Sí, estoy devuelta esta vez con un capítulo más humorístico… digo yo. Veo que hasta ahora esta historia les gusta así que la continuaré hasta… hasta… bueno, el punto es que la continuaré y ya. Sin más preámbulos, sin más interrupciones y también sin más postergaciones; ahí les dejo el capítulo.


Era un día muy bonito en Ponyville. La protagonista de hoy, Pinkie Pie, se iría de viaje para comprar más ingredientes para los próximos postres. Pero existía un problema, no tenía nadie para encargarle Sugar Cube Corner. Los señores Cake estaban ocupados con asuntos de suma importancia en el Imperio de Cristal así que obviamente no podría atender el negocio, la pony rosa se estaba empezando a preocupar.

— Oh no, todos están ocupados y si no compro los ingredientes los señores Cake me van a matar — dijo Pinkie Pie para sí misma.

En la estación del tren, un pegaso amarillo de melena azul se había bajado de la locomotora con rapidez pues tenía un "asunto" que atender.

— Ahhh… si, por fin descanso — expresó el pegaso bastante relajado.

Unos minutos después, el pegaso se adentró en el pequeño Ponyville en busca de una princesa amante de los libros. Pero dicha búsqueda fue bruscamente interrumpida por una preocupada Pinkie Pie.

— Flash, que bueno que te encuentro, ¿te puedes hacer cargo de Sugar Cube Corner? — preguntó Pinkie Pie para luego tomar aire pues se había quedado sin este.

— Ehhh… no lo sé, es que yo… — decía Flash pero nuevamente fue interrumpido.

— Por favor, te lo ruego, tengo que hacer unas compras urgentes y si no las hago los Cake me van a matar — explicó Pinkie Pie en una milésima de segundo.

— Bueno… está bien, lo haré pero cálmate — accedió Flash un poco cabizbajo.

Flash quería visitar a Twilight, pero por este inconveniente, la visita tendría que esperar. Por otra parte, Pinkie salió corriendo, literalmente, a hacer las compras que hacían falta.

El pegaso sin otra alternativa, iba caminando poco a poco hacia Sugar Cube Corner. Pero algo le decía que esto no estaba bien, que algo iba a pasar, algo desastroso. Aunque si piensa que es lo que podría salir mal en una cocina, inevitablemente una risa se le escapaba.

Ya estando en el establecimiento, pudo ver que todo estaba perfectamente arreglado. Al principio pensó que sería pan comido, pero luego de ver que varios clientes se aproximaban, la alarma del pegaso se enciendo; haciendo que este comenzara a buscar por todas partes algo para ofrecer.

Desafortunadamente, no había nada más que harina, crema pastelera, polvo para hornear, crema de chocolate, crema de fresa, crema de vainilla, azúcar y mantequilla.

— Esto es malo — murmuró Flash.

— Hola, ¿hay alguien aquí? — preguntó una unicornio en busca de alguien que la atendiera.

Bien, bien, puedes hacerlo — se dijo Flash a sí mismo en su mente para luego salir a dar la cara — Sí, dígame.

— Eh, si, necesito unos muffins, por favor — respondió la unicornio amablemente.

— Claaaro, espere aquí un momento — pidió Flash para luego desaparecerse de la vista de la unicornio.

El pegaso no encontraba la solución a este problema, hasta que vio una caja que estaba en una mesa y encima de dicha caja, había una nota.

— Creo que estos son los muffins, si es así, me salvé porque aquí no hay nada para preparar — aseguró Flash mientras observaba dentro de la caja.

Para su suerte, en la caja habían unos muffins así que sin perder tiempo se los dio a la unicornio. En lo que esta se marchó, los demás clientes se adentraron en el establecimiento con ganas de comer los deliciosos postres que allí se fabricaban.

— ¡Bien, bien! ¡Oigan todos, dentro unos momentos tendrán lo que piden! ¡En este momento tenemos uno que otro problema técnico pero lo solucionaremos! ¡No se preocupen! — anunció Flash.

Ahora con el tiempo ganado, el pegaso se dispuso a hacer alguna cosa rara con lo poco que aún quedaba.

— Bien, por acá hay dos huevos… la harina, el azucare… el azucare, venga para acá el azucaré, las cremitas y la mantequillita — decía Flash tal y como si estuviese en algún tipo de programa en vivo — Ahora vamos a hacer un pastelito, pero antes necesito una cosa para poder hacer bien las cosas.

Dicho eso, Flash sacó un bigote falso de la nada y se lo colocó. Luego de hacer eso, el pegaso procedió a preparar… lo que sea que iba a preparar.

— Muy bien, chicos, vamos a hacer el pastelito más bonito. Si se preguntan por qué tengo bigote es porque los ponies que cocinan tienen bigote así por eso yo también tengo bigote — le explicó Flash a la nada — Primero, agregar los ingredientes en un tazón, segundo hornearlo, tercero comer. Ahora, la forma correcta de cortar los huevitos es… hacerle un golpe de karate… ¡Wuaiyapa! Así se hace un pastel, ahora tomo la harina, pongo el azucare encima de la harina y por último, la mantequilla. Luego damos una vuelta como ¡WUUUUU! Ahora que está todo lleno de azucare, vamos y metemos esto… dentro del horno, sí, porque… porque, Yolo.

En realidad Flash se estaba entreteniendo bastante al hacer ese pastel, pero no solo el, los clientes lo estaban observando sin que él se diera cuenta.

— ¿Qué pasa si meto todos los ingredientes sin el tazón? Si, esa es la mejor solución, vamos a meter los ingredientes sin el tazón dentro del fucking horno. La mantequilla, la harina, los huevitos… que falta, a sí, el azucare. Muy bien, chicos, nuestro pastel ya está casi listo y va a quedar muy bonito. Ahora solo tenemos que esperar a que se hornee, si, solo toca esperar. Mientras tanto me jalaré el bigote para fingir que hice algo muy importante — aseguró Flash halando su bigote falso.

3 Minutos después…

— Vamos a ver cómo está el pastelito, ya debe estar muy bueno porque esperamos un montón de rato — dijo Flash abriendo el horno — Ok, el pastelito está casi listo, solo tengo que poner mi casco con cuidado… cuidaaado…

Pero justo en ese momento, el pastel recién hecho cae al suelo, partiéndose en muchos pedazos.

— Oh, oh, no no, ¡AHHH! ¡NOOO! ¡Mi pastel! ¡Mi pastele! ¡Mi pastele por dios, señor Jesuh! — exclamó Flash lamentando la pérdida de su pastel pero luego paso algo inesperado — Desapareció mi pastele, esto es obra de Shun. Puto Shun y mi pastele, mi pastele se me fue. ¡Mi pastele! ¡Pastele!

Luego de todo el proceso para volver a hacer el pastel…

— Listo mi pastel, chicos, hemos completado el juego. Me voy al carajo ahora, me voy al carajo. Me voy con mi esposa y me voy con mis hijos… y su amante. Ok, adiós — se despidió Flash literalmente.

Tras esta repentina despedida, los clientes quedaron confundidos y tal como un escritor lo dijo una vez: "Quedaron hechos volita".


¿Les gustó? Espero que sí, ya saben que hago esto porque ustedes me motivan a hacerlo. Y bueno, nada, los quiero mucho… adiosito.