Wings 510
TOTALMENTE PROHIBIDA LA COPIA/PLAGIO DE ESTAS HISTORIAS.
Disclaimer applied.
Sección 6: Imán de peleas.
Personajes: Kakashi-Sakura.
Género: Comedia-romance.
Rated: K+
Summary: Simple y conciso, soy un imán de peleas.
Imán de peleas
Tomé en brazos a mi pequeño primo cuando el primer zapato voló desde la habitación del fondo, por el living, directo hacia la cabeza de mi tío. El niño de dos años y medio me miró y sonrió como solo él puede hacerlo y yo lo miré con cara de circunstancia, después de todo no era tan graciosa la escena de esos momentos.
Pero todo esto se desembocó mediante el transcurso de unos sucesos esperados…
Sí, esperados. Y todo esto pasó…
Acostumbro a ir a lo de mi tío – el cual es mi padrino – algún que otro fin de semana para ponernos al día. Ese sábado fui temprano para disfrutar el día con ellos; mi tío me recibió con un amistoso palmeo en el hombro y con su sonrisa de ojito feliz.
Muchos lo llamarán extraño al usar una máscara que casi le tapa todo el rostro y cubrir su ojo izquierdo con un parche, pero éste último era a causa de un accidente que sufrió de joven, por lo que lo mantiene oculto, aunque, debo admitirlo, no le quedaba nada mal. La cicatriz lo hacía parecer un tipo rudo y genial.
Hablamos tranquilamente de la vida de cada uno, como lo íbamos llevando y algunas cosas banales como la universidad, el trabajo y la familia.
Mi primo apareció corriendo, trepándose de mí para sentarse en mi regazo y golpear la mesa. Lo abracé por su pancita para acomodarlo mejor en mis piernas y poder jugar con él un poco.
Mi padrino dejó el libro que tenía en su mano y se puso de pie alegando que cocinaría para todos ya que mi tía llegaría más tarde del hospital.
— ¡Tomoe! Deja al pobre gatito dormir… si no repone las energías no podremos jugar — me quejé cuando el pequeño tocaba la pantalla de la tablet en la cual estaba el juego Talking Tom.
— Ia ia ia — murmuró el niño.
— No, yo no soy tu tía… soy tu prima… pri-ma pri-ma — le corregí. Pero él me ignoró como siempre y siguió despertando al pobre gato.
— Saku — la voz de mi tío me hizo voltear y lo miré interrogante —: ¿Te animas a cambiarle el pañal a tu primo?
— ¿Aún no le han sacado los pañales? — lo miré incrédula, él se encogió de hombros como respuesta.
— Es que tu tía no hace lo que debería…
— Lo que también debería hacer su padre — escuché la voz de mi tía detrás de mí —: Hola Saku — me besó en la mejilla y miró con infinito amor a su pequeño bebé —: Tomoe — le besó a él y se acercó hacia mi tío.
Él le sonrió despreocupadamente mientras que ella lo fulminó con la mirada y frunció los labios molesta.
— ¿Ya con tu estúpido libro? — masculló viendo el librito naranja favorito de mi tío; él nunca quiere decirme de que se trata porque – según él – sigo siendo su pequeña bebita, pero ya sé de lo que trata y tengo un ejemplar en mi pequeña biblioteca de escritorio.
— Hola Kakashi ¿Cómo has amanecido? Te amo, yo también — respondió con sarcasmo mi tío y yo contuve una risita.
— Hola — dijo de mala manera —: ¿Tomoe ha comido? — mi tío negó con la cabeza —: ¿Y qué tanto estás haciendo? — frunció el ceño, las delicadas cejas de ella se arqueaban de manera profunda, mostrando su fastidio.
— Estoy en eso — suspiró y se acercó a la estufa —: Sakura ¿Cómo te ha ido en el hospital?
¿Ah? ¿no se los dije? Mi tía y yo tenemos el mismo nombre. Fue realmente sorpresivo cuando nos presentaron hace más de diez años atrás y ella me dijera tocaya y yo, muy bruta e idiota, le haya dicho yegua cuando yegua y tocaya no se parecen realmente en nada. Pero bueno, tenía siete años y apenas estaba aprendiendo a bañarme sola.
Siempre creí que mi nombre no iba conmigo realmente. Tengo el cabello castaño, ojos oscuros y una figura de la cual no tengo mucho que presumir más que los senos que no son grandes ni pequeños, sino que un término medio. Mi estatura no me favorece, no paso del metro sesenta, la comida está acumulándose en mis caderas y muslos, aunque por suerte no estoy tan redonda que digamos.
Mamá me dice que no me preocupe, papá dice que soy hermosa y a mi me vale madres, amo la comida y no voy a dejarla sólo por tener unos kilitos de más. Ahora, cuando atenten contra mi salud, tomaré medidas para no tener que entrar en una dieta rigurosa, pero volviendo a lo que nos concierne.
Mi tía Sakura es la persona más genial que he conocido en mi vida. Es alegre, divertida y una gran amiga; siempre le cuento mis problemas y ella me escucha atentamente, haciéndome sentir bien con algunas palabras y regañándome cuando se entera que no ando portándome bien. Aunque ya casi no lo hace ya que a mis casi veinte años, no hago todas las estupidez que hacía de chica… bueno, algunas.
Su nombre pega con su apariencia; ojos verdes como el jade y el cabello rosa como la flor de cerezo. Es algo ciclotímica, puede estar feliz y de buen humor un momento, pero al otro – y más si lo provocas – puede transformarse en la misma parca.
Mi tío es un tipo burlón, despreocupado y todo un niño cuando se pone en imbécil. Pero así lo amo porque concordamos en muchas cosas y podemos sentarnos a ver películas, series o jugar videojuegos aunque siempre termina insultándome porque no aprieto los botones correspondientes del joystick para que el jugador lance la pelota al arco o ese tipo de cosas. Le he dicho miles de veces que lo mío no es el PES, sino los juegos de peleas como el Street Fighter o King Of Fighters.
Pero volviendo al ruedo, mi tío ama atentar contra su integridad física porque al tener esa actitud, hace que mi tía sea voluble en cuanto a su temperamento y la casa se vuelva un campo de batalla constante con sus comentarios mordaces, irónicos y burlones.
Se atacan de manera premeditada y son bueno escogiendo insultos camuflados. Mi favorito es: "llegaste tarde al repartimiento de neuronas" – mi tía se lo dice constantemente cuando mi tío dice alguna babosada que la hace enfadar. Pero es ahí cuando mi tío contraataca con respecto a su aspecto – mi tía ama su cuerpo y su apariencia, es muy segura de sí misma – y dice "tu cerebro tuvo uso, ahora entiendo la hinchazón de tu frente".
Es ahí donde empieza la guerra de lo inevitable y se lanzan comentarios mordaces y bastantes incómodos, pero como sabia conocedora y espectadora de esos momentos a los largo de diez años, los ignoro y enfoco mi mirada al televisor mientras ellos se rebanan el uno al otro.
Cuando mi tío se mete con el género femenino – insultando a todas las mujeres – ahí me molesto y le respondo, pero trato de evitarlo porque eso conllevará a que nos peleemos los tres.
Tomoe me agarró del dedo cuando vio aparecer a su madre hecha una furia y levantar la mano para lanzarle el zapato a mi padrino que lo esquivó ágilmente y la fulminó con la mirada.
Sudar es poco, por lo que tomé la toalla de Tomoe y me la pasé por la frente sin percatarme que con ella se limpió los restos de papilla, a lo que mi cara quedó manchada.
Mi tío clavó los ojos en mí y sonrió divertido, mi tía hizo lo mismo y se le suavizó la expresión. Para ellos soy como una hija más, así que la tregua muda se hizo presente y cada uno se metió en lo suyo.
Seguí jugando con mi primo y al mirar el reloj de la entrada, noté lo tarde que se hizo. Suspiré y miré a mi padrino que seguía concentrado en su libro mientras que mi tía se ponía a ordenar un poco la habitación.
Dejé a mi primo ocupando mi asiento y me acomodé la ropa para buscar mi bolso y disponerme a marchar.
— ¿A dónde vas? — preguntó mi tío cuando alzó la vista del libro. Yo le sonreí.
— A casa, se hace tarde.
— ¿No vas a quedarte a dormir? — arqueó una ceja gris así como su cabello. No llegaba a los cuarenta pero su pelo se había teñido – con el tiempo – de gris y no le quedaba para nada mal.
— No, ya soy grande.
— Vamos, no seas tímida… quédate, haré pizza y veremos una película, la que quieras — y lo dijo de una manera bastante esperanzada. Sé que no quiere que me vaya por eso hace aquello, me ofrece las cosas que me gustan para que comience a dudar, me conoce perfectamente.
No puedo negarme cuando me hace una cara de lástima por lo que volví a levantar a mi primo para sentarle en mi regazo y seguir jugando, en respuesta a sus dudas. Sonrió y volvió a su lectura. Mi tía entró al comedor y nos miró.
— ¿Te quedas?
Asiento y ella sonríe contenta. Le gusta que vaya y me quede a dormir. Amo estar con ellos, son como mis segundos padres… bueno, mi padrino lo es en cierto modo, pero ella no.
En el momento en el que mi tío se puso a preparar la cena, comenzó a despotricar con su típica indiferencia hacia mi tía quejándose de cosas sin sentido que ocasionaron que mi tía comience a fastidiarse.
El cachetazo de Tomoe me distrajo y me hizo mirarlo, él me señaló una cosa en la mesa y me di cuenta de que lo estuve ignorando por completo. Le acaricié su cabello, es de color rosado oscuro y siempre huele a frutas, como en ese momento.
La cena, una película y todos a la cama…
Siempre que voy es igual.
Pero al otro día empieza de nuevo todo el barullo cuando Tomoe se pone a llorar queriendo algo de alimento y yo lo ignoro, como siempre. Despierto dos horas más tarde y una hora después estoy almorzando.
— ¡Sakura! — gritó mi tío desde el comedor. Mi tía y yo, por inercia, gritamos en contestación a su demanda —: Hablo a Sakura uno — entonces mi tía se pone de pie y va con él.
Para él somos Sakura uno, mi tía, y Sakura dos, yo. Sé que ya la está provocando, siempre hace lo mismo y una queja por parte de mi tío me da a entender que recibió un coscorrón por parte de mi tía.
Suspiro. Siempre es lo mismo.
Pero cuando estoy por ir, los veo sonreírme a ambos y yo saludando con la mano, avanzo unos pasos y me escondo en la esquina viendo que ellos se ríen y se abrazan. Parece a propósito que siempre que voy se pelean y cuando me voy se ponen cariñosos.
Son unos idiotas, pero así los quiero porque son mi familia y no los cambiaría.
— ¿Cómo fue en la casa de tu tío Kakashi? — miro mi madre con una sonrisa y sonrío en respuesta.
— Como siempre… siendo parte de sus peleas — niego con la cabeza. Mi padre se ríe y apaga la televisión para acercarse a la mesa y cenar con nosotras.
Y a los cinco minutos…
Mis padres comienzan su round. Creo que soy el imán de las peleas.
N/A: Holaaaa! Tanto tiempo =)
Perdón por la tardanza, es que no tenía tiempo o a veces la inspiración no llegaba y mi nuevo problemas es que no tengo Internet porque me mudé y en la casa de mis hermanos no hay :c
Pero vamos a contratar el servicio cuando me termine de instalar mejor en la casa c:
Espero que les haya gustado y trataré de ser constante en las publicaciones. La universidad no me demanda mucho, pero estoy dando lo mejor de mí para poder empezar la carrera terminando el curso de ingreso que me vuelve loca ya – suspira - además ahora viajo mucho más porque es bastante lejos a donde curso.
Estas fic está basada – en algunas cosas – en los fines de semana que iba a la casa de mi padrino, se llevan mal la mayoría del tiempo, pero se quieren y sé que, aunque se digan de todo, ellos sólo lo hacen por molestar xD
Lo de los nombres es verdad, mi tía y yo nos llamamos igual y lo de yegua y tocaya pasó, fue muy vergonzoso xD
El próximo será… sorpresa :3 la ship que viene es rara pero a mí me encanta!
Besos y no se olviden de los reviews!
