El prisionero de Azkaban

Capitulo uno: Tradiciones de magos


De repente una carcajada estallaron a sus espaldas y al girarse se encontró cara a cara con Tom Riddle. Aquel brillante y apuesto estudiante de quinto año, que a pesar de su trágica historia, su apariencia amable y encantadora; era el ser mas despreciable y desalmado del mundo.

—Eres una asesina—se regocijo Riddle con una sonrisa perversa en sus labios—. Haz matado a tus queridos amigos.

Señalo con la cabeza hacia un lado, y cuando los ojos de Artemis siguieron su dirección se encontró de nuevo en la cámara de los secretos y en el suelo de aquella oscura sala estaban Harry, Draco y Ginny muertos en un charco de sangre, con terribles marcas en el cuerpo, ahí, en donde fueron atacados hasta morir y alrededor de ellos estaban todos los petrificados: Hermione, Neville, Megan, Justin, Penélope, Colin y la señora Norris… Solo que ahora, estaban muertos con las túnicas desgarradas llenas de sangre y en el caso de la señora Norris, su pelaje estaba teñido de rojo.

Escucho un grito, pero no supo de donde provenía, tarde se dio cuenta que era ella, la que estaba gritando de rodillas en el suelo.

—Todo han muerto por tu culpa—susurro Riddle en su oído—. Tu los has matado a todos, los atrajiste a su muerte…

—¡Mientes! —grito con voz ahogada por el llanto.

—Y tu querido director, estuvo al tanto todo el tiempo—río con malicia—. Siempre estuvo al tanto de que te controlaba…Y no movió un dedo.

Quería golpearlo pero no podía moverse.

—¡Mientes!

Riddle la sujeto por detrás y le tomo el rostro con sus dedos llenos de sangre, para hacerla mirar a las victimas frente a ellas y se dio cuenta que mas atrás, entre la penumbra aparecía un figura y cuando estuvo lo suficientemente cerca, observo que era Dumbledore. Pero no se acerco a salvarla de Tom, ni siquiera reparo en ella; miro profundamente a cada uno de los asesinados antes de voltear a ver hacia Tom. Con quien mantuvo contacto visual antes de retroceder hacia las sombras.

—Profesor…

Intento pedirle ayuda, que no llego y cuando por fin la observo; en sus ojos azules solo había una mirada fría y calculadora. Los observo hasta que desaparecieron en la oscuridad.

—Mi querida Artemisa, tu solo has sido solo otra jugada en el juego de Dumbledore…

Abrió los ojos de golpe. La luz del sol le estaba pegando en la cara cuando las cortinas fueron apartadas de su camino.

—Es hora de levantarse cariño, es sol esta brillando—era la voz de su madre—. ¿Te encuentras bien?

El corazón le martillaba en el pecho, las manos le sudaban del miedo y se sentía como si le faltara el aire. Pero se abstuvo de mencionar aquello.

—Estoy bien, solo me dormí un poco tarde—dijo Artemis con la voz mas calmada que podía. Intentando recordar lo que había soñado, pero solo tenia algunos fragmentos de su pesadilla. Estaba segura que era peor que las anteriores, parecía que ni después de destruir el diario, Tom la dejaría en paz.

—Tienes tiempo de sobra para terminar tu tarea antes de regresar a hogwarts—dijo su madre apartándole las sabanas—. No te desveles, cariño.

—Lo se, es solo que intentaba terminarla antes que Hermione—dijo Artemis.

—Me parece imposible tal proeza.

—Lo es.

—Vamos, Artemisa—dijo su madre besándole la frente—. El desayuno esta listo.

—Bajo enseguida.

Sus ojos se desviaron a su tocador, ahí posado junto a un joyero con forma de castillo antiguo, se encontraba un bloc de dibujo, en el cual dibujaba todo lo que veía del futuro, fuera bueno o malo. Tenia el sentimiento de que algo pronto pasaría, algo grave y serio. Lo peor de todo, es que tenia el presentimiento que Tom estaba involucrado de alguna forma.

Tom Riddle. Era un tema del que no quería pensar nunca más, sin embargo, siempre encontraba una forma de regresar a su mente.


Todo el mundo parecía moverse con gracia y elegancia en el salón de baile, con tal soltura que Harry deseo regresar al número cuatro de Privet Drive. El nunca había bailado antes, menos bailes tan viejos y tradicionales como aquellos que se llevaban a cabo en la pista de baile. Las parejas apenas se tocaban, y cuando lo hacían era para tomarse de las manos o dar una vuelta, daban giros por la pista, intercambiaban parejas y bailaban por todo el área de baile disponible. Le parecía que estaba viendo un documental sobre el siglo 18, en los tiempos de la edad media, por que todos en el salón(incluyendo Harry) vestían elegantes túnicas con ese aire de edad media. Esa era la vestimenta mas anticuada y elegante de los magos, obviamente, había unas túnicas mas modernas pero sin perder el estilo del siglo 18. En aquel momento la música se detuvo, dando por terminado la pieza de baile y durante un momento todo el publico aplaudió a la orquesta antes que la siguiente pieza iniciara; en ese momento, Draco regreso a su lado luego de bailar una pieza con una chica morena cuyo nombre, Harry no recordaba.

—Eso ha sido agotador—comento Draco—. Nunca me ha gustado ese baile, son muy laboriosos todo los movimientos y pasos.

—Me pareció que sabias lo que hacías.

—Por supuesto—giro el rostro hacia él—. Se bailar la pieza, pero la evito siempre que puedo.

El salón estaba iluminado por candelabros que flotaban alrededor de la habitación, había también una lámpara de telaraña colgando del techo; todo el salón, desde el piso hasta el techo estaba impecable y adornado de tal forma que le daba un aire refinado y aristocrático. Acercándose con trabajo, Neville llego hasta ellos con una sonrisa abochornada y una túnica azul oscura sencilla pero que no desentonaba con el lugar.

—Hola—saludo—. Hay demasiada gente no es así. Y tus padres fueron muy amables cuando nos recibieron en la entrada—comento Neville—. Mi abuela se ha ido al otro salón a tomar el té… Esta muy sorprendida de recibir una invitación de tu familia.

Draco se encogió de hombros.

—A mi me sorprende que este año asistieron todos los invitados—dijo—. Creo que eso es obra de Harry.

—Nadie podía saber que yo estaba invitado.

—Yo lo sabia—dijo Blaise que acaba de llegar—. Theodore lo sabia, Goyle y Crabbe también, e incluso los pomposos de los gemelos Garrett.

Draco lo miro sonriendo.

—De todas formas, ¿como se enteraron? —pregunto Harry un poco irritado por las miradas furtivas que recibía.

—Eres amigo de Draco—dijo Blaise como si eso solucionara todo—. Cualquier persona con cerebro podía llegar a esa conclusión… si me disculpan, tengo que huir.

Una chica de cabellos oscuros y ojos claros, corrió detrás de Blaise que se interno en la multitud rápidamente.

—Es la fiesta mas grande de la celebración de la magia a la que he asistido—murmuro Neville mirando alrededor.

Harry estuvo de acuerdo. De hecho, era su primero celebración de inicio o el fin de la magia, no tenia muy en claro eso todavía. Pasearon por el salón hablando sobre verse durante los próximos días, la abuela de Neville había sugerido a su nieto invitarlos a tomar el té.

—…Ella solo quiere conocerlos—admitió Neville.

—Estaré encantado de ir—dijo Harry.

—De la misma forma que yo—comento Draco distraído observando a la gente en el salón—. No tengo inconveniente.

Entonces señalo hacia el otro lado de la habitación, dos figuras acaban de entrar y parecían buscar a alguien entre la multitud. Harry tardo en reconocerlas, debido a las bonitas túnicas y los cabellos tan arreglados, se trataba de Artemis y Hermione. Era impresionante lo cambiadas que estaban con aquella vestimenta de brujas.

Ambas tenían sonrisas idénticas. Bajo el sombreo de punta con un moño, los cabellos de Artemis estaban ondulados en caireles y la túnica verde con detalles de color dorados y purpuras le asentaba muy bien, resaltaban sus impresionantes ojos azules eléctricos. Su rostro estaba maquillado: sus labios eran de un naranja amapola oscuro, sus parpados estaba delineados de negro con sombreado violeta claro; sin duda se veía muy bonita a pesar de seguir escondiendo su parte veela, aunque no la necesitaba.

Hermione por otra parte, llevaba el cabello en tirabuzones con una cinta azul haciendo juego con la túnica del mismo color con detalles de bordados y encajes de tonalidades verdes y purpuras. A diferencia de su compañera no traía maquillaje aunque sus labios brillantes eran la excepción y aún así, Hermione se veía encantadora.

—Me alegra verlos—dijo Artemis dándoles un abrazo, Hermione les dedico un saludo tímidamente—. Perdón por la tardanza, tuvimos algunos problemas para llegar. ¿De que nos hemos perdido?

—No de mucho—contesto Draco mirando a Hermione—. Blaise esta huyendo como siempre de su fiel admiradora y Theodore esta renuente a bailar por lo cual esta encerrado en la biblioteca leyendo.

»No es el único, Harry tampoco se ha animado a bailar como Neville. Y admiradoras a Potter no le han faltado.

—Es que no me gusta bailar—espeto Harry con las mejillas sonrojadas. La verdad era, que nunca antes había bailado en su vida. Y la sola idea de bailar le aterraba y quedar en ridículo frente a tanta gente no parecía una idea agradable.

Artemis soltó unas risitas junto con Hermione.

—Es muy divertido de hecho…—se vio interrumpida por la inesperada aparición de Blaise, que se veía un poco acalorado y algunas manchas de labial en las mejillas, sin previo aviso tomo a Artemis de la mano y dijo:

—Se un ángel: baila conmigo y sálvame.

Y sin esperar respuesta, la arrastro a la pista de baile sin perder tiempo. Acaban de irse cuando la repuesta a su extraña actitud apareció a su derecha: la chica morena que lo había perseguido durante casi desde el inicio de la velada. Se detuvo a observar a su alrededor hasta dar con el muchacho que buscaba, su cara se arrugo en una fea mueca cuando encontró a Blaise bailando con una chica mil veces mas bonita que ella. Y echando chispas se quedo en su lugar sin quitarles la mirada de encima.

—Esa chica esta loca—susurro Draco a su lado—. Esta obsesionada con Blaise desde que lo conoció.

—Blaise debería hablar con ella para dejarles las cosas en claro—murmuro Hermione.

—Por supuesto que lo ha hecho—dijo Draco—. Le ha dicho incontables veces que no esta interesado en ella. Pero la chica es persistente.

—Da un poco de miedo—dijo Neville mirándola de soslayo.

Draco entonces capto un movimiento a su izquierda, que lo inquieto y ofreció su mano a Hermione.

—Me harías el honor de salvarme ahora a mi—dijo.

Hermione se sonrojo.

—Yo no se bailar esta clase de bailes…

—Te enseñare—sentencio Draco y la llevo hasta la pista sin perder mas tiempo.

Harry entonces vio una chica rubia con demasiado maquillaje en el rostro y una túnica purpura que no le quedaba para nada bien, que miraba a Draco de forma penetrante y casi celosa, se fue de muy mal humor. Blaise no era el único que tiene admiradora desquiciada. Harry y Neville compartieron una mirada y una risa, era algo reconfortante no tener los mismos problemas que sus amigos. Cuando se reunieron de nuevo, Artemis sonreía mientras iba del brazo de Blaise, quien la había usado como escudo al igual que Draco con Hermione.

—Eso ha sido divertido—comento Artemis.

—Por que tu has disfrutado del baile, yo no he despegado la vista de Margaret Ferraz—bufo Blaise mirando alrededor—. Por cierto, Draco, he visto a Pamela Garrett.

—No me digas, ni quisiera me había dado cuenta—escupió Draco que se mantenía cerca de Hermione.

—Supongo que tu también has salido corriendo como todo un caballero.

—Era eso o tener que hacerle un desplante y tener que escuchar sus terribles lloriqueos, ella es terriblemente manipuladora.

—Touché.

Hermione abrió la boca para hablar pero Draco respondió:

—Si, también le he dejado en claro que no estoy interesado en ella pero no ha servido de nada.

—Olviden ese tema, no hay que arruinarnos la fiesta—pidió Artemis—. Hablemos de cosas mas agradables.

Se sentaron en unos sillones alejados de la pista de baile, donde platicaron un poco y veían a sus amigos bailar. Blaise y Draco seguían evitando a sus insistentes pretendientes cuando se acercaban, por lo que se paraban a bailar con Artemis y Hermione, llegando al punto que se intercambiaban la pareja de baile. Hubo un momento en el que Artemis decidió que era momento que Harry se uniera la fiesta bailando.

—Vamos, Harry, vamos a bailar. Me parece inaudito que no hayas bailado aún.

—Piensas dejarme solo, ángel—dijo Blaise—. A merced de Margaret Ferraz.

—Aquí esta Hermione, y sino—Artemis miro a su alrededor y sonrió cuando vio a alguien—. Ahí esta Pansy, seguro ella estará encantada de bailar y así evitar a Ferraz.

—Mejor que estar solo a su merced.

Blaise se apresuró a llegar hasta Pansy, quien recibió su invitación a bailar con una sonrisa. Harry en cambio intento hacer desistir a Artemis de bailar con él, pero sin éxito; Artemis lo saco a bailar al mismo tiempo que Hermione motivo a Neville a bailar y este termino invitándola a ella.

Para la suerte de Harry, toco un vals y solo tenia que repetir los mismos pasos, a pesar de que no paraba de mirar sus pies. A su compañera de baile pareció no importarle que se confundiera en algunos pasos o bailara fuera de ritmo, incluso Artemis se confundió en algunos ocasiones para luego reírse de su desliz; Harry estaba seguro que lo había hecho apropósito para que se sintiera mas cómodo. Lo cual le ayudo a tranquilizarse un poco. A unos pasos de ellos, Neville no tenia mejor suerte que Harry, también se confundió en algunos pasos y llego a pisar los pies a Hermione mas de una vez; pese a esto, Hermione no se enojo y lo tranquilizo cada vez que ocurría.

—Vayamos al comedor, es casi hora de la cena—sugirió Neville cuando estuvieron de nuevo juntos, aún avergonzado por lo ocurrido en la pista de baile.

Saludaron a conocidos en el camino y presentaron sus respectos a la abuela de Neville, que los inspecciono a todos con la mirada; ya Neville les había hablado que su abuela era algo especial, por lo que todos hicieron debidamente lo correcto en la etiqueta de los magos para agradarle a la señora Longbottom y tener su aprobación, mas por Neville que por ellos mismos. Todos parecieron pasar la prueba cuando la señora Longbottom compartió su deseo de volver a verlos, se dirigió especialmente a Harry; Neville comento que estaba seguro que su abuela no le había creído cuando dijo que Harry Potter era su amigo.

—¿Por qué no lo creería? —replico Harry—. Lo eres, eres mi mejor amigo junto con Draco.

—Creo que solo le puedes dar el titulo de mejor amigo a una sola persona—dijo Blaise.

—Pues yo se los daré a quienes quiera.

—Así cual es el chiste—se quejo Draco pero estaba sonriendo.

Todos se sentaron juntos en una mesa con ocho sillas, el ultimo asiento fue ocupado por Theodore, que apareció con un libro bajo el brazo. Draco y Blaise estaban sentados juntos, cada uno a lado de alguna de las chicas. La cena paso sin mayores problemas, comieron, charlaron y rieron como si estuvieran en hogwarts.

—Artemis me comento algo de la celebración, pero aún no me queda claro que es lo que se celebra—dijo Hermione.

—Pero debería darte vergüenza Rayza—dijo Pansy con fingida voz ofendida—. Como es posible que no le explicaras a Hermione lo que se celebra.

—No es fácil explicarlo por escrito.

—¿Entonces de que se trata todo esto? —pregunto Hermione.

—El inicio del fin de la magia—respondió Theodore.

—¿El inicio del fin de la magia? ¿Están celebrando que la magia se acabara? Como un tipo de apocalipsis mágico.

—No—dijo Neville—. Se refiere a que este día esta dedicado a la magia.

—El inicio del fin de la magia hace alusión a dos días del séptimo mes—dijo Pansy—. El primero y el ultimo, que se consideran el inicio y el fin.

—Pero el inicio también puede ser un final, y un final un inicio—continuo Theodore—. Por que para que allá un inicio debe haber un final y para que allá un final debió haber un inicio. De ahí su nombre. Anteriormente se celebraban el primero y el ultimo día de este mes, pero con el tiempo se considero solo al primero de julio como el día de la magia.

—Nunca he escuchado ni leído sobre el día de la magia.

—No es algo que se encuentre en los libros, esta celebración ha pasado a voces de generación en generación de magos y brujas—dijo Draco—. No es exactamente una fecha universal como san Valentín o Halloween. Es algo que solo los magos celebramos.

—Halloween ni siquiera era considera como lo que es hoy en día—dijo Theodore—. Los magos celebraban el 31 octubre por que entre nosotros se considera como "El día de la muerte".

»Cualquier cosa sobrenatural era mas probable que ocurriera ese día, por que la magia de cualquier mago o bruja era afectada por el temible velo de la muerte. Uno estaba mas en contacto con esta… algunos tenían hasta visitas de muertos en sus sueños, o tenían visiones del mas allá, otros veían su propia muerte o la de alguien cercano. Incluso se decía que podías establecer una conexión con los muertos.

»Se decía que era el día indicado para cometer un asesinato, por el aura de la muerte de ese día. Aunque hay quienes dicen, que morir ese día significaba tener la gloria eterna prometida, se decía que la muerte te había bendecido para ir al otro mundo donde tu magia no tendría limites. "La muertes es conocimiento", me parece que ese era el lema que usaban.

—Es un poco escalofriante—dijo Neville—. Por eso lo cambiaron su significado y se conoció como Halloween, que era menos aterrador.

—Solo las familias de magos antiguas conocen todas las tradiciones y costumbres remontadas desde siglos atrás—dijo Draco—. Hay muchas mas, pero todas son igual de espeluznantes como diría Neville pero con gran significado.

—Los muggles los consideraban ese tipo de celebraciones como algo maligno—dijo Artemis—. Así que pueden entender por que hubo una gran cacerías de brujas en el pasado.

—Binns dejo una tarea sobre ello—recordó Hermione.

—¿Sobre lo de las celebraciones de magos? —pregunto Harry que se había mantenido callado, escuchando atentamente toda aquella información desconocida para él. Siempre era fascinante lo que uno descubría sobre el mundo mágico.

—No, sobre lo de la cacerías de brujas—dijo Theodore.

—¿Y por que el primero de julio?¿que tiene de especial para ser considerado el día dela magia? —pregunto Hermione.

—Los números tienen poder—explico Theodore—. En el mundo de la magia existen números que según tienen propiedades mágicas o son mágicos.

—Me imagino que eso se vera en Aritmancia—dijo Hermione.

—Posiblemente, me sorprendería que no fuera así.

—Yo me sorprendería que Hermione tuviera tiempo de asistir a todas sus clases—murmuro Draco.

Harry asintió. Como Hermione despertó luego de que hubieran escogió las materias optativas no había podido seleccionarlas, obviamente le dieron la oportunidad como al resto de los petrificados de escogerlas; aunque Hermione termino escogiendo todas por no poder decidirse y Draco aseguro que terminaría abandonado la mitad de ellos.

Los estudiantes estaban obligados a llevar por lo menos dos materias optativas, que era lo óptimo, pero Hermione simplemente los ignoro cuando trataron de advertirle que no podría soportar tanta carga.

Cuando el reloj estuvo a punto de marcar la medianoche, todos los invitados se reunieron en el salón de baile, en donde las luz de las velas de los candelabros fue apagada, formaron un circulo alrededor de un grupo de chicas vestidas de túnicas verdes y purpura; según conto Draco, aquellos eran el color que representaba a la magia. Lo que explicaba por que la mayoría se había vestido con aquellos colores.

Las seis muchachas eran de diferentes edades, unas mas jóvenes que otras, no todas tenían una gran belleza pero podrían considerarse bonitas. Las jóvenes en el centro hicieron una especie de estrella de seis puntas para luego colocar velas en cada extremo, cada una de ellas se coloco en una punta y empezar a hacer una especie de danza sincronizada, movían los brazos y las caderas, al final se coloraron de rodillas con las manos en los hombros de sus vecinas y empezaron a moverse de un lado a otro, hacia delante y atrás. Harry se dio cuenta como las llamas de las velas se alzaban y disminuían con al ritmo de aquel ritual; al final, cuando las jóvenes alzaron los brazos al cielo inclinándose hacia atrás aún de rodillas, las velas se apagaron.

La multitud estallo en aplausos, otros alzaron las manos al aire, algunos alzaron la varita con la punta iluminada y se escucharon gritos de jubilo. Varios magos le abrazaron o le ofrecieron la mano y felicitaron como lo hicieron sus amigos. Oficialmente había acabado e iniciado el día de la magia.


Tom seguía jugando con su mente mientras dormía, y casi siempre soñaba con él, aunque la palabra apropiada seria pesadilla.

Trataba de no pensar en lo que soñaba por que conocía a Tom lo suficiente para saber que solo buscaba crear caos, y aún así, había logrado que empezara a dudar en Dumbledore. ¿Seria posible que el director conociera la verdad y decidiera mantenerse al margen? No, el no podría haber dejado que los sucesos de aquel año sucedieran sin importarle nada, pero, ¿como había sabido que Tom la tenia bajo su influencia? Tal vez Dumbledore llego a la conclusión por medio de la explicación de Harry, pero, ¿cómo supo que era ella y no Ginny? Tenia que dejar de pensar en ello, solo estaba logrando confundirse y era imposible que Dumbledore, el mago que todo el mundo mágico respetaba, fuera como Tom.

Sonrió a su reflejo. Y reviso su bloc de dibujo que había dejado en el cajón del tocador, había cosas mas importantes en las que pensar; y aquel año podría aprender a deshacerse de las visiones o al menos eso esperaba, la clase de Adivinación que tomaría aquel año era la respuesta a todas sus dudas y no podía esperar a regresar a hogwarts por esa razón.

Guardo el bloc de dibujo en la mochila junto con la carpeta de cuero donde guardaba todo los dibujos realizados, nunca se despegaba de ellos. Reviso la mochila que contenía una lista para comprar todo lo esencial para realizar pociones, aunque también estaban sus anotaciones y su libro de Defensa Contra las Artes Oscuras; Severus le había prometido ponerla al tanto en aquella materia para que no se atrasara mas en su aprendizaje como lo había estado haciendo hasta ahora por culpa de Lockhart y de Quirrell. Lo mejor era que, había insinuado que no habría problema si invitaba a sus amigos si así lo deseaba; Draco y Harry aceptaron de inmediato ante la idea de realmente aprender algo valioso, Hermione lamentablemente no podía asistir, además de que vivía lejos, estaba de viaje con sus padres. Neville había aceptado luego de que lo convencieran; Artemis estaba segura que tenia miedo que el profesor lo regañara pero ella sabia que eso no ocurriría. Su padrino había parecido dispuesto a tener toda paciencia con Neville, luego de que le contara todo lo que vivió aquel año; se había desahogado con él por que sabia que no comentaría nada de lo que le dijera y que no por ello, la trataría de forma delicada o especial. Severus parecido sorprendido de que Neville la hubiera apoyado todo el tiempo, que le había dicho que había sido un poco injusto con él y que seria mas amable en el futuro.

A pesar de que todos en la escuela no tuvieran buenas palabras sobre Snape, Artemis conocía la verdad. Era un hombre estricto y con poca paciencia y, como el resto de los profesores, ayudaba cuanto podía a la casa a la cual había pertenecido. No era malo, solo impaciente y decepcionado de la poca disciplina que ponían los alumnos a su clase, por que no la consideraban útil al no usar las varitas. Era una persona amable y considerada cuando la situación lo ameritaba, también alentaba y ayudaba a aquellos alumnos que ponían empeño en su clase o tenían talento para las pociones; de forma discreta cuando no eran de su propia casa.

Se dio un rápido baño y cuando estuvo vestida, bajo con la mochila al hombro a desayunar, iría a comprar todo lo que necesitaba al Callejón Diagon aunque también compraría un par de cosas para dibujar en una tienda muggle de Londres; antes de ir a buscar a Pansy a la estación, ella pasaría unas semanas en su casa.

La risa de su hermano en su silla para comer la distrajo, Max estaba cada día mas grande y no sabría decir a quien se parecía mas, tenia el cabello castaño claro como John pero los ojos eran de su madre, tenia ese mismo tono verde aceituna.

—Atemis.

—Es Artemis—dijo John con un sonrisa—. Di Artemis.

Pero de la boca de su hermano solo salió la mismas palabra, sin poder pronunciar la "r".

—¡Atemis, Comia!

—Se dice comida—dijo Artemis—¿Cuál es la palabra mágica?

—¡Pavo! —dijo el pequeño entusiasmado.

—Es por favor, no pavo—corrijo su hermana.

La joven le sirvió un poco de avena que su madre le paso y entrego al pequeño el plato con una cuchara. Estaba aprendiendo a comer por su propia cuenta. Desayunaron todos juntos hasta que John se despidió para ir a trabajar, unos minutos después de su partida, su asiento era ocupado por la hermana de la señora Bradley. Tenia ojeras y estaba claramente agotada, además preocupada; había pasado toda la noche en vela trabajando.

—Luces terrible, hermana—dijo la señora Bradley sirviéndole un poco del desayuno—. Te desvelasteis ¿no?

—Pase toda la noche trabajando.

—¿Toda la noche? ¿Algo grave ha pasado?

—¿Qué ocurre, tía? ¿algún otro mago loco atacando?

—Peor. Es un prófugo de azkaban.

Durante unos minutos reino el silencio.

—Pero nadie puede escapar de azkaban—dijo Artemis moviendo los ojos hasta la mochila en el piso, temiendo que su ultima visión se cumpliera.

—Seguramente se revele la información esta mañana en el profeta, ya pasaron las 48 horas que se dicto el ministro de magia—dijo tía Rebekah—. El ministro no quería hacerlo oficial hasta que pasara ese tiempo. Tenia la esperanza de atrapar al fugitivo sin alertar a la población.

—Dios mío, esto es terrible.

—¿Quién se ha escapado? —pregunto Artemis, quien solo recordaba a un hombre de cabellos largos y mirada determinante en su visión.

Su tía la observo de forma penetrante, recorriéndola con la mirada antes de decir:

—Sirius Black.

Ese nombre, pensó Artemis. Algo en el se le hizo familiar pero no por que fuera un asesino a sangre a fría, uno de los peores en la historia y al igual que su prima Bellatrix Lestrange, fue seguidor de Voldemort; ni por que era el asesino del padre de su primo Ethan. Había algo mas, algo se le hizo familiar pero dudo, no podía recordar donde lo había escuchado antes.

Luego se le vino a la mente la familia de Draco, y se pregunto si era aquello lo cual intentaba recordar, pero lo dudo; Sirius Black era familiar de los Malfoy pero eso era todo. Ese nombre no se pronunciaba frente a la señora Malfoy. No podía recordar aquel recuerdo ligado al nombre de aquel asesino. Tal vez lo recordaría mas tarde.

Sin embargo, había tanto en lo que pensar, Sirius Black estaba suelto. Era el primero había logrado escapar de azkaban, la prisión mas segura que podía haber. Custodiada por los dementores, unas criaturas temibles, que podían quitarte hasta el alma. Y la pregunta estaba ahí…

¿Cómo lo había logrado?