Bueno. Aquí otro capitulillo. Que es un poquito algo más o menos de relleno pero habla más o menos de los sentimientos de Integra hacia las niñas:'D

Ahora mi modo fangirl ohhh por Zeuuuuuussssssssss Jenny Heidern *-* y si las cosas se podrán muy locas, de ahora en adelante xd ¡Gracias! Tú también cuídate n.n.


Entonces, como siempre. Seras se negaba rotundamente a tomar la sangre médica. El pan de cada día como decía Walter después de salir de las catacumbas. Alexa y Lilith, ya adoptadas formalmente por Integra se adaptaban rápido, Alexa era la más renuente mientras que Lilith se había encariñado de una forma suprema con la Hellsing y en viceversa. La niña le había contado a la platinada que nunca conoció a su madre ni a su padre, por lo que le contaba la madre de Alexa, su tía; que su hermana era muy joven cuando ella había nacido, y por desesperación y falta de trabajo, la dejó bajo los cuidados de su hermana mayor, con la excusa de que buscaría un trabajo estable pero nunca volvió. Para este punto a Lilith se le escaparía una lágrima, no de tristeza, más bien de impotencia. Se limpió la mejilla izquierda. La Hellsing tras convivir unos cinco meses más después de la muerte de los padres de la prima de Lil; le había ablandado un poco, pero le agradaba, en parte, se sentía fuerte…Más fuerte personalmente, suponía. Se levantó de la silla de cuero negro donde descansaba, y caminó hasta la niña, la abrazó y le dio un beso en la frente. Sintió un cosquilleo en su interior, deseó llamarla "Hija", pero era muy pronto. Quizá su tiempo estaba pasando y esta era su forma de detenerlo un poco, hasta saber que haría con exactitud con su vida, tal vez consideraría… Tener un hijo más adelante, porque aún no era el momento, debía aclarar su mente, un hijo biológico, sería un impedimento para dirigir la organización como Dios manda. Y por primera vez en su vida, cayó en cuenta que no podría hacer lo mismo que hizo su padre mientras ella era muy pequeña; poner madres sustitutas era algo que ahora le revolvía el estomago, sus hijos no pasarían lo mismo que ella. Pensó todo esto con los ojos cerrados mientras abrazaba la cabeza de Lilith. Su paz fue perturbada por el estruendoso abrir de la puerta, la cual hizo que las ventanas vibraran y las cortinas bailaran; los causantes del alboroto eran Alexa y Pip. La pelinegra sostenía en el aire al capitán con su cabello.

— ¡Suéltame! ¡YA! ¡Bruja!.—Refunfuñó, moviéndose escabrosamente. Intentado liberarse del fuerte agarre de los cabellos de Alexa. —Jefa. Podría explicarme. Cómo es qué éste demonio que se hace pasar por una niña puede utilizar su cabello contra mi o contra cualquiera de nosotros. Ella no es normal, es como el viejo Alucard. No tan así, pero son igual de extraños. —La cara de Bernadotte hacía muchas muecas al hablar, estaba nervioso. —Aun estando en duelo hace cosas que no son normales, debería estar triste…

—Que yo este de luto no significa que voy a dejar que digas tus imprudencias, mercenario de pacotilla. —Le sacó la lengua. Y comenzaron una pelea de gestos. La vena del estrés de Integra ya iba tomando presencia en su frente. Ese par llegaba a los niveles de Alucard y Seras con sus asuntos casi amorosos, la platinada gruñó con los ojos más gélidos que se le habían podido ver en días, sus uñas empezaron a retumbar en el escritorio de caoba.

—Alexandra, baja al capitán Bernadotte. Y usted capitán, se va directamente a la sala de entrenamiento y hará circuitos bajo la supervisión de Walter… y tú, Alexa, irás a vigilaras que Victoria se tome toda la bolsa de sangre medica. Y si no lo hace, iras a acompañar al francés ¿Entendido? —Ambos asintieron. Alexa dejó caer a Pip sin más y su cabello volvió a ser normal. Sereno. Mientras que el de sombrero se quedó sobándose la espalda.

Lilith volteó a ver si Pip se había lastimado. Y sus ojos chocaron por un momento; haciendo que las mejillas de la niña se pusieran más rosadas de lo que ya estaban. Bernadotte le sonrió y ella elevó su dedo y le señaló. El mercenario se sentía mejor. Alexa aprovechó saltó lo más alto que pudo y le propinó un golpe a puño cerrado en toda la cabeza para después salir corriendo.

—Estúpido y pervertido mercenario…—Murmuraba la pelinegra mientras corría más allá de los jardines traseros dela mansión. Más allá, había un claro alrededor de ellos habían varias frutas y su favorita, la mora. Se llevó unas cuantas en una bolsa y volvió rápidamente antes de que se dieran cuenta de que no cumplía con la orden de su protectora.

Ya en las catacumbas. Seras tenía una discusión con la bolsa. Alexa lo escuchaba todo desde la comodidad de la puerta. La draculina sabía de la presencia de la niña. Así que abrió la puerta para que pasara, mientras seguía discutiendo con la sangre.

— ¿Por qué te disgusta tanto la sangre? No lo entiendo. Eres un vampiro ¿No deberías tener ese apetito incesable de sangre? —Seras solo negaba con la cabeza.

—Sólo no puedo… Si hubiera una manera de que no fuera así, juro que lo tomaría con gusto.

—Tampoco entiendo cómo has sobrevivido tanto negando tomar sangre. Por lo que tengo entendido ya cumplirás tres años ¿No? —Alexa ignoró lo que respondería Seras. Ella lo sabía. A veces podía escuchar como Integra y Alucard le regañaban. Sobre todo como el vampiro la regañaba. Sacó de su bolsillo una mora, y la mantuvo rodando en sus dedos para después meterla en su boca. Victoria vio el descaro con que la niña la ignoró. —Vierte la sangre en el plato y pásame la cucharilla. —La draculina hizo caso, esperaba que no fuera a hacer lo que pensaba. Alexa se sentó enfrente al plato con la cucharilla en mano, apunto de dar un sorbo. Seras le arrebato todo. — ¡Estas loca! —Gritaron al unísono. — ¡No puedes hacer eso! —Volvieron a decir.

Alexa se molestó y elevó a Seras con todo su cabello y actuó lo más rápido que pudo y dio un sorbo. Dejó reposar a la draculina en el piso, y la rubia vampira se le quedó viendo con los ojos abiertos, apunto de casi salir de sus órbitas. La niña saboreó la sangre por última vez y saco la lengua y cerró un ojo, era una expresión de asco. Saco una mora de su bolsillo y la aplastó sacándole todo el jugo que pudo; Victoria la veía con confusión. Alexa le sonrió enseñando sus blancos dientes y le extendió el plato.

—Bebe. Ya debe saber mejor. Espero. —La draculina puso el plato entre sus labios con el ceño fruncido y tragaba lentamente con miedo de algo pasara. Le sabía bien, había un sabor leve a mora.

— ¡Eres una genio! —Termino de tomar todo.

Integra llegó en ese mismo momento a la habitación de la draculina. Lilith y Pip pestana unos pasos más atrás hablando. Alexa se inclinó para verlos hablar y fulminó con la mirada al francés.

—Alexa, pronto comenzaran a ir al instituto y…—Los ojos de la pelinegra cambiaron a ser azules palido. Y miró a la Hellsing con cara de pocos amigos. —Me importa poco que me mires así. Se hará lo que yo diga mientras tengas mi apellido. —Lilith miró a su prima con preocupación "Por favor… No lo arruines" el pensamiento de Lil apareció en la cabeza de Alexa. La de ojos pálidos hizo una mueca, intentando buscar una sonrisa; y sus ojos retomaron su color natural. —Cuidaran de la nieta de la reina ¿De acuerdo? —Integra dejó de ver a la pelinegra y vio a la aprendiz de Alucard con la manchada. Le dedicó una verdadera sonrisa de satisfacción. — ¿Quién encontró el gusto por la sangre? —Dijo con un tono alegre.