DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a natalayx.Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

Canción del capítulo: 'Fools' de Lauren Aquilina.


Summer Rose.

Capítulo 4

POV Edward.

Durante mi segundo año en el ejército, cuando llego a casa en el verano para mis tres meses de descanso, los primeros meses están bien. Pasamos cada momento juntos, para recuperar el tiempo perdido. La consentía comprándole flores y regalos y llevándola a todas las citas que fueran posibles; salíamos al cine, a cenar, a patinar, a pasear por la playa.

Una noche, tenemos nuestra cita en una feria que está en la ciudad por unas cuantas semanas.

Sus mejillas están rojas debido al esfuerzo de todos los juegos a los que nos hemos subido y sus ojos brillan con alegría; su boca está curvada en una sonrisa divertida mientras me ve fallar en el juego de arrojar los aros.

—Vaya, realmente eres terrible —se ríe, sacudiendo la cabeza.

—Oye, estoy tratando de conseguirte un regalo. —Cuando hago mi último intento, y fallo, Bella se ríe con disimulo junto a mí.

Suspirando, entrelazo mi mano con la de ella y nos alejo del juego. Caminamos por el área de comida, dirigiéndonos hacia la banqueta. Nos detenemos debajo de un gran árbol, mirando las estrellas. Bella continúa riéndose con suavidad a mi lado.

—El juego está arreglado para que nadie gane —siseo, pateando la tierra.

—Tú solo eres un mal perdedor —contesta ella, sonriendo descaradamente.

Meto mis manos en mis bolsillos.

—Cuando pierdo tratando de ganarte un premio, sí —bromeo, enseñándole mi lengua.

Poniendo los ojos en blanco, ella se reclina contra el árbol.

—No tienes puntería.*

Arqueo una ceja, sonriendo.

—Bueno, tú nunca has tenido problemas con eso.

Ella jadea y sus ojos se ensanchan, su lengua recorre su labio inferior antes de que sus dientes lo atrapen. Cierro la distancia entre nosotros, llevándola hacia atrás hasta que su espalda está contra el árbol. Acunando su mejilla en mi mano, paso mi pulgar por su labio inferior.

—Ven acá —susurra, envolviendo mi playera en su puño y empujándome hacia ella; sus labios se conectan con los míos en un beso feroz.

Gimiendo, la tomo por la nuca, mis manos enredándose en su cabello. Su pecho sube y baja mientras ella respira con dificultad, con un suave suspiro escapando de sus labios. Cuando su mano se desliza por debajo de mi playera, mi estómago se contrae ante el roce de sus dedos contra mi piel y gimo por el contacto. Besando su cuello, la tomo por los muslos y la levanto; mis manos sostienen su trasero mientras ella enreda las piernas alrededor de mi cintura.

Estamos inmersos dentro de nuestra burbuja de lujuria hasta que escuchamos pasos por la banqueta. Bella baja sus piernas de mis caderas y se separa de mí. Riendo con suavidad, enreda un brazo a mi alrededor y yo dejo que mi brazo descanse sobre sus hombros. Besándola en la sien, rio ligeramente y sonrío contra su piel mientras comenzamos a caminar y dejamos atrás a las personas que se acercaban a nosotros.

Miramos los otros juegos hasta que nos encontramos con el juego en el que tienes una pistola de agua y tienes que dispararle a los patos en movimiento. Detengo nuestros pasos y me giro hacia Bella, con mi boca curvándose en una sonrisa. Mirando entre el juego y hacia mí, ella sonríe mientras asiente con entusiasmo.

Juego con otras personas, y nos enfrentamos en tres rondas hasta que alguno gana.

Ese ganador soy yo.


Pero hay otros momentos que son duros.

Las balas rebotan a mi alrededor, el ruido del metal contra más metal resuena en mis oídos. Miro en cámara lenta como Garret está parado quince metros a la distancia y como algunas balas lo impactan. Trato de gritar hacia él, pero no puedo encontrar mi voz.

La escena cambia y estoy corriendo, una densa nube de polvo naranja me rodea e invade mis pulmones. Toso y escupo mientras trato de encontrar, a ciegas, aire limpio. Pateo una puerta y entro solo para detenerme en la entrada gracias a la visión frente a mí. Hombres del ejército de Estados Unidos están en el suelo, algunos enterrados debajo de escombros y otros están cubiertos de sangre, con heridas en sus rostros y con algunas partes faltando en sus cuerpos.

El denso humo en el aire hace que me sofoque y jadee por aire; el hedor de la sangre y los cuerpos quemados arde en mi nariz y hace que mis ojos se agüen. Reprimiendo un sollozo, comienzo a tener arcadas.

Vuelve a mí —me dice una voz angelical.

Me giro en mi lugar, con los ojos abiertos en shock y temor al escuchar la voz de Bella en mis oídos. ¿Qué está haciendo ella aquí?

Estoy aquí —dice con cariño.

Ella no puede estar aquí. No debe estar aquí.

Soy yo. Estoy aquí —murmura, la sombra de su silueta aparece frente a mí—. Estás a salvo, cariño.

Pone su mano en mi mejilla y cierro los ojos.

Todo está bien —susurra.

Despierto enredado en las sábanas y con Bella frente a mí, sus ojos están ensanchados y llenos de lágrimas. Mi pecho sube y baja con rapidez y mi corazón late como un tambor en mi pecho. Mi brazo está suspendido en el aire, mi mano está alrededor de la muñeca de Bella, agarrándola con fuerza.

—Lo siento —susurro, aflojando mi agarre y trazando círculos en su muñeca con mi pulgar.

—Está bien —murmura Bella, poniendo su palma contra mi mejilla.

Cerrando los ojos, respiro con dificultad y exhalo con lentitud. Enredo mis brazos alrededor de Bella, atrayéndola hacia mí y abrazándola con fuerza. Suspirando, descansa su cabeza contra mi pecho y entierro mi rostro en su cabello. Ella enreda su pierna en mi cadera y se aprieta más contra mí, entrelazando nuestros dedos.

—Estás bien —murmura contra mi pecho.


Por un tiempo, vivimos en la novena nube, pero luego, las cosas entre nosotros comienzan a sentirse forzadas; un día es como si un interruptor se encendiera y ella no es la Bella con la que he estado estos meses. Parece distante en su cariño hacia mí y hay una constante duda en sus ojos.

Los últimos días que estoy en casa antes de que tenga que volver, todo se vuelve demasiado para mí y trato de hacer que hable conmigo.

—¿Estás bien, nena? —pregunto preocupado.

—Sí, bien —responde, esbozando una media sonrisa—. Solo estoy cansada.

—Últimamente pareces muy cansada —murmuro, acariciando su cabello—. ¿Estás segura que estás bien? Porque…

—Edward, dije que estoy bien —sisea, levantándose del sillón y caminando hacia la puerta principal.

Salto del sillón y la sigo.

—¿A dónde vas?

—Necesito un poco de aire —murmura.

—Iré contigo, iremos a caminar por…

—Solo necesito estar sola —me interrumpe.

Sale por la puerta y la cierra tras de ella antes de que pueda responder.


*En el original es un juego de palabras, pero con la traducción se perdió casi todo el sentido del chiste. Este es el fragmento original:

"—You suck so hard.

[...]

—Well, you´ve never had a problem with that."


Aquí seguimos con el cuarto capítulo de Summer Rose. Como ven, las cosas comienzan a ponerse tensas entre ellos, así que ya veremos cómo es que se desarrollan las cosas en el siguiente capítulo. Preguntaban en un RR que cada cuanto se actualiza la historia, mi plan es actualizar cada semana, ya sea el miércoles o el jueves, pero de que es actualización semanal, lo es.

Como siempre, gracias a Yani por betear y a ustedes por leer y comentar :)

¡Hasta la siguiente semana!

xx