Capitulo: El secreto del diario.
—De nuevo en la biblioteca—dijo Neville sentándose frente a Artemis—. ¿Qué es lo que buscas?
—Todo lo que hable sobre adivinación, adivinadores y cosas extrañas relacionadas—respondió Artemis cerrando el libro.
—¿Y aún no encuentras lo que buscas?
—No. No esta simple lo que quiero saber—dijo Artemis para luego cambiar el tema—. ¿Cómo les va con la poción?
—Podría decir que muy bien, Hermione se encarga de todo y solo confía en Draco para ayudarla a prepararla.—dijo Neville—. Por lo que Harry ayuda a Draco y yo ayudo a Hermione, simplemente le acerco los ingredientes que me señala. No quiero estropear la poción.
—Has mejorado mucho, Neville, deberías saberlo—dijo Artemis—. Tus pociones no son perfectas, pero no son un desastre.
—Gracias—dijo Neville—. ¿Aún no harás las paces con los otros?
—No—dijo Artemis tan rotundamente que Neville decidió no mencionar mas el tema. No había hablado con ninguno de ellos desde la petrificación de Colin, había decidido que lo mejor para ellos era estar alejada de ella y no tuvo que buscar una excusa para pelear con Hermione; ella llego con las mismas intenciones que Draco, por lo que fingir que le molestaba sus preguntas fue sencillo. Neville fue el único que no se dejo engañar con esa treta, por lo que le seguía hablando, el chico era muy insistente.
Por otra parte, no había avanzado mucho en su búsqueda, y las palabras en el pared no eran de gran ayuda. Había llegado a la conclusión de que ella no era la heredera de Slytherin, recordaba a Madame Slytherin mencionar que la cámara había sido abierta antes. Entonces ella no tenia posibilidades de serlo, pero de alguna forma, iba por ahí petrificando a personas por que creía ser la heredera de Slytherin; lo que quería decir que, tenia un alter ego. Y sus enemigos no eran mas que personas relacionadas con muggles; Colin era un hijo de muggles y solo por error la gata termino petrificada, seguramente Filch había sido su objetivo por ser squib, dado que en el mundo mágico ser squib era como ser muggle.
Tenia mucho con lo que lidiar, y no podía ir al baño del segundo piso a desahogarse por que ese era el lugar donde Hermione, Draco, Neville y Harry estaban llevando a cabo la poción multijugos. Para colmo, Fred y George habían intentado animarla pero en vez de eso, solo la pusieron mas nerviosa y asustada de lo que ya estaba. Se turnaban para esconderse detrás de las estatuas, disfrazados con una piel, y asustarla cuando pasaba. Pero tuvieron que parar cuando Percy se hartó y les dijo que iba a escribir a su madre para contarle que asustaban a pequeñas niñas hasta hacerlas llorar. La verdad solo era una niña, Percy exagero tal vez un poco, de todas formas fue una suerte que aquello no llegara a oídos de sus amigos de lo contrario estarían revoloteando a su alrededor; de por si era malo que Percy y Penélope la encontraran llorando por uno de los pasillos del sexto piso.
Por otro lado, estaba Tom, que había estado mostrándole cosas extrañas y sin sentido. Artemis había descubierto que podía hacerla entrar en el diario de alguna forma y ver sus memorias. Hasta ahora lo que había visto le dejaba perturbada o desorientada por las escenas que Tom le mostraba; en algunas Artemis dudaba sobre si Tom Ryddle estaba en lo correcto o no, las acciones o medidas que utilizaban no eran de su agrado pero Tom siempre encontraba la forma en que viera la realidad de una forma tan convincente. Otras veces, no comprendía que significado tenían sus recuerdos. Tom había empezado a actuar muy raro últimamente y a la vez, deseaba ayudarla con su problema. Por lo que Artemis se preguntaba que si mostrarle sus recuerdos era parte de su plan para ayudarla, aquello era del todo extraño.
Mientras tanto, a escondidas de los profesores, se desarrollaba en el colegio un mercado de talismanes, amuletos y otros chismes protectores. Neville Longbottom había comprado una gran cebolla verde, cuyo olor decían que alejaba el mal, un cristal púrpura acabado en punta y una cola podrida de tritón antes de que los demás chicos de Gryffindor le explicaran que él no corría peligro, porque tenia la sangre limpia y por tanto no era probable que lo atacaran.
—Fueron primero por Filch —había dicho Neville, con el miedo escrito en su cara redonda—, y todo el mundo sabe que yo soy casi un squib.
Artemis lo había calmado pero no estaba segura de si lo llegaría a lastimar sin saberlo. De todas formas, Neville no se dejaba convencer tan fácilmente e incluso le compro un cristal purpura acabado en punta para protegerse dado que ella tenia familia muggle. Artemis tal vez seria la ultima persona en correr riesgo por culpa del "monstruo" de Slytherin.
Durante la segunda semana de diciembre, el profesor Snape pasó, como de costumbre, a recoger los nombres de los que se quedarían en el colegio en Navidades. Para su sorpresa ni Harry ni Draco se quedaban, había escuchado algo sobre una navidad en casa de forma obligatoria, aunque no sonaba tan mal si Harry había sido invitado a pasar las navidades con los Malfoy. Le alegro saber que Harry obtuvo el permiso de sus tíos y pasaría las navidades con Draco.
Gracias a Neville, se entero que Hermione era la única que se quedaba para terminar con la poción que usarían cuando los chicos regresaran y a la cual, aún le faltaban algunos ingredientes. Aún necesitaban el cuerno de bicornio y la piel de serpiente arbórea africana, y el único lugar del que podrían sacarlos era el armario privado de Snape. Ya había visto como conseguirían dichos objetos por lo que no se molesto en intervenir, Artemis confiaba en que Snape no los descubriría.
Durante la clase de pociones del jueves, observo desde su asiento como la treta de Hermione dio el efecto que esperaba; hizo una señal a Harry en el momento adecuado, quien lanzo una bengala del doctor Filibuster de Fred, quien no dudo en dárselas cuando se entero del tumulto que planeaban hacer en pociones. Lo malo es que cayo en el caldero de Seamus Finnigan, quien estaba solo a una mesa de Neville, por lo que termino afectado por la poción que estallo y roció a la mitad de la clase. Alumnos chillaron y gritaron cuando la poción infladora les alcanzo y en esa confusión, Hermione aprovecho para escabullirse al despacho de Snape y tomar lo que necesitaba para regresar a su asiento antes de que alguien se diera cuenta de su ausencia. Por suerte para el final de la clase todos los afectados estaban mejor, gracias al profesor Snape que les aplicó el antídoto.
Usa larga semana después, soportando a Pansy y sus insistentes preguntas, hubo algo que le llamo mas la atención que el estado de Artemis. En el tablón de anuncios colocaron un pergamino que informaba sobre un club de duelo y todo el mundo estaba entusiasmado. Incluso Artemis estaba interesada, sus clases extras de encantamientos eran fabulosas como la de pociones; aunque no podía evitar que Snape se preocupara por su ella aún cuando insistía que estaba perfectamente bien. Lo cual era mentira.
—Terminaras diciéndome que te ocurre—dijo Pansy mientras esperaban a que llegara el profesor que impartiría el club aquella noche.
—No tengo nada.
—No me obligues a leer tu misterioso diario.
Artemis rodo los ojos. Entonces las conversaciones cesaron con gemidos por parte de los muchachos y risas y chillidos por parte de la mayoría de las chicas. Gilderoy Lockhart se encaminaba a la tarima, resplandeciente en su túnica color ciruela oscuro, y lo acompañaba nada menos que Snape, con su usual túnica negra.
—Es una broma—se quejo Pansy viendo a Lockhart.
—¡Venid aquí, acercaos! ¿Me ve todo el mundo? ¿Me oís todos? ¡Estupendo! El profesor Dumbledore me ha concedido permiso para abrir este modesto club de duelo, con la intención de prepararos a todos vosotros por si algún día necesitáis defenderos tal como me ha pasado a mí en incontables ocasiones (para más detalles, consultad mis obras).
»Permitidme que os presente a mi ayudante, el profesor Snape —dijo Lockhart, con una amplia sonrisa—. Él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse, y ha accedido desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración antes de empezar. Pero no quiero que os preocupéis los más jóvenes: no os quedaréis sin profesor de Pociones después de esta demostración, ¡no temáis!
—O tal vez deberíamos preocuparnos por quedarnos sin profesor de Defensa Contras las Artes Oscuras—susurro Blaise a sus espaldas.
—Seria muy fácil…—susurro Theodore—, este no sabe hacer otra cosa mas que hablar de si mismo. El profesor Snape podría derrotarlo con las manos atadas.
En el labio superior de Snape se apreciaba una especie de mueca de desprecio. Artemis se preguntaba por qué Lockhart continuaba sonriendo; si el profesor Snape lo hubiera mirado como miraba a Lockhart, habría huido a esconderse a toda prisa. Lockhart y Snape se encararon y se hicieron una reverencia. O, por lo menos, la hizo Lockhart, con mucha floritura de la mano, mientras Snape movía la cabeza de mal humor. Luego alzaron sus varitas mágicas frente a ellos, como si fueran espadas.
—Como veis, sostenemos nuestras varitas en la posición de combate convencional —explicó Lockhart a la silenciosa multitud—. Cuando cuente tres, haremos nuestro primer embrujo. Pero claro está que ninguno de los dos tiene intención de matar.
Yo no estaría tan segura, pensó Artemis viendo a su padrino enseñar los dientes.
—Una…dos… y tres.
Ambos alzaron las varitas y las dirigieron a los hombros del contrincante. Snape gritó:
—¡Expelliarmus!
Resplandeció un destello de luz roja, y Lockhart despegó en el aire, voló hacia atrás, salió de la tarima, pegó contra el muro y cayó resbalando por él hasta quedar tendido en el suelo.
Casi todos los Slytherin vitorearon ante aquello, dando muestra de cuanto apoyaban a su jefe de casa y cuando despreciaban a Lockhart. Algunas chicas miraban con preocupación al profesor tendido en el suelo.
Lockhart se levanto con algo de dificultad, su sombrero estaba en el suelo y su cabello ondulado en puntas.
—¡Bueno, ya lo habéis visto! —dijo, tambaleándose al volver a la tarima—. Eso ha sido un encantamiento de desarme; como podéis ver, he perdido la varita… ¡Ah, gracias, señorita Brown! Sí, profesor Snape, ha sido una excelente idea enseñarlo a los alumnos, pero si no le importa que se lo diga, era muy evidente que iba a atacar de esa manera. Si hubiera querido impedírselo, me habría resultado muy fácil. Pero pensé que sería instructivo dejarles que vieran…
—Y yo le creo—dijo Theodore riendo—. Este ni siquiera combatir sabe, no me extraña que sea vencido por unos simples duendecillos.—Aquella era una de esas raras ocasiones donde uno vería a Theodore Nott siendo tan desenvuelto y extrovertido, solo para bufarse de Lockhart.
Y luego estaba el profesor Snape, que parecía dispuesto a matarlo, y quizá Lockhart lo notara, porque dijo:
—¡Basta de demostración! Vamos a colocaros por parejas. Profesor Snape, si es tan amable de ayudarme…
Ambos profesores se internaron entre la multitud, formando las parejas. Observo al profesor Lockhart acercarse hasta ella mientras formaban parejas, y luego tomo de la túnica a un muchacho pelirrojo que decía:
—…no dudaría que Snape intentara atacar…—Ron Weasley se quedo en silencio en cuanto quedo frente a ella, gracias al profesor Lockhart—. Jones.
—Weasley.
Por un momento ambos se miraron.
—¿No vas a preguntarme acerca de lo que hablaba de tu querido profesor?
—No me interesa—Artemis paso junto a él, hasta llegar junto a Pansy y Finnigan—. ¿Te importaría si hago pareja con Parkinson?, tu puedes ir con Weasley.
Finnigan no lo pensó dos veces, luego de mueca de desprecio se acerco hasta Ron Weasley con mas animo, quien la observaba de forma extraña. Parecía sorprendido y desorientado.
—¿Qué le hicisteis a Weasley?
—No se, ni me interesa. Terminemos con esto—Artemis alzo la varita y se coloco en la posición que el profesor Snape había hecho.
Pansy sonrió con petulancia alzando la varita, decidía a vencerla; ambas hicieron la reverencia y entonces el combate empezó…
—¡Tarantallegra!
—¡Locomotor Mortis!…
El chorro de luz azul le dio a Pansy, las piernas se le empezaron a mover a saltos, fuera de control, como si bailaran un baile velocísimo. Mientras que el chorro de luz plateada alcanzó a Artemis quien perdió el equilibrio cuando sus piernas se unieron, cayendo de espaldas contra el suelo.
—¡Multicorfo!
Artemis soltó una carcajada al ver la piel de Pansy de color azul y rojo simétricamente. Pansy estaba quejándose y chillando de horro, Artemis vio que la había hecho enojar cuando Pansy alzo la varita hacia ella.
—¡Expelliarmus! —el chorro de luz plateada paso junto a Artemis quien logro esquivarla, rodando hacia un lado, se apresuro a liberar sus piernas y apuntar a Pansy.
—¡Tarantallegra! —grito Pansy en cuando se puso de pie. Por lo que ahora los pies de Artemis estaban fuera de control.
—¡Incarcerous!
—¡Petrificus totalus!
La luz plateada le dio a Pansy quien se vio envuelta con gruesas cuerdas para luego caer al de espaldas. Sus pies a un se movían de forma incontrolable, aún atados. Artemis también imito a Pansy ante el hechizo de esta, cayo inmovilizada al suelo, dándose un gran golpe en la cabeza. Eso dolería mas tarde.
—¡He dicho sólo desarmarse! —gritó Lockhart a la combativa multitud cuando Zacharias Smith cayó de rodillas; Harry lo había atacado con un encantamiento de cosquillas, y apenas se podía mover de la risa. Harry no volvió a atacar, porque le parecía que no era deportivo hacerle a Smith más encantamientos mientras estaba en el suelo, pero fue un error. Tomando aire, Smith apuntó la varita a las rodillas de Harry, y dijo con voz ahogada:
—¡Tarantallegra!
Un segundo después, a Harry le ocurrió lo mismo que Pansy y Artemis. Mientras el profesor Lockhart gritaba:
—¡Alto!, ¡alto!
Pero fue el profesor Snape quien se hizo cargo de la situación.
—¡Finite incantatem! —gritó.
Artemis recupero la movilidad mientras Pansy recobro su libertad, el color de su piel y sus pies ya no bailaban como los de Harry; Zacharias había dejado de reír. Artemis observo el desastre a su alrededor, tanto Neville como Justin estaban tendidos en el suelo, jadeando; Ron sostenía a Finnigan, que estaba lívido, y le pedía disculpas por los efectos de su varita rota; pero Hermione y Millicent Bulstrode no se habían detenido: Millicent tenía a Hermione agarrada del cuello y la hacía gemir de dolor. Las varitas de las dos estaban en el suelo. Vio como Harry se acercó de un salto y apartó a Millicent. Fue difícil, porque era mucho más robusta que él. Artemis se levanto recogiendo su varita al igual que Pansy, ambas se dieron una mirada y luego estallaron en risas.
—Bien hecho, Artemis.
—Lo mismo digo, Pansy.
—Muchachos, muchachos….—decía Lockhart, pasando por entre los estudiantes, examinando las consecuencias de los duelos—. Levántate, Macmillan…, con cuidado, señorita Fawcett…. pellízcalo con fuerza, Boot, y dejará de sangrar enseguida…
»Creo que será mejor que os enseñe a interceptar los hechizos indeseados —dijo Lockhart, que se había quedado quieto, con aire azorado, en medio del comedor. Miró a Snape y al ver que le brillaban los ojos, apartó la vista de inmediato—. Necesito un par de voluntarios… Longbottom y Finch-Fletchley, ¿qué tal vosotros?
—Mala idea, profesor Lockhart —dijo Snape, deslizándose entre los alumnos—. Longbottom provoca catástrofes con los hechizos más simples, tendríamos que enviar a Finch-Fletchley a la enfermería en una caja de cerillas. —La cara sonrosada de Neville se puso de un rosa aún más intenso—. Propongo a dos alumnos de mi propia casa, ¿qué tal Jones y Potter? —dijo Snape con una sonrisa misteriosa.
—¡Excelente idea! —dijo Lockhart, haciéndoles un gesto para que se acercaran al centro del Salón, al mismo tiempo que la multitud se apartaba para dejarles sitio.
Artemis se acerco a la tarima al igual que Harry, y ahí ambos se separaron cuando tuvieron que ir cada uno a un lado de esta. La muchacha empezó a repasar cada hechizo que podía recordar, que pudiera darle la victoria pero sin lastimar a Harry. Este en cambio no parecía tan animado como Artemis; Lockhart que en un intento por enseñarle que hacer cuando su amiga le apuntara con la varita, lo único que logro es perder esta en el intento. Snape sonrió y Lockhart se apresuró a recogerla, diciendo:
—¡Vaya, mi varita está un poco nerviosa!
Snape se inclino hacia Artemis susurrándole al odio, lo que debía tener en mente momentos atrás. Artemis escucho con calma para luego sonreír. Repitió el hechizo una y otra vez en su mente, para no pronunciarlo mal a la hora de actuar. La idea que su padrino le dio era excelente, era simbólico y le daba la victoria tan fácilmente.
—Profesor, ¿me podría explicar de nuevo cómo se hace eso de interceptar?—escucho a Harry preguntar.
Debía estar desesperado. Pero Artemis no le haría daño, eran amigos, no le había hablado en semanas pero no le odiaba ni nada por el estilo; y era por su seguridad el distanciamiento.
—¿No estarás asustado? —escucho a Draco preguntarle, que se encontraba cerca de él y de forma que Lockhart no pudiera oírle.
—Para nada —le dijo Harry regresándole la sonrisa. Aunque parecía preocupado por la forma en que la miro.
Lockhart dio una palmada amistosa a Harry en el hombro.
—¡Simplemente, hazlo como yo, Harry!
—¿El qué?, ¿dejar caer la varita?
Pero Lockhart no le escuchaba.
—Tres, dos, uno, ¡ya! —gritó.
Artemis levantó rápidamente la varita y bramó:
—¡Serpensortia!
Hubo un estallido en el extremo de su varita. De donde salió una larga serpiente negra, que caía al suelo entre los dos jóvenes y se erguía, lista para atacar.
—No te muevas, Potter —hablo Snape. Artemis sonrió, aquel hechizo le daba la victoria y nadie salía herido, su padrino estaba ahí—. Me encargaré de ella…
—¡Permitidme! —gritó Lockhart. Blandió su varita apuntando a la serpiente y se oyó un disparo: la serpiente, en vez de desvanecerse, se elevó en el aire unos tres metros y volvió a caer al suelo con un chasquido. Furiosa, silbando de enojo, se deslizó derecha hacia Finch-Fletchley y se irguió de nuevo, enseñando los colmillos venenosos.
—¡Oh, Merlín!—susurro Artemis mirando con horror la escena.
Entonces escucho a Harry silbar algo de lo mas extraño a la serpiente, parecía que incitaba a la serpiente a atacar a Finch-Fletchley, entonces la serpiente bajo al suelo, tan inofensiva como una gruesa manguera negra de jardín. Aquello era realmente escalofriante, Harry podía hablar con la serpientes. Lo vio sonriendo a Justin, que estaba enojado y asustado en vez de estar aliviado, o confuso, o agradecido como debía suponer Harry. De hecho, Harry no parecía comprender la situación pero Artemis si lo hizo; Harry no sabia que podría hablar con las serpientes, peor aún, ahora todos lo señalarían como el heredero de Slytherin. Por que Salazar Slytherin poseía el talento de hablar pársel.
Cerro las cortinas de su cama en cuanto estuvo en ella. Saco el diario de su túnica mientras tomaba una pluma y escribía en las vacía pagina del diario.
«Querido, Tom» Artemis aclaro sus ideas y continuo. «Recuerdas ese recuerdo donde eras un niños y las serpientes se te acercaban. En aquel momento no sabias que podías hablar pársel, pero ¿como fue?, ¿las palabras solo fluyeron de tu boca o te costo entenderle?».
Espero con impaciencia hasta que Tom respondió.
«Mi querida, Artemisa». Las letras brillaron en la pagina. «Las palabras solo fluyeron de mis labios, me impresiono entenderles y en el momento me di cuenta que era yo quien podía entenderles».
«Ellas me lo dijeron. Me susurraban cosas, muchas cosas, me buscaban por que podía entenderles y no se habían encontrado con alguien así desde hace mucho tiempo».
Artemis mojo la pluma en la tinta y escribió. «¿A que se debe que uno pueda hablar pársel de forma tan natural? Los únicos magos que alguna vez aprendieron el idioma los puedo contar con una mano, y la mayoría esta muerta. A todos ellos les costo trabajo aprender aquella lengua».
Espero.
«Esta en mi sangre, supongo. Nací con el don, como el resto de mi familia. Al parecer es algo hereditario, querida».
Artemis alzo la cabeza y se tenso cuando la puerta de la habitación se abrió, escucho al resto de sus compañeras entrar hablando de lo ocurrido hasta que se acostaron. Pero no bajo la guardia, podía sentir a Pansy desde el otro lado de la cortina observándola; cuando se asomo, las cortinas de su cama estaba corridas. Soltó el aire que había retenido.
Si Harry podía hablar pársel de forma tan fluida, eso quería decir que alguien de su familia tan bien podía hacerlo. Sus ojos se movieron al diario cuando unas palabras aparecieron.
«Puedo preguntar tu repentino interés sobre el tema, mi querida Artemis».
«Creo que no eres el único en hogwarts que posee un talento natural para hablar pársel» escribió Artemis. «Esta noche durante la primera y ultima clase del club de duelo, Harry ha hablado pársel y no creo que tuviera conocimiento alguno de que poseía ese talento».
A la mañana siguiente, sin embargo, la nevada que había empezado a caer por la noche se había transformado en una tormenta de nieve tan recia que se suspendió la última clase de Herbología del trimestre. La profesora Sprout quiso tapar las mandrágoras con pañuelos y calcetines, una operación delicada que no habría confiado a nadie más, puesto que el crecimiento de las mandrágoras se había convertido en algo tan importante para revivir a la Señora Norris y a Colin Creevey. Artemis aprovecho para para hablar con Tom, se le acaba de ocurrir que tal vez tendria informacion de la ultima vez que la camara fue abierta; tal vez el escucho algo cuando estuvo en hogwarts.
«No te mentiré, mi querida Artemisa. Se quien fue, no he querido decírtelo por que parece ser que te agrada pero será mejor que te prevenga».
Desafortunadamente la respuesta que obtuvo no le gusto para nada; el recuerdo que Tom le mostro, se via como él fue por el culpable luego de hablar con el director sobre su estancia en howarts durante el verano. El culpable había resultado ser Hagrid, quien tenia una araña enorme en escondido en un armario de la escuela. Estaba punto de cerrar el diario, negándose a creer lo que Tom afirmaba, cuando unas ultimas palabras aparecieron y todo a su alrededor desapareció.
Cuando despertó estaba tirada en el suelo de su habitación, no se oía ningún ruido y todo estaba oscuro. Se levanto con el diario en las manos y horrorizada ante lo que aquello podía significar, Warlock desde su cama la observaba con los pelos de punta y no se sorprendió que pelara los dientes cuando se acerco a él, pero aquella vez le mordió, dejando caer el diario con un sonoro ruido.
—Warlock—intento reprenderlo pero el hurón salto de la cama y observaba el diario en un estado de alerta.
Algo hizo ¡clic! en su cabeza. Fue como si aquella sus ojos fueran despejados de la neblina que le impedía ver. Como había sido tan ciega para no verlo, ¿desde que momento Warlock empezó a actuar de aquella forma tan distante y en guardia?¿que tenían todos sus ataques de memoria en común? Había hablado con Tom antes de que ocurriera. Había confiado ciegamente en él cuando este le respondía que había dejado de responder sin mas, pero y si aquello no era verdad. Dudo de su palabra en el momento que vio la memoria donde Hagrid era culpable de ser el heredero de Slytherin; conocía a Hagrid lo suficiente para saber que él jamás atentaría contra los hijos de muggles, no podía asegurar lo mismo del monstruo que vio, pero por algo Hagrid no había sido devorado por aquella araña gigante. Hagrid no podía liderar aquel monstruo para asesinar aquella vez ni ahora, él nunca seria capaz de algo así. O Tom se había equivocado de persona o él escondía algo mas.
¿Qué había dicho Madame Slytherin?
Casi podía escucharla hablar en su cabeza. La ultima vez que se abrió la cámara de los secretos hubo dos culpables; uno era el falso y otro el verdadero. Hagrid era obviamente el falso, el que seguramente cargo con la culpa pero ¿quién era el verdadero? Fijándose en la forma en que Warlock la esquivo durante todo ese tiempo y la forma en como observaba el diario, algo le decía que tenia que confiar en el instinto de su mascota y alejarse del diario. Y aún así, no podía, debía averiguar la verdad por el bien de todos. Si Riddle no tenia nada que ver entonces era una extraña casualidad el comportamiento de Warlock, pero de tener algo que ver, necesitaba detenerlo. Tal vez el tenia las respuesta que buscaba a su extraño comportamiento.
Solo una forma de averiguarlo.
«¿Tom?» escribió.
«Hola, mi querida Artemis.
Cuéntame sobre tu día, estoy deseoso de saber que tal ha ido».
Artemis tomo valor y escribió, tratando de que sus palabras fueran convincentes.
«No finjas mas, Tom. Lo se todo. Se lo de las petrificaciones y quien es realmente quien esta detrás de ello. Solo hubo dos culpables hace cincuenta años en hogwarts, y el inocente fue el que pago las consecuentes mientras que el verdadero se libro de sospecha alguna. No tienes que fingir mas, se la verdad».
«Así que al fin te distes cuenta de que era yo» Artemis jadeo ante aquello, disipando sus dudas e hiriéndole a su vez. «Así es. Yo estaba tras las petrificaciones de hace cincuentas años y las de ahora, en las que te utilice para llevarlas a cabo. Yo soy el Heredero de Slytherin.
Tengo que decir que tardasteis mucho en darte cuenta, creo que hice un buen trabajo. Primero te escuche para saber como actuar, eras fácil de agradar, por lo que no fue problema para que me abrieras tu alma. Eso es lo que mas deseaba. Una vez que me volví poderoso gracias a ti, no fue difícil manejarte a mi antojo pero no te sirve de nada que lo sepas…
¿Qué piensas hacer, entregarme? ¿Crees que me exhibiré ante otros para que salgas libre? Te expulsaran y romperán tu varita como a Hagrid. Y yo solo esperare a otro tonto».
Artemis cerro el diario, mientras lloraba y el ruido de voces se escucharon fuera de la habitación. Se metió en su cama y fingió estar dormida mientras su compañeras entraban en la habitación, escucho que hablaban sobre ella de forma preocupada y sobre como detuvieron a Pansy, que deseaba despertarla por una explicación. Lo agradeció internamente, no era el mejor momento para hablarle, estaba haciendo un gran esfuerzo por no delatarse y contener el llanto. Había sido traicionada por Tom, a quien había creído su amigo, y no solo eso, el había estado detrás de su extraño comportamiento; por su culpa ella había logrado petrificar a Colin y a la señora Norris. De alguna forma Tom logro que ella hiciera todo aquello y no se acordara de nada. Y Justin y Nick casi decapitado se agregaban a la lista de petrificados con Harry como el heredero declarado dado que fue el quien los encontró; le hubiera gustado que Tracey diera mas detalles de lo sucedido pero no tenia mas información que la que escucho en los pasillos.
Los días siguientes fueron un fastidio, Pansy no la dejaba de atosigar y al final había hecho caso a los consejos que Tom le había dado tiempo atrás. Le había dicho a Pansy y a Millicent lo que deseaban escuchar para acabar con aquella situación tan molesta. Le conto que todo se debía a que recientemente había descubierto que podía ver el futuro, que las visiones que tenia no eran del todos agradables y que tenia miedo que alguien se enterara. Los adivinadores siempre habían sido admirados por su talento en la comunidad mágica pero al mismo tiempo eran temidos; recordó que en algún lado había leído que la ultima adivinadora de la que se supo, Casandra, había sido vigilada por el ministerio.
Pansy pareció tranquila con aquello al igual que Millicent, (obviamente se creyeron la mentira) y ambas prometieron no decir nada; además de darle todo su apoyo cuando deseara desahogarse ante lo que viera en el futuro. Se había librado de Pansy, era un problema menos. Luego estaba Tom Riddle, quien resulto ser mas difícil de eliminar de lo que creyó. El diario parecía indestructible; intento quemarlo, romperlo, explotarlo pero nada funciono. Cada hechizo que usaba era inútil, por lo que dedujo que debería aprender la forma en que Tom logro poner sus recuerdos en el diario; tal vez eso diera un indicio de como destruirlo.
Lamentablemente esa búsqueda iba a ir un poco lenta, peor que cuando debieron buscar sobre Flamel. Durante el ultimo día en hogwarts, busco información hasta que la biblioteca cerro, y aún después. No había nada que se pareciera al caso de Riddle. Y en la sección prohibida era mas difícil en la oscuridad, con la única luz de su varita y aún así, debía tener cuidado de no delatarse. Los libros de la sección prohibida eran algo especiales, había escuchado que algunos hacían ruidos al abrirlos, dependiendo sobre que tratara; luego estaba, el que podía ser atrapada por Filch o por la señora Pince, si ha esta se le ocurría regresar.
Una noche estuvo a punto de ser atrapada por Filch cuando uno de los libros que abrió empezó a gritar. Luego de eso, seso su búsqueda en la sección prohibida por que Filch no dejaba de rondar por la biblioteca cuando esta cerraba. No la estaba pasando nada bien. Su búsqueda se había limitado aún mas y no encontraba ni un indicio sobre la magia que Tom utilizo para lograr dejar sus recuerdos en el diario. Y no era la única, desde lo ocurrido con Justin y Nick, los ellos estudiantes evitaban a Harry mientras que Peeves no dejaba de canturrear: ¡Oh, Potter, eres un zote, estás podrido, te cargas a los estudiantes, y te parece divertido!
Por otra parte, Fred y George tomaban todo aquello muy divertido. Era genial verlos hacer burla de aquello, sin unirse al pánico que invadía a hogwarts y tratando con Harry como siempre. Le salían al paso y marchaban delante de él por los corredores gritando:
—Abran paso al heredero de Slytherin, aquí llega el brujo malvado de veras…
Percy desaprobaba tajantemente este comportamiento.
—No es asunto de risa —decía con frialdad.
—Quítate del camino, Percy —decía Fred—. Harry tiene prisa.
—Sí, va a la Cámara de los Secretos a tomar el té con su colmilludo sirviente —decía George, riéndose.
No era lo único que hacían.
—¡Ah, no! —gemía cada vez que Fred preguntaba a Harry a quién planeaba atacar a continuación, o cuando, al encontrarse con Harry, George hacía como que se protegía de Harry con un gran diente de ajo.
A Harry no parecía importarle aquello, incluso parecía aliviado que los gemelos se tomaran todo aquello a risa. Sin embargo, a Zacharias Smith no le gustaba las payasadas de los gemelos; debía molestarle la extrema atención que Harry estaba recibiendo sin desear.
El día que debían marcharse, para irse a casa en navidad, Artemis había estado peleando con Tom, quien a veces le encantaba burlarse de ella por no lograr destruirlo; sucedió de camino a la entrada del castillo, el diario había zumbado en su túnica y nunca lo habría sacado de no ser por que Tom no dejaba de tratar de llamar su atención. Deseaba contestarle pero sus plumas y tintas se encontraban en su baúl, por lo que decidió guardarlo nuevamente ante la insistencia de Pansy para que se apresurara o perderían el tren. Sin darse cuenta, al intentar guardar el diario con prisa este cayo al suelo sin que Artemis se diera cuenta. Artemis no se daría cuenta de ello, hasta que llegara a la casa de sus abuelos.
Por fin regresaba a hogwarts y Artemis no podía estar mas preocupada. Las vacaciones fueron un horror al imaginar que había pasado con el diario que perdió. Había estado tan preocupada que termino enfermándose durante los primeros días en su estancia en Llewellyn, un pueblo escondido en escocia donde solo vivían familias mágicas. Durante ese tiempo, Ethan fue a visitarlos y fue cuando la bomba estallo, cuando fue a verla le conto con lujo de detalles todo lo ocurrido. Ethan había saludado a todos animadamente excepto a Clarisse y a Derek, a pesar de que ellos lo saludaron y su abuela no pudo dejar de notar aquello. Pero Ethan no iba a ser un mentiroso como Clarisse esperaba, pues cuando tía Rebekah los dejo un momento a solas en el tren, Clarisse les dijo firmemente que para no romperle el corazón a la abuela fingirían ser los mejores primos; Artemis habría querido contestarle de mala forma pero no tuvo oportunidad cuando tía Rebekah apareció de nuevo. Por lo que Ethan no dudo en contar como Clarisse los repudiaba a él y a Artemis por ser Slytherin, de cómo manipulaba a Derek y a Megan para que hicieran lo mismo; aunque Megan no se dejo manipular por sus palabras, no podía hablarles en publico por el miedo a su hermana. Si Artemis hubiera estado presente hubiera sucumbido ante las lagrimas al ver como su abuela estallo en llanto; Ethan parecía aguantarse las lagrimas mientras le contaba aquella parte en que su abuela se recriminaba sobre que había hecho mal. Incluso el tío Iván había parecido culpable mientras intentaba calmar a la abuela con ayuda de tía Rebekah y tía Emily. El abuelo fue el que tomo las riendas del asunto, Artemis recordaba escucharlo desde su cuarto aunque no entendía lo que decía, pero lo había escuchado enojado. Luego de ese incidente las cosas cambiaron para mejorar, ella lo puedo apreciar cuando se recupero y tuvo que sentarse en el suelo formando un circulo con sus primos (Danny también estaba ahí); el abuelo dijo que se quedarían encerrados en el despacho hasta que se disculparan y se solucionaran sus problemas. Megan fue la primera en pedir disculpas a pesar que Artemis intento detenerla, sus palabras fueron sinceras y al final termino llorando dando inicio a que su hermano se disculpara entre lagrimas. Luego de pedirse disculpas mutuamente se giraron a Clarisse. Luego de que Derek y Danny la alentaran a disculparse, Clarisse se disculpo y a pesar de su semblante serio, estaba muy avergonzada de su conducta. El abuelo los dejo encerrados durante tres horas, que fue cuando regreso del pueblo con el resto de la familia. Todo se arreglo. Al menos Artemis no debería preocuparse de ese problema resuelto, podía concentrarse en encontrar el diario. Esperaba que Filch lo hubiera encontrado y confiscado.
Solo una cosa le preocupo cuando regreso a hogwarts, y esa fue enterarse que Hermione estaba en la enfermería debido a que fue petrificada; mas tarde cuando fue a verla a escondidas se entero que sufrió un pequeño problema pero estaba bien, la señora Pomfrey no dio muchas especificaciones. Afortunadamente, Neville se entero de la historia y se la relato. Hermione había terminado la poción durante las vacaciones y el día de navidad pareció una buena oportunidad para probarla pero confundió el cabello de Sally Smith con el de su gata; por lo que termino cubierta de pelo y bigotes
Al final, Neville logro convencerla de visitar a Hermione, que se alegro de verla. Artemis tenia que admitir que había extrañado a Hermione, Draco y Harry. Y volvían a estar todos juntos por breves momentos, por que sin duda perder a Tom fue lo mejor que le paso, pero no podía olvidar lo que había hecho por su culpa; así que mantenía su distancia.
No pasaba mucho tiempo con ellos, pero los ayudaba si necesitaban ayuda. Por ejemplo, los chicos decidieron probar suerte con la poción, y tuvieron mejores resultados que Hermione. Artemis y Neville habían ayudado a distraer a los amigotes de Smith y robarles el cabello para luego encerrarlos en un armario. Los habían dejado dormidos debido a la poción que vertieron en las galletas que les arrebataron.
El plan no hubiera dado tan buen resultado, de no ser por Draco. Harry no se había planteado donde estaría la sala común de Hufflepuff hasta que Draco lo menciono, por suerte, él tenia una idea. Megan, la prima de Artemis. Le habían tenido que contar su plan para que accediera a ayudarles, por lo que en aquel momento, se encontraban caminando junto a ella.
—No creo que Zach sea el heredero—dijo Megan—. Pero puede tener algo valioso que decirles. Nunca deja de jactarse de ser descendiente de Helga Hufflepuff.
—¿Crees que sea cierto? —pregunto Draco con la apariencia del chimpancé de Rafael Johnson. Era alto, con un cuerpo robusto y nada atractivo. Las facciones delicadas y perfecta que hacían a Draco Malfoy atractivo no estaban, habían sido reemplazadas por unas mas robustas y sin gracias; al menos, esa había sido la opinión de Artemis al verlo.
Por otra parte, el rostro de Harry le recordaba al de un bulldog con un cuerpo grueso y obeso. Peter Crabbe no era exactamente guapo, aunque veía el parecido con Vincent Crabbe; que a pasar de estar relacionado con Peter, eran como unos completos desconocidos. Artemis le había dicho que al menos no debería preocuparse por los lentes y tenia razón, Peter tenia mejor visión que él; por lo que le había dado a Artemis sus anteojos a guardar.
Llegaron al pasillo donde se encontraban las cocinas, como les informo Megan, y se dirigieron al final del pasillo donde se encontraban barriles apilados.
—Esta es la entrada—les conto Megan—. Confió que nunca vuelvan a entrar de esta forma a mi sala común.
Ambos, Harry y Draco asintieron. Entonces Megan alzo el puño a la altura de su hombro y toco rítmicamente el segundo barril empezando por abajo, en medio de la segunda fila. Entonces la tapa se abrió.
—¿Esta es su contraseña? Tocar barriles—bufo Draco.
—Si tocas el incorrecto, entonces te ira muy mal—dijo Megan con una sonrisa misteriosa.
—¿Qué pasaría en tal caso? —pregunto Harry.
—Te empaparía de vinagre—dijo Megan soltando unas risitas—. Ha pasado antes y no es muy agradable.
Harry estuvo sorprendido, nunca había escuchado de un sistema contra intrusos en las entradas de las salas comunes. Incluso Draco parecía sorprendido e interesado. Dentro del barril se encuentra un pasadizo simple e inclinado que va subiendo durante un rato hasta llegar a una habitación redonda y acogedora con techo bajo, que recuerda a la madriguera de un tejón. La habitación estába casi desierta y decorada con los colores alegres de las abejas, negro y amarillo, como los sillones. Estos resaltan más por el uso de maderas pulidas del color de la miel para las mesas y las puertas redondas que seguramente llevaban a los dormitorios de los chicos y las chicas.
La profusión de colores de las plantas y flores, esparcidos por toda la sala, hacian de la sala común de Hufflepuff un lugar agradable. Habia varios cactus encima de estanterías con forma circular (para adaptarse a la forma de las paredes), muchos de ellos bailan para los estudiantes que pasan delante, mientras que de las macetas de cobre suspendidas del techo cuelgan las hojillas de los helechos y la hiedra que te acarician el pelo al pasar.
—Ahí esta el retrato de Helga Hufflepuff—les susurro Megan.
Sobre la repisa de la chimenea, decorada con tejones danzarines, estába el retrato de Helga Hufflepuff, una de los cuatro fundadores del Colegio Hogwarts, brindando por sus estudiantes con una minúscula copa dorada de dos asas. Habia sido una mujer guapa con una cara alegre y amable.
A través de las pequeñas ventanas redondas situadas a ras de suelo del muro exterior del casillo se podia disfrutar de una agradable vista con la ondeante hierba y los dientes de león y, seguramente, los pies de los caminantes. Además de estas ventanas, la sala parece estar siempre bañada por un sol permanente.
—¿Dónde estaban? —Smith los llamo desde un sillón cerca de la chimenea—. Acaso se perdieron, retrasados.
Harry miro a Draco sin saber muy bien que decir. Draco simplemente encogió los hombros y tomo asiento, Harry lo imito un segundo después. Por el rabillo del ojo observo a Megan mantenerse a una distancia prudente de ellos por si algo ocurría y debía ayudarles, entreteniéndose con una planta que empezó a bailar.
Artemis se dirigía a la biblioteca a encontrarse con Neville para realizar los deberes. A pesar de que le traía una gran calma no tener el diario, le preocupaba si alguien lo había encontrado, dado que no deseaba que nadie pasara por los mismo. Y preguntarle a Filch no resulto nada bien…
Se detuvo en seco viendo como niña de primer año caminaba en su dirección. No era ella o su brillante cabellera lo que le llamo la atención, era lo que portaba en sus brazos; se aferraba a un cuadernillo negro, un tanto viejo y desgastado. Y entonces reacciono.
—Hey—exclamo cuando la niña paso a su lado—. Ese…ese cuadernillo. ¿Dónde lo conseguisteis?
La niña la miro con recelo.
—No te importa.
—Si me importa…por que es mío.
—Estas equivocada, este diario es mío.
—No, escúchame. Devuélvelo, será lo mejor para ti—intento razonar Artemis—. No sabes lo que ese diario puede hacer.
—Aléjate de mi ¡es mío!
—¡Dámelo!
Alargo el brazo pero la pelirroja se aparto.
—Déjame en paz, víbora.
—¡Ginevra Weasley escúchame!—gruño Artemis viendo como retrocedió la pelirroja—. Tienes que devolverme ese diario…
—¡No!
Y entonces le lanzo un hechizo antes de dar un paso mas, sin darle tiempo de que pudiera sacar su varita. Por lo que Artemis termino en el suelo muerta de risa, intentando quitarse el hechizo antes de que Weasley desaparecía por el pasillo. Unos minutos después, Artemis estaba tras la pequeña hermana de los gemelos Weasley, intentando detenerla con algún hechizo; pero no lograba atinarle mientras estuviera corriendo, no deseaba lastimarla a pesar de todo; solo deseaba el diario. Debía recuperar ese diario a toda costa, debía evitar que Tom siguiera asiendo de las suyas y también tenia que salvar a esa niña, no podía permitir que sufriera lo mismo que ella. Ni ella misma podía perdonarse por lo que había hecho inconscientemente e imaginar que alguien mas pasara por lo mismo, no le agradaba en lo absoluto.
—Detente—la agarro del brazo cuando la alcanzo—. El cuaderno.
Forcejearon entre ambas, las varitas cayeron al suelo pero Millicent le había enseñado algo de judo. Había sido después del club de duelo que fracaso después de lo de Harry o tal vez fue por Lockhart, como sea, se había enterado de lo ocurrido con Hermione la noche anterior y Millicent se había explicado.
—…Vi mis posibilidades cuando no tuve salida, y supe que no lograría nada con magia—se excuso—. Y el profesor Lockhart no dijo explícitamente que el duelo debía ser con varitas. El judo es una buena forma de defenderse, no hay nada malo en que atacara a Granger de esa forma. Ni siquiera la lastime, simplemente la inmovilice.
Aquello le había interesado a todas, Artemis incluida, por lo que Millicent les enseño algo de judo. Ahora lo agradecía mucho. Intento poner en practica lo que aprendió y funciono, rápidamente le quito el diario de las manos y lo alzo sobre su cabeza. Lo tenia. La niña chillaba y forcejeaba, y se deshizo de su agarre cuando Artemis se distrajo un momento con una visión. Escucho pasos aproximándose. Y en aquel momento tuvo miedo, no podía dejar que nadie mas viera el diario por lo que lo abrió la puerta mas cercana y lanzo el diario con todas sus fuerzas, mientras fue derribada por la pelirroja.
—¡Basta! Dejen de pelear esa no es una conducta de señoritas…¿Ginny? ¡GINNY!
Era Percy Weasley.
Las observo como si nunca las hubiera visto antes, luego se adelanto y tomo a la niña pelirroja de la cintura y la alzo en brazos mientras forcejeaba con el. Artemis se levanto enseguida y se dio cuenta de que alguien mas gritaba, no, mas bien lloraba. Provenía de la puerta de donde lanzo el diario, le habría pegado a alguien. Entonces reconoció el lugar, el baño de Myrtle, y era un alivio por que…
—¿Pero que significa esto?
—Percy…—pronuncio su nombre con cuidado.
—¿Quiero oír esa explicación?
En los ojos de Ginny había un tono de alarma mientras su mirada se dirigía al baño.
—¿Qué pasa aquí? —la voz imponente del profesor Snape resonó en el pasillo. Las observo detenidamente, serio y esperando una respuesta.
—Nada malo. Yo solo le enseñaba judo a Ginevra—contesto Artemis antes de que Percy lo hiciera.
—¿Judo? —parecía sorprendido. No era el único, Percy tuvo que acomodarse las gafas de la sorpresa y Ginny la miraba ceñuda.
Artemis no podía decir nada del diario, Snape le creería si le contaba sobre el diario que perdió y que Weasley lo encontró pero antes revisaría el diario para dar su veredicto y si le parecía raro, lo inspeccionaría. Y si descubría el mecanismo para que funcionara, estaba perdida. Podía enterarse de las cosas horribles que ha estado haciendo ese año.
—Es una cosa muggle—explico— no se utiliza varitas sino contacto físico. Ginevra o Ginny, es una amiga que conocí hace poco, en la biblioteca. Y vi como la molestaban por lo que le dije que le enseñaría una forma de defenderse.
—¿Judo?
—Judo—repitió Artemis forzando una sonrisa—, no hay nada de malo. Solo es un deporte sano.
Snape dirigió su mirada a Ginevra, la hermana menor de los Weasley.
—¿Es cierto eso señorita Weasley?
—Yo…
Artemis no despego su vista de ella. No había pensado en que a ella podrían preguntarle. Weasley podría desmentirla, no estaba segura que la apoyara después de lo que había pasado. Aún tenia la mirada fija en ella cuando la escucho decir:
—Sí.
Soltó el aire que había retenido lo que le gano una mirada de Snape. Le sonrió tímidamente.
—Bueno, Ginny. Creo que ambas estamos agotadas…te veré después para que te muestre otros movimientos de…defensa. No te olvides de tu varita.
Artemis guardo su propia varita y movió la mano diciéndole adiós, esperando a que se fuera. Pero la mirada la mantenía en el baño, pensaba lo mismo que ella, ninguna se iría sin el diario. Entonces Percy la tomo de la mano.
—Vamos, Ginny. Quiero hablar contigo seriamente…—su tono parecía preocupado y serio a la vez—. Quiero que me digas por que no has confiado en tu hermano mayor, por que no me contasteis que te molestaban, no, no quiero excusas…
Escucho mientras se iban.
—Ven conmigo, quiero hablar también.
—¿Qué?
—Andando, Artemisa.
—Pero..
La mirada que le dio, lo daba entender todo. Artemis lo siguió resignada mirando por ultima vez el baño, el diario estaría a salvo. Nadie entraría al baño de Myrtle aunque su vida dependiera de ello. Por lo que siguió a Snape. Tenia una idea de lo que le diría, la regañaría por andar peleando el los pasillos aunque se aferro a lo que dijo momentos atrás.
—No peleábamos. Era judo, le enseñaba judo.
No quito el dedo del renglón por mas que Snape le insinuó lo contrario, le recordó que no debía meterse en problemas y la dejo ir luego del sermón. Salió arrastrando los pies hacia la sala común, antes de detenerse en las escaleras y recordar el diario. No supo como, regreso al baño del segundo piso donde estaba Myrtle pero que decepción se llevo, al no encontrar el diario. El lugar estaba lleno de agua, Myrtle había tenido otro de sus ataques, y la fantasma no ayudaba mucho en ese momento. Estaba enojada por lo sucedido, y Artemis decidió no mencionar que fue ella la culpable.
Solo había un respuesta para Artemis, Ginevra Weasley, debió a haber ido por el diario mientras ella estaba en el despacho de Snape. Tendría que arreglárselas para recuperar el diario antes de que Tom lograra que Ginevra petrificara a alguien. Nunca se imagino que el diario estaría tan cerca de ella hasta que regreso a la sala común y se encontró con los muchachos, ambos le contaron lo poco que descubrieron por Smith.
—No tiene ni idea de quien puede ser—dijo Draco—. No conto mucho sobre la familia de Slytherin, pero se supone que ha desaparecido por que todos sus miembros han muerto. Parecía mas interesado en hablar sobre la familia de Gryffindor, que se perdió hace diez generaciones, nadie sabe sobre ellos pero dice que el ultimo Gryffindor se traslado a noruega y que cuando regreso a Inglaterra, tenía un apellido falso para ocultar su ascendencia y proteger su descendencia. Nos conto que su padre sabe bajo que apellido falso se hacen llamar ahora.
Draco la observo intensamente como si quisiera encontrar alguna verdad de aquello en su rostro. Sin embargo, Artemis no entendía por que ella debería saber si aquello era verdad o mentira.
—Tampoco sabe donde se ubica la cámara de los secretos. Pero no ha sido una perdida después de todo, puede que encuentre algo en este diario—comento Harry, sacando de su túnica un cuadernillo que Artemis reconoció al instante—. Parece muy viejo y seguramente puede contener algo sobre lo que ocurrió hace cincuenta años.
—¿Te ocurre algo Artemis?
—Nada. Solo estoy cansada.
