Capitulo: Un trol y un jugador desorientado.
En la mañana de Halloween por el castillo flotaba el aroma de calabazas por todo el lugar. La profesora McGonagall aquel día les dejo un ejercicio aún mas difícil que los anteriores, esta vez tendrían que convertir una pluma en una simple rama.
Artemis suspiro concentrándose, agito una y otra vez la varita repasando el hechizo antes de intentarlo en la pluma. Uno, dos, tres…
Sonrió para si misma al ver la pluma convertida en una rama, era una rama muy simple sin toque de hojas ni nada por el estilo. ¡Oh, Merlín¡, se quejo al ver uno de los extremos era tan afilado como la punta de una pluma. Al inspeccionarlo bien se dio cuenta de que había faltado un poco mas de concentración y nuevamente coloco la rama en la mesa para repetir el hechizo. Uno, dos, tres…
¡Perfecto!, murmuro Artemis para sus adentros. Estaba realmente emocionada pero no iba a repetir su grito de jubilo de la primera clase, aquello fue embarazoso.
—Eh, Chicos—los llamo mostrándoles su rama—. ¿Qué opinan?
—Es exactamente como una rama—dijo Harry.
—¿Cómo lo haces? —dijo Draco tomando la rama entre sus manos—. Es perfecta ni un solo defecto.
—Nada de eso—dijo Artemis—. Al principio parecía la mitad una rama y la otra mitad una pluma.
La profesora que merodeaba por todo el salón, se detuvo junto a ellos observando la rama.
—Me permite, señor Malfoy—la profesora se coloco bien las gafas antes de observar la rama—. Bien hecho, señor Malfoy.
—Es de Artemis, profesora—replico Draco tomándola por los hombros.
Artemis observo a la profesora sonrojada, cuando esta le dedico una sonrisa de aprobación y le regreso la rama. Al finalizar la clase le mostro a todo el mundo la perfectas ramas que solo pocos habían logrado hacer, entre ellos Theodore, Harry y un chico de Hufflepuff. La pluma de Harry se había convertido en una perfecta rama casi al final de la clase mientras que la pluma de Draco parecía hecha de madera.
—Artemis, baño, ahora—dijo Pansy a unos metros de ella—. Te esperamos.
—¿Por qué van al baño en grupos?
Artemis se encogió en hombros intentando buscar las palabras adecuadas pero termino diciendo:
—No lo entenderías, Draco.
Artemis guardo sus cosas y se dirigió al baño, pero en su camino un grupo de alumnos capto su atención por que la mencionaron. Su corazón se encogió cuando vio a Megan junto a Zacharias Smith y sus otros compañeros de Hufflepuff. Y retrocedió hasta quedar escondida por la pared.
—…Se cree la señorita perfección por que ella siempre logra hacer todo—decía Smith a sus compañeros—. Cualquiera puede lograr hacer una rama, pero siempre esta Jones queriendo parecer la mejor cuando ni siquiera lo es. Es solo una bastarda, una repudiada.
—Realmente Zach, no creo que deberías decir eso sobre ella..
—¿No has escuchado lo que dicen? —decía Smith—. Dicen que Snape las abandono a su madre y a ella, las repudio. Para luego regresar pero ni siquiera reconoció a su hija ni se caso con su madre, y eso deja mucho que desear.
Artemis cerro los puños con fuerza. Por supuesto, Smith estaría al tanto de todos los rumores que decían sobre ella y su madre, e incluso le daba risa que realmente se creyera todas esas tonterías.
—Sin ofenderte, Megan—reconoció la voz de Sally Smith—. Tu eres sensata al aparte de ella, mira que hacer lo que le hizo a Bongbottom.
—Es Longbottom—dijo otra voz.
—Eso, Hannah. Gracias.
—No se por que los profesores la prefieren, seguro en unos años será la mas tonta y fea de hogwarts—continuo Smith—. No es para nada especial, una babosa tendría mas encanto.
Tomo aire, conto hasta diez y recorrió el pasillo lo mas rápido posible; no tenia necesidad de escuchar las estupideces que salían de la boca de Smith. Y sin embargo estaba dolida, su propia prima no la defendió y es mas, era amiga de ese par de molestosos riquillos y que todos sus compañeros en Hufflepuff escucharan las mentiras de Smith dejando que les lavara el cerebro le afectaba. E incluso estaba segura, pero no lo admitiría en voz alta que las palabras de Smith también le dolieron, aunque era algo a lo que estaba acostumbrada. ¿Qué le había hecho para que hablara así de ella? lo único que hizo y nunca se arrepentirá de haber hecho, fue defender a su padrino ante las blasfemias de Smith cuando lo conoció y haber rechazado su amistad cuando se la propuso; de aceptar debería dejar de relacionarse con Draco, algo que no estaba dispuesta a hacer por un desconoció que había conocido solo cinco minutos y que había hablado mal de su padrino.
Era un insoportable pensaba mientras entraba al baño. Ella no pretendía ser mejor que nadie, no deseaba pisotear a nadie y mucho menos era una repudiada. Había mucho dilema acerca de su padre, ni siquiera ella misma sabia la verdad por que cada vez que tocaba ese tema, su madre se ponía tan triste que no deseaba verla llorar y no preguntaba mas. Lo único que sabia era que había sido un buen hombre, que las había amado y cuando un día salió a atender unos asuntos de trabajo nunca regreso. Su madre nunca lo había dicho en voz alta pero Artemis estaba segura de que él había muerto; era lo que interpretaba por la voz y las expresiones de su madre. No era una bastarda ni una repudiada y no había nada malo ni con ella ni con su madre.
Se miro en el espejo, que patética se veía, sufriendo por las palabras del tonto de Smith. Lavándose la cara se dio cuenta de que Pansy y Millicent la observaban en silencio. Se había olvidado la razón por la que se había dirigido ahí en primer lugar, sacudió la cabeza y se giro hacia ellas sonriendo. Aquel día era la fiesta de Halloween y no dejaría que Smith le arruinara la fiesta.
—Entonces, ¿Pansy para que me querías?
—Nos veremos antes de la fiesta en la habitación—dijo Pansy intercambiando una mirada con Millicent—. Habrá mas privacidad.
Las tres se dirigieron a su siguiente clase sin perder tiempo. Artemis escucho a lo lejos la puerta del baño cerrarse de un fuerte golpe, no era raro; muchas chicas hacían aquello cuando estaban enojadas o tristes. ¿Quién habría sido la pobre desafortunada a la que le rompieron el corazón esta vez?
—Es precioso, todo una obra de arte—dijo Pansy.
—Lo se—dijo Artemis tocándose el cabello. Le habia hecho una trenza que recorria toda su cabeza como una diadema—. Te quedo muy…
Alzo una ceja observando a Pansy, que no la miraba a ella o al peinado que había terminado minutos atrás, sino que se miraba así misma en el espejo.
—Gracias, lo se—dijo Pansy mientras sonreía a su reflejo.
Millicent a sus espaldas dejo escapar unas carcajadas, y cuando cruzaron miradas en el reflejo del espejo, ambas se sonrieron con complicidad. Pansy era demasiado vanidosa para su propia salud.
Artemis se dirigió al Gran Comedor para la fiesta de Halloween junto a Draco y Harry, en la entrada se toparon con Neville que les saludo.
—Hola—dijo Neville—. Feliz halloween.
Le regresaron el saludo.
—Creí que Hermione estaría contigo, ya que eres el único al que aún le habla de nosotros—dijo Artemis.
—No la he visto en toda la tarde—dijo Neville—. Lo ultimo que supe de ella fue por Parvati y Lavender.
—Creo que esta perfectamente—dijo Artemis frunciendo el ceño. Por muy molestosa que fuera Hermione la había considerado su amiga y una muy cercana, ella siempre sabía que decir para animarla y raras veces era un poco divertida. Ahora la había cambiado a ella y a Pansy por otro par de amigas sin siquiera pestañear. Unas mas acordes a sus carácter de seguro.
—Ha estado llorando toda la tarde en el baño—conto Neville—. Y dicen que aún sigue ahí.
Su frente se relajo.
—¿Llorando?
—Es lo que dijeron.
El banquete aún no comenzaba, los alumnos seguian entrando por la puerta pero Artemis no encontró a la persona que buscaba, su mirada recorría la mesa de Gryffindor y la entrada. A su lado todo el mundo sonreía y hablaba, no se había dado cuenta de que Draco le estaba hablando hasta que le toco el hombro.
—¿Artemis? —dijo Draco sacudiéndola levemente—¿te encuentras bien?
—Eh…si—respondió—. Solo iré al baño.
—En busca de Granger ¿no? —le dijo Harry.
—Lo que dijo Neville me preocupo—reconoció Artemis—. Paso toda la tarde encerrada en el baño y creo que sigue ahí llorando. Entrometida, molestosa y todo, pero era mi amiga y me preocupa. ¿Qué tal si le paso algo? o ¿si por fin se dio cuenta de su gran error en el asunto del duelo y esta sufriendo por eso?
—Dudo lo ultimo—dijo Draco—. Ve, estaremos aquí esperando por ustedes.
—Apartaremos su lugares—dijo Harry.
Artemis sonrió ante de irse. Incluso ellos sabían que cuando regresara las cosas estarían arregladas o al menos eso esperaba. A cada paso que daba se preocupaba mas por Hermione, ¿qué había hecho que se encerrara a llorar? Y si ya no estaba en el baño. No podría ir a buscarla a su habitación por que no tenia ni idea de donde estaba la sala común de Gryffindor ni cual era la contraseña. Al entrar al baño se podía oír los sollozos de alguien. Aún estaba ahí.
—¿Hermione? —toco el cubículo donde estaba.
—Dejadme en paz—dijo llorando.
—¿Qué te pasa?¿por que lloras?
—¡No quiero decirte así que déjame en paz!
—No seas terca—Artemis intento abrir la puerta, pero tenia seguro—. Soy tu amiga, puedes contar conmigo.
—Que me dejes en paz—dijo entre el llanto.
—Abre, Hermione, por favor—forcejeo la puerta sin éxito—. Dime ¿por que estas llorando?
—¡Déjame sola! Después de todo soy solo una sabelotodo insufrible y una mandona. Por lo que no tengo amigos.
Artemis dejo el forcejeo, la había llamado sabelotodo y había dicho que era fastidiosa por lo que no tenia amigos. Después de todo sus palabras la hirieron aunque no eran exactamente las palabras que utilizo.
—¿Sabes? estaba molesta cuando dije todo eso—dijo Artemis—. Yo realmente no pienso que sea fastidiosa y ser una sabelotodo no es malo, eres la bruja mas inteligente del año y cualquiera desearia eso.
—Ron Weasley no piensa lo mismo—sollozo Hermione—. Al igual que Draco, Harry y todos,…
Artemis fruncio el ceño. Ron Weasley era el hermano menor de los gemelos y del prefecto Percy, estaba en su mismo año y se había burlado de su nombre. Por supuesto que lo recordaba.
—Ron Weasley tiene razón, no tengo amigos por que soy una insufrible, una sabelotodo y mandona—sollozaba Hermione—. Te aleje a ti… ni a Draco ni a Harry les caigo bien. Menos a mis compañeras.
—Es mentira, a Draco y Harry les agradas—dijo Artemis—. Incluso te apartaron un lugar en nuestra mesa, para cuando regresara contigo. Además, somos amigas.
—¿Por qué debería de creerte? la ultima vez que hablamos me llamasteis sabelotodo.
—Pero es que estaba molesta, Hermione. Admite que tu también tuvisteis parte de la culpa… Pero estas perdonada.
Artemis decidió dejar de forcejear era momento de usar la varita, sacar a Hermione del cubículo y hacerla entrar en razón. Nunca había pensado que le importarían lo que los demas dijeran o pensaran sobre ella, nunca demostró que aquello le afectara y por eso la admiraba en cierta forma. Ver como seguía manteniendo su ritmo a pesar de las miradas molestas que recibía y al final, ni siquiera Hermione era mas resistente que ella.
Ahora era ella quien necesitaba de su apoyo y Artemis no dudaria en darselo.
Mil murciélagos aleteaban desde las paredes y el techo, mientras que otro millar más pasaba entre las mesas, como nubes negras, haciendo temblar las velas de las calabazas. Harry se la estaba pasando tan bien con sus compañeros de casa que casi se olvidaba que faltaba Artemis y Hermione.
El festín apareció de pronto en los platos dorados, como había ocurrido en el banquete de principio de año. Harry se estaba sirviendo una patata con su piel, cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror. Todos lo contemplaron mientras se acercaba al profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba:
—Un trol... en las mazmorras... Pensé que debía saberlo.
Y se desplomó en el suelo.
Se produjo un tumulto. Para que se hiciera el silencio, el profesor Dumbledore tuvo que hacer salir varios fuegos artificiales de su varita.
—Prefectos —exclamó—, conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato.
Draco parecía ofendido y asustado como la mayoría de los demás.
—Si el trol esta en las mazmorras—dijo Daphne con miedo—. ¿Por que nos envía a las mazmorras?
Se hizo un silencio incomodo entre ellos a pesar de que escuchaban las pisadas de sus otros compañeros de otras casas listos para abandonar el Gran Comedor.
—¡El trol esta en las mazmorras viejo loco!—grito alguien de sexto levantándose de su asiento—. Acaso no sabe que es ahí en donde esta nuestra sala común.
Esa fue la llama que inicio las protesta de los Slytherin.
—¡Esta loco!
—¡Quiere matarnos!
—¡No nos iremos!
—¡VIEJO LOCO!
—¡No esta enviando a nuestra muerte!
—¡DEMENTE!
—¡Tenia que ser Gryffindor!
Draco estaba gritando en protesta junto a sus compañeros, y Harry le daba la razón para hacerlo. De enviarlos a su sala común correrían mas riesgo de encontrarse al trol que estando en el comedor, el profesor Dumbledore seguramente no se había percatado que los alumnos de Slytherin tendría que entrar a las mazmorras para ponerse a salvo en su respectiva sala común.
—Draco—Harry lo jalo de la túnica—. Acabo de acordarme, Artemis y Hermione…
Fue todo lo que necesito para atraer su atención.
—Ellas no saben del trol.
—¡Oh, por los pantalones de Merlín!—dejo escapar Draco al entender a que se refería. Harry vio como dirigía su mirada a los prefectos de Slytherin que ahora estaban junto a la mesa de profesores reclamando al director. Los prefectos no serian de ayuda en esos momentos—. Pero que no nos vea nadie.
Se agacharon y se mezclaron con los confundidos Hufflepuffs de los cuales se separaron luego de llegar al piso que deseaban, se deslizaron por un pasillo desierto y corrieron hacia el cuarto de baño de las niñas. Acababan de doblar una esquina cuando oyeron pasos rápidos a sus espaldas.
—¡Seguro es Richard!—susurró Draco, empujando a Harry detrás de un gran buitre de piedra.
Sin embargo, al mirar; no vieron a Richard, sino a Snape. Cruzó el pasillo y desapareció de la vista.
—¿Qué es lo que está haciendo? —murmuró Harry—. ¿Por qué no está en las mazmorras, con el resto de los profesores?
—Seguramente se entero que el profesor Dumbledore planeaba enviarnos a nuestras tumbas y fue a defendernos—dijo Draco.
Lo más silenciosamente posible, se arrastraron por el otro pasillo, detrás de los pasos apagados del profesor.
—Se dirige al tercer piso —dijo Harry, pero Draco levantó la mano.
—¿No sientes un olor raro?
Harry olfateó y un aroma especial llegó a su nariz, una mezcla de calcetines sucios y baño público que nadie limpia.
Y lo oyeron, un gruñido y las pisadas inseguras de unos pies gigantescos.
—Por ahí—señalo Draco hacia el fondo del pasillo—. Viene hacia acá.
Algo enorme se movía hacia ellos. Se ocultaron en las sombras y lo vieron surgir a la luz de la luna.
Draco ahogo un grito al ver al trol de tres metros y medio de alto y con la piel de color gris piedra. Era la cosa mas horrible que Harry jamás hubiera visto, con su pequeña cabeza en ese cuerpo deformado avanzaba arrastrando consigo un gran bastón de madera.
—Deberíamos avisar a alguien de la actual posición del trol—le dijo Draco que temblaba un poco—. Para que venga a por el.
—Tienes razón
Entonces ambos se dirigieron tras el profesor Snape pero al final del pasillo y se paralizaron del miedo ante un grito agudo.
—¡AHHHHHHH!
—Oh-no—dijo Draco mas pálido de lo que era.
—Estaba cerca del cuarto de baño de chicas—dijo Harry.
Intercambiaron un mirada y regresaron sobre sus pasos.
—¡Artemis, Hermione!
Al regresar vieron Hermione estaba agazapada contra la pared, con aspecto de estar apunto de desmayarse y junto a ella, estaba Artemis con el rostro tan pálido como el Barón Sanguinario y totalmente inmóvil.
El trol estaba frente a ambas y en aquel momento alzo su enorme bastón y apuntó hacia ellas.
—¡NO! —el grito de pánico de Draco hizo a Harry sentir miedo mientras avanzaban mas rápido.
Un monto de polvo se alzo sobre ellos, y cuando se disipo un poco alcanzaron a ver a Artemis y Hermione estaban tendidas en el suelo, habían logrado apartarse a tiempo; la primera ya había reaccionado por que tiraba de la segunda para sacarla de ahí.
Tenían que hacer algo antes que intentara atacarlas de nuevo.
—¡Distráelo! —gritó Harry desesperado lanzando uno de sus zapatos a su cabeza.
El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido.
Sus ojitos malignos detectaron a Harry. Vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón.
—¡Eh, babotas! —grito Draco a unos metros de él. Alzo su varita y le lanzo un hechizo de piernas de gelatina. Harry sonrió a Draco, al mismo tiempo que se trol se balanceaba para caer. Fue en ese momento que se percataron lo mala idea que había sido, se balanceaba horriblemente y lo mismo hacia su bastón que casi le da a ambos de no a verse apartado. Harry levanto la vista y vio a Draco a salvo del otro extremo del pasillo, muy cerca de Artemis y Hermione.
Todavía no había acabo, el trol alzo su bastón con intención de pegarle a Harry pero con sus piernas de gelatina, el movimiento lo estaba haciendo caer de espaldas hacia donde Draco estaba con las chicas.
Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido: corrió, dando un gran salto y se colgó, por delante del trol para impedir que cayera hacia atrás. Escucho gritos a su alrededor mientras caía con el trol hacia adelante y luego sintió un tirón en el tobillo que lo arrastro mientras caía.
¡BOM!
Harry abrió los ojos y se alegro de no verse como una tortilla bajo el peso de un trol de tres metros y medio. Al levantarse vio a Draco y Artemis junto a él, ambos con sus varitas en mano.
—¡Planeabas morir o que! —Harry abría creído que Artemis realmente estaba furiosa de no a ver visto en sus ojos lo preocupada que estaba.—Eso fue lo mas estúpido que he visto hacer a alguien.
Entonces lo abrazo.
—Estoy de acuerdo—dijo Draco que apuntaba hacia el trol con su varita. Dio un salto atrás y Harry pudo ver al trol tendido en el piso detrás de él, alzaba nuevamente su bastón con dificultad cuando Draco recito un hechizo que hizo convertir el bastón del trol en una gigantesca pluma.
—Levántate—ordeno Artemis.
No dudo en hacerle caso, los tres retrocedieron mientras veían al gigantesco trol intentando regresar para otro round.
Sin apartar la mirada del trol escucharon pisadas provenientes del pasillo junto a ellos, minutos después la profesora McGonagall, Snape y Quirrell estuvieron junto a ellos. Quirrell dirigió una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer junto a la pared, apretándose el pecho.
—¡Esta vivo! —grito Draco hacia el profesor Snape.
El profesor Snape se hico cargo de que el trol no volviera a moverse. Harry estaba aliviado de que todo hubiera terminado.
—¿En qué estabais pensando, por todos los cielos?
Nadie contesto. Harry paso su vista de la profesora hacia sus amigos, Draco y Artemis parecían incomodos, mientras la segunda trataba de guardar su varita sin que la profesora se diera cuenta aunque lo hizo.
—Tenéis suerte de que no os haya matado. ¿Por qué no estabais en los dormitorios?
El profesor Snape se adelanto hacia ellos.
—Eso es casi lo mismo que yo deseo saber—dijo—. Se supone que ustedes tres deberían estar junto con sus compañeros en el Gran Comedor. ¿Se puede saber que están haciendo aquí?
A los tres Slytherin les dirigió una mirada aguda e inquisidora, pero había algo mas. Tal vez reproche o preocupación, y Harry desvió la mirada sin saber que pensar o decir.
—Por favor; profesora McGonagall, profesor Snape… Me estaban buscando a mí.
—¡Hermione Granger!
Granger estaba al frente a ellos con la cabeza en alto.
—Yo vine a buscar al trol porque yo…yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema. Creí que podría con el, pero la verdad es que no fue así. Si ellos no me hubieran hallado, yo ahora estaría muerta.
Draco dejo caer su varita a causa de la sorpresa y a Artemis casi se le cae la mandíbula, Harry tuvo que darle un codazo para que cerrara la boca.
No podía hablar. Harry incluso empezó a creer que todo era un sueño, por que Hermione Granger era la ultima persona que rompería las reglas o mentiría a su jefa de casa. Y aún así, ahí estaba echándose la culpa de todo para librarlos del problema. Era casi como si el profesor Quirrell hablara sin tartamudear.
—Ellos me salvaron la vida, Draco hizo un hechizo que afecto su caminar, Harry salto sobre el trol para salvarnos de que nos aplastara y al mismo tiempo que Artemis lo salvo a él. Y para asegurarse de que el trol no volviera a atacarnos, Draco convirtió su bastón en una pluma. No pudieron ir en busca de ayuda, no había tiempo. El monstruo estaba a punto de acabar con mi vida.
Los tres intentaron no poner cara de asombro lo que costo trabajo, la profesora aún asombrada no dejo pasar lo que Hermione había hecho, le aseguro estaba decepcionada de ella para luego quitarles cinco puntos y enviarla a la torre de Gryffindor con sus compañeros.
—Ustedes tres han tenido suerte, nadie de su edad hubiera salido con vida si se hubieran enfrentado a esta montaña—hablo el profesor Snape—. Habréis ganado los tres diez puntos para Slytherin por cada uno—los tres sonrieron al ver que no estaban en problemas—. Ahora, marchaos al Gran comedor con sus demás compañeros que deben estar celebrando.
—El profesor Dumbledore será informado de esto—agrego la profesora McGonagall.
Los tres salieron rápidamente se dirigieron rumbo al Gran comedor sin mirar atrás. No dijeron nada en todo el trayecto. En el comedor solo estaban la casa de Slytherin y la fiesta de Halloween aún continuaba. Tomaron asiento y Harry se percato que tenia atada una cuerda alrededor del tobillo, ahora entendía ese ruido que los venia persiguiendo.
—Fue así como te salvamos la vida—dijo Artemis—. Te acuerdas del hechizo de la cuerda que practicamos en clase, lo intente en ti y luego Draco y yo te jalamos mientras caías para sacarte fuera del perímetro del trol.
—Fue muy inteligente y rápida—dijo Draco—. Gracias a ella estas vivo.
—Bueno, yo estoy viva gracias a él—dijo Artemis—. Y a ti por supuesto.
—De todas formas te lo agradezco—musito Harry quitándose la cuerda.
Estaban seguro de que miraban a los tres desde que entraron al Gran comedor y las miradas pararon luego de que la prefecta Farley hablara con ellos.
—Si no hubiera checado que todos estuvieran—había empezado Farley—, no me habría dado cuenta de que ustedes tres faltaban. Saben lo preocupada que estaba. ¿Dónde han estado?
—El director dijo que regresáramos a nuestras sala comunes y obedecimos—dijo Draco con total inocencia—. Pero en el camino nos encontramos al profesor Snape que no mando de regreso aquí.
—¿Pero que ha pasado, Gemma? ¿Dónde están las demás casas? —dijo Artemis siguiéndole la corriente— Creí que estarían aquí si nos regresaron a nosotros también.
—Nuestros compañeros si podían regresara sus salas comunes—dijo Gemma frunciendo el ceño—. Incluso los prefectos de Hufflepuff conocían un camino alterno a su sala común y se llevaron a sus estudiantes sin tener que ir por el usual camino por las mazmorras. El director no pensó en nosotros cuando dio la orden de que todos se regresaran a sus salas comunes, incluso él debería saber que nuestra sala común esta en las mazmorras y ustedes no debieron acatar tal orden.
—Somos nuevos y no sabíamos que hacer—dijo Draco en un puchero.
Harry y Artemis colocaron su mejor cara inocentes y la prefecta no hizo mas preguntas. Les dio una sonrisa antes de irse.
A la mañana siguiente en la entrada del comedor se encontraron con Hermione, parecía esperar a alguien. En cuanto Harry vio que los miraba supo que los estaba esperando a ellos. Sin mirarse los cuatro se dijeron: «Gracias».
Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en una verdadera amiga. Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.
Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado. Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Un día vio a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.
Pues aquel sábado Slytherin jugaría contra Gryffindor, abriendo la temporada de quidditch. Todos parecían emocionados por el próximo partido, como habían dicho Draco, el quidditch era el deporte mas popular entre los magos y no había duda en eso. Harry estaba ansioso por poder presenciar su primer partido como Hermione, que tampoco había tenido la ocasión de verlo.
Era por eso que Hermione había prestado Quidditch a través de los tiempos, para averiguar todo lo posible sobre lo que les esperaría el sábado. Harry se lo pidió prestado una vez que Hermione termino de leerlo; resultó ser un libro muy interesante. Harry se enteró de que había setecientas formas de cometer una falta y de que todas se habían consignado durante los Mundiales de 1473; que los buscadores eran habitualmente los jugadores más pequeños y veloces, y que los accidentes más graves les sucedían a ellos; que, aunque la gente no moría jugando al quidditch, se sabía de árbitros que habían desaparecido, para reaparecer meses después en el desierto del Sahara.
Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde la salvaron del monstruo, y era mucho más agradable. Aún mantenía argumentos con Draco, que parecía divertirle llevarle la contraria, corregirla o debatir sobre quien tenia la razón. Incluso sus compañeros de Slytherin que habían mantenido su distancia de Hermione, les agrado su cambio y ahora no se alejaban cada vez que Hermione se les unía. De hecho Crabbe y Goyle parecieron aceptar a Hermione, pero Harry estaba seguro de que eso se debía a Draco que tuvo una charla privada con ellos.
—¡Genial! —dijo Draco revisando su mochila cuando regresaban a la sala común—. Olvide mi libro de pociones en el aula.
—Tendrás que regresar por el—dijo Artemis—. Hay tarea que hacer.
Harry decidió acompañar a Draco hasta las mazmorra donde se impartían las clases de pociones. Lo que ninguno de los dos esperaba era que el aula estuviera cerrada, Draco supuso que el profesor Snape le había puesto llave y se dirigieron a la sala de profesores a buscarlo, tocaron una y otra vez sin tener respuesta.
—Tal vez el profesor Snape dejo la llave por ahí—dijo Harry—. Vale la pena intentar.
Draco estuvo de acuerdo. Empujó un poco la puerta, miró antes de entrar… y su rostro se volvió pálido; cuando Harry se asumo, sus ojos captaron una escena horrible.
Snape y Filch estaban allí, solos. Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas. Una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre. Filch le estaba alcanzando unas vendas.
—Esa cosa maldita… —decía Snape—. ¿Cómo puede uno vigilar a tres cabezas al mismo tiempo?
Harry intentó cerrar la puerta sin hacer ruido, pero…
—¡POTTER!¡MALFOY!
El rostro de Snape estaba crispado de furia y dejó caer su túnica rápidamente, para ocultar la pierna herida. Harry tragó saliva mirando a Draco que estaba igual de sorprendido y asustado.
—Deje mi libro en la mazmorra y esta cerrada—dijo Draco tratando de mantener la calma.
—¡FUERA! ¡FUERA DE AQUÍ LOS DOS!
Se fueron tan rápido como sus piernas se lo permitieron.
—¿Y el libro? —pregunto Artemis cuando se reunieron con ella.
Entre susurros, Harry le contó lo que había visto.
—¿Sabéis lo que quiere decir? —terminó sin aliento.
—Que esta mal espiar a un profesor por que se molestara—dijo Artemis alzando una ceja.
—Mas que eso, estaba realmente enojado—añadió Draco—. Tan enojado que parecía irreconocible, tal vez no debimos espiarlo pero quería mi libro y necesitaba la llave.
—Por la forma en que lo dices es como si estuviera súper enojado—dijo Artemis a lo que Draco asintió—. No me lo imagino así, tal vez exageran o quiza por que yo nunca lo he visto tan enojado como dicen. Aun así, estuvo mal espiar.
—Nunca en la vida lo vuelvo a hacer—dijo Draco recostándose en el sillón—. Estaba tan enojado que casi me dio un susto de muerte.
Harry los miro, ellos no comprendía el asunto que se estaba armando dentro de hogwarts o que al menos Harry creía.
—Escúchenme—dijo Harry sentándose en medio de ellos—. Lo que trato de decirles es que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, ¡en Halloween! Allí se dirigía cuando lo vimos… ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí! ¡Y apuesto mi varita a que fue él quien dejó entrar al monstruo, para distraer la atención!
Draco y Artemis intercambiaron miradas como siempre lo hacían cuando creían que Harry estaba balbuceando cosas sin sentido. Lo único diferente aquella vez fue que Artemis se inclino hacia el y lo cacheteo; no fue una cacheteada muy fuerte, aunque le dolió un poco pero le desconcertó mas aquel acto por parte de ella.
—Ahora, tranquilizate y empecemos de nuevo—dijo Artemis—. ¿Por qué rayos mi padrino iba a querer entrar a ese lugar?
—Recuerdas que dijisteis a ver visto una trampilla debajo de sus pies—Artemis asintió—. Tal vez iba hacia ahí pero el cancerbero se lo impidió.
—¿Razón por la cual iba a querer hacer eso?
—El objeto que Hagrid fue a buscar por encargo del profesor Dumbledore—empezó Harry—, les dije que era raro que el mismo día que Hagrid fue a Gringotts a sacar el paquete, fuera el mismo día que entraran a robar. Esta conectado.
—Ya habíamos hablado sobre tus conjeturas la vez pasada—dijo Draco—. Y aparte de que el cancerbero estaba en el tercer piso, nos parecía una locura lo que proponías.
—¿Y por que Hagrid actuaba raro cuando lo mencione?
—Propones que creamos que Snape intento robar al director—dijo Artemis—. Dos veces: una en Gringotts y otra aquí.
—Una locura—dijo Draco—. Si yo fuera Dumbledore lo ultimo que haría seria guardar un objeto de gran valor cerca de quien intenta robármelo.
—Al menos que no lo sepa—dijo Harry—. Luego de Gringotts, ¿cual era es el lugar mas seguro? Hogwarts, seguramente el profesor Dumbledor creería que aquí estaría a salvo lo que sea que oculta.
Harry casi podía sentir la helada mirada que Artemis le daba, sus ojos azules lo observaban enojado y ofendidos, tan eléctricos como una ventisca preparada para atacarlo.
—Te das cuenta de lo que estas diciendo—su voz era igual de fría que su mirada—. Estas acusando a un profesor sin pruebas. Peor, estas acusando a mi padre.
—¿Padre? —dijo Harry mirando a Draco.
—Lo quiere afectuosamente como a un padre—dijo Draco—. Y estoy seguro, Artemis, que Harry no pretendía acusar a Severus.
—No es como si me gustara acusarlo—dijo Harry meditando. El profesor Snape le había dado su carta y había arreglado las cosas con sus tíos Dursley; pensar mal sobre él no era agradable para Harry, después de todo lo que había hecho por él. Y aún asi era demasiado sospechoso como para dejarlo pasar.
—Hay un error en toda tu teoría, Harry—dijo Artemis que aun mantenía la mirada fría en el—. ¿En que momento fue a robar si estuvo todo el tiempo con nosotros? Me refiero al robo de Gringotts. Paso toda la mañana comprando los útiles, pasamos el resto de la tarde en mi casa y luego fue a dejarte. Y en la noche…
—¿Y en la noche? —pregunto Draco alzando una ceja.
—No creo que haya salido de su cama a mitad de la noche a robar a Gringotts. Tal vez fue a cenar—una sonrisa se asomo por los labios de Artemis.
—¿Por que sonries?
La mirada fría seguía aún pero sin la misma intensidad que antes.
—Por nada—musito Artemis desviando la mirada.
—¿Qué es lo que sabes Artemis?¿Paso la noche en tu casa? —pregunto de nuevo Draco pero sin tener respuesta—. ¿Ceno con ustedes? ¿Tuvo una cita?¿Tu tía por fin lo sedujo?
Las mejillas de Artemis se encendieron de un brillante rojo.
—¿Cómo se te ocurre decir eso en alto? Te van a escuchar—dijo—. Y que estupideces son esas Draco.
—¿Tu tía esta saliendo con el profesor Snape? —dijo Harry sin saber si estar asqueado o sorprendido.
—Seguro que si—dijo Draco sonriendo.
—Si le dicen a alguien los matare—dijo Artemis—. Se supone que es un secreto, y que ni siquiera yo lo se. Escuche un conversación entre mi madre y mi tía sin querer y bueno.. dijo que iría a cenar a su casa y pasaría la noche ahí, es todo lo que se.
—¡Lo sabia!
—¡Oh-cállate, Draco!
—Eso solo deja una opción—dijo Harry mientras su cabeza seguía procesando la información—. Hay alguien mas que quiere robarle al director y el profesor Snape intenta descubrirlo. Si él profesor Snape no fue en la noche de Halloween a intentar robar, tal vez fue a intentar averiguar quien era el ladrón pero no lo logro descubrirlo. Seguramente el ladrón se encontró con la sorpresa del perro al igual que el profesor Snape.
—Eso tiene mas sentido—dijo Draco luego de unos segundo—. ¿Pero quien?
—Si Severus estaba herido—dijo Artemis—. Hay alguien mas en el castillo que estará igual que él.
—Al menos que haya decidido no arriesgarse como Snape—dijo Harry—. Aparte de Snape, no hay otro profesor que parezca herido de una pierna o algo por el estilo. Tal vez no intento atravesar al cancerbero cuando lo vio, y quizás intente una vez mas robar lo que esta custodiando el cancerbero, pero solo cuando logre descubrir como traspasarlo.
—En ese caso, tu teoria es mas creible—dijo Draco dandole unas palmadas—. Pero sigo sin entender que puede haber debajo de esa trampilla, quiero decir, ¿qué es lo que quieren robar?¿Qué es lo que guarda el perro?
Harry se fue a la cama con aquellas preguntas dando vueltas en su cabeza. Crabbe roncaba con fuerza, pero Harry no podía dormir. Trató de no pensar en nada pero la expresión de la cara de Snape cuando Harry vio su pierna era difícil de olvidar. ¿Por que se habría exaltado tanto el profesor cuando los descubrieron? Era cierto que era imposible que el enterara robar en Gringotts si tenia una buena coartada y si era un buen hombre como Artemis y Draco lo hacían ver, pero seguían sin entender por que aquella expresión cuando lo descubrieron.
La mañana siguiente amaneció muy brillante y fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen partido de quidditch.
—Espero que gryffindor pierda—dijo Draco comiendose un pedazo de tostada—. ¿Quién es su buscador?
—Creo que una chica—dijo Harry—. Escuche a Flint decir que este año fue dificil para el capitan Wood encontrar un buscador, creo que ella era cazadora el año anterior.
A las once se encaminaron al campo y en el camino encontraron a Neville y a Hermione. Draco no perdió tiempo para ponerse a discutir con Hermione sobre quien ganaría el partido y aún cuando Hermione no sabia mucho sobre el quidditch defendió a su equipo de una manera muy inteligente y astuta.
Al llegar al estadio se separaron deseándose suerte mutuamente, mientras se reunían en las gradas donde estaban sus compañeros de casas respectivamente. Harry, Draco y Artemis terminaron sentados en las gradas mas altas del estadio para tener una vista mas amplia de todo aunque Draco dijo que los mejores asiento eran los mas cercanos, estos ya estaban ocupados.
—Miren ahí esta el equipo—dijo Draco observando a travez de sus boniculares.
Los jugadores de Slytherin salieron con sus túnicas de color verdes, los Gryffindor jugaban de rojo. La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano. Una vez que ambos capitanes se dieron la mano, los vieron montar las escobas y cuando la señora Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata. Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.
—Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor…Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa…
—¡JORDAN!
—Lo siento, profesora…Y realmente golpea bien, un buen pase a Katie Bell... Otra vez Johnson y.. No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va… Flint vuela como un águila… está a punto de..no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle… Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca… La quaffle en poder de Slytherin… Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos… bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí… vamos, ahora Angelina… el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR!
Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin.
—El juego, sigue… Angelina tiene la quaffle, que se la pasa a Katie y de nuevo a Angelina….
—Miren, Graham Montague tiene la quaffle—les dijo Artemis.
—¡Anota Montague! —grito Zabini.
—Oh, no. Montague ha logrado arrebatarle la quaffle a Angelina…Bien hecho Iván Thompson, el nuevo cazador de Gryffindor de este año tiene la quaffle en su poder y… No, Slytherin ha cogido la quaffle de nuevo, Adrian Pucey se apodero de la quaffle…
—Vamos, vamos—gritaban junto con la multitud.
—Está a punto de…no, ¡Wood logra detenerla!...
—Estuvo así de cerca—dijo Draco.
—Habrá suerte para la próxima—dijo Harry pasandole los binoculares. Durante todo el partido se habian estado turnando para usarlos.
—Slytherin toma posesión —decía Lee Jordan—. El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley… la cazadora Bell, y acelera no, esta cerca…Wood detenla…¡No!
—¡Si! —gritaron los Slytherin.
La multitud grito mientras uno de los jugadores atravesaba el campo hasta ellos, no era raro que hicieran aquello. Harry había visto como mas de una vez los jugadores pasaban muy cerca de la multitud, pero aquella vez tenia un mal presentimiento. El jugador de Slytherin se dirigía hacia ellos con una gran velocidad y no parecía que se iba a detener o a desviar. Los tres se agacharon pero una mano atrapo la túnica de Harry y jalo junto con él para luego soltarlo.
Harry apenas supo lo que ocurría mientras caía en picado hacia el suelo. Faltaban diez metros, siete metros, cinco metros…
—Te tengo—dijo el mismo muchacho que lo había lanzado al aire—. ¿Estas bien?
Harry asintió mientras Graham Montague lo dejaba en el suelo. Atrás de ellos, escuchaban los lamentos de Lee Jordan a través los gritos de alegría y quejas de la multitud.
—¿Pero que fue lo que paso?
Montague se llevo la mano a la cabeza, parecía desconcertado y desorientado, casi tanto como Harry cuando este fue hacia él. Artemis y Draco llegaron corriendo poco despues.
—¿Estas bien? —pregunto Artemis jadeando.
—¿Amigo, cómo te caísteis?
Harry y Graham Montague intercambiaron una mirada, y Harry vio como Graham lucía avergonzado y culpable pero al mismo tiempo desconcertado, como si no entendiera el por que lanzo a Harry fuera de su asiento.
