Holaaaaa aquí el siguiente capítulo, espero lo disfruten.
Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Masashi Kishimoto x3.
Chouji y Karui
A los quince años de convertirse en padre, Chouji Akimichi analizó la foto de graduación chunin de la joven Chouchou, su hija. Poseedora de un cabello anaranjado brillante, como el amanecer, ojos del mismo tono, dulces, melosos, iguales a los de su fallecida madre, Karui; la piel morena y complexión robusta, mejillas rosadas encendidas, espejo de nobleza.
"Ha crecido tanto" suspiró el padre, el recuerdo de Karui inundó su mente, para después, inundar sus ojos. Tres años pasaron, desde ese trágico día que cambió su existencia para siempre…
Flashback
El diagnóstico fue claro, tumor canceroso en el pulmón; Chouji sostuvo la mano de su esposa, lágrimas cristalinas rodaron por los naranjas ojos –Todo estará bien- aseguró él. Nada resultó bien.
Seis meses de agonía separaron a Karui de la vida y la muerte; su amado esposo, día a día cuidándola, la pequeña hija de ambos, alimentada por comida rápida y almuerzos instantáneos; no hubo tiempo de cocinar o llevarla de paseo.
El funeral fue breve, la presencia del Raikage engalanó el recinto, Chouchou lloró. Chouji olvidó el número de noches en vela, bebiendo sus lágrimas y escuchando los sollozos de su hija, los días lúgubres y las noches ensombrecidas por la muerte.
Con la partida de Karui, el joven padre tomó las riendas del hogar, solía sentarse con la pequeña niña, ambos abrazados tiernamente, sellando los huecos que dejó su ausencia. Un día ello acabó, los consuelos y atenciones cesaron; para Chouji el mundo se redujo a sufrimiento.
Tras largos meses de caos, Chouchou volvió al colegio, las cosas no mejoraron.
-Papá extraño a mamá- suspiró la niña apretando los redondos cachetes, un cálido día de marzo.
-Yo también- replicó el mayor ignorando el comentario.
Chouchou no respondió, una lágrima rodó por su mejilla.
-¡Porque no puedes ser como mamá!- gritó secando la lágrima con los dedos
La niña caminó a su pieza; atracó la puerta y sollozó. La imagen de su madre le removió las entrañas.
"Sé la mejor versión de ti misma, si quieres ser delgada hazlo, aun así, delgada o no, tu siempre serás Chouchou, debes sentirte orgullosa, soy tu madre y siempre entenderé tus sentimientos" le dijo al contarle una burla recibida, las últimas palabras de Karui, rodeada de tubos y un respirador, entre agujas, cables y el rostro demacrado, consoló a su hija, para irse del mundo.
Con doce años de edad, la niña comprendió todo el mensaje detrás de aquellas palabras, momentáneamente, sintió seguridad, calma, al morir la poseedora de dichas palabras, la seguridad y la calma también murieron.
Los gimoteos de ella llegaron hasta oídos de Chouji, golpeó la puerta varias veces sin obtener respuesta. Después de intentarlo diez veces, desistió.
Esa noche el varón reflexionó sobre su paternidad.
"Supongo que ella tiene razón, no soy un padre, soy inmaduro y estúpido, Karui siempre cuidó de ambos, nunca supe tratarla, me hice un lado pensando que su madre debía cuidarla" se lamentó.
En realidad, amaba a su hija, la falta de interacción entre ellos provocada por una razón simple, Chouchou era una niña, Chouji jamás había estado cerca de ninguna, exceptuando a Ino, a quien consideró un amigo más, nunca habló o conoció a ninguna; claro, hasta la llegada de su dulce princesa morena.
La luz de la luna fue testigo de la noche en lágrimas, en rabia, enfureció, reclamó lo injusto de la vida, criminales libres y a Karui, esa mujer llena de energía, bondad y belleza, un tumor logró acabar con su vida. Desde el funeral no había vuelto a pensar en la vida antes de enfermar, esa noche de marzo decidió hacerlo; sin reproches recordó las deliciosas cenas preparadas por su mujer, los paseos por el parque, las estúpidas peleas terminadas en la cama, con un sexo fantástico, rememoró las noches entre sus brazos, el dulzón olor de sus cabellos por la mañana, el suave tacto de su piel tras una ducha, las dulces caricias que cada día, llenaron su alma.
Por una noche Chouji se desbarató, sin excusas, lloró, gritó, golpeó las paredes hasta quedar exhausto.
Por último, pensó en Chouchou, esa dulce niña que yacía dormida en el cuarto vecino, ahora, comprendió lo egoísta de sus acciones, todo ese tiempo, envuelto en su propia miseria, no logró descifrar el sufrimiento tras las pupilas.
Marcaron las dos de la madrugada, sin tapujos, se levantó y llegó a la habitación de su hija; giró la perilla encontrándola durmiendo, bajo las mantas con el retrato de su madre entre los brazos, lágrimas secas pegadas a su faz, ojos hinchados y labios partidos.
Paró en seco frente a la cama, observó la escena unos minutos, de pronto, ella despertó.
-¿Qué pasa papa?- preguntó tallándose los ojos, en su voz, el enojo estuvo presente.
-Necesitamos hablar- declaró Chouji sentándose en el borde del lecho.
-Son las dos de la mañana-replicó Choucho molesta
-Hemos desperdiciado muchos meses- contestó
Chouchou permaneció en silencio, mirando los ojos de su padre.
-Hija, sé que no he sido precisamente un padre, lo admito, no conozco tus sentimientos, ni tus gustos, mucho menos tus pasiones, mi comentario de hace un rato lo dejó en claro, siempre dejé a tu madre conocerte, sin darme cuenta que también debí hacerlo, cuando ella murió, debí poner empeño en eso, sin embargo, me hundí en un mar de tristeza, aún estoy hundido, no pretendo justificarme, pero, la mujer de mi vida murió, no sé qué hacer con tanto dolor-
-¡Eso no es culpa mía! ¡Me has dejado sola! ¡Todo el tiempo, jamás te interesas por mí!- interrumpió la menor, enojada, con los ojos vidriosos – ¡Yo también perdí a mi mejor amiga!-
-Lo sé - suspiró el padre – Quiero conocerte, debo pedirte que, me enseñes a ser tu padre, déjame saber hasta el mínimo detalle de ti, quiero dejar de ser un extraño- confirmó posando con insistencia sus pupilas.
Chouchou reflexionó unos minutos, entendió una cosa, tampoco sabía ser la hija de Chouji.
-Debemos aprender juntos papá, tampoco sé cómo ser tu hija, sólo sé que, te necesito, necesito que me ayudes a llenar este hueco que mamá dejó- dijo la niña con llanto, la voz entrecortada llegó hasta el corazón de su padre.
-Lo haremos juntos pequeña- aseguró Chouji rodeándola con los brazos.
Fin Flashback
El Akimichi regresó de su trance, el golpeteo sobre la madera de la puerta lo sacó de sus cavilaciones, abrió la puerta.
Frente a él, su bella hija de quince años, a excepción del pelo, vivo retrato de Karui.
-Ya alisté los conos, ¿Listo para tu primer día de entrenamiento?- preguntó divertida la joven, ahora, tres años después, poseía un físico esbelto combinado con una buena salud, cumpliendo las palabras de su madre, siempre Chouchou
-Está bien- respondió Chouji con holgazanería
Con un suspiro, ambos partieron, al sonar el silbato y mirar a su padre corriendo apresurado un obstáculo tras otro Chouchou pensó: "Ahora tú eres mi mejor amigo".
Espero que les haya gustado, francamente a mi me encantó, en verdad les agradezco a quienes toman su tiempo para leerme, ojalá sigan haciéndolo :33.
El próximo capitulo será el penúltimo, UN NARUHINA! X3 espero hacerlo bien jeje
El ultimo capitulo me sacaré algo de la manga (una pareja inventada por mí jeje)
Hasta pronto, besos :3
