La primera impresión de Harry era que todos eran bellísimos. No había podido dejar de mirarlos durante los primeros segundos como si estuvieran sus propios reflectores que atrajeras las miradas. La que supuso seria la abuela de Artemis parecía tener el resplandor plateado mas fuerte en la habitación, y al mismo tiempo parecía que hacia embellecer a los que estaban a su alrededor. ¿Qué podía decir de ella? Tal vez era anciana, pero aún así poseía un tipo de belleza que tal vez la edad otorgaba intensificado por ese resplandor plateado, Harry supuso que en su juventud tuvo que ser una mujer muy hermosa.
Había experimentado la misma sensación antes, Harry recordó el día en que Artemis entro al salón acompañada del director, estaba concentrado en su libreta y el feo dibujo que estaba haciendo de Dudley cuando sus ojos se movieron sin su consentimiento hasta la figura que acompañaba al director Ferraz. Era una niña de su misma edad, mas bonita que cualquiera otra en la habitación que parecía iluminada por su propia belleza; y no lo decía literalmente, había un tintineante y apenas visible resplandor alrededor de la muchacha, en aquel momento había pensado que debía ser el efecto de la luz que brillaba sobre ella.
Le había parecido una trágica belleza por la mirada aburrida y la expresión resignada en su rostro. Le había tomado a Harry un par de segundos dejar de admirarla cuando escucho su nombre, él no se había reído a pesar de que le había parecido un nombre inusual. Y al observar la reacción de la muchacha, no parecía sorprendida o enojada, el único cambio que hubo en ella, era que su expresión resignada solo había aumentado.
Cuando Harry se volteo a Artemis, quien estaba a su lado, incluso el tintineante parpadeo de luz plateada que irradiaba parecía haber aumentado, aunque no mas que el de su madre, al que Harry se había acostumbrado.
—Esto si que es una grata sorpresa—dijo la señora Bradley que se unió a Artemis que ya había corrido a saludar a los señoras mas grandes.
Harry no sabia que pensar de aquello, pero se sentía cómodo entre la familia de Artemis que ni siquiera habían saltado de su lugar a saludarlo como la gente del caldero chorreante. Aunque tal vez pensó que era por que Artemis solo lo presento como Harry sin molestarse en decir su apellido. Ella lo había dejado en la sala rodeado con sus primos mientras iba a dejar sus cosas a su habitación.
—¿Qué cuentas? Espero que no estés tras mi linda primita—el primo de Artemis le sacudió el cabello casi tirándole los lentes—. O estarás en problemas.
—Déjalo en paz, Derek—dijo la chica que tenia un gran parecido físico con él—. Perdonadlo. Es un tarado, es de nacimiento y no hay nada que podamos hacer.
Ella le sonrió detrás del sillón.
—También te quiero, hermanita.
—Pobrecito—dijo otra muchacha apareciendo entre ambos hermanos—. Algún día encontraran una cura para ti.
Ambas muchachas rieron.
—Se que me molestas para ocultar el gran amor que sientes por mi—dijo Derek en un tono serio aunque sonreía.
No estaba seguro si hablaba en serio o bromeaba. La muchacha que Harry supuso que no era su familiar se carcajeo a todo lo que daba junto con la hermana de él.
—Sueña, Jones.
—Hermanito, lo único que puedo reconocer sobre ti—dijo su hermana—. Es que tiene un gran sentido del humor ¿no, Danny?
—De acuerdo—la muchacha se giro a Harry, sus grandes aretes apenas eran visibles bajo su cabellera rubia dorada—. Por cierto, soy Danny Smith. Dannielle, de hecho, ¿y tu que tal?
—Encantado…
—Que mono, lo dejasteis hechizado—vocifero Derek—. No te conformas con dejar a los chicos de nuestro año a tus pies sino que te atreves a coquetear con los de primero.
—¡Oh-Cállate! —Danny empujo hasta que quedo recostado en el sillón, entonces ella se paso para al sillón tomando asiento en la parte superior—. No le hagas caso, Harry.
Danny parecía el tipo de chica relajada y alegre a pesar de su apariencia punk/elegante; si es que existía aquello. Traía un vestido negro elegante hasta los tobillos, estaba roto de algunas partes donde habían unos ganchos que los unían y un tipo de guantes negros que no cubrían sus manos. Su cabello de un brillante rubio, que le llegaba hasta los hombros y estaba peinado hacia los lados, sus ojos eran castaños delineados de negro y tenia un bonito lugar en la barbilla. Aunque era muy bonita tal vez no podía compararse con la chica junto a ella ni el hermano de esta. Derek y su hermana tenían esa misma esencia que la señora Jones, ambos eran hermosos con sus cabelleras rubio rojizo y con su piel tostada, lo único que parecía hacer la diferencia era los ojos, los de Derek eran de un verde azulado mientras que los de su hermana tenían un color azul cielo.
Otra muchacha apareció, era de su misma edad con su cabellera oscura cayendo sobre sus hombros se sentó junto a él. Tenia un cierto parecido con Clarisse, no solo por que ambas eran un poco regordetas sino por los rasgos faciales. Harry no pudo evitar darse cuenta que lo miraba fijamente.
—¿Qué ocurre, Megan? —pregunto la hermana de Derek.
—Si, ¿qué ocurre? dejad de mirar a Harry así o lo asustaras—aunque por el tono de Derek, Harry supuso que ese no era el verdadero problema—. Megan, enserio no me gusta esa mirada…
—No piensas bromear sobre que tal vez le guste—dijo Danny sonriendo claramente alegre ante la molestia de Derek.
La chica Megan se sonrojo volteando a ver a los jóvenes.
—No es eso—dijo—. Artemis me acaba de contar que el es Harry Potter.
Harry espero las reacciones pero no fueron las que se imagino. En vez de que le estrecharan la mano vociferando lo alegren que estaban de conocerlo, los tres se comenzaron a reír.
—Que cosas dices, hermana.
—Claro, a puesto a que este año Harry Potter si viene a hogwarts—dijo Danny soltando unas risitas—. Como el año pasado que el tarado de Warrington aseguro lo mismo y nunca vi a ningún Harry Potter.
—Por un momento me la creí—dijo Derek pasando su brazo sobre Harry—. Si él fuera Harry Potter no crees que nos habríamos dado cuenta, tu sabes, esta el rumor que Harry Potter solo sobrevivió con una cicatriz aquella noche…—Mientras hablaba despejaba su frente de su cabello alborotado—. Entonces el tendría…
Harry se sonrojo ante las caras de sorpresa que observaban su cicatriz en forma de rayo. Aquella cicatriz que era lo único que siempre le había gustaba de él.
—Si eras Harry Potter—musito Derek.
—¡Te lo dije!—soltó Megan.
—Que gusto conocerte—la hermana de Derek había dado la vuelta al sillón, con un empujo aparto a su hermano y le estrecho la mano a Harry—. Mi nombres es Clarisse Jones y esto es increíble.
Derek hizo a un lado a su hermana.
—Esta loca, Harry—dijo—. No querrás juntarte con ella. Tu y yo seremos buenos amigos, Derek Jones, pero para ti mi amigo: Derek el magnifico.
—Ahora yo soy la que tengo que decirte que él esta loco—Danny que seguía sentada en la parte posterior del sillón—. Y que no querrás juntarte con él, una mala influencia para un chico como tu.
—Muy mala—concordó Clarisse forcejeando con su hermano—. Locos por los dragones y por si mismo.
—Y ella por esta loca por tontas revistas llenas de cursilerías—Derek hizo una mueca de disgusto—. Y esta aún mas loca por ser la próxima cantante famosa en ¿Crees que sabes cantar?
—Cállate, aliento de dragón.
—La pequeña Celestina no tendra muchos admiradores con ese carácter.
—No les hagas caso, los dos están locos—dijo muchacha sentada junto a él—. Es un placer, Harry, soy Megan.
La muchacha simplemente le sonrió apenada por la forma de actuar de sus hermanos.
—Ella esta igual de loca que nosotros en ese caso…—dijo Derek que aún forcejeaba con su hermana, Harry y Megan habían tenido que pararse del sillón cuando ambos empezaron a dar patadas y Danny había tenido que pasarse al sillón de atrás—…Es de familia, tu sabes.
Artemis en aquel momento entro a la habitación, por un momento se congelo en la entrada observando la escena frente a ella y al siguiente segundo sus mejillas se sonrojaron al pasar la mirada de Harry a sus primos.
—No puedo irme ni un segundo y ustedes me avergüenzan frente a mi amigo—dijo Artemis acercándose.
—Esto es culpa de Derek—dijo Clarisse al mismo tiempo que su hermano la inmovilizo en un abrazo.
—No Celestina, es tuya—dijo Derek sentándose.
—No, alimento de dragón, es tu culpa.
—¡Mía! Quien ataco a esta pobre alma caritativa fuiste tu.
—¿Alma caritativa?¿enserio? —replico Danny.
—Danny piensa igual que yo—dijo Clarisse que había desistido de sus intentos de soltarse—. Por eso eres mi mejor amiga.
—Ya lo sabes, Clare.
—Ahora, ¡suéltame Derek!
—¿Por qué? Estoy disfrutando esto, me encanta abrazar a mi pequeña hermanita.
—El que hayas nacido siete minutos antes que yo, no te da el derecho de ser mayor.
—Lo único que escuche fue: Nacisteis siete minutos antes que yo—dijo su hermano—. Eso te da el derecho de ser mayor. Me alegra que estemos de acuerdo.
Artemis rodo los ojos. Cuando los llamaron para sentarse a comer, Artemis le susurro a Harry en el oído que se sirviera todo lo que pudiera. Harry pensó que era para que no se sintiera cohibido a la hora de servirse y luego se dio cuenta del verdadero problema. Cuando todos se sentaron sus manos empezaron a moverse rápidamente entre los platillos sirviéndose y llegando cuanto pudieran sus platos. Harry se lleno el plato para no hacerles el feo, tal vez era alguna tradición familiar y no quería ofenderlos; no dejo se mirar a su alrededor como todos se servían la comida como si en cualquier momento escapara.
—¿Quién quiere pan? —la señora Jones coloco un cesto cerca de ellos.
Harry no había estirado la mano cuando vio a Derek, Clarisse, Artemis y Megan con sus manos ya sobre los panes.
—Derek, casi no dejasteis nada.
El había agarrado la mayoría de los panes.
—El mas rápido gana—dijo alzando ambas manos con los panes como trofeo.
—Ni a la visitas le dejan nada—dijo Danny observando a los cuatro primos—. Ni yo ni Harry alcanzamos ni un miserable pan.
—Eso es Danny por que son lentos.
—No, es por que son unos tragones.
—Eso ofende, amiga—dijo Clarisse aunque no sonaba molesta.
—No peleen, niños—dijo la madre de los mellizos—. Aquí hay mas.
Artemis que en aquel momento se había llevado un pan a la boca, movió sus manos como sus primas hacia el cesto antes de que Derek se llevara todo.
—Es un injusto, no me dejaron nada—se quejo Derek tomando un pan al mismo tiempo que su hermana.
Harry vio sonreír a Artemis a pesar del pan que sostenía con los dientes, alzo los brazos con los panes que obtuvo imitando a Derek. Entonces le entrego al mitad de su botín.
—Eres muy lento, Harry—le reprocho.
Frente a ellos, los hermanos estaban peleando por una rebanada de pan. Una fina línea de salsa recorría el mentón de Derek mientras tenia una expresión decidida en su rostro al igual que su hermana, que parecía un poco feroz. A Harry le recordaban esos documentales de National Geographic, como una manada de leones peleando.
—Ya tienes demasiados—se quejo su melliza.
—Estoy en crecimiento.
—Yo también.
—Cinco galeones a que Clarisse gana—Megan susurro.
—Creo que perderás—susurro Artemis—. Derek realmente tiene hambre.
—Dejen de pelear—les regaño su madre fulminando a ambos con la mirada—. Su padre trajo suficiente pan de la panadería.
Durante el resto de la comida los señores Jones, padre e hijo, le hicieron conversación sobre su vida muggle a la que después todo el mundo se unieron cambiando al tema de hogwarts.
—No estoy seguro de a donde quiero ir—respondió Harry al señor Jones hijo.
—No te preocupes por eso, nadie nunca lo sabe.
—Yo se que Artemis y Megan irán a Gryffindor—dijo Clarisse—. Es mas que obvio, unas chicas con una gran personalidad como yo, solo podemos pertenecer a una casa. ¿Y por que no? Harry también podría unírsenos.
—¿Por que no Hufflepuff?—dijo Derek—. Somos los mas guay.
—Para nada—dijo esta vez Danny—. Ravenclaw es la onda, solo ustedes creerían que Hufflepuff y Gryffindor molan.
—¡Por que es así! —dijeron ambos hermanos.
—No ellas irían a Hufflepuff conmigo.
—¡Gryffindor!
—¡Hufflepuff!
—¿Qué tienen de Hufflepuff?
—Bueno Megan es una chica muy dulce y trabajadora, ella encajaría muy bien ahí y Artemis, ella tiene una personalidad brillante como la mía —dijo Derek guiñándole un ojo a su prima—. Y Harry, es el famoso Harry Potter, es obvio que el ira con los mas guay.
—Yo creo que Artemis podría ser Ravenclaw—dijo abuela de Artemis—. Es una chica inteligente sin duda alguna, ¿han visto sus notas? Abigail me dijo que eran excelentes.
—No se, mamá—dijo el señor Jones hijo—. Pensé en ella como Gryffindor, tiene ese mismo aire que caracteriza a los leones. Y después de todo la mayor parte familia ha estado en fue Gryffindor desde hace años.
—Con algunas excepciones—dijo la señora Bradley—. Rebekah y yo fuimos Ravenclaws igual que mamá.
—Realmente yo no se mucho de hogwarts—dijo la esposa del señor Jones hijo—. Excepto lo que mi padre me conto—la señora giro su rostro hacia Artemis—. Pienso que Artemis podría ser Gryffindor, en cuanto a Harry, él podría encajar ahí también.
—Mamá esta conmigo—Clarisse sonrió.
—Pero Megan podría ser muy buena Hufflepuff—continuo su madre.
Fue el turno de Derek:
—¡Ja!
—Opino que Megan podría ser una Gryffindor, parece una chica tímida pero siempre esta dispuesta a ayudar, se parece mucho a su padre—dijo abuela Jones antes de girarse al profesor Snape—. ¿Qué opinas tu, Severus?
—Que habrá que esperar para averiguar a que casa se unirán.
—Seguro el apoya a su casa—susurro el señor Jones hijo riendo—. Y la verdad no me parecen del tipo slytherin. ¿Qué dices hermana?
—Sinceramente veo a nuestra querida Artemis como Ravenclaw y nuestra pequeña Megan como Gryffindor. De Harry no podría decir nada, no lo conozco lo suficiente… ¿o qué opinas tu mi bella gemela?
La señora Bradley sonrió encogiéndose en hombros.
—Estaría de acuerdo contigo, Rebekah—dijo el señor Jones hijo—, de no ser por que pienso que Artemis será una leona.
—Papá y yo estamos en sincronía—dijo Clarisse mirando a su hermano.
—Tal vez Artemis vaya a Ravenclaw o a Gryffindor—dijo la señora Bradley—. O como dice, Sev, tendremos que esperar para saberlo.
—Creo que Artemis bien podría ir a Ravenclaw—susurro Derek hacia sus primos.
—Olvidadlo, irán Gryffindor.
—No puedo creer que diga esto—dijo Danny—, pero concuerdo con Derek.
—No, no puedes traicionarme Danny.
—¡Ravenclaw y Hufflepuff!
—¡Gryffindor!
—¡Hufflepuff!
—¡Ravenclaw!
Harry se giro sonriendo a Artemis, pero ella parecía perdida en sus pensamientos observando a su familia. Al final de la comida Harry estaba lleno y no le entraba mas, todo los recipientes estaban vacíos y los platos se habían limpiado hasta no dejar ni una sola sobra.
—Felicidades, Harry—la señora Bradley lo felicito colocando frente a él la torta que Hagrid le había regalado, lo único diferentes eran las velas encendidas que ahora tenia.
Todo el mundo se entorno alrededor de Harry en cuanto vieron la torda y empezaron a cantar la melodía de feliz cumpleaños liderada por Derek. Harry nunca se había sentido tan feliz en su vida, aquel era el mejor día de su vida, por muchas razones: se había enterado que era mago, iría a hogwarts, por primera vez en años recibía un pastel de cumpleaños y una calurosa familia le había recibido con los brazos abiertos.
Todos recibieron un pedazo de torta pero el mas grande fue el de Harry, sin importar cuan bien habían comido no iba a desperdiciar el pedazo de torta.
La conversaciones continuaron el resto de la tarde, Artemis se sentó en medio de sus abuelos mientras hablaban sobre hogwarts, contándole sus pequeñas nietas sus experiencias vividas en ese lugar. El señor Jones padre , de cabello pelirrojo/canoso peinado hacia atrás, parecía un hombre estricto por su apariencia pero había resultado muy agradable al igual que su esposa.
—Siéntate aquí, muchacho—el señor Jones hijo le insto a sentarse junto a el—. Severus, este muchacho me recuerda a ti, solo que tu si sabias sobre magia cuando te conocimos.
—Cuando lo conocimos nosotras, Iván—replico la señorita Jones—. Tu te acercasteis a él por que nosotras te contamos sobre él.
—En mi memoria es diferente—respondió su hermano—. Tengo curiosidad, ¿cómo es que terminasteis conociendo a Potter?
—Eso es lo que yo también quiero saber—la gemela de la señora Bradley le dio un codazo amistoso al profesor Snape.
—Era necesario ya que en hogwarts estábamos seguros que no pondría responder la carta cuando llegara—explico el profesor Snape—. Su familia es muggle y no poseen por obvios motivos una lechuza.
—Eso fue muy amable—dijo la señorita Jones—. El pobre muchacho jamás hubiera sabido que hacer. Pero ¿qué me dices, Sev?¿se parece mucho a Lily?
—Creo que tu lo sabes.
—Pero tu conocisteis mejor a Evans, fueron mejores amigos, yo solo la vi un par de veces.
—Entonces, Sev, ¿a quien se parece?, en cuanto a carácter por que es obvio que se parece en lo físico a Potter—dijo la abuela Jones—. Tanto que parece la reencarnación de James Potter.
El profesor Snape le lanzó una mirada a Harry que en aquel momento se había quedado atónico. ¿El profesor Snape había sido el mejor amigo de madre? Espero la respuesta a la pregunta de la abuela de Artemis, siempre se había preguntado sobre sus padres y tía Petunia nunca había querido hablar sobre ellos.
—Creo que a su madre—respondió el profesor Snape.
—Lo mismo pensé yo—la señorita Rebekah le sonrió al profesor—. Es tan educado y amable, tan diferente a Potter.
—¿Conoció a mi madre, profesor Snape?—interrumpió Harry.
—Podríamos decir que si, en el pasado éramos amigos.
—¿Enserio? ¿Como era ella?
Todos los demás se apartaron de ellos para que pudieran hablar sin ser molestados regresando al tema que habían discutido en la mesa.
—Era sin duda la mejor del año, una buena estudiante debo decir.
—¿Y conoció usted a mi padre? ¿eran amigos también?
—Lamentablemente no, señor Potter—el profesor Snape parecía aún mas serio—. Su padre y yo no éramos amigos, pero conocí muy bien a su madre.
—Me parezco algo a ella, Hagrid dijo me parezco a mi padre, pero que tengo los ojos de mi madre.
—Puedo decir que parte de sus ojos, tiene algunos rasgos de Lily—dijo Snape observándolo—. Por ejemplo la barbilla y la nariz son algo de ella.
Harry toco ambas partes sonriendo. Tenia su nariz y su barbilla.
—Mi querida, Artemis—escucharon a la abuela Jones que en aquel momento le pellizco las mejillas a su nieta—. Tú serás una gran bruja, un gran orgullo para nosotros ¿no Edward? Será la bruja más inteligente de su clase como sus primos. Creo que en eso todos podemos estar de acuerdo.
—Por su puesto—dijo el señor Jones hijo abrazando a su hija mas pequeña—. Megan y Artemis serán las mejores del año.
—Ambas sin duda serán estupendas en lo que hagan—dijo el abuelo Jones sonriendo a sus dos nietas—. Como Derek y Clarisse.
—Si es que no resultan las peores del año—susurro Derek que claramente bromeaba.
—Siempre podemos asegurarnos con Severus.
El nombrado ni siquiera levanto la vista para saber por que lo habían mencionado, el muchacho aún le preguntaba sobre su madre.
—Apuesto que Severus se las arreglara para saber en que casa terminara antes de que la selección comience.
—Yo sigo creyendo que Megan y Artemis serán Gryffindor,
—Pero, hija, ¿que casa prefieres?
Artemis levanto la mirada. Aquella era una pregunta que no le había hecho a ella desde que hizo su primer signo de magia, todo el mundo había especulado a la casa donde podría ir pero nunca le habían preguntado que deseaba ella. Todo el mundo simplemente tenia espectativas puesta sobre ella.
—Realmente no estoy segura, madre—contesto Megan—. Pero no me importaría ir a Gryffindor o Hufflepuff, en cualquiera de las dos están mis hermanos.
—No te preocupes, Meg—Derek le despeino el cabello—. Clarisse y yo estaremos contigo los primeros días.
—Sea donde quedes—Clarisse sonrió—. Lo mismo va para ti, Artemis.
Artemis le regreso la sonrisa asintiendo.
—No se olviden de mi—hablo Danny—. Conmigo también pueden contar, después de todo, ya soy como de la familia ¿o no?
—Por supuesto, Danny—dijo la tía Emily abrazando a la muchacha—. Tu eres como otra hija para mi.
Su tío Iván estuvo de acuerdo.
—Bueno, yo espero que Rayza termine en Ravenclaw—su tía Rebekah la abrazo y Artemis reprimió una mueca al escuchar aquel nombre—. Debo estar a favor de mi antigua casa.
—Odio tener que contradecirte…
—No me hagas reír, Iván.
—…Pero sigo creyendo que será buena Gryffindor—continuo el tío Iván—. Puede ser inteligente y no necesariamente una Ravenclaw.
—Realmente a dicho algo inteligente—dijo su madre riendo.
Los demás soltaron una risita.
—En mi opinión, creo que mi hija será una estupenda bruja—dijo su madre sonriéndole orgullosa—. Sea Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff o incluso Slytherin.
La mirada que le dio su madre era tranquilizadora y a la vez misteriosa, como si ella conociera el resultado y solo estaba esperando a que se cumpliera. Un rato mas de platica sobre otros temas que no tenían que ver con hogwarts y empezaron a despedirse. Su tío y su familia fueron los primeros en irse.
—Yo también me despido—dijo Danny—. Mi familia debe estar preocupada por mi.
Sus abuelos no se fueron sin antes darle un regalo, era una nueva mochila de cuero para llevar a hogwarts. Su abuelo en secreto le confeso que no se sintiera presionada y siguiera su corazón, sin preocuparse por lo que todos pensaran.
—Nunca lo he sabido—susurro Artemis a su abuelo—. ¿A que casa de hogwarts pertenecisteis? El tío Iván dijo que la mayoría de la familia Jones desde generaciones perteneció a Gryffindor, pero tu nunca has dicho que fueras Gryffindor.
—Por que no lo soy.— Su abuelo sonrió.— A diferencia de mis padres y mi hermana, fui a otra casa, a la menos esperada para ellos.
—¿Cual?
—Te lo contare cuando te vea la próxima vez, cuando nos visites para navidad.
Artemis suspiro decepcionada, tendría que aguardar hasta saber la respuesta.
—No cambiarias de opinión si te lo pidiera—pidió Artemis.
—Solo diré esto: Las cosas mas inesperadas pueden pasarnos estando en hogwarts—su abuelo sonrió y le beso la frente—. Hay que crear nuestro propio camino, princesa.
Artemis sonrió. Y sus abuelos desaparecieron tras sus tíos y primos.
—Debería despedirme yo también.
—Tan pronto te vas, Sev.—Su tía Rebekah se había quedado—. Quédate un rato mas, a que vas a tu casa, aquí al menos tendrás compañía.
—Sí, hazle caso a mi tía—pidió Artemis.
Así podre intentar sonsacarte la información sobre cómo se las arreglan para seleccionar en Hogwarts.
—No, será otro día—dijo su padre besándola en la frente—. Tendré que regresar al señor Potter con su familia.
No quedo de otra.
—Nos veremos, Harry—dijo Artemis—. Te enviare una carta con la lechuza de mi madre, también le diré a Draco si no te molesta.
—Seria genial que ambos me escribieran.
—Lamento si mi familia fue algo bochornosa.
—Tonterías. Pienso que son sensacionales—dijo Harry sinceramente.
Una vez que ambos, Harry y Severus se fueron, Artemis entro a su habitación. Las paredes eran de un papel tapiz rosado con un estampado de flores multicolor. En una esquina había un baúl en forma de cofre, donde Cassie guardaba sus cosas mas preciadas, había un escritorio en la habitación, el cual estaba desordenada. Había un libro que resaltaba entre las cosas de su escritorio, era un viejo libro titulado "Hogwarts: Los inicios", en el que hablaban solo sobre los fundadores de hogwarts y los múltiples mitos que rodeaban a ese cuarteto de magos.
Se acerco a su cama donde descansaba la jaula donde se encontraba su nueva mascota, debía escogerle un nombre y uno muy bueno, algo le decía a Artemis que aquel hurón iba a ser especial para ella.
Los siguientes días había ido a visitar a Draco Malfoy un par de veces, en una de esas visitas la conversación giro en torno a Harry Potter.
—…Y no conocía nada de nada, ni siquiera que era un mago.
—¿Nada?
—Nada—dijo Artemis—, realmente me sorprendió.
—Todo lo que pensamos estuvo mal todo este tiempo—dijo Draco tirando una piedra al lago—. No es tan impresionante como lo imaginamos, al menos tiene… ¿Potter tiene…la cicatriz?
—No le pregunte, mi madre me habría castigado y quiero ir a hogwarts ¿tu sabes? —dijo Artemis—. Pero la tiene, Ollivander removió su cabello para verla y aproveche para ver también.
—¿Con forma de rayo?
Artemis asintió.
—Como sea, tal vez no sea buena idea mencionar eso. Mamá me dijo que debíamos tratarlo como alguien mas del montón—comento la muchacha—. Así que nada de llamarlo famoso Harry Potter ni preguntas sobre la cicatriz y todo eso.
Draco se encogió en hombros.
—Esta bien.
—De todas formas, parece un tipo agradable ¿no lo crees? —dijo Artemis lanzado una piedra.
Draco frunció el ceño.
—Tal vez—dijo—. A padre no le agrado lo que le conté sobre él.
Artemis lo observo de reojo, para Draco siempre había sido importante la opinión de su padre aunque intentara negarlo.
—¿Qué no le agrado?
—Que fuera criado como un hijo de muggles.
—¿Y tu que opinas? —pregunto Artemis evitando mirarlo—. Por que, había creído que estabas encantado con la idea ser amigo de Harry y enseñarle sobre nuestro mundo.
—¡Y lo estoy! Solo he hecho un comentario, solo… ¿Qué puedo decir?
—¿No crees que tu padre le guste que hagas amistad con él?
Draco y Artemis se miraron fijamente a los ojos, él frunció el ceño y finalmente dijo:
—No cree que deba juntarme con él, no piensa en Harry como una buena influencia por su familia muggle.
Artemis asintió, ella sabia de sobra que el señor Malfoy era alguien muy especial y había que tener cierto cuidado. El padre de Draco había intentado convencerla sobre la importancia de la sangre y del estatus social, cosas que a Artemis no le importaban; ella era mestiza y no era ninguna riquilla. Le había seguido la corriente al señor Malfoy pero solo por Draco, que en sus ojos podían verse la desesperación siempre que tocaban un tema delicado como el estatus de la sangre; Artemis creía que lo hacia apropósito para que ella odiara su parte muggle y se aferrara solo a su parte mágica, aún cuando sus palabras no fuera directas se podía entender el sentido, pero ¿como odiar a los muggles cuando su padre había sido uno? Sin importar que no lo conociera, ella era parte muggle y no le avergonzaba.
—¿Y que harás?
Draco se quedo mirando el lago.
—Digamos, que lo que no sepa no lo lastimara.
Una sonrisa se deslizo por los labios de ambos jóvenes.
Cada día faltaba menos para ir a hogwarts, Harry no podía dejar contra los días. Cuando los Dursley la tarde de su cumpleaños, todo parecía diferente y extraño. Sus tíos eran mas amables con el, Harry, hasta Dudley, quien ya no lo molestaba. De hecho, le tenia miedo y no podía estar en la misma habitación que él.
Tía Petunia no le obligaba a hacer el desayuno o ayudarla a hacerlo, tampoco era obligado a hacer alguna labor en la casa, que no fuera limpiar su habitación, el único lugar a donde sus tíos ni Dudley entraban. Tío Vernon ya no lo regañaba por cualquier cosa como lo hacia antes y Dudley había dejado de ser el niño mimado, ahora antes de todo, siempre ponían a Harry en primer lugar. Por ejemplo, si servían la comida, tía Petunia primero se aseguraba de servirle primero y que tuviera la cantidad suficiente; Tío Vernon en vez de enviarlo por el correo mandaba a Dudley. Y este ni siquiera se quejaba, aunque hacia muecas de fastidio pero acata las ordenes al mismo tiempo que balanceaba su bastón para golpear las cosas en su camino.
Harry no sabia a que se debía el cambio de comportamiento de los Dursley, se preguntaba si le tenían miedo; por que Harry algunas veces podía ver el miedo reflejado en el rostro de sus tíos. O tal vez podría deberse a otra razón de la cual ignoraba, tal vez la platica que había tenido el profesor Snape con sus tíos cuando lo trajo de regreso fue lo que hizo el cambio; el caso era que todo lo que pasaba era un mejora en muchos aspectos. Consiguió ropa nueva y a su talla, uno nuevos lentes con la graduación que Harry necesitaba. No eran muy diferentes a los anteriores, eran redondos pero podía ver con mas claridad. Hedwig, como había decidido llamar a su lechuza luego de encontrar el nombre en el libro de Historia de la Magia. Era su única compañía en Privet Drive, cuando Artemis no lo invitaba a ir salir junto con Draco; el padrastro de Artemis era muy amable y simpático al igual que la señora Bradley, los fines de semana los llevaban a los tres al zoológico (en donde Harry no tenia una buena experiencia), al cine o simplemente se quedaban en Mallory 901 a comer un poco de tarta de melaza.
Pero su estancia en Privet Drive estaba empezando a ser un poco deprimente. Nadie le dirigían la palabra al menos que fuera necesario; como preguntarle: "¿Quieres mas o estas satisfecho?" o "No lo limpies, lo hare yo". Harry había tenido que buscar que hacer en su tiempo libre, leía por la noche en su cama hasta tarde mientras Hedwig entraba y salía a su antojo por la ventana abierta. Era una suerte que tía Petunia ya no entrara en la habitación, porque Hedwig llevaba ratones muertos. Cada noche, antes de dormir, Harry marcaba otro día en la hoja de papel que tenía en la pared, hasta el uno de septiembre. No podía esperar a que llegara el primero de septiembre.
El último día de agosto pensó que era mejor hablar con sus tíos para poder ir a la estación de King Cross, al día siguiente. Así que bajó al salón, donde estaban viendo la televisión. Se aclaró la garganta, para que supieran que estaba allí, y Dudley gritó y salió corriendo.
—Hum… ¿Tío Vernon?
Tío Vernon gruñó, para demostrar que lo escuchaba.
—Hum…necesito estar mañana en King Cross para…para ir a Hogwarts.
Tío Vernon gruñó otra vez.
—¿Podría ser que me lleves hasta allí?
Otro gruñido. Harry interpretó que quería decir sí.
—Muchas gracias.
Estaba a punto de volver a subir la escalera, cuando tío Vernon finalmente habló.
—Qué forma curiosa de ir a una escuela de magos, en tren. ¿Las alfombras mágicas estarán todas pinchadas? Harry no contestó nada.
—¿Y dónde queda ese colegio, de todos modos?
—No lo sé —dijo Harry; dándose cuenta de eso por primera vez. Sacó del bolsillo el billete que el profesor Snape le había dado—. Tengo que coger el tren que sale del andén nueve y tres cuartos, a las once de la mañana —leyó.
Sus tíos lo miraron asombrados.
—¿Andén qué?
—Nueve y tres cuartos.
—No digas estupideces —dijo tío Vernon—. No hay ningún andén nueve y tres cuartos.
—Eso dice mi billete.
—Equivocados —dijo tío Vernon—. Totalmente locos, todos ellos. Ya lo verás. Tú espera. Muy bien, te llevaremos a King Cross. De todos modos, tenemos que ir a Londres mañana. Si no, no me molestaría.
—¿Por qué vais a Londres? —preguntó Harry tratando de mantener el tono amistoso.
—Dudley necesita algunas cosas para su escuela.
Artemis se removió en su cama mientras su madre abría la cortinas y la llamaba para que se levantara. Cuando la luz del día le dio de lleno en la cara, Artemis se levanto sin animos antes de recordar que día era. Se levanto animada y bajo a desayunar luego de cambiarse. Dio una revisión a su baúl para asegurarse que estuviera todo en orden y no olvidara nada. Warlock, como había decidido llamar a su pequeño hurón, estaba seguro en su jaula con un poco de comida y agua. Bajando las escaleras fue a pedirle a John que le hiciera el favor de bajar sus cosas.
—Por supuesto. No tienes por que preguntarlo.
Luego de que el baúl estuviera en el auto, estuvieron listos para partir hacia King Cross. Al llegar a la estación, buscaron un carrito donde colocaron el baúl y se encaminaron hacia los andenes 9 y 10. Artemis no veía ningún andén nueve y tres cuartos.
—Cariño, estas segura que era el anden nueve y tres cuartos—pregunto John.
—Por supuesto—dijo su madre e hizo una señal a la pared—. Es por aquí.
—¿La pared? —dijo Artemis.
—¿Hay algún tipo de pesadillo secreto?—dijo John interesado.
—Acertasteis, John—su madre beso a su padrastro y luego giro su mirada hacia ella—. Escucha, Artemis, lo único que tienes que hacer es andar recto hacia la barrera que está entre los dos andenes.
Artemis miro indecisa la barrera.
—No te preocupes, te aseguro que no se chocaras. Pueden correr, eso calma los nervios —añadió su madre.
—Correr hacia la barrera, ¿eso es todo?—dijo Artemis.
Su madre asintió.
—Si estas nerviosa puedo ir contigo, linda.
—No, puedo hacerlo—dijo firme.
Artemis tomo su carrito con fuerza y corrió hacia la barrera, cerro los ojos en el ultimo momento esperando el choque que nunca llego.
Al abrir los ojos quedo maravillada con lo que veía, un tren escarlata se encontraba a la derecha, ahí estaba el rotulo que decía: «Expreso de Hogwarts, 11 h». Al mirar a sus espalda había arcada de hierro donde debía estar la taquilla, con las palabras «Andén Nueve y Tres Cuartos».
Artemis no podía estar mas maravillada y eufórica. El humo de la locomotora se elevaba sobre las cabezas de la ruidosa multitud, mientras que gatos de todos los colores iban y venían entre las piernas de la gente. Las lechuzas se llamaban unas a otras, con un malhumorado ulular, por encima del ruido de las charlas y el movimiento de los pesados baúles.
Su madre y John aparecieron un minutos después, su madre parecía estar recordando buenos tiempo mientras observaba a su alrededor.
—Bien, ahora hay que buscar un vagón—dijo—. Vamos, John.
—… Ah, si… claro.
Artemis no era la única que parecían maravillados con el lugar. John parecía tener los ojos desorbitados observando a su alrededor.
Los primeros vagones ya estaban casi llenos de estudiantes, buscaron uno vacío y en su camino se encontraron a los Malfoys.
—¿Quieres compartir compartimiento conmigo? —le pregunto Draco, quien se había acercado.
—¿Mamá…?
—No tienes ni que preguntar—dijo Abigail sonriendo a ambos niños.
Lucius Malfoy se ofreció a subir el baúl en cuanto se acercaron. Había mirado de forma extraña a John como el día de su boda, cuando se presento con ellos de una forma educada. Y estando ahora, los niños a punto de partir, Lucius no podía evitar inspeccionar a su marido con la mirada; a los Malfoy no les agradaban los muggles, Abigail lo tenia presente pero sabia que por la amistad que tenían ella y Narcissa, Lucius se mantendría a raya.
—¿Cómo has estado, querida? —Narcissa la abrazo—. Un gusto verte de nuevo, John.
—Narcissa, es un gusto verla—dijo John estrechándole la mano.
—Lucius, ven a saludar a John y a Abigail.
Este se acerco y actuó correctamente, aunque Abigail no pudo evitar ver la incomodidad de él al verse en un lugar publico junto a un muggle. Abigail sonrió sin que aquello le molestara, lo que Lucius Malfoy pensara de su familia la tenia sin cuidado, siempre y cuando no se metiera con ellos, por que no se lo perdonaría. Sin embargo, Narcissa parecía animada y triste a la vez por su único hijo, poco le importaba si John era muggle y estaba junto a ella hablando; Narcissa parecía mas tolerante que Lucius, a pesar de las apariencias e incluso sabia sobre algunas novelas muggles que era un tema de interés entre John y ella.
—Artemis—llamo a su hija cuando ya faltaba poco para que el tren partiera. Viéndole de pie junto a ella a punto de irse a hogwarts, Abigail sintió todas esas emociones que había reprimido los últimos días: nostalgia, tristeza, alegría y preocupación. Que difícil seria dejarla partir, no verla todos los días en casa, con su bonita sonrisa y sus cabellos en un par de trencitas; Abigail se pregunto si su madre había tenido el mismo pensamiento cuando ella y Rebekah partieron a hogwarts.—Pórtate bien, Artemis, estudia mucho y evita los problemas. Te voy a extrañar.
—Y yo a ti, mamá. ¿Me escribirás, verdad? ¿Lo harás? —le susurro anhelante.
Abigail se arrodillo y la abrazo sin contenerse. Seria la ultima vez que vería a su pequeña hasta que llegaran las vacaciones de diciembre.
—Por supuesto que si, mi amor. Te voy a extrañar demasiado… además tengo que saber en que casa quedasteis—susurro a su oído—. No me importa donde quedes, yo te seguiré amando. No me molestare en lo absoluto.
—¿Enserio?
Parecía que su opinión sobre ese asunto era la que mas desea saber. No había comentado mucho del asunto, se había limitado a contradecir o confundir a los demás para que olvidaran el tema.
—No te mentiría con algo así. Te enviare una gran tarta de melaza para que compartas con Harry y Draco. Cuídate, mi niña. No sabes como te echare de menos, tu eres mi mas grande orgullo…para mi, y para tu padre.
Fue duro mencionarlo sin tener que hacerlo. Se despego un poco de su hija, y contuvo las lagrimas, el parecido entre ambos era palpable solo si se prestaba la suficiente atención y si alguien que lo hubiera conocido… Abigail se tranquilizo, nadie lo reconocería en el rostro de su pequeña; todos los que lo habían conocido estaban muertos o locos, y quienes sabían la verdad, guardarían el secreto en un silencio permanente que odiaban. Había tenido buenos motivos para ocultar aquello y no se arrepentía, Narcissa lo había comprendido a la perfección sin cuestionarla, ella había entendido lo que una madre hacia por proteger a su único hijo. Severus aunque lo conoció apenas se estaba dándose cuenta del parecido, y aún así estaba muy lejos de saber la respuesta; Abigail solo podía conformarse en que Severus no trataría de encontrar la respuesta por que él mismo temía saber la verdad.
—Estarás muy orgullosa de mi.
Artemis le sonrió con determinación y arrogancia, la misma sonrisa que había poseído su padre. A pesar de que ambos se parecían, había diferencias entre ellos y Abigail se pregunto si a él le hubiera molestado que su hija hubiera sido tan diferente a su familia; supuso que no, lo había conocido mejor que nadie y sabia que él mismo estaría orgulloso de Artemis.
—Lo se, Artemis—respondió dándole un ultimo abrazo.
—Adiós, John. Te veré en navidad.
—Claro… si puedes envíame una de esas ranas de chocolate. Cuídate y que te vaya bien en la escuela. Estudia mucho.
—Gracias, claro que te enviare lo que me pides—Lo abrazo, era una imagen tierna de presenciar.
John tal vez no era un sofisticado mago, pero era él tipo de hombre por el que Abigail se enamoraría: misterioso, gracioso y de mente abierta.
—Adiós, señores Malfoy.
Lucios inclino la cabeza a modo de respuesta.
—Te deseo un buen viaje, Artemis—Narcissa no era tan recta como su marido y abrazo a su hija como si fuera suya—. Espero que te vaya bien en hogwarts.
—Gracias.
—Ven Draco.
—¡Mamá no en publico!—protesto Draco cuando su madre lo rodeo con sus brazos y le dio un beso en la mejilla, que el labial rojo de Narcissa le dejo marcado.
—Te extrañare tanto. No te veré en mucho tiempo, mi bebé…
—¡Mamá! —sus mejillas estaban ligeramente rosadas intentando no mirar a nadie de los presentes.
Cuando Draco se hubo zafado de los brazos de su madre, se giro a su padre.
—Padre—dijo el muchacho inclinando la cabeza a modo de despedida.
—Se un buen chico, Draco—le dijo el señor Malfoy—. Eres un Malfoy, recuérdalo.
Abigail no comento nada, pero frunció el ceño ante la despedida tan seca entre esos dos. Incluso John y Artemis que no estaban relacionados, habían tenido una despedida mas cálida.
Se oyó un silbato, que anunciaba que el tren pronto partiría. Sin mas Artemis y Draco subieron al tren, y se asomaron por la ventana para ver a sus respectivas familias despedirse de ambos. El tren empezó a ponerse en marcha minutos después, mientras desde la ventana ambos se despedían con la mano de sus madres que intentaban no llorar, hasta que se alejaron lo suficiente y ya no se podían ver. Artemis tomo asiento mirando aún por la ventana.
—Aquí estamos—dijo Draco moviendo las manos, un gesto que hacia cuando usualmente estaba nervioso—, rumbo a hogwarts.
—Rumbo a hogwarts—repitió Artemis.
Parecía un sueño que por fin estuviera partiendo hacia hogwarts, había esperado tanto por aquel momento y se sentía tan triste, pasaría un largo tiempo antes de volver a ver el rostro de su madre. Por lo menos Artemis tenia el consuelo de saber que John estaría con ella, era un buen tipo y cuidaría de su madre.
—Es casi inimaginable.
—Totalmente y aún así estamos rumbo a hogwarts, Art—dijo Draco.
Artemis se giro a Draco sonriendo. Su estancia en hogwarts seria mejor que en sus antiguas escuelas muggles, y estando con sus amigos nada podía salir mal.
—Me pregunto donde estará Harry—dijo Artemis recordándolo en aquel momento.
—Deberíamos ir a buscarlo, no te parece—dijo Draco—. No conoce a nadie mas que a nosotros y aún tiene muchas cosas que aprender.
—Eh…Draco, antes de que salgamos, tal vez deberías…
Artemis se señalo la mejilla para darle a entender algo. Draco lo adivino y se apresuro a borrar el beso que su madre le dejo marcado en la mejilla.
Recorrieron los vagones en busca de Harry, en se detuvieron a saludar a un par de conocidos y mas adelante se detuvieron.
—¿Draco? —Artemis se giro y lo vio frente a un vagón en el cual desde afuera se podía escuchar la conversación. Solo un par de segundos después Draco abrió lel compartimiento. Artemis se acerco llena de curiosidad por saber a quien encontró.
—…los muggles no pueden ver Hogwarts, hay un hechizo sobre el castillo que hace a los muggles creer que están viendo un lugar en ruinas con un cartel que dice: "Peligro no entre"…
Había dos persona en el vagón. La que hablaba tenía voz de mandona, su cabello color castaño estaba despeinado y tenia los dientes de delante bastante largos; y ya llevaba la túnica de hogwarts puesta.
—Vaya, padre no me conto sobre eso—dijo Draco reflexionando.
—Tampoco sabia sobre ello—admitió Artemis—. Pero es un dato muy interesante.
La muchacha se giro hacia ellos sonriendo.
—También se que Hogwarts nadie puede parecerse, tiene un montón hechizos de protección a su alrededor.
—Eso si que lo sabia—dijo Artemis sin poder recordar el libro donde lo vio—. Tampoco se puede usar tecnología muggle, por toda la magia que rodea al castillo.
—¡Así es! —la muchacha les sonrió—. Veo que no fui la única en leer historia de la magia, hay muchos mas datos curiosos sobre hogwarts en el libro. Como las escaleras encantadas de hogwarts…
Artemis sonrió recordando el tour privado que Snape le había dado, para conociera las principales aulas y lugares de hogwarts para evitar perderse.
—Es un gusto concerté, soy Draco Malfoy—dijo su acompañante—. Ella es Artemis Jones.
La otra muchacha en el vagón hizo un gesto de disgusto que no paso desapercibido para Artemis.
—Hermione Granger—la muchacha se presento—. Y ella es Lavender. Sus nombre son interesantes. En la mitología griega había una diosa con el nombre de Artemisa, era la diosa de la caza y la luna. Y también era una diosa virgen, que prometió proteger su castidad y de las doncellas a su servicio.
—Ese es su nombre. Artemisa—confirmo Draco.
—Y el tuyo significa dragón y seguramente es el nombre de alguna estrella o constelación, no estoy segura, pero lo leí en uno de los libros que compre en el callejón Diagon.
—Constelación—dijo Artemis sonriendo—. Pareces saber mucho.
—Estoy de acuerdo, pero no recuerdo nada sobre mitología griega…
Artemis se giro hacia Draco alzando la ceja. ¿Cuándo has sabido algo sobre mitología griega? Draco la ignoro.
—Es muy interesante, son mitos que los humanos de la antigua Grecia creían con fervor e incluso le daban sacrifico a los dioses—dijo Hermione que empezó a explicar lo que los antiguos griegos creían, como el titán cronos comía a sus hijos y al final fue derrotado por sus propios hijos que eran los dioses, sobre como se conformaban los doce olímpicos y los grandes héroes y semidioses que los dioses tuvieron.
—Interesante—dijo Draco cuando la muchacha termino su relato.
—Toda una listilla, Granger—le dijo el muchacha de nombre Lavender que no parecía interesada en la conversación. Sin despedirse se retiro del vagón, sin siquiera darle una mirada a su acompañante.
—Bueno—dijo Artemis—. Fue un gusto conocerte, Hermione, pero debemos irnos. Estamos buscando a un amigo.
—Cierto—dijo Draco—. Tenemos que mostrarle a Harry lo que tu hurón puede hacer.
—¿Tienes un hurón? —dijo Hermione—. Creí que solo se podían traer lechuza, sapos o gatos.
—Mi padrino me dijo que no era una regla—dijo Artemis—. Que se podían traer mascotas pequeñas y fáciles de cuidar, como un hurón o un ratón.
—Mi familia tiene un águila para la correspondencia—comento Draco—. ¿Tienen alguna mascota?
—No tengo ninguna.
—Bueno, no te pierdes de nada—dijo Draco—. Aquila no es exactamente mi mascota… Bueno, te dejamos.
—Nos vemos.
Artemis y Draco siguieron buscando en otros compartimientos, y esta vez se detuvieron cuando un muchacho de cara regordeta y expresión afligida se les acerco.
—Perdón —dijo—. ¿Por casualidad no habréis visto un sapo?
Artemis y Draco intercambiaron una mirada. ¡Tiene un sapo! La muchacha tuvo que hacer un esfuerzo para evitar sonreír mientras Draco ni siquiera lo intento.
—Lo siento tanto, pero no hemos visto ninguno.
El muchacho gimió.
—¡La he perdido! ¡Trevor siempre se esta escapando!
—Terminaras encontrándolo, no te preocupes—dijo Artemis intentando animarlo aunque no podía creer por que estuviera tan afligido por un sapo.
—Sí —dijo el muchacho apesadumbrado—. Bueno, si la veis...
El muchacho de cabello castaño y regordete siguió su camino. En ese momento Artemis sintió simpatía por él al recordar a Warlock que estaba durmiendo en su jaula; si ella perdiera a su hurón también estaría triste. En los siguientes vagones que se asomaron Artemis pregunto por un sapo, obviamente ellos parecían menos discretos por que no ocultaron las risitas.
—La novata tiene un sapo.
—¿En que año vives?
—Igual que el otro tontito…Aquí no hay ningún sapo, será mejor que vayas a saltar a otra parte para encontrarlo.
Artemis cerro el vagón con tanta fuerza por el enojo. Hogwarts no era tan diferente a las escuelas muggles que asistió y se compadeció de el pobre muchacho que había tenido que escucharlos al preguntar por su mascota.
—¿Por qué preguntasteis por el sapo?
—Me sentí mal por él—dijo Artemis—. Si yo perdiera a Warlock me sentiría mal y mas si al buscarlo se burlaran de mi.
—Pero nadie podría burlarse de ti, tu hurón es asombroso—aseguro Draco—Además, yo no lo permitiría.
—Pero de ser un sapo se burlarían—replico Artemis—. Por eso me siento mal por el pobre chico y mientras buscamos a Harry decidí preguntar por su sapo.
Draco rodo los ojos, pero en los siguientes vagones que buscaron pregunto por Trevor. En uno de los últimos vagones Artemis se detuvo al mirar adentro, ahí estaba Harry; abrió el compartimiento y dijo:
—Harry te hemos estado buscando—volteo hacia donde estaba Draco a unos metros de ella—. Lo encontré.
—¿A quien encontrasteis, Arte? —pregunto Draco caminando hacia ella—. ¿A Potter o a Trevor?
Artemis se giro hacia el compartimiento al escuchar una risita que alguien intento ocultar de forma fatal. Frunció el ceño. Se habían reído por que creyeron que tenia un sapo y ahora por que su nombre parecía gracioso. Nada diferente del mundo muggle, y era una gran desilusión. Se sentía tan frustrada y enojada, se había resignado todos esos años esperando que al llegar a hogwarts todo fuera distinto y lo único diferente era que todos hacían magia.
—Por fin—Draco se situó detrás de ella—. Que difícil eres de encontrar, Potter.
—Hola, Draco—saludo Harry.
El muchacho pelirrojo de nuevo tocio intentando ocultar unas risitas. Draco (dragón) Malfoy lo miró sobre su hombro.
—Te parece que mi nombre es divertido, ¿no?
—No solo el tuyo—dijo Artemis sin evitarlo, estaba cansada de las burlas—. Seguramente se reirá de todos los nombres que escucha, me imagino que hizo lo mismo al escuchar el nombre de Harry.
El muchacho enrojeció hasta las orejas.
—Creo saber quien es—dijo Draco—. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos y llenos de pecas.
—Te hablo de los Weasley o de mi familia—dijo Artemis mirándolo sobre su hombro.
—Weasley—respondió haciendo un gesto de que no importaba—, tu familia son también rubios. En cualquier caso, si es un Weasley no se por que debería reírse de nosotros, al menos que tenga un nombre espectacular.
Las orejas del muchacho no podía ser mas roja.
—¿Tienen algo contra mi familia?
—No—dijo Artemis—. Pero evidentemente tu tienes algo contra los nombres de otros.
Sacudió la cabeza, su madre le había pedido que se mantuviera alejado de los problemas y por ella haría un esfuerzo.
—Oye, Harry—dijo—. ¿Vienes con nosotros? Estábamos buscando un sapo que perdió alguien.
El muchacho pelirrojo pareció sorprendido.
—Y después puedes unírtenos en nuestro vagón—añadió Draco—. Hay un par de cosas que quería mostrarte.
—Seguro—dijo Harry dándole una ultima mirada a su acompañante—. ¿Es su amigo? El niño del sapo perdido.
No exactamente un amigo, pensó Artemis mientras se hacia un lado.
—Lo conocimos hace unos momentos—dijo.
—Los detalle no importan—dijo Draco apresurando a Harry—. Perdió un sapo, esta llorando y necesita ayuda. Vamos.
—¿Quién era él? —pregunto Artemis cuando se alejaron del vagón.
—Se llama Ron Weasley.
—Sabia que era un Weasley—dijo Draco mirándola con sus ojos astutos.
—Como sea—dijo Artemis—. Estábamos ayudando a un niño que perdió su sapo, Harry, pero realmente no sabemos como se llama nos falto presentarnos.
—Seguramente no lo encontraremos, estaba preguntando en los compartimientos por su sapo—dijo Draco.
—¿Ocurre algo Harry?
Harry levanto la mirada y negó, pero Artemis estaba segura de que algo pasaba pero decidió no preguntar. Al mirar hacia uno los vagones, Artemis se detuvo y con horror miro a un grupo de niños dentro que conocía. Apresuro el paso cuando uno de ellos giro en su dirección y arrastro a Harry y Draco con ella.
—¿Qué ocurre? —pregunto Harry.
—Mejor que nos alejemos—dijo Artemis—. O nos arrepentiremos.
—¿Quién?
Artemis le dijo de quien se trataba moviendo los labios, Draco entendió pero no parecía importarle que Smith saliera, pero a Artemis si, de estar frente a frente con él era una pelea segura y no quería que el viaje a hogwarts empeorara aún mas.
—¡Miren! —dijo Draco señalando a lo lejos—. Creo que es él…¿aunque ahora esta acompañado?
—Esta con Hermione.
Artemis reprimió una risita al ver como la muchacha arrastraba consigo al muchacho por cada uno de los compartimentos.
—Hola—dijo Artemis—. Parece que ya te están ayudando a buscar a tu sapo. No creo que deban seguir preguntando por este lado, Draco y yo ya hemos pasado por aquí y no hemos encontrado nada.
—¿También habéis estado ayudando? Así que no encontraron nada por esos rumbos. Eso si es una mala suerte, aunque no hemos preguntando en los primeros vagones—dijo Hermione reflexionando—. Seguro ahí podemos encontrarlo. ¡Vamos!
No solo se dirigió a chico del sapo, sino que a ellos también como si se hubieran ofrecido a seguir ayudándolos. Artemis apenas pudo intercambiar miradas con Draco y Harry antes de ser arrastrada por Hermione.
—¿Quién es?
Desde atrás se escucho el susurro de Harry.
—No me he presentado—Hermione se giro hacia Harry—. Soy Hermione Granger, es un placer.
—Harry Potter.
—¿Eres tú realmente? —dijo Hermione—. Lo sé todo sobre ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepararme más y tú figuras en Historia de la magia moderna, Defensa contra las Artes Oscuras y Grandes eventos mágicos del siglo XX.
—¿Estoy yo? —dijo Harry, sintiéndose mareado.
Artemis miro a Draco que igualmente parecía sorprendido sobre aquello.
—Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera —dijo Hermione—. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, también probé unos pocos hechizos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Espero que eso sea suficiente...
Dijo todo aquello muy rápidamente.
Artemis estaba aturdida. ¿Había escuchado bien? Se había aprendido todo los libros de memoria e incluso repasado unos pocos hechizos… ¿Cómo era posible que pudiera hacer magia fuera de hogwarts? Artemis frunció el ceño ante eso. Nadie le había dicho que se podía hacer magia antes de ingresar a hogwarts. Es injusto, todos los hechizos que pude practicar…
—De todos modos, es mejor que sigamos buscando el sapo de Neville y después todos ustedes vaya a cambiarse por la túnica.
Y continuo caminando arrastrando a Artemis y al chico del sapo.
—¡Vamos! No hay que perder el tiempo.
—Amigo, no tenia idea de que salieras en un libro—alcanzo a escuchar a Draco.
La búsqueda por el sapo de Neville no fue muy buena, ya que no encontraron nada y siempre terminaban encontrándose con graciositos que se burlaban de Neville, como se llamaba el chico del sapo. Aunque Artemis sonrió cuando llegaron a un vagón, ahí dentro estaba sus primas riendo.
—¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno—dijo Hermione pero nadie le prestaba atención.
—¡Artemis!—Clarisse le sonrió abiertamente—. Eres tu. Creímos que no te encontraríamos hasta llegar a hogwarts.
—Hola, Clarisse—saludo Artemis—. ¿Qué tal todo, Megan? Danny me encanta tu vestido.
—Tranquilo—Megan sonrió—. Un poco nerviosa eso es todo.
—Gracias—dijo Danny parándose para mostrar mejor el vestido—. Lo arregle un poco, quedo bien ¿no?
El vestido azul oscuro estaba un poco desgarrado por los bordes y por la mayor parte inferior.
—Hola—saludo Danny a Harry—, ¿qué cuentas, niño "m"?
—¿Niño "M"?
—Niño milagroso—contesto Clarisse—. ¿Quiénes son tus amigos Artemis?
—Este es Draco Malfoy—presento Artemis—. Del que te he hablado.
—El chico Malfoy—dijo Danny mirando fijamente al muchacho—. Mi familia odia a la tuya.
—¿Eres una Weasley?
—No, soy Smith—respondió Danny antes de sonreír—. Gusto en conocerte, pequeño "M".
—¿Pequeño milagro? —supuso Draco sonriéndole.
—Pequeño Malfoy—corrigió Danny estrechándole la mano—. Me agradas chico.
—Parece que este año habrá mucho niños que conocemos—dijo Clarisse.
—Estos son Hermione Granger y Neville—presento Artemis cuando las miradas se dirigieron a ellos.
—Longbottom—dijo Danny girándose hacia el ultimo muchacho—. Otra vez te encuentro, por lo menos tu abuela ya no esta para criticarme.
—Realmente siento eso—dijo Neville apenado.
—No te preocupes—dijo Clarisse—. Danny esta acostumbrada a que la critiquen por todo.
La muchacha se encogió de hombros sonriendo.
—No nos hemos presentado ¿ o si? —dijo Clarisse—. Buenos, ustedes dos ya nos conocen pero para los que no, soy Clarisse Jones, mi hermana Megan y Danny Jones.
—Creí que tu apellido era Smith—dijo Draco.
—Lo es, pero casi soy de la familia Jones—dijo Danny abrazando por el hombro a Clarisse—. Y me gusta como suena mi nombre con el apellido Jones en vez del patico apellido de mi padre.
—¿Y quien ha perdido un sapo? —pregunto Megan.
—Neville—señalaron Harry y Draco.
—Lo siento—dijo Megan—. No hemos visto ninguno.
—Esta bien…—dijo Neville afligido.
—Por que no va a preguntar a algunos de los prefectos para que los ayuden—dijo Danny—. Tiene un vagón especial para ellos en los primeros vagones.
—Cierto, posiblemente alguno de ellos pueda ayudarle—dijo Clarisse—. Los ayudaría pero no tengo mucha experiencia con cosas perdidas.
—Apenas puede ayudar a su hermana y a su mejor amiga con sus deberes—bromeo Megan.
—Que graciosa.
Harry no paraba de preguntarse si lo que había dicho Ron era cierto o no, seguía preguntándose aquello hasta que tropezaron con alguien con una extraña insignia verde.
—Disculpad. Eres prefecta ¿no? —dijo Hermione—. Mira Neville necesita ayuda por que ha perdido su sapo…
—¡Ahorita no puedo atender niñerías!—dijo la muchacha que parecía apurada— . ¡Deberías estar feliz! ¿Quién quiere un sapo por mascota? Si me permiten…
—Que sangrona—susurro Artemis cuando se fue.
—¿Qué hacemos ahora?
Harry no estaba seguro de que alguien quisiera ayudar a Neville a buscar su sapo, a nadie parecía importarle que hubiera un sapo perdido en el tren.
—¿Qué ocurre aquí? —un muchacho pelirrojo y con anteojos apareció frente a unos de los vagones—. ¿Que era ese escandalo?
Traía puesta la túnica de hogwarts y como la muchacha tenia una insignia en el pecho, solo que de color rojo. Hermione dudo pero explico la situación, al terminar el prefecto no lucia muy feliz.
—Derrick nunca se sabe comportar—dijo el muchacho negando con la cabeza—. No se como llego a ser perfecta. Un prefecto es alguien capaz de poder ayudar a otros, además de tener buenas notas y ser buen estudiante.
Inflo su pecho con orgullo haciendo que resaltara la insignia de prefecto.
—¿Nos ayudaras?
—Por supuesto…—sus ojos se desviaron a una figura tras de ellos—. ¡Thompson! Requiero de tu ayuda, deberías hablar con tu compañera Derrick sobre su trato a otros cuando lleguen a pedir ayuda, que ejemplo como prefecta esta dando.
—¿Y por que crees que me escuchara a mi? —el joven se acerco hasta ellos. Su cabello era rubio maíz y su nariz era larda y afilada, no venia solo junto a el, lo acompañaba una chica con la cara llena de pecas y su cabello lacio que caía sobre su espalda—. Verónica no escucha a nadie mas que a si misma.
—¿Qué hizo ahora? —pregunto la muchacha. En ese momento Harry se dio cuenta de que ambos tenían insignias de prefecto del mismo color verde como la muchacha de voz chillona que nos los quiso ayudar.
Hermione se apresuro comentarle lo ocurrido antes de que el otro prefecto pudiera abrir la boca.
—No le hagan caso a esa sangrona—dijo la joven—. Es la desgracia de los prefectos en Slytherin, ¿cómo llego a ser prefecta? Creo que es la única menos idiota de todo su año.
—¡Vocabulario, Farley!
—Lo siento—se dirigió hacia ellos—. Como sea, no se preocupen. Richard y yo ayudaremos aquí a nuestro compañero Percy a encontrar a Trevor.
—¿Lo harán?—la voz de Neville sonaba esperanzada.
—Por supuesto que lo haremos, Percy Weasley nunca dejaría que un prefecto no cumpliera con su deber—bromeo Richard señalando al tercer prefecto.
La prefecta Farley soltó unas risitas.
—Ustedes pueden iniciar—dijo—. Acompañare a estos pequeños hasta su compartimiento y los buscare después.
En el camino de regreso, la prefecta se presento como Gemma Farley y nuevamente les pidió disculpas por el comportamiento de su compañera e intento animar a Neville a quien llevaba de la mano.
—Un sapo es una mascota excelente—dijo Gemma—. Muchos magos ya no tiene esa clase de mascotas por que no parecen geniales, pero son inteligentes y tu tienes suerte de poseer uno. Yo una vez tuve un sapo, se llamaba Toto.
—¿Enserio?
—Claro, pero Toto tuvo que partir un día hacia un lugar al que todavía no me toca ir—la perfecta sonrió con nostalgia—. Encontraremos a Trevor. Pero cuéntenme, ¿están ansiosos por la selección?
—Tengo algo de miedo—confeso Neville.
—Estoy algo nerviosa, no lo puedo evitar—dijo Hermione—. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé.
»Estuve preguntando por ahí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas. Oí que Dumbledore estuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala…
—Yo he escuchado un par de cosas sobre Slytherin—hablo Harry sin poder evitarlo, necesitaba disipar esa duda—. Dicen que de esa casa han salido los peores magos y brujas, todos ellos estuvieron del lado de Vol…Quien tu sabes.
Artemis y Draco lo miraron al mismo tiempo al igual que la prefecta.
—No la quise ofender de ningún modo…
—No lo haces—dijo la prefecta que no parecía sorprendida—. Desde el momento que todo el mundo se entero de Quienes ustedes saben pertenece a Slytherin hemos estado marcados para siempre.—Dejo caer los parpados con cansancio con un suspiro—. No me extraña que te hayan contado eso, ni menos que te hayan hablado mal de todos nosotros. Estoy segura que todos ustedes han escuchado que hacemos magia negra, que somos futuros mortífagos y que estamos podridos hasta el interior…
—¡Eso no es verdad! —dijo Draco—. Yo no pienso que Slytherin sea una mala casa o este podrida. Mi familia ha ido a Slytherin desde generaciones pasadas.
—Pero que veo aquí—dijo Gemma sonriendo hacia Draco—. Un pequeño legado de padres Slytherin. Tienes razón, pequeño, Slytherin no es malo a pesar de todo lo que digan y lo insultos que hay sobre nosotros—Gemma no perdió la sonrisa—. No niego que hay unos pocos que son unos completos fanfarrones y odiosos, pero en todas las casas hay alguien así. Nada es perfecto, ni siquiera en hogwarts.
—Por lo tanto todas las casas tiene su parte buena y mala—medito Artemis.
—Exactamente, aunque Slytherin tiene la peor fama—dijo Gemma encogiéndose de hombros—. Si el Innombrable perteneció a Slytherin ¿qué importa? El escogió su camino como muchos otros magos oscuro, que no necesariamente son todos Slytherin. La mayoría lo fue, pero si el Innombrable hubiera sido Gryffindor o Ravenclaw lo mismo hubiera pasado, la mayoría de sus seguidores hubieran sido los de su propia casa.
» Si tuviera que decirles algo sobre Slytherin sin favoritismo, diría que son unos chicos muy valientes. Se enfrentan día a día a la mala fama de su casa e intenta limpiar el nombre de Slytherin y pese a todo se siente orgullosos de pertenecer a esa casa. Ellos crean su propio destino, su propio camino sin importar lo que los demás piense de ellos.
—Yo seré Slytherin, creo que es la mejor casa—dijo Draco mirando alrededor por si alguien se atrevía a decir lo contario—. No me importa lo que digan sobre Slytherin.
—¿Crean su propio destino? —susurro Artemis.
—Exacto, todos en Slytherin crean su propio destino—dijo Gemma—, sea bueno o sea malo, todos toman sus propias decisiones. Y ahora es cuando hablo bien de las otras casas para no influenciar en ustedes.
Farley soltó unas risitas mientras meditaba unos segundos.
»Empezare con Ravenclaw, por que me caen bien. Todos son unos cerebritos, usan su inteligencia de formas inimaginables para diferentes cosas y no solo para buenas notas. Deberían ver las cosas que crean para hacer trampa o para pasar el rato, son algo competitivos pero agradables.
» Hufflepuff no es tan malo como dicen, en lo personal creo que son muy amigables, simpáticos y trabajadores. Los prefectos de Hufflepuff se toman su trabajo enserio y no dudan en ayudar a nadie, además de que son muy buenos en Herbología. Siempre acudo a alguno de ellos cuando necesito ayuda en esa clase. Y por ultimo esta Gryffindor, creo que esto si será difícil.
—Escuche que Gryffindor y Slytherin tienen una rivalidad desde hace años—dijo Hermione—. Y que no se llevan muy bien, según tengo entendido es por algo entre los fundadores de ambas casas.
—Es cierto, hay una rivalidad de casas—dijo Gemma—. Pero esa es una larga historia, lo que diré sobre Gryffindor es que no temen decir lo que piensan, son un tanto alborotados pero incluso ellos tienen buenas notas y saben comportarse cuando la ocasión lo exige. Solo conozco muy bien a uno de los prefectos de Gryffindor, Percy Weasley, tiene buenas notas y es muy ordenado, se toma su deber con mucha responsabilidad. Creo que es todo lo que puedo decir.
—Todas las casas parecen agradables, incluso Slytherin—comento Harry.
Después de todo Ron Weasley estaba equivocado respecto a Slytherin como con el profesor Snape; él lo había conocido personalmente y no podía pensar en el como un ogro y malvado profesor como describió Ron. Como tampoco podía pensar mal sobre Slytherin cuando frente a él, estaba la prefecta Farley que había animado a Neville respecto a su sapo y prometiéndole que lo encontraría.
—Ahora, entren a su compartimiento y disfruten lo que resta del viaje. No olviden colocarse la túnica para cuando oscurezca estaremos llegando a hogwarts—Gemma les dijo cuando llegaron al compartimiento donde Draco los guio—. Neville, quiero que coloques una sonrisa en tu rostro y te diviertas. Trevor no querrá verte triste cuando lo encuentre.
Neville asintió.
—Les deseo suerte en su selección—se despidió la prefecta.
—¡Espera!—Artemis la detuvo antes de que cerrara la puerta—. Es sobre la selección, ¿cómo se las arreglan para seleccionarnos?
—Oh mi pequeña amiga, tendrás que esperar para descubrirlo.
Creo que es el capitulo mas largo que escrito hasta ahora, espero que os guste.
Tal vez tarde un poco con el proximo capitulo, esta en proceso aún pero espero tenerlo para el final de la proxima semana.
Sin mas que decir, me despido: ¡Hasta la proxima!
-KatyaPotter
