DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a natalayx. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Link del grupo en facebook: w w w . facebook groups / 475584939318144 /
Canción del capítulo: 'Life As We Know It' de Lady Antebellum
Summer Rose.
Capítulo 12
POV Edward.
Me estoy ahogando con el tubo en mi garganta cuando Emmett entra en la habitación —tan rápido como puede con las muletas— seguido de dos enfermeras. Ellas retiran el tubo de mi garganta y el oxígeno de mi nariz. Una de las enfermeras, quien me dice que su nombre es Jessica, toma mi pulso y presión sanguínea, además, realiza todos los procedimientos de rutina que se hacen cuando se despierta de un coma.
—Ya era hora de que despertaras —bromea Emmett, sonriendo ampliamente.
Pongo los ojos en blanco.
—Dios, discúlpame por causarte molestias. —Mi voz se escucha ronca y seca por la falta de uso.
Cuando comienzo a toser, la sonrisa de Emmett desaparece y se apresura a mi lado. Sirve un poco de agua en un vaso y me lo acerca.
—Gracias —murmuro antes de tomar un sorbo, el líquido frío alivia la resequedad de mi garganta al instante.
Un hombre alto, que parece tener alrededor de cuarenta años, con cabello rubio y ojos azules entra a la habitación, con una tabla sujetapapeles descansando en el lado izquierdo de su cadera. Por su apariencia; pantalones negros, playera blanca y una sudadera negra, es bastante obvio que es el doctor.
—Buenas tardes, señor Masen —saluda educadamente, sus ojos están llenos de amabilidad.
—Hola, doctor… —Me callo, dado que no sé su apellido.
Él sacude la mano desestimándolo.
—Por favor, llámame Carlisle —ríe mirando su tabla—. ¿Puedes decirme qué edad tienes?
—Veinticinco.
—Y, ¿dónde estás?
—La unidad médica del Ejército de los Estados Unidos.
—No me digas —se burla Emmett, rodando los ojos.
Le enseño mi dedo medio.
—Sí. —Carlisle, ríe, mirándonos—. ¿En qué país?
—Afganistán —murmuro, removiéndome en la cama.
—Muy bien —responde, asintiendo a manera de confirmación mientras escribe algo en los papeles de su tabla—. Asumo que no recuerdas qué fecha es.
Mi ceño se frunce en concentración, tratando de hacer la cuenta.
—Uh, no.
—Es 16 de mayo —me informa, su boca se curva en una sonrisa triste.
—¿Mayo? —pregunto confundido, mis ojos se ensanchan con sorpresa—. Espere. Eso significa…
—¿Que has estado en coma por un mes? —pregunta Emmett retóricamente—. Sí, ha hecho que mi recuperación sea aburrida.
—Cállate, idiota —me burlo, riendo entre dientes.
—Tu esposa se alegrará de escuchar buenas noticias por una vez —dice Carlisle con alegría.
Mis ojos vuelven a ensancharse y mis cejas se arquean en shock.
—¿Has hablado con Bella?
—Lo he hecho —responde, sonriendo suavemente.
—¿Cómo está ella? —Intento sentarme, pero los cables médicos que tengo a mi alrededor dificultan el trabajo—. ¿Cómo está la bebé? —Suspiro en frustración, dejándome caer en la cama.
—Por favor, Edward, trata de no esforzarte demasiado —me dice Carlisle, mirándome sobre sus lentes.
—Escucha al doc, Ed —dice Emmett, palmeándome el hombro.
—Por lo que sé, tu esposa e hija están bien —continúa Carlisle—, de hecho, la fecha de parto de Bella se acerca.
—¿Estaré en casa para ese momento? —pregunto y puedo escuchar la esperanza en mi voz. Miro a Carlisle, esperando que él me mire.
Por mi visión periférica, veo a Emmett moviendo sus pies incómodamente antes de recargar su peso en su pierna derecha. Lo miro y arqueo una ceja. Él se encoge de hombros y sonríe tensamente. Carlisle termina de escribir en mi expediente antes de cerrarlo y, finalmente, mirarme.
—Me temo que no —sonríe con tristeza, sus ojos se llenan de empatía.
—¿Cuándo podré ir a casa? —pregunto nerviosamente.
—Has pasado por demasiadas cosas —responde, sentándose junto a mí—. Quiero mantenerte en observación por lo menos tres días. Durante ese tiempo, monitorearemos tu salud y haremos exámenes en tu cerebro para asegurarnos de que todo está bien. Aún hay una posibilidad de que puedas ir a dormir y no despertar de nuevo.
Exhalo temblorosamente, asintiendo en entendimiento.
—¿Podré contactar a Bella?
—Por supuesto —dice, sonriendo con alegría mientras se pone de pie—. Hemos tenido algunas dificultades técnicas, pero trataremos de contactarla para ti.
—Ella debe de estar tan preocupada —murmuro con tristeza.
—Como no tienes idea —suspira Emmett, recargando sus muletas en la pared antes de dejarse caer en la silla que Carlisle ocupaba.
—Esa chica tuya es fuerte. —Carlisle ríe.
—Rose me asegura que está cuidando de ella, hermano —añade Emmett.
—Eso es bueno —murmuro en un bostezo.
Suspirando pesadamente, cierro los ojos y vuelvo a dormir.
Los siguientes días pasan agonizantemente lentos.
No han sido capaces de contactar a Bella. Aún tienen problemas con la recepción debido a las dificultades del satélite.
Estar atrapado en la unidad médica, incapaz de levantarme y caminar hasta que sea hora de mis sesiones de fisioterapia, está enloqueciéndome. Todo mi cuerpo duele porque aún tengo dolores de cabeza, debido a eso Carlisle quiere mantenerme más tiempo en observación.
Me siento como un conejillo de indias con todos los exámenes a los que he sido sometido.
Emmett me visita con frecuencia, trayéndome revistas y libros llenos de crucigramas y otras actividades. Los primeros días de sus visitas, me cuenta todo lo que pasó luego de que fui herido.
Me dice cómo después de eso, nuestros hombres atacaron con toda su fuerza, causando que el enemigo se rindiera. Los chicos en nuestra unidad se pusieron en contacto con nuestra base y una camioneta médica se apresuró hacia donde estábamos y nos transportó hacia la unidad médica.
Es claro que Emmett se ha vuelto cercano a Carlisle mientras esperaba mi recuperación. Puedo escuchar la admiración y el asombro en su voz mientras relata cómo Carlisle entró como un dios, tomando control de la situación y dando órdenes cuando entré a la unidad.
Descubro que una larga y gruesa pieza de metal estaba enterrada en la pierna de Emmett; se le enterró en la mitad del hueso así que tuvieron que llevarlo a cirugía para amputarle la pierna. Ha sido dado de baja del ejército por problemas médicos —no está muy feliz al respecto—, pero le prometió a Bella que se quedaría aquí conmigo. Me dice que está en proceso de conseguir una pierna protética.
—El personal tuvo que cambiarme los vendajes de la herida los primeros días que estuve en el ala del hospital antes de que me enseñaran a cambiarlos yo mismo. —Se encoge ante el recuerdo—. Carlisle monitoreó mi salud y las condiciones que podrían interferir en el proceso de recuperación, luego me prescribió una medicina increíble para aliviar el dolor.
—Y, asumo, que para prevenir una infección.
—Sí, eso también —ríe—, Carlisle regresó unos días después para revisar la herida de mi pierna atrofiada.
Sus ojos se nublan y le doy una media sonrisa de apoyo.
—Suena a que fue un largo proceso.
Exhala pesadamente y sonríe.
—Bueno, al menos yo tuve algo en lo que mantenerme ocupado mientras tú te la pasabas muy bien en el limbo.
Entrecierro los ojos hacia él y le enseño mi dedo medio.
Emmett continúa con su historia, diciéndome cómo cuando comenzó a sentir dolores más intensos, Carlisle le prescribió medicación y terapias para el apoyo emocional, haciendo comillas en el aire cuando dice: "para ayudar con el duelo de perder una parte del cuerpo y ajustarte a tu nueva imagen corporal". Emmett siendo Emmett trató de negarse a la ayuda psicológica, pero Carlisle no desistía.
Emmett comenzó con la terapia física tan pronto como fue su cirugía para mejorar su fuerza muscular, controlar y ayudar a recuperar su habilidad de realizar todas las actividades cotidianas que realizaba antes de la amputación.
—Vic voló hasta acá...
—¿Quién es Vic? —pregunto confundido.
—Oh, Victoria, la especialista protética. Ella tiene cabello rizado de color rojo intenso. Sabes bien lo mucho que amo a mi Rosie, pero eso no significa que sea ciego —silba, sacudiendo su cabeza mientras ríe—. Hombre, ella es muy guapa. Muy amable y divertida también; como sea, ella vino para discutir las diferentes opciones del tratamiento, tomar medidas y fotografías y poner la extremidad en yeso para hacer un molde. Bla, bla, bla.
»Ella programó una cita para verificar que todo estuviera en orden, en donde tuve que pararme con el prototipo de la prótesis para asegurarme que la distribución del tejido estuviera bien o algo así —dice, sacudiendo su mano, perdido en los tecnicismos—. Vic le mandó el prototipo al especialista, cuyo nombre es Riley, por cierto, y él le realizó las modificaciones necesarias antes de mandarla al técnico protético, cuyo nombre desconozco, pero él trabajó sobre la prótesis.
—Vaya —suspiro, pasando una mano por mi rostro—. Esto es mucha información, hombre. ¿Cómo es que recuerdas toda esta mierda?
—Sí, es demasiado loco, ¿uh? —responde, asintiendo—. Me repitieron muchas cosas por mucho tiempo, así que no es tan difícil recordarlas.
—Estabas ocupado mientras yo no estuve —murmuro.
—Sí, aunque fue bueno. Me ayudó a no pensar las cosas —dice suavemente, pasando una mano por su muslo de forma distraída—. Así que Riley vino con la pierna protética para que la probara; así que tuve que caminar con ella por primera vez. Él la alteró para asegurarse que el estilo de caminar fuera lo más parecido al mío. Luego nos sentamos con Vic y Carlisle para discutir mis próximas citas y otras cosas aburridas.
—Esto no es aburrido, hombre —río, sacudiendo mi cabeza con diversión—. Es interesante.
—Apesta tener la mitad de la pierna —murmura sombríamente.
—Solamente piensa en ti como el pirata que me dijiste que siempre habías querido ser cuando eras niño —bromeo, tratando de animarlo un poco.
Él bufa, rodando los ojos.
—Me olvidé de eso.
—¿Qué pasó después de todo eso? —pregunto intrigado.
—Riley regresó dos semanas después para asegurarse de que la pierna protética funcionara con normalidad y correctamente. Se fue unos días antes de que despertaras.
—Apesta que no pude conocerlo —respondo con sinceridad.
—Sí, él es genial —sonríe, perdido en sus recuerdos—. Es un tipo carismático y siempre está contando chistes. De hecho, creo que él y Vic están juntos porque los descubrí compartiendo algunos momentos cuando pensaban que no estaba prestando atención.
Arqueo una ceja.
—¿Quizá solo son buenos amigos?
—Si buenos amigos significa besarse y pensar que están siendo discretos con sus acercamientos cuando piensan que están solos, entonces sí, lo son —se ríe.
Emmett continúa contándome cosas, diciéndome que le escribió una carta a Bella lo más pronto que pudo, esperando que le llegara a tiempo a los militares que le darían la noticia de lo que había pasado. Podía imaginar cómo se puso ante la visión de dos militares en la puerta principal.
—¿Alguien estaba con ella en ese momento? —pregunto ansiosamente.
—Sí, sí —me asegura Emmett—. Rosie estaba con ella.
—Gracias a Dios —suspiro.
—Sí, por lo que me dijo, las cosas no salieron muy bien —murmura, sonriendo con tristeza.
—Me gustaría que se apresuraran a arreglar los problemas con el jodido satélite —gruño, retorciendo la sábana de la cama con enojo.
—Están haciendo todo lo que pueden, hombre —me asegura Emmett, su boca se curva en una media sonrisa—. También estoy preocupado por ella.
—Lo sé —murmuro, suspirando pesadamente—. Lo siento.
—No lo sientas, hermano —ríe, sacudiendo la cabeza—. Esperar apesta.
—Vaya que lo hace, hermano.
Cuando los problemas del satélite por fin son reparados, Carlisle llama a Bella pero dice que ella no está contestando. Me da su teléfono y continúo llamándola pero sigue sin contestar.
Luego hay más problemas con la señal del satélite. Así que si ella intenta llamar de vuelta, no podrá hacerlo.
Unas cuantas horas pasan antes de que intente llamarla nuevo. Una de las enfermeras me da mi propio teléfono que estaba guardado. Cuando lo enciendo, hay demasiados mensajes, emails y llamadas perdidas de Bella y el resto de mi familia. Son las diez y media de la noche y la una de la tarde en donde Bella está. Tomo mi teléfono, intentando llamarla de nuevo.
El timbre suena cinco veces antes de que ella por fin conteste.
—¿Edward? —pregunta Seth, en shock.
—¿Seth? —pregunto, confundido.
—¿Estás bien?
—Sí. Han pasado algunos días; han tenido problemas técnicos con el satélite. Estaba funcionando temprano pero se dañó de nuevo. —Pongo mis dedos en el puente de mi nariz, tratando de entender por qué Seth está contestando el teléfono de Bella—. ¿Bella está ahí?
—Um…
—¿Qué? —pregunto ansiosamente.
—Ella está un poco ocupada en este momento.
—¿Cómo dices?
—Digamos que está dando a luz a tu hija.
—¡¿QUÉ?! —exclamo, mis ojos se ensanchan debido al shock.
—¿Qué pasa? —pregunta Emmett cuando entra a la habitación.
—Bella está en trabajo de parto —le digo.
—¡Santa mierda! —exclama, acercándose a mí.
—¿Ese es Emmett? —pregunta Seth, emocionado.
—Sí —respondo, rodando los ojos—. ¿Los teléfonos están permitidos en la sala de partos?
—No lo sé —dice Seth con incertidumbre—. Iré a ver.
Escucho golpes en una puerta, susurros y luego gritos.
—No puedes solo... —exclama alguien.
—¿Qué estás haciendo, hijo? —escucho que Charlie pregunta.
—¡No puedes estar aquí! —gruñe alguien, asumo que una enfermera.
—Mierda, Seth, ¡¿qué hiciste?! —pregunto, molesto.
—Esto no puede esperar, ¡ella necesita saberlo! —grita Seth de vuelta.
—¿Necesita saber qué? —pregunta Rosalie con voz fría.
—Es Edward —responde Seth.
—¿Qué? —pregunta Bella, en shock.
—Despertó unos días atrás. Aparentemente han tenido problemas con las líneas debido al satélite.
—¿Qué? No… No entiendo. —La voz de Bella suena tan frágil y ansiosa que me rompe el corazón.
—Seth, por el amor de Dios, ¡¿podrías poner a Bella en el teléfono?! —gruño.
—Sí, sí. Espera, hombre —dice Seth—. Es Edward. Está en el teléfono.
—¡Pon a mi esposa en el teléfono! —grito y Seth ríe—. No te rías, pequeña mierda —le grito, agitado.
—¿Edward? —me saluda la voz cautelosa de Bella.
—Bella —suspiro con amor, sintiendo el alivio invadirme.
—¿E-Estás bien? —solloza en el teléfono.
—Estoy bien —le aseguro, antes de que un ataque de tos sacuda mi cuerpo.
—Pensé que te perdería —llora histéricamente.
—Nunca —le digo con fiereza—. ¿Cómo estás, cariño? Escuché que estabas en medio de algo.
Ella rompe en risas, haciéndome sonreír.
—Lo estoy.
Bella jadea abruptamente, luego gime.
—¿Estás bien? —pregunto, preocupado.
Comienzo a entrar en pánico cuando Bella deja salir un grito tremendo.
—¡Santa mierda, cariño! ¡¿Estás bien?! —pregunto, alarmado.
—Puedo ver la cabeza —anuncia la enferma—. Una vez más y terminamos, Bella.
—Duele —solloza Bella en el teléfono.
Se escucha un poco de interferencia en el teléfono, como si lo hubieran dejado caer.
—Casi terminas, Bella. Puedes hacerlo —la animo.
Ella toma una respiración profunda.
—Te amo —murmuro.
Ella gruñe de nuevo.
—Te amo mucho, bebé —le digo.
Dejo salir un sollozo, las lágrimas recorren mis mejillas mientras escucho los llantos de Summer por el teléfono.
—Me alegro que estés bien, Ed —dice Rose—. Revisa tu correo.
Voy hacia mi email y abro el nuevo correo. Jadeo ante la imagen adjunta.
—Es hermosa; ambas son hermosas —susurro con la voz rota—. Te amo.
—Te amo tanto —solloza Bella suavemente, su voz es como un eco en mi oído.
Tengo que dejarla ir para que el doctor pueda limpiarla y pueda descansar. Siendo tan tarde aquí, también tengo que descansar.
Prometo llamarla al día siguiente.
Carlisle entra en la habitación, sonriendo ampliamente.
—Escuché que tienes algunas noticias que compartir.
Incapaz de ocultar mi sonrisa, asiento.
—Bella tuvo a Summer Rose.
—Felicidades —dice con suavidad—. Es un hermoso nombre.
—Gracias —respondo con amabilidad.
—Terminemos con esto para que puedas llamar a tus chicas y decirles que estarás en casa pronto.
—¿Lo haré? —pregunto con esperanza.
Él ríe mientras ajusta el torniquete alrededor de mi bíceps.
—En, aproximadamente, una semana —dice, palmeando la ajuga antes de alzar mi brazo. Lentamente inserta la aguja en mi vena para extraer la sangre.
Me limpio una lágrima de mi mejilla con mi mano libre y me aclaro la garganta.
—Gracias, Carlisle.
Él sonríe con calidez mientras remueve el torniquete, luego sus guantes médicos. Pone su mano en mi hombro, apretándolo ligeramente.
—Mándale saludos a Bella de mi parte —dice antes de salir de la habitación.
Tengo que esperar unas cuantas horas hasta que sea una hora adecuada para llamar a Bella.
Su voz es suave cuando contesta el teléfono.
—Hola.
—Hola —murmuro, mis labios automáticamente se curvan en una sonrisa—. ¿Cómo están mis chicas?
—Estamos bien —susurra—. Ahora está dormida.
—Oh, ¿quieres que llame en otro momento?
—No —responde rápidamente—. No, no te vayas.
Mi pequeña sonrisa se hace más grande.
—Tengo buenas noticias.
—¿Además del hecho de que estás vivo? —dice ella.
—Sí —rio suavemente—. Carlisle dice que podré ir a casa pronto.
—¿De verdad? —pregunta sin aliento.
—En una semana.
—Oh por Dios —susurra con voz rota—. Edward.
—Lo sé, cariño —murmuro mientras mis ojos se cierran—. Por cierto, Carlisle dice hola.
—Salúdalo de mi parte, también —dice con afecto y puedo escuchar la sonrisa en su voz—. Es un buen hombre.
—Lo es —respondo, asintiendo a pesar de que Bella no puede verme—. Es un gran doctor.
—Estoy tan feliz de que estés bien —murmura, exhalando con lentitud—. ¿Qué pasó con el satélite?
Le cuento cómo fue que la señal fallaba en el satélite, explicándole cómo no podíamos enviar o recibir nada de tecnología por unos días y cuando logramos hacerlo, la llamaba sin recibir respuesta alguna, luego tuvimos más dificultades técnicas no mucho después de que la llamé.
Ella comienza a llorar, diciéndome que había estado con Leah y que su teléfono estaba apagado. Respira profundo antes de continuar; diciéndome todo el estrés y la ansiedad que sintió al ver todas las llamadas perdidas de Carlisle y siendo incapaz de contactarse con él debido a que entró en trabajo de parto demasiado pronto.
—Lamento tanto no haber estado contigo —murmuro.
—Estuviste conmigo —responde suavemente—. Quizás no en persona, pero lo estuviste. Estoy tan agradecida por eso.
—Yo también, bebé —respondo sinceramente.
Bella y yo hablamos por horas. Summer eventualmente se despierta, sus agudos llantos retumban en mis oídos. Cuando Bella termina de alimentarla, hablamos por FaceTime. Bella comienza a llorar tan pronto como ve mi rostro en la pantalla y yo dejo salir algunas lágrimas cuando veo su hermoso rostro y a nuestra hermosa Summer Rose acunada en sus brazos.
¡Edward irá a casa pronto! :´)
Sin sonar muy malvada, me alegra saber que el capítulo anterior les sacó unas cuantas lágrimas y espero que este también les guste demasiado; como ya les había dicho, estamos en la recta final de Summer Rose así que manténganse muy al pendiente de las actualizaciones ;)
No se olviden de su review y nos leemos muy pronto ;)
xx
