hálito, el chico sonrió por encontrarse con aquel placentero panorama de su chica sonrojada sin aire por él.

— Siempre, todos los veranos — volvió a besarla y atraerla hacia él por la cintura. La chica correspondió inmediatamente, sintiendo que se quedaría sin labios por cómo se los devoraba el pelirrojo.

— Júramelo — jadeó cuando la dejó respirar.

— Lo juro — y ella volvió a besarlo para luego reír y mirar con ternura al chico —: Odio los amores de verano, he tenido malas experiencias… pero tú — acarició su mejilla con ternura —: Tú eres la excepción — susurró apoyando su frente con la de él, rozando sus narices.

Gaara sonrió y se apartó sólo un poco para dejarla en el suelo. Tomó su mano y la acompañó hasta donde estaban sus padres.

Temari sonreía pícaramente ante aquella muestra de afecto que su hermano le había sido proveedor; Kankuro coqueteaba con la recepcionista que no sabía cómo negarse al muchacho, era muy insistente; los padres de Gaara sonreían con ternura, su niño había encontrado a su princesa de arena. La madre de Sakura sonreía con picardía, así como Temari, y deseaba bombardear a su hija con muchas, muchas preguntas, pero Kizashi se veía algo molesto, ese chico había besado a su princesita frente a sus narices… ya tenía bastante con el Uchiha que ahora se le sumaba ese pelirrojo.

— Haruno-san — saludó—: Haruno-sama — inclinó la cabeza hacia ambos —: Espero que puedan ayudarnos a vernos el verano entrante o en cualquier momento del año.

— Cla-claro Gaara-kun — dijo entusiasmada Mebuki, la cual clavó su codo en las costillas de su marido al ver que éste intentaba ignorar aquello y contra su voluntad, aceptó a regañadientes.

— Gracias — se volteó hacia Sakura y besó su mejilla —: Hasta pronto — sonrió dulcemente, derritiendo a la Haruno quien se colgó de su cuello y le robó un beso.

— Te quiero — rió haciéndolo reír a él. Se separó y le dedicó una sonrisita de amor.

— Adiós Saku-neechan — saludó la rubia.

— Adiós Temari-chan, el próximo años construiremos castillos mejores ¿si?

— Claro, si no estás ocupada con mi hermano — sonrió pícaramente poniendo roja a la pelirrosa.

— ¡Temari! — la retó su madre avergonzada. La niña se encogió de hombros —: Nos vemos Kizashi-san, Mebuki-san, Sakura-chan… que tengan buen viaje.

— Si, muchas gracias — aceptó Mebuki saludando con un beso a la familia Sabaku no.

— Suna es calurosa, Konoha es agradable — sonrió Sakura —: Si te animas a ir un día, tendrás el cuarto de huéspedes todo para ti — bromeó.

— Claro, eso espero — sonrió.

Konoha fue agradable, pero nada se comparaba con los veranos en Suna, en la hermosa playa construyendo castillos de arena.


N/A: Holaaaaaaa! Espero que les haya gustado, mi primer GaaSaku y wow, fluyó como si nada jejeje lo amé. Esto no ha pasado en mi vida, pero si tuve un enamoramiento de verano cuando era niña… pero como ahora odio la playa, me olvidaré de eso. Lo raro que voy de vacaciones a ese tipo de lugares, pero sólo porque me gusta la noche y eso xD

Chilinda espero que te haya gustado! Adaptarme a Gaara no me fue complicado pero aún no me acostumbro xD

La próxima pareja será KakaSaku (POR FIN!) Es mi OTP xD

Saludos y muchísimas gracias por los comentarios, disculpen que no conteste como en mis otras fics pero quiero que sepan que estoy agradecida y que no duden en pedir a su parejita(?) yo ya tengo apartadas las ideas para algunos pairings, pero pueden pedirme si quieren alguna que les guste y vean complicado.

Vale tríos y yuri, pero no lemon. Quizás un poco lime, pero casi nada eh!

Saludos y espero verlos en las RR.