DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a natalayx.Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Summer Rose.

Capítulo 6

POV Edward.

Cuando llego a casa de Rosalie esa noche, decir que está sorprendida sería un eufemismo. Sus ojos se llenan de compasión mientras toma mi mano entre las suyas cuando le cuento lo sucedido con Bella.

Ella dice que no debí haberme ido así, sin importar lo que Bella haya dicho. Quizás tenga razón. Pero necesitaba poner cierta distancia entre Bella y yo antes de que terminara diciendo algo de lo que me arrepentiría después.

—Necesitas entender que se siente perdida, Edward —dice con suavidad, sonriendo con tristeza—. ¿Te detuviste a pensar que comenzó a actuar así porque se acerca la fecha de tu partida?

—Soy un idiota —murmuro, descansando mi cabeza en mis manos—. ¿Cómo no me di cuenta de eso?

—Porque Bella esconde muy bien sus sentimientos. —Rosalie pone su dedo bajo mi barbilla, forzándome a mirarla. Sonríe con calidez, poniendo su mano en mi rodilla—. Ella está constantemente asustada por tu seguridad y sintiéndose abrumada porque te irás de nuevo pronto. Eso es todo lo que pasa.

Suspirando, sacudo la cabeza.

—Pero ella parece pensar que no lo entiendo. No entiende por lo que yo paso todos los días. No, no me preocupo por su seguridad todos los días. En su lugar, me preocupo por su cordura cuando una camioneta del gobierno se pare en la entrada de la casa y dos militares caminen hacia la puerta para decirle que estoy desaparecido, o peor, muerto.

—Sé lo que estás diciendo, Ed. —Suspira y se acerca más a mí, poniendo un brazo sobre mi hombro—. Todo lo que digo es que sé cómo se siente ella. Emmett y yo pasamos por lo mismo en algún momento.

—¿Cómo lo superaron? —pregunto con tristeza.

—Lo hablamos —dice despreocupada, como si fuera la solución más simple—. Pusimos todos nuestros sentimientos en la mesa. No nos rendimos con nuestra relación. Luchamos por nuestro amor.


Paso mi penúltimo día en el país con Rose, Katie y Ben. Vamos al parque, sus risas y gritos de felicidad hacen que mi corazón se eleve mientras los impulso en el columpio y los correteo por el parque, jugando a las escondidas. Son estos momentos los que extraño cuando estoy lejos.

Ahora tienen ocho años y han crecido demasiado. Física e intelectualmente. Ben es como Emmett: con cabello negro y rizado y una sonrisa traviesa. Siempre le está jugando bromas a Katie, robándole su diario, reemplazando su polvo de maquillaje infantil con tierra. Me preocupo por él porque Katie es demasiado como Rosalie. Ella pelea de vuelta tan sucio y juega a las luchas con Ben en el suelo cuando él se pone rudo con ella. Rosalie pierde la paciencia en ocasiones, gritándoles que si no se comportan ella le avisará a Emmett por email sobre su comportamiento. Cuando hace eso, los niños se calman de inmediato, susurrando disculpas mientras la tristeza llena sus ojos y se quedan mirando a la distancia. Es en esos momentos cuando mi corazón se llena de compasión, no solamente por ellos al no ser capaces de ver a su papá, pero por él, al estarse perdiendo de verlos crecer y ser un padre para ellos en persona.

Tenemos un picnic en el parque y todo parece ir bien, hasta que Katie pregunta sobre Bella.

—Tío Eddie, ¿dónde está tía Bella? —pregunta inocentemente.

No me salen las palabras, pero afortunadamente, Rose habla por mí.

—Está ocupada arreglando algunas cosas, cariño.

—Pero es el último día de tío Ed aquí —susurra Ben con tristeza.

—Está bien, amigo —le aseguro, pasando mi mano por su espalda—. La veré esta noche.

Rose arquea una ceja.

—¿Lo harás? —murmura.

La miro y asiento hacia ella. Una sonrisa se forma en su rostro y alza su puño al aire, causando que ponga los ojos en blanco y que mi boca se curve en una sonrisa divertida.

El resto del día, repaso en mi mente mi conversación con Rose acerca de cómo ella y Emmett resolvieron sus problemas en la relación.

Esa noche decido volver con Bella.


Estoy empacando mis cosas cuando Bella llega a la casa y entra en nuestra habitación. Sus pasos se vuelven lentos y suelta sus llaves cuando me ve.

—Hola —murmura con tristeza.

—Hola —murmuro, alejándome de la cama.

—¿Volverás con Rose? —pregunta con la voz rota.

Sacudo mi cabeza e instantáneamente veo el alivio en su mirada.

—Tal vez estemos rotos por ahora, pero…

—Podemos arreglarlo —termina ella, en voz baja.

—No hay cura para nuestra condición —murmuro, rascándome la nuca—. Estoy en esto de por vida, nena. Hasta que ya no lo esté.

—No lo hagas —jadea, con la expresión llena de dolor—. No digas cosas como esas.

—Jesús, Bella —murmuro, cerrando la distancia entre nosotros y tomando su rostro entre mis manos, recargando mi frente contra la suya—. No lo decía de ese modo.

—Lo siento —solloza, poniendo sus manos sobre las mías y agarrándolas con fuerza—. Lo siento tanto.

Paso mis brazos por sus hombros y la atraigo hacia mi pecho.

—Está bien.

—Hice una promesa de pasar por esto contigo. Por un momento perdí de vista eso porque en ocasiones todo se siente tan desalentador. —Se separa un poco de mí, hasta que sus ojos se encuentran con los míos—. Pero cuando te fuiste anoche y no volviste, pensé que te había perdido por siempre —solloza, las lágrimas caen de sus ojos—. Por favor, perdóname —dice, la inseguridad se escucha en su voz.

—Nena —murmuro, agachándome hasta que mis ojos están al mismo nivel que los suyos—. Yo moriría por ti.

Sus labios están en los míos, moviéndose con desesperación. Tomo su rostro entre mis manos, acariciando sus pómulos con mis pulgares mientras la guío hacia atrás, hasta que sus rodillas chocan con el borde de la cama. Su boca se curva en una sonrisa seductora mientras comienza a retroceder en la cama. Contengo el aliento, mis abdominales flexionándose contra las puntas de sus dedos cuando rozan mi estómago mientras ella toma mi camiseta en su puño y me empuja hacia delante.

Mientras sus manos recorren mi espalda, cierro los ojos y me maravillo ante lo mucho que anhelo su toque, lo mucho que he extrañado sentir la suavidad de su piel contra la mía. Me derrito contra ella, revelando la pasión que no he sentido de su parte en mucho tiempo.

Miro con ojos hambrientos cuando Bella toma el borde de su playera y la levanta sobre su cabeza, aventándola. Mis ojos recorren su hermoso cuerpo, lamiendo mis labios con deseo mientras veo como su pecho sube y baja debido a su pesada respiración. Debe pensar que me estoy tardando en quitarme la camisa, ya que gime con enfado, quita de una palmada mis manos y se aferra a ella, rasgándola y ocasionando que los botones salten por todas partes.

—Ups —ríe, sus ojos brillando de alegría.

—Me gusta cuando te pones salvaje —gruño, sonriéndole traviesamente.

Tomo su rostro entre mis manos y la beso de nuevo, sus labios se sienten suaves contra los míos y sonrío contra ellos. Mis dedos recorren su cuello, pasando por su clavícula y en medio de sus pechos. Suspirando, arquea la espalda, gimiendo cuando mi mano continúa por su estómago. Su piel está caliente bajo las puntas de mis dedos, pero ella se estremece cuando dibujo un círculo alrededor de su ombligo con mi dedo. Pongo la palma de mi mano en su estómago y recorro un camino hasta su pecho. Se arquea de nuevo, buscando más contacto y rio cuando gime en frustración cuando dejo mis manos en sus caderas.

Acaricio la parte interna de sus muslos, estirando sus piernas hasta que sus pies están sobre la cama. Gimiendo, ella alza las caderas, buscando más fricción cuando mi rodilla accidentalmente roza su centro.

Ella arquea la espalda, dándome un fácil acceso cuando paso la mano por su espalda para desabrochar su sostén. Se estremece al sentir el aire de la noche que entra por la ventana abierta en su pecho desnudo.

Sonrío contra su piel, dejando suaves besos en su estómago y pecho antes de tomar su pecho derecho en mi boca y palmear el otro con mi mano, amasándolo con suavidad. Ella pasa sus manos por mi espalda, gimiendo cuando paso mi lengua por su pezón, antes de morderlo con suavidad; estremeciéndose cuando soplo sobre él.

Me muevo hacia su otro pecho, retiene el aliento cuando paso mis manos bajo su falda y masajeo la parte interna de sus muslos.

Retorciéndose, frota sus muslos mientras tomo el borde de su falda y sus bragas, bajándolas por sus piernas. Pongo mis manos en sus rodillas, abriendo sus piernas y admirando lo hermosa que es.

Mis músculos se flexionan contra sus manos mientras ella acaricia mi pecho y mis hombros, empujándome hacia ella. Palmeo su centro y ella jadea contra mis labios cuando paso mis dedos por sus resbaladizos pliegues. Ella exhala, su aliento recorre mi rostro mientras jadea cuando froto su clítoris con mi pulgar y deslizo mi dedo dentro de ella.

Enterrando sus uñas en mi espalda, se estremece mientras beso su estómago, gimiendo ante su sabor cuando mi lengua llega a su centro. Sus dedos encuentran mi cabello y gime cuando cubro su clítoris con mi boca y succiono. Gimiendo, levanta sus piernas para dejarlas sobre mis hombros; apretando sus manos en mi cabello, acerca sus caderas contra mi rostro. Añado otro dedo, jadeando ante lo húmeda que está mientras la penetro con mis dedos.

Lloriqueando de placer, sus piernas caen de mis hombros y gimo ante el sabor de su orgasmo en mi lengua. Impulsándose en sus codos, me mira con ojos hambrientos mientras desabrocho el botón de mis pantalones, bajo el cierre y los deslizo por mis caderas, liberando mi polla. Bella salta sobre ella tan pronto como me los quito, junto con mi bóxer.

Inclino mi cabeza hacia atrás cuando ella me acaricia, gimiendo cuando acuna mis bolas con su otra mano. Impulsándome hacia delante, tomo su labio inferior entre mis dientes. Suspirando, ella enreda sus brazos alrededor de mi cuello y empujo su cuerpo hacia atrás hasta que está acostada en la cama. Poniendo mi mano sobre la suya, detengo sus movimientos y tomo mi polla, alineándola con su centro. Descansando mi frente contra la suya, empujo contra ella; Bella muerde su labio inferior, gimiendo suavemente mientras cierra los ojos.

Pasando mis manos por la suave piel de sus brazos, entrelazo nuestros dedos y dejo nuestras manos por encima de su cabeza, sus pechos saltan mientras me deslizo dentro y fuera de ella. Lamiéndose los labios, levanta la cabeza de la almohada. Cerrando la distancia entre nosotros, presiono mi boca contra la suya, inhalando su aliento mientras mi lengua se adentra en su boca. Enredando sus piernas en mi cintura, sus caderas se encuentran con las mías, buscando más fricción. Me separo de su boca y beso su cuello, saboreando el sabor salado de su sudor; chupo su piel salada y tomo un pezón en mi boca.

—¿Estás cerca? —murmuro contra sus pechos.

Jadeando, ella asiente vigorosamente.

—¿Tú?

—Oh sí —respondo, gruñendo mientras me adentro en ella más profundo y con más fuerza.

Sus caderas se mueven más rápido, Bella gime cuando mi mano se mueve hacia donde estamos conectados. Continúa gimiendo mientras froto círculos en su clítoris, tratando de llevarla al orgasmo porque sé que yo estoy a punto de terminar.

Palmeando mi trasero con su mano izquierda, ella jadea y mueve sus caderas para seguir mi ritmo, jadeando con más fuerza mientras entro en ella con más rapidez. Siento como sus paredes se aprietan a mi alrededor mientras su espalda se arquea, su mano agarra mi trasero con más fuerza mientras el orgasmo recorre su cuerpo. Agarrando sus caderas, la penetro rápidamente, echando la cabeza hacia atrás y temblando mientras me corro dentro de ella.

Enredo mis brazos en su cintura, girándome de espalda mientras salgo de ella. Ella descansa su cabeza encima de donde mi corazón late por ella y puedo sentir su corazón latir contra mi pecho.

Siento su aliento en mi piel y sus labios se curvan en una sonrisa cuando suspira un:

—Te amo.

—También te amo —murmuro de vuelta, besando su sien, dejando que mis labios se queden contra su piel.

Las cosas no son perfectas entre nosotros, pero incluso el demonio fue un ángel una vez. Estamos atrapados dentro de este cruel destino y es difícil, pero mi amor por ella es eterno y yo la seguiría al fin de la tierra.

Las cosas que sentimos no son sanas, hay ocasiones en las que apenas puedo respirar debido al dolor que siento. Pero el dolor mantiene latiendo mi corazón y me incita a mantenerme fuerte.

Y cuando estamos juntos, nos perdemos en nuestro propio mundo. Y en esos momentos, siento que puedo conquistar el mundo siempre y cuando la tenga a ella al volver a casa.


¡Hola a todxs!

En casi todos los reviews decían que estaban preocupados por ellos, así que ya ven, no hay nada de que preocuparse... por ahora, jaja.

Las invito a unirse a nuestro grupo en facebook, arriba les puse el link, si éste falla, pueden buscarlo por el nombre: Itzel Lightwood: Cazadora de Traducciones. Ahí encontrarán adelantos e imágenes de Summer Rose, así como información sobre futuras traducciones ;)

Espero sus reviews y nos leemos la siguiente semana :)

xx

P.D. Es casi seguro que el día de actualización se cambia a los sábados, de cualquier manera, sin importar el día, la próxima semana tendrán un capítulo nuevo.