Por problemas con la energía eléctrica, no he podido escribir más capítulos así que probablemente este sea el capítulo de esta semana y quizás publique la semana después de esta que viene. La verdad es que se me están presentando muchos problemas personales que la verdad me impiden concentrarme en escribir. Bueno, no los sigo aburriendo con eso, ahí les dejo el capítulo.


Era una noche muy animada, ¿pues cómo no? ¡Era Viernes! Todos salían de sus casas y trabajos para ir a fiestas a divertirse hasta el cansancio.

Tal era el caso de Flash, Soarin y Shun; quienes habían terminado su día laboral en la tienda de muebles.

Flash había conseguido novia, pero esta no lo quería mucho que digamos. El pobre pegaso era muy ciego para darse cuenta, ahí es donde Shun y Soarin tienen su protagonismo. Estos dos últimos mencionados se tenían que encargar de abrirle los ojos a Flash para que se diera cuenta de quien se había enamorado.

— Bueno, señores, ya terminamos así que vamos a lo de nosotros — anunció Soarin.

— Claro que no, ya yo les dije que Mary es incapaz de hacerme algo así, y mucho menos con el jefe. Por Celestia, piensen en lo que hacen — aconsejó Flash.

— Este es peor que el ciego de la esquina que no me hacía caso, aguántamelo ahí en lo que yo consigo nuestro medio de transporte — pidió Shun retirándose momentáneamente del lugar.

— ¿Y este para donde se fue? — preguntó Flash.

— A la casa de Barack Obama — respondió Soarin.

Pasados unos cuantos minutos largos, Shun apareció en una motocicleta antigua. Hace algún tiempo la nueva tecnología se hizo presente en Equestria, muchos innovaban una y otra vez mientras que otros se quedaban con sus reliquias.

El caso, es que Shun consiguió una de esas reliquias.

— Ah no, pero cualquiera que te escucha se imagina que vienes en un jet — se quejó Soarin.

— Mire, hermano, esto lo conseguí con el compadre de un amigo que me debía un favor así que por favor, no se quejen y suban. Mostro, maneja tu que ya lo traje — indicó Shun.

— Epa, eso no va conmigo, además yo no sé manejar estas cosas — se excusó Soarin.

— Miren, mejor déjense de eso y vamos a la casa, estoy cansado — pidió Flash.

— Tú no vas ni a la zapatería de Carmen Pérez, usted viene con nosotros porque viene, de una vez tiene que abrir los ojos — aseguró Shun — Empujen, que esto enciende y va como un zepelín pero necesita un pequeño empujón.

Luego de esa pequeña farsa ideada por el unicornio, en unas calles más adelante quedaron accidentados y tuvieron que seguir caminando.

Un buen rato después, los tres chiflados aparecieron en el mismo lugar que su jefe iba a estar, una discoteca recién inaugurada.

Según la información obtenida por Shun, el jefe que tenía por nombre Jayco iba a recoger a Mary que se encontraba en esa discoteca. La cuestión, era que no era 100% confirmada esa información. Pero como esos tres son unos "guapos", de igual manera se iban a aparecer ahí.

— Para la próxima, consigues un camello — se quejó Soarin.

— Tranquilos, señores, solo un pequeño contratiempo. Les aseguro, que nada más va a pasar — dijo Shun.

Pero justo en ese momento, se pudo escuchar un trueno, captando la atención de los tres aventureros.

— ¿Qué dices de eso? — preguntó Flash.

— Por favor, no me falten el respeto. Según todas las fuentes que visito día a día, veinticuatro siete; hay cero, cero, cero, probabilidades de que llueva — recordó Shun.

— Si es por eso, yo confío aquí en mi hermano, él nunca se ha equivocado con esas cosas — aseguró Soarin.

Y como por arte de magia, una fuerte lluvia se desató, dejando en total ridículo al unicornio que al parecer nunca se equivocaba respecto al clima.

Shun lo único que hizo fue encogerse por la vergüenza, pero luego volvieron al plan.

— Ahí está, atentos — indicó Soarin.

Jayco, jefe de esos tres, estaba acompañando a una pegaso pero por causa de la lluvia no se podía divisar quien era. Flash por su parte, para salir de dudas, decidió acercarse de una manera un tanto inusual.

— ¡Eres tú! — exclamó Flash.

— Sí, soy yo. ¿Qué es lo que pasa? — preguntó Jayco confundido.

— No, nada, hicimos una apuesta y la gané — respondió Flash mientras se retiraba.

Jayco sin más nada que agregar al respecto, se retiró junto a su acompañante quien resultó no ser Mary.

— Bueno, los ligeros errores siempre pasan — aseguró Shun como disculpa.

— Yo se los dije, ella no sería capaz de engañarme — recordó Flash — Pero eso no es lo peor de todo.

— ¿No? ¿Qué es lo peor? — preguntó Soarin.

— Que con esta mojah, me va a dar una gripe… ¡Diablo! — se quejó Flash mientras se marchaba.

— Ay, muchacho, eso eres tú que tienes los anti-cuerpos ba-achí, ¡achí! ¡achí! — decía Shun mientras estornudaba tres veces seguidas.

Más tarde, Mary y Flash estaban reunidos. Ambos se encontraban conversando, pero algo estaba a punto de pasar.

— Tú y yo no podemos seguir — dijo Mary.

— ¿Qué? ¿Pero por qué? ¿Cómo es eso de que no podemos seguir? Porque yo sí puedo — aseguró Flash.

— Mira, eres muy lindo y todo… pero esto no va a funcionar — recalcó Mary.

— ¿Pero por qué? — preguntó Flash.

— A mí me gusta la buena vida, el lujo, todo eso no me lo vas a dar — respondió Mary.

— Yo sabía que me ibas a dar por donde más me duele — comentó Flash.

— Flash, mejor no hagamos esto más doloroso, solo vete y ya — pidió Mary.

— Óyeme, esto no se puede quedar así como si nada, si quieres te doy tiempo para que lo pienses…

— ¡No! Flash, entiende, esto se acabó — interrumpió Mary.

Y pasaron los días, Mary seguía haciendo de las suyas mientras que Flash solo era un mar de lágrimas. Un poco más y la mueblería se inundaba.

Pero todo eso estaba a punto de acabar gracias a dos seres que siempre estaban al lado de Flash.

— Hermano, vota esa pelota, ponte para Lucy — sugirió Shun.

— No sé, yo creo que una pony tan linda como ella debe tener su novio — murmuró Flash.

— No, mi hermano, eso es con Mary. Lucy no, ella está ready, tumba lo de Mary y verás que te vas a recuperar — aseguró Soarin.

Sin nada que hacer, Flash le comenzó a hablar a Lucy. Mientras pasaban los días, Lucy y Flash se iban encariñando más. Y Shun y Soarin, se ponían cada vez más locos.

Llegó un día, en el que inauguraron un cine en Ponyville. Flash decidió invitar a Lucy, pero para que no pareciera un intento de sobrepaso invitó a sus dos maniáticos amigos junto con dos amigas de Lucy.

La noche transcurrió con normalidad, hasta que la película terminó y Keiko apareció en el cine buscando a Lucy.

— Ay, mamá, ese loco que está allá es el novio de Lucy — observó Shun.

— ¿No que no tenía novio? — preguntó Soarin.

— Tumba eso, si tiene… mejor habla con el — indicó Shun.

— No, mano, no, yo no puedo — se negó Soarin.

— Óyeme, tienes que hablar con ese mostro porque si no lo haces, ese loco va a hacer papilla a Flash. Ese diablo se va a enojar y por accidente le va a dar a una visitante americana, la cual se va a quejar en la embajada y entonces de metiche se va a meter Chávez. Tú sabes cómo es el con Estados Unidos, entonces eso va a provocar la tercera guerra mundial y todo porque no quieres hablar con el maldito mostro ese — explicó Shun rápidamente.

— Entonces yo tengo que hablar con él por la paz mundial — supuso Soarin.

— Sí — afirmó Shun.

— Bueno — se rindió Soarin.

Totalmente desanimado, Soarin se fue a hablar con Keiko, quien al verlo lo metió sin explicación alguna en la papelera.

Pero, hermano, ¿qué pasó? Me estás tratando como una basura — aseguró Soarin dentro del basurero.

— Mientras conozcas a Lucy, lo haré — dijo Keiko.

A bueno — murmuró Soarin.

Más tarde, protagonizaron una tremenda corrida maratónica por Keiko quien los andaba persiguiendo. Poco a poco se fueron dividiendo, solo hasta quedar Lucy, Flash y Keiko. Flash no soportó más y detuvo todo para hablar con él.

— Hermano, preste atención, si ella no quiere nada con usted; es mejor dejarla tranquila — aconsejó Flash.

— ¿Tú no te identificas conmigo? — preguntó Keiko — Yo sé que ella me dejo porque soy Sagitario.

— Claro que me identifico, pero es mejor convertirse en alguien resignado. Si usted se resigna, quedará sumamente resignado — aseguró Flash totalmente confundido ya que ni el mismo sabía lo que decía — Buenas noches, yo sé lo que le digo… yo sé lo que le digo.

Al paso de los días, Flash y Lucy formalizaron su relación. Era el cumpleaños de Flash, todos sus invitados estaban en su casa cuando de repente sonó el timbre. El pegaso fue a abrir la puerta solo para toparse con Mary.

— Ay no — murmuró Flash.

— Hola — saludó Mary.

— Yo me encargo — anunció Soarin.

— Yo también — apareció Shun.

— Ojalá — suspiró Flash.

— Diabla de la zipotilla, aquí no hay más break para ti, ese barco ya zarpo espera otro — dijo Soarin.

— ¿Qué quieren decir? — preguntó Mary.

— Te lo voy a explicar — respondió Soarin — Mira, yo siento que lo que Flash siente ya no lo siente por ti. Y lo que tú sientes que el sentía pero que ya no siente gracias a que tú ya no sentías pues ya no se siente.

— ¿Y eso es lo que tú sientes? — le preguntó Mary a Soarin.

— Sí — respondió él.

— ¿Y tú que sientes? — le preguntó Mary a Shun.

— Yo siento que no entendí nada de lo que él dijo — respondió el unicornio.

— Mi hermano, que eso se acabó, se calló, explotó, ya no existe — aclaró Soarin molesto.

— Pero… necesito saber porque ya no me quiere — dijo Mary.

— Yo no sé, anda a buscar la respuesta en la casa blanca, ese negro te puede dar la solución — aseguró Soarin marchándose.

— Ahí tienes tu mandarina, chúpala — se despidió Shun cerrándole la puerta en la cara a Mary.


¿Qué les pareció? Bueno, dejen sus reviews. Como ya lo mencioné, probablemente este sea el capítulo de esta semana y quizás publique la semana después de esta que viene. Al igual con "Sin Fronteras", es que se me están presentando muchos problemas personales. Espero solucionar todo pronto para así entregarles más diversión, Bye Bye.