DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a natalayx.Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
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Summer Rose.
Epílogo: Emmett y Rosalie
Han pasado seis años desde que Emmett y Edward volvieron a casa; Emmett continúa con sus sesiones de terapia. De inmediato, Tanya le agradó; tenía una sonrisa genuina y unos ojos verdes llenos de una amabilidad y paciencia tan fuertes que Emmett a veces se preguntaba si era de este mundo. Fue durante esas sesiones con Tanya que Emmett finalmente aceptó lo que le había pasado y se dio cuenta de que no necesitaba cambiar su manera de ser y actuar.
Su fisioterapeuta, Felix, era alguien fuerte que no aceptaba la mierda de Emmett. En ocasiones, Emmett se frustraba y se desquitaba con Felix, pero con el paso del tiempo, él lo aceptó y comenzó a escuchar los consejos y a seguir el entrenamiento de Felix. Se sentía agradecido de tener a alguien como Felix, pensando que si no lo tuviera, no habría sido capaz de superar su auto odio ni construir su confianza en sí mismo.
Por un tiempo, a Emmett le costó trabajo aceptar que ya no volvería al ejército, pero finalmente lo aceptó y estaba agradecido de estar vivo y en casa con su familia. Aún lo atormentaba saber que se perdió muchos sucesos importantes en la vida de Ben y Katie, pero estaba agradecido al estar ahora con ellos y tener la oportunidad de verlos crecer. Ahora tienen catorce años y Emmett aún bromea acerca de que ahora tendrá que soportar sus hormonas de adolescentes.
Pero, por los primeros meses que estuvo en casa, aún tenía sentimientos de auto desprecio en su alma y corazón. Cuando él y Rose tuvieron intimidad por primera vez después de que volviera a casa, se desmoronó. Después de eso, su intimidad se vio interrumpida por dos meses hasta que Rosalie no pudo soportarlo más.
aPor un rato, todo está bien, ella incluso llega a quitarle la camisa y a estar en ropa interior. El suave tacto de sus dedos pasando por su pecho hace que el estómago de Emmett se contraiga. Cuando sus manos llegan al borde de su pantalón, su cuerpo se tensa debajo de ella.
—¿Estás bien? —pregunta Rose preocupada, deteniendo sus movimientos.
Él sacude la cabeza de un lado para otro con fuerza.
—No puedo —murmura, impulsándose para poder sentarse.
Rose suspira temblorosamente, su respiración se desvanece contra el rostro de Emmett. Sus muslos descansan a los costados de él cuando ella se acerca más. Levantando sus manos, Emmett detiene a Rosalie poniendo sus manos en sus hombros.
—¿Qué va mal? —murmura ella, poniendo sus manos encima de las de él.
Su nuez de Adán se mueve cuando él traga con dureza.
—Esto está mal.
Rose jadea, una mano vuela hacia su boca mientras que la otra cae en su regazo.
—¿Cómo puedes…? —se interrumpe por un sollozo.
Él ve dos lágrimas resbalar por sus mejillas cuando cierra los ojos con fuerza, hacen que el corazón de Emmett se retuerza de dolor y auto odio.
—Lo siento. No mereces esto.
—Tampoco tú —solloza ella, limpiando sus ojos con sus manos antes de volverlas a poner en su regazo.
—Mi pierna… es…
El dedo de Rosalie se posa sobre los labios de Emmett, interrumpiéndolo.
—Nada de eso importa para mí.
Él toma su muñeca en su mano, removiéndola de su boca.
—Importa para mí —dice, con su voz llena de angustia—. No puedo soportar que me veas o me toques cuando estoy así.
—¿Por qué? —susurra ella, su tono es de dolor—. ¿Crees que puedo ser así de vanidosa o descorazonada para preocuparme por algo así?
—No dije eso —responde él, haciendo una mueca.
Rose muerde su labio inferior.
—Pensé que estabas progresando al hablar con Tanya.
—Lo estaba... lo estoy. Es solo que…
—Lo que te pasó no cambia nada, Em —insiste ella, tomando sus manos entre las suyas y dejándolas en su regazo.
Emmett sacude la cabeza.
—Lo hace.
Entrelazando sus dedos, les da un fuerte apretón antes de suavizar su agarre.
—No cambia la manera en la que te percibo o mis sentimientos hacia ti.
—¿Cómo puedes decir eso? —murmura, su voz se rompe mientras cierra los ojos.
Rosalie desenreda sus dedos, alzando las manos para sostener su rostro entre ellas.
—Mírame —murmura con su voz llena de ternura—. Mírame —dice de nuevo con más fuerza. Cuando finalmente abre los ojos, su boca se curva en una suave sonrisa—. Porque te amo —declara, enderezando su cabeza para que la vea directo a los ojos—. Te amo tanto como lo hacía antes de tu accidente. No te veo diferente, ¿de acuerdo? Así que acéptalo de una vez. —Sus ojos están llenos de tanto amor y afecto hacia él que, por un momento, finalmente le cree.
Cuando Emmett inclina su cabeza, Rosalie asume que no ha logrado nada y comienza a moverse para bajarse de su regazo; Emmett se aferra a sus muslos para detener sus movimientos, acercándola a él. Ella lo mira por debajo de sus pestañas cuando él pasa una mano por sus caderas y costados. Emmett le devuelve la mirada cando su aliento se detiene en su garganta, sus ojos están llenos de una mezcla de shock y precaución, pero más que nada, de esperanza y lujuria. Su pecho sube y baja con rapidez; su estómago se contrae cuando él pasa su mano por la suavidad de su piel.
Sus ojos se cierran cuando él pasa una de sus manos por su pecho; un ligero suspiro muere en su garganta cuando su pulgar pasa por encima de sus pechos. Siente escalofríos por todo el cuerpo cuando él acaricia su clavícula, a pesar de que su piel se siente cálida contra sus dedos. Sus manos pasan por su pecho y sus hombros, tomando su rostro entre sus manos y acariciando sus mejillas con su pulgar.
Mirándose, ella descansa su frente contra la suya cuando él entierra las manos en su cabello. Rosalie sonríe cuando Emmett acaricia su nariz con la suya. Él inclina la cabeza suavemente, besando su sien, su mejilla, su mandíbula y la esquina de su boca antes de separarse para mirarla otra vez. Su agarre en la piel del otro se hace más fuerte mientras la distancia entre ellos se elimina, hasta que sus pechos están juntos y sus bocas colisionan. Rose sonríe contra los labios de Emmett mientras él la besa; enredando los brazos detrás de su cuello, ella le devuelve el beso con fiereza.
Emmett mueve sus manos por la espalda de Rosalie y desabrocha su sostén. Ella echa la cabeza hacia atrás cuando él se separa de sus labios y besa su cuello. Él chupa y lame su piel, haciendo que ella suelte un gemido cuando besa su pezón antes de tomar su pecho en su boca mientras palmea el otro con su mano.
Sus manos están frenéticas, temblando mientras tocan cada parte del cuerpo del otro, deshaciéndose del resto de su ropa, sus bocas buscando cada porción de la salada piel del otro. Rosalie descansa su frente contra la de Emmett mientras él toma sus caderas y la levanta para recostarla en la cama; Rose suspira temblorosamente mientras Emmett gime cuando él la llena por completo. Una mano está en su cabello mientras la otra está entrelazada con la de ella entre sus pechos, descansando contra los acelerados latidos de su corazón, sus caderas chocando y moviéndose en sincronía, siguiendo el mismo ritmo.
Se pierden en el amor que sienten por el otro por primera vez desde que él volvió.
Emmett entra a la oficina de Tanya pero se detiene en seco cuando ve a Felix sentado en la silla de piel que está junto a la que él generalmente usa en las sesiones; Tanya está recargada contra la esquina de su escritorio frente a Felix; sus tobillos están cruzados mientras una de sus manos descansa en el escritorio, mientras la otra juguetea con una pluma en su muslo.
—Toma asiento, Em —dice Tanya, extendiendo su pluma hacia el lugar junto a Felix.
El ceño de Emmett se frunce en confusión mientras se mueve por la habitación.
—¿Qué está pasando? —pregunta mientras se sienta en la silla, mirando entre Tanya y Felix.
—Puedo escuchar tu corazón desde aquí —ríe Felix, sacudiendo la cabeza con diversión—. Cálmate, hombre. Solamente queremos hablar contigo acerca de ciertas cosas.
—¿Como qué? —pregunta Emmett con la voz llena de precaución.
Los labios de Tanya se curvan en una sonrisa tentativa.
—Tu carrera.
Emmett se tensa, su espalda se endereza en defensa mientras sus huesos se llenan de tensión.
—¿Qué carrera?
Tanya suspira con pesadez.
—Ya hemos hablado sobre esto, Em —explica ella, su voz está llena de exasperación—. Aún puedes hacer lo que planeabas antes de unirte al ejército.
Emmett se tensa más y aprieta la mandíbula con frustración.
—¿Y cómo esperas que haga eso con una pierna?
Felix rueda los ojos.
—Tu vida no se ha acabado porque perdiste una pierna.
—¿Qué es lo que tú sabes? —replica Emmett.
—¿Quién es el que tiene un Doctorado en Ciencias de Terapia Física? —dice Felix, arqueando una ceja de manera desafiante hacia Emmett, quien frunce el ceño—. Eso fue lo que pensé —continúa Felix—. Ahora, escucha a Tanya.
Tanya suspira, arrojando un pedazo de papel hacia Felix.
—Felix, no seas un idiota.
Emmett se reclina en su silla, cruzando los brazos sobre su pecho mientras mira a Tanya.
—¿Qué es esto?, ¿alguna mierda del policía malo y el bueno?
—Tú tampoco seas un idiota —sonríe ella, apuntando a Emmett con su pluma. Toca la mejilla de Emmett con su pluma y él ríe, alejándose de su mano y rodando los ojos. Tanya se mueve alrededor de su escritorio y se sienta en su silla—. Mira, sé que has tenido años difíciles pero, lo creas o no, has recorrido un gran camino, Emmett —continúa, su boca se curva en una sonrisa orgullosa—. Has hablado sobre tus años en la universidad antes de enlistarte en el ejército en algunas sesiones, así que todo lo que digo es que no hay razón alguna para que no continúes con tu carrera.
—Estaba estudiando para ser un entrenador personal. ¿Cómo esperas que haga eso con una pierna?
—Aún haces ejercicio y te mantienes en forma, ¿no? —lo reta Felix.
—Eso es diferente.
—No, no lo es —se ríe Felix, inclinándose y sentándose al borde de su silla—. Aún puedes ser un entrenador personal, Emmett. No necesitas dos piernas para eso. Sabes lo que se necesita hacer durante una sesión de entrenamiento; puedes enseñarle a la gente a través de eso. No necesitas hacer los ejercicios con el cliente.
Emmett piensa sobre lo que Felix le dijo, preguntándose si realmente podría hacer lo que siempre ha querido.
—Si no te sientes cómodo entrenando a clientes por tu condición, hay otra opción. —Emmett mira a Tanya, sus ojos están llenos de esperanza por primera vez desde que lo conoció—. ¿Alguna vez has pensando en ser entrenador personal de hombres y mujeres que tienen una condición similar a la tuya?
Los ojos de Emmett se ensanchan, sus cejas se arquean en sorpresa.
—¿Crees que pueda hacer eso?
—Sería una gran inspiración, Em. Como dijo Tanya, has recorrido un gran camino —dice Felix mientras se levanta para estar frente a Emmett—. Aún estás en forma, tal y como lo estabas antes de enlistarte. No has dejado que la pérdida de tu pierna tome el control de tu vida o tu entrenamiento.
—Estabas por finalizar la universidad cuando te enlistaste; aún puedes hacerlo si quieres —explica Tanya.
—¿No tendría que inscribirme en un programa para personas lesionadas?
—No —responde Tanya mientras sacude la cabeza y una sonrisa divertida se forma en sus labios—. Es exactamente lo mismo que entrenar a cualquiera. Tener un defecto físico no cambia el tipo de ejercicio.
—Bueno, sí lo hace —señala Emmett—. Si su lesión les da limitaciones. Por ejemplo, yo no puedo correr como solía hacerlo.
—Eso es cierto —dice Felix con una sonrisa—. Pero ¿ahora ves que no es imposible?
—Sí —se ríe Emmett, asintiendo en acuerdo.
Y Emmett volvió a la universidad para completar su licenciatura en Entrenamiento Personal, así como Edward había vuelto para convertirse en un pediatra. Después de que completó su plan original de convertirse en entrenador personal, tomó el consejo de Tanya y Felix y trabajó con personas que tenían heridas laborales, de accidentes de auto y, desafortunadamente, víctimas de violencia doméstica.
Los últimos le afectaron más debido al pasado de Rosalie cuando era una niña, pero eso solo lo volvió más determinado en su misión de ayudarlos.
Cuando Emmett perdió su pierna, nunca pensó que aún podría hacer lo que planeaba antes del ejército. Luchó contra la idea de tomar terapia, pero después de todo lo que había conseguido desde que volvió a casa, nunca se había sentido más agradecido por tener a sus seres queridos que lo alentaban a continuar con las terapias.
Y nunca se había sentido tan orgulloso de sí mismo.
Y bien, al fin vemos que las cosas resultaron bien para Edward y Emmett :3
Técnicamente, este es el final de Summer Rose, lo único que falta es un pequeño outtake, así que todavía nos leemos la siguiente semana.
No se olviden de deja su review ;)
¡Hasta la próxima!
xx
