Capitulo: La bludger loca.
Draco no estaba contento con la respuesta de su padre. En vez de resolverle sus dudas, le añadió mas. ¿Por qué le pedía que mantuviera un perfil bajo y que tampoco se le ocurriera bromear sobre el tema? Como si el fuera a hacerlo, bueno, ya lo había hecho. Solo Hermione y Neville no encontraron aquello gracioso; por diferentes razones, Neville le parecía aterrador y Hermione creía que era insensible. Como si Filch o su gata alguna vez se habían tocado el corazón cuando debían castigar a algún alumno. Esos dos solo se querían el uno al otro, y estaba muy claro ahora con todo lo ocurrido; el conserje mantenía el recuerdo de la señora Norris tan vivo como podía, para que nadie olvidara que él era su principal enemigo si llegara a pillar al culpable.
Y aún no dejaba de amenazarlos con la mirada cuando se los encontraban por los pasillo. Él no estaba convencido como Dumbledore de que Harry y él fueran inocentes; era eso, o aún no olvidaba su astuto escape de la conserjería cuando los abandono por ir tras Peeves.
En su defensa, Draco podía decir que aprovecho la situación a su conveniencia. De todas formas, el director no iba a aprobar un estúpido castigo por llenar con un poco de barro los pasillos en un día tormentoso; no después de ver lo que el conserje solicitaba como castigo. Era un poco bárbaro lo que Filch deseaba que el director aprobara, ni siquiera un inepto como Dumbledore aprobaría que dos niños fueran colgados por los pies del techo.
Y todo por un poco de barro. Además, ¿ese no era el trabajo de Filch?, por algo era conserje en aquella escuela, pero al parecer, Filch no comprendía del todo su papel en hogwarts. Se pasaba el tiempo buscando a quien meter en problemas, ese sin duda, era su pasatiempo favorito.
Draco debía mantenerse fuera de su radar, por que Filch lo tenia en la mira luego de lo que paso con la señora Norris. Detestaba a la gata, pero no llegaría a matarla o petrificarla; un buen susto era lo que se merecía para que dejara a los alumnos en paz.
Observo a Hermione, al otro lado de la mesa, redactando su trabajo de transfiguraciones. Ella definitivamente lo reñiría si sabia lo que estaba pensando. Podía incluso imaginarse su respuesta:
—Hechizar a un inocente animal. Como se te ocurre, Draco—chillaría Hermione—. Ni siquiera la señora Norris se merece eso.
Sin embargo, la idea sonaba demasiado tentadora y no pudo evitar sonreír. De todas formas no servía de nada, la gata de Filch estaba petrificada por lo que no tenia caso pensar en formas de asustar a esa gata amargada.
Termino de leer la carta por segunda vez, esperando encontrar algo que valiera la pena. Pero no había información valiosa.
Bueno, algo quedaba claro, el monstruo era real. Su padre no dejaba de pedirle mantenerse a salvo por consideración a su madre, y que ni se le ocurriera ir tras el culpable sino deseaba una muerte dolorosa.
No entendía del todo a su padre, le decía que el culpable era peligroso pero le daba a entender que no sabia quien era. Tal vez, por el simple hecho de lograr petrificar a una gata bajo las narices de Dumbledore y sin que este pudiera hacer algo al respecto, era motivo de preocupación. Quien fuera el culpable, era muy bueno manteniéndose oculto, sin duda no seria fácil de averiguar quien era. Por lo que Smith, por obvias razones, estaba descalificado pese a lo que Harry creía.
—¿Qué ocurre? —le pregunto Hermione—. ¿Malas noticias?
—No, para nada—respondió doblando la carta—. Es solo que mi padre ha respondido.
—¿Te ha contado algo?—Hermione se inclino interesada en la información que podía contener la carta.
—Nada—dijo Draco guardando sobre con la carta en su túnica.
—¿Nada?
—Nada valioso, Hermione—le respondió golpeando la mesa con los dedos—. Aunque esta claro, que el heredero de Slytherin es peligroso y debemos mantenernos apartados a no ser que deseemos morir.
—¿Tu padre sabe quien es?
Era lo mismo que Draco se preguntaba. Y luego de leer la carta mas de tres veces, llego a una simple conclusión.
—No, pero me temo que él tiene una idea de cuan peligroso este puede ser—dijo Draco.
Hermione pareció preparada para bombardearlo de preguntas de las cuales, estaba seguro que no tenia respuesta o que simplemente no desearía contestar.
—No preguntes, Granger—advirtió—. Por que no tengo las respuestas que deseas.
Y llegando en el momento indicado, Harry y Neville se acercaban con algunos libros para realizar el trabajo de pociones.
—Perfecto. Empecemos el trabajo del profesor Snape.
La cámara hacia sido abierta antes, no había forma de que ella fuera la culpable ¿o si?. Artemis no sabia que pensar, al principio con todo la perdida de memoria, plumas y tinta en su túnicas había creído que se había vuelto loca o que tenia una especie de alter ego. Ahora con la historia que conto madame Slytherin, no estaba segura de ser la culpable tras la petrificación de la señora Norris; tal vez Tom tenía razón y era una simple coincidencia.
El golpe de un libro al cerrar hizo que Artemis diera un respingo recordando donde estaba. Como todo los días, se encontraban en la biblioteca para terminar los deberes; aquello fue un habito que Hermione les obligo a adquirir o que simplemente venia incluido en su amistad. Artemis había llegado un poco tarde pero se había puesto a realizar los deberes bajo el ojo critico de todos, cada vez era mas difícil ocultar su estado de animo; sino encontraba la forma de mantenerse en una calma total, su metamorfosis la delataría muy pronto. Por suerte, Neville siempre estaba ahí, como su apoyo moral, también para ayudarla a pasar desapercibida o para respaldar sus mentiras frente a sus amigos.
—Pero ¿quién podría ser? —dijo Hermione con voz tranquila, como si continuara una conversación que hubieran estado manteniendo. Artemis observo a todos con discreción y vio que ellos parecían tan sorprendidos como ella; eso la tranquilizo, Hermione solía hacer aquello algunas veces; que si estabas lo suficientemente distraído, realmente creías que te habías perdido parte de la conversación—. ¿Quién querría echar de Hogwarts a todos los squibs y los de familia muggle?
—Pensemos —dijo Harry con simulado desconcierto—. ¿Conocemos a alguien que piense que los que vienen de familia muggle son escoria?
Miró a Hermione. Hermione miró hacia atrás, poco convencida.
—Si te refieres a Smith...
—¿Ese él heredero de Slytherin? —dijo Draco con desprecio—. No me hagas reír, además, odia a Slytherin mas que nada. Aunque puede tener información, después de todo es descendiente de Helga Hufflepuff, seguramente el conocerá al heredero.
—¡Incluso conocería hasta la ubicación de la Cámara de los Secretos! —dijo Neville.
—Bueno —dijo cautamente Hermione—, supongo que puede ser.
—Pero ¿cómo podríamos descubrirlo? —preguntó Harry; en tono de misterio.
—Habría una manera —dijo Hermione hablando despacio, bajando aún más la voz como si no se atrevía a decir lo siguiente—. Por supuesto, sería difícil. Y peligroso, muy peligroso. Calculo que quebrantaríamos unas cincuenta normas del colegio.
Artemis observo a Hermione y recordó en aquella visión que había tenido sobre ella en el baño de Myrtle. No le iba a gustar lo que ella tenia que decir.
—Adelante, cuando quieras puedes contarnos o deseas esperar a que alguien mas quede petrificado—dijo Draco.
—De acuerdo—repuso fríamente Hermione—. Lo que tendríamos que hacer es entrar en la sala común de Hufflepuff y hacerle a Smith algunas preguntas sin que sospeche que somos nosotros.
—Pero eso es imposible —dijo Harry, mientras Draco reía.
—Al menos que te refieras a que Artemis vaya a interrogar a Smith.
—No es mala idea, pero no, no me refiero a eso—dijo Hermione—. Aún cuando Artemis cambiara su rostro, su voz seguiría siendo la misma y Smith adivinaría la treta.
—Enserio, Hermione, para ser una listilla. Este ha sido tu peor plan—dijo Draco riendo.
—No, no lo es —repuso Hermione—. Lo único que nos haría falta es una poción multijugos.
—¿Qué es eso? —preguntaron a la vez Harry, Draco y Neville.
—Snape la menciono en una de sus clases—dijo Artemis, por fin participando en la conversación.
—No recuerdo esa clase. Pero, ¿que hace esa poción? —dijo Draco interesado.
—Esa poción lo transforma a uno en otra persona. ¡Pensad en ello! Nos podríamos convertir en cinco estudiantes de Hufflepuff. Nadie nos reconocería. Y seguramente Smith nos diría algo. Lo más probable es que ahora mismo esté alardeando de ello con sus amigos en la sala común de Hufflepuff.
—¿No es peligroso?—pregunto Neville—. ¿Y si nos quedamos para siempre convertidos en cinco chicos de Hufflepuff?
—El efecto se pasa después de un rato —dijo Hermione, haciendo un gesto con la mano como para descartar ese inconveniente—, pero lo realmente difícil será conseguir la receta. Snape dijo que se encontraba en un libro llamado Moste Potente Potions que se encuentra en la Sección Prohibida de la biblioteca.
Solamente había una manera de conseguir un libro de la Sección Prohibida: con el permiso por escrito de un profesor.
—Será difícil explicar para qué queremos ese libro si no es para hacer alguna de las pociones.
—O usamos tu capa, Harry—sugirió Draco—. Entramos a la biblioteca y tomamos el libro.
—Y arriesgarse a que los encuentre el heredero y su monstruo; o peor que Flint los descubra y los expulsen—dijo Hermione.
—¿Tienes una mejor idea, Granger?
—Creo —dijo Hermione— que si consiguiéramos dar la impresión de que estábamos interesados únicamente en la teoría, tendríamos alguna posibilidad...
—Ningún profesor cuerdo nos dará el permiso—dijo Draco—. Debería ser uno realmente idiota.
En la siguiente clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, Lockhart sacó de nuevo a Harry, para ayudarlo en su interpretación del pasaje de su libro; esta vez para representar a un hombre lobo. Si no hubiera tenido una razón muy importante para no enfadar a Lockhart, se habría negado. En las mesas de en medio del aula Draco y Artemis intentaban con toda su determinación no reírse de él. Pero parecía un reto imposible. Por otro lado, a Harry le alegraba ver a Artemis sonreír, había estado rara durante demasiado tiempo, siempre distraída, nerviosa y con ojeras debido a la falta de sueño; Draco no había querido preguntarle aún, pero si Artemis seguía así no dudaría en hacerlo. Harry estaba igual de preocupado por ella, algo debía estar abrumándola pero parecía que Neville era el único que sabia sobre ello, debido a las miradas que compartían y el tiempo que pasaban juntos, y Neville no planeaba decir nada. Draco había intentado sonsacarle la información a Neville pero este no dio brazo a torcer.
—Aúlla fuerte, Harry (eso es…), y en aquel momento, creedme, yo salté (así) tirándolo contra el suelo (así) con una mano, y logré inmovilizarle. Con la otra, le puse la varita en la garganta y, reuniendo las fuerzas que me quedaban, llevé a cabo el dificilísimo hechizo Homorphus; él emitió un gemido lastimero (venga, Harry…, más fuerte…, bien) y la piel desapareció…, los colmillos encogieron y…se convirtió en hombre. Sencillo y efectivo. Otro pueblo que me recordará siempre como el héroe que les libró de la terrorífica amenaza mensual de los hombres lobo.
Sonó el timbre y Lockhart se puso en pie.
—Deberes: componer un poema sobre mi victoria contra el hombre lobo Wagga Wagga. ¡El autor del mejor poema será premiado con un ejemplar firmado de ¡El encantador!
—Si ese es el premio—susurro Draco—. No vale la pena esforzarse…
—¿Dónde esta Hermione? —pregunto Artemis dejando de reír.
—Seguro viene en camino. Pero si no llega a tiempo, tu la remplazaras.
—No quiero ser yo quien le pida la estúpida firma—dijo Artemis—. Además, es Hermione quien tiene la hoja del permiso.
Esperaron a que todos se fueran, Hermione apareció con Neville cuando el ultimo alumno abandonada el salón.
—¿Listos? —preguntó Harry.
Hermione asintió. Se acercó a la mesa de Lockhart con un trozo de papel en la mano. Harry, Draco, Neville y Artemis iban detrás de ella.
—Esto... ¿Profesor Lockhart? —tartamudeó Hermione—. Yo querría... sacar este libro de la biblioteca. Sólo para una lectura preparatoria. —Le entregó el trozo de papel con mano ligeramente temblorosa—. Pero el problema es que está en la Sección Prohibida, así que necesito el permiso por escrito de un profesor. Estoy convencida de que este libro me ayudaría a comprender lo que explica usted en Una vuelta con los espíritus malignos sobre los venenos de efecto retardado.
—¡Ah, Una vuelta con los espíritus malignos! —dijo Lockhart, cogiendo la nota de Hermione y sonriéndole francamente—. Creo que es mi favorito. ¿Te gustó?
—¡Sí! —dijo Hermione emocionada—. ¡Qué gran idea la suya de atrapar al último con el colador del té...!
—Bueno, estoy seguro que a nadie le parecerá mal que ayude un poco a la mejor estudiante del curso —dijo Lockhart afectuosamente, sacando una pluma de pavo real—. Sí, es bonita, ¿verdad? —dijo, interpretando al revés la expresión de desagrado de Draco—. Normalmente la reservo para firmar libros.
Garabateó una floreteada firma sobre el papel y se lo devolvió a Hermione.
—Así que, Harry —dijo Lockhart, mientras Hermione plegaba la nota con dedos torpes y se la metía en la bolsa—, mañana se juega el primer partido de quidditch de la temporada, ¿verdad? Gryffindor contra Slytherin, ¿no? He oído que eres un jugador fundamental. Yo también jugué en el equipo de mi casa cuando estuve en hogwarts. Fui buscador, de hecho. Me pidieron que entrara en la selección nacional, pero preferí dedicar mi vida a la erradicación de las Fuerzas Oscuras. De todas maneras, si necesitaras unas cuantas clases particulares de entrenamiento, no dudes en decírmelo. Siempre me satisface dejar algo de mi experiencia a jugadores menos dotados...
Harry hizo un ruido indefinido con la garganta y luego salió del aula a toda prisa, detrás de Artemis, Neville, Hermione y Draco.
—Es increíble —dijo Hermione, mientras examinaban la firma en el papel—. Ni siquiera ha mirado de qué libro se trataba.
—Porque es un idiota—dijo Draco—. Dije que solo un idiota se tragaría nuestra mentira, y ya lo han visto.
—El no es un idiota —chillo Hermione, mientras iban hacia la biblioteca a paso ligero.
—Ya, porque te ha dicho un par de palabras bonitas—se quejo Draco—. Yo también podría hacerlo, no es tan difícil dado que Lockhart puede hacerlo.
Bajaron la voz al entrar en la envolvente quietud de la biblioteca. La señora Pince, la bibliotecaria, era una mujer delgada e irascible que parecía un
buitre mal alimentado.
—¿Moste Potente Potions?—repitió recelosa, tratando de coger la nota de
Hermione. Pero Hermione no la soltaba.
—Desearía poder guardarla —dijo la chica, aguantando la respiración.
—No hablaras en serio—dijo Draco arrebatándole el papel para entregárselo a la señora Pince—. No te enojes, Granger, te conseguiré otra firma si eso es lo que quieres.
La señora Pince levantó el papel a la luz, como dispuesta a detectar una posible falsificación, pero la nota pasó la prueba. Caminó orgullosamente por entre las elevadas estanterías y regresó unos minutos después llevando con ella un libro grande de aspecto mohoso. Hermione se lo metió en la bolsa con mucho cuidado, e intentó no caminar demasiado rápido ni parecer demasiado culpable. Cinco minutos después, se encontraban en uno de los aulas vacías.
Hermione abrió con cuidado el Moste Potente Potions, y los cinco se encorvaron sobre las páginas llenas de manchas de humedad. De un vistazo quedó patente por qué pertenecía a la Sección Prohibida. Algunas de las pociones tenían efectos demasiado horribles incluso para imaginarlos, y había ilustraciones monstruosas, como la de un hombre que parecía vuelto de dentro hacia fuera y una bruja con varios pares de brazos que le salían de la cabeza.
—¡Aquí está! —dijo Hermione emocionada, al dar con la página que llevaba por título La poción multijugos. La pagina estaba decorada con dibujos de personas que iban transformándose en otras distintas. Harry imploró que la apariencia de dolor intenso que había en los rostros de aquellas personas fuera fruto de la imaginación del artista.
»Ésta es la poción más complicada que he visto nunca —dijo Hermione, al mirar la receta—. Crisopos, sanguijuelas, Descurainia sophia y centinodia —murmuró, pasando el dedo por la lista de los ingredientes—. Bueno, no son difíciles de encontrar, están en el armario de los estudiantes, podemos conseguirlos. ¡Vaya, mirad, polvo de cuerno de bicornio! No sé dónde vamos a encontrarlo..., piel en tiras de serpiente arbórea africana..., eso también será peliagudo... y por supuesto, algo de aquel en quien queramos convertirnos.
—¿Qué significa eso? —dijo Neville con nerviosismo.
—¡Eso!—dijo Draco contrariado—. ¿Qué quieres decir con «algo de aquel en quien queramos convertirnos»? No pienso beber ni un cabello de los estúpidos amigos de Smith.
—De momento, todavía no tenemos que preocuparnos porque esos ingredientes los echaremos al final.
—Aunque hay que meditar sobre los ingredientes mas difíciles—recordó Artemis—. No serán fáciles de conseguir, y no creo que los consigamos.
—Sin ponerte a pensar cuantas cosas vamos a robar, Granger. ¿Donde rayos conseguiremos piel de serpiente boreana africana en tiras?
—Arbórea—corrigió Artemis.
—Lo que sea. ¿Que planeas que hagamos Granger? No creo que estén en el armario de los estudiantes, ¿qué vamos a hacer? ¿Forzar los armarios privados de Snape? Es una locura.
Hermione cerró el libro con un ruido seco.
—Bueno, si vais a acobardaros los cuatro, pues vale —dijo. Tenía las mejillas coloradas y los ojos más brillantes de lo normal—. Yo no quiero saltarme las normas, ya lo sabéis, pero pienso que aterrorizar a los magos de familia muggle es mucho peor que elaborar un poco de poción. Pero si no tenéis interés en averiguar quien es el heredero, iré derecha a la señora Pince y le devolveré el libro inmediatamente.
—¡Por las barbas de Merlín!—dijo Draco haciendo ademanes exagerados—. Me equivoco o nos estas persuadiendo para romper las reglas… No creí vivir para ver este día.
Hermione frunció el ceño pero no dijo nada.
—Esta bien, Granger. Será como tu digas—dijo Draco—. Pero lo que sea que vamos a echar a la poción, será mejor que solo sea cabello no pienso beber otra parte de su cuerpo, como uñas.
Neville asintió febrilmente.
—Pero ¿cuánto nos llevará hacerlo? —preguntó Harry, cuando Hermione, satisfecha, volvió a abrir el libro.
—Bueno, como hay que coger la Descurainia sophia con luna llena, y los crisopos han de cocerse durante veintiún días…, yo diría que podríamos tenerla preparada en un mes, si podemos conseguir todos los ingredientes.
—¿Dentro de un mes? —dijo Draco—. ¡Para entonces tendremos un par de petrificados! —Hermione volvió a entornar los ojos amenazadoramente, y él añadió sin vacilar—: Aún así, no tenemos otro mejor plan como el de Artemis colándose… Esta bien, Granger, ha iniciar con tu poción que tomara mas tiempo con tal de tenerte contenta.
El sábado en la mañana todo el mundo estaba emocionado por el partido, todo el mundo deseaba ver que tan bien jugarían Potter y Malfoy. Las serpientes les deseaban lo mejor a Harry y Draco. Pansy fue un tanto pesimista cuando les dijo: " Solo tened cuidado de las bludgers, no vaya a ser que los dejen fuera de juego…¡Suerte!". A pesar de eso, el animo estaba arriba en la mesa de las serpientes, parecía que no había duda sobre que Slytherin ganaría aquel juego; después de todo, tenían Nimbus 2001.
—¿No desayunaras? —pregunto Draco.
—No quiero nada.
—¿Seguro?
—No tengo hambre.
—Debes desayunar, Harry—dijo Artemis sirviéndole un par de salchichas con un poco de arroz—. No debes ir a jugar con el estomago vacío. Yo no voy a jugar así que no importa.
Había estado en vela toda el resto de la noche llorando, luego de que perdiera la conciencia. Cada vez se volvía peor, y no solo eso; por fin adivino quien seria el petrificado. Odiaba sus visiones como odiaba sus pesadillas, pero de alguna forma estas le mostraron quien se encontraría en peligro. Tenía que asegurarse de que Colin Creevey estuviera advertido su peligroso destino. Aquello le había quitado por completo el apetito.
Cuando faltaba poco para las once, el colegio en pleno empezó a dirigirse hacia el estadio de quidditch; hacía un día bochornoso que amenazaba tormenta. Dirigió palabras de animo a Harry y a Draco, antes de dirigirse a las gradas pero Artemis no tenia suerte, en su camino se topo con Smith.
—Pobre de Slytherin—se burlo Smith—. No hay duda que este año perderán con el dúo patético. Digo dúo y no trio, por que se que no jugaras. Solo eres la calienta bancas.
Sus estúpidos amigos se reían.
—Si ya terminasteis tengo cosas que hacer.
—Claro, tienes que empezar desde temprano, esa banca no se calentara sola—dijo Smith con una mirada malvada— . Me sorprendió que el trol de Flint te dejara entrar, pero entonces recuerde que eras la ahijada de Snape. Solo así se explica que dejaran entrar a una bobalicona al equipo.
—Déjala en paz.
Neville estaba tras ella junto con Hermione.
—Pero si es uno de los miembros del club perdedor. Neville Tongbottom.
—No vale la pena, Neville—dijo Artemis quien no deseaba que Neville hiciera algo estúpido por ayudarla.
Dejaron atrás la risotadas de Smith y sus imbéciles amigos. Tuvieron que separarse dado que apoyaban a equipos diferentes, por lo que Artemis se dirigió a las gradas de Slytherin. Luego de recibir la mirada Neville, que le indico que se dio cuenta de que otra vez estaba tan mal como la ultima vez; no deseaba tener que hablar de ello nuevamente con él, pero pensó en Colin y estuvo de acuerdo que tenia que advertirle por medio de Neville. Pansy también pareció darse cuenta de su estado de animo, cada vez era mas difícil ocultarlo, especialmente cuando uno es metamorfomago. Su cabello se destilaba de su brillante rosa anaranjado a un rosa-gris opaco; tomaba parte de su concentración mantenerlo del brillante rosa para parecer normal. Luego estaba su piel que parecía cada vez mas pálida.
—Hablaremos después—dijo Pansy con seriedad—. No me gusta como te ves.
Artemis la ignoro, pero incluso ella sabia que no podía esquivar a Pansy durante mucho tiempo; debía encontrar alguna excusa para su extraño comportamiento y apariencia. Por el rabillo del ojo vio a Blaise entregarles una pancarta a Crabbe y Goyle que alzaron, esta decía: «Potter & Malfoy. ¡Slytherin esta con ustedes!». Sonrió mientras agitaba el banderín, debía olvidar sus preocupaciones y apoyar a sus amigos en su primer partido.
El partido empezó en cuanto la señora Hooch sonó el silbato. Empezó muy bien para Slytherin que anoto cinco veces seguidas sin darles oportunidad a Gryffindor de anotar. Poco después empezó a llover, aunque a los aficionados del quidditch no les importaba el agua, las letras aún brillaba con intensidad en la pancarta, que solo por magia no se habían despintado. Lee Jordan grito: «Slytherin en cabeza por seis a cero.» Mas gritos por parte de Slytherin, Pansy y Millicent se abrazaban saboreando la victoria. Harry había logrado su tercera anotación, estaba claro que era un buen jugador y sobre la escoba en que estaba, daba mejores resultados. Por otro lado, estaba Draco buscando la snitch pero tendía a distraerse un poco observando al resto jugar al igual que Katie Bell. Una bludger atravesó el campo con rapidez dirigiéndose hacia Harry, por suerte unos golpeadores de Slytherin la desvió hasta que la bludger regreso a su ataque por Harry.
—Parece que Potter esta teniendo dificultades—pregunto Pansy viendo con los binoculares.
—Algo anda mal—hablo Theodore mientras los golpeadores se mantenían cerca de Harry.
Y un minuto después, la profesora Hooch sonó el silbato y el juego se detuvo, el equipo de Slytherin se reunió rápidamente. Seguramente para decidir que hacer, Artemis espero en el suspenso, no le gustaba lo que ocurría; estaba dividida sobre detener el juego aunque eso suponía perder o seguir aún a costa de que Harry pudiera salir lastimado. Suspiro. Dolería que perdieran el primer partido, esperaba que Flint por una vez en su vida fuera racional.
—¿Qué pasa, Artemis?
Se había parado de golpe con un muy mal presentimiento. El partido no podía continuar, de ninguna forma pero sabia que el estúpido de Flint no le importaría que uno de sus cazadores estuviera siendo perseguido por una bludger si aquello le costaba la victoria. Era un idiota.
El partido se reanudo, con los goleadores volviendo a su trabajo y abandonando a Harry, que se aparto del resto y ascendía cada vez más y más. Giraba, daba vueltas, se trasladaba en espiral, en zigzag, describiendo tirabuzones. Artemis pensó, que ella en su lugar, estaría algo mareada por todas esas vueltas. La lluvia no dejaba que viera bien lo que sucedía en el campo de juego, y en aquel momento alcanzo a ver que Harry estaba boca abajo para lograr evitar otra violenta acometida de la bludger.
—¿Pero que rayos esta haciendo, Harry?—dijo Blaise riendo, la mayoría en todo el estadio hacia lo mismo. Harry hacia piruetas de los mas extrañas y graciosas.
—Parece un tonto—dijo Pansy.
—No le queda de otra, tiene que evitar esa bludger a como de lugar—hablo Artemis—. De otra forma, ya habría estado fuera de juego desde hace rato.
Las sonrisas desaparecieron de sus rostros cuando se percataron en aquel detalle y de dieron cuenta de que alguien había manipulado la bludger. Entonces Harry se vio obligado a hacer una ridícula floritura en el aire para evitar la bludger. Harry escapó, pero la bludger lo seguía a un metro de distancia. Artemis no espero mas.
Salió corriendo escuchando los gritos de euforia mientras el partido continuaba. La señora Hooch entendería la situación a diferencia de Flint, aunque parecía que la mayoría estaban ciegos, por que nadie hacia algo al respecto, ni la misma señora Hooch movía un dedo. ¡Una bludger no persigue ni ataca a nadie continuas veces simplemente por que sí! Estaba a mitad de las escaleras cuando escucho a Slytherin en estallar en victorias y a Lee Jordan quejarse; el partido había terminado pero eso no quería decir que la bludger se detendría, apresuro el paso y en cuanto llego al final de los escalones, corrió directo hacia el campo esperando con ello llamar la atención de la arbitro. Para cuando llego a mitad del terreno de juego, Harry estaba descendiendo en picado hasta que choco contra el barro y salió rodando.
—¡Harry! —grito desesperada corriendo en su dirección—. ¿Harry? —se arrodillo junto a él.
—¿Estas bien, Harry? —Draco acababa de descender.
—Se desmayo—declaro Artemis colocando la cabeza de Harry sobre sus piernas—. Hay que llevarlo a la enfermería.
—Sin duda, me pareció que vomito algo antes caer—dijo Draco y entonces observo algo dorado en su mano buena—. Creo que casi se traga la snitch por error.
—Creí que la habías atrapado.
—La atrape—afirmo Draco—. Luego cuando declararon que ganamos, la solté para poder quitarle el bate a Peregrine y ayudar a Harry. Pero fue un poco tarde.
El equipo pronto los rodeo para observar a Harry inconsciente en el barro, seguidos de sus compañeros de Slytherins que mostraban mas preocupación que los mismo miembros del equipo; por ultimo Hermione y Neville se llegaron de la nada con sus rostros muertos de preocupación.
—¡Ganamos!—dijo Flint sonriendo, su sonrisa se borro cuando capto la mirada fulminante de Artemis y Draco—. Perdónenme por querer ganar la Copa de Quidditch.
—Creo que el profesor Snape viene en camino—dijo Hermione.
—¡Abran paso! ¡Abran paso! —escucho a alguien que acaba de llegar.
Pero no era el profesor Snape, era Lockhart. Que se abrió paso hasta Harry.
El profesor se inclino sobre Harry, y fue en ese momento que Harry reacciono, abriendo los ojos observo al profesor.
—¡Oh, no, usted no! —gimió.
—No sabe lo que dice —explicó Lockhart en voz alta a la expectante multitud alrededor. Aunque Artemis intuyo, que Harry estaba lo suficiente consiente para saber lo que decía—. Que nadie se preocupe: voy a inmovilizarle el brazo.
—¡No! —dijo Harry—, me gusta como está, gracias.
Intentó sentarse, pero el dolor debía ser terrible por que volvió a caer. Estaba tan desesperado por zafarse de Lockhart que intentaba sentarse a pesar del dolor, Artemis tuvo que ayudarlo e intento disuadir al profesor de dejar todo en manos de la soñera Pomfrey.
—No quiero que hagas fotos, Colin —Harry alzo la voz al oír el familiar clic de la cámara de Colin.
—Vuelve a tenderte, Harry —dijo Lockhart, tranquilizador—. No es más que un sencillo hechizo que he empleado incontables veces.
—¿Por qué no me envían a la enfermería? —masculló Harry.
—Si, profesor. Madame Pomfrey sabrá que hacer —dijo Artemis empapada—. Esta es su área. Debe dejarle esto a alguien profesional, como la señora Pomfrey. Y no a un novato o aficionado como usted.
—Créame, señorita Jones, que soy un profesional—dijo Lockhart, arremangándose su túnica verde jade—. Apartaos.
—No… ¡no!
Harry se quejo al mismo tiempo que Lockhart estaba revoleando su varita, y un instante después la apuntó hacia el brazo de Harry.
—¿Qué ocurre?
El profesor Snape acaba de llegar, muy tarde, lo vio resoplar con disgusto mirando a Lockhart. Cuando Artemis regreso la mirada a Harry, ahogo un grito, el brazo de Harry parecía gelatina. No tenia huesos.
—¡Ah! —dijo Lockhart—. Sí, bueno, algunas veces ocurre esto. Pero el caso es que los huesos ya no están rotos. Eso es lo que importa.
—Pero le ha desaparecido los huesos—dijo Snape con su voz glacial—me parece, si no me equivoco, que el señor Potter esta peor…Malfoy, Zabini llevadle a la enfermería.
—Buena idea, profesor Snape. La señora Pomfrey podrá…, esto…, arreglarlo un poco.
Ambos muchachos pasaron los brazos de Harry por el hombro y después lo tomaron con la mano que tenían libre por la parte trasera de la capa. Artemis, Hermione y Neville los siguieron de cerca, al girar la cabeza observo a los gemelos Weasley batallando con la bludger, que casi asesina a Harry, para meterla de nuevo a la caja donde pertenecía. Cuando llegaron con la señora Pomfrey el delis de Lockhart no le hizo ninguna gracia.
—¡Tendríais que haber venido enseguida aquí! —dijo hecha una furia y levantando el triste y mustio despojo de lo que, media hora antes, había sido un brazo en perfecto estado—. Puedo recomponer los huesos en un segundo…, pero hacerlos crecer de nuevo…
—Pero podrá aparecerlos de nuevo ¿no? —dijo Harry con voz temblorosa.
—Desde luego que podré, pero será doloroso —dijo en tono grave la señora Pomfrey, dando un pijama a Harry—. Tendrás que pasar aquí la noche.
Artemis, Hermione y Neville aguardaron del otro lado de la cortina que rodeaba a Harry mientras este era ayudado por Draco y Blaise a vestirse. Pero lo mas difícil para los tres chicos fue embutir el brazo que parecía goma dentro dela manga, no paraban de quejarse obre ello.
—¿Te sigue pareciendo tan fabuloso el profesor Lockhart, Granger?—le dijo Draco a través de la cortina,—. Por que no se tu, pero así no se compone un brazo.
—Cualquiera puede cometer un error —dijo Hermione—. Y ya no duele, ¿verdad, Harry?
—No —respondió Harry—, ni duele ni sirve para nada.
—Lockhart si que se supero—escucharon a Blaise—. No creí que pudiera hacer algo peor luego de los duendecillos. Mi error. Lo siento por ti, Harry.
Artemis, Hermione, Neville y la Señora Pomfrey cruzaron la cortina. La señora Pomfrey llevaba una botella grande en cuya etiqueta ponía «Crece-huesos».
—Vas a pasar una mala noche —dijo ella, vertiendo un líquido humeante en un vaso y entregándoselo—. Hacer que los huesos vuelvan a crecer es bastante desagradable.
Y Artemis no dudo de ello ante la cara de Harry cuando tuvo que beber tal poción. Tocio y resoplo un par de veces mientras escuchaban a la señora Pomfrey criticar los deportes peligrosos y a los profesores ineptos, hasta que se retiró; dejándolos que ayudaran a Harry a beber un poco de agua.
—Hay cosas que saben peor…—dijo Neville—. Alégrate, tú equipo ha ganado.
—Y no te ahogasteis con la snitch que casi te comes—recordó Draco.
—Se apareció de repente—se excuso Harry.
—Nunca olvidare la cara de Smith—recordó Draco con regocijo—. No se lo creía. Pero nosotros ganamos.
—Me gustaría saber cómo trucó la bludger —dijo Hermione intrigada, una vez que Blaise se fue, para ir informarle a los demás de que Potter estaba bien.
—Podemos añadir ésta a la lista de preguntas que le haremos después de tomar la poción multijugos —dijo Harry acomodándose en las almohadas—. Espero que sepa mejor que esta bazofia…
—También lo espero—dijo Draco.
En aquel momento, se abrió de golpe la puerta de la enfermería. Sucios y empapados, entraron para ver a Harry los demás jugadores del equipo de Slytherin.
—Así se hace, Malfoy—le dijo Flint—. ¡La cara de Wood cuando ganamos! Nunca se borrara de mi memoria.
—No solo la de él—dijo uno de los cazadores—. La de todo el equipo de Gryffindor.
—Este año, no solo será nuestra la copa—dijo Peregrine—, sino que será nuestro y el mejor año en la historia de Slytherin.
—Y todo gracias a estos dos, nunca vi a nadie anotarle a Wood de esa manera, Potter. ¡Que astucia!
Habían llevado pasteles, dulces y botellas de zumo de calabaza; se situaron alrededor de la cama de Harry, y ya estaban preparando lo que prometía ser una fiesta estupenda, cuando se acercó la señora Pomfrey gritando:
—¡Este chico necesita descansar, tiene que recomponer treinta y tres huesos! ¡Fuera! ¡FUERA!
Sin poder reclamar, abandonaron la enfermería. Fue mas fácil deshacerse de Draco y Hermione de lo que espero Artemis, estaban discutiendo sobre Lockhart, por lo que se logro escabullir mientras Neville estaba distraído intentando detenerle la pelea verbal. A estas alturas, Neville debería comprender que era mejor dejarlos pelear hasta que alguno obtuviera la razón o se cansaran de hablar.
Tiro la túnica empapada a un lado y se dejo caer contra la pared. El baño estaba silencioso, eso era un logro o muy extraño, dependiendo de la forma como uno lo quisiera ver. Se desato la bufanda y la dejo caer en sus piernas.
Estuvo un rato mirando la pared hasta que lagrimas rodaron por sus mejillas al recordar lo sucedido. No importaba que hiciera, no podía hacer nada para impedir perder parte de su vida en lapsos de tiempo, en los que no recordaría lo que había hecho. Realmente se estaba volviendo loca y no podía impedirlo. ¿Seria culpa de la adivinación o de todos esos libros sobre la materia que estudio? De alguna forma sabia que esa no era la respuesta, pero eso la hacia sentir aún mas miedo; porque sin respuesta que respaldara su perdida de memoria solo quedaba la opción de estar enloqueciendo. ¿Qué era lo que hacia que no recordaba? ¿Mataba pollos simplemente por que sí? Tenia tanto miedo que se volviera lo suficientemente loca para olvidarse de quien era. Entonces estaría totalmente perdida. Todo sus sueños no se cumplirían, olvidaría a sus amigos y familiares, tal vez simplemente no los reconocería. Estaría internada en San Mungo de por vida, sin poder salir nunca y ser una persona normal, y lo peor, es que tal vez no se daría cuenta de ello.
Y así, tendría que ir a casa de su abuela, se lo había prometido pero tenia miedo de que en su estancia perdiera la memoria e hiciera cosas raras o lo que sea que hacia que no lograba recordar.
—¿Quién esta ahí? —dijo una voz molesta. De la pared apareció Myrtle, era el fantasma que solía rondar aquellos baños; todos la conocían como Myrtle la llorona.— Oh. Solo eras tu. ¿Qué te ocurrio?¿Por qué lloras esta vez?
Ver a Myrtle siendo agradable con alguien era algo que nadie en la escuela imaginaba, pero Artemis había logrado simpatizar con ella luego de tantas peleas, gritos e insultos que intercambiaron.
De alguna forma Myrtle y ella habían tenido experiencias similares, en vida Myrtle fue humillada por sus compañeras como Artemis lo era por Smith.
—No quiero hablar de ello—logro decir entre lagrimas.
—Ha sido Smith quien te ha vuelto a insultar, he escuchado como habla de ti—dijo Myrtle flotando frente a ella—. Era la misma forma en como hablaban de mi. Pero yo hice pagar a Olive Hornby luego de mi muerte, oh pero ella estaba arrepentida.
—Seguro que si—dijo Artemis sollozando.
—¿No quieres contarme lo que te sucede? Puedes confiar en mi, no le diré a nadie.
—Lo se Myrtle, te lo agradezco, pero no deseo hablar de ello—dijo Artemis lo mas cortes mientras se abrazaba las piernas y escondía el rostro.
—Tal vez podría ayudarte—sugirió Myrtle—. A Olive Hornby le di un escarmiento para que jamás me olvidara.
—No creo que funcione en mi caso—murmuro Artemis con pesadez—. Mejor dime Myrtle, ¿Qué has estado haciendo?
Cuando abrió los ojos, supo que algo malo había ocurrido. Se apoyo con los codos en la cama y observo a su alrededor. Aún era temprano, y las chicas seguían dormidas en sus camas. Solo Pansy parecía estar en una extraña posición, sentada pero recostado a un lado en su propia cama; como si hubiera estado esperando por alguien pero se hubiera quedado dormida. Se pregunto si no habría estado esperando por ella para presionarla a revelar aquello que la atormentaba; la había estado evitando el día anterior. Había visto brevemente a Draco y a Hermione, en cambio se había pasado la tarde con Neville, luego de que la encontrara cuando se alejaba del baño de Myrtle. Había sido tan amable como siempre, le había dado animos e había intentado que se sincerara y le revelara la verdad. Artemis no tendría ningún problema en hacerlo de no ser por que tenia miedo que una vez que le revelara la verdad, él la odiara tanto como odiaba a Bellatrix Lestrange. Se limito a calmarlo y esquivar el tema, luego Neville antes de irse le había regalado una rana de chocolate.
—Siempre me regalan una cuando me quieren hacer sentir mejor—había dicho Neville—. Y yo quiero hacer lo mismo por ti.
No volvió a ver a Neville en el resto la tarde, de hecho, no recordaba casi nada después de aquella despedida. Y eso nunca era bueno. Solo había una explicación, Creevey estaba petrificado y de ser así, sus peores miedos se cumplirían.
Se levanto sin hacer el menor ruido, Artemis no quería despertar a Pansy y tener que dar explicaciones en aquel estado. No quería ver a nadie. Una vez que se cambio por ropa limpia, salió apresuradamente de la habitación temiendo que Pansy se despertara. Por suerte, Draco no estaba rondando por la sala común, por lo que salió de esta sin que nadie la detuviera.
Durante la comida, por fin se apareció, había pasado la mañana vagando por los alrededores de hogwarts hasta que encontró a Hagrid, que la invito a tomar el té. A decir verdad, fue una gran distracción y por fin descubrió que eran aquellos caballos tan raros que jalaban de los carruajes, y él por que nadie mas los veía. E incluso Hagrid la llevo a visitarlos ante el entusiasmo que mostro, realmente le alegro saber que aquello no fue producto de su imaginación; al parecer él los estaba domesticando y era el único en toda gran Bretaña que se atrevía a hacer algo así. No le sorprendía a Artemis que Hagrid hiciera algo peligroso. Su mañana realmente mejoro hasta que conoció a aquella niña, había llegado a visitar a los Thestrals como ellos pero aquella niña no se dejo engañar por la buena actuación de Artemis; o estaba realmente emporando tanto que no podía engañar o esa chica era muy perspicaz. Le había dicho la verdad como si fuera algo tan simple, y aquello le había sorprendido.
¿Cómo había sabido que ella estaba sufriendo por las petrificaciones?
Luna Lovegood, era una muchacha singular a pesar de lo que había escuchado sobre ella. Era llamada Lunática, por que era una niña rara y diferente; siempre hablando de cosas sin sentidos y haciendo a todo el mundo sentirse incomodo con su gran sinceridad. Y Artemis había presencia su sinceridad de primera mano para afirmar aquello, pero había visto su bondad cuando le sugirió que no se preocupara debido a que las petrificaciones no eran su culpa como ella misma creía. ¿Cómo descubrió aquello? No tenia ni idea, pero en los pocos minutos que paso fueron suficientes para que Lovegood conociera todo sobre ella, o al menos, así lo sintió Artemis.
Si, quiso alejarse de aquella niña lo mas rápido posible, pero a la vez deseo acercarse para conocerla mejor y entender aquella extraña personalidad. Para ser una Ravenclaw, Luna Lovegood, no era lo que se esperaría de un alumno de aquella casa, aunque admitía que era bastante inteligente para su edad, además de ser muy buena viendo a través de las personas.
No deseaba encontrársela bajo ninguna circunstancia cuando estuviera con sus amigos, o estaría en problemas en cuanto Lovegood comentara algo sobre lo que descubrió sobre ella. No estaba del todo segura que Lovegood adivinara el por que de su sufrimiento o de aquella culpabilidad, pero era lo bastante inteligente para averiguarlos (de proponérselo), si es que aún no la había descubierto. Lo único que le alegro es que Hagrid malinterpretará todo y no entendiera a fondo las palabras de aquella niña, para no hacer preguntas que Artemis no deseaba contestar.
Fue durante la comida que Draco y Harry le comentaron lo sucedido con Creevey, además de descubrir quien había hechizado la bludger para que atacara a Harry.
—Entonces el elfo quería protegerte y lo único que se le ocurrió era enviándote moribundo a casa de tus tíos dado que su plan para que te regresaras en el tren no funciono.
—Básicamente.
— Seguro que dijo protegerte y no matarte—cuestiono Artemis.
—Lo mismo me pregunte—dijo Draco—. Su forma de ayudar a Harry es de lo mas peligroso.
—Acerca de Colin Creevey, realmente no quedo evidencia sobre el culpable.
—No. Fue petrificado cuando iba a visitarme—recordó Harry—. Y aunque hubiera tomado una foto del culpable, la evidencia se derritió, no quedo nada.
—Y nuestro adorado director, no tiene ni idea tampoco.
—El dijo algo muy raro, le dijo a la profesora McGonagall que la cuestión no era quien sino como.
—¿A que se refiere con ello? —pregunto Artemis.
—No lo se, ni la profesora McGonagall pareció comprender al profesor Dumbledore.
—El problema aquí es que ha habido otra petrificación y esta vez resulto ser una persona—dijo Draco—. No deberíamos vagar por ahí con semejante peligro. En especial tu, Artemis, que siempre te desapareces. ¿Donde estabas ayer?
—Estaba con Neville.
—Antes de eso. Por que Neville estaba conmigo y Hermione cuando desaparecisteis.
—No me apetecía escucharlos pelear por tonterías.
—Pero ¿donde estabas?
—La torre de astronomía tiene una linda vista.
—¿Y que hicieron tu y Neville?
—Lo ayudaba en pociones como siempre, sino recuerdas, Neville tiene problemas con esa materia.
—Y yo se que el a mejorado con tu ayuda.
—Cuando alguien esta ahí para guiarlo no tiene dificultades, pero tiende a equivocarse cuando trata de hacerlo solo por que no confía en si mismo. Y hace de su poción un desastre. Casi un desastre.
—Pero, ¿toda la tarde?
—Neville es un poco torpe pero con un gran determinación—dijo Artemis frunciendo el ceño—. Y a todo esto, por que tantas preguntas.
—Me preocupo por ti—dijo Draco—. No he querido mencionarlo, pero desde que iniciaron las clases has estado muy rara. Apenas comes, duermes y siempre estas distraída. Te desapareces a cada rato sin decir nada, y cada día luces un poco mas enferma, apenas hablas con nosotros e incluso Pansy esta preocupada. Y solo quiero deseo saber que ocurre contigo para ayudarte.
—No me ocurre nada—dijo Artemis.
—Solo estamos preocupados—hablo Harry.
—Estoy perfectamente bien, gracias, y si no fuera así y no deseara compartírselos, deberían respetar mi decisión—dijo Artemis a la defensiva—. Yo no voy cuestionándote Draco la verdadera razón por la que no soportas a Lockhart. Ni a ti Harry, voy preguntándote que es lo que Lockhart realmente te dice cuando hablas a solas con él.
Observo a ambos que se mantuvieron callados.
—Por que entonces, no me dejan en paz.
Se retiro del comedor, después de todo no tenia apetito luego de enterarse de que Colin Creevey fue petrificado la noche anterior. Y lo único que había deseado desde que escucho la noticia era poder retirarse a sufrir en privado, y Draco le había dado la excusa perfecta para ello. Aunque a la vez, la había hecho sentir mal, no estaba realmente enojada con ellos por preguntar, era normal que lo hiciera cuando ella actuaba tan raro; desea contarles pero no podía, eso le dolía tanto como a ellos. Pero tenia un terrible temor de que en vez de sentir lastima la odiaran, por que Artemis había sido quien petrifico a Creevey y lo había confirmado aquel día; si se hubiera mantenido cuerda aún hubiera habido esperanza para ella. Pero no era así, y había que aceptarlo, tenia que averiguar que era lo que la había provocado aquello. Antes de aquel año era una chica normal, sin problemas de memoria y una chica feliz; que había hecho que se volviera loca o que atacara sin razón aparente.
Tal vez el mensaje en la pared podría darle alguna pista. Solo tal vez.
