DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Agradecimientos a: miko kaoru-sama, sonia sandria, setsuna17, aky9110, yue-taisho, serena tsukino chiba, Joh chan, Mine,sayaaomes, Danynekko y mili-chan-taisho98 gracias por dejar Reviews.
Gracias por sus sugerencias espero les guste este capítulo que lo disfruten!
Capítulo #5 Despertando
El mundo es cambiante y los acontecimientos que ocurren en tu vida son las líneas que escriben tu destino, son la diferencia entre los que quieres por futuro y lo que realmente ocurrirá, todo depende de tus acciones y de lo que quieras.
Un nuevo día había llegado y con ello sentía que despertaba de un sueño muy profundo, sentía como si estuviera saliendo de un encierro en donde la oscuridad había sido mi única compañía.
Fui reincorporándome poco a poco ya que sentía mi cuerpo muy agarrotado, cuando estuve finalmente de pie abrí mis ojos y observe el lugar donde me encontraba, rápidamente me di cuenta que estaba en una cueva que se encontraba tras una cascada.
No recordaba cómo había llegado a este lugar, así que comencé a observar con más detenimiento el lugar y gracias a eso pude distinguir mi Hakama y kosode tirados en el suelo, y fue hasta ese momento que me di cuenta que me encontraba desnudo, así que recogí mi ropa y me la puse rápidamente.
Cuando complete mi tarea pude distinguir otras piezas de ropa que no me pertenecían, así que me acerque a ellas y las tome con mis manos, pero nuevamente cayeron al suelo al haberlas soltado, pues me había sorprendido comprobar a quien le pertenecían esas prendas. Había descubierto que eran de ella, de Kagome.
Así que comencé a buscarla más adentro de la cueva para ver si se encontraba herida, además necesitaba una explicación de lo que había pasado, pero por más que la busque no la encontré en toda la cueva, eso quería decir que ya se había marchado así que la tenía que ir a buscar inmediatamente.
Pero me detuve en seco al distinguir el olor de Kagome impregnado en todo mi cuerpo, algo no andaba bien, porque eso solo quería decir que había estado por un tiempo muy prolongado al lado de Kagome y no sé en que circunstancias, me preocupaba aun más no poder recordar los acontecimientos pasados, además sentía que algo me faltaba, me sentía incompleto y angustiado como si estuviera perdiendo una parte de mi alma, sabía que algo malo había pasado en este lugar y me asustaban las conclusiones a las cuales estaba llegando, así que nuevamente recogí las extrañas ropas de Kagome y salí de la cueva para ir a buscarla.
Al salir, el sol que estaba en lo alto me segó pero poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la claridad y cuando pude examinar el lugar donde me encontraba me di cuenta que estaba en una cascada, pero no cualquier cascada sino una que conocía muy bien ya que este lugar era el que visitaba las noches de luna nueva, 51 años en el pasado cuando aun no tenía amigos con los que pasar esas noches de incertidumbre. No recordaba cómo había llegado nuevamente a este lugar pero tenía que buscar lo antes posible a Kagome, porque sentía que no podía estar sin ella a mi lado y eso me preocupo de sobremanera porque ¿Desde cuándo la necesitaba tanto?, es cierto que la quería siempre conmigo pero ahora era diferente, sentía que la necesitaba como si fuera el aire que tenía que respirar, la necesitaba como los peces necesitan el agua para vivir, sentía que sin ella a mi lado mi mundo dejaba de existir , este sentimiento era algo nuevo para mí, no lo había sentido ni cuando tenía a Kikyo en el pasado, es mas con Kikyo no había sentido ni la pequeña parte de la necesidad que sentía en estos momentos.
Así que sin más tiempo que perder comencé a olfatear el aire para ver si percibía su dulce aroma, y cuando lo percibí pude distinguir que no solo olía su efluvio sino que un fuerte aroma mío estaba impregnado en ella, era mucho más fuerte que el olor que podría tener mi hitoe y eso solo podía significar una unión muy fuerte, la unión que nacía en la hembra de un youkai cuando ya se habían apareado, eso solo significaba que Kagome se había convertido en mi compañera. El cómo había pasado no lo recordaba pero sentía que eso era lo que había pasado, porque mi aroma en ella era una advertencia para los demás youkais, si otro youkai la tocaba yo tenía el derecho de destruir a ese youkai. Esa era la ley youkai.
Mi preocupación volvió porque no sabía si le había hecho daño al hacerla mi compañera, así que tenía que saber el estado en que se encontraba porque si había huido después de lo que le había hecho significaba que le había hecho daño.
Deje de pensar tanto y comencé a correr a toda la velocidad que podía, siguiendo su rastro a lo largo del bosque, rápidamente pude orientarme y me di cuenta que el camino que había tomado Kagome la llevaba directo al pozo y eso solo quería decir una cosa 'Va a regresar a su época' completo mi consciencia, así que aumente la velocidad porque tenía que impedir que se fuera ahora de mi lado.
Mientras corría me comenzó a doler mucho la cabeza no quería parar hasta alcanzar a Kagome pero el dolor se me hizo insoportable así que detuve mi carrera y me apoye en un árbol para tratar de controlarlo pero en ese mismo instante comenzaron a golpear mi mente todos los recuerdo de la noche anterior, logré recordar absolutamente todo, recordé el momento en que mi youkai tomo posesión de mi, el momento en que me abalance sobre Kagome, el ataque de Sango por impedir que le hiciera daño a Kagome, mis garras lastimando a Sango por frustrar mi ataque, mi casería para encontrar a Kagome, el rostro de Kagome al sentirse atrapada, una Kagome desmayada en mis brazos, una cascada con un hermoso paisaje nocturno, una cueva tras la cascada, mis labios recorriendo su piel, las ordenes de Kagome para que me detuviera, un fuerte dolor en mi entrepierna a causa del golpe que me había dado ella, mis garras frustrando su huída, las duras palabras que le dije, los intentos de Kagome por liberarse, el olor a las lagrimas de ella, mis garras destruyendo su vestimenta, mi cuerpo mancillando el de ella sin piedad, los gemidos de ambos, y finalmente una unión completada con mi marca en su piel.
Cuando los recuerdos terminaron de llegar y el dolor de cabeza disminuyo lance un rugido animal, que resonó a lo largo del bosque, ya que me sentía muy mal, estaba furioso conmigo, había sido muy débil al dejar salir a mi youkai en esta época, había hecho las cosas mal y todo por haber sido herido de gravedad en la batalla contra esos youkais enviados por Naraku. Lo que más lamentaba era el hecho de que la persona más afectada con todo lo ocurrido había sido Kagome, mi dulce Kagome.
Si hubiera hecho a Kagome mi compañera la primavera pasada no hubiera pasado todo esto, pero yo no quería obligar a Kagome a crecer tan rápido, ya que en ese entonces todavía tenía 15 años, y yo quería esperar al menos hasta que ella tuviera 18 años para hacerla mi compañera, pero mi youkai no desperdicio el tiempo y a la menor oportunidad que tuvo salió a cumplir lo que yo no había hecho todavía.
Rápidamente me reincorpore y retome mi camino porque con lamentarme no podría enmendar todo el daño que había causado, además mi prioridad era pedirle perdón a Kagome y de todo corazón esperaba que al menos escuchara mi versión de los hechos porque no sabía que iba a pasar conmigo si ella no estaba a mi lado.
Al llegar al pozo no la encontré por ningún lado, así que rápidamente salte dentro del pozo para seguirla a la época moderna, pero algo había salido mal porque la luz violeta que significaba el buen funcionamiento del pozo nunca me envolvió, solo había llegado al fondo del pozo, algo había hecho mal así que salí del pozo y me lance nuevamente esperando que esta vez la magia si funcionara pero como la vez anterior nada ocurrió, eso rompió todo dominio sobre mi y enloquecí, comencé a golpear el fondo del pozo con mis garras hasta que mis manos comenzaron a sangrar y mis esperanzas habían desaparecido.
Ya resignado a que nada iba a ocurrir me deje caer de rodillas en el fondo del pozo y comencé llorar como cuando era un niño y recién había perdido a mi mamá. Había perdido a Kagome y no sabía si el pozo volvería a funcionar, no me importaba si alguien me encontraba con la guardia baja y me miraba en estas circunstancias, ya nada me importaba porque la persona que mas amaba había dejado de estar presente en mi vida y no sabía si algún día la volvería a ver.
Ya no sabía cuánto tiempo podría aguantar esta situación, las últimas cuatro semanas habían sido un infierno, la vida ya no tenía sentido y sentía un gran vacío en el alma. Todos los días iba al pozo y trataba de traspasarlo pero como el primer día nada cambiaba, el pozo ahora era como cualquier otro de esta época.
Mi vida se había convertido en una rutina donde lo único que hacía era esperar su regreso en el pozo, y solo me apartaba del lugar cuando iba a cazar dos veces al día, las noches cuando me iba al árbol milenario a descansar o cuando iba a la aldea de la anciana Kaede a ver como se encontraban mis amigos.
Si, ellos todavía me consideraban su amigo aun después de haberlos enfrentado un día después de la partida de Kagome y haberles contado todo lo ocurrido desde la batalla con Naraku, les había contado todo incluyendo los acontecimientos con Kagome omitiendo solo algunos detalles de la noche que pase con Kagome. Ellos se enojaron mucho al principio pero no me odiarlo y al ver lo arrepentido que me encontraba me fueron comprendiendo poco a poco y ahora me ayudan a soportar todo esto dándome ánimos y brindándome su apoyo y hasta Sango me había perdonado por haberla lastimado ese día.
Ya otro día mas estaba acabando así que me dispuse a volver a la aldea, ya estaba llegando cuando el viento trajo un olor muy dulce que conocía a la perfección, no lo pensé dos veces, y comencé a correr al lugar que momentos antes había dejado, cuando llegue casi derrame lagrimas de felicidad al verla tan hermosa como siempre, con un vestido rosa pálido que le llegaba a las rodillas y sus cabellos largos danzando al ritmo del viento apoyada a la orilla del viento.
-Kagome- Dije en un susurro que ella no pudo escuchar, así que me fui acercando lentamente para no asustarla hasta que quede a poca distancia de ella.
- Kagome- Repetí con todo el amor que sentía en mi alma.
Ella levanto su rostro y me miro fijamente, no podía descifrar lo que ella estaba sintiendo pues su rostro no demostraba ningún sentimiento más que tranquilidad. De un rápido movimiento ella se levanto del pozo acorto la poca distancia entre nosotros y me abrazo como si su vida dependiera de ello.
-Inuyasha-Susurro en un suspiro lleno de anhelo, y fue hasta ese momento que me recupere de la impresión y correspondí su abrazo con todo el amor que me era posible.
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Continuará….
