DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a natalayx. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)

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Summer Rose.

Epílogo

Por los primeros meses después de que Edward volvió a casa, estaba viviendo en la novena nube al estar reunido con su esposa y su bebé recién nacida, pero su felicidad lentamente se transformó en frustración, ansiedad y decepción al comprender que no podría ser cirujano dentro de su profesión. Sus huesos estaban llenos de cansancio por la falta de sueño debido a sus constantes pesadillas y su corazón sentía vergüenza con Bella, ya que ella lidiaba con su decepción y sus cambios de humor.

Trataba de evitar la terapia que Carlisle había sugerido, pero pronto se dio cuenta de que estaba siendo hipócrita cuando recordó todas las veces en las que apoyó a Emmett para que él fuera a sus sesiones de terapia; cuando sus pesadillas se volvían más fuertes y frecuentes, Edward agradecía la terapia. Bella trataba de calmarlo tanto como podía, pero en ocasiones estas la sobrepasaban; la noche en la que él despertó con ella viéndolo con ojos llenos de lágrimas y con una mano de él alrededor de su garganta, juró que no volvería a dormir con ella hasta que pudiera controlar las pesadillas.

Estaba lleno de una angustia y repulsión hacia sí mismo, algo que nunca había experimentado; Edward nunca había estado tan agradecido con Carlisle por insistir continuamente con las terapias cuando volviera a casa, ni con Bella por ser tan comprensiva y apoyarlo siempre. En ocasiones, Edward aún tenía pesadillas, pero no eran tan terribles como antes lo fueron.

Lidiar con un recién nacido y cargar con el estrés que inundaba su matrimonio era más difícil de lo que Bella pudo pensar. Edward amaba ser padre y adoraba a Summer Rose y a Bella más que a otra cosa en el mundo, así que trataba de ayudar a Bella lo más que podía con Summer; él caminaría sobre fuego por sus chicas y el pensamiento de decepcionarlas lo atormentaba seguido.

Después de que Summer cumplió un año, Edward volvió a la universidad para terminar el último año de su carrera mientras Bella comenzaba a trabajar como psicóloga infantil. Mientras Edward asistía a la escuela de medicina, Bella estaba ayudando a niños pequeños y a adolescentes a sobrellevar los problemas de su vida diaria, ayudándolos a enfrentarse con sus demonios para poder superar sus miedos e inseguridades.

Con ambos llevando niveles de vida tan ocupados, Edward asistió a un programa que no estaba tan lejos de Bella y Summer Rose, para que pudiera quedarse en casa y no en el instituto, como la mayoría de los residentes lo hacía.

Para el final del segundo año de Edward en la escuela de medicina, él rindió su primer examen que mide los conocimientos en ciencias básicas de los estudiantes que desean seguir una carrera en la medicina y lo aprobó sin problemas. Los exámenes de conocimientos y habilidades clínicas tenían que rendirse durante su cuarto y último año en la escuela de medicina. Al principio, Edward estaba ansioso por los exámenes, pero una vez que comenzó a realizar sus prácticas con pacientes, recuperó su confianza y se mantuvo en el primer lugar de la clase. Era aplaudido por sus maestros y admirado por sus compañeros.

A pesar de que Bella ayudaba a sus pacientes a superar sus demonios, ella experimentaba los demonios de Edward cuando volvía a casa. Su corazón dolía por su esposo y estaba preocupada no solamente por su salud física, sino también por su salud mental. Ella podía ver lo cansado que estaba por la falta de sueño y por la determinación de volver a poner orden en su vida. No sabiendo qué hacer, Bella contactó a Carlisle para pedirle ayuda; él sugirió la idea de tomar terapia de pareja con Edward y ver cómo evolucionaban las cosas desde ahí.


Una tarde, cuando Bella vuelve del trabajo, cruza la puerta principal para encontrarse con una imagen que la llena de calidez. Una Summer Rose de tres años está acurrucada entre el respaldo del sofá y el costado de su papi, su cabeza está debajo de la barbilla de él, con su mano descansando donde su corazón late a un suave ritmo, los brazos de Edward están alrededor de Summer, como un escudo protector.

Bella cierra la puerta suavemente detrás de ella, cuelga sus llaves antes de caminar con sigilo por la habitación e inclinarse frente a Edward. Quitando el cabello de su frente, ella enreda los dedos en éste; él se remueve ante su toque y abre los ojos lentamente.

Hola —sonríe él, estirándose para meterle un mechón de cabello detrás de la oreja.

Sonriéndole de vuelta, ella se inclina para besarlo.

Hola —murmura contra sus labios.

¿Cómo estuvo el trabajo? —pregunta con la voz ronca por el sueño.

Sonriendo con tristeza, ella exhala pesadamente.

¿Tan malo? —murmura, extendiendo su mano para acunar su mejilla con la palma.

Sí, hoy fue un día difícil. —Bella se inclina hacia su toque, asintiendo a modo de confirmación—. De hecho, me dejó pensando en unas cosas.

Edward pasa su pulgar por el pómulo de ella.

¿Sí?, ¿qué cosas? —pregunta, mirándola a los ojos.

Quiero hablarte sobre algo —dice ella, con duda en la voz.

Edward enreda su mano en su cuello, atrayéndola hacia él para besarla nuevamente.

Está bien.

Bella sonríe contra sus labios.

¿Cuánto tiempo lleva dormida? —susurra, descansando su frente contra su hombro.

Edward mira el reloj, pasando su mano por el cabello de Summer.

Alrededor de una hora.

¿Qué fue lo que hicieron hoy? —Ella pasa sus dedos por el brazo de él.

La llevé a ver a su tía Alice y al pequeño Brady. —Él entrelaza sus dedos con los de Bella—. Luego los llevamos al parque y corrieron como locos por todos lados.

Bella ríe con suavidad.

Eso explica por qué cayó rendida tan temprano. —Levantándose del suelo, Bella levanta a Summer del pecho de Edward—. La llevaré a la cama.

Después de besar la mejilla de Summer y la sien de Bella, Edward pregunta:

¿Quieres que caliente tu cena?

Bella asiente, sonriendo con agradecimiento antes de llevar a Summer a su habitación. Mientras el cuerpo de Edward se llena de ansiedad y tensión mientras calienta la cena de Bella en el microondas, ella deja a Summer en su cama y besa su mejilla, quitándole el cabello del rostro y encendiendo la pequeña lamparita de la habitación, antes de volver a la sala.

Bella se deja caer en el sofá, doblando las piernas debajo de ella mientras pone uno de los cojines del sofá en su regazo, mira a Edward cuando se sienta junto a ella con un humeante tazón de pollo y tocino con fetuccini y salsa cremosa. Su estómago gruñe de hambre y su boca se hace agua cuando el delicioso aroma invade su nariz; Edward ríe suavemente mientras sus mejillas se colorean de su tono de rosa favorito.

Gracias —sonríe cuando él la besa con suavidad en la mejilla y le pasa el tazón.

Edward sonríe, imitando la posición de Bella y girándose para mirarla.

¿De qué querías hablar?

Las cosas han estado algo tensas entre nosotros —dice con cautela, jugando con un pedazo de pasta en su tenedor. Cierra los ojos y gime con suavidad cuando prueba la comida—. Dios, esto es delicioso, Edward.

Los ojos de Edward van directo hacia la boca de Bella cuando pasa su lengua por su labio inferior para limpiar los restos de salsa.

Gracias. —Se aclara la garganta y mueve su vista de su boca, a sus ojos—. Sé que últimamente no soy muy buena compañía. Lo si…

Bella alza las palmas para interrumpirlo.

No necesitas disculparte, Edward. —Su boca se curva en una suave sonrisa—. Hablé con Carlisle. —Toma algunos pedazos más de pasta antes de continuar—. Él me dijo que te sugiriera algo, para ver qué pensabas al respecto.

¿De qué se trata?

Um. —Traga con pesadez antes de morder su labio inferior—. ¿Terapia de pareja?

Edward rasca su barbilla, frunciendo el ceño mientras piensa en la propuesta.

De acuerdo.

¿Sí? —pregunta ella, sorprendida.

Sí —ríe, pasando una mano por su, ya despeinado, cabello—. Me he dado cuenta de que es mejor no ignorar los consejos de Carlisle.

Pensé que protestarías.

Estoy dispuesto a intentarlo todo, cariño. Odio añadirte más estrés.

Te prometo que no solamente es sobre eso —le asegura, tomando su mano entre las suyas—. Se trata de exponernos juntos en un ambiente seguro, no digo que nuestro propio hogar no sea un ambiente seguro —dice y sus ojos se ensanchan mientras sacude la cabeza—. Es solo que creo que podría ayudarnos hablar como pareja con un profesional. Individualmente, ambos estamos viendo a alguien, pero Carlisle sugirió que podría ser beneficioso si vamos a sesiones de terapia en conjunto para que le podamos expresar nuestros temores al otro y trabajar en ellos como un equipo en lugar de ¿individualmente?

Tranquila, amor —ríe él, su boca se curva en una sonrisa—. Te entiendo; creo que es una magnífica idea.

¿Sí? —pregunta ella, el alivio es evidente en su mirada.

Sí.


Después de que Edward terminó la escuela de medicina, no fue capaz de practicar cirugía pediátrica como originalmente había planeado, pero recibió su título de médico pediatra, como Carlisle le aconsejó. Carlisle estaba tan orgulloso de Edward, que lo sorprendió al ir a su graduación.


¿Qué estás haciendo aquí? —Edward ríe, sus ojos pican por las lágrimas no derramadas.

No me habría perdido esto por nada del mundo —responde Carlisle, palmeando el hombro de Edward.

Edward sonríe y cierra la distancia entre ellos, enredando sus brazos alrededor de los hombros de Carlisle.

Estoy orgulloso de ti —susurra Carlisle, palmeando la espalda de Edward.

Gracias —responde él, respirando profundamente.

Bella se acerca a ellos con Summer Rose aferrada a su cadera. Bella susurra algo en su oído antes de que Summer hable.

¡Feicidaes, papi! —exclama Summer.

Gracias, cariño —ríe Edward, acunando su rostro en su mano y pasando su pulgar por su mejilla.

Cuando Edward se inclina para besar a Bella, Summer Rose extiende sus brazos hacia él, prácticamente saltando del agarre de Bella. Él toma a su niña entre sus brazos, enterrando el rostro en su cabello mientras ella enreda sus brazos alrededor de su cuello.


Edward asistió al lugar para hacer su residencia por tres años. Después del primer año en el programa, Edward tomó el tercer y último examen de la Examinación en Licencia Médica de Estados Unidos, mientras Bella era reconocida como una de las mejores y más exitosas psicólogas infantiles del estado de California.

Las terapias de pareja que Edward tuvo con Bella fueron una gran ayuda durante esos estresantes tres años; sentía como si un enorme peso hubiera sido levantado de sus hombros. El hospital en donde Edward estaba haciendo su residencia había sido más que comprensivo; con su historia en la milicia y las consultas programadas relacionadas con su salud mental y su recuperación, no solamente facilitaba la comunicación entre Edward y Bella, sino que también les daba tiempo para verse el uno al otro. Con ambos viviendo tan agitadamente, su tiempo juntos a veces se veía bastante reducido; cuando tenían sesiones de terapia, despejaban toda su agenda para que pudieran convivir como una pareja casada, pero también como familia.

Dado que el primer año de Edward en su residencia se mezcló con sus estudios, solamente le faltaba un año para graduarse en Medicina. Summer Rose tenía seis años y oficialmente estaba inscrita en la escuela primaria cuando Edward fue a realizar su residencia al Hospital Infantil Oakland. Le ofrecieron una posición de tiempo completo como pediatra una vez que su residencia estuvo completa.


Edward está sentado en su oficina, sus dedos en el teclado mientras actualiza el expediente de uno de sus pacientes. Sus dedos aún están en el teclado cuando alguien toca su puerta. Edward gira en su silla antes de ponerse de pie e ir hacia la puerta.

Se encuentra con el rostro familiar de una mujer de cabello color rojo y con una pequeña de cinco años con el mismo color de cabello. Ella usa una mascada rosa brillante en su cabeza y tiene cánulas de oxígeno en su nariz y acomodadas detrás de sus orejas.

¡Hola, Heidi! —saluda Edward.

Hola, Edward —responde Heidi.

Edward pone una rodilla en el suelo para estar al mismo nivel que ella.

¿Cómo estás hoy?

Bien —susurra la niña con un encogimiento de hombros.

¿Solo bien? —pregunta Edward.

Su respuesta es un pequeño asentimiento y una triste sonrisa que lanza una punzada al corazón de Edward.

Bueno, no podemos permitir eso —declara él con su boca curvándose en una suave sonrisa mientras se pone de pie—. Tengo un regalo para ti. ¿Quieres verlo? —pregunta, extendiendo su mano hacia ella.

Los ojos de Heidi brillan de curiosidad y una media sonrisa se asoma en sus labios mientras toma la mano de Edward.

Hola, Vic —saluda amablemente, asintiendo en dirección hacia su oficina—. Pasen.


Después de todo, Edward terminó conociendo a Victoria y Riley. Emmett mantuvo el contacto con ellos después de dejar Afganistán y regresar a Estados Unidos. Una noche, Emmett y Rose organizaron una cena en donde presentaron a Edward y Bella, así como también a Alice y Jasper, con Victoria y Riley.

Ben y Katie apenas habían cumplido once y entretuvieron a Summer Rose, de tres años, a Brady, de dos años y a Heidi, de un año, en la cena de Rosalie y Emmett.

Unos meses después de que Summer naciera, Alice y Jasper descubrieron que ella estaba embarazada de Brady. Bella le regresó el favor y ayudó a Alice con su embarazo tanto como le fue posible con una bebé recién nacida en casa. Bella estuvo en la sala de partos con Jasper cuando Brady nació y tomó unas cuantas fotos por Alice como Rose lo había hecho por ella. Summer y Brady siempre estaban juntos, Summer ama a Brady como si fuera su propio hermano menor y Brady adora el suelo que Summer pisa. Alice siempre bromea y dice que ellos serán mejores amigos justo como ella y Bella lo fueron, con la única diferencia de que Summer y Brady terminarían casados.


Edward estaba trabajando en el turno nocturno cuando Victoria y Riley entraron apresurados con una Heidi de cuatro años que respiraba con dificultad y tenía fiebre. La llevaron a la sala de rayo que le hicieran una tomografía computarizada; ésta decía que el cáncer estaba presente pero solamente una examinación más a profundidad podía dar un diagnóstico más acertado, se llevó a cabo una biopsia y Heidi pasó la noche en el hospital. Cuando los resultados estuvieron listos, dieron positivo para un Blastoma Pleuropulmonar de Tipo II y el saber que él sería quien le diera las noticias a Victoria y Riley, rompió el corazón de Edward.

Dado que no era posible remover por completo el tumor, la cirugía fue programada después de que Heidi se sometiera a las quimioterapias, que era para lo que había ido al consultorio de Edward.


Victoria entra en la oficina de Edward con Heidi y Edward detrás de ella. Heidi salta al regazo de su madre mientras Edward toma asiento en su silla.

Edward se gira hacia Heidi mientras busca algo por sus cajones.

¿Recuerdas a mi pequeña, Summer Rose?

Heidi asiente en confirmación y su boca se curva en una sonrisa afectiva.

Bueno, ya no es tan pequeña —dice, sacando un pequeño oso de peluche con alas moradas, un vestido púrpura, plumas rosas alrededor de su cuello con una diadema a juego y una varita morada—. Esta solía ser su osita cuando tenía tu edad.

¿Ya no la quiere? —murmura Heidi, bajándose del regazo de su madre para ponerse frente a Edward.

Ella dijo que quiere que tú la tengas. —Edward extiende la osa hacia ella.

Los ojos de Heidi se entrecierran hacia Edward, como si temiera que le estuviera jugando una broma.

¿Por qué?

Dijo que esta osita siempre la hacía sentir feliz cuando estaba triste, o segura cuando estaba asustada —explicó Edward, acercando la osa de nuevo hacia Heidi.

Heidi enreda su pequeña mano alrededor de la muñeca de la osa de peluche y la acerca hacia su pecho.

¿Puedo quedármela?

La boca de Edward se curva en una cálida sonrisa.

Puedes.

¿Puedo llevarla cuando vaya a dormir y los doctores me curen?

Lo siento, cariño, pero no la puedes llevar contigo —explica Victoria, su voz está llena de tristeza por su pequeña niña

Pero ¿sabes qué? —dice Edward, inclinándose hacia Heidi como si fuera a decirle un secreto—. Ella estará esperando por ti en tu habitación y estará a tu lado cuando despiertes.

¿Lo prometes? —susurra Heidi, mirando a Edward con sus ojos azules ensanchados y llenos de lágrimas.

Lo prometo —contesta Edward, acomodando un mechón del cabello de Heidi detrás de su oreja.

Unos días después, el ansioso andar de Edward es interrumpido con los toques de Carlisle en la puerta de su oficina, antes de que entrara y fuera a pararse al lado de Edward. Él mira a Carlisle, su boca se curva en una tensa y nerviosa sonrisa mientras Carlisle saca los resultados de los rayos X y los extiende hacia Edward. Edward cierra los ojos mientras Carlisle saca las láminas de un folder.

La respiración pesada de Carlisle hace que el corazón de Edward lata con fuerza. Abriendo los ojos, se encuentra con los resultados de los rayos X de los pulmones de Heidi. Sus ojos viajan por las láminas con ansiedad, pasando sus manos por su cabello y tomando su cabeza entre sus manos.

Carlisle pone la mano en el hombro de Edward y lo aprieta suavemente mientras Edward se acerca más y toca las láminas con su dedo índice mientras las mira por cuarta vez. Las lágrimas resbalan por sus mejillas cuando cierra los ojos con fuerza, baja la cabeza y exhala temblorosamente.

Ella está bien, Edward —susurra Carlisle, apretando el hombro de Edward y pasando su brazo por sus hombros—. Lograron sacarlo todo.

Gracias a Dios —murmura Edward en un sollozo mientras recarga su cabeza en el hombro de Carlisle.

Heidi estará bien, hijo —le dice Carlisle.

La boca de Edward se curva en una sonrisa aliviada mientras Carlisle da unas palmadas en la cabeza de Edward.


Bella yace en un campo de margaritas mientras Edward y Summer pasean alrededor del campo, recogiendo flores del suelo; el aroma de las margaritas cosquillea en la nariz de Bella mientras el suave sonido de la risa de su hija llena sus oídos.

Summer Rose tiene una mano entrelazada con la de Edward mientras la otra toma con fuerza una pequeña canasta. Edward tiene una suave sonrisa en su rostro mientras su hija lo guía alrededor del campo. Edward y Bella trajeron a Summer Rose a ese campo unas semanas después de su primer cumpleaños; era la mitad de la primavera, y las margaritas estaban en pleno esplendor. Como una tradición familiar, regresaban cada primavera.

Habían pasado cinco años de eso y ahora Summer Rose tenía seis años.

Summer corre delante de Edward y recoge dos margaritas más.

—Oye, papi —lo llama, girándose para mirarlo y saltando un poco mientras arroja flores hacia su rostro. Sus ojos están llenos de diversión y su boca se curva en esa sonrisa torcida que heredó de su padre. Summer muerde su labio, retrocediendo un paso cuando Edward avanza uno.

La boca de Edward se curva en una sonrisa juguetona.

—Corre, pequeña Summer.

Summer grita, riendo mientras se gira y corre mientras Edward la persigue a un lento paso. Se apoya en sus rodillas y enreda los brazos alrededor de la cintura de Summer, haciéndole cosquillas mientras la eleva en el aire. Bella abre los ojos ante la conmoción y ve a Summer retorcerse en los brazos de Edward, enredando sus piernas alrededor de su cintura y los brazos alrededor de su cuello. Con su brazo izquierdo apoyado en la espalda de Summer y la mano izquierda en sus hombros, Edward comienza a girar en su lugar. Summer ríe y grita, desenredando sus brazos del cuello de Edward y dejándolos al aire, echando la cabeza hacia atrás.

Summer pone sus manos en los hombros de Edward cuando él deja de girar.

—Estoy tan mareada —gime riendo, sonriendo con alegría.

Edward le sonríe de vuelta, bajándola un poco para que estuvieran al mismo nivel.

—Lo siento, cariño —responde, presionando un beso en la suave piel de su frente.

Summer descansa su cabeza contra el hombro de Edward cuando él la mueve hacia su cadera y continúa cargándola en sus brazos. Summer gira su cabeza, acomodándose ligeramente como si quisiera obtener una mejor vista de algo. Edward mira hacia abajo para ver que sus ojos están llenos de amor y adoración. Sigue la mirada de su hija y descubre que sus ojos están puestos en Bella.

Las palmas de Bella están en el pasto y su cabeza está ligeramente inclinada mientras los rayos de sol bañan su rostro. Sus ojos están cerrados, la esquina de su boca está alzada en una suave sonrisa pacífica, su pecho sube y baja debido a sus suaves respiraciones.

—Mami es tan bonita —dice Summer, maravillada.

—Una de las chicas más hermosas que he visto —murmura Edward.

—¿Una? —Summer inclina su cabeza, confundida—. ¿Quién es la otra? —pregunta sin apartar la mirada de su madre.

—Tú, por supuesto —explica. Summer finalmente deja de mirar a Bella para mirarlo a él. Edward toca la punta de su nariz con su dedo y su boca se curva en una sonrisa amorosa.

—Papi —ríe ella y sonríe con timidez.

Cuando una sombra se mueve sobre Bella y siente el rozar de unos zapatos contra su pierna, ella abre un ojo y una sonrisa comienza a formarse en su boca mientras Edward le sonríe con Summer en su cadera.

—Vaya, hola a los dos. —Bella se ríe, abriendo ambos ojos y sentándose en el pasto, cruzando las piernas debajo de ella.

—Hola, mami —contesta Summer mientras Edward la deja en el suelo. Bella abre sus brazos para su hija. Summer se mueve de Edward hacia Bella, dejándose caer en el regazo de su madre.

Bella enreda los brazos alrededor de la cintura de Summer, dejando un suave beso en su mejilla.

—¿Te divertiste recogiendo flores con papá?

—Lo hice —dice ella, acercando su canasta hacia Bella—. Te hice algo —anuncia, sacando una corona hecha de margaritas—. Porque tú eres la reina mía y de papi.

—Claro que sí —dice Edward, sentándose junto a Bella, enredando un brazo alrededor de sus hombros y besando su sien.

—Es hermosa —susurra Bella, su corazón se hincha con afecto y sonríe con amor hacia su hija.

—Como su dueña —afirma Edward. Bella gira su cabeza para descansar su frente contra la de él. Cerrando los ojos mientras la besa suavemente y sonríe contra sus labios.

—¿Te gustaría coronarme? —le pregunta Bella a Summer, girándose hacia su hija.

—¿Qué es eso? —pregunta Summer con el ceño fruncido.

—Es cuando una persona especial le presenta a la reina su corona por primera vez —explica Edward, pasando su mano por el cabello castaño de Summer que es una combinación de los colores de sus padres.

—¿Pero no tenemos una reina? —pregunta Summer.

Bella sacude la cabeza y sonríe hacia Summer.

—No, pero aun así es divertido pretender.

—De acuerdo —dice Summer con alegría, saltando del regazo de Bella y parándose frente a sus padres.

Bella se arrodilla mientras Edward hace lo mismo al lado de Summer para susurrar en su oído.

—¿Su Majestad está dispuesta a aceptar el juramento? —pregunta Summer.

—Lo estoy —responde Bella, asumiendo su rol con seriedad.

—¿Juras solm-solemnemente… —Summer ríe antes de recomponerse—, y prometes proteger a las personas de Estados Unidos de Norteamérica? —Edward susurra en su oído, sus labios curvados en una sonrisa mientras Summer continúa—: ¿Y a cualquiera que pertenezca al país, respetando sus respectivas leyes y costumbres?

—Juro solemnemente hacerlo —responde Bella con sus ojos llenos de diversión.

Summer asiente en entendimiento después de que Edward vuelve a susurrar en su oído.

—¿Causarás con tu poder que se cumpla la Ley, la Justicia y la Piedad en todas tus decisiones?

—Lo haré —concluye Bella con una sonrisa vibrante en su rostro.

Summer se inclina hacia delante, dejando la corona sobre la cabeza de Bella. Bella se pone de pie, cruzando su pierna izquierda delante de ella y haciendo una reverencia. Summer ríe y grita:

—¡Larga vida a la reina!

Antes de cerrar la distancia entre ella y Bella y enredar sus brazos alrededor de la cintura de Bella.

Bella se inclina y enreda sus brazos alrededor de Summer, levantándola del suelo y acomodándola en su cadera. Edward se pone de pie junto a ellas, abrazándolas a ambas. Deja un beso en la mejilla de Summer, luego en la frente de Bella. Inclinando su cabeza, sus labios rozan la oreja de Bella mientras susurra:

—Larga vida a la reina.

Presiona sus labios contra el cuello de Bella antes de apartarse.

—Mi reina —dice, mirando a Bella con sus ojos llenos de amor y adoración.


Y llegamos al final de esta historia... bueno, de la historia de Edward, Bella y Summer Rose; aún nos falta saber qué pasó con Emmett y Rose ;)

Se acerca el final, final, final, así que, ¿que les pareció la historia?, yo nunca me cansaré de decir que es una de mis favoritas :´)

No se olviden de su review y todavía nos leemos la siguiente semana ;)

¡Hasta la próxima!

xx