Hola, aqui les presento el siguiente cap, espero les guste :3 Es el penultimo, el proximo será una sorpresita :3 Gracias por leer
Los personajes no me pertenecen
Naruto y Hinata
Aniversario de bodas número tres, Naruto Uzumaki recordó la fecha con angustia, la situación no fue exactamente la planeada. Su bella esposa, Hinata Hyuga, había parido hace algunas semanas, su pequeño hijo, Boruto lloraba sin control, ella, agotada siempre, con humor horrible y lágrimas abundantes.
-¡No puedo con esto Naruto!¡Este niño es incontrolable!- sollozó Hinata apartando al bebé , este gritó y jalo el pelo de su madre.
-Cálmate Hinata, es sólo un bebé- renegó Naruto enarcando la ceja
-¡Eres un desconsiderado!¡Jamás cuidas de él! ¡También es tu hijo!- reclamó ella dejando al niño en la cama.
-¡Soy el Hokage! ¡No tengo tiempo de cuidar bebés!- replicó el rubio alzando la voz, nunca lo hacía, aquella fue la primera vez en que gritó a su esposa.
El llanto de Hinata aumentó, tomó a Boruto en los brazos, con gemidos y gordas lágrimas se encerró en la habitación, el llanto del menor fue audible aun con la puerta cerrada.
Naruto suspiró, tomó las llaves, cartera, un abrigo y salió de la casa. Caminó por las calles de Konoha, miró a un sinfín de familias, los hijos sonrientes y los padres orgullosos. El kage movió la cabeza; toda una vida deseando un hogar, un lindo espacio, una buena esposa, un pequeño hijo, ahora, con ese espacio completo; se sintió aprisionado, sofocado, con un nudo en la garganta perpetuo; el niño berreaba, Hinata lloraba y él se quejaba, vaya familia.
La vida no siempre fue así, los meses recién casados fueron increíbles, sexo a toda hora, sentir a Hinata en los brazos al dormir, las tardes viendo películas, las noches de cenas románticas, los días de campo; las ocasionales peleas reemplazadas por un maravilloso encuentro de reconciliación.
Nada de eso volvería, Boruto llegó. Naruto amó a su hijo desde el primer día; en el alumbramiento, se volvió loco, al conocerlo descubrió el amor más puro e incondicional, sin embargo, echaba de menos los tiempos con Hinata.
Las últimas semanas apenas hablaban, el sexo, extinto por el cansancio, Hinata solía relajarlo con un dulce masaje en la espalda, ahora, estaba muy cansada para hacerlo. El la comprendía, aun así, la ausencia de ambos perforó cada segundo cual taladro.
Sorpresivamente, Sasuke Uchiha apareció ante sus ojos, sacándolo de sus cavilaciones.
-Hola, tonto- Saludó indiferente
-Sasuke- respondió Naruto desganado, sumamente raro
-Vaya, ser padre no es lo que esperabas- afirmó el moreno con una sonrisa sarcástica
El rubio permaneció pensativo.
-No, no lo es-
-Me lo imaginé, bueno, así pasa- continuó Sasuke –Si te soy honesto, mi vida junto a Sarada y Sakura, jamás la esperé-
-Se suponía que serían los días más felices de mi vida, pero- replicó Naruto mordiendo los labios; la culpa acudió como un rayo, esa frase no le gustaría a Hinata, mucho menos a Boruto, el deseo de volver el tiempo y evitar su existencia, le hizo sentir un insecto.
-Quizá tu vida mejoraría si dejaras de ser un maldito egoísta- soltó Sasuke cruzando los brazos –piensas en tus expectativas, tu felicidad, ahora Hinata y Boruto son parte de ti, cuando trates de construir la felicidad de los tres y no sólo la tuya, dejarás de ser tan miserable- atacó el genio
Uzumaki bajó la cabeza; sus ojos se perdieron. En verdad, la discusión reciente, rememoró la forma en que descalificó a Hinata, su indiferencia, el raquítico apoyo a su familia, probablemente, su mejor amigo tenía razón.
-Por cierto, a veces, todo resulta mejor de lo esperado- concluyó Sasuke marchándose, directo a la residencia Uchiha, donde la nueva vida lo aguardaba.
-Avergonzado, volvió sobre sus pasos, llegando a su portal, revivió su infancia, todas las noches solo, abrazado a una almohada, pensando en la soledad y el dolor del mundo, el egoísmo reciente, debía concluir.
Entrando a la casa, caminó a la pieza donde Hinata yacía, absoluto silencio. Giró el picaporte, en la cama, sentada la dulce esposa cargando a Boruto en el regazo, milagrosamente, el pequeño rubio dormía, aferrado a la falda de su madre; la dulce mujer, con sus bellos ojos entrecerrados, no despertó al sentir la presencia de Naruto. Él se acercó cautelosamente, acarició los hilos dorados en la cabeza del niño, lo arrancó de brazos de ella y lo llevó a la cuna, Hinata despertó.
Un poco asustada lo buscó, al mirarlo con el padre bajo los hombros.
-Tranquila, yo lo llevo- avisó Naruto retirando al infante
En cuestión de segundos volvió.
-Lo siento- dijo Naruto con tono suave, el hiperactivo rubio de siempre, volvió.
-Naruto, yo, también lo siento- respondió la ojiperla avergonzada
-Jamás tuve una familia, no se como debería sentirme- agregó él – He visto por mi comodidad, Boruto llora y yo repelo, la has pasado mal y no supe estar contigo, por otro lado, en todos mis escenarios crudos, siempre has estado-
Hinata se enderezó en la cama sorprendida por sus palabras
-Es difícil, pero, estamos juntos en esto, desde ahora, te prometo no dejar este barco a la deriva- aseguró Naruto sonriéndole cálidamente.
-He llorado mucho últimamente, tanto, jamás me percaté de los preciosos ojos de nuestro hijo, son iguales a los tuyos- contestó Hinata sonrojada. –Miré a Boruto y recordé la razón de tenerlo, él debe construir un mundo mejor-
El Hokage de Konoha la besó, apasionadamente, acarició detrás de su oreja, las suaves mejillas, recorrió cada centímetro del rostro femenino.
Al separarse, sonrieron, su primer beso desde el parto.
La primera conexión.
-Estaremos bien princesa, estamos en este barco juntos- susurró Naruto besándole el cuello
-siempre- afirmó Hinata abrazando la espalda de su esposo. -Hazme el amor- pronunció suavemente en su oído.
Como una vela encendida, Naruto sonrió, lamiéndose los labios con premura, la tomó por la cintura, fuerte, con ganas; esa noche le amó como nunca antes, acomodando las piezas de las nuevas circunstancias.
Horas después, el joven padre despertó, caminó hasta la cuna de su hijo, en ella, un pequeño bulto movió las piernas, con el pecho desnudo, cargó a Boruto, el pequeño colocó la cabeza en los fuertes hombros de su padre.
Tan cerca, Naruto sintió palpitar su corazón, y el de él a un ritmo constante, la calidez desprendiendo del pequeño cuerpo, la inocencia de su rostro, la indefensión. Experimentó la necesidad de estrujarlo en los brazos, lo hizo. "Amor de padre" Tomó una de las frágiles manos, como reflejo la mano infantil apretó; lágrimas traicioneras rodaron de sus mejillas. Una sensación indescriptible, un chispazo de ketamina pura, la alegría más grande de toda su amarga existencia.
"Yo te traje al mundo" "No conozco nada, ignoro como cuidarte, pero, no imagino la vida sin ti" pensó el padre devolviendo al niño a la cuna.
Volvió a la cama, secó las lágrimas, tendido junto a Hinata , despertándola, ella abrió sus brazos, Naruto se abrigó en ellos como niño pequeño, estrujó el menudo cuerpo, lo adoró, adoró la fantasía proveniente de ahí.
-Perdóname Hina, es un mal comienzo, pero, te prometo convertirme en el mejor padre sobre la Tierra- dijo Naruto soltando un bostezo, derritiéndola con la dulce voz.
Hinata rio bajito, acarició la desnuda espalda de su marido, la magia del principio volvió, con un agregado, Boruto, la reencarnacion de ambos, un pequeño ser, les mostró que el amor, inexplicable, cansado y difícil, suele ser mejor de lo esperado.
