—Torpe coneja… —Murmuró Nick cayendo de rodillas frente a ella. Sus palabras salieron agónicas y entrecortadas, como si le costara muchísimo trabajo decirlas. Judy abrió los ojos horrorizada y percatándose de que su peor pesadilla se desarrollaba frente a sus ojos. —Nunca cierres los ojos si están por dispararte.
Al verlo y percatarse de que se iba de bruces, Judy corrió a abrazar a Nick dándose cuenta de que su pelaje se había teñido de sangre, levantó la pistola hacia los lobos, que trataban de cortar un nuevo cartucho pero que perdieron agarre sobre el metal un momento gracias a la lluvia. Cargando todo el peso de Nick cayó hacia atrás acunando a su amigo contra el pecho, levantó su arma y disparó, primero a las manos del lobo que la había atacado y luego a la pierna del otro, haciendo que destellos rojizos brillaran en el siguiente rayo, pequeños destellos de sangre cayendo al suelo y perdiéndose con la lluvia, escuchó el cartucho a su lado y miró con horror al lobo al que había estado acorralando.
Abrazó a Nick con su brazo herido, arrancándole un sonido gutural, una queja, antes de levantar el arma hacia su nuevo captor con tiempo apenas suficiente para ver cómo su rostro se convertía en una expresión violenta seguido por un chorro de sangre y el cuerpo cayendo de lado en el lodo. Judy recibió otro disparo en el hombro, demasiado cerca de la cabeza de Nick, y nuevos destellos de colores brillaron frente a sus ojos, disparados por las ráfagas de dolor que le invadían el cuerpo. Escuchó la voz de un compañero al que apodaban Tres-Rayas tronar por encima del estruendo de la tormenta, pedía una ambulancia por radio, Bogo entró a la escena seguido de otros cuantos oficiales, Judy no reconoció a ninguno. Lobezno levantó el cuerpo de Nick con cuidado, arrancándole un gemido de dolor a Judy, que aunque no había recibido el impacto del disparo de escopeta, tenía metralla en las piernas y una bala incrustada en el hombro, misma que había chocado contra su hueso.
—Nick… —Murmuró. Desesperada, trató de levantarse pero las manos de Bogo la levantaron al vuelo y la depositaron en la banqueta, lejos de la tierra y del lodo, bajo un toldo para protegerla de la tormenta. —Nick, no me alejen de él.
—La ambulancia está en camino, Hopps.
—Nick, tengo que estar cerca.
—Hopps…
—No lo entiende, recibió el ataque por mí. Tengo que estar ahí.
El sonido de las sirenas se hizo presente y Bogo llevó a Judy en brazos hasta los paramédicos, dos ambulancias más estaban en camino y ella, desesperada, no pudo evitar que la subieran a la parte trasera de una mientras veía cómo Nick era puesto bocabajo en una camilla mientras le ponían una mascarilla. Un parpadeo, dos, tres y ya no pudo abrir los ojos una cuarta vez. Sólo escuchar la voz de un paramédico pidiéndole que se quedara con él.
Definitivamente voy a continuarla. Mil gracias a todos por sus comentarios, de verdad es grandioso saber que les guste tanto mi estilo. Ahora, a tratar de salvar a ambos, espero les guste el capítulo y perdón por dejarlos tan en ascuas :D ¿Qué opinan hasta ahora?
