Digamos que… lo admito, no tengo nada que decir en este preciso momento. Así que solo vayan al capítulo.


— Gracias por cuidar de Skyla, no sé qué habríamos hecho sin ustedes — agradeció Cadence.

— No fue ningún problema, es un angelito — aseguró Shun, quien tenía a Flash con la boca tapada para que no hablara al igual que a Soarin.

8 Horas atrás…

La princesa Cadence y el príncipe Shining Armor se habían ido por asuntos que tenían que arreglar en Canterlot junto con la princesa Twilight. No encontraban a nadie para encargarle a su hija, hasta que Shun, Soarin y Flash se ofrecieron.

Como no tenían tiempo para discutir ni nada por el estilo, Shining y Cadence dejaron a estos tres a cargo de cuidar a Skyla.

Al rato que Shining y Cadence se marcharon, Skyla comenzó a hacer de las suyas. La pequeña se salió de su cuna y empezó a explorar el Palacio de Cristal.

— Oigan, Skyla no está — observó Shun preocupado.

Pero el unicornio no recibió respuesta alguna puesto que ambos pegasos estaban rendidos.

Tal cosa solo provocó el enojo de Shun… casi nada.

— ¡AAAHHH! ¡DESPIERTEN DE UNA VEZ, SKYLA NO ESTÁ! — gritó Shun haciendo que los dormilones despertaran con dificultad.

— ¿Qué pasa, hombre? — preguntó Flash.

— ¿Qué qué pasa? Skyla desapareció, eso pasa — respondió Shun.

— Bueno, bueno, dinos que hacemos y nos pondremos en marcha — sugirió Soarin.

— Bien, como este lugar es grande, lo mejor sería separarnos y buscarla hasta encontrarla a cualquier costo — indicó Shun.

Pero el unicornio cometió un error, le dio la espalda a ambos pegasos, permitiéndole a estos dos que se quedaran dormidos.

— ¡AaaaaAAAAAHHHHH! ¡PAR DE SABANDIJAS DORMILONAS, LEVÁNTENSE DE LA CAMA! ¡VAMOS, LEVÁNTENSE DE UNA VEZ! — gritó Shun lo más fuerte que pudo mientras le propinaba una bofetada a ambos.

— Ouch, no tenías por qué pegarnos — comentó Flash.

— Sí, me dolió — se quejó Soarin.

— ¡Sin excusas! — exigió Shun.

Sin poner más resistencia, Soarin y Flash comienzan a buscar a Skyla junto a Shun.

Mientras tanto, la pequeña Skyla estaba encima de un candelabro. La verdad no era mucha la cantidad de confusión sobre cómo llegó hasta allí pues era una alicornio y bueno… la manera ya se podía imaginar.

Flash entró con una cubeta en la cabeza, almohadas amarradas a su espalda y a su pecho y por último, una escoba; esta la utilizaba como arma.

— Bien, ya te encontré — murmuró Flash caminando poco a poco para no espantarla.

Pero desgraciadamente, al pisar, una parte del suelo se hundió; activando varias trampas de las cuáles, ninguna fue capaz de eludir.

— Ouch, no, no, no, espera… ya me fregué — fue lo último que dijo Flash antes de recibir un flechazo en el glúteo izquierdo — ¡AAAHHH!

— Jajaja… — rió Skyla al mirar tal escena.

— Búrlate, pero cuando un día eso te pase, verás que tan feo se siente — aseguró Flash con los ojos cerrador y derramando una lágrima.

— Ya deja de jugar — se quejó Soarin volando hacia la pequeña.

— Wiii — dijo Skyla tele-transportándose.

— ¿Qué clase de brujería es esta? — se preguntó Flash poniendo una cara horrible que era iluminada misteriosamente con una linterna.

— No es brujería, es magia — corrigió Soarin.

— No arruines el momento — pidió Flash.

Mientras tanto en el área de cocina, Shun se encontraba debajo de una mesa, en una posición de caza.

— Algún día pasarás por acá, y ese día, te atraparé — murmuró Shun.

Tonto, solo tienes unas pocas horas antes de que regresen los padres de esa niña y si no la encuentras, será tu fin — le recordó su subconsciente.

— No me ayudes — se quejó Shun.

Para su suerte, Skyla iba lentamente, por lo que esperó unos segundos para atraparla y así llevarla devuelta a la cuna.

— Y…. ¡Yolo! — exclamó Shun atrapando a la pequeña.

Que rápidamente utilizó su magia y se tele-transportó.

— Sopas — murmuró Shun.

Skyla apareció en el aire, para la edad que tenía sabía volar a la perfección y también sabía utilizar su magia sin problemas.

— ¿Qué pretendes, Skyla? — se preguntó Shun.

— ¡Iaaaahhh! — gritó Skyla lanzando una rayo hacia el unicornio.

Totalmente impotente, Shun recibió dicho rayo, quemándole la cara.

— Bien, ya sé por donde va esto — murmuró Shun haciendo brillar su cuerno — ¿Quieres jugar? Vamos a jugar.

Tras decir eso, Shun se tele-transportó y agarró a Skyla y se la llevó a un lugar desconocido.

— Ahora vas a ver quién es la gorda — alegó Shun con un tic nervioso en el ojo derecho.

Culminado el viaje, ambos cayeron en un pozo de pelotas. Rápidamente se separaron, cada uno tomó su lugar para luego comenzar a atacar.

— Chón — dijo Skyla tomando una bazuca.

— Bien, ahora quieres decir mi nombre y además que me vas a disparar — dedujo Shun — Que bonito, pero te recuerdo… ¡Que se te armó la podrida, viteh!

Apenas terminó la última frase, el unicornio se subió a un tanque de guerra y comenzó a conducirlo.

— ¡AJAJAJAJAHHH! — rió Shun como maniático.

Skyla sin perder el tiempo, alzó vuelo y empezó a disparar sin descanso, quería ver al unicornio rendido ante ella a cualquier costo.

En el mundo real…

— ¡Piedra, papel o tijera! ¡Piedra, papel o tijera! ¡Piedra, papel o tijera! — era lo que se escuchaba por todo el palacio.

Al parecer Soarin y Flash estaban averiguando a quien le iba a tocar buscar a Shun pues también se había desaparecido de la nada.

— ¡Gané! — exclamó Soarin victorioso.

— Soarin, ven aquí — pidió Flash susurrando.

En lo que el pegaso azulado se le acercó, Flash procedió a decir unas pequeñas palabras.

— Pedófilo — susurró Flash.

— Anda a cagar — comentó Soarin con una cara arrugada.

Devuelta en el mundo de la guerra…

El lugar estaba todo destruido, muchos soldados caídos; no había esperanzas.

Rápido, Skylanus-enanus se acerca — se escuchó a través de un radio tirado en el suelo.

— ¡PUM! — exclamó Skyla disparando nuevamente.

— ¡Ya no hay "pum"! — dijo Shun al lado de Skyla mientras tomaba el arma de la pequeña y la tiraba hacia otro lado — Tus padres están por llegar, sin que nos diéramos ya han pasado siete horas con cincuenta y cinco minutos… sé que no entiendes sobre números pero tienes que saber cuándo detenerte.

Sin protestar, Skyla se aferra al unicornio, ya sabía que era lo que seguía.

— Que inteligente — comentó Shun tele-transportándose junto a la pequeña.

De nuevo en el mundo real…

Flash y Soarin se encontraban flojeando y haciendo cosas indebidas tirados en el suelo.

— Verle el trasero a las chicas de la servidumbre… ¡rico! — decía Flash.

— Tirártelas en el cuarto de lavado… ¡rico! — agregó Soarin.

— Una patada en la retaguardia de ambos — sugirió Shun.

— ¡Rico! — dijeron Soarin y Flash al unísono pero luego reaccionaron.

— Oye, ¿quién dijo eso? — preguntó Flash.

— ¡Ya levántense, par de flojos! — ordenó Shun.

— Al fin apareces, explica ahora: ¿En dónde estabas? ¿Dónde está Skyla? — exigió saber Soarin.

— Estaba complaciéndola, quería jugar a las guerras así que me la llevé a otra dimensión — respondió Shun.

— Hmp… — Flash se acercó a Shun para susurrarle algo muy pero muy importante — Pedófilo.

Tras oír eso, el unicornio cerró los ojos con el ceño fruncido y acto seguido le propinó un puñetazo en la cara a Flash que lo mando a volar.

— Vete un poquito a cagar — pidió Shun con la cara arrugada — Dicen algo de lo que pasó y juro que el mundo entero se enterará de sus cosas más íntimas.

— ¿Y tú como sabes que una vez me tiré a Rainbow Dash mientras ella dormía? — preguntó Soarin.

— Dios… ¿te das cuenta de lo tonto que eres? — le preguntó Shun ignorando totalmente la pregunta del pegaso.

— Púdrete — contestó Soarin molesto.

— Solo quédense callados, o yo mismo me encargaré de mandarlos a la luna y no me refiero a la princesa — advirtió Shun.

El presente…

— Gracias por cuidar de Skyla, no sé qué habríamos hecho sin ustedes — agradeció Cadence.

— No fue ningún problema, es un angelito — aseguró Shun, quien tenía a Flash con la boca tapada para que no hablara al igual que a Soarin.

En lo que Cadence y Shining se adentraron al palacio, el unicornio quitó sus pezuñas de las bocas de los pegasos.

— Nada de lo que hagas cambiaran las cosas — aseguró Flash para luego acercarse al unicornio y susurrarle una cosita — Pedófilo.

Sin pensarlo, Shun le propinó otro puñetazo a Flash que lo mandó a volar.

— Vete a cagar — ordenó Shun.

— Creo que no hay suficiente papel de baño — observó Soarin.

¡Mátenme! — exclamó Shun en su mente.


Bien, una nota rápida, ya está decidido… esta historia está por llegar al impactante final. Sí, creo que estará compuesta por 20 Capítulos, pero no se desanimen, disfruten los capítulos que aún faltan. Además, hay una historia que está ganando así que le hare spam de una vez xD

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