¿Quieres saber cuándo se termina el mundo? ¿Quieres saber el número de la suerte? ¿Quieres tener dinero? ¿Quieres que termine de escribir? ¿Quieres muchas ponyzuelas? Lo siento, eso es solo una fantasía. ¿Por qué? Porque Yolo.
Era una mañana muy ajetreada en el Hospital de Ponyville, muchos ponies llegaban con problemas serios que solo con una operación se resolvería. Pero habían pocos médicos cirujanos por lo que el hospital estaba entrando en Código Negro.
Todo era un desastre, pacientes por todos lados, sangre, ruido… demasiado en un día de hospital.
— No teman, ponies, su salvador ha llegado — anunció Spike en la puerta del hospital.
— ¡Spike! ¡¿Qué se supone que estás haciendo?! — preguntó Twilight alterada.
— Luego te lo explico, debo cumplir con mi deber — respondió Spike tomando una bata y dirigiéndose rápidamente a una de las habitaciones.
Sin pensarlo, una enfermera fue al lado del dragón, era una locura lo que Spike estaba a punto de hacer.
— Spike, esto no es un juego, hay muchos pacientes que necesitan operación no alguien para jugar — aseguró la enfermera tratando de hacer que el dragón entrara en razón.
Tal cosa, evidentemente, fue inútil.
— Enfermera, ya me cansé de esta conversación — comentó Spike metiéndose a la habitación y cerrando la puerta en la cara de la enfermera.
Rápidamente, Spike vio el historial y sin pensarlo procedió a hacer su trabajo.
— Rápido, ¿alguien me dice cómo se maneja esto? — preguntó Spike con un bisturí en la garra derecha.
— Cuidado, esa herramienta no es la adecuada en este momento — respondió un doctor que estaba allí dentro.
— Bien, haré solo una cosa antes de iniciar — aseguró Spike acercándose a la cara del paciente — Su nombre.
— Hithcock — respondió el.
— Edad.
— 19 años.
— Problema.
— No puedo mover la pata delantera derecha.
— Bien, tenemos un serio caso de "Fapero Herido" — dedujo Spike.
— Oiga, no soy ningún Fapero — alegó Hithcock.
— Silencio — ordenó Spike dándole un martillazo al pony en la cabeza haciendo que este perdiera el conocimiento.
— Oh por Celestia, ¿acaso se da cuenta de lo que hizo? — preguntó el doctor atónito.
— Usted también, silencio, o también le aplicaré la anestesia — advirtió Spike.
Luego de tomar un vaso con agua, el dragón comenzó a hacer la operación sin la autorización de nadie. Al paso del tiempo, Spike estaba realizando un buen trabajo… aparentemente.
— Ok… el corazón por acá, el hígado por allá…
— Ahhh… no es mi intención interrumpir, pero le estaba operando la pata, no el abdomen — recordó el doctor al ver el terrible error del dragón.
— ¿Acaso usted pone las reglas? — preguntó Spike sarcásticamente — Ahora por hacer tan mal trabajo, lo tendré que castigar.
— Oiga, oiga… Nooo…
Una hora más tarde, Spike había terminado con el paciente así que procedió a meterse en otra habitación.
— Qué bueno que llega, doctor, necesitamos operar a este paciente por insuficiencia cardíaca — informó la enfermera.
— Bien, es hora de jugar a la pelota — aseguró Spike.
Un rato después, el paciente se estaba despertando. Sentía unas cuantas punzadas por lo que decidió observar que era lo que estaban haciendo con él.
— ¡Dulce Celestia! ¡¿Ese es mi corazón?! — preguntó el paciente alterado.
— Silencio — exigió Spike dándole un martillazo que lo dejó inconsciente — Que ponies tan impacientes.
Mientras Spike seguía operando, Twilight estaba en la sala de emergencias, con naucias que le daban a cada rato por ver tanta sangre y escenas atroces. La princesa no aguantaba, iba afuera muy seguido para vomitar, cosa que a los demás les generaba asco.
Volviendo con Spike, ya había terminado la operación por lo que siguió la siguiente habitación.
— ¡Virgen de la Macarena! ¡Qué enorme bola gigante!— exclamó Spike tan alto que se escuchó en todo el hospital.
Muchas horas después…
Spike seguía operando sin parar, pero lo más extraño de todo, era que todas las operaciones salían exitosas. Con resultados extraños, pero exitosas después de todo.
Pero esta operación que estaba realizando, era más complicada, el paciente estaba despierto, adolorido y como cereza del pastel, alucinando.
Según como lo veían los demás, Spike luchaba por sacar a un parásito del cuerpo del paciente mientras que el paciente veía esto de otra manera…
— Rápido, enfermera, un machete — ordenó Spike.
— ¡No puede ser! ¡Sus latidos están por las nubes! — exclamó una enfermera.
— Puedo llamar a Derpy si quieren que baje las nubes — comentó un doctor.
— No se frustren más, yo y Chucaflú acabaremos esto de inmediato — aseguró otro doctor.
— Oigan, ¿qué rayos sucede? — preguntó el paciente medio embobado.
— No hables, esto me dolerá más a mí que a ti — respondió una enfermera rubia.
— De hecho, es todo lo contrario — corrigió el paciente.
— ¡Yuuujuuu, te acaba de tapar la Lunaaaa! — exclamó una bola negra que pasaba en frente de todos.
— ¿Qué le pasa a esa señora? — preguntó el Sol.
— ¿Qué mierda pasa aquí? — se preguntó el paciente en su mente.
No podía creer cuanta locura estaba reunida.
— Ahora, Chucaflú, usa tu onda de choque más fuerte que tengas — indicó el doctor dueño de la criatura extraña.
Y por si fuera poco, un unicornio deforme en pañal apareció.
— Tranquilo, Joelito, tooodo saldrá bien — aseguró el unicornio deforme en pañales.
— No puedo creer que esté viendo todo esto — murmuró Joelito.
— Y yo no puedo creer que tú creas que esto es real — concluyó el unicornio deforme.
— ¿Osea que estoy alucinando? — preguntó Joelito.
— Más de lo que crees — respondió el unicornio deforme.
Entonces, Joelito se dispuso a mirar al frente, solo para toparse con algo más extraño que ese unicornio.
— ¿Hooola, hooola? — era lo que decía un mono de peluche de otra dimensión mientras que un bastón de dulce estaba bailando a su lado.
— ¿Qué te dice el mono? — preguntó el unicornio.
— El lindo monito dice que quiere un abrazo — respondió Joelito.
— Entonces veee… no como una cabra, pero veee — indicó el unicornio antes de desaparecerse.
— El quince de Septiembre, el joven potro conseguirá una vida. Próximamente, solo en cines calificados por "El Sensual Que Acecha"…
— Esto tiene que ser una broma — se quejó Joelito.
— No, mi querido salta montes, es una alucinación — aseguró su voz interna.
— ¡Oh, Dios! ¡Un dolor fuerte vieneee! — exclamó Joelito.
— ¡Chucacfluuuuuuuu!...
Varias horas después…
Toda la operación había finalizado, Joelito estaba fuera de peligro.
— Auch, ¿qué pasó? — preguntó Joelito.
— Una batalla contra un parásito — respondió una de las enfermeras.
— Pero… ¿la luna, el sol… y el unicornio con el monito? — seguía Joelito preguntando ese tipo de cosas incoherentes.
— Nunca hubo nada de eso — aseguró el doctor.
— Pero, pero… ¿y Chucaflú? — insistió Joelito.
— Salud — contestó Spike retirándose de la habitación.
El dragón al salir de dicho lugar, se encontró con un equipo completo de doctores y enfermeras con un gran ramo de flores.
— Es un increíble doctor, señor Spike — alagó una de esas enfermeras.
— No, solo soy un dragón — corrigió Spike.
¿Les gustó? Espero que sí, eso es todo por esta semana. Si quieren más capítulos, háganmelo saber, ustedes saben cómo ;-)
Nota: Elbronyshun es un superdotado, pero no por su inteligencia, las sensuales cloperas saben de qué hablo ;-)
— Oye, sal de aquí, tu estas en la historia.
— Lo siento, me voy… llame ya.
