Lamento la tardanza, es que por lo regular no llevo la noción del tiempo y pues hay veces en las que no publico los capítulos a tiempo. En fin, sin ganas de quitarles tiempo… disfruten el capítulo.


Era una tormentosa mañana, de manera inexplicable una inesperada lluvia se desató en Equestria. Ninguno de los pegasos a cargo del clima sabía lo que estaba pasando, pero como no podían hacer absolutamente nada, se fueron a sus hogares a esperar que la lluvia cesara.

En Canterlot se había inaugurado un banco, dicho banco se había hecho conocido rápidamente. Los ponies que inocentemente fueron al mencionado lugar, quedaron atrapados allí pues comenzó a llover.

Nadie sospecharía que algo estaba a punto de pasar. ¿Qué iba a pasar? Algo inusual, normal, hasta quizás predecible en un lugar como lo es el banco.

Detrás del banco, se encontraban dos pegasos y un unicornio, los tres cargaban ropa que ocultaba sus identidades por completo.

Red Sky, Zark y Fill. Esos eran los nombres de aquellos tres ponies, que estaban por cometer un crimen.

— Rápido, tenemos que aprovechar que no hay ningún oficial en la zona — observó Red Sky.

— Papá, ¿cómo tú vas a entrar sin armas? Te van a agarrar y te van a linchar hasta que quedes todo amoratado o medio muerto — aseguró Zark.

— Señores, dejen eso. Vamos a robar el banco, salimos de allí y no hay heridos — recordó Fill.

— Eso díselo al maniático este que está obsesionado con los celulares, ¿Qué carajo es eso? — preguntó Red Sky.

— Mera, yo no tengo la culpa, eso salió y ya — se excusó Zark.

— Bueno, dejemos de perder el tiempo y vayamos de una vez — ordenó Red Sky.

Ya dicho eso, los tres se colocaron unos pasamontañas y acto seguido entraron al banco.

— ¡Esto es un asalto! ¡Que nadie se mueva! — exclamó Red Sky.

— ¡El gerente! ¡¿Dónde está el gerente?! — preguntó Zark.

Nerviosamente, una pony terrenal se levantó de su asiento y levanto su pata delantera derecha.

— S-Soy yo — respondió la pony.

— ¿Cuál es tu nombre? — preguntó Fill.

— Débora — contestó la pony.

— Llévame a la caja — ordenó Fill — Llévame a la caja, si me llevas a la caja, no te va a pasar nada.

— ¡Todos quietos! ¡No hagan movimientos bruscos porque si no los vamos a reventar! — advirtió Red Sky.

— Aguanta aquí — murmuró Zark.

— Otra vez este loco — se quejó Red Sky.

— ¡Los celulares! ¡Los celulares, vamos, los celulares! — exigió Zark reiteradas veces.

— ¿Eso qué es? — preguntó uno de los rehenes.

—… Que te importa, quédate tirado ahí — indicó Zark con molestia y confusión.

Zark se disponía a regresar al lado de su compañero, pero se percató de una anciana sentada en uno de los escritorios.

— Señora, el celular — pidió Zark.

— No sé qué es eso — respondió la anciana.

— Bueno, tírese al suelo — se rindió Zark.

— No puedo — se negó la anciana.

— Tírese al suelo, coopere — insistió Zark una vez más.

— Que no puedo — se negó la anciana nuevamente.

— ¿Por qué no puede? — preguntó Zark.

— Porque tengo prótesis — respondió la anciana.

— Bueno… pero doble la silla y se tira poco a poco — explicó Zark.

— Ay, señor, ¿Por qué no mejor se olvida de mí y sigue robando? Yo ya estoy con una pezuña en el cementerio — se quejó la anciana.

— Vieja del Diablo — murmuró Zark.

— ¡Zark! ¡Zark! — gritó Red Sky.

— ¿Tu eres loco? Así van a saber quién soy — reprendió Zark.

— Olvídate de eso, ayúdame aquí, estaba llamando a la policía — explicó Red Sky — Nos tenemos que ir de aquí pero ya.

Y justo en el momento que Fill viene saliendo con la gerente, la policía hace acto de presencia.

— ¡No se mueva nadie! ¡Es la policía que está aquí! — anunció uno de los oficiales.

— ¡Fuego! — gritó otro de ellos.

Diablo, estos como que comieron caraota refrita y después le echaron sardina picante — pensó Fill.

Sin poderlo evitar, Débora, recibe uno de los disparos mientras Fill fue herido en una de las patas delanteras.

Sin pensarlo dos veces, Red Sky les dispara a ambos oficiales que estaban dentro del banco. Zark rápidamente fue a ayudar a Fill.

— ¡Vámonos! — exclamó Red Sky.

— Mierda — maldijo Fill a causa de la bala atrapada en su pata.

Más tarde…

— Ahora sí que estamos fregados, nos están buscando y tenemos a una muerta encima — dijo Red Sky.

— Yo sabía que no debíamos hacer esto, en el plan no se habló de heridos ni de muertos — se lamentó Zark.

— Lo hecho, hecho está — aseguró Red Sky — Ahí tenemos el dinero suficiente como para cambiarnos la identidad y cada quien sigue por su lado.

— No, yo ni loco ando solo por ahí — negó Zark rotundamente.

— Tengo la solución — anunció Fill.

— Habla — dijo Red Sky cediéndole el paso al unicornio.

— Podemos regresar atrás y cambiar todo, y así no habrá heridos ni muertos — aseguró Fill.

— ¿Y ahora de que tú estás hablando? — preguntó Zark.

— Está más que claro — respondió Fill.

— Papá, habla en español porque no te estamos entendiendo ni quesito rayado — aseguró Red Sky.

— Viajar en el tiempo… sí, eso es lo que podemos hacer para arreglar las cosas — alegó Fill.

— ¿De cuál te fumaste hoy? — preguntó Zark.

— No me fume nada, en ningún momento se dijo que viajar en el tiempo era imposible — recordó Fill.

— ¡Ya está bueno! Estamos en un tremendo lio, lo mejor es que nos pongamos a descansar y mañana veremos que hacemos, la cosa no va a estar fácil — aseguró Red Sky.

Al día siguiente…

Red Sky estaba despertando, había tenido una noche difícil. El pegaso estaba buscando a Fill con la vista, pero no lo veía por ningún lado y al dinero tampoco.

— Ay carajo — murmuró Red Sky — Zark… Zark… ¡Zark! ¡Fill no está y el dinero tampoco!

Con toda dificultad, Zark se levantó y comenzó a buscar a Fill con Red Sky.

— En el garaje se escucha mucho ruido — dijo Zark con el oído pegado al portón.

— ¡Fill! ¡Abre la puerta! ¿Qué haces ahí adentro? — preguntó Red Sky.

Pasen, rápido — se escuchó desde el otro lado.

Sin pensarlo, Zark y Red Sky entran al garaje. Al entrar a dicho lugar, observaron un enorme campo de energía que provenía del cuerno de Fill.

— ¿Qué diablos estás haciendo? — preguntó Red Sky.

— ¡No hay tiempo! ¡Sujétense de mí! — exclamó Fill.

— Vamos que esta vaina parece que se va a caer — observó Zark.

— Estamos sobre el piso, ¿para donde más nos vamos a caer? — preguntó Red Sky confundido.

— ¡Coño que se agarren de mí! — gritó Fill.

Luego de eso, Zark y Red Sky se sujetaron de Fill. Al momento que los dos pegasos se sujetaron del unicornio, un fuerte brillo apareció. Lo siguiente fue un túnel oscuro y al final una pequeña luz blanca.

— ¡Ay, mamá, todavía no me quiero morir! — gritó Zark.

Al pasar es luz, aparecieron en el mismo lugar, aparentemente.

— ¿Qué pasó? — preguntó Zark.

— Este lo que hizo fue meternos un susto — respondió Red Sky decepcionado.

— No… estamos en ayer — corrigió Fill.

— Hay que ver que tu estas bien endrogado — comentó Red Sky.

— No, señores, regresamos una hora antes del robo — aseguró Fill.

— No sé, todo está igual — observó Zark.

— ¿Acaso no ven los relojes? Fíjense en la fecha — indicó Fill.

— ¿Y a mí quien me quita que no los modificaste solo para jodernos un rato? — preguntó Red Sky.

— Mira, fíjate bien y piensa — dijo Fill — ¿A qué hora tu trajiste las armas?

— Treinta minutos antes de salir al banco, las encontré encima de las cajas — recordó Red Sky.

— ¿Y dónde están las armas? — preguntó Fill señalando hacia las cajas.

— Están en… esto tiene que ser juego — comentó Red Sky al ver que las armas aún estaban allí — Nada de esto puede ser real.

— Sí lo es, viajamos en el tiempo, entiéndelo — aseguró Fill.

Sin más dudas en la mente, los tres volvieron al banco con las mismas intenciones de robarlo, pero esta vez fijándose en cada detalle para que no volviera a pasar lo mismo.

Todo salió bien, hasta que se dieron cuenta de algo sumamente importante al llegar a la guarida.

— ¿Y ella que hace aquí? — preguntó Red Sky.

— Se supone que tenía que venir con nosotros — respondió Zark algo dudoso — O ¿no?

— Pero que bruto tú eres, acabas de alterar el presente, ahora tenemos que volver nuevamente para arreglar esto — dijo Fill un poco molesto.

— Por favor, déjenme ir, juro que no lo voy a decir a nadie de esto pero por favor déjenme ir — rogó Débora.

— Tú te callas, tenemos que volver y dejarte en el pasado — alegó Zark.

— Ahora sí metimos la pata — se lamentó Red Sky.

— ¿Qué pasó? — preguntó Fill.

— El dinero… lo dejamos en el banco — respondió Red Sky.

— Diablo — maldijo Zark.

Sin perder tiempo, volvieron a hacer otro viaje para tratar de arreglar la situación.

Sí, cualquiera pensaría con este viaje por fin las cosas se arreglarían… pues no.

— Ok, quiero saber porque esta vez te trajiste el dinero junto con la gerente — exigió Red Sky.

— Me gustó — confesó Zark.

— Otra vez — murmuró Fill.

Intento N°5…

— ¡Esa negra no debería estar aquí! — exclamó Fill.

— Oye, tranquilo, mientras lo hagamos te voy a tratar bien; no te arrepentirás — aseguró la pony de color oscuro.

— ¡Cambio! — gritó Zark.

Intento N°10…

— ¿Tu eres loco? Las viejas tienen arrugas y además, no te trajiste las monedas — se quejó Red Sky.

— ¡Cambio! — gritó Zark.

Intento N°17…

— Choy un payachito, muah muah — se presentó el pequeño personaje.

— ¿Cómo entró esa cosa rara aquí? — preguntó Red Sky.

— Ay no sé pero cambien que le tengo fobia a los payasos — confesó Zark encima de Fill — ¡Cambio!

Intento N°32…

— La humedad es mojada, atentamente: Khoelo — dijo un pony calvo de pelaje blanco.

— Senda estupidez — comentó Red Sky.

— ¡Cambio! — gritó Zark.

— Se me va a cansar el cuerno — se quejó Fill.

— ¡Cambia! — exigieron Zark y Red Sky al unísono.

Intento N°68…

— ¡Déjalo! ¡Déjalo! Vamos a impedir el robo y ya, yo solo quiero dormir y no puedo hasta que esto no este arreglado, sin muertos, locos, heridos, putas, etc — dijo Red Sky desesperadamente.

Rápidamente, los tres se acercaron a la parte trasera del banco y se encontraron con ellos mismos, lo cual fue bastante extraño.

— No pueden robar el banco, muchas cosas malas van a suceder — aseguró Red Sky.

— ¿Cómo sabemos que eso es verdad? — preguntó Zark del pasado.

— Porque los payasos te dan miedo — respondió Zark el viajero del tiempo.

— Ay mi madre, estos como que están diciendo la verdad — murmuró Zark del pasado.

— ¿Por qué? — preguntó Red Sky del pasado.

— Porque yo no le he dicho ese secreto a nadie — respondió Zark del pasado.

— ¡Esperen un momento! — exclamó Fill del pasado — Si ustedes están aquí entonces nosotros… mieeerda.

— Sí, chaito — se despidió Fill el viajero del tiempo.

Luego de que todo volviera a la normalidad, Zark, Red Sky y Fill estaban sentados en un sillón recordando todo y descansando de tantas locuras.

— Lo bueno es que este episodio ya se acabó — aseguró Zark.

— Sí, porque nosotros solo somos relleno, los verdaderos protagonistas están descansando en sus lujos mientras que nosotros hacemos el trabajo sucio — se quejó Fill.

— No todos — murmuró Red Sky.

Más allá de esa dimensión, más allá de una mente bizarra, más allá de toda esta galaxia se encontraba un unicornio verde con una alicornio blanca, observando todo.

— Gracias por mantenerlos controlados — agradeció Celestia.

— No hay de que — alegó Shun.

— Son un par de locos, yo mejor me largo — dijo Discord desapareciendo a la velocidad de la luz.

— Eres un loquillo — murmuró Shun volviendo con su trabajo.


Bueno, queridos, eso fue todo… creo que por esta semana, la verdad es que me costó muchísimo escribir esto porque tengo bloqueo del escritor nivel dios WhatTheFuckChuckNorrisSeCagóEnTuCara.

Espero que les haya medio gustado, trataré de recuperar la inspiración para poder continuar con el humor habitual que tenía. Los quiero con todos mis riñones verdaderos y falsos, chao chao.