EL VERDADERO PODER

Nota importante: todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y algunos pedazos de la trama son retomados de el libro carrie del Stephen King yo solo pongo parte de la trama para crear esta historia.

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¡Hola!, bueno hoy, pensé que seria un buen momento para conocer un poco mas sobre como piensa la Pequeña Alee. Por eso hice este corto capitulo solo para saber que pasa por la mente de Aline. Espero que les guste.

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En toda su adolescencia, ella jamás pensó en sentirse así. Como la típica mocosa que sufre por cuestiones del corazón, cuando ni siquiera sabe que es la palabra amor. Ni todos los libros que había leído, ni las teorías que había casi memorizado de sus clases de filosofía podían definir lo que ella sentía.

Pero en el fondo, ella sabia que esto iba a terminar mal. Por que, carajo, ella pensaba que nadie podía sentir algo por ella, tan extraña, común, normal, y a veces se sentía como los amigos de su hermano la llamaban. Feíta. En el fondo, muy en el fondo, sabia que lo que ella sentía era algo imposible.

Desde que choco con ese simpático y sarcástico chico mientras corría a su clase, supo que las cosas no serian las mismas. Después de que lo conoció, supo que en el encontraría un amigo, un compañero de desgracias, pero sobre todo a un patético primer amor. Ella ya había experimentado que era la atracción física, justamente fue con uno de los amigos de su hermano Jacob. El le parecía el estereotipo de su chico ideal. Lo veía como su máxima aspiración para conseguir al "amor de su vida"

Pero bueno, tomando en cuenta de que ella tenía unos 14 años y Paul16 pues no había mucha oportunidad. Y prácticamente ahora odiaba a ese muchacho. Desde que Jacob se unió al grupo de chicos idiotas que estaban detrás de Sam Uley, del que formaba parte Paul. El encantamiento por el no había durado demasiado. No desde que escucho cuando Paul y Jacob platicaban sobre ella.

Jacob decía que Paul no le dirigía ni una mirada a su hermana. Y el muy imbécil de Paul aseguraba que no había absolutamente nada que verle. Ella solo se quedo a escuchar como Jacob le decía que era un pendejo. No se quiso quedar a escuchar más que eso.

Esa vez lloro como una nena, o como una de esas actrices de películas rosas y clichés que ella odiaba. Y sinceramente esa vez se sentía horriblemente mal. Pero no precisamente depresiva y lloraba por un amor, sino que esa vez se sentía tan estúpida, pero sobre todo sentía que habían pateado su orgullo y su autoestima. Ella pensó que nunca volvería a pasar, o que por lo menos no volvería a ser un fracaso como la primera vez. Pero claro se equivoco.

Conoció al chico de ojos verdes, y cabello desordenado, que prácticamente la idiotizo por completo. Si el era atractivo y hubiese sido fácil solo tomar en cuanta su físico, cuando lo conoció por completo, el físico se fue al carajo, y solo quedo ese sentimiento estúpido llamado amor.

El fue el único en esa escuela de Forks que la supo entender. Se podría decir que ambos tenían cierto conflicto con los demás, o por lo menos con los seres estúpidos y superficiales que había en el instituto. Para Aline Black, Edward era su pequeña salvación, su puerto seguro, el que no la juzgaba por su forma de ser o de pensar. El la había considerado especial.

La primera vez que sintió sus labios sobre los suyos, en verdad pensó que era un patético sueño, como los que salen en esas novelas románticas que ella consideraba extrañas, pero sobre todo fantasiosas. Cuando fueron a la casa de ella, también hubo un pequeño roce entre ellos, pero no tan intenso como el primero. Pero a pesar de ello sus besos supieron a gloria. A el le pudo contar sus problemas, y el conto los suyos, se sintió tan bien cuando vio que el sentimiento de confianza era reciproco, y supo que había una esperanza.

Era extraño, pues desde que lo conoció, empezó a "esmerarse" mas en su aspecto, por lo menos ya pasaba el cepillo por su cabello mas veces todas las mañana y trataba de que se viera lo mas ordenado posible, aprendió a rizar sus pestañas, y a ponerles un poco de mascara. Todo con el estúpido fin de verse medianamente mejor. Ella sabia que Isabella, la hermana adoptiva de Edward sentía algo por el, joder se veía desde lejos, ella sentía algo por el. Y obviamente Aline no podía competir con ella. Por Dios, ella misma no se escogería si la decisión cayera sobre sus hombros,

Después sucedió lo del accidente. Ella estaba segura de que si Edward no hubiese llegado a tiempo, ella ahora estaría muerta, siendo sincera, a ella le dio pavor cuando la camioneta se detuvo antes de matarlos, como si algo la empujara para evitar su muerte. Pero a pesar de eso, ella se sentía preocupada por el, el verlo tan frágil, mientras pedía ayuda, la desespero. Y aunque sentía la sangre corriendo por su frente ella se preocupaba por el.

Cuando la subieron a la ambulancia supo que era una exageración, ella sabia que no la había pasado la gran cosa, solo un vidrio la lastimo, pero nada de importancia. Cuando vio que Isabella se subió con Edward sintió coraje, por no ser ella la que fuera con el. Y aunque sabían que era un sentimiento estúpido, no pudo evitar sentirlo.

Sus resultados salieron bien, no estaba lastimada de gravedad, solo un estúpido rasguño, ella sabía que su familia la esperaba a fuera, y también sabían que debían de estar más que incómodos por la presencia de los Cullen en el lugar. Como siempre con sus supersticiones sobre los "fríos" pero a ella poco le importaba eso, solo quería saber se el estaba bien. Pronto el Doctor Harris le dio de alta.

Camino mientras dirigía la silla de ruedas de su padre después de que la dejaron salir de esa habitación. Ella solo pensaba en ver a su mejor amigo, pero había un gran problema, su padre tenia su forma de pensar sobre los Cullen.

-papá, tengo que ver a Edward. –Aline dijo con decisión.

-No. – fue la tajante respuesta de su padre.

-el me ayudo, tengo que darle las gracias.

-No Aline, tu no te mandas sola y lo sabes.

-estoy muy cerca de eso papá.- contesto ella ya muy molesta.

-¿Cómo estas chaparra? – la voz de su hermano menor interrumpió la pelea entre ella y su padre.

-estoy bien mocoso. ¿Podrías llevar a papá a las cajas para pagar? Yo tengo que ir por unas cosas al consultorio, creo que el doctor me dará unas pastillas. – dijo Aline, sin dar tiempo a que su hermano contestara, mientras iba casi corriendo por el pasillo para ver a su amigo.

Cuando llego a donde estaba su amigo, aun descansando supo que no estaba solo. El estaba con Isabella, sabia que estaba mal escuchar cosas que no le incumbían pero poco le importo.

– te amo.- escucho que Isabella le decía a Edward, con una voz dulce.

El sonreía. La veía como si fuese una diosa. Y eso le dolía y mucho

-créelo, te amo. Me canse de alejarme de ti, - contesto Isabella ante algo que Edward le dijo mientras repartía besos en el rostro de el.

-yo también. Te amo Bella. – dijo el mientras se levantaba de la camilla un poco para estampar sus labios sobre Isabella.

Puede que para ella antes hubiese sonado patético, pero sintió que su corazón se estrujaba, se sentía miserable, pero sobre todo se sentí decepcionada de si misma. Decepcionada por no pode hacer algo bien, por no ser lo que el esperaba, por pensar que tenia una esperanza. Se sentó en una silla que estaba en la sala de espera. Subió sus pies a la silla y lloro, se sintió mal y ridícula, pero no había otro método para sacar la tristeza que tenia dentro de ella. Y se dio cuenta de que soñó demasiado.

-¿estas bien?- escucho una voz muy aguda y dulce junto a ella. Y supo inmediatamente que era Alice. Era lo que menos quiere en ese momento, ver a un Cullen.

-si.- fue lo único que dijo aun sin levantar el rostro.

-¿Por qué lloras? ¿Puedo ayudarte? – maldita sea, ella solo quería que Alice se fuera.

-no lo creo. Pero gracias Alice. - levanto su rostro y vio que la chica la veía con tristeza. Pero Ella no quería la lastima de nadie.

-¿pasaras a ver a Edward? – le pregunto.

-no. esta vez no. oye Alice no es por ser grosera, pero tengo que irme, nos vemos luego. – no quería ser grosera. A pesar de todo ella era educada y no podía mandar al demonio a Alice.

-¿quieres que te lleve a algún lugar?

-no. gracias pero mi papá me esta esperando y…

-Aline. Vámonos ya.-la voz de Jacob la salvo de hablar mas con Alice. Nunca había estado más feliz de ver a su molesto hermano menor.

-nos vemos luego. – se despidió Aline, mientras caminaba con su hermano que la tomaba del brazo protectoramente.

-¿Por qué hablabas con ella?

-es una amiga. – contesto Aline no queriendo dar mas detalles de quien era ella.

No se dijo nada mas. Y parece que Jacob ignoro el hecho de que su hermana mayor había estado llorando. En el camino a casa, ella estaba en el asiento de atrás derramando algunas lágrimas silenciosas. Sabia que era malo llorar por alguien, pero había algo dentro de ella que le impedía detenerse.

-¿Qué tienes lee?- le pregunto su padre desde el asiento del copiloto.

-nada papá.- le dijo Aline con voz clara.

-La gente no llora por nada. Dime que tienes.

-me duele un poco la cabeza y estoy estresada.- le contesto esperando que eso fuera suficiente excusa.

Llegaron a su casa. Y Aline subió a su cuarto. No tenia ganas de escuchar el futbol en la televisión como siempre lo hacia en compañía de su padre. Ni de pelear con su hermano por cosas sin importancia. Llego a su cuarto y se recostó en su cama, mientras en su grabadora reproducía un disco con música que esperaba le subiera el animo.

Pero en realidad eso no servía. En ese momento le hubiera encantado tener a su mamá con ella. Para que le aconsejara que hacer. Para que jugara bromas para levantarle el animo. Bueno solo para hacer cosas que hacen las mamás en situaciones como esa.

Yo con ese beso lo que el viento dice a las olas del mar.

Veo en las estrellas, tristeza y nada más.

Siento que la luna comenzó a llorar.

Un segundo beso nada más.

Podrá curarme de lo que dejo el primero.

Un segundo beso nada mas, podrá curarme de lo que dejo el primero.

Si acercas tus labios, prometo hacerte ver

El sol, alguna nube y una luna de miel.

Como dos palmeras que frente a frente están

Solo quiero un beso, y vos no me lo das.

Un segundo beso nada más.

Podrá curarme de lo que dejo el primero.

Un segundo beso nada más,

Podrá sanar el mal que me dejo el primero.

Aline se sintió mucho peor cuando escucho la canción. Con esa canción reproduciéndose en el momento menos indicado, era como una patada en el estomago.

Pero tenia un poco de razón esta canción. Era muy posible que un segundo beso de su amor imposible la hiciera olvidar los sentimientos que dejo el primero.

Edward POV.

Puse mi vista en los cristales que habían caído sobre el lavabo, cuando los vi, se empezaron a mover, ¡se empezaron a mover solos!

Dios ¡que estaba pasando conmigo!. Eso era imposible.

-estas pensando tonterías. – pensé en voz alta. Para sentirme mejor.

-¿estas bien hijo? – escuche que mi madre estaba detrás de la puerta.

-si mamá. Solo se rompió el cristal del baño. – conteste

-no te vayas a lastimar. Mañana yo los recojo. Ahora duerme hijo. – dijo mi madre detrás de la puerta.

Termine de vestirme, para dormir, era extraño por que mi cabeza aun dolía. Me acosté y trate de dormir un poco. Supongo que mañana tendría que ir a la escuela. Además también me quede un poco preocupado por Alee. Mi padre me aseguro que estaba bien, pero yo quería verificar que ella estaba perfectamente bien.

Me acosté en mi cama y apague la luz esperando dormir un poco, el día había sido bastante cansado, pero sobre todo extraño, muy extraño. Primero la camioneta, después lo del espejo. Pero bueno a veces las cosas pasan. No es precisamente que algo este mal ¿o si?.

Después de que estuve pensando en esas cosas sin importancia me prepare para dormir. Me acosté en la posición que siempre ocupo para dormir. Suena extraño pero por lo regular siempre lo hago.

Estaba ya acomodado para dormir, cuando a mi lado sentí el peso de alguien mas en mi cama. Me gire para ver quien estaba ahí, bien podría ser mi madre, ella a veces lo hacia cuando no tenia nada que hacer,. Pero cuando me voltee bien. En la oscuridad vi que no era ella. Pero se veía que era una mujer. Me estire para encender la lámpara, esperando encontrarme a una de mis hermanas, e incluso esperaba encontrarme con Bella, pero al ver bien a la persona que estaba a mi lado supe que no era nadie de mi familia.

-era una mujer vestida de blanco, su cabello era parecido al mío. Solo que el de ella caí en unos delicados rizos encima de la almohada blanca. Tenía los ojos cerrados, en un rostro muy hermoso, y era blanca como la porcelana.

-¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? – le pregunte un poco asustado, pero no era para menos, ella estaba en mi cuarto, acostada en mi cama.

-tu me conoces.- su voz se escuchaba extraña, pero a pesar de eso, era una voz bastante agradable al oído.

-claro que no la conozco. ¿Que hace usted aquí?

-esta comenzando. – me dijo con una voz hueca que era muy deferente a como me hablo la primera vez.

-¿de que habla? Usted… - y no pude completar la frase, por que ella abrió los parpados, pero solo eran cuencas vacías, y por si fuera poco, de sus cuencas y de su boca que estaba abierta ahora, salían arañas. Decenas de arañas, horribles salían de ella. De ese rostro de porcelana bella, ya no quedaba nada. Su piel se empezó a pegar a los huesos de su cara y a ponerse de un color ceniciento. Su aspecto era horrible.

-¡Dios! Esto no puede estar pasando- trataba de convencerme, pero ahí estaba la mujer, acostada, mientras los bichos no paraban de salir de sus cuencas vacías. Mis sabanas blancas, estaba casi negras hervía mi cama en arañas.

-¡POR DIOS NO!

-tranquilo amor, ya paso todo. Solo era un mal sueño.- me decía la voz de Bella mientras sentía sus frías manos pasar por mi espalda.

Todo había sido un sueño. Para ser más precisos una pesadilla. La peor que había tenido en los últimos meses.

-¿Bella? ¿Qué haces aquí? – le pregunte después de que pude procesar que todo había sido un sueño, y que estaba en mi cuarto.

-se podría decir que descubriste mi reciente hobbie nocturno.

-¿Cómo?- le pregunte un poco desorientado. Pero no era para menos, debían de ser como las dos y media de la mañana.

-me gusta verte dormir. – me contesto muy tranquilamente.

-¿Qué fregados estas diciendo? – le dije casi gritando. Por el amor de todo lo sagrado, ella me había visto dormir, hacer lo que las personas hacen mientras duermen. Me había visto babear, roncar, hablar dormido y otras cosas más desagradables que hacen los humanos cuando duermen.

-eres muy lindo cuando duermes.

-¡claro que no! – Le dije casi gritando.- ¿desde cuando lo haces?

-umm algunos meses, tal vez. – me dijo mientras veía como en la oscuridad se encogía de hombros.

-que vergonzoso- dije en un susurro que obviamente ella escucho.

-no lo es. Pero dime ¿Qué soñaste? Estabas muy nervioso. ¿Estas bien?- ni si quiera me dejo contestar a su primera pregunta.

-no soñé nada en especial. Y estoy bien.- le dije en voz baja.

-¿a que le temes? – me pregunto mientras me recostaba en su regazo y empezaba a acariciar mi cabello.

-no lo se. – mi respuesta fue lo mas sincera posible. Ni siquiera yo lo sabía.

-nada te pasara. Yo no lo voy a permitir. – me dijo mientras me basaba la frente. Me sentía como un niño de 4 años. Pero extrañamente me sentía bien.

-gracias. – le dije mientras tomaba su mano y depositaba un beso en ella.

-No dejaría que le pasara nada a la razón de mi existencia. – me dijo mientras tomaba mi mano. – te amo Edward.- sus palabras me llenaron de tranquilidad. Que incluso el sueño anterior no podía borrar.

- también te amo. – le dije desde lo mas profundo de mi corazón…

Bueno aquí esta un nuevo capitulo. Enserio siento la demora. Pero estos días han estado muy ocupados en la escuela. Con los proyectos, las exposiciones, no eh tenido nada de tiempo. Pero es mejor tarde que nunca. Espero que el guste este capitulo nuevo y gracias a las personas que se dan un tiempo para leer esta historia. Y un doble gracias por las personas que invierten unos minutos para poner un comentario.

Quiero agradecer muchísimo a…

11. Winter. Ale 74. Maleja twihard. Lexa 0619. Anita cea. Nana. Noellycullen. Ana. Y Sofia. Por dejar comentario en el capitulo anterior. Enserio muchísimas gracias. Ustedes me animan a seguir la historia. Y me hacen saber que vale la pena seguir con esto.

Esta capitulo va dedicado a ustedes que con sus comentarios me animan a sentarme enfrente del computador y escribir. Enserio gracias. Y espero que les guste.