Capitulo: La derrota de Slytherin.
Los días que siguieron fueron un total fastidio. Todos querían saber lo sucedido entre Artemis y Sirius Black, ella no hablaba mucho del tema con nadie que no fueran ellos y cuando la atacaban con preguntas sin cesar tendía a amenazar con lanzarles "una maldición de la basta colección de Artes oscuras a la que tenia acceso en Slytherin". Una mentira que había funcionado para que alejar a todos los chismosos, pero que la había llevado a la oficina del director cuando la profesora McGonagall la escucho y no había estado nada contenta con su broma. Harry también estaba harto que todos lo detuvieran a preguntar por lo mismo, cuando no estaba de mal humor les aclaraba que no sabia nada del tema o que no podía revelar nada por que el Barón Sanguinario se molestaría y cuando estaba cabreado, imitaba a Artemis y mencionaba la colección de Artes Oscuras. No termino en la dirección, por que a diferencia de Artemis, utilizaba esa amenaza muy pocas veces. A decir verdad, era divertido asustar a todos con ello, por que eran tan incrédulos para creérselo; obviamente a Hermione no le daba gracia pero incluso ella al igual que Ron y Neville le cuestionaron sobre ello.
—No seas incrédula, Granger—dijo Draco rodeándola con su brazo—. No tenemos una basta colección de Artes oscuras… apenas son un par de libros.
Harry y Artemis rieron no solo por el comentario sino por la cara de sus amigos.
—No es divertido—riño Hermione.
—No seas tan rígida—dijo Draco acercándose demasiado a su rostro—. Es solo una broma.
Aunque su mejor táctica evasiva para llegar a clases sin ser molestados con preguntas indeseadas, era el mapa merodeador, con el cual lograban ir por las rutas con menos gente o utilizar algún pasaje. También la utilizaban para gastarle una que otra broma a Smith. Había que admitir que a Harry nunca se le ocurrió tal idea hasta que Draco la sugirió y era divertido tener un poco de revancha ante las burlas e intrigas de Smith.
—¿Quién es Peter Pettigrew? —pregunto Artemis una mañana cuando se dirigían al comedor.
—¿Pettigrew? No recuerdo ese nombre entre los de nuestro año—dijo Draco— debe ser nuevo.
—¿Por qué lo preguntas?
Artemis observo el pasillo vacío y dijo:
— Curiosidad. Según el mapa esta junto a Ron en su habitación—dijo Artemis mostrándoles el nombre en el mapa—. Por eso preguntaba, no conozco a nadie de Gryffindor con ese nombre, mucho menos en nuestro año y Ron nunca ha mencionado a ningún amigo además de sus compañeros de cuarto.
—No debe ser nadie importante—dijo Draco reposando su brazo en su hombro. Últimamente se tomaba ese tipo de libertades tanto con Artemis como con Hermione, con la ultima llegando al punto de invadir su espacio persona hasta sonrojarla. —Mejor escuchen mi nueva historia para hoy.
Era el único que disfrutaba la atención desde lo sucedido en la noche de Halloween. ¿Que se podía hacer con Draco? El amaba la atención mas que nada, cambiaba la historia cada vez que alguien le preguntaba además de actuarla; siempre con una historia mas irrelevante que la anterior. En cierto sentido le había recordado a Lockhart, cuando el curso anterior recreo escenas de sus obras. Las únicas diferencias entre ellos dos, es que a Harry le caía bien Draco y este, era por mucho, infinitamente mejor en comparación a ese desastre de profesor.
Hubo otros quienes tampoco la pasaban bien por lo sucedido con Black. En Gryffindor, habían cambiado el retrato de la señora Gorda y reemplazado con el retrato de alguien llamado sir Cadogan. Y por lo que escuchaban era odioso, la mitad del tiempo retando a duelo a todo el mundo, y la otra mitad inventando contraseñas ridículamente complicadas que cambiaba al menos dos veces al día. Ron se quejaba de él por lo menos cinco veces al día. Y no había forma de cambiarlo, por que nadie mas quería ese puesto, todos los retratos tenían miedo de que Black regresara al ataque.
Luego los rumores circularon por la escuela con las mas extrañas teorías sobre como pudo entrar al castillo y por que decidió ir a la sala común de Gryffindor; una de ellas era que Artemis lo había llevado hasta ahí para vengarse de los leones por la rivalidad entre casas. Otra decía que Black y Artemis se había aliado para acabar con Gryffindor. Había muchas mas teorías tontas que molestaban no solo a Artemis, sino a ellos también, Harry y Draco mas de una vez le dieron un buen susto a todo el mundo con la capa de invisibilidad; en especial a Zacharias Smith, quien era el principal idiota a la delantera de esas ridículas teorías. La mas absurda hasta ahora era una en la cual sugirió que Artemis estaba relacionada con Sirius Black. Había dicho: «La maldad corre en la familia! Cuídate la espalda de tu querida amiga, Potter, o tendrás un destino igual a de tus padres.»
No habían entendido a que se refería, pero los había dejado muy intrigados además de molestos. Pero ni Smith era lo que mas le molestaba o preocupaba, sino que los profesores buscaban disculpas para acompañarlo por los corredores al igual que los prefectos de Slytherin, en especial Gemma Farley; siempre que se cruzaba en su camino, iniciaba una charla para poder acompañarlo hasta su destino. Estaba seguro que se debía a lo sucedido con Sirius, Harry apreciaba el gesto de los profesores por tratar de protegerlo, pero realmente se sentía fastidiado de no poder a ir a ningún lado sin escolta; había enfrentado a Voldemort en primer año y en el segundo había matado al basilisco. ¿Por qué no entendían que, si algo ocurría, probablemente podría arreglárselas?
El tiempo empeoró conforme se acercaba el primer partido de quidditch. Impertérrito, el equipo de Slytherin había entrenado bajo la mirada de la profesora Hooch. Aunque aquel día, era Gemma Farley quien supervisaba el entrenamiento, trataba de no ser una molestia para Harry cuando tenia que acompañarlo a algún lugar o a las practicas; Harry no podía enojarse con ella, cuando intentaba ser una buena compañía. Por lo que siempre trataba de ser amable a pesar de que no le agradaba estar vigilado. Luego durante una de las secciones, Draco pareció algo abatido y no hablo de lo que ocurría pero estaba seguro que Artemis sabia la razón de su animo; Harry se entero hasta la ultima sesión final de entrenamiento, días antes del partido del sábado, Adrian Pucey había comentado su preocupación por el clima. Eran un tema que a todos le preocupaba. Entonces al final del entrenamiento, Flint revelo su nueva estrategia en la cual incluía a Harry como nuevo buscador de Slytherin y que tal decisión había sido aprobada por la profesora Hooch.
—Así que lo lograsteis, Flint. Bien hecho.
—Por lo menos tendremos una ventaja ante Gryffindor.
— Aún así me preocupa este clima…
Todos parecían animados con la noticia, Draco era el único que se mantuvo callado y cuando le dirigió la mirada, lo único que hizo fue asentir con la cabeza dando su aprobación antes de retirarse.
Intento oponerse ante aquello, Harry sabía cuan importante era para Draco ser buscador en el equipo, mucho mas de lo que podría significar para Harry; no era por la gloria ni la atención. Era por su padre.
Sin embargo, Flint no lo dejo y el discurso que le dio lo hizo sentir como un malagradecido. Le estaban dando una gran oportunidad de usar sus habilidades, para ayudar a Slytherin a ganar y no podía decepcionar a todos de esa forma cuando habían puestos sus esperanzas en el equipo para asegurarse la Copa de Quidditch una vez mas.
—Todos nosotros representamos a Slytherin. Si uno falla, todos fallamos. Todos han puestos sus esperanzas en este equipo a pesar de que no estén de acuerdo con algunas cosas, pero no por eso están en contra de nosotros.
—Pero…
—No te preocupes por Malfoy, el no abandonara el equipo si es lo que piensas. Ya he hablado personalmente con el hace días, y estuvo de acuerdo con el cambio; el dio su aprobación ante la profesora Hooch y esta listo para tomar su nuevo puesto.
Abatido, Harry supo que no había nada para cambiar la situación y cuando regreso a su habitación, encontró la cama de Draco con las cortinas puestas y decidió no molestarlo. Durante el día siguiente no tuvo oportunidad de hablar con él, cuando Harry despertó, Draco ya no estaba en la habitación y para cuando llego al comedor, solo encontró a Artemis, que le informo que Draco había abandonado el lugar minutos atrás.
—El me culpa ¿no es así? —dijo Harry abatido mientras se servía un plato de avena.
—No lo hace—dijo Artemis—. Entiende la situación, si es lo mejor para Slytherin para poder ganar, esta bien para él…
—Pero no quiere ni verme.
—Solo esta evitando hablar contigo del tema, Harry—dijo Artemis colocando una mano en su hombro—. Cuando se entero fue un duro golpe a su ego, pero tu no sabías en ese momento, por lo que le era fácil hablar contigo. Pero ahora que lo sabes…
—Yo no hice nada—dijo Harry—. No entiendo por que Flint me cambio el puesto.
—Por la misma razón por la que Draco no puede odiarte—dijo Artemis—. Vio gran potencial en ti. ¿Lo olvidasteis? Esa fue la razón por la que Draco te animo a unirte al equipo…
Eso no animo a Harry, lo hizo sentir peor.
—Además es en parte su culpa y él lo sabe, si hubiera dejado el drama del brazo, tu nunca habrías tenido que reemplazarlo en las practicas ni esto hubiera pasado.
—Ojala lo hubiera hecho.
—No te preocupes, Draco solo necesita tiempo para adaptarse a la idea—dijo Artemis—. Cuando lo haga, regresara a ser el mismo de siempre. Con una gran confianza en si mismo, tan arrogante y coqueto que no le dará importancia a lo del puesto; conociéndolo, encontrara el lado bueno de esto.
—Eso espero.
Mientras tanto, el resto parecía emocionado e interesado sobre el nuevo cambio del equipo y solo los que conocían a Draco se mantenían callados sobre el tema cuando este estaba cerca. Sin embargo, un día antes del partido, Harry estaba conversando con Neville, Ron y Hermione mientras entraban al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras; Artemis apareció junto a un muy animado Draco. Lo cual era raro. Este se había pasado los últimos días muy distante y serio, limitándose al contactó con el resto lo mas mínimo aunque su única compañía regular era Artemis, no Hermione, que parecía algo molesta por el distanciamiento de Draco.
—¿Qué tal, han terminado el trabajo de Green? —pregunto Draco tomando su asiento habitual mientras Artemis le hacia una seña a Harry para que se sentara detrás de ellos—. Yo lo termine esta mañana. Han sido los dos pergaminos mas largos que escrito sobre el estatutos del secreto.
—Lo termine hace días—dijo Hermione un poco sorprendida por su cambio de actitud.
La mirada de Neville iba de Draco hacia Harry mientras Ron se balanceaba en sus talones sin saber que decir.
—Yo he tenido que copiarle a Draco algunos datos cuando no llene el segundo pergamino—comento Artemis.
—Eso esta mal—dijo Hermione con aquel tono de voz mandona.
—No empieces, Hermione, no me ha importado—dijo Draco—. ¿Te has enterado de las nuevas, Harry?
Sorprendido de que Draco le dirigiera la palabra, tardo en responder:
—No, ¿que es lo que debo saber?
—No jugaremos contra Gryffindor mañana—dijo Draco—. La buscadora fue golpeada por una bludger y esta en la enfermería. No tienen un reemplazo así que Hufflepuff los suplantara en su lugar.
—Entonces fue muy serio el golpe—dijo Hermione—. Oí al equipo que comentaba sobre ello ayer.
—Oliver Wood no estaba muy contento con lo sucedido, habían entrenado tanto para patearles el trasero…¡auch!—dijo Ron que recibió un codazo de Hermione.
—¿Entonces hay algún cambio de planes para jugar contra Hufflepuff? —pregunto Harry ignorando el comentario de Ron.
—Flint quiere vernos esta tarde para hablar sobre ello pero yo no me preocuparía…
—¿Por qué? —pregunto Ron.
—Digamos que lamento decirles que este año Slytherin se llevara la copa nuevamente—dijo Draco con una gran seguridad—. Contamos con un buen buscador y un asombroso cazador, hablo de nosotros, claro esta. Ni siquiera Hufflepuff tendrá oportunidad con este clima.
—Pues no estaría tan seguro—dijo Ron—. El equipo de Gryffindor ha practicado en todo tipo de condiciones climáticas y en cambio el suyo…Mi equipo tiene mas oportunidades de ganar la copa si el tiempo sigue así.
Aquel día la lluvia se había convertido en un huracán y la lluvia cayó con más fuerza que nunca. Estaba tan oscuro dentro de los corredores y las aulas que se encendieron más antorchas y faroles.
—Aún así ganaremos—dijo Harry—. Draco lo ha dicho, contamos con un excelente cazador que nos hará ganar puntos.
—Dije asombroso—corrigió Draco sonriendo—. Pero excelente esta perfecto, otra palabra que se usa para describirme.
—Ha vuelto a ser un arrogante—susurro Artemis a Harry y a Neville—. Casi extraño al otro Draco.
No hubo necesidad pedir disculpas o hablar de lo sucedido, Harry estuvo seguro que Draco no lo culpaba y que volvían a ser los amigos de siempre. Aunque intento hablar del tema, pero Draco le dejo en claro que no importaba y había que seguir adelante. Cuando la clase inicio, no fue Lupin quien atravesó la puerta sino Snape.
—Buenos días—dijo cerrando las puertas detrás de él. Los alumnos de Slytherin le regresaron el saludo sin dudarlo, como siempre lo hacían en su clase.
—El profesor Lupin no podrá venir a dar clase hoy, en su lugar seré yo quien les impartirá la clase—hablo Snape cuando estuvo frente a todos.— Pero… ¿señor Potter?
Harry había alzado la mano.
—¿Qué paso con el profesor Lupin?
—No se encuentra bien para dar clase hoy—dijo Snape sin darle importancia.
—¿Qué le ocurre?
—Nada que ponga en peligro su vida —dijo con misterio como si conociera algo que ellos no—. Como decía, el profesor Lupin no ha dejado ninguna información acerca de los temas que habéis estudiado hasta ahora…
—Hemos estudiado los boggarts, los gorros rojos, los kappas y los grindylows —informó Hermione rápidamente—, y estábamos a punto de comenzar…
Y rápidamente escucho a Draco murmurarle que se callara, a pesar de que Hermione había recibido clases durante tres años con el mismo profesor aún no aprendía a mantenerse callada cuando debía.
—Muchas gracias, señorita Granger, aunque no he preguntado—dijo Snape severamente por la interrupción—. Sólo comentaba la falta de organización del profesor Lupin.
—Es el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido —dijo Dean Thomas con atrevimiento, y sus compañeros expresaron su conformidad con murmullos. Nadie de Slytherin dijo nada acerca del tema aunque estuvieran de acuerdo, todos en Slytherin conocian que el profesor Snape queria aquel puesto, por lo que amablemente evitarían comentar cualquier cosa sobre ello.
Cuando el profesor logro silenciar a la clase, Artemis alzo la mano.
—¿Si, señorita Jones?
—¿Profesor, tiene algun tema planeado para hoy?, dado que el profesor Lupin no podra darnos clase.
—En efecto—dijo Snape—. Yo daría por hecho que los de primer curso son ya capaces de manejarse con los gorros rojos y los grindylows. Hoy veremos…
Harry lo vio hojear el libro de texto hasta llegar al último capítulo, que debía de imaginarse que no habían visto.
—… los hombres lobo —concluyó Snape.
—Pero profesor —dijo Hermione, que parecía incapaz de contenerse—, todavía no podemos llegar a los hombres lobo. Está previsto comenzar con los hinkypunks…
Nadie intento advertirle esa vez.
—A mi no me molesta—comento Pansy—. Suena interesante, tal vez aprenda como evitar a encontrarme con uno…
—Gracias por su comentario señorita Parkinson y por la información, señorita Granger—dijo Snape con voz calmada—. Ahora, abrid todos el libro por la página 394.—Miró a la clase—: Todos. Ya.
Con miradas de soslayo y un murmullo de descontento, abrieron los libros.
—¿Quién de vosotros puede decirme cómo podemos distinguir entre el hombre lobo y el lobo auténtico?
Todos se quedaron en completo silencio nadie hizo ademan de querer contestar o de saber la respuesta. Todos excepto Hermione, cuya mano, como de costumbre, estaba levantada.
—¿Alguien a parte de la señorita Granger? —preguntó Snape que miraba en su dirección. Harry estuvo seguro que esperaba que alguno de ellos contestara debido a que habían visto ese tema con él anteriormente.
—Que tal usted, señorita Jones—dijo Snape—. Conoce la respuesta.
—La apariencia del hombre lobo es casi indistinguible del verdadero lobo, aunque el morro puede ser un poco más corto y las pupilas más pequeñas (en los dos casos "más humanos") y la cola más corta en vez de grande y de pelo largo—hablo Artemis mirando con simpatía a Hermione, quien bajo la mano derrotada—. La verdadera diferencia es el comportamiento.
—Exactamente—dijo Snape cuando Artemis termino—. Ahora, ¿cual es la diferencia entre un animago y un hombre lobo?
Hermione levanto la mano pero esta vez Draco le hizo competencia junto con Pansy.
—¿Señorita Parkinson?
—Un animago es una persona que decide obtener la capacidad de ser un animal mediante una poción, es consciente de lo que hace y es capaz de convertirse a voluntad propia—dijo Pansy—. En cambio un hombre lobo no decide transformarse, al llegar la luna llena podría matar a su mejor amigo. Y esta capacidad de transformación puede ser transferida por la mordida.
—Correcto, señorita Parkinson—felicito Snape—. Diez puntos para Slytherin por ambas repuestas correctas.
Todo el mundo empezó a tomar notas sobre los hombres lobo del libro de texto que indicaba Snape al mismo tiempo que rondaba entré las filas de pupitres explicando mas a fondo el tema y en un momento se detuvo:
—Para la siguiente clase, quiero una redacción de un pergamino sobre cómo identificar a un hombre lobo.
Murmullos de extrañeza e inconformidad recorrieron la clase. Debía ser muy grave la salud del profesor Lupin, si Snape les dejaba tarea, dejando en claro que probablemente lo verían en la siguiente clase. Unos chicos de Gryffindor se quejaron, lo que hizo que Snape aumentara dos pergaminos mas al trabajo. Para cuando llego el final de la clase, Harry, Artemis y Draco estaba animados ante el trabajo que seria sencillo de realizar pero no todos pensaban así y hubo diferentes opiniones; en especial de Gryffindor.
—Me pareció interesante la clase siendo impartida por el profesor Snape—dijo Pansy mirando a Dean Thomas—. Pero algunos con intelecto mas bajo no lo lograron apreciarla.
—Perdón no te escuche, me lo puedes repetir en mi cara—le reto Dean—. O eres cobarde, o mejor dicho, una Slytherin.
—Pobre, Thomas, su bajo intelecto le impide ser capaz de procesar toda la información que escucha—dijo Pansy sacando varias risas—. O tendrá algún problema en los oídos.
—Solo escuche el siseo de una aduladora—respondió Dean haciendo reír a sus compañeros que se burlaron.
—Son unos arastrados como la serpientes que son—Desde atrás se escucho el comentario de apoyo por parte de Ron.
—Vamos, Pansy—dijo Blaise—. No lograras que algunos aprecien la oportunidad que hemos tenido, especialmente si solo tienen una neurona y la utilizan solo para rugir tonterías.
Harry, Artemis y Draco soltaron unas risas con el resto de los compañeros bajo la mirada estricta de Hermione que los silencio.
—¿Qué? Tiene razón—dijo Draco—. Fue interesante la clase y solo se estaban quejando.
—Por que se adelanto.
—¿A quien le interesa? Fue genial—dijo Artemis con entusiasmo.
—Míralo de esta forma, Granger, el profesor Snape nos considero capaces de ver temas mas avanzados—dijo Draco—. Eso es un alago de su parte, no se por que se molestan tanto.
—¿Aún así les dan tanta risa que se burlen de nosotros?
—No me parece que tus compañeros estuvieran hablando agradables palabras sobre nosotros—dijo Artemis—. Además, nosotros solo nos reímos no participamos, pero Ron no perdió la oportunidad de hacerlo.
—Pero no me refería a ustedes—Ron contesto rápidamente.
Hermione no pudo refutar aquello.
—Esta bien.
Por otro lado, sus compañeros de Ravenclaw eran parciales no estaban en contra ni a favor, tal vez por que no deseaban dañar su amistad con ellos. Desde que Harry y Draco salvaron la escuela del terrible monstruo de Slytherin, su reputación había cambiado para mejorar y su relación con el resto de las casas estaba mejorando. No se llevaban del todo bien con Hufflepuff, pero eran cordiales con aquellos con quienes se hablaban y con Gryffindor el tema aún era delicado; no era posible erradicar una rivalidad de tantos años.
Al día siguiente, el tiempo no se veía mejor y seria un grabe problema para los jugadores. Los partidos de quidditch no se cancelaban por nimiedades como una tormenta. Sin embargo, Artemis empezaba a preocuparse y algo le empezó a molestar. No tenia un buen augurio para el partido. Aún así todos trataron de mantener los animos arriba.
—Todo ira bien—tranquilizo Adrian, pero parecía querer convencerse así mismo—. Es solo un poco de lluvia
Pero era bastante más que un poquito de lluvia. El quidditch era tan popular que todo el colegio salió a ver el partido, como de costumbre. Corrían por el césped hasta el campo de quidditch, con la cabeza agachada contra el feroz viento que arrancaba los paraguas de las manos.
—Creo que por tu culpa perderemos—dijo Pansy a Millicent—. Lo repetiste tantas veces esta semana que creo que atrajiste la mala vibra al equipo.
—Solo dije que con este clima iba ser difícil ganar.
—Es lo mismo.
—No es lo mismo, Pansy—dijo Artemis.
—Si realmente pudieras ver el futuro, entonces podríamos saberlo con certeza—dijo Millicent
aferrándose al paraguas.
—Pero no puede por que eso solo fue una mentira suya para distraernos de la verdad.
—Te he pedido perdón por ello—dijo Artemis colocándose bien el impermeable aunque el cabello ya estaba totalmente mojado—. Estábamos hablando de este terrible clima con el cual todo el equipo deberá jugar. La verdad es que tenemos suerte de no jugar contra Gryffindor, por que entonces estaríamos en problemas. Ellos entrenaron con este clima feroz, y seguramente hubiéramos perdido contra ellos terriblemente.
El viento era tan fuerte que los jugadores se tambalearon al entrar en el campo. A pesar del tiempo los admiradores del quidditch aclamaron a sus equipos, pero a causa del retumbar de los truenos, no podían saber si los escuchaban. En el estadio se podían ver muchos banderines amarillos, fueran o no miembros de Hufflepuff, para dejar en claro que nadie mas apoyaba a Slytherin. Aún Ravenclaw parecía estar dividido en tres partes: los que apoyaban a los leones, a las serpientes y los que no apoyaban a ninguno (fuera por que no les interesaba o aún no habían decidido a quien apoyar).
—¡Son unos envidiosos! —grito Blaise ante tantos banderines amarillos.
—Ese es el precio que uno paga cuando eres bueno en algo—comento Theodore.
A pesar de la lluvia, se podían ver a ambos equipos que eran reconocidos por las túnicas que portaban; Slytherin jugaba en túnicas verde esmeralda mientras los de Hufflepuff tenían túnicas de amarillo canario. Los capitanes de ambos equipos se acercaron y al parecer se estrecharon la mano. Entonces el partido dio inicio.
Titiritaba de frio, a pesar de traer el impermeable puesto, ya se había mojado los hombros y espalda a causa de su cabello empapado. Se prestaban los binoculares para observar el partido, los comentarios apenas se escuchaban y los jugadores se movían con cuidado en el aire para evitar chocar unos con otros. En los primeros minutos del partido, alguien de Slytherin hizo un movimiento de mano que no detuvo hasta asegurarse que el resto del equipo lo vio; era la señal de que podían hacer trampa.
—¿Quién hizo trampa? —pregunto Artemis. Había escuchado las reglas del quidditch durante el año pasado, donde Flint también comento sobre las reglas fuera de juego. Una de ellas era: no atacas hasta que el enemigo lo haga; haciendo referencia a hacer trampa.
—Fue uno de los golpeadores de Hufflepuff—contesto Blaise viendo a través de los binoculares—. Trato de pegar a Draco o creo que fue a Pucey con el bate, hizo un muy buen movimiento por que la profesora Hooch no lo advirtió.
El equipo contraataco y el juego se volvió mas rudo de lo que era, se golpeaban de tal forma que te hacían creer que era culpa del viento para salvarse de las sanciones. El partido avanzo de tal forma que hizo dudar a mas de uno si este terminaría; los jugadores trataban de anotar pero necesitaban de todo su entrenamiento para lograrlo y debían mantener sus ojos abiertos ante aquella lluvia devastadora. En dos ocasiones Harry estuvo a punto de ser derribado por una bludger.
La noción del tiempo se perdió. El cielo se oscureció, como si hubiera llegado la noche en plena mañana. Los jugadores no les iba nada bien, algunas veces estaban a punto de chocar contra otro jugador; que no sabían si era de su equipo o del oponente. El viento les impedía lograr anotar o les daba la oportunidad de arrebatarle la quaffle al oponente.
—¿Como pueden jugar?—dijo Hermione abrazándose. Se había aparecido junto a Neville y Ron, en las gradas de Slytherin con banderines verdes para apoyar tanto a Draco como a Harry. Muchos en Slytherin miraron a los tres Gryffindor con sorpresa pero nadie dijo nada.
—No lo se—dijo Artemis con las calcetas empapadas.
Con el primer relámpago llegó el pitido del silbato de la señora Hooch. Alguno de los equipos había pedido tiempo muerto. El equipo de Slytherin se reunió y vieron a Draco junto a Harry, conversando sobre algo para luego ver un extraña interacción entre ellos.
—Creo que utilizo un hechizo para repeler el agua en las gafas de Harry—comento Hermione mirando desde los binoculares—. Fue muy astuto, eso ayudara a Harry a ver mejor.
—Eso suena genial, pero sigue sin gustarme la situación—dijo Ron temblando de frio—. Van ganando por cien puntos, pero a este paso, el juego seguirá toda la noche.
—¿Por qué no se puede cancelar simplemente el partido? —dijo Millicent abrazándose—. O cambiar la fecha, con este clima ni los profesionales del quidditch podrían jugar.
—¡Es quidditch!—dijeron los mas aficionados.
—El mas grandiosos deporte—continuo Ron con mas confianza a pesar de estar rodeado de serpientes—. Quidditch es un asunto de alta importancia, no es solo un deporte… No se puede solo cancelar quidditch.
—Lo hicieron el año pasado—recordó Millicent.
—Una estupidez—apoyo Blaise—. ¡Como se atrevieron!
—Había un monstruo rondando la escuela.
—¡Como si se apareciera para jugar quidditch!—dijo Ron.
—El partido continua—dijo Neville señalando el campo de juego.
Slytherin pareció recuperar un poco el animo luego de aquel tiempo muerto. Empezaron a gritar para animar y apoyar a su equipo, ya no les importaba la lluvia, luego de estar bajo ella un largo rato. Vieron a Harry acelerar en su escoba a través del aire turbulento buscando en todas direcciones la snitch, esquivando una bludger; pasando por debajo de Diggory, que volaba en dirección contraria…
—¡Vamos, Harry!
—¡Arriba Slytherin, abajo Hufflepuff!
Brilló otro rayo, seguido por el retumbar de un trueno. La cosa se ponía cada vez más peligrosa. Harry tenía que atrapar la snitch cuanto antes, pensó Artemis mirando el cielo.
—¡Slytherin! ¡Slytherin! ¡Slytherin!
Canturreaba algunos compañeros a la izquierda. Fue cuando Artemis vio que Adrian le señalaba algo a Harry, detrás de él, había un extraño brillo. Debía ser la snitch.
—¡Harry ve por la snitch! —grito Ron a pesar de que no lo escucharía.
—Vous pouvez Potter!¹—grito alguien atrás con un perfecto francés—¡No dejes que Diggory la atrape!
Cedric Diggory atravesaba el campo a toda velocidad, y entre ellos, en el aire cuajado de lluvia, brillaba una diminuta bola dorada….
Fue entonces que sintió que algo andaba mal. Artemis se tomo del barandal temblando, pero no a causa del clima; era algo diferente. Una sensación tan horrible que había experimentado antes. Voces gritaron contra su cabeza, una y otra vez.
—¿Hola? —era una voz infantil. Era Creevey.
—¿Escucha eso Sir, Nicholas?
—Tengo miedo, Hermione—dijo Neville.
—¿Artemis te encuentras bien? —Hermione había extendido una mano hacia su hombro. La voces seguían en su cabeza, pero esta vez alguien reía—. ¿Qué ocurre?
El sonido del flash de una cámara acaparo su atención hasta que una voz se alzo en el silencio lúgubre.
—Esto es lo que harás ahora mi querida Artemis—la aterciopelada voz de Tom resonó en su cabeza, que se fue apagando poco a poco. Hasta desaparecer, con todo y la fría sensación de soledad y miedo.
—¿Artemis?
Pansy y Hermione estaban junto a ella, ambas lucían preocupadas. La primera la sujetaba por los hombros para evitar que se cayera al piso.
—Eh…
—¡Potter sigue cayendo! —dijo Gregory.
Artemis alzo la vista aún sujetándose firmemente del barandal. Seguía lloviendo y el viento soplaba con la misma fuerza. A lo lejos diviso un punto, una persona, que caía lentamente y desde aquella altura, era dudoso saber si sobreviviría al impacto o no.
El profesor Dumbledor estaba en el campo de juego, había hecho aparecer algo plateado de la punta de su varita y alejaba a unos encapuchados que volaban sobre el estadio; quizá sobre escobas, aunque no se veían. Entonces se dio cuenta de que no eran magos.
—Dementores—susurro Artemis.
Todo los jugadores ya estaban en tierra para cuando Harry por fin, termino por caer en el pasto mojado. Los jugadores de Slytherin lo rodearon a una prudente distancia, dejando que el director colocara a Harry Potter en una camilla con magia; para luego llevárselo flotando al interior del castillo.
Draco lo vio alejarse sin decir nada. El rostro de Harry estaba tan pálido como una hoja de papel , parecía muerto. Draco trago en seco. ¿Cuantos metros fueron? Se preguntó observando el cielo, ¿veinte o quince? Tomo aire y trato de calmarse mentalmente. No esta muerto, los dementores no le han besado. La profesora Hooch se acerco hasta ellos. O eso espero.
—Profesora—Diggory se acerco rápidamente—. El partido debe repetirse.
Draco fijo su vista en él. Por supuesto que debía repetirse, pensó y luego sus ojos captaron una pequeña esfera dorada en sus manos.
—¿Repetirse? —dijo la señora Hooch, quien desvió la mirada preocupada por el camino donde el profesor y Harry se fueron—. Nada de eso. Usted ha atrapado la snitch, y si la puntuación es correcta. Su equipo ha ganado por cincuenta puntos de diferencia.
Aquello le bajo aún mas el animo a Draco. Su mejor amigo posiblemente estaba muerto, y ahora, habían perdido el partido de quidditch. ¿Qué podía ser peor?
—Pero, Harry fue atacado por los dementores—contradijo Diggory—. Debe repetirse el partido.
—Usted atrapo la snitch un momento antes que los dementores aparecieron—dijo la profesora con seriedad—. Ha sido un juego limpio.
—¿Qué pasa, Diggory?—dijo Draco con amargura—. ¿No te gusta ganar?
—No, si es de forma injusta—respondió entre un tono serio y molesto—. Los dementores irrumpieron en el partido, eso pudo ser lo que impidió a Harry ganarme o no. No lo sabemos, por eso pido reptación ante lo sucedido.
Draco se sorprendió, pero mantuvo su rostro inexpresivo. Diggory no parecía mal chico, pero no pensaba decírselo, por otra parte solo Diggory parecía pensar de aquella forma por que sus compañeros trataban de persuadirlo para que desistiera de aquella idea absurda.
El equipo de Slytherin volteo a ver a su capitán, que parecía tener un gran dilema; era obvió que la intromisión de los dementores había afectado al partido pero también la decisión que tomara afectaría a todo Slytherin. Habían logrado limpiar su imagen luego de que Harry y él, salvaran a la escuela del basilisco.
Flint miro a Diggory.
—Nosotros sabemos cuando hemos perdido—dijo—. Y lo aceptamos con orgullo.
—Pero..
—No, Diggory—dijo Miles Bletchley adelantándose, su cara estaba roja. ¿Por el frío o la furia de haber perdido o la vergüenza de la derrota? Draco no lo sabia, tal vez la ultima—. No aceptaremos caridad.
Flint contemplo al resto del equipo, retándolos a que lo contradijeran o esperando que aceptaran aquella decisión sin problemas. Nadie cuestiono al capitán. Además, Draco no aceptaría caridad de los tejones, menos sabiendo que eran de la casa de Smith.
—Profesora…
—Lo siento, Diggory—dijo la señora Hooch—. Hufflepuff gana este partido.
Draco no se quedo para el estúpido anuncio que haría el comentarista del partido. Sabia el resultado, Slytherin había perdido ante Hufflepuff. Corría por los pasillos hasta la enfermería, no se había quitado el uniforme aún mojado; tenia que saber que había pasado con Harry. Si estaba vivo o…
—¡Ahí esta! —dijo Derrick señalando la enfermería.
Nadie del equipo se había quedado para el anuncio. Todos había decidido ir a ver a Harry, excepto Flint y Adrian que seguramente estarían en los vestuarios descargando su ira por lo sucedido o tal vez, esperarían a llegar a su habitaciones. Al entrar a la enfermería, encontró a Artemis, Hermione, Neville y Ron junto a la camilla de Harry. Estaban de espaldas a ellos y solo Ron volteo cuando abrieron la puerta. Las preguntas por el estado de Harry no se hicieron esperar, y la señora Pomfrey se apresuro a tranquilizarlos a todos aún cuando parecía quererlos sacarlos de ahí, por la forma en que veía sus túnicas.
Los dejo solos un momento después.
—Después de todo, Harry esta bien aunque nos ha dado un susto—dijo Draco intentando animar la situacion. Abrazo a Artemis por los hombros, pero cuandio vio su rostro, algunas lagrimas se le escapaban de sus ojos azules.
Draco movió incomodo los pies, mientras observaba los ojos pardos de Hermione, que tenían un leve color rojo, con sus mejillas llenas de rastro de lagrimas. ¿Por qué no podían dejar de llorar? Si había algo que le incomodaba era ver a una mujer llorar.
—Sonríe, Hermione—Draco trato de dar su mejor sonrisa—. Harry estaba vivo, si el Señor Tenebroso ni el basilisco lo pudieron matar; menos un patético dementor.
Hermione lo volteo a ver con sus ojos llorosos. Parecía a punto de estallar en lagrimas, lo ultimo que Draco quería.
—Pero ha estado ha punto de morir…—la voz se quebró.
Draco le alargo el brazo, y Hermione se acerco, dejando que él la abrazara; el joven muchacho estaba tratando de tranquilizar a ambas, cuando Ron se acerco angustiado a ellos.
—Ni creas que te abrazare, Ronald—dijo Draco en tono serio.
—Oh que lastima, yo que me moría de ganas de abrazarte—dijo en un tono socarrón.— Debisteis ver al profesor Dumbledore, no tiene mucho que se fue. Estaba realmente enojado.
—Enojado era poco—Neville hablo intentando sonar tranquilo—. Él estaba furioso. Furioso. No le dio ni una pizca de gracia que los dementores se aparecieran en medio del partido y casi mataran a…
Nadie hablo durante varios minutos. Simplemente observaban, alrededor de la camilla, a la espera que Harry diera un indicio de vida. Aún cuando sabían que estaba vivo; necesitaban verlo despertar para creerlo. El profesor Flitwick llego momentos después, con una bolsa y cuando comento el contenido, la mayoría no reacciono bien.
—¡No!—exclamo Derrick de tal forma que parecía que le habían dicho que Harry estaba muerto—. ¡No, no, no!
—Pues así es—dijo Adrian desconsolado que acompañaba al profesor—. Era una perfecta, única, y veloz…era,…
—Era una maravillosa escoba—termino Draco con una mueca.
—¿Qué paso? —pregunto Derrick sin despegar la vista de la bolsa.
—¿Cómo es que…que termino así?
—El maldito viento…estúpido clima—dijo Adrian refunfuñando—. Se la llevo…y la destrozo, no tuvo piedad ni con nosotros ni con la escoba.
—Déjenme explicarles—dijo el profesor Flitwick amablemente—. Luego de que el señor Potter cayera de su escoba, el viento la arrastro consigo. Desafortunadamente tuvo que chocar con el sauce boxeador.
Mas exclamaciones de agonía.
—He traído aquí, lo único que quedo de la escoba—dijo el profesor con simpatía—. Estoy seguro que al señor Potter, le gustaría guardar lo que quedo de su escoba.
Draco asintió de acuerdo aceptando la escoba en nombre de Harry, mirando con tristeza la escoba que ahora no era mas que trozos de madera. No se atrevió a mirar el contenido de la bolsa, seria terriblemente doloroso ver como una perfecta escoba acabo en un montón de madera.
El profesor Flitwick se retiro dándoles palabras de aliento sobre Harry. Decidieron que por el momento seria mejor dejar la escoba fuera de la vista, para evitar que Harry pensara sobre ello cuando despertara o preguntara sobre el contenido de la bolsa, y para que los demás amantes del quidditch no tuvieran que seguir viendo el final de la escoba.
—¿Creen que tardara en despertar? —pregunto Ron luego de un largo silencio.
—Pues fue una caída muy larga…
—Ha tenido suerte de que el terreno estuviera blando.
—Creí que se había matado.
—¡Pero si ni siquiera se ha roto las gafas!
Draco apenas noto aquello. Las gafas estaban en perfectas condiciones, ni un solo rasguño.
—Es lo más pavoroso que he visto en mi vida—dijo—. Horrible…pero lo más pavoroso…
Y fue en ese instante. Que todos contuvieron la respiración. Había despertado.
—¡Harry! —exclamo Artemis que estaba pálida pero aliviada.
—¿Cómo te encuentras, amigo? —dijo Lucían.
—¿Nos recuerdas, verdad? —pregunto Miles.
Esperaron. Harry parecía estar procesando lo que pasaba a su alrededor. Draco conocía esa sensación, fue lo mismo que le ocurrió a él, cuando el hipogrifo lo ataco. Durante un momento se quedo en blanco sin saber que sucedía antes de darse cuenta que había sido atacado.
—¿Qué sucedió? —dijo Harry incorporándose en la cama. Aquello hizo que la mayoría ahogara un grito, temiendo que volviera a sucederle algo por moverse tan deprisa.
—Te caíste —explicó Adrian—. Debieron de ser…
— ¿Veinte metros? ¿Quince? No lo se.
—Pensamos que…habías muerto—dijo Draco pasándose una mano por el cabello mojado, claramente incomodo por tener que mencionar aquello.
—Pero el partido —preguntó Harry—, ¿cómo acabó? ¿Se repetirá?
Nadie respondió. Draco casi podía ver como la horrible verdad cayó sobre Harry como una losa.
—¿No habremos… perdido?
—Diggory atrapó la snitch —respondió Derrick con valor— poco después de que te cayeras. No se dio cuenta de lo que pasaba. Cuando miró hacia atrás y te vio en el suelo, quiso que se anulara. Quería que se repitiera el partido pero nuestro capitán tuvo que tomar una decisión muy difícil….
—-Flint hizo tomo la decisión correcta—dijo Artemis—. De otra forma las cosas para Slytherin hubieran sido muy malas. No hubieran dejado de molestar con ello en un largo tiempo…
—¿Dónde está Flint? —preguntó Harry de repente.
—Bueno, cuando me fui estaba en los vestidores—dijo Adrian algo incomodo.
—Pero donde sea, estará rompiendo cosas y gritando hasta cansarse.
—Si, tal vez algo así…—dijo Adrian aún incomodo. No estaba seguro del por que.
Harry acercó la cara a las rodillas y se cogió el pelo con las manos. Adrian le puso la mano en el hombro y lo zarandeó bruscamente.
—No ha sido tu culpa, Harry—dijo—. Aún queda una larga temporada, no todo esta perdido, nos recuperaremos. Lo hemos hecho antes.
—Al final. Todo depende de los puntos, nos aseguraremos de recuperarnos en el siguiente partido.
—Tal vez—dijo Draco—. Si Hufflepuff pierde contra Ravenclaw con un margen de cien puntos, y nosotros logramos recuperar los cincuenta en el partido siguiente contra Ravenclaw …
—Y si logramos derrotar a Gryffindor en el partido de final de temporada...tal vez podríamos asegurar la copa otro año.
Harry guardaba silencio. No decía nada, Draco supuso que el haber perdido no le sentaba bien. Y al mismo no le agradaba la idea pero intentaba mostrarse positivo; después de que su mejor amigo estuvo a punto de morir y se enteraran que habían perdido el partido, lo mejor seria no desanimarlo mas. Ganar seria difícil pero no imposible. Al menos eso esperaba Draco…
El resto del equipo se despidió con palabras de animo a Harry, todos listos para irse a deprimir a sus habitaciones o con el resto de sus compañeros a la sala común de Slytherin; pero eso era algo que evitarían comentar a Harry.
Los que se quedaron intentaron distraerlo, contándole lo que sucedió mientras caía, como Dumbledore corrió hasta el campo con la varita en alto para lanzarle un hechizo que redujo su velocidad, para luego ahuyentar a los dementores y finalmente colocarlo en una camilla para llevárselo flotando hasta la enfermería. Donde todos esperaban que estuviera aún vivo…
Harry se mantuvo en silencio, hasta que hizo la pregunta que nadie deseaba oír.
—¿Recogió alguien la Nimbus?
—Eh..
—¿Qué pasa? —preguntó Harry.
—Bueno, cuando te caíste… se la llevó el viento —dijo Hermione con voz vacilante.
—¿Y?
—Digamos que el viento la arrastro lejos del estadio—dijo Draco—. Llevándosela hasta… el sauce boxeador.
—¿Y? —preguntó Harry, temiendo la respuesta.
—Bueno, debes saber que a ese árbol, no le gusta que lo golpeen—dijo Ron.
—El profesor Flitwick la trajo poco antes de que recuperaras el conocimiento—explico Draco intentando no mirar la cara de sufrimiento de Harry. Se agachó muy despacio para coger una bolsa que había a sus pies, le dio la vuelta y puso sobre la cama una docena de astillas de madera y ramitas, lo que quedaba de la fiel y finalmente abatida escoba de Harry.
* ¡Tu pudes, Potter!
