EL VERDADERO PODER

Nota importante: todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y algunos pedazos de la trama son retomados de el libro carrie del Stephen King yo solo pongo arte de la trama para crear esta historia.

Canción del capitulo: Can you save me?

Artista: Hoobastank

Una pequeña sonrisa se instalo en mi rostro casi inconscientemente…

-hijo ¿estas bien? – pregunto de nuevo mi padre, pero ahora también estaba tocando la puerta.

-si pá, estoy bien. – pensé que con eso se iba a ir, pero el seguía parado fuera de mi puerta. Escuche que el picaporte de la puerta empezaba a moverse. Genial, mi padre quería entrar.

-¿Por qué a puerta esta cerrada con llave? – pude escuchar molestia en su voz. Si no abría yo el iría por las llaves i entraría de todos modos.

Realmente no tuve mas opción, que caminar hacia mi puerta, retirar el seguro y abrir la puerta. Como era de esperarse, casi toda mi familia estaba en el pasillo esperando a que yo abriera la puerta. Y digo casi por que solo faltaban los chicos para tener a toda la familia pegada a la puerta.

-¿Cuántas veces te hemos dicho que no te encierres con seguro? – me regaño mi padre como si le hablara a un chiquillo de cinco años.

-ya se que muchas, pero enserio, ya no tengo cinco años para que me prohíban cosas que son sumamente normales en chicos de mi edad.

-pero el que ya tengas diecisiete no impide que te pueda pasar algo mientras etas encerrado.- - ¿a caso eso me lo estaba diciendo mi hermana que veía el futuro y según ella jamás se equivocaba?

-¿enserio Alice? Tu que ves el futuro, me estas diciendo que me "podría pasar algo". No se supone que en todo caso tú lo verías.

-no siempre es seguro hijo. Ahora dinos ¿Por qué te encerraste? – mi madre me dijo en tono serio, y hasta podía escuchar algo de enojo en su voz.

-por que me dolía la cabeza y quería descansar un rato. – trate de mentir de la mejor manera.

-con mas razón, si te sentías mal no debiste cerrar la puerta.- creo que fue mala idea mentir. Ahora no solo había enojo en las miradas de mis padres Bella y mis hermanas. Sino que también había preocupación.

-Carlisle. Esta pálido, tal vez deberías de revisarlo. – Rosalie dijo casi ordenando a mi padre que me revisara.

-no. yo estoy bien. – no quería que mi padre me revisara. Sabia que si lo hacia, el se daría cuanta que mi pulso estaba acelerado.

-Amor, creo que es mejor que te revisen y…

-¡Estoy bien!

CRASH

-¡chicos! – mi madre grito cuando escucho el objeto de cristal romperse.

¡Dios que si hayan sido mis hermanos!, por que si hubiera sido yo… No.

-no fuimos nosotros. – dijo Jasper después de haber subido al tercer piso con velocidad inhumana.

-no me engañaran con eso además…

-Esme te juro que nosotros no fuimos. – la interrumpió Emmett.

-¿Alice? – pregunto mi padre dudando de lo que mis hermanos decían.

Dios, si Alice me había ciato antes, le diría a mis padres. Eso definitivamente no podía pasar.

-no lo se. – respondió mi hermana con u tono de enojo, era obvio que estuviera enojada. Su poder rara vez fallaba.

-¿Cómo que no lo sabes Alice? – pregunto Bella.

-¿por que tanto escándalo? Solo fue una cosa sin importancia. – trate de desviar el tema.

-si es cierto, de todos modos solo fue una baratija sin importancia. – Emmett trataba de aligerar el ambiente. Eran de esas pocas veces que agradecía que mi hermano mayor abriera la boca.

-supongo que tienes razón, - Dijo mamá casi convencida.

-Edward ¿Qué fue lo que se cayo entes de que nos abrieras? – si. Sabía que no lo olvidarían fácilmente.

-unos libros del escritorio. Es que Emmett me asusto con sus gritos y, moví mal el escritorio cuando me levante a contestarle en la puerta, por eso se cayeron.

-te ves cansado bebe, ve a dormir un rato. Pero por favor no te encierres. – mi madre me dijo lo ultimo casi en una suplica. Me molestaba engañarla. Pero no. ellos no podían saber nada.

Mis padres y mis hermanos se fueron a sus habitaciones. Y me quede solo con Bella afuera de mi habitación.

-¿dormirás? – pregunto después de que entramos a mi habitación. Nada me hubiera encantado más que quedarme a conversar con ella hasta tarde, pero el dolor en mi cabeza y en mis ojos no me dejaba en paz.

- si. Me duele un poco la cabeza, siento no poder pasar más tiempo contigo ahora.

-te equivocas cielo. No hay nada que me guste mas "dormir" contigo.

-por favor, deja de recordar eso. No es muy lindo saber que tú observas todo lo que hago mientras estoy dormido. – era muy incomodo.

-pero si a mi me encanta verte dormir. eres tan maravilloso. – dijo mientras rosaba su nariz contra mi mejilla.

-si debo de ser genial cuando hablo dormido, hago sonidos raros, y algunas otras cosas desagradables.

- ya cielo, no seas dramático. Sabes que todo de ti me fascina.- una sonrisa se instalo en mi rostro. Aun se me hacia algo extraño que ella encontrara algo de fascinante.

-no soy dramático. Soy realista. ¿Podrías esperar en lo que me cambio para dormir? – se que mi preguntas era tonta. Por que yo ya sabía la respuesta.

-sabes que si. Ahora corre a cambiarte para que ya puedas descansar. – debo de admitir que a veces era algo incomodo que ella me sobreprotegiera, pero al mismo tiempo me gustaba sentirme amado por ella.

Casi corrí al baño con mi pijama en la mano para poder cambiarme y llegar de nuevo con Bella. Me cambie lo más rápido que pude ignorando el dolor en mi cabeza. Cuando termine, camine hacia el lavabo ´para lavar mis dientes. Y me di cuenta de que el espejo de mi baño había sido remplazado. Un escalofrió me recorrió el cuerpo cuando recordé lo que le había pasado al espejo anterior. Ahora estaba seguro que algo andaba mal conmigo.

"Telequinesis" estaba seguro de que era eso. Pero ¿Por qué yo? Aun no entendía el como o el porque yo tenia ese poder. Estaba mas que seguro que no había sido mi imaginación. Desde que era pequeño siempre me pasaron cosas extrañas, pero ahora estaba casi seguro de que ninguno de los acontecimientos extraños de mi corta vida había sido coincidencia.

Salí del baño, aun con mi mente puesta en lo que había descubierto esta tarde. Pero rápidamente olvide todo cuando vi a Bella sentada en mi cama en la misma posición en que había estado cuando me metí al baño.

-¿estas bien?- fue lo primero que dijo en cuanto me vio salir del baño.

-si. ¿Por qué lo preguntas?

-no se. Te noto extraño. ¿Segurísimo que estas bien?- me dijo mientras ponía una de sus pequeñas y frías manos sobre mi mejilla.

-ya te dije que si amor. No te preocupes. – trate de calmarla. Su rostro reflejaba preocupación, y eso no me gustaba en lo mas mínimo.

-¿Cómo no me voy a preocupar por el amor de mi existencia? – su pregunta hizo que se me acelerara el corazón de felicidad. "Amor de su existencia" eso era yo para ella.

-te quiero mucho. –le dije mientras la enredaba mis brazos en su pequeño cuerpo.

-es hora de dormir para el humano. -Me dijo de repente mientras me jalaba hacia mi cama que ya estaba abierta. Supuse que había sido ella.

-pero si son las nueve apenas. – le dije después de ver mi reloj.

-si. Pero me habías dicho que te sentías mal. Es mejor que duermas corazón.

-esta bien. Ya voy a dormir. – le dije de manera resignada. Era obvio que jamás ganaría una pelea con ella.

Me a coste y poco a poco me fui durmiendo mientras sentía que las frías manos de Bella acariciaban mi cabello.

-¡DEJA DE HACER ESO MALDITO! – esa voz yo la conocía. Jamás la había olvidado, y ahora la volvía a escuchar.

Estaba de nuevo en la casa de Edward Masen. Yo a pesar de ser muy pequeño cuando Salí de ahí aun recordaba el tapiz, las puertas los pasillos. Aun recordaba todo.

-¿Dónde ESTAS? – escuchaba sus gritos acompañados de sonidos de cristales estrellándose. - ¡DEJA DE HACERLO DEMONIO!

Sabía que era yo el causante de los cristales rotos. Quería detenerme. Pero no podía, aun pasaban objetos flotando a través de la habitación.

Reconocí que habitación era. Era la sala, recordé que cuando era pequeño me gustaba ´pasar tiempo ahí. Me encantaba pasar horas viendo los retratos de Elizabeth. Y ahí seguían tal y como los recordaba.

-¿QUÉ HACES AQUÍ? TU NUNCA Debes DE ESTAR AQUÍ. – la voz furiosa de Masen. Por instinto me gire hacia donde se escuchaba la voz, y cuando lo hice, todos los retratos y las figuras de porcelana que estaban en la habitación se precipitaron hacia el suelo.

-¡TU ERES EL DEMONIO! - mi sangre se congelo. Esa no era la voz de Masen. Era la voz de mi papá. Carlisle venia hacia a mi con su velocidad sobre humana. Solo pude sentir sus manos frías sobre mi cuello y empezaba a ejercer presión.

Trataba de gritar, pero el aire a mis pulmones no llegaba. Entonces escuche una voz dulce pero a la vez aterradora. La voz de una mujer.

-tu tienes el poder…

-¡amor tranquilo! – escuche la voz de Bella que me hablaba al oído. Su voz estaba llena de miedo.

-tranquilo hijo, ya paso. – esa era la voz de mi padre. Cuando abrí mis ojos vi su rostro que como siempre me irradiaba paz. Esa paz que solo un padre podría dar.

No lo pensé dos veces. En cuanto lo vi, no pude evitar el impulso de abrazarlo, no lo pensé mas de dos veces, me lance a sus brazos, como cuando tenia ocho años y el llegaba del hospital, y yo lo saludaba en cuanto llegaba.

-tranquilo Campeón, ya paso. – el acariciaba mi cabeza con una ternura que solo un padre podría profesarle a un hijo. Y yo me sentí tan bien, tanto así que mi pesadilla dejo de tener importancia.

-¿estas bien bebe?- escuche la voz de mi madre preguntar desde el otro lado de la cama, la verdad no me había dado cuanta de su presencia.

-si mamá.- le conteste con la cabeza hundida aun en el pecho de mi papá.

-¿seguro que estas bien enano? – me pregunto mi hermano Emmett. Cuando escuche su voz empecé a ver alrededor del cuarto, y me di cuenta de que mis hermanos también estaban ahí.

-si. ¿Por qué estaría mal? – pregunte con miedo. No sabia que había pasado como para que mi familia estuviera alrededor de mi cama con cara de preocupación.

-es que te empezó a faltar la respiración mi amor. Nos asustaste mucho. – me dijo Bella mientras acariciaba una de mis manos.

-yo…lo siento.

-no tienes que preocuparte hermanito. Pero es mejor que duermas. Mañana será un día medio pesado en el instituto. – Alice me dijo dándome un beso en la frente, para después jalar a Jasper hacia su habitación.

-Alice tiene razón. Mejor dejamos descansar a Edward. Que duermas bien hijo. – mi padre se despidió de mi y se llevo a Esme a su habitación, y Rose hizo lo mismo con Emmett.

Cuando me quede solo en mi habitación con Bella, ella me abrazo muy fuerte, pero no lo suficiente como para hacerme daño. Su abrazo estaba lleno de amor, y me hizo sentir todavía mejor.

-me asustaste mucho pequeño.

-perdóname Bell's.

-¿Qué es lo que te da tanto miedo? - su pregunta me puso nervioso.¿ Y si había escuchado algo que no tenía que escuchar?

-¿Qué? – fue la respuesta mas importante que le pude dar.

-estabas dormido, pero no tenias paz. Tu corazón latía muy fuerte. –me miraba con preocupación, y eso me hacia sentir mal. Yo era el responsable de esa mirada de temor en su bello rostro.

-no es nada.

-nunca dejare que te hagan daño. – su mirada ahora tenia un sentimiento. Decisión.

-gracias. – fue lo único que pude contestarle.

-te amo mas que a nada en el universo. – dijo mientras sus labios se unían a los míos en un casto beso.

UN MES DESPUÉS.

Ya había pasado algo de tiempo desde que descubrí lo que podía hacer. Y ahora podía casi hacerlo sin dolor. Debo de aceptar que en un principio me dio miedo. Pero que no es normal que un humano normal pudiera hacer tal cosa.

Pero después comprendí que no era del todo normal. Las cosas en mi familia iban como siempre, seguían siendo los mismos y en parte, me tranquilizaba que las cosas estuvieran tranquilas.

Ellos no sabían nada. Y era mejor que las cosas siguieran así. Cada vez que veía a mi padre, no paraba de recordar el sueño que tuve.

Ese sueño, donde mi papá me veía con odio y me gritaba que era un demonio. Cada vez que recordaba ese terrible sueño, me hacia sentir mas seguro en mi decisión de no decir nada a mis padres.

Mi relación con Bella cada vez iba mejor. Ya no tenia esos cambios de humor en repentinos, pero creo que eso se debe a que el tiempo que pasaba con mi amiga Aline, había disminuido bastante.

Últimamente no veía mucho a mi amiga. Salvo en las clases donde nos tocaba juntos. Y eso solo era un saludo cordial y nada más.

Francamente extrañaba escuchar música con ella. Me divertía mucho cuando ella empezaba a cantar en español, y más cuando ella me animaba a cantar.

Justo ahora me encontraba en mi habitación acostado observando la luz del foco parpadear. Estaba muy aburrido en mi habitación, y mis hermanos mi padre y Bella, había ido a cazar. Y mi madre estaba en la cocina preparándome la cena.

El sonido de mi teléfono interrumpió mis pensamientos. La verdad tenía una flojera inmensa y no quería contestar. Pero el sonido era insistente e irritante. Así que no tuve opción más que levantarme y contestar mi celular.

Cuando vi quien llamaba me sorprendí bastante. El nombre de Aline estaba en la pantalla junto con su foto que tenia como foto de contacto.

-hola Aline…

-necesito que vengas a mi casa ahora. – la voz autoritaria de mi amiga me sorprendió mucho.

-¿para que?

-no preguntes y ven.

-pero…

-cállate y hazme caso. Te veo en donde tu hermana te vino a recoger cuando viniste a mi casa. ¿Recuerdas donde es?

-si. Voy para allá.

Colgué el teléfono y tomo las lleves de mi auto.

-¿A dónde vas hijo? Ya es muy tarde- me pregunto mi madre cuando vio que estaba a punto de salir.

-es que Aline me necesita. Tengo que ir para allá.

-no puedes ir a la reserva Edward. – su voz fue dura. Pero sabia que no me iba a costar trabajo convencerla.

-no ira a la reserva. Iré a la frontera. Es que me necesita de urgencia, y no puedo abandonar a una amiga.

Su rostro parecía dudar. Pero sabía que ella no iba a dejar que abandonara a Aline por mas Quileute que ella fuera.

-solo en la frontera, y te quiero aquí temprano Anthony. – mi madre me miro amenazante y me llamo por mi segundo nombre. Lo cual hacia siempre que quería imponer su autoridad sobre mi.

-si mami, gracias. – le dije mientras le daba un beso en la mejilla, para después salir disparado hacia mi auto.

El camino hacia la push fue rápido, y bueno tengo que admitir que el que haya sido rápido se debía a que no tenía a nadie de mi familia pidiéndome que bajara la velocidad, y no es que fuera muy rápido. Pero si iba un poco mas del límite de velocidad que me era permitido.

Cuando llegue a la frontera del territorio de los "lobos" y el de mi familia, pude ver el auto de Aline estacionado justo del otro lado de donde estacione el mío. Antes de bajar, le hice una señal con las luces para que supiera que había llegado.

Cuando baje del auto, vi que ella ya estaba parada esperándome. Tenia el cabello mas desordenado de lo normal, y esta vez sus lentes estaban enganchados en su blusa. La verdad se me hizo muy extraño que ella no tuviera sus lentes puestos. En los meses que la conocía, casi nunca se los quitaba.

Cuando llegue frente a ella, pude ver que sus ojos estaban llorosos y rojos. Sus pestañas estaban pegadas por sus lágrimas. Cuando estaba a punto de preguntarle el por que de su estado de animo. Paso lo mas extraño de todo lo que imaginaba que iba a pasar.

Ella estrello su pequeña mano en mi mejilla. No es que el golpe hubiera dolido. Pero si me dejo en shock cuando ella hizo eso.

-se puede saber el por que a sido eso – le pregunte después de su pequeño ataque de ira.

-tu lo sabias ¿verdad? – me pregunto con un tono de reproche enojo y decepción.

-¿de que hablas?

- sabias que las leyendas de la tribu eran verdad. Lo sabias y no me dijiste nada. – estaba mas que enojada. Y parecía que quería llorar. Cuando vi esa expresión en su rostros, olvide el golpe que me había dado, y no pude evitar las ganas de abrazarla. Así que no me contuve mas, y la abrace y pronto sentí que sus lagrimas manchaban mi camisa.

-tranquila Alee. ¿Podríamos ir por partes? Es que francamente no te entiendo nada.

-dime tu que sentirías al ver a tu hermano convertirse en un animal gigante – su rostro reflejaba enojo y mucho dolor.

-¿Cómo es eso? ¿Un animal gigante?

-un lobo enorme. Cuando lo vi me dio tanto miedo. Y después mucho coraje, por que mi papá lo sabía. Y nadie me dijo nada.

-bueno. Pero como querías que te lo dijera, yo no lo sabia y…

-¡No mientas! Claro que lo sabias. Y puede que hasta seas uno de ellos. – sus ojos estaban prendidos de enojo y furia. Y algo me decía que al decir "ellos" hablaba de mi familia.

-sigo sin entenderte Aline.

-Eres un frio. Mi padre me lo dijo. Enserio que no puedo creer que no me lo dijeras, enserio que pensé que éramos amigos. – de verdad, esta niña estaba loca. ¿Me estaba reclamando por que según ella yo no le había dicho que era un frio?

-Aline, claro que somos amigos, pero yo no soy un "frio"

-¿entonces esas historias de vampiros son verdad? ¿tu vives con ellos? – sus preguntas cada vez me acorralaban mas. Era obvio que ella ya lo sabia, y era estúpido negarlo.

-si. Si lo son

-¿y por que no me dijiste nada? – su mirada acu8sadora me ponía incomodo.

-no te lo podía decir. – le conteste, entonces sus ojos se volvieron a poner llorosos.

-¿no se supone que soy tu amiga? ¿Qué acaso no te eh demostrado que puedes confiar en mi?

-claro que eres mi amiga. Pero enserio que yo no sabia nada de eso de los lobos.

-¡estoy tan enojada! Mi padre sabio lo preocupada que estaba por mi hermano, y aun así no me dijo nada.

-sus razones debió de tener. Pero no te pongas asi chaparra. – trate de animarla. Me dolia verla llorar.

-enserio lamento haberte dicho todo lo que te dije. Fue estúpido de mi parte reclamarte por algo que tu ni idea. – pude ver la vergüenza en sus ojos.

-si Aline, estoy muy enojado…

-perdón por todo. Por el golpe, por los gritos por…

-estoy enojado contigo por dudar del cariño que siento hacia a ti. ¿Cómo puedes pensar que no confió en ti? Eres mi mejor amiga. – interrumpí su discurso de disculpas. La verdad no me había molestado nada de lo que me dijo. Yo la entendía. O por lo menos trataba de hacerlo.

-gracias por no enojarte. Enserio gracias.- sus lagrimas volvieron a salir de sus grandes ojos negros.

-te quiero mucho Alee. – la abraza y ella correspondió a mi muestra de cariño.

-yo también Cullen. Te extrañaba.- sus palabras me sorprendieron, sabia que últimamente no pasábamos mucho tiempo juntos, y de alguna manera me sentí feliz al tener a mi amiga junto a mi.

-yo también te extrañe loca. – revolví su enmarañado cabello negro y ella me dio un puñetazo amistoso en el hombro.

Me sentía feliz. Por que había recuperado a mi pequeña Alee.

¡Hola! Aquí esta un nuevo capitulo de esta historia. Espero que les guste este capitulo, ya saben esta dedicado a todas esas personitas que leen esta historia y que aparte de eso me apoyan con un comentario.

Ya llegamos a los 102 comentarios. (\^o^/) enserio muchísimas gracias. Por dejar su opinión y hacerme saber si les gusta o no la historia.

Además aprovecho este espacio para responder una pregunta que me hicieron. Me preguntaron que cada cuento actualizaba. Y pues yo actualizo cada vez que la escuela o el tiempo me lo permiten. Y trato de hacerlo lo mas rápido que pueda.

Bueno eso es todo. Y espero leerlos en el próximo capitulo.

¡GRACIAS!