Clover819: Lo siento, tenía que aventurarme a dejarlo así nada más, es que no sabía dónde más cortar la historia jajaja, bueno, ya vamos, ya vamos. Por lo pronto entrego ésto. Disfrútalo.
XxLoneWolfYTxX: Qué curioso! Gracias por compartirlo conmigo jaja. Espero que el resto de la historia te apasione tanto como hasta ahora, y ya me dirás si la conclusión se parece o no. Gracias por los comentarios.
Y de verdad. Gracias a todos por sus comentarios, me han hecho el día y me impulsan a seguir escribiendo.
La dejaron dormir hasta que se cansó.
Cosa que ocurrió alrededor de las dos de la tarde del día siguiente. La lluvia caía paulatina en las ventanas y en los noticieros estaban anunciando que continuaría lloviendo hasta la madrugada del fin de semana, al menos de ése lado de la ciudad, la lluvia no parecía dispuesta a cesar. Judy simplemente abrió los ojos, arrullada aún por el golpeteo de las gotitas contra el cristal, abrió los ojos desorientada y paseó la mirada a su alrededor, tratando de recordar a dónde la habían llevado.
Reparó primero en el televisor de pantalla plana frente a su cama, los cuadros de flores en las paredes, la puerta de madera y los monitores, y por último dirigió la mirada a la ventana, donde veía el gris perpetuo de las nubes en el cielo. Suspiró.
Seguía en el hospital, no estaba soñando ni estaba loca, no había sido una pesadilla, lo que querría decir que ella tenía las piernas y el brazo vendados, debería seguramente usar cabestrillo y un sinnúmero más de precauciones. Ésta vez sí que se había ganado una buena cantidad de días de incapacidad.
Sonrió frustrada un momento.
Sí, era cierto. Ella quería vacaciones, pero no así, no atada a una cama, medicamentos y reposo absoluto por tiempo indefinido. Quería salir a la calle, disfrutar los días soleados, ir al gotcha con Nick…
¡Nick!
El subidón de adrenalina y su corazón disparándose a mil por hora activaron una alarma tras la que, instantes después, un par de enfermeros entraron a toda velocidad para revisar a la paciente.
—Nick, el zorro del quirófano, ¿Cómo está? ¿Sigue en terapia intensiva? ¿Ya lo subieron a piso? ¿Sobrevivió a la operación?
—Señorita. —Llamó uno con voz tranquila y aterciopelada, consiguiendo que Judy se sintiera repentinamente tranquila, casi como cosa de magia. —Le voy a pedir que se tranquilice o tendré que sedarla, y eso supondría un par de horas más de sueño para usted. Creo que quiere saber la respuesta a esas preguntas.
—Sí, de acuerdo. —Concedió respirando un par de veces y reacomodándose en su cama, doblando delicadamente la sábana sobre sus piernas y suspirando para tomar más oxígeno. —Ya estoy un poco más tranquila. —Y aunque primero aquello fue una mentira, reguló su respiración consiguiendo que la paz se fuera apoderando de ella poco a poco hasta conseguir que su corazón bajara las palpitaciones. —Nick, quiero saber cómo está él.
—Estable, señorita. Sigue en terapia intensiva bajo observación, perdió mucha sangre por el tiroteo pero ya no tiene ninguna esquirla en su organismo, por ese lado está fuera de peligro.
— ¿Necesitan donadores? Quizás en la comisaría…
—Descuide, hemos hecho todo cuanto estaba en nuestras manos y ahora sólo es cuestión de esperar un poco para saber cómo reaccionará. Ha estado sedado hasta éste momento.
—No ha despertado ¿No ha despertado?
—No, los sedantes no se lo permiten.
Judy sintió el corazón caer a su estómago. Si Nick aún no daba señales de vida…
—Las balas, ¿Qué tan profundo calaron? ¿Era peligroso?
—Su vida… —Dijo el otro dando un paso hacia la coneja. —Estuvo en peligro un par de veces por la delicadeza de la operación, tiene que entender que había varias esquirlas muy cerca de su columna y de otras áreas vitales. Los médicos han hecho todo cuanto ha estado en sus manos para salvarlo y ahora se encuentra estable, así que sólo será cuestión de esperar.
Judy Procesó aquello y se sintió repentinamente insensible. Suspiró un par de veces, comprendiendo cada palabra pero al mismo tiempo sin entender realmente qué pasaba. Todo el horror que creyó sentiría jamás se hizo presente, y ella simplemente se limitó a asentir con la cabeza.
.
El resto de la tarde y los días siguientes, recibió bastantes visitas, Garraza llevando dulces a escondidas, mismos que terminaron compartiendo en medio de una charla divertida sobre anécdotas de todas las veces que él había terminado en el hospital (Principalmente por tropezarse al perseguir rosquillas); Nutriales y su esposa habían ido a llevar flores para ella y para Nick, aunque habían dejado los dos arreglos en la habitación de la coneja mientras el zorro no tuviera una habitación para él solo; Mr. Big no había podido ir en persona, pero Fru-Fru había llevado Cannoli y besos de parte de su padre, lo mismo que saludos de cada polar con el que habían coincidido durante su larga amistad y una fotografía de la pequeña Judy en brazos de su padre, firmada al reverso por ambos; los del club naturista habían mandado especias para tés relajantes, velas aromatizadas y una tarjeta firmada; Manchas había estado yendo a diario, aprovechando las vueltas que solía tener por la ciudad, para dejarle las tarjetas que recogía en el departamento de policías, todas ellas provenientes de sus admiradores tras haber resuelto tantos casos, él mismo había firmado varias de ellas, tanto para Judy como para Nick.
No estaba segura de en qué momento se había convertido en alguien tan querida por tantas personas, muchos desconocidos que se la pasaban deseándole se mejorara. Suspiró sintiendo una punzada de culpa, preguntándose cuánto tiempo más estaría atrapada en una pesadilla.
Su celular vibró una vez. Mensaje.
Bueno, esa era una novedad. Le habían permitido usar su teléfono en el hospital, al menos para mensajes de texto pero no demasiados. Suspiró leyendo a Garraza en el remitente y sonrió de medio lado percatándose del cariño que le tenía al oficial.
Nick, piso, hoy.
Y eso era todo. Judy sintió su corazón acelerarse de golpe por la noticia, saber que por fin vería a ese astuto zorro era un alivio.
Claro que no esperaba aquello.
Una enfermera la había ayudado a levantarse, ahora que ya no necesitaba los sueros intravenosa, debía comenzar a caminar por las distintas áreas del hospital en su piso; estaba de pie afuera del ascensor esperando el momento en el que el zorro saliera por ahí, esperaba verlo medio sedado, sentado en una silla de ruedas y listo para gastar su siguiente chiste barato pero lo que vio le partió el alma. Nick, atado a una camilla empujada por algunos enfermeros y doctores, inconsciente por completo.
Le fallaron las fuerzas y se desplomó en brazos de la enfermera que la acompañaba cuando su amigo del alma pasó inconsciente a su lado, conectado a un suero y aún sedado, por lo visto, por tiempo indefinido según alcanzó a deducir por sí misma. ¿O estaría tomando una siesta? Sí, debía ser una siesta.
Y aborreció su finísimo oído, que le permitió enterarse de la verdad.
—No, no ha despertado desde la operación.
Creo que se va acercando el final. De verdad mil gracias a quienes han seguido la historia! ¿Que dicen? ¿Merece un review?
