Holi! Aquí les dejo el último cap de este fic, espero les guste, a mi me encantó :33 muchisimas gracias todos por leer, sus comentarios llenan mi corazón 3 los invito a pasarse por mis otros trabajos en algunos días subiré otro fic sobre sasuke e itachi, si pudiesen, léanlo, mil gracias a todos :3
Los personajes no me pertenecen
Sorpresa
Él es Kakashi, el raro ninja copia , mi madre y yo somos las únicas personas conscientes de sus facciones, siempre esa máscara.
Vivir con él suele ser pacífico, callado, siempre callado, con aire ausente, aun no comprendo, el hechizo que usó en mi progenitora; al mirarlo el rostro se le ilumina, las mejillas sonrojadas y una preciosa sonrisa aparecen, adoro verla así, apostaría por el aura magnifica de ese extraño ser, nos envuelve a todos.
Mamá nunca sonreía, una dura mueca en su rostro, el ceño fruncido, por las noches, el llanto siempre presente, mamá muerta en vida.
Conmigo, siempre tierna, las madrugadas las pasamos abrazadas, mirando las fotos de él, el amor de su vida.
Observarla durante seis años bastó, por seis años lo observé a él también, ganándose las miradas de ella, atrayéndola hacia su pecho en los momentos difíciles.
Las primeras veces cerca de él, fueron un desastre, mamá lloraba aún más, muchas veces acudí a su pieza, avergonzada se limpiaba las gruesas lágrimas, con una foto en el pecho.
Todo fue peor cuando, quedó embarazada, me alegré por tener un hermano, lo único que pude pedir, en esta casa llena de soledad; cuando el hombre se enteró, enloqueció, cargo a mamá y le besó el vientre, juraría que lágrimas de felicidad brotaron de sus raros ojos; dos meses después, mi hermano dejó de existir. Un legrado, le llaman.
Él enfureció, lloró de rabia, gritó con furia, mi madre se asustó y huyo.
Al llegar a casa la observé, su mejor amiga llegó poco después.
-Tú amas a ese hombre y amabas a ese bebé- aseguró esa extraña sensei, Anko Mitarashi
-Le fui infiel- confesó mi mamá
-Kurenai, sabes que no es así- replicó la otra mujer
Mi mamá tomó la foto de mi padre, Asuma Sarutobi.
-Pérdoname Asuma- suspiró cerrando los ojos con fuerza, el corazón se me estrujó al mirarla.
Con tristeza colocó la mano sobre el vientre, mamá sí quería a mi hermano.
-No entiendo porque lo hiciste, te conozco, deseabas este niño con toda el alma- dijo Anko colocando una mano sobre su hombro
-No puedo hacerle esto a Asuma, juré ser sólo de él, me acosté con Kakashi, pero, no puedo dar a luz a su hijo, no, no puedo traicionar así a mi marido- sollozó Kurenai
-Él no es más tu marido, Asuma te amó, más que a su propia vida, el quisiera verte reconstruida, no rota, convaleciente, en ruinas- sinceró la amiga –No eres infiel, el luto eterno, no existe-
-Tengo a Mirai- excusó mi madre pronunciando mi nombre
-Lo sé, ella entenderá, Kakashi jamás será su padre, sin embargo, la adora, ser padre implica mucho más de los asuntos sanguíneos- reafirmó
Mamá se quedó pensativa, de nuevo, miró la foto de mi padre, al que jamás conocí, plantó un beso sobre ella.
Actualmente, tengo dieciséis años, me cuesta creer lo mucho que cambiaron las cosas, mamá ya no llora más, sólo una vez al año, el aniversario luctuoso de Asuma, llevamos flores, ofrecemos rezos y yo, anhelo algún día, en alguna situación, conocerlo, he imaginado tantas veces, jamás mire su rostro, aun así, siento su presencia, su herencia y su amor, en cada fibra de mi ser. Mamá, yo, Kakashi y Sakumo, mi nuevo hermano.
Sakumo es idéntico a Kakashi, es mi mejor amigo, ese pelo blanco y su voz infantil de tres años, llena mi corazón, lo abrazo cada día, al mirarlo a los ojos, encuentro el pegamento de mi destino.
Mamá luce increíble, está embarazada y le han dicho que es una niña, Rin, le llamarán, Kakashi no cabe en sí de la alegría, Sakumo aún refunfuña, le agrada estar conmigo y no quiere compartirme.
Hace algunos días, consagré al extraño Kakashi Hatake como mi padre.
Tuve un novio, guapo, chunin, a mamá le agradó, Shin, Sakumo lo odió desde el principio. Entre matorrales y árboles frutales, lo divisé, besando a otra chica, terminamos, destrozo la ilusión del primer amor y volví a casa.
Encontré a Kakashi leyendo en el pórtico de mi hogar, sus fabulosos libros eróticos "cada hombre se comporta así" suspiré e ignorándolo, ingresé.
-Mirai, ¿te importaría darme algunas vendas limpias? – preguntó, sequé mis lágrimas y miré su mano sangrante.
-¡Kakashi!- grité asustada, tomé su mano y examiné la herida, algunos profundos rasguños en los nudillos.
- Shin ha mejorado bastante- confesó sonriendo despreocupado, abrí los ojos como platos.
-No me digas que…- tartamudeé un par de veces
-Nadie lastima a mi hermosa hija- soltó él, mis ojos rojos se inundaron
Sin decir nada, le abracé, escondí mi cabeza en su fuerte pecho, como una pared, el protector más grande, sin compartir su sangre, poseedor de mi amor más puro.
-Te quiero, papá- susurré y sonrió.
"Asuma, el espectro ideal, la fantasía más hermosa, el padre de mi espíritu, Kakashi, mi padre de carne y hueso"
Coloqué la nota sobre la floreada tumba, un aire con aroma a cigarrillos acarició mi rostro, un brillo me invadió, junto a Sakumo, volví a casa, mamá nos esperó, con nuestra pequeña hermana en los brazos, Kakashi nos abrazó, acarició el plateado cabello de mi hermano. Sostuve a mi hermana, hermosa, el cabello negro azabache, mi propio reflejo de antaño.
-Mis dos reinas- apuntó Kakashi mirando al cielo, en honor a su recuerdo.
