Wings 510
TOTALMENTE PROHIBIDA LA COPIA/PLAGIO DE ESTAS HISTORIAS.
Disclaimer applied.
Sección 8: Síndrome de Esto-es-el-colmo
Personajes: Suigetsu-Sakura
Género: Comedia.
Rated: K+
Summary: Él no tenía el síndrome de Estocolmo, no, según Sakura, él sufría el síndrome de Esto-es-el-colmo.
Síndrome de Esto-es-el-colmo
Nunca creyó estar en aquella situación alguna vez en su vida. ¡Las cosas que hacía por Karin!
— Por favor Sakura, mantenlo allí, calmadito hasta que yo vuelva con su hermano.
— ¿Por qué no se lo pediste a Ino? — frunció el ceño molesta, al fin tenía un feriado entre semana y tenía que sacrificarlo por un favor de lo más extraño.
— Ella estaba con su novio Sai, no quería interrumpirla.
— ¡Ah! Pero a mí si, ¿no? — se mostró indignada. Ellas sabían que vivía más en el hospital que en su casa y que muy extrañamente le concedían un feriado un día miércoles, el día en el que más se trabajaba en el hospital.
— ¡Pero si sólo vas a aplastar el culo en el sillón para ver La ley y el orden, no seas maldita frentona y hazme este favor, quiero la casa sola para nosotros dos y con el estúpido de su hermano allí, no podemos hacer nada.
— Oh, está bien — masculló aceptando.
Y ahora se encontraba allí, en su departamento, vigilando al dormido peliblanco. No entendía por qué Karin se quejaba tanto de él, encima que lo echaba de su propia casa tenía el descaro de despotricar sobre él a sus espaldas mientras permanecía desmayado.
— Su hermano le dio un sedante.
— ¿De qué tipo? — preguntó la chica, pues así podría controlar el momento exacto en que despertaría.
— Su puño… bueno, adiós — y desapareció más rápido que El correcaminos.
Se acercó para observarlo bien y debía admitir que el chico era atractivo con aquella carita angelical que tenía al estar dormido ¿sería así también despierto? Suspiró, sólo quería saber cuando acabaría todo aquello para poder disfrutar de la soledad de su casa.
Como él parecía feliz en los brazos de Morfeo, decidió ordenar un poco el departamento, pues el vivir sola y trabajar muchas horas le daba el suficiente tiempo como para limpiar un poco y hacer la lista de las compras.
Tomó su chaqueta y su cartera dejando bajo llaves al invitado (intruso) y partió rumbo al pequeño supermercado en busca de víveres y productos de uso personal. Cuando regresó a su casa, dejó todo sobre la mesada y sólo tomó la bolsa con las cosas que compró para el baño. Hizo una escala antes de su habitación y guardó los dentríficos, el papel higiénico y los productos de limpieza corporal.
Se dirigió hacia su cuarto y dejó dos paquetes de toallas higiénicas sobre el buró sin percatarse de que una mirada violácea observaba sus movimientos con suma minuciosidad.
Abrió un cajón del muble y dejó caer ambos paquetes junto a otro que había quedado por la mitad del periodo anterior y cerró con fuerza. Se enderezó frotándose los ojos en señal de cansancio y miró hacia la cama donde el intruso se mantenía erguido gracias a sus preciosas almohadas decorativas y la observaba con curiosidad.
— ¿Kótex?
Sakura frunció el ceño extrañada hasta que comprendió su pregunta y se escandalizó con un furioso sonrojo ante el atrevimiento. Era muy reservada y que el tipo supiera cual era la marca de toallas que usaba era lo suficientemente vergonzoso como para no olvidarlo pronto.
— Despertaste — dijo de forma estúpida. El chico lo miró irónicamente.
— No, parece — su tono burlón logró enervarla un poco, sólo un poco.
— No hace falta ser sarcástico, lo dije para mí.
— Eres de las que piensan en voz alta ¿no? — arqueó una ceja —: Estaría bueno que los guardaras, no quisiera enterarme de algo de lo cual no podría después olvidar, e incluso dejarme con insomnio.
Ahora entendía porqué Karin lo detestaba. ¡Era odioso! ¿Quién se creía para hablarle con tanta confianza?
Suspiró y trató de ignorarlo mientras habría un cajón de su escritorio y sacaba una barra de cereal de frutas. El tipo la miró haciendo una mueca y aunque quisiera ignorarlo, su mirada insistente de que quería decirle algo la estaba fastidiando.
— Habla.
— ¿Siempre escondes comida por ahí? Acaso, ¿eres una de esas chicas que para no comerse el mundo, esconde barritas de cereal por la casa para poder llegar a las comidas? No estás gorda, pero veo que la comida se te abulta en los muslos y en tu trasero… — el chico miró con descaro el atributo de atrás de la chica —: Por cierto, lindo trasero… compensa la falta de pechos y esa terrible frente que tienes ¿tú eres la frentona?
Sakura no podía creer la facilidad que tenía ese tipo de hacer su propia sentencia de muerte ¡hasta Naruto sabía cual era su límite! Y éste tipo parecía no notar el extraño aire tenso que se comenzó a formar en esa habitación de cuatro por cuatro.
La chica tiró el envoltorio del cereal en el cesto a un lado del mueble y se acercó lentamente hasta el lugar en donde estaba su próximo saco de boxeo. El tipo seguía parloteando y aconsejándole comidas dietéticas y ejercicios para bajar el "colchón" trasero que para él no estaba tan mal, sin darse cuenta que las manos de la chica se acercaban con lentitud a su delgado y pálido cuello.
— ¿Qué haces? — detuvo su discurso al notar las suaves y delicadas manos sobre su cuello.
— Voy a matarte.
— ¿¡Qué!? ¿Por qué?
— ¡Porque has colmado mi paciencia, estúpido! — gritó furiosa. El chico se mantuvo estático ante la asesina y tenebrosa mirada de su anfitriona.
De repente, frunció el ceño y miró a su alrededor, no conocía ese sitio y no sabía ni como había llegado ahí ¿y si esa extraña chica de pelo rosa lo habría secuestrado? Recordaba que estaba tranquilamente tirado sobre el sofá de su departamento, el cual compartía con su hermano mayor, disfrutando de una de sus habituales botellas de agua mineral fresca – por problemas de salud constantes, debía mantenerse hidratado.
Miró a la chica que lo observaba con el ceño fruncido y molestia; tenía el cabello rosa y los ojos verdes, la cara era en forma de corazón y las mejillas las tenía en un tono sonrosado, seguramente por el enojo, pero aún así se veía bonita… ¿qué bonita? ¡era hermosa!
Siguió con su escaneo indiscreto y observó que lamentablemente no tenía mucha delantera – algo que a él le parecía primordial en una mujer (un verdadero estúpido) – pero que se compensaba con unas buenas curvas, caderas anchas, buen trasero y piernas de ensueños, de esas que uno deseaba ser envuelto en pleno coito sexual.
Sonrió de manera picarona y mostró su extraña sonrisa de dientes pequeños y un poco picudos para terminar guiñándole un ojo.
— Cariño si te morías por mí, no había necesidad de atarme para poder traerme a tu departamento… me hubieras dicho que querías un poco de acción y yo con gusto te lo daba.
La cara de la pelirrosa era un poema y mientras Suigetsu creía que la había dejado encandilada, la chica estaba experimentando el repentino deseo asesino de hombres atrevidos y estúpidos como el que tenía delante.
— ¡Eres un idiota!
— ¿Qué? ¿Así tratas a tus futuras conquistas? Ya decía yo porqué tenías esa cara de frígida, yo sólo creía que eras como el asexual Uchiha.
— ¡Yo no soy frígida, estúpido tiburón! — le gritó furiosa, roja como el ají puta parió.
— Oh.
— ¡Dios! — la chica se exacerbó con la incrédula mirada del chico y decidió retroceder e ir hacia la puerta, ya no podía respirar el mismo aire del imbécil aquel.
— ¡Hey, no te vayas! — gritó al verla salir dando un azote tan fuerte a la puerta que las paredes temblaron y un precioso cuadro de una casa en la playa cayó quedando detrás del buró en donde había guardado sus reservas para el próximo ataque menstrual.
…
Ya estaba más calmada, el tipo se mantenía callado en su cuarto e imaginaba que tendría sed y hambre por lo que le preparó unos emparedados y cargó con una botella de agua.
Una vez frente a su cuarto, inspiró hondo y se adentró encontrándose con que su victima esta colorada y con la mirada perdida al frente. Asustada, dejó todo sobre el escritorio y corrió a su lado, haciendo un chequeo rápido y tratando de traerlo a la conciencia con constantes palmeos en sus mejillas.
— Hey, despierta — lo llamó firme, pero temiendo que algo malo le estuviera pasando realmente. El chico pareció volver en sí y susurró:
— Agua… agua.
Sakura no lo dudó y cargó un vaso con agua posándoselo en la boca para que bebiera. Pero él parecía reticente y se apartaba, exasperada le exigió que tomara, pero seguía negándose.
— ¿Qué demonios te pasa? ¡Pediste agua y no la estás bebiendo!
— Popote — masculló bajo.
— ¿Qué?
— Un… sorbete — pidió y Sakura deseó estrangularlo con todas sus fuerzas, pero no debía hacerlo, no cuando estaba tan mal. Quizás cuando se recuperara…
Salió de la habitación y corrió hacia la cocina en busca de un sorbete o lo que fuera para poder darle de beber. Sabía que por algún lado tenía, siempre agarraba de más en los lugares de comida rápida cuando iba con sus compañeras de trabajo a almorzar y lo que sobraba se lo traía. Sonrió al encontrarse con la pajilla transparente y corrió de vuelta a su habitación.
— ¿Es de colores? — preguntó el chico esperanzado en su lecho de muerte. Sakura negó y puso el sorbete en el vaso y le acercó la punta a la boca reseca del chico el cual se prendió con rapidez y sorbió desesperado.
Se sintió realmente apenada al sentir la fuerza y la rapidez con la que bebía el agua, como si se le fuera a acabar y no hubiera más. Sirvió otro vaso y así como el primero lo bajó en cuestión de segundos. Satisfecho, lo expresó jadeando de placer y mostrándose sumamente relajado con una amplia sonrisa y los ojos completamente cerrados.
— Gracias.
— ¿Qué te ocurrió? — Sakura no quiso sonar tan abrupta, pero al chico no pareció importarle.
— Sufro deshidratación crónica… no existe, pero en mi caso si paso mucho tiempo sin beber un poco de agua empiezo a descomponerme rápidamente.
— Oh, ya veo… eso debe ser a causa de una baja de presión… debes mantenerte hidratado constantemente y comer sanamente.
— Oh, tengo a mi propia enfermera — dijo divertido, Sakura hizo una mueca.
— Soy doctora, así que no se te ocurra rebajarme a enfermera.
— Ni que fuera tan malo, es un trabajo tan importante como el tuyo — el chico pareció mostrarse indignado y Sakura se avergonzó por haber dicho eso, había desmerecido el trabajo de sus compañeras que siempre hacían su mejor esfuerzo por mejorar y mantener felices y bien a los pacientes. ¡Pero ese estúpido la hacía decir cosas que no quería!
— No quise…
— ¿Ésta es tu casa? Pfff… qué estúpido preguntar si acabo de verte guardar tus toallas femeninas… — Sakura se puso roja nuevamente y le dio un puñetazo que le hizo aullar.
— ¡Te lo mereces por bocón!
— Si pegas así por algo como esto, no quiero imaginarme si llegara a… — pero antes de terminar lo que quería decir, se calló por el bien de su integridad física.
— ¿Cómo te llamas?
— ¿Es seguro que te lo diga? No quiero que me busques en el directorio.
— ¡Estúpido, jamás lo haría!
— Uno nunca sabe… hum, quizás me vuelvas a secuestrar si descubres donde vivo… por cierto ¿cómo vine aquí? ¿sabes dónde vivo? — parecía horrorizado a cada pregunta y Sakura estaba realmente exasperada.
— ¡No! No te secuestré, Karin y su novio te trajeron…
— ¿La zanahoria y mi hermano? ¿Por qué?
— Dice ella porque eres muy molesto y le doy la razón.
— ¡Como si ella no lo fuera! ¡Esa pelo de escoba va a ver! — se mostró enojado —: ¡Aún no entiendo que le vio mi hermano a esa bruja!
— Oye, es mi amiga…
— Tal para cual…
— ¿¡Qué!?
— ¡Que Dios las crea y ustedes se juntan!
— ¡Ahora si valiste!
…
— Sabes…
— ¿Mh?
— Necesito ir al baño.
— ¿Y?
— Pues duh — hizo una mueca como si fuera obvio, estaba atado de pies y manos. Sakura masculló un improperio y desató sus pies —. Oh — una ladina sonrisa se dibujó en los labios del chico, ella lo miró sin entender —: ya veo, quieres darte el trabajo de bajarme los pantalones… no creí que llegaríamos a segunda base tan rápido — terminó soltando una carcajada ante la abochornada joven.
— ¡Eres un imbécil, ya iba a quitarte la soga de las manos! — se excusó rápidamente. Suigetsu fingió tristeza para luego guiñarle un ojo. Una vez libre, se dirigió a la salida del cuarto.
Pasaron los minutos y no volvía, Sakura se preocupó pensando que se podría haber escapado por lo que corrió hacia el baño. La puerta estaba entreabierta, se asomó con temor pero no había nadie y de pronto temió que se hubiera ido cuando un ruido atrajo su atención por lo que fue hacia el lugar de donde provenía.
— Niño — preguntó dudosa, pero no obtuvo respuesta. El ruido provenía de su despacho en la cual tenía un máquina de correr, una guitarra y su escritorio con sus defectos personales y laborales.
Masculló un improperio al verlo hurgando entre sus cosas y corrió hacia él cerrando con tal rapidez la cajonera que se sorprendió el no haberle apretado los dedos en el proceso.
— ¿Qué demonios haces hurgando entre mis cosas, niño? — dijo furiosa, odiaba que le tocaran sus cosas.
— Primero que nada, no soy ningún niño y segundo, me aburría y me llamó la atención este cuarto… por cierto — señaló la máquina de correr —: ¿La usas? Porque no se nota — intentó picarla y tuvo éxito porque ella le lanzó un manotazo que esquivó con algo de dificultad.
— ¡Deja de molestarme!
— Tú te enojas con mucha facilidad que es diferente — sonrió divertido.
Sakura suspiró y trató de ignorarlo mientras lo conducía a la salida de su despacho. Cerró la puerta y lo condujo a la sala obligándolo a sentarse en el sillón y tendiéndole el control remoto.
— Busca algo para entretenerte y déjame descansar un minuto.
Suigetsu se mantuvo en silencio y quieto mirándola. Ella suspiró feliz de la tranquilidad que estaba experimentando. Lamentablemente, ella no estaba enterada de que Suigetsu se tomaba las cosas de una manera literal.
— ¿La frente siempre fue así de amplia o de grande comenzó a crecer?
Sakura sentía que la cabeza le explotaría de la furia, pero trató de relajarse como lo hacía en sus clases de yoga. Se arrepentí de pagarlas porque aún no había encontrado su paz interior y presentía que la estaban estafando.
— Nunca creí conocer a una persona tan insoportable.
— ¿En serio? ¿Qué hay de Karin?
— ¡Cállate un segundo! — cuando vio que había enmudecido ante su respuesta rápida, posó su mano sobre la boca del chico y le impidió que dijera una estupidez más. Suspiró feliz ante el silencio mientras era observada por los entretenidos ojos violáceos del chico.
Ante la tregua que él pareció concederle con todo el dolor más falso del mundo, el chico se enfrascó en la televisión por lo que ella decidió leer una revista que había comprado en el mercado.
— ¡Están dando La ley y el orden! — la voz del chico la despertó de su letargo lector y miró a la pantalla de su televisor de pantalla plana.
— ¡Oh, son los casos especiales de violación! — dijo maravillada, jamás podía ver esos capítulos pues los horarios no concordaban con los de su trabajo, por lo que se los perdía.
— ¿Te gusta?
— Si, ¿algún problema? — se defendió rápidamente.
— Tranquila, sólo quería saber — se atajó el chico tratando de mantener la tregua —: A mí también me gusta, estos son los mejores casos para mí, aunque algunos son muy tristes y me dan ganas de…
— Te entiendo, en el hospital he recibido algunos casos de estos…
— ¿En serio? ¿Y es así como se ve en la serie? — preguntó realmente interesado, Sakura se mostró realmente triste ante su afirmación.
— Es muy duro, he tenido unos casos realmente dolorosos y angustiantes. Ver niñas pequeñas, Dios, es tan horrible.
— Entiendo — el ambiente se había puesto extraño y melancólico. Miraron la serie en un tranquilo silencio sólo roto por los diálogos de los personajes en interacción.
Una vez terminado el capítulo, Sakura se puso de pie y marchó a la cocina para preparar algo de café. Suigetsu apagó el televisor y se estiró sobre el sofá con tal confianza que ni le importó cuando arrugó el edredón que lo protegía ni tampoco que los cojines cayeran de los costados.
— He traído café y un té para ti.
— Gracias — aceptó la taza de té y sopló el líquido para poder beber un poco.
Sakura por fin supo lo que era la paz.
…
— Seguramente se pregunte donde estoy…
— ¿Tu novia?
— ¿Celosa? — sonrió melosamente, ella negó dejando la segunda taza de café sobre la pequeña mesa frente a ella. Si seguía bebiendo así, no dormiría temprano esa noche. Suigetsu fingió sentirse herido y miró hacia el reloj —: Y yo que creí sentir un repentino amor de tu parte — rió el chico.
— Ni en tus sueños — dijo estoicamente.
— Auch.
— Mejor que duela ahora que luego.
— Cierto… pero bueno, yo hablaba de Juugo… habíamos quedado que nos reuniríamos para ir con los demás…
— Ah, ya veo…
— ¿Tú te reunes con tus amigas?
— De vez en cuando, cuando tengo tiempo o no tenga un paciente de emergencia a última hora.
— ¿Te ha pasado de estar en una reunión y tener que irte porque llegó un caso de extrema importancia?
— Si, me ha pasado… una vez en el cumpleaños de Naruto, un amigo…
— ¿El primo de la remolacha?
— Si — asintió con la cabeza —: Me dio pena tener que irme, pero el hospital es mi vida.
— Es más exigente que un amante…
— Ajám, así es mi vida…
— Yo no soy exigente…
— No, gracias.
— Pero…
— Dije que no — lo fulminó con sus vivaces ojos verdes. Suigetsu se rió y acercó su mano al cabello de la chica para tocarlo — ¿Qué haces?
— Es natural — se sorprendió.
— Si, mala pigmentación en mi desarrollo cuando mi madre estaba embarazada.
— Ya veo… igual, es bonito.
— Gracias — extrañamente se sonrojó sin sentimiento de enojo alguno.
— De nada…
El silencio se mantuvo entre ellos y Sakura lo observó de nueva cuenta mientras él se mantenía distraído en sus pensamientos. Era apuesto, algo extraño pero nada mal, si no fuera tan hablador y bocón, podría llegar a considerarlo como un pretendiente para sus citas ¿pero qué demonios le pasaba? ¿Suigetsu, en serio? ¡Ya estaba enloqueciendo!
— ¿Cómo se llama el síndrome ese del que te enamoras de tu captor?
— ¿Hum?
— Tú sabes — le insistió el peliblanco codeándola, ella frunció el ceño sin entender mucho, pero respondió.
— ¿Hablas del síndrome de Estocolmo?
— ¡Ese mismo! — señaló alegrado de encontrar la respuesta.
— Si, bueno ¿Qué pasa con él?
— Que creo que estoy sufriendo ese síndrome porque me estoy enamorando de mi secuestradora… — dijo de manera melodramática. Sakura chilló entre avergonzada e indignada por tal estupidez.
— ¡Yo no te secuestré!
— Pero me tienes cautivo aquí y aunque lo he intentado, me he quedado encandilado con tu belleza y quizás le pusiste algo a mi té, pero creo que te quiero.
— ¡Cállate, tú no tienes el síndrome de Estocolmo, sino de Esto-es-el-colmo!
— No seas cruel, además… llevas tan bien tu papel de secuestradora, no sé tu nombre por lo que podré denunciarte ante una descripción…
— Ay, cállate — masculló sonrojada.
— Veo señal de pena, eso me gusta… así demuestras que sientes algo por mí como yo por ti.
— ¡Basta!
— Hola, me llamo Suigetsu Hozuki — extendió su mano con una gran sonrisa. Sakura la tomó de mala gana y la estrechó.
— Sakura Haruno.
— ¡Sakura! ¡Sí, frente de marquesina según Ino!
— ¡Esa cerda! — dijo furiosa, Suigetsu carcajeó limpiamente logrando hacer que la chica sonriera un poquito.
Era extraño, muy extraño; tenía un humor algo pesado, mucho más que el de Naruto, era atractivo y sabía como mantenerla en constante ajetreo y era muy ingenioso a pesar de demostrar constantemente que le faltaban algunas neuronas.
Estaba interesado en ella, podía sentirlo en la forma en la que su cuerpo se expresaba, en sus miradas divertidas e insistentes. Sonrió, ese chico sabía como enervarla y mantenerla viva sólo para dedicarse a callarlo e insultarlo para que no se burlara de ella.
Si la experiencia se volvía a repetir, quizás lo invitaría a salir.
¿Quién sabe? Quizás empiece con una cita y siga con otra hasta convertirse en algo más.
¿Pero qué demonios estaba pensando? Definitivamente, Suigetsu Hozuki no era buena junta. Debería matarlo antes de que se reprodujera.
— ¿Sakura, eres copa A o B? — los ojos del chico se fijaron en sus pechos —: Así puedo comprar la lencería negra de encaje que vi la otra vez en…
Oh, definitivamente debería matarlo.
N/A: Hola! Nuevamente con algo de lo más gracioso xD
Amo a Sui, es mi debilidad *u* personalidades como las de él quisiera ver más en la vida real xD
Espero que les guste, oficialmente es el primer SuiSaku que hago y me siento feliz porque es como yo quería que fuera, cómico y bastante interactuado.
Bueno, espero poder seguir haciendo esto, el próximo será KisaSaku. No es de mi favoritas ni me atrae mucho, pero yo cumplo con lo que me encomiendan así que Chilinda pronto haré tu fic y hasta con una zukulemtha y sensual rikura de dedicatoria(?
Trataré de hacerlo lo mejor posible ya que no sé mucho de Kisame, no es un personaje que me atraiga mucho de Akatsuki más que Itachi, Deidara y Hidan (Hidan haceme hijos por Jashin-sama xD)
Pero si alguien quiere de alguna pareja, me dice en un sensualón review si es que intentar comentar no ocasiona que se les caiga los dedos, habrían que ser más solidarios y comentar un poco más, pero bueno, tampoco puedo ponerles una arma en la cabeza y gritarte en la oreja "COMENTÁ O TE VUELO LOS SESOS, EH, EH" aunque no sería mala idea(? Okno xD pero comenten desgraciados! Si no comentan un Charasuke muere en el mundo :'c
Charasuke es mi amor platónico xD
Tengo pensado iniciarme con el MadaSaku pronto y otras crack-ships sin necesidad de que sean románticas. El MinaSaku, FugaSaku y MadaSaku son las que me gustaría trabajar pronto, es bueno cambiar un poco y esta serie de OS me da la libertad de hacerlo.
Prometo continuar los otros fics, denme tiempo.
Muchas gracias por leer y no olviden comentar, eso me anima a seguir y saben que pueden dejar cuanto comentario deseen ya sea critica buena o mala (mientras sea constructiva en cuestión de crítica mala, eh!)
Bye!
