•AU—UA: Karin conoce a Tachibana por revistas y no en persona.
•Headcannon 2: Si Karin conociera la historia de Tachibana, pasaría de la ¨admiración¨ al amor fácilmente.
Dısçlaıмєя Applıєd
#2: Amor platónico
Karin no era el tipo de chica de tener los ojos con forma de corazón cuando le gustaba un chico... Hablando en sentido figurado por su puesto. Es decir, la pelinegra de trece años de edad no era del tipo de chica que se enamora con frecuencia, por no decir que nunca antes había sido víctima de las mariposas en el estómago, ni dueña de un par de tomates jugosos en lugar de mejillas.
Probablemente fuera debido a que pasó la mayor parte de su vida junto a chicos que, aunque no eran ni de lejos prospectos de Adonis, le habían hecho conocer varios sucios secretos de los hombres. Cuando entró a la Secundaria, ya se había vuelto cien por ciento inmune a los chicos.
O al menos temporalmente.
Sucedió un día cualquiera. Haciendo una de las tantas actividades de siempre, que era la costumbre de robarle el periódico a su hermano, periódico que éste le quitaba a su padre. Quería el suplemento deportivo, pero luego de no encontrarlo en las páginas, se dio cuenta de que ya lo habían quitado. Iba a darse por vencida, mas entonces al ir a la cocina Yuzu le avisó sonriente que había algo para ella en la mesa.
—A mí me dio un recetario sobre postres con chocolate.
Al levantarlo, Karin notó que lo que dejó su padre se trataba de una revista con una nota pegada.
Querida Karin-chan, por favor acepta este regalo de tu guapo padre y haz que tu idiota hermano deje de robarme el diario.
Después de leer eso mentalmente, la Kurosaki se preguntó si su padre quería removerle la conciencia o si de verdad era tan tonto y, luego de ayudar a su castaña hermana con algunos quehaceres, se dirigió a su habitación a darle una hojeada al soborno de su padre, mientras se cuestionaba cómo haría para que su hermano se quitara la costumbre de leer el periódico. O quizás ella misma debería comprarse una propia revista semanal, pues era la segunda en ocupar tiempo y no dejarle demasiado a su padre para que se informara de las noticias del día, durante la mañana, porque Ichigo siempre recogía normalmente por las tardes.
Fue repasando con la mirada las inscripciones de la revista que, según parecía, resultó ser una revista deportiva semanal. Vaya coincidencia. Isshin sí que quería alejarla de su querido periódico, o tal vez motivarla a que volviera a los deportes y dejara de simplemente jugar videojuegos.
Sea como sea, Karin quedó maravillada. La revista no estaba dedicada a famosos ídolos que ganan millones, sino a sencillos y corrientes estudiantes. O tan sencillos y corrientes como lo pueden ser aquellos, parte de un equipo oficial en sus respectivas escuelas, que buscan hacerse lugar durante su paso en torneos escolares.
De los deferentes deportes que trataba, no fue precisamente el fútbol lo que atrajo su atención, sino un deporte que muchas veces consideró aburrido: Tenis.
Si a otro le había llamado la atención el nombre de los campeones, los escogidos, favoritos y candidatos a futuras leyendas, según rumores del entorno, descrito, allí escrito, pues a Karin le dió una impresión totalmente diferente. El gesto engreído en una de las fotos del llamado ¨Príncipe del tenis¨ tuvo mucho que ver, no quería sonar prejuiciosa, pero le provocó desagrado al primer instante.
Sus pensamientos no fueron a parar al nombre de Ryoma Echizen, Seigaku o el tal Rikkaidai, equipo cuya historia actual en realidad llegaba a tocar un poco.
Como medio de difusión, la revista era mejor que un diario a la hora de saber detalles, a pesar de que sabía que una historia nunca podía escribirse tal cual se vivía o tal cual alguien la estaba atravesando. Jamás se sabía todo sobre algo y algunos hechos estaban quizás distorsionados. Sin embargo, su completa atención se la llevaron dos nombres.
Fudomine y Tachibana.
Hizo memoria y recordó que el nombre le sonaba porque había leído en el diario, tiempo atrás, que un tal ¨Kippei¨, con el mismo apellido, era criticado por un artículo que explayaba sobre la violencia escolar.
Leyó brevemente el perfil del joven, que apenas la sobrepasaba por un año, junto al de la escuela. El equipo de tenis era nuevo y tenía la cantidad exacta de integrantes para permitir participar en torneos. Eso, en cierta forma, hacía más sorprendente que hubieran acabado en el Top 3 del torneo de Kanto.
De una manera que no podía explicar, comenzó a sentir deseos de saber más de él.
En cuestión de días, su habitación se llenó de páginas de periódicos, revistas y hojas impresas, luego da dar una pasada por un Cyber Café. También tuvo informantes, mejor conocidos como integrantes del Club de tenis de su propia escuela, que se encargaron de relatarle rumores, historia e incluso mitos sobre competiciones a las que, muy a su pesar, no habían asistido.
Fue así que la mayor de las chicas Kurosaki comenzó a ser víctima de las mariposas en el estómago y dueña de un par de tomates jugosos en lugar de mejillas, cada que oía o leía el nombre de un chico al que no conocía pero que le hacía ilusión ver cara a cara.
Ella solo esperaba poder controlar los sonrojos, cuando fuera al siguiente partido que se tenía previsto para Fudomine.
*¡Gracias a zaxxx por el AU—UA!
No te ofendas, pero no creí que te sumarías. Aunque sigo pensando que tú quieres lo pervertido no'más (?)
Ya había hecho un fic parecido antes, por el headcannon digo. Ashshsh, ¡es que lo amo, es tan ¨kawaii¨!
Creo que si Karin viera a su amor platónico, todo sería como un shoujo, con Tachibana rodeado de brillo, burbujas y con ella teniendo sobre la cabeza varias frases de ¨Admiración, Respeto, Amor, más admiración¨ y Ann estaría feliz, igual que Yuzu (xD)
