DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Nota: Gracias a serena tsukino chiba y miko kaoru-sama por dejar Reviews, espero que este capítulo les guste. Disfrutenlo!
Capítulo #2 Mía
La brisa nocturna rosaba mi piel me sentía volar, el silencio nocturno era escalofriante, sabía que la luna iba a ser testigo de lo que pasaría esta noche, todo el bosque iba ser cómplice de mi captor, para cumplir sus más profundos instintos.
Sabía que Inuyasha no me miraba pues iba concentrado en el camino que recorría, podía sentir sus garras en mis muslos y en mi brazo, pues me cargaba en forma nupcial, no tenía el valor de abrir mis ojos, tenía miedo de ver nuevamente su rostro burlón, por supuesto él sabía que ya había despertado podía sentir mi respiración intranquila, lo sentí gruñir, creo que se cansó de fingir tranquilidad, él quería que yo luchara, lo sabía, disfrutaba quebrantar mi orgullo, disfrutaba sentirse el macho alfa ante una hembra, no cualquier hembra sino SU hembra, porque eso era yo para el su propiedad, él quería enseñarme a respetarlo quería dominarme.
El sonido de una cascada me trajo a la realidad así que decidí abrir mis ojos, volví la vista hacia al frente y me encontré con el paisaje más bello que allá visto. Frente a nosotros, se alzaba una cascada con más de cinco metros de altura, la caída hacia que hubiera vapor y el agua cristalina reflejaba la hermosa luna llena acompañada de miles de estrellas, el ambiente perfecto para una noche de amantes, había decenas de luciérnagas y se escuchaban algunos grillos.
El dolor en mi trasero me saco de mi ensoñación, Inuyasha me había soltado repentinamente, iba a replicar que era un bruto, pero mi replica fui sustituida por una exclamación de dolor al ser puesta de pie con un brusco movimiento, no me había recuperado de la sorpresa cuando él me tomo del brazo y me insto a caminar hacia la cascada, quería detenerme pero no podía él era más fuerte, ya no quería que sus garras se hundieran mas en mi piel, la cual se encontraba sangrando a causa de su fuerte agarre.
No se detuvo hasta que llego al pie de la cascada, iba a preguntarle a dónde íbamos, cuando vi una cueva atrás de la cascada, y fue cuando lo escuche.
-perfecto-dijo, esa única palabra me causo escalofríos, escuchaba a mi razón gritar con todo pulmón que corriera, pero el miedo que sentía me tenía petrificada.
Volvió a caminar conmigo casi a rastras, cuando ingresamos a la gruta no pude ver nada, todo estaba oscuro, soltó mi brazo y suspire de alivio, me recargue en la pared pues sentía que el estrés me iba a derribar nuevamente, cerré mis ojos para despejar mi mente.
Había olvidado por completo en la situación que estaba con Inuyasha, pero él se encargó de recordármelo cuando gruño y de un movimiento me estampo contra la pared húmeda de la cueva, el movimiento fue tan repentino que no me dio tiempo de luchar, él me besaba con brusquedad. Quería quebrar mi voluntad, pero yo lucharía todo lo que mi ser permitiera.
Soltó mi boca y se apodero de mi cuello, este era el momento adecuado para persuadirlo.
-Inuyasha, detente- dije pero él seguía con su labor –DETENTE- grite pero ni se inmuto, de pronto una idea surgió y la puse en práctica. De un rápido movimiento de mi pierna le pegue en la entre pierna. Un gruñido feroz salió de su garganta y cayó al suelo tocando su parte dolorida.
"CORRE" grito mi mente y mi cuerpo obedeció, pero no pude llegar ni a la entrada de la cueva cuando caí al suelo húmedo, mire hacia atrás para encontrarme con el causante de la caída. Inuyasha me había sujetado mi tobillo, maldije ser una lenta humana en esos momentos, de pronto el alzo su rostro y me arrepentí de lo que le había hecho, él estaba furioso.
-Ahora sabrás quien manda aquí-dijo y me jalo hacia él; de un rápido movimiento se situó sobre mí. Acerco su rostro al mío, lambio mi mejilla y acerco su boca a mi oreja.
-perra has sido muy mala-dijo, acerco su nariz a mi cuello y lo olio con ahínco, sus actos me asustaban cada vez más, terminada su tarea me miro a los ojos y dijo
- ahora tu macho te enseñara lo que es el respeto- y esa fue mi sentencia
Nuevamente me besaba con furia, yo no podía corresponderle, estaba sollozando las lágrimas caían copiosas por mis mejillas mojando el rostro de Inuyasha, luego sentí sus garras desgarrar mi uniforme escolar, me encontraba desnuda ante Inuyasha, quería suplicar nuevamente que me soltara, pero lo que salió de mi garganta un gemido que salió involuntariamente de mi garganta provocado por el placer que sentía por las caricias que Inuyasha le brindaba a mi cuerpo, él se detuvo subió su rostro a la altura del mío y dijo con voz ronca
-vas a gemir mi nombre, y suplicaras mis caricias- acerco su rostro al mío y me beso con una ternura infinita, no pude resistirme más comencé a corresponderle, él se detuvo y nuevamente dijo-Tu eres mi perra y por tanto disfrutaras de mis caricias-concluyo, yo solo atine a gemir un si cuando el acaricio mis senos, me había rendido, quería que él me poseyera, que me marcara como su hembra, quería sentir su salvajes caricias.
Él no espero más se puso de pie, se desvistió frente a mí, él era perfecto, no pude apartar la vista del adonis que tenía ante mi recorrí con la mirada todo su cuerpo, yo no había visto hombres desnudos antes pero sabía que el que estaba frente a mi estaba muy bien dotado, me pregunte si el cabria dentro de mí, porque lo dudaba. Me saco de mi meditación cuando de un rápido movimiento me coloco de rodillas y se situó tras de mí, me asusté mucho, pero el con sus caricias me hizo olvidar mis temores, de a poco me fue inclinando hasta que quede en la posición de perrito, sosteniéndome con mis brazos y mis rodillas, cuando me di cuenta de la posición fue tarde, de un solo movimiento Inuyasha entro en mí, mis brazos cedieron, pero no caí pues Inuyasha me sostuvo de la cintura, me dejo nuevamente de rodillas y se quedó quieto un momento, me dolía mucho, pero poco a poco el dolor desapareció e Inuyasha comenzó a moverse frenéticamente, él gruñía de placer y yo gemía su nombre, sentía que alcanzaba el cielo, sentía que iba a desfallecer de tanta pasión, sentí que aumentaba el vaivén y fue cuando alcance las estrellas, dos estacadas después Inuyasha se detuvo y sentí dos cosas, su semen ingresar a mi vientre y sus colmillos perforar mi piel, no pude evitar soltar un grito de dolor, y caer al suelo tocando mi cuello, luego mire a inuyasha con reproche el solo gruño se recostó a mi lado me tomo de la cintura, acerco su rostro a mi cuello y lambio la mordida hasta que dejo de sangrar, luego me miro a los ojos y con un gruñido gutural dijo:
-Mia-sentencio, el macho había vuelto.
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Continuará….
