Todos los personajes pertenecen a Suzanne Collins
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Siempre fuiste tú
Después de la lluvia y lo que creía a ver descubierto se me dificultaba estar con Peeta, ya que quería preguntarle por los dibujos, las razones del porque había regresado y si aún me quería, y si me quería de qué manera era ese sentimiento. Tentada de verlo levante lentamente la mirada, fue una sorpresa encontrarme con sus ojos azules que me observaban.
-¿Qué pasa? Desde que llegue te noto rara.
- Nada.
- ¿Nostálgica?- pregunta.
Si siento nostalgia por lo que sentías por mí y como me lo expresabas- Un poco- respondo.
Asiente y me deja de preguntar. Me gusta que entienda que no debe presionarme, pero debo admitir que extraño al antiguo Peeta que me preguntaba cuál era mi color favorito. El resto de la cena nos la pasamos callados y cuando terminamos, él dice que le toca lavar los platos. Me quedo viendo su espalda y cuando me doy cuenta que me quede embobada, me despido para ir a dormir.
Corro desesperada jalando a Prim que era bastante torpe para correr. Intentaba huir de esos mutos que Snow había mandado para cazarnos y matarnos. Busco por todas partes un lugar donde pueda esconder a Prim y así hacer que ellos me persigan a mí. Entonces mi hermana cae y aunque la apuro a levantarse apenas puede, en ese momento un ser grotesco sin ojos la toma de la pierna y la jala. Por más que intento no soltarla él es más fuerte y se la lleva. Mi hermana grita pidiendo ayuda y yo grito desesperada. Corro y termino cayendo con algo que se atora con mi pierna. Me levanto lo más rápido que puedo para ir a rescatar a Prim antes de que le hagan algo. Entonces me encuentro con Peeta que me agarra muy preocupado.
-Déjame tengo que ir por Prim.
- Katniss, es un sueño- dice.
- No, no.
Niego, pero miro que estoy en mi cuarto, que con lo que me tropecé fue con las sabanas y finalmente acepto que fue un sueño. Que mi Prim ya no está, que ya no la tengo que salvar porque aunque me duela el lugar donde está en este momento es el más seguro, debido a que ni el dolor, ni el miedo, ni la desesperanza la alcanzaran, no como a mí. Comienzo a llorar con desesperación por todo. Peeta deja de sujetar mis brazos para abrazarme con ternura.
-Ya tranquila- susurra en mi oído- Todo estará bien.
Y me aferro más a él, ya que quiero creer en sus palabras, que la calidez que desprende su cuerpo llegue a mi corazón, y no quiero separarme de él. Levanto la mirada y me encuentro con sus hermosos ojos azules, paso mi mano por su mejilla y sin pensarlo acerco mis labios a los de él, para besarlo.
Siento la manera en que me aprieta más a su cuerpo y yo que tenía mis manos en su mejilla las paso a su nuca para sentir la suavidad de su cabello. Este beso se siente diferente a los besos dulces que nos dábamos frente a la cámara, se siente más a los de la playa y como los de la playa no me quiero detener, pero nos damos cuenta que ambos necesitamos respirar cuando nos apartamos. Ambos nos miramos, él deja mi cintura para pasar su mano por mi mejilla, lo miro ansiosa porque me diga algo, cualquier cosa, pero solo me suelta y se va.
Confundida levanto las sabanas tiradas y regreso a mi cama cobijándome, aunque me gustaría más que Peeta estuviera aquí abrazándome y besándome. A la mañana siguiente me levanto muy tarde, debido a que como no había dejado de pensar lo que había pasado entre Peeta y yo, y termine por dormir muy noche. Baje rápido, pero ya no encontré a Peeta, eso me desilusiono bastante.
-Miau- me grita Buttercup.
- Ya voy, ya voy- le digo dándole de comer. Lo observo comer hasta que le pregunto- ¿Y si voy a buscarlo?
Buttercup me mira como si estuviera loca y yo me siento más loca por hablar con el gato. Voy a mi cuarto y me cambio para ir al bosque, pienso que cuando llegue Peeta quizá debería intentar hablar con él, de lo que ocurrió. Solo espero que sea él quien inicie la conversación, porque yo no me creo con el suficiente valor para eso.
Regreso a casa y para sorprender a Peeta con una gran cena. Estoy por terminar y veo que ya casi son las siete y que Peeta aún no ha llegado, estoy por asomarme a la puerta cuando suena el teléfono.
-Bueno.
- Katniss.
- ¿Peeta?- pregunte.
- Sí. Oye no voy a ir a cenar. Vine con Haymitch y me voy a quedar hasta tarde con él.
- Ah- digo, sin comprender que está haciendo con Haymitch.
Ambos nos quedamos en silencio un momento, ya que estaba buscando el valor para preguntarle si no quería regresar por el beso que nos dimos a noche, pero antes de que pudiera él se despidió y me dejo colgada, muy colgada. Es triste comer sin Peeta, me gusta su compañía, siempre me ha gustado su compañía y aunque sé que no es mío, no me gusta compartirlo con nadie, ni con Haymitch. Espero por un largo rato a Peeta, hasta que me gana el sueño y me voy a dormir.
Busco a Peeta en la playa del vasallaje, corro por toda la playa internándome en la selva. Cambio mi camino al escuchar los gritos que sé que pertenecen a él. Estoy segura que le están haciendo daño y que necesito rescatarlo, antes de que lo maten. Cuando finalmente lo encuentro está atado a ese árbol que le caían los rayos. Me doy cuenta que lo que lo tiene atado no es una cuerda, sino la cosa que Beetee quiso usar para la trampa contra los profesionales. Escucho que los truenos se aproximan y sé que va a ocurrir, corro para liberarlo cuando finalmente cae el trueno sobre el árbol y a mí me avienta.
Desesperada grito. Grito porque mi corazón exploto y se hizo añicos en el momento en que supe que había perdido a Peeta. Grito y grito con tanto dolor que no lo soporto, es hasta que siento unas suaves manos sobre mí, escucho el latido de un corazón fuerte y seguro. Sé a quién pertenece ese latido, ya que durante muchas noches su sonido me arrullo cuando pensé que no podía dormir, abro los ojos y me encuentro con Peeta que parece preocupado.
-Ya tranquila- susurra.
- Peeta- digo aliviada de que este bien.
Llorando lo atraigo a mí y lo abrazo con fuerza. Sentí tanto miedo de haberlo perdido, de que ya no lo volviera a ver, que me aferre a su aroma, su calor y el latido del corazón que hace rato me hizo darme cuenta que todo había sido un sueño. De repente sentí tanta necesidad de algo más, así que busque sus labios hasta que nuevamente los encontré y sin decir nada los uní a los míos.
El beso que primero se torna lento, poco a poco va volviéndose apasionado. Mi mano que sujetaba la camisa se Peeta se mueve a su espalda y lo acerco a mí lo más que puedo, eso provoca que el caiga sobre mí en la cama y sus manos quietas en mi espalda bajan a mi cintura. Maldigo que necesite respirar, porque tengo miedo que en cuanto nos separemos él se marche y me deje igual que ayer, así que lo sostengo con fuerza de su nuca y pego mi frente contra la suya. Nos miramos un rato y estoy por volverlo a besar cuando se intenta levantar.
-No, no te vayas- digo y rápidamente lo beso.
El vuelve a dejarse llevar por el beso, lo siento más entregado a este segundo beso que siento como deja mi cintura y toma una de mis piernas y la acaricia. Sentir sus caricias me gusta y quiero más que solo besos, quiero sus manos sobre mi cuerpo y me pego mucho más a él. Tanto que gime en mis labios y hasta los muerde, cosa que nunca había hecho. Eso me gusta tanto que me atrevo a dejar sus labios y jugar con su oreja.
-Katniss-dice en un susurro. Y de golpe se aparta- No…yo.
Sale del cuarto y me deja tirada en la cama deseándolo por completo. No voy a buscarlo porque no sabría que decirle y no entiendo esa actitud que ha tomado. Que no entiende, que quiero todo de él, que sea mío totalmente, que quiero sus besos, sus caricias y de repente entiendo algo. Más que eso quiero que me diga que me quiere. No ha dicho ningún palabra donde me haga sentir amada, como antes lo hacía.
Por más que quiero ir tras de él, decido que lo mejor es dejarlo descansar y pensar, así que no duermo durante la noche porque en cuanto sea de día lo buscare y arreglare este asunto antes de que salga huyendo. En cuanto veo que empieza a amanecer bajo y me acuesto en la sala pensando en lo que le voy a decir. Entonces me pregunto, ¿Qué le voy a decir? Que quiero que me diga que me quiere, que aun sin importar nada aun es mío, que quiero que me bese y no me deje de tocar jamás. Maldigo por no ser como Peeta y saber utilizar las palabras correctas, salgo de mis pensamientos en el momento en que escucho que Peeta baja las escaleras.
-Buenos días- saludo.
- Me asustaste- dice sorprendido- ¿Qué haces despierta tan temprano?
- Tu ¿qué haces despierto tan temprano?
- Ya falta poco para terminar la panadería y quiero enfocarme en eso.
Me acerco colocándome enfrente de él. Ambos nos miramos y espero que sea Peeta quien empiece esta plática, suspiro triste al darme cuenta que no lo hará.
-Peeta necesitamos hablar de lo que ha ocurrido en estas noches.
- Nada ha ocurrido- dice cortante.
- ¿Cómo?- pregunto un poco dolida.
Suspira- Lo que ha pasado es que durante estas noches tú has tenido pesadillas que te han dejado vulnerable y yo simplemente estoy aquí…Soy el que está aquí-dice con amargura.
Y entiendo a lo que se refiere. El piensa que si Gale estuviera aquí, lo que paso entre nosotros no se hubiera dado.
-Peeta agradezco tanto que estés aquí y…
Quiero decirle que solo lo necesito a él en las noches, pero tengo miedo que lo de anoche solo se haya dado por la costumbre, por los recuerdos, que en realidad ya no sienta nada por mí.
-Y tú ¿Por qué regresaste? ¿Por qué estás aquí conmigo?- le pregunto, ya que quiero escuchar que me quiere.
- Katniss, mejor me voy.
- Dime. Antes hubieras sido honesto y me dirías que te hizo regresar.
- Es una lástima que no sea el de antes.
Dice y se va. Frustrada me siento en la sala, solo me levanto por Buttercup que me pide comida. Pienso que lo mejor es que yo también desayune, pero al final no me apetece hacerlo, así que regreso a la sala y me siento. Escucho la puerta abrirse y esperando que sea Peeta volteo rápidamente. Para mi decepción es Haymitch, que entra y se sienta frente a mí.
-¿Qué le hiciste al chico que se vino a esconder a mi casa?
- Lo bese- digo.
Haymitch suelta una risa burlona y dice- Bien Preciosa.
-Ni tanto. Piensa que solo lo hago porque soy vulnerable y solo esta él.
- ¿Y por qué lo haces? Preciosa el chico quiere que lo que venga de ti sea real, es lo único que quiere.
Miro a Haymitch, esperando una respuesta y yo desde hace unos días la ser, o quizá desde hace mucho tiempo la he sabido y nunca tuve la oportunidad o estaba tan confundida para decirla, pero ahora no hay nada que me impida decirla.
-Es real. Todo lo que me pasa con él es real.
- Díselo entonces.
Haymtich se despide y en la soledad me doy cuenta lo egoísta que fui al querer que fuera Peeta el que me dijera que me quería. El antes me lo demostraba sin importar si yo sentía lo mismo, pero yo no me quise arriesgar. No quise exponer mi corazón, por miedo a que me lo rompiera y eso no era justo porque él lo hizo muchas veces, así que era mi momento de hacerlo.
Espero por él y ruego que decida regresar a casa. Cuando finalmente escucho la puerta abrirse mi corazón da un brinco y voy a su encuentro. Ambos nos quedamos viendo y tomando todo el valor que pueda tener (debo decir que es más fácil hacer un promo, que esto), le digo.
-Agradezco que seas tú el que haya regresado. Peeta si hubiera sido otra persona la que estuviera aquí, yo no estaría bien, ya que siempre has sido tú.
Me sigue mirando sin decir nada y pasa a mi lado subiendo las escaleras. Lamento no haberme sabido expresar y quizá él sienta que no soy honesta o que hago esto por interés. Subo a mi cuarto, no necesito cambiarme porque nunca me quite la pijama y me acuesto. Apago las luces y dejo una pequeña lámpara que tiene una vela encendida, ya que a veces eso me ayuda a dormir. Brincoteo por toda la cama buscando el sueño, que no viene. Es difícil dormir después de darme cuenta que lo quiero y que solo lograre dormir estando con él.
Decidida tomo la lámpara y camino el pasillo hasta llegar a su cuarto, donde encuentro la puerta abierta. Algo me dice que la deja así para escuchar si grito en la noche. Lo encuentro dormido y dejo la lámpara en la mesa de noche y me acuesto a su lado. Como si me esperara se hace a un lado y deja que yo coloque mi cabeza sobre su pecho y siento su brazo en mi hombro. El silencio inunda la habitación, ninguno habla hasta que él dice.
-Me amas ¿Es real o no?
Y finalmente digo lo que durante mucho tiempo permaneció escondido dentro de mí, ese sentimiento que el miedo y la desesperación no me dejaba ver, pero ahora que no hay nada de eso, solo un deseo de vivir una buena vida como dice Peeta digo finalmente.
-Real.
Nos quedamos en silencio y yo coloco mi mano sobre la de él y cierro los ojos disfrutando de este momento. No lo besare porque solo quiero sentirlo. Será mañana en cuanto me despierte que lo besare y no dejare de hacerlo nunca.
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Me tarde en terminarlo porque me salió muy largo. Espero que les guste y que no lo encuentren aburrido debido a todos los pensamientos de Katniss. El próximo será el final y algo me dice que el narrador será diferente a ver cómo sale.
Quiero agradecer a los que me apoyan dejan sus comentarios y siguen leyendo mi experimento. Jessie Mellark, siento la tardanza del otro capítulo y de este. El problema fue que Fanfiction no me dejaba subirlo y lo subí hasta el día siguiente. Me alegra que te haya gustado el capítulo y espero que también disfrutes este. Hijadelaluna, gracias por tu comentario y espero que te haya gustado este. 1, muchas gracias por tu comentario y aquí está el siguiente capítulo. PrettyLu, Espero que también te haya gustado como Katniss va encontrando lo que siente por Peeta. Y que esta búsqueda interna no te haya parecido agobiante.
Les agradezco a todos y nos vemos para el final.
