Un día muy caluroso llego a Equestria, el calor era tan intenso que si lanzabas un huevo al suelo, este se cocinaría. Sin duda alguna, una ola de calor increíble. Todos los habitantes sufría con ese malestar, todos excepto dos princesas que se lo tenían muy pero muy reservado.

- Tráeme chocolate caliente, por favor, hermana - pidió Celestia amablemente enrollada en una manta para evitar congelarse.

- Ahh... - suspiró Luna mientras buscaba el chocolate caliente - La verdad no se hasta cuando seguirás con esto.

- ¿A que te refieres? - preguntó Celestia.

- Solo mírate, míranos; estamos disfrutando del clima frío mientras que nuestros súbditos están sufriendo una ola de calor masiva - expresó Luna.

- Entiéndelo, no te lo diré otra vez, esa pesadilla reflejaba la muerte de todos; no me arriesgaré a que todos mueran simplemente por una tonta e insignificante ola de calor - aseguró Celestia.

- Si una ola calor no es nada para ti, entonces ve a convivir por una hora con los habitantes de Ponyville - sugirió Luna.

- ¿Los habitantes de Ponyville que tienen que ver? - preguntó Celestia confusa.

- Solo hazlo - ordenó Luna con autoridad.

Después de esto, la princesa encargada de hacer salir el sol dejó su taza de chocolate caliente y procedió a salir afuera; al intenso calor.

- No creo que sea tan grave - murmuró Celestia.

Dijo la princesa con seguridad, pero al poner el casco el caliente suelo, se quemó; gritando y acto seguido corriendo hacia su manta en el ambiente frío que habitaba en el castillo.

- ¡Jamás saldré de aquí! - exclamó Celestia debajo de su manta, escondida de ese sufrimiento llamado calor.

- Deja de comportarte como una pequeña potranca y ve a hacer tu trabajo - exigió Luna forcejeando con su hermana para que saliera.

- ¡Jamás! - recalcó Celestia saliendo como una fiera de su manta.

- No otra vez - pensó Luna mientras comenzaba a perseguir a su hermana.

La persecución se extendía por todo el castillo, cada vez más se complicaba la situación. Todo iba de mal en peor hasta que la princesa de la noche, decidió usar la artillería pesada.

- Ya veremos si te resistes a esto - murmuró Luna maliciosamente.

La princesa Luna había tomado una ruta que hizo adelantarse por muchos pasos a Celestia, sin perder tiempo, tomo una mesa y encima de ella colocó un pastel de chocolate muy bien adornado.

Celestia ya estaba agotada, necesitaba energía para recuperarse y así poder defenderse por si su hermana la llegaba a atrapar. Pero de pronto, se percató de un pastel misteriosamente colocado en una mesa sin nadie alrededor.

- Esto tiene que ser un trampa, nadie sería tan tonto como para dejar un pastel en medio de la nada - pensó Celestia.

Pero inesperadamente, una voz se metió en su cabeza.

- Claro, ¿quien lo haría? Todos saben que eres una 'Devora Pasteles' - aseguró aquella voz dentro de la mente de la princesa.

- ¡Ahhh!... ¿que haces dentro de mi mente, Discord? - exigió saber Celestia.

- Nada, solo andaba de paseo por ahí y me topé contigo, no lo tomes personal pero la princesa Luna tiene razón - respondió Discord.

- Muy bien, Discord, confiesa - ordenó Celestia tomando al draconequus y colocándole contra el suelo - ¿Luna te envió?

- No tengo idea de que hablas - alegó Discord sin preocupación alguna.

- ¡Llévame con tu líder! - exigió Celestia.

Por alguna razón, Celestia estaba perdiendo el juicio, o algo así. Lo cierto era, que no quería salir del castillo para así evitar el ambiente caliente que había afuera.

- Bien, lo haré, pero a mi modo - se rindió Discord - A donde fuiste destinada, es a donde debes ir. O de lo contrario, muy sola vas a morir.

- Soy inmortal - recordó Celestia.

- A pégate a la historia y no le quites el significado a la vida - pidió Discord antes de desaparecer.

Tras la desaparición de Discord, todo alrededor de la princesa se había empezado a derretir para luego aparecer en un mundo extraño. Era como un bosque mágico, pero con criaturas extrañas.

- Bienvenida seas al mundo del Imalaya, te ofrezco un rico helado - dijo una voz un tanto chillona.

- Eh... no gracias, prefiero que me digas en donde está la salida - fue a lo que se limitó decir Celestia.

Tras decir eso, la princesa fue capturada por un monstruo gigante que le dio una muy clara advertencia.

- Escúchame bien, princesa pony de cuentos de hadas, o aceptas mi p*to helado o tendrás serios problemas - advirtió el monstruo.

- Esta bien, esta bien, acepto el helado - se rindió Celestia.

Pero como si fuera por arte de magia, el escenario cambió drásticamente. Ahora, parecía que estaba en un hospital, con doctores y enfermeras muy pero muy alocados. O por lo menos así los veía Celestia desde su perspectiva.

- Oh no, doctor, la estamos perdiendo - se alarmó una enfermera.

- No se preocupe, yo tengo la solución - aseguró el doctor - Ay que amputar.

- Oh, pero estoy bien - aseguró Celestia nerviosa.

- No, ay que amputar - recalcó el doctor.

Luego de unos segundos, un fuerte grito se escuchó por todo el hospital. En lo que el grito desapareció, el escenario cambió nuevamente. Ahora, se encontraba en un extraño mundo. A su alrededor, había un chico frente a una computadora escribiendo. Celestia se sintió un poco intrigada así que se acercó al chico para aclarar sus dudas.

- Oye, ¿me puedes decir en donde estoy? - preguntó Celestia un poco asustada, ya todo este asunto se estaba poniendo muy confuso.

- Claro, pero primero... ¡ay que comer gazpacho! Gazpacho con cosas, hermana. Gazpacho con huevo... y li jamón cortaito, así por lo alto... y ¡Pam, hermana! - respondió ese extraño chico.

- Ehhh...

- Yo tengo un amigo ganster que te enseña los colmilloh, es jhonny 'el panadero' - anunció el chico interrumpiendo a la princesa.

- Ok, me cansé de esto - pensó Celestia.

De pronto, el tiempo se detiene y la voz de Discord se comienza a escuchar por todos lados.

- Bien, eso quiere decir que saldrás afuera - supuso Discord.

- Si, si, lo que sea - afirmó Celestia fastidiada.

- Bien, pero antes déjame intentar algo más - pidió Discord.

Dicho eso, el escenario cambió nuevamente y esta vez terminó en un enorme comedor, ponies de alta sociedad estaba disfrutando de un gran banquete. La princesa se dispuso a comenzar a comer cuando de repente uno de los ponies levanto su cara con los labios de una manera como que si más bien fuera a besar a alguien. En poco tiempo, cada uno de los ponies de la alta sociedad comenzó a hacer lo mismo, provocando que la princesa se extrañara y comenzara a retroceder.

Al principio parecía que no iba a pasar nada, pero todos comenzaron a perseguirla. Sin perder tiempo, Celestia comenzó a correr hasta que su camino llegó a su fin.

- Dame un beso - se escuchaban las voces juntas de los ponies.

- ¡Nooo! - exclamó la princesa.

Luego de ese grito, el escenario cambió nuevamente. Esta vez parecía que se acababa de despertar.

- Ufff, que bueno que esto fue solo un sueño - dijo Celestia ya más calmada.

- ¡Daaame un beso! - exclamó una extraña figura al lado de ella.

- ¡AAAAHHH! - gritó Celestia lo más fuerte que pudo.

Al parecer, en realidad estaba dormida, todo fue un terrible sueño. Durante el transcurso del día, Celestia estuvo conviviendo con los ponies segun ella; para establecer buenas amistades.

- Jajajaja, Celestia, nunca lo sabrás... jajajaja, pero nunca estuviste soñando... muajajajajajajaja! - rió una figura escondida en las sombras.


Lamento la tardanza, espero hayan disfrutado el capítulo. Me Alegra que les guste la historia, subiré más capítulos lo más rápido posible, gracias. Por cierto, ¿creen que tengo bloqueo del escritor? Pues si, me ha costado un huevo escribir este capítulo, pero en fin... muchas gracias a todos!