En la mansión Hellsing se respiraba un aroma navideño, gracias a Seras, que era aficionada a esas épocas. Mientras que para los demás de la casa era una fecha que era de suma indiferencia; solo se celebrara de unos dos años y medio. Desde la llegada de la draculina. Todo había cambiado, un poco; lo que permitiera Sir Integra cambiar, obviamente. Esos días de diciembre llegaban para agobiar a la cabeza de la familia, ya que a Victoria le encantaba gastar dinero en decoraciones nuevas, este año serían los colores de Alexa y Lilith. El quinto mes de vida de la draculina había sido diciembre.
—La perdida de mis padres…—Suspiró. —Eso nunca me desalentó a no poder celebrar una fecha que me gustase, más bien, lo hacía a su memoria; siempre lo celebré a su memoria. Y en noche buena podía sentir que ellos me acompañaban. Usted, Sir Hellsing. También debería sentirse de la misma manera que yo. —Ambas mujeres sonrieron. Y la platina reposo su mano en el hombro de la draculina que estaba sentada.
Integra cerró los ojos para volver en al presente, en donde Seras hablaba exhaustivamente de lo que debía comprar y lo que faltaría después, de la sorpresa. Y blá, blá, blá…
—Seras… Por Dios. Todos los años me dices lo mismo. Por favor; si sabes que tienes mi aprobación. Sólo dime cuanto necesitas y te firmaré el cheque.
Más tarde en el salón de entrenamiento. Alexa practicaba con los gansos, mientras que Pip y Lil estaban sentados en una mesa en alejados un poco del ruido de los demás. El capitán parecía estar ayudando a la niña con la tarea. Una ráfaga de aire hizo que todos se tambalearan, Seras había entrado más rápido de lo normal; la recién llegada los miró a todos con una cara de gatito rechoncho feliz después que le sobaron la panza.
— ¡Necesito ayuda de todos ustedes! —Dijo dando vueltas con los brazos extendidos. Todos rieron, y fueron levantando las manos en apoyo a la draculina. Todos se llevaban bien con ella, ¿Y quién no? Seras miró a Lil, ella era la única que no sonreía. Y era muy raro, así que se acerco, se inclinó un poco. —Ohh… pequeña ¿Ocurre algo pequeña? —La preocupación de Seras dejo a Lil apenada. Los Gesse más cercanos a Pip y a Seras se acercaron a la niña, seguidos de Alexa.
—Es que… Muy cerca de la iglesia de Seras, hay movimiento. Pero no se si son más ghouls que freaks. Y esta, será la primera misión en donde Sir madre Integra nos enviará a nosotras.
— ¿Y qué certeza tienes de que eso será así? —Alucard apareció en medio de la sala y todos voltearon, y Bernadotte se puso blanco. Siempre se asustaba cada vez que aparecía el vampiro. Alexa empezó a reírse en el oído de Pip. Todos la miraron como si estuviera loca, y no se equivocaban.
Seras aparto la vista muy lento de su amo, a medida que el se acercaba apartando a los gansos que los distanciaban. — ¿Eso es bueno o malo? —Preguntó uno de los hombres bajo el mando del francés.
—No es bueno, no es malo… ¡Es estupendo! Iremos a una misión. Vamos a contarle a Sir Integra, su próxima decisión. —Alexa cargó a Lil en su espalda y salió corriendo escaleras arriba y escaleras abajo, hacia todos lados. —Misión, misión los enviaremos al panteón…Ehh ¿Con nuestro zapaton? —Cantó a todo pulmón por la mansión.
Y la predicción de Lil había verdadera. Sería una misión de conocimiento de los raros poderes de las nuevas Hellsing, y sus maestros serían los vampiros.
Mucho más lejos de donde estaría el encuentro, una persona corría a una velocidad que no se comparaba ¿O quizá daba saltos? El punto era que se movía demasiado rápido para ser un humano; llevaba entre sus manos una caja de simple madera vieja, como si hubiera pasado por un sinfín de maltratos aparte de eso parecía estar sellada, el único problema ¿Pero cómo? Ni siquiera tenía una cerradura. La estructura gris de un psiquiátrico que al parecer estaba abandonado desde hace mucho se hizo presente ante el individuo, este hábilmente siguió saltando hasta llegar a la ala este. Un cartel pegado en la pared tenía un mapa, por lo que parecía estar en el área donde efectuaban los electrochoques, dio unos pasos más adelante y un aviso con el fondo rojo y letras en negro y en mayúsculas le advertía el típico No Pase, el cual obviamente ignoró. Posó su mano en el pomo de la puerta y la giró hacía la izquierda. La abrió en su totalidad. Un gruñido salió del fondo de la habitación, el intruso sólo hizo una mueca.
La luz de luna bañaba la fachada gris del establecimiento que estaba en la colina, unos cuantos gansos salvajes estaban extrañados. Normalmente, al llegar a un punto de encuentro los ghouls salían como un comité de bienvenida.
— ¿Saben? Esto no me da buena vibra. —Dijo un hombre rascándose la nuca. Pip lo miró y asintió, dándole otra calada a su cigarro.
—A mi mucho menos.
El camión se detuvo al costado de la carretera a los pies de la colina. Y la puerta se abrió de golpe.
— ¡Vamos niñitas salvajes! A patear fríos traseros de ghouls. —Dijo Alexa. En ambas manos tenia unas dagas plateadas y luego apuntó al capitán. —Vamos Bernadotte. Alucard me ha dicho que voy con su equipo. —El vampiro mayor tenía los brazos reposados sobre la cabeza de Alexa, y veía con una media sonrisa al francés.
— ¡Qué! —Gritó poniéndose algo pálido, para su piel tostada.
— Si no he sido niñero de la chica policía, mucho menos seré el de una niña a la cual no le he hincado el diente ¿Me entiendes, francés? —El de la gabardina roja le apretó la mejilla a la niña que veía desafiante a Bernadotte. — Y tú Lilith. No distraigas demasiado a la draculina, confió en ti niñata. —Lo mismo que hizo con Alexandra lo hizo con la acompañante de Seras. Luego desapareció en una bruma negra en dirección al loquero.
Unos cuantos se quedaron haciendo guardia en el camión, otros fueron a asegurar el bosque. Mientras que Seras, Lilith, Pip y Alexa; irían con otros dos combos. Colina arriba, todos iban con caras muy serías.
— Eh. Lil ¿Estas bien? ¿No más de ese momento loca ve futuros? —La pelinegra rompió el silencio mientras su cabello le transportaba. Su prima negó, solo tenía un presentimiento de que había algo hay que la llamaba con fuerza. Pero aún no sabía qué y deseaba saberlo.
No mientas Las voces de Seras y Alucard se hicieron presentes.
El conde se había encargado de cada uno de los ghouls, desde el más inofensivo hasta el más descontrolado. Para él esto era tan, pero tan aburrido, que decidió tomar a un ghoul por la pierna y lo arrastraba de espaldas como a un saco. Él también llego ala ala este. Y una presencia que conocía muy bien se hizo presente.
—Pero mira a quién tenemos aquí. —La cruz de plata soltó un destello, mientras las bayonetas y el Jackal chocaban.
Los otros se acercaban corriendo a la puerta, los ghouls salían de la parte trasera juntándose todos en los pilares que sostenían el pesado techo del edificio gris. Los Wild Geese crearon una distracción para que el cuarteto se adentrara. A la espalda de los cuatro se escuchaban los disparos, casquillos, maldiciones y gritos victoriosos; pronto se juntarían de nuevo, o eso esperaban todos. La draculina rompia todos los cerrojos que Lil no podía manipular, al parecer la nueva Hellsing estaba cada vez más distanciada a medida que se adentraban.
—Uhm… Hay un olor extraño. —Dijo Alexa, mirando a Bernadotte. El hombre elevó sus manos a la altura de su pecho y las agitó.
— ¡Eso sólo es un rumor! Los franceses no olemos mal. Para tu información, bruja.
— ¡Ja! No lo puedo creer de un francés asqueroso. —Se empezaron a sacar las lenguas.
—Por amor a la reina…—Dijeron las otras dos.
Un sonido a sus espaldas los hizo voltear uno por uno. Las presencias raras revoloteaban, una era la del paladín que Victoria y Bernadotte conocían pero la otra era parecida a la de Lil, estaba como escondida; hasta que Seras lo descifró gracias a su tercer ojo. Miró hacia todos lados, no encontraba el rastro de la presencia imitadora.
—Mignonette… ¿Pasa algo? —Seras hizo que pegaran espalda con de espalda. Cada uno vigilaría su lado, aunque ella pudiera hacer todo.
Un arrastre chillón hizo que Alexa cerrara los ojos, mientras Lilith se ponía pálida; la caja se deslizó hasta los pies de el del parche, se quedó viendo a la dirección de donde venía la caja y bajo lentamente sin apartar la vista de la oscuridad. Las pisadas fuertes se empezaron a acercar cada vez más.
—Capitán. —Habló uno de os hombres más jóvenes. Bernadotte ladeó la cabeza con la vista un poco perdida. —Los ghouls se fueron en una especie de "retirada" como llamados por algo…Nos acabamos con la mayoría de ellos pero no sé… Es muy raro, nunca lo habían hecho antes…
—Hay la primera vez para todo… —Dijo Seras, sosteniendo a la pálida Lilith.
El sujeto que se había adelantado a todos lideraba a los ghouls junto con un freak de cabellera púrpura oscuro, los pies del primero no tocaban el suelo mientras el otro daba saltos. Una cabaña muy lejos, lo suficientemente lejos de los poderes de Seras. Una mujer, acostada viendo el esplendor de las estrellas esperaba a su hijo, junto con su nueva mascota y sus parásitos. Al cabo de unos segundos estaban todos reunidos.
— ¿Y cómo ha ido todo? —Preguntó la mujer de cabellos por los hombros. Moviendo sus ya largas uñas por el cabello platino de su hijo.
—Todo muy bien. Sólo un pequeño contratiempo pero la entrega ha ido bien.
—Golpearemos a la niña Hellsing en su nuevo punto débil. —Unas afiladas sonrisas resplandecieron.
