DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Nota: rosalie1524,setsuna17, mili-chan-taisho98, serena tsukino chiba, Cerezo 21, Mine, ALEX TAISHO, kagome18, valesan y Guest. Gracias por seguir mi fic y por dejar reviews.
Advertencia contiene lemon
Capítulo #7 Tormenta
Cuando piensas que todo a tu alrededor está bien y nada está fuera de lugar siempre hay algo que rompe la ilusión pero está en tus manos enderezar el camino para que nuevamente todo este bien.
-Oh, Kagome te amo tanto-Dijo abrazándome fuertemente
-Yo también te amo tanto Inuyasha y no quiero estar nuevamente lejos de ti, te necesito tanto a mi lado – Dije derramando algunas lágrimas de felicidad.
De repente dejó de abrazarme y me comenzó a besar, era un beso lento y el más dulce que me había dado hasta ahora, podía palpar su amor y saborearlo como si fuera chocolate derretido en mi boca, su lengua danzaba junto a la mía en una batalla donde las dos salían ganando.
El beso seso por la falta de aire, creo que más de mi parte que por la de él porque él seguía besándome la mejía y poco a poco fue descendiendo a mi cuello, se detuvo en el lugar donde antes había una mordida que se trasformó con el pasar de los días en una media luna símbolo de la familia de la luna a la cual pertenecía Inuyasha.
Comenzó a lamer la luna y en cuanto sentí su lengua caliente sobre mi piel una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo y una ola de pasión emergió de mi interior y pude sentir mi sexo humedecerse con el solo contacto de su lengua en esa pequeña luna, Inu lo hacía como si quisiera sanar una herida y eso me causo gran ternura porque era su forma de disculparse.
-Kagome, déjame amarte una vez más, te prometo que esta vez no te lastimare-Dijo con su cálido aliento sobre mi oreja en un susurro apasionado.
No le pude responder con palabras así que se lo demostraría con mis acciones.
Tome su rostro entre mis manos, lo mire a los ojos para darle seguridad, y esta vez fui yo quien lo beso, pero no era un beso suave sino apasionado y exigente lo quería sentir en cuerpo y alma y esta era la única forma en que podríamos crear nuevos recuerdos para poder dejar todo el dolor atrás y así tener un nuevo comienzo.
No sé en qué momento paso pero me encontraba recostada sobre la hierba que crecía alrededor del árbol sagrado y tenía a Inuyasha posicionado sobre mí besando nuevamente mi cuello, sentía que el vestido me estorbaba tenía mucho calor y quería sentir la piel de Inuyasha acariciar la mía, así que trate de quitarle su kosode pero no pude porque me temblaban las manos así que desistí de esa labor, en ese momento escuche la riza de Inu, él se estaba burlando de mi eso me enojo mucho así que le jale un mechón de cabello y el detuvo su labor.
-Auch-Se quejó- Vamos Kag, no te enojes yo lo hare, si?-Me propuso
-Está bien pero no te burles de mi-Le dije soltando su mechón de cabello platinado
-Está bien, tu solo disfruta, entiendes?- me pregunto
Yo solo asentí con la cabeza haciendo un puchero demostrando mi orgullo. Eso solo provocó una nueva carcajada de parte de mi oji dorado y antes que una nueva protesta saliera de mi boca sus labios se apoderaron nuevamente de los míos logrando que olvidara mis protestas y comenzara nuevamente a flotar por el espacio.
Sus manos comenzaron a quitar lentamente mi vestido y sentía sus movimientos como una lenta tortura, sus manos al contacto con mi piel quemaban como si fueran llamas, al terminar tiro el vestido lejos de mi alcance, eso me enojo porque ese era mi vestido favorito, así que estaba nuevamente dispuesta a reclamarle, pero callé al ver su fornido cuerpo frente a mí, él ya se había quitado sus prendas y estaba en frente de mí parado observando mi rostros. Y yo me encontraba impresionada porque frente a mi estaba un dios griego, solo con eso podía comparar el cuerpo tan esculpido de Inuyasha, baje mi mirada hacia sus miembro y un jadeo salió de mis labios, ahora comprendía porque me había dolido tanto la primera vez, él estaba muy bien proporcionado.
Me saco de mi divagación cuando nuevamente se posiciono sobre mí y comenzó a besarme con una pasión desmedida, pude sentir como su garra ágilmente rompió mi ropa interior, al terminar paro de besarme y contemplo mi cuerpo, podía sentir su mirada abrasadora recorrer cada centímetro de piel que se encontrara a la vista, de pronto sus ojos pararon en mis senos y me dio tanta vergüenza su mirada que intente taparlos con mis brazos, pero el suavemente las retiro y los coloco a mi costado y capturó uno de mis senos con su boca mientras estrujaba con su otra mano el otro, en ese momento perdí el último vestigio de consciencia que conservaba pues me encontraba en un mar infinito de placer.
Yo solo pude arquear mi espalda hacia él para sentir mucho más el contacto, era tal el nivel de placer que de mi boca solo salían suspiros roncos y el nombre de Inuyasha que se perdía antes de ser escuchado por sus sensibles orejas, pues eran adsorbidas nuevamente al intentar capturar el poco aire que estaba a nuestro rededor.
Sentía sus colmillos mordiendo mi erecto y sensible pezón con un hambre sin medida. Me encontraba increíblemente más sensible a consecuencia de mi embarazo y él se estaba aprovechando de eso para hacer más larga mi agonía, al quedar satisfecho repitió la misma sesión con mi otro seno, al percatarse de mi estado de delirio Inuyasha fue descendiendo con sus besos y se detuvo en mi vientre aun plano donde realizo otra sesión de besos pero esta vez eran besos cálidos y no apasionados, podía sentir su demostración de amor hacia nuestro cachorro como el acto más puro realizado por el hasta el momento, no cabía duda, Inuyasha sería un grandioso padre.
Luego separó mis piernas y me sentí morir cuando sentí su lengua jugando con mi clítoris luego remplazo su lengua por sus dedos y adentro su lengua en mi cavidad y comenzó sus movimientos con un ritmo tortuoso, mis gemidos salían cada vez más ronco conforme me acercaba al clímax, el cual no tardó en llegar con una explosión de luces bajo mis parpados, abrí mis ojos y observe a un Inuyasha salvaje pasando su lengua por sus labios quitando el rastro de mi excitación, esa era la imagen más erótica que había visto hasta el momento pues no habían inhibiciones. Inuyasha me había hecho tener el mejor orgasmo de mi vida así que yo también me encargaría de darle placer.
De un rápido movimiento recosté a Inuyasha y me coloque a horcajadas sobre él, el no reacciono rápido así que me miraba sorprendido por mi osadía, no le di tiempo de decir algo porque comencé a acariciarle su tórax mientras repartía besos húmedos desde su cuello mientras iba descendiendo primero por su tórax, luego por su abdomen hasta llegar a mi objetivo, su pene.
Al contacto de mi lengua con la punta de su pene Inuyasha soltó un rugido salvaje que me desconcertó un poco así que levante la cabeza para asegurarme que todo estaba bien y me encontré con un Inuyasha sudoroso, con los ojos cerrados, con el rostro contraído y respirando con dificultad, eso me lleno de felicidad porque él estaba disfrutando de mis caricias así que nuevamente retome mi labor pero esta vez lo comencé a masturbar con mis manos estrujando un poco su pene mientras yo le daba besos en la punta del pene, así estuve deleitándome un rato hasta que él de un rápido movimiento me coloco nuevamente bajo su cuerpo.
-Ya… no puedo más –Dijo entre jadeos mirando mi rostro con ojos expectantes.
Rápidamente colocó su pene en la entrada de mi cavidad y de un solo movimiento se introdujo completamente dentro de mí pero no comenzó a moverse.
-Estas bien?-Me preguntó con congoja.
-Sí, continua por favor-Le respondí y suplique porque la tortura era dolorosa.
Él no se hizo esperar y comenzó con un vaivén lento, que fue aumentando conforme nos acercábamos al clímax, los dos estábamos tan sumergidos en la entrega que no nos importó si alguien nos pudiera ver y mucho menos la noche que ya había caído para protegernos bajo su manto, cuya única testigo seria la luna que nos brindaría protección por ser de sus hijos predilectos.
Cuando el clímax llego subí hasta el cielo y sentí que podía tocar las estrellas, pero la mordida que llego junto con el semen de Inuyasha me trajo nuevamente a la tierra, el muy macho nuevamente me había mordido al llegar al clímax. Al sacar sus colmillos comenzó a lamer la zona profanada para detener el sangrado y que no se infectara, esto ya se estaba volviendo una costumbre no muy grata para mí.
-Ahora si eres completamente mía-Dijo mientras salía de mí.
-Esto no es justo-Le dije con reproche sujetando la zona donde estaba la media luna y la nuevamente mordida.
-Si te hace sentir mejor, tú también puedes marcarme- Me dijo como si nada acomodándose a mi lado.
No desaproveche la oportunidad y en un rápido movimiento mordí también su cuello con un poco de fuerza para lograr que sintiera mi posesión también, pero solo logre sacarle una sonrisa de satisfacción y que me acomodara sobre su fornido pecho cubriéndonos con sus prendas para descansar.
-Ahora soy solo tuyo-Me dijo con un suspiro en un tono conciliatorio.
-Sí, solo mío-Concorde para luego caer en los brazos de Morfeo.
Me encontraba en la orilla de un rio descansando luego de un día sin descanso caminando en busca de un nuevo fragmento de la perla, ya habían trascurrido dos meses desde mi regreso a la época antigua y mi vida había regresado a su curso normal, con la diferencia del trato que me brindaba Inuyasha y el ahora notable estado de embarazo en que me encontraba, Inu ahora me cuidaba más de lo normal y eso era exasperante algunas veces porque no quería que hiciera nada, algunas veces discutíamos por cosas insignificantes como por ejemplo las idas a mi época ,casi me las tenía prohibidas a menos que fuera en su compañía ya que según él podía hacerme daño al saltar o salir del pozo, era una exageración, también no me dejaba caminar durante nuestros viajes y es por esa razón que hoy en la mañana habíamos discutido, pero yo salí ganando porque camine todo el trayecto, pero ahora no me dirigía la palabra y yo no pensaba hablarle a menos que se disculpara por ser un insensible conmigo.
Todavía recordaba la mañana siguiente del día de mi regreso con gran alegría por todos los lasos que se fortificaron en ese día donde comenzamos una nueva etapa de nuestro viaje.
Flashback
Los rayos del sol penetraron entre mis parpados, no quería levantarme la cama se sentía tan reconfortante, me trate de estirar pero unos brazos firmes en mi cintura me lo impidieron, abrí los ojos de golpe y me di cuenta que estaba sobre un tierno, dormido y sobretodo desnudo Inuyasha, una sonrisa se formó en mis labios cuando los recuerdos de la noche anterior llegaron. Había sido la mejor noche de mi vida hasta ahora y esperaba que así fueran de ahora en delante.
De repente sentí unas terribles náuseas y lo único que pude hacer fue levantarme rápidamente saliendo de los cálidos brazos de Inu. Me dirigí a unos arbustos y comencé a vomitar lo poco que había comido ayer antes de regresar a la época antigua, me sentía fatal y tenía ganas de llorar.
-Kag, estas bien?-Escuche su preocupada pregunta tras mi espalda
Yo solo asentí pero no me pude levantar porque me sentía débil y mareada.
Sentí los brazos de Inuyasha levantándome del suelo, yo solo recargue mi cabeza sobre su pecho y respire su aroma, eso me ayudo a disminuir mis nauseas. Se sentó en la raíz del árbol sagrado pero aun así no me soltó sino que comenzó a acariciar mi espalda eso me ayudo a recuperarme poco a poco.
-Ya te sientes mejor Kag? –Me pregunto luego de unos minutos
-Sí, y también tengo mucha hambre- Le dije un poco apenada ya que mi estómago comenzó a gruñir en ese instante.
-Hay que cambiarnos y volver con los demás, ellos estarán contentos al verte de regreso-Me dijo con toda tranquilidad.
Fue hasta ese momento que me di cuenta que los dos nos encontrábamos todavía completamente desnudos, me sentía tan apenada que estoy segura que mi rostro le ganaría fácilmente la competencia a un tomate.
Me separe rápidamente de él, agarre mi mochila y me fui rápidamente tras unos arbustos para poder cambiarme con tranquilidad, desde allí pude escuchar un Khe! por parte de Inuyasha demostrando su descontento.
Cuando salí vi que Inu solo traía su Hakama y kosode eso me recordó que yo tenía su hitoe así que lo busque dentro de mi mochila, al encontrarlo lo saque y se lo entregue.
-Perdóname por habérmelo llevado- Fue todo lo que le dije
-No importar, tú lo necesitabas más que yo- Me contesto con tranquilidad –Anda sube, tienes que alimentarte bien, y si vas a pie tardaremos mucho en llegar-Dijo con una sonrisa socarrona al inclinarse para que subiera a su espalda.
Pase por alto su sutil insulto y me subí a su espalda, a decir verdad me sentía todavía un poco débil y no aguantaba el hambre así que no comenzaría una pelea.
Al llegar a la aldea todos los aldeanos me daban la bienvenida y me hacían preguntas del porque me había ido pero Inuyasha les contestaba un simple "No molesten" para seguir el camino hacia la cabaña de la anciana Kaede, por esta vez le dejaría pasar sus malos modales solo porque estaba ansiosa de ver nuevamente a mis amigos.
Cuando llegamos baje rápidamente de la espalda de Inu y entre a la cabaña seguida por Inuyasha.
-Hola amigos!-Exclame con una gran sonrisa al entrar
-Kagome que bueno que regresaste, estaba muy preocupada por ti- Dijo Sango abrazándome
-Señorita Kagome es bueno tenerla nuevamente con nosotros-Dijo el Monje Miroku inclinando su cabeza a modo de saludo
-Yo también estoy contenta de estar nuevamente con ustedes- Les conteste, luego sentí la caricia de kirara a mis pies, así que me incline y le acaricie la cabeza como sabía que le encantaba a la consentida a modo de saludo, luego me incorpore y posé mi mirada en Shippo el cual estaba frente a mí pero miraba a Inuyasha.
-Inuyasha puedo acercarme?-Le hizo la pregunta tan solemnemente que me espanto, desde cuándo respetaba tanto a Inuyasha? y sobre todo porque le preguntaba a Inu si podía acercarse a mí?
-Khe! ella será como tu madre, claro que te puedes acercar-Fue la respuesta –Kagome come algo, ya regreso-Concluyo hacia mi antes de salir de la cabaña
Entonces sentí como rápidamente Shippo subió a mis brazos
-Kagome serás mi madre ahora?- me pregunto abrazándome
-Claro Shippo-Le conteste abrazándolo
-Entonces Inuyasha será mi papa?-Me pregunto al dejar de abrazarme
-Por supuesto-Le conteste con una sonrisa –Shippo porque le preguntaste a Inuyasha si podías acercarte a mí?-Le pregunte mi duda
-Porque ahora eres la pareja de él, y ningún youkai se puede acercar a la hembra de otro- Me dijo con toda tranquilidad
Eso me desconcertó mucho, acaso Shippo sabia toda la verdad?
-Como sabes que soy la pareja de Inuyasha, Shippo?-Le pregunte
-Porque tienes su marca en el cuello y hueles mucho a él- dijo olfateándome un poco
Por Kami no podía estar más avergonzada como me encontraba ahora, no sabía que andaba por todos lados oliendo a Inuyasha, cuando Inuyasha regresara le tendría que dar unas cuantas explicaciones.
Mi estómago gruño y me saco de mi pensamiento
-Bueno lo mejor será que comamos algo antes de que regrese Inuyasha-Le dije a Shippo poniéndolo nuevamente en el suelo.
Cuando estábamos comiendo la deliciosa sopa de verduras, me entraron unas terribles nauseas así que salí rápidamente para vomitar todo lo que había comido, al incorporarme me encontré con las caras preocupadas de mis amigos
-Señorita Kagome, se encuentra bien?-Me pregunto el Monje Miroku acercándose y ayudándome a mantenerme de pie
-Sera mejor que busque a Inuyasha-Dijo Sango al comenzar a caminar quien sabe a donde
-No, estoy bien… esto es normal- les dije dándoles una sonrisa agradecida por su preocupación
-Como que normal?-Dijo una alarmada Sango regresando hacia donde estaba anteriormente
-Bueno… yo… lo que pasa… es que… yo…-No sabía sinceramente porque no me salían las palabras en ese momento-
-khe! Ella está esperando a nuestro cachorro- Contesto Inuyasha al cargarme nuevamente entre sus brazos hacia el interior de la cabaña.
Lo último que escuche antes de caer dormida entre los brazos de Inuyasha fue un " Eres un desconsiderado Inuyasha" por parte de sango," Valla amigo, no pierdes el tiempo" por parte de Miroku," Que bueno voy a tener a un hermanito" fue la exclamación de un Shippo seguramente saltante y el maullido feliz de Kirara.
Esa misma noche cuando llego Kaede me reviso para saber cómo me encontraba y me felicito por mi nueva familia, y al siguiente día retomamos nuevamente nuestra aventura.
Fin Flashback
Amaba ese día porque desde entonces Shippo llamaba a Inu papá y a mí me decía mamá.
Me quite los zapatos y los calcetines y metí mis pies al agua, sentí un gran alivio cuando sentí el agua fría refrescando mis adoloridos pies, Inu tenía razón hubiera sido mejor que me cargara y así no estaría tan cansada, mire hacia el cielo y vi sus tonos rojizos, azules y anaranjados era un hermoso atardecer, una corriente de aire me hizo tiritar un poco quizás ya era tiempo de regresar al campamento para no preocupar a los muchachos.
Sentí como algo caía sobre mis hombros y pude distinguir la tela de ratas de fuego.
-Tonta si no regresas podrías enfermar-Me dijo Inu extendiendo su mano para ayudarme a levantar-Shippo ya tiene hambre, es tiempo que tú también comas-Concluyo
Tome su mano para levantarme, al escuchar que tenía que comer hice una mueca de asco, sinceramente no me daba ganas de comer nada a menos que fuera carne, había descubierto que la única comida que mi estómago toleraba por el momento era carne, la anciana Kaede me había dicho que era normal pues mi bebe era parte youkai pero también dijo que tenía que tratar de comer verduras para no enfermar.
-No te preocupes cacé un jabalí, así que hay mucha carne para que comas- Dijo con una sonrisa al ver mi cara de desagrado
Cuando me coloque los zapatos emprendimos el camino de regreso al campamento.
-Lo siento, tenías razón-Le dije a mitad de camino mientras me cubría más con el hitoe, materia la vista fija hacia el frente para no ver su rostro de triunfo por haber ganado él la pelea.
-Khe! Yo siempre tengo la razón-Dijo con superioridad, eso me saco de mis casillas y casi lo mando al suelo pero me controle con mucho esfuerzo- Mañana te llevaré en mi espalda, no importa cuánto discutas, es mi última palabra-Concluyo mirándome a la cara muy seriamente al ver que yo iba a protestar.
No dije nada más, ya que no tenía ganas de comenzar una nueva pelea porque me sentía muy cansada, por ahora solo quería comer y dormir mucho durante esta noche.
Una ráfaga de viento me despertó entrada la noche, podía sentir una energía extraña brotar alrededor del campamento, mire a mis amigos y me di cuenta que todos estaban profundamente dormidos, busque a Inuyasha en el árbol donde estaba al acostarme y no lo pude ver, de pronto vi una luz en medio del bosque, no lo pensé mucho solo me levante y comencé a buscar la luz, pude distinguir que era una serpiente casa almas y eso solo significaba una cosa, Kikyo.
Tenía un mal presentimiento de esto pero no me podía detenerme tenía que saber si Inuyasha se encontraba con ella.
Una rama de un arbusto rasgo mi piel pero no me importo continué con mi camino hasta que lo vi, mis ojos se llenaron de lágrimas pero no deje que ninguna se derramara, tenía que ser fuerte no solo por mi sino también por mi bebe.
A unos metros de mí se encontraba Kikyo e Inuyasha no precisamente hablando, Kikyo se encontraba abrazando muy amorosamente a Inuyasha y el no hacía nada por separarse, no podía ver el rostro de Inuyasha porque él se encontraba de espaldas hacia mí, pero podía mirar el rostro de felicidad de Kikyo, de un momento a otro Kikyo tomo el rostro de Inuyasha con sus manos, la distancia entre sus rostros fue disminuyendo hasta que sus bocas se fundieron en un apasionado beso.
Mi fortaleza se rompió en un sin fin de pedazos que caían junto a mis lágrimas que encontraban fin en el suelo húmedo del Bosque, ya no podía más yo no era tan fuerte, me di la vuelta y comencé a correr en una dirección diferente a la del campamento, en estos momentos no quería preocupar a mis amigos además no quería hablar de lo que había visto.
Me detuve al llegar a un pequeño claro, había corrido por al menos media hora y en este momento me encontraba exhausta, coloque una mano en mi pecho y me di cuenta me encontraba muy agitada, tenía que tranquilizarme para no dañar a mi bebe así que comencé a inhalar y exhalar profundamente, coloque mi otra mano en mi apenas notable vientre y lo comencé a acariciar, no sabía lo que iba a pasar ahora con Inuyasha pero por el momento no lo quería ver, lo mejor sería regresar a mi época pero ahora no sabía en qué lugar me encontraba así que tendría que esperar hasta la mañana para poder ubicarme un poco.
Me disponía a descansar recostada en un árbol cuando de pronto fui sujetada fuertemente de la cintura iba a gritar pero mi captor al conocer mi reacción me tapo la boca con su mano mientras la otra apretaba fuertemente mi vientre deje de forcejear para evitar que lastimara a mi bebe, pude distinguir su aliento putrefacto llegar a mi nariz cuando su lengua profano mi cuello.
-Es un placer tenerte entre mis brazos Ka-go-me-Dijo en un susurro separando en una forma escalofriante cada silaba de mi nombre, inmediatamente reconocí la voz mi captor y eso solo me hizo temblar de terror.
-Naraku suéltame-pude lograr decir con dificultad cuando quito su mano de mi boca
-jajajaja, no mi pequeña Kagome, tu ahora no me dices que hacer-Dijo mientras me envolvía con sus tentáculos – Ahora eres mi carnada para poder acabar con Inuyasha-completo
-Estas equivocado Inuyasha no vendrá por mí- Dije recordando el beso de Kikyo e Inuyasha
-Vendrá si quiere recuperar a su pareja antes de que le haga daño a su cachorro-Dijo con una malvada sonrisa mientras emanaba veneno de sus tentáculos.
Trate de aguantar la respiración pero fue inútil poco a poco sentía que caía en un abismo de oscuridad, mis parpados se fueron cerrando lentamente hasta que no los pude mantener abiertos, antes de sumergirme completamente en la inconciencia en lo único que pude pensar fue en Inuyasha y en mi bebe.
Continuará….
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