EL VERDADERO PODER

Nota importante: todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y algunos pedazos de la trama son retomados del libro carrie del Stephen King yo solo pongo parte de la trama para crear esta historia

"Le basto con un interrogatorio insidioso, para comprobar una vez más que los síntomas del amor son los mismos del cólera"

"El amor en los tiempos del cólera" (Gabriel García Márquez)

1

Todo estaba oscuro, y muy silencioso, y eso hacia todo el entorno aún más aterrador. No recordaba cómo había llegado a ese lugar, pero quería salir de ahí.

¡Deja de hacer lo que sea que estés haciendo maldito niño!

Reconocí esa voz ronca de inmediato, era mi padre y de nuevo me gritaba como cuando era un niño. De inmediato lo supe. Yo estaba en un sueño.

Trataba de despertar, pero cada intento era en vano, yo seguía perada en medio de esa estancia oscura. Trate de enfocar mi vista para buscar una salida. Parpadee varias veces para tratar de ver mejor en la oscuridad. Y juro que dese nunca haberlo hecho.

En una esquina de la habitación había uno muebles viejos, y estaba esa muñeca de porcelana tan horrible que fue la causante de las pesadillas de mi niñez. Y reconocí el lugar. El maldito lugar, era el sótano de la casa de Masen.

Los gritos seguían, yo cada vez tenía más miedo. Me sentía como el niño de cinco años que lloraba porque lo sacaran de ese horrible lugar. No se en que momento empecé a llorar. Tenía tanto miedo. En un momento de desesperación, empecé a golpear la puerta tratando de derribarla. Pero todo era inútil.

-¡Abre la maldita puerta! – grite con todas mis fuerzas, pero la puerta no se abrió. -¡Abre la puta puerta maldito! – cuando ese grito salió de mi garganta, la puerta callo hacia afuera con un sonido sordo.

Después de eso se dejaron de escuchar los gritos de Masen. Y eso de alguna manera me hizo sentir mejor.

Quiera salir de esa casa, quería regresar con mi familia. Así que no lo pensé y subí las escaleras para llegar a la sala. Todo seguía igual que la última vez. Eso me aterro y corrí hacia la puerta, pero un grito de dolor detuvo mi huida.

Mi corazón se aceleró cuando identifique la voz de la persona que gritaba. Era Bella. Corrí hacia la cocina que era de donde yo identificaba que venía el sonido. Y mis rodillas no soportaron mi peso cuando vi a Bella.

Ella estaba en medio de esa habitación de rodillas, y una fuerza invisible sostenía sus brazos y el sonido que hacían estos por la fuerza ejercida sobre ellos era horrible, sus huesos crujían, y su rostro estaba lleno de dolor y angustia.

Y aunque yo quería detener a lo que sea que estaba lastimando a mi Bella, no podía moverme hacia ella.

-por favor hijo. ¡Basta! – es cuche la voz de mi madre que sonaba desesperada desde algún lugar de esa maldita casa.

Yo no podía despegar la vista de Bella, sus gritos eran horribles, y su rostro tenía una mueca de dolor. Quería detenerlo, quería que dejaran de lastimarla, pero no podía moverme, solo podía observar a escena con terror.

Los brazos de Bella crujían, y después paso. Sus brazos se desprendieron de su cuerpo y su cabeza fue arrancada de tajo por una fuerza invisible. Su cuerpo cayo hacia adelante, y yo me sentía morir.

Su cabeza giro hacia donde yo estaba y vi que sus ojos dorados estaban abiertos sin expresión alguna. Quería morir desaparecer, estaba desesperado. Quería gritar sollozar, pero ningún sonido salía de mi garganta.

-¿te das cuenta de lo que has hecho maldito engendro? – la voz de Masen resonó por toda la habitación, y entonces lo entendí todo. Cuando vi el cuerpo de Bella destrozado, y a lo lejos escuchaba los sollozos de mi familia.

Ya la había matado. ¡Dios mío! Haba sido yo…

2

-¡NOOOO!

-tranquilo mi niño, ya paso todo. – la voz de mi padre sonaba nervioso, y sentía sus frías manos acariciando mi cabello. Pero nada me podía dar paz. Dios, había matado al amor de mi vida.

Escuchaba que de mi pecho salían sollozos interminables, y podía ver el rostro de angustia de mis padres, pero no podía hablar. No podía.

-tienes que tranquilizarte hijo. – mi padre me sacudió con algo de fuerza.

-¡la mate! – fue lo que salió de mis labios después de tanto batallar por poder emitir un sonido.

-¿de que estas hablando amor?

-La mate. Yo la mate.

-campeón, necesito que te tranquilices, fue todo un sueño. – mi padre me veía con preocupación.

-¿fue un sueño? – esperaba que solo haya sido un sueño.

-escucha Edward. Tienes fiebre y estas temblando. Así que necesito que te calmes. Todo paso mi niño. – mi padre tenía puesta su mano sobre mi frente en un intento de bajar la fiebre que supuestamente tenia.

Mi madre salió corriendo de mi habitación y papá se quedó conmigo. Me sentía mal. Mi cabeza punzaba, y no podía evitar los temblores que sufría mi cuerpo.

No sé en qué momento me quede dormido, y esta vez fue un escaso sin pesadillas ni sueños.

Me despertaron unas horribles ganas de vomitar. y no sé cómo me levante de mi cama tan rápido y corrí hacia el baño.

Deseche lo poco que había comido durante el día, y pronto sentí una fría mano sobre mi frente.

-¿mi niño que tienes? – escuchaba la preocupación en la voz de mi madre. Pero o pude contestar porque de nuevo unas horribles ganas de vomitar se apoderaron de mí.

No podía contestarle a mi madre, porque ni yo mismo sabía lo que me pasaba, mis oídos pitaban y me dolía mucho la cabeza. Cuando deje de vomitar, mi madre me sostuvo mientras mi padre bajaba la tapa des escusado, y mi padre me ayudo a sentarme.

-¿te sientes resfriado hijo? ¿Comiste algo en mal estado? – mi padre estaba enfrente de mí, me miraba tratando de identificar cual era la causa de mi malestar.

-no lo sé. – mi voz se escuchaba débil, rasposa y horrible.

-aun tienes fiebre hijo, tendremos que llevarte a hospital, quiero hacerte unos estudios…

La voz de mi padre sonaba cada vez más lejana, la habitación empezó a dar vueltas a mí alrededor, mi vista se nublo, y poco a poco todo empezó a ser más difuso, hasta que todo a mi alrededor se volvió oscuro.

3

Sostuve a mi hijo antes de que cayera al suelo, ignorando el grito de terror de Esme. No sabía lo que le estaba pasando. Pero sentía su cuerpo muy caliente, y su corazón estaba acelerado.

-¿Qué le pasa? Carlisle. – mi esposa gritaba detrás de mi mientras yo llevaba a mi hijo a su cama. – ¡dime que le pasa!

-¡maldita sea! ¡No lo sé!

Nunca la había gritado a mi esposa, pero el miedo se apodero de mi, yo no quería que le pasara nada a mi hijo. Y antes de que le pidiera a Esme que trajera mi maletín, Alice ya se encontraba en la habitación con mi maletín en las manos.

-¿Qué le paso a Edward? – podía escuchar la preocupación de mi hija, pero también su frustración.

-no lo se. Necesito revisarlo. – necesitaba calmarme, para poder ayudar a mi hijo. Pero con Esme y Alice iba a ser casi imposible. – necesito que esperen afuera mientras yo lo reviso. – les dije mientras sacaba el estetoscopio de mi maletín.

-yo no voy a ir a ninguna parte hasta que me digas que es lo que tiene mi hijo. Carlisle.

-¡y no la sabré si no salen de la maldita habitación! – me arrepentí de mi arranque de ira cuando vi a Edward removerse intranquilo en su cama, y al ver el rostro descompuesto de mi esposa. – por favor solo salgan. Yo les avisare de cualquier cosa.

-vamos Esme. Confía en Carlisle. – mi hija Alice guio a Esme hasta la puerta y yo le agradecí inmensamente.

Cuando mi esposa y Alice salieron del cuarto y me quede solo con el cuerpo de mi hijo, que aun inconsciente se movía en pequeños espasmos a causa de los escalofríos.

En ese momento fue como se yo hubiese perdido toda la experiencia que había conseguido tras décadas y décadas de ejercer como médico. Pero tenía que controlarme si quería ayudar a mi hijo.

Cuando estaba por terminar el chequeo, mi hijo se empezó a remover en medio de sus delirios por la fiebre, y a los pocos minutos, el abrió sus enorme ojos verdes, que se veían brillantes por la fiebre.

-¿papá?- su voz se escuchaba ronca y débil.

-¿Cómo te sientes campeón?

-no lo sé, me duele la cabeza y tengo sueño.

-descansa hijo. Voy avisar que estas bien.- me acerque mas a el y le di un beso en la frente.

Salí de la habitación y a fuera estaba toda la familia, en su semblante estaba dibujada la preocupación.

-¿Cómo está mi hijo Carlisle? ¿Qué es lo que tiene?

-no lo se Esme, tiene demasiada fiebre pero no parece estar resfriado.

-pero ¿ya está consciente? –pregunto Emmett con nerviosismo.

-acaba de despertar, ahora solo esta dormido. – vi como Rosalie y Esme suspiraban de alivio. – chicos necesito que vayan a la farmacia a comprar algunos medicamentos. –les dije a Jasper y Emmett.

-claro Carlisle, solo dinos que tenemos que traer.

Les di la lista de las medicinas que necesitaría y ellos salieron rápidamente a comprarlas. Cuando me disponía a volver al cuarto de Edward la voz de Alice me detuvo.

-papá. ¿Mi hermanito se pondrá bien cierto? – rara vez los chicos nos llamaban así, y sabía que era por lo preocupante de la situación.

-tratare de que sea asi hija. – me acerque para revolver su corto cabello y le di la espalda para entrar a la habitación de mi hijo. Sentí la presencia de Esme detrás de mí.

-mi pobre niño. – se lamentó mi esposa al ver a Edward bañado en sudor y removiéndose a causa de los escalofríos.

-estará bien amor. –puse mi mano en su hombro. – siento haberte gritado de esa manera hace un rato.

-te entiendo. Estas preocupado.- alzo su mirada y la clavo sobre la mía. – ¿Qué fue lo que le paso a nuestro hijo Carlisle?

Me sorprendí al ver que no tenía una respuesta a su pregunta. Lo había examinado por completo y no encontré nada anormal en su organismo aparte de la fiebre que lo aquejaba.

-aun no lo sé Esme.

-crees que este así por la partida de Bella. – no supe que contestarle a mi esposa. – no debería de estar así, Bella lo quiere y volverá.

-no lo sé Esme. No sé si esta así por la partida de Bella, tampoco sé si ella volverá. De lo que estoy seguro es que ella no cumplió su promesa.

-¿de qué promesa hablas Carlisle?- pregunto mi esposa con duda en su mirada.

-ella me prometió que no lastimaría a mi campeón.

Puse la mirada sobre la cama donde descansaba el cuerpo tembloroso de mi hijo, y mi pecho se comprimió de dolor cuando escuche que llamaba a Bella con su voz débil. Bella por primera vez me había fallado.

4

Han pasado 3 semanas desde que ella se fue. Aun no sé qué fue lo que le molesto tanto para que ella tomara la decisión de marcharse. Pero cada día que pasaba la extrañaba más. Y el dolor en mi pecho aumentaba cada vez más.

Alice me mantenía informado sobre ella, me decía que estaba bien, pero nunca podía decirme con exactitud donde estaba. Sus decisiones no eran claras, se movía de lugar y no se quedaba mucho tiempo en una zona determinada.

Estas tres semanas también han servido para que yo preocupe de manera inútil a mi pobre familia. Sabía que estaban angustiados por mi estado de salud, pero ni yo entendía que me pasaba.

No había asistido a la escuela durante este tiempo. Desde la noche del día en que ella se marcho mi cuerpo ha estado mas extraño de lo costumbre, y mi padre me había prohibido ir al colegio. Así que desde hacía 3 semanas tampoco sabía nada de Aline.

Durante este tiempo no he intentado usar el "poder", por alguna razón las pocas veces que lo he utilizado (incluso de manera accidental) me he sentido débil y uy extraño, y no quería preocupar a mi familia poniéndome aun peor.

Hoy era lunes, y estaba decidido a asistir a la escuela aunque no tuviera el mas mínimo interés en ir. Aun no estaba totalmente recuperado, pero después de rogarle a mi padre para que me dejara continuar con mis actividades normales, el al fin había accedido.

Cuando baje a la sala, mi desayuno estaba listo y después de ser reñido por mi madre por solo "picotear" mi comida, Sali rumbo a la escuela con mis hermanos. Y cuando llegamos al estacionamiento vi a la persona que en realidad quería ver.

-Edward ¿Qué paso? ¿por qué te ausentaste tanto tiempo?

-no te preocupes Aline, estoy bien.

-¿Por qué no contestaste mis llamadas? Estuve preocupada por ti. – sus ojos me decían que era sincera y había estado preocupada por mi.

-digamos que no me encontraba en condiciones de venir Aline.

-me alegro de que estes mejor. –me dijo mientras tomaba mis manos. Sabia que mis hermanos estaba viendo tal escena, pero no podía apartar mis manos de las de ella.

5

Después de la tediosa mañana, sabía que venía una materia en la que no tenía el mas mínimo interés. Gimnasia.

Entre al gimnasio y entregue mi justificante con el profesor. El me miro de manera prepotente y me indico que me sentara en una de las gradas del gimnasio.

La clase empezó y vi a mis compañeros que empezaban a jugar el clásico juego de los quemados. Y agradecí enormemente el no participar en ese maldito juego

Todo parecía ir bien, no estaba prestando demasiada atención en el juego, como siempre mis pensamientos iban dirigidos a la chica de enormes ojos color miel.

-¡Cullen! – escuche una voz asquerosamente familiar. Levante el rostro para decirle alguna maldición al imbécil de Newton. Pero al instante ante mi vista apareció un balón que iba a estrellarse contra mi cara.

Iba a tal velocidad que ni siquiera pude meter las manos para amortiguar un poco el golpe. Solo sentí el fuerte impacto contra mi rostro y todo se empezó a poner negro a mí alrededor….

-¡eres un pendejo Newton! – escuchaba la voz de mi amiga a lo lejos. –por favor Edward despierta.

-creo que deberíamos llamar a una ambulancia, el chico lleva ya mucho tiempo inconsciente. - dijo una voz desconocida. Y empecé a percibir un olor a alcohol cerca de mis fosas nasales.

-vamos Edd, me estas preocupando, abre los ojos por favor. – escuche la voz sollozante de mi amiga. Y entonces lo recordé todo. Newton mi había golpeado con un estúpido balón.

Mis ojos se abrieron de golpe y lo primero que vi fue a Aline. Tenía los ojos rojos y sostenía una toalla con manchas de sangre en sus manos, supe que esa sangre había provenido de mi nariz, y sentí la furia arder en mi interior.

Cuando ese sentimiento me embargo, algo extraño paso en el gimnasio. Los estantes de material de deportes cayeron estrepitosamente al piso y las pelotas que estaban en el piso empezaron a rebotar sin razón aparente.

Todos se alarmaron y quitaron la vista de mí. Al ver el rostro de temor de Newton no pude evitar que una sonrisa escapara de mis labios.

-¿Qué es lo que estás haciendo Edward? –todos estaban atentos a lo que estaba pasando en el gimnasio, todos menos una persona.

Aline me veía con temor y desconcierto. Ella sabía que yo era el causante de tal perturbador acto. Ella sabía que yo tenía el poder…

Hola. Sé que ha pasado demasiado tiempo desde que actualice por última vez esta historia, y creo que jamás me había atrasado tanto pero prometo que no abandonare la historia. Y la continuare hasta el final.

La razón por la que no actualice desde octubre del año pasado fue la siguiente.

Como sabrán algunas, yo soy de México, y cuando aquí terminas o estas por terminar el bachillerato si quieres seguir estudiando pues tienes que hacer un examen para ingresar a la educación superior. En México es un tanto difícil ingresar a una universidad pública, ya que personas de todo el país e incluso de otros países concursan para ingresar a la institución.

Así que durante ese tiempo hasta el 12 de marzo me estuve preparando para mis exámenes para ingresar a la universidad.

Justo antier me dieron los resultados y obtuve los aciertos necesarios para ingresar a la carrera solicitada. Así que primeramente Dios el próximo ciclo escolar seré estudiante de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.

Así que pido una disculpa enorme por dejar abandonada la historia por tanto tiempo, y gracias a las personas que comentaron esta historia. Este capítulo va dedicado a ustedes.

Espero poder actualizar pronto y también espero que dejen sus comentarios, opiniones críticas constructivas etc.

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