DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a natalayx.Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

Canción del capítulo: 'Lovers or Liars' de Lauren Aquilina


Summer Rose.

Capítulo 5

POV Edward.

—Te has vuelto muy cercana a Bella, ¿verdad?

Rosalie está sentada en el sillón, doblando ropa.

—Por supuesto que sí.

—¿Ha conocido a alguien más?

Rosalie suelta la playera que está doblando y me mira como si hubiera perdido la cabeza.

—¿Qué?

—Hay algo raro en ella. —Me encojo de hombros, tomando un poco de mi agua.

Ella alza una ceja y entrecierra los ojos.

—Eso no significa que haya conocido a alguien más.

—Ha estado muy distante últimamente, así que pensé…

Rosalie me lanza una mirada envenenada.

—Bella no está engañándote.

—No dije que lo hiciera, pero…

—Edward, no —responde, exasperada—. Ella solo está… Necesitas hablar con ella.

—¡Traté de hacerlo! —exclamo, alzando mis manos en el aire.

—Bueno, intenta de nuevo. —Pone los ojos en blanco y comienza a doblar la ropa de nuevo—. Haz que hable contigo.

—Bien, ahora me estás asustando —respondo, frustrado.

—Lo dice el hombre que sospecha que su esposa lo engaña —responde con ferocidad.

—Bien, bien. —Alzo mis manos en un signo de paz—. Hablaré con ella.


Cuando llego a casa y entro a la habitación, Bella está sentada al borde de nuestra cama. Mira hacia arriba cuando entro y sus ojos están llenos de tristeza. Mi corazón se encoge por el dolor que claramente está sintiendo, pero eso no me calma.

Me acerco a ella con lentitud y me pongo en cuclillas frente a ella, descansando mis palmas en sus muslos.

—Tenemos que hablar.

Cierra los ojos, pone sus manos sobre las mías y asiente.

—Rose me llamó —susurra.

—Ya veo.

—¿Piensas que conocí a alguien más? —pregunta con tristeza—. ¿Que estoy engañándote?

Me inclino y descanso mi cabeza en su regazo.

—No sabía qué pensar, Bella —murmuro contra sus muslos—. Me has estado alejando y no sé por qué.

Ella pasa sus manos por mi cabello que ha crecido en este verano, rascando mi cabeza con sus uñas.

—He estado pasando por algunas cosas.

—¿Y no puedes hablarlo conmigo? —pregunto, levantando la cabeza para mirarla a los ojos.

—No, porque no es…

—¿No es qué? —pregunto, entrelazando nuestros dedos.

—No es justo para ti.

Se sienta en la cama, jalando nuestras manos entrelazadas. Obedezco su petición silenciosa y me levanto del suelo, sentándome frente a ella en la cama.

—¿Qué no es justo? —pregunto, confundido.

—La manera en la que me he estado sintiendo.

—¿Cómo te sientes?

—Triste, confundida, asustada, débil… —Aleja su mirada de la mía y respira profundo antes de susurrar en voz muy baja—: Sola.

—¿Sola? —pregunto, desconcertado. Miles de agujas perforan mi corazón ante su confesión—. ¿Por mí?

—Soy estúpida. Lo sé.

—No eres…

Pone su dedo sobre mi boca.

—Déjame terminar. —Automáticamente beso su dedo y creo que ésta es la primera sonrisa genuina que veo en su rostro en mucho tiempo—. Odio que estés lejos todo el tiempo. —Su sonrisa se desvanece y frunce el ceño—. No escuchar de ti por semanas, a veces por meses.

Pongo un mechón de su cabello detrás de su oreja y mi palma contra su mejilla.

—Nena, lo siento. Pero no puedo cambiar…

—Sé que no puedes cambiarlo, Edward. Lo sé. —Se aleja de mí y se levanta de la cama—. Esta es tú... nuestra vida ahora. Lo entiendo, en verdad. Es solo que… —Comienza a caminar de un lado a otro y temo que vaya a crear un agujero en la alfombra—. No sé por cuánto tiempo más puedo manejar el no saber si estás bien o no, me vuelve loca.

—¿Qué estás diciendo? —pregunto con cautela.

Ella cruza los brazos sobre su pecho y mira al suelo, evitando mi mirada.

—Estoy diciendo que no sé si puedo aguantar esta vida.

Trago el nudo que se ha instalado en mi garganta.

—¿Quieres el divorcio?

—No, por supuesto que no. —Muerde su labio y sacude la cabeza—. Solo quiero…

—¿Qué? —digo mientras me paro de la cama y me pongo frente a ella—. ¿Qué es lo que quieres, Bella?

—¡Te quiero a ti! —grita, tomando su cabello mientras las lágrimas caen por su rostro—. Tengo a tantas personas a mi alrededor que me aman, pero siempre me siento tan sola porque la única persona con la que quiero estar es contigo.

—¿Me quieres a mí? —gruño. Ella camina hacia atrás mientras yo camino hacia ella. Poniendo mis palmas contra la pared, la aprisiono; su pecho sube y baja contra el mío—. Ya me tienes.

Ella sacude la cabeza y pone sus manos en mi pecho, empujándome, pero no me muevo.

—Rara vez estás en la habitación conmigo. Pero no solo es eso. El mero pensamiento de ti estando herido; incluso en tus sueños, me paraliza.

—No sé qué decirte —susurro, tomando sus manos mientras ella sigue tratando de alejarme—. Sé que a veces parezco lejano y que las pesadillas te asustan pero no puedo; no es mi intención…

Sus hombros se relajan y descansa su frente contra mi pecho.

—No tienes que explicarte conmigo. Probablemente has visto cosas horribles —susurra, reprimiendo un sollozo—. Es por eso que odio sentirme de esta forma. No te merezco.

—Eres libre de sentirte como te sientes. —Paso mis manos por su cabello y levanto su cabeza de mi pecho hasta que me mira a los ojos—. Sé que no soy el mismo hombre que conociste hace seis años, pero lo estoy intentando. Sé que es difícil.

Ella pone sus manos sobre las mías, tratando de quitarlas de su rostro.

—Cada vez que te vas, siento como mi mundo se derrumba —murmura, su voz quebrándose.

—Nena, detente —le digo, acercándola a mí—. ¿Por qué te quieres alejar de mí?

—Tú no sabes cómo es —susurra.

—¿No sé cómo es? —pregunto en shock, con mis manos cayendo a mis costados.

—¡Tú no estás lleno de preocupación todos los días preguntándote si has sido volado en pedazos o no! —grita, con más lágrimas cayendo por su rostro.

Retrocedo como si me hubiera abofeteado.

—No, no lo estoy. —Tenso la mandíbula, mi pecho sube y baja debido a mis rápidas respiraciones—. En su lugar, me despierto cada mañana preguntándome si mi cuerpo será devuelto a mi esposa en un jodido ataúd y le ruego a Dios porque no suceda.

—¡Edward! —grita mientras le doy la espalda.

Ella no viene tras de mí cuando salgo de la habitación y me voy de la casa.


¡Hola a todxs!

Como ven, las cosas no están muy bien entre estos muchachos, ya veremos cómo se solucionan (o si se solucionan) las cosas entre ellos.

¡Buenas noticias! Ya tenemos grupo en facebook: w w w . facebook groups /475584939318144/ si gustan, pidan unirse para que puedan leer adelantos del siguiente capítulo ;)

¡Nos leemos la siguiente semana!

P.D. No olviden dejar review ;)

P.D.2. No ha sucedido, pero si ya leyeron la historia en inglés, no dejen spoilers en sus reviews :)

xx