Capitulo 4

Una doble despedida

7:15 am y la pelinegra llegaba de imprevisto golpeando la puerta de clase un par de veces, siendo recibida por uno de sus compañeros

-oi que pasa, donde esta el viejo?- decía bajando la voz pese a no haber visto al profesor cuando observo por la ventana mientras subía las escaleras.

- aun no llega pero veremos si viene, parece que tuvo un compromiso o algo, quieres?- decía entre una sonrisa su compañero pasándole una cajetilla.

-como si necesitaras decirme dos veces idiota- le empujaba con el hombro al pasar tomando la cajetilla y sentándose en un escritorio en la parte trasera arrojando la cajetilla de vuelta y sacando el encendedor de su mochila, uno de sus compañeros se sentaba cerca mientras le pasaba el móvil para que viera un video de un tipo que tocaba cables de alto voltaje.

-oye kruger ven acá, no seas payasa, tenemos mucha botana, cigarrillos y fotos de chicas- le gritaba uno de los que estaban en un circulo de compañeros al tiempo que la llamaba con la mano

-pfff jodete jajaja aquí estoy bien, tengo suficientes mujeres- la risa de su compañero delataba la verdad en las palabras de la pelinegra, levantándose ambos a integrarse al grupo.

casi a las 9:30 el subdirector entraba al salón encontrando un verdadero lio entre comida y cigarrillos.

-buen día muchachos, el profesor acaba de llamarnos por teléfono y dice que no podrá llegar el día de hoy, pero los espera el lunes, a los que hicieron el reporte de la practica pasada pueden entregármelo en especial usted kruger que tenia un trabajo extra- el subdirector giraba el rostro hacia los esmeralda para recibir los papeles, los mismos que eran entregados.

-entonces ya nos podemos ir profe?¡- decía ansioso un chico, mientras todos los demás ya guardaban sus libros y cuadernos.

-si ya pueden retirarse y los que gusten pueden bajar al salón de practicas para ayudar a sus compañeros de servicio- sin mas el subdirector daba media vuelta dejando la puerta de par en par.

-kruger te quedaras?- una pesada mano golpeaba el hombro de la pelinegra recibiendo una mirada asesina

-no, y tu tampoco en este mundo si no quitas tu puta mano de allí¡- le amenazaba mientras señalaba la mano encima. haciendo que retrocediera.

-por que no? eres buena en las practicas-

-tengo cosas que hacer hoy, demasiadas...- la voz de la pelinegra casi fue un susurro al finalizar sus palabras decía al tiempo que se levantaba y salía sin despedirse de nadie.

-joder hasta que horas salen...- refunfuñaba entre dientes la pelinegra caminando nerviosa por la entrada de un colegio privado de arquitectura victoriana, llevándose un cigarrillo entre los labios, buscando refugio en un viejo árbol frondoso que pertenecía al colegio, recién encendía el cigarrillo para sentarse a la sombra aun sin saber bien como saldrían las cosas aquel día.

En el portón bellamente confeccionado se miraban dos mujeres sosteniendo una nota musical y la llave de sol seguidas por otras que danzaban detrás de ellas sin dudas el herrero era una persona hábil para haber dado tan bellos detalles al metal, natsuki entonces diviso a una mujer de facciones delicadas y cabello claro llevado en ligeros pero bien arreglados giros, esos ojos color miel y la piel blanca los conocía perfectamente, la miro detenidamente y se levanto rápidamente para apresurar su paso al de ella.

-An¡- la pelinegra le decía para llamar su atención mientras le sujetaba el hombro haciéndola detenerse de golpe. quedándose sin mover al reconocer el tono de voz y ese persistente olor a humo de cigarro.

-nat...suki?¡- gritaba entre la sorpresa e incredulidad la joven dando media vuelta para arrojarse sobre la pelinegra que no respondía el abrazo pero no le había apartado esta vez, los brazos de la mas joven descansaron sobre los hombros de la ojiverde que le miraba sin expresión alguna.

-An sabes que tenemos que hablar no es así?- una expresión de amargura cruzo por la mirada esmeralda retirando los brazos de la otra y tomando sin su permiso la mochila de cuero gris estilo portafolio, al momento que se encaminaba.

-te esperaba mas tarde nat...- le miraba de reojo con el estomago aun revuelto por la presencia de su amada.

-hm...salí temprano, no quiero retrasar mas esto an..- natsuki respiraba hondamente calando el cigarrillo virando los ojos para observar a la mas joven golpeándole con el codo antes de pasar la calle.

-tanta prisa tienes...?- no dudo en sujetar su brazo para cruzar al otro lado recargando su cuerpo ligeramente contra la pelinegra sintiendo el camino a su casa mas corto de lo habitual.

ambas se detuvieron frente al portón y natsuki arrojo la colilla del cigarrillo hacia la calle usando el medio y pulgar como palanca -segura que no están tus padres?-

-no, ambos salieron desde el miércoles y vuelven en un par de semanas, puedes estar tranquila- la menor le sujetaba el brazo presionando el intercomunicador

=si que desea= se escuchaba al otro lado la voz grave del mozo.

=soy yo Esteban= respondía con su tono dulce, abriéndose las puertas de forma automática para que entrasen, a escasos metros del mesón un hombre en traje de punto abría la puerta para recibir a su joven ama tomando una expresión dura al mirarse mutuamente con los orbes esmeraldas.

-veo que tiene visitas señorita An...-

-aja...buenas tardes...- le decía cínicamente la pelinegra entrando sin permiso aun llevando del brazo a su acompañante y caminando hacia las habitaciones superiores, apenas dentro se deshacía del agarre en su brazo y dejaba la mochila en el suelo arrojando la suya cerca de la puerta.

-ni siquiera me dejaste hablar con Esteban...sabes que podría decirle a mis padres nat..-

-ese tipo me caga, literal y yo a el, no veo por que le debas dar cuentas de mi- bufaba natsuki mientras se recostaba en la amplia cama y subía los pies para cruzarlos, llevando sus manos detrás de su cabeza

- lo quiero, sabes que es como mi padre, solo es algo sobreprotector...- susurraba la joven tomando asiento al lado de su esmeralda, mirándole con profundo cariño,

-oi...no me veas así, ya te lo he dicho, me es incomodo...como sea...sabes que vine a hablar contigo- le decía en tono seco mientras se reincorporaba para sentarse en la cama y mirarle seriamente.

-terminaras conmigo, lo se nat...- le respondía sin menguar nada sus palabras, entre una expresión desoladora, mirando la cama y tomando una de las manos de su compañera entre las suyas -hace semanas que no se nada de ti, y sin embargo he visto lo mucho que has cambiado por esa chica, eres menos...fría...-
natsuki no sabia que decir, le estaba diciendo eso tan tranquila, pero con voz quebrada, por mero reflejo le apretó la mano para aminorar su llanto, que aunque no era sonoro, era mas que claro con el caer de sus lagrimas por las mejillas.

-oye...an, no hagas eso, tu sabes que yo nunca te dije que fuéramos algo, las cosas entre ella y yo solo pasaron- por primera vez los esmeralda le dieron una mirada de compasión, pasando su palma sobre los ojos amielados, la joven no pudo contener su desencanto, y se arrojo al pecho de su compañera, rodeando parte de su espalda en el abrazo sin apartar el rostro avergonzado ni disimular su llanto.
natsuki no sabia que hacer, odiaba el tacto de las personas y en espacial que le abrazaran, así que lo único que atino a hacer fue abrazarle con la misma fuerza y sin decir nada, solo esperando que amainara su sentimiento.

-calma an...ambas sabíamos que esto pasaría...bueno no, en realidad yo no esperaba encariñarme con ella...solo paso...además te dije que esto era una simple aventura, no lo hagas duro, en realidad es un poco difícil verte asi...no quería que esto pasara así, sabes...- natsuki se dedico a abrazar a la mas joven sin saber que mas decir, unos minutos después el mozo tocaba a la puerta, sin darle tiempo de nada la puerta se abrió y la mirada asesina fue mantenida entre los esmeralda y los grises profundos de quien fuera casi el padre de la joven que ahora lloraba sin cuidado en los brazos de la pelinegra.

-señorita han venido unas de sus amigas a verla, prefiero que beba en casa a no saber donde esta, esta... bien señorita, le ha hecho daño esta mujer?¡- los pasos y el tono de voz grave y áspero hacían evidente el enfado del hombre hacia aquella delincuente que su ama tanto quería.

-estoy bien Esteban...solo dígales que pasen, y no, ella no me ha hecho daño...-
por un momento natsuki intercambio una dura mirada contra el hombre un movimiento de mano del servil hacia ella con tono amenazante y sabia que esa tarde no saldría ilesa como ya era costumbre cuando se enredaba con alguna chica.

-como diga señorita, si me necesita sabe que hacer-dijo en tono lúgubre el hombre saliendo de la habitación entre un farfullo por lo bajo.
la mas joven se levantaba para ir al tocador y lavar su rostro regresando a la habitación con sus facciones aun mas jóvenes sin el maquillaje ligero que usaba, natsuki se alistaba para irse cuando sintió la mirada a sus espaldas.

- no te vayas nat, quédate un momento para que me cuides, solo beberemos unos tragos yo y las chicas- decía en voz cálida sujetando cautelosa el brazo de la pelinegra.

-pero son tus amigas, no mías, además yo no tengo nada que hacer aquí y sabes que odio las etiquetas...la gente de dinero no se lleva bien conmigo.- la ojiverde apenas y había girado el rostro sin dejar de ponerse la chamarra.

-hazlo como un favor especial, por ser nuestro ultimo día juntas...- la voz se le resquebrajaba abrazando a su esmeralda, dejando su rostro contra su espalda, natsuki respiraba hondamente, no sabia si de tedio, frustración o simplemente compasión.

-joder... esta bien, pero solo será un rato...- respondió secamente apartando de si a la otra, caminando hacia el sillón de piel cobriza, dejaba caer de golpe su torso sobre el descansa brazos poniendo los pies sobre la mesita de centro -si se ponen pesadas tus amigas no dudare en largarme y lo sabes..- soltaba sin mas dándole una mirada fría a su acompañante.

-no necesitas decirlo, te conozco, ellas no te dirán nada, saben quien eres- apenas lograba articular mientras se sentaba a un lado de la pelinegra buscando un poco de contacto

-que haces? te he dicho que no invadas mi espacio personal, y a que viene eso de que saben quien soy? eso que quiere decir?-

-saben que eres mi novia...- la respuesta vino entre un tono temeroso mientras tomaba un poco de distancia

-que?¡ y eso desde cuando, yo nunca dije eso, estas loca?¡- natsuki se había levantado bruscamente para sujetar de los brazos a su acompañante y mirarla a los ojos de forma agresiva, soltándola de forma brusca al escuchar el golpe de llamada en la puerta, levantándose a abrir con cara de pocos amigos.
tres chicas de elevada sociedad estaban con cara de horror al pie de la puerta observadas por los esmeraldas - pasen, que esperan?¡- les espetaba la pelinegra aun molesta solo de recordar la palabra "novia"

las jóvenes no se movieron de lugar si no hasta que la natsuki se movió de la puerta y divisaron a su compañera de clase sentada muy cerca de donde había tomado asiento la ojiverde.

-angelia...no nos digas que esto es tu novia?...-las dos restantes quedaban a refugio de la que evidentemente era la mas valiente al decir eso frente a la mirada asesina de los esmeralda.

-NO¡, yo solo soy su amiga-

los ojos miel se vertieron sobre la faz de su amada y hacia las de sus amigas, dejándole solo con los pulmones llenos, arrancándole siquiera la oportunidad de decir algo -solo es una amiga, pero eso no importa, nat... por que no vas por unas botellas al salón, es fin de semana y mis padres no están..- decía dedicándole una sonrisa.

-claro...- no necesito escuchar dos veces la oportunidad de salir un momento, se levanto y se dirigió hacia la puerta para ir al salón donde se encontraba un amplio salón de juegos, con una pianola de antaño perfectamente cuidada, algunas maquinas tragamonedas, un muro con los dardos listos, y una lujosa mesa de billar, la mesa de billar por si misma le traía buenos y malos recuerdos de sus años llenos de desmanes.

tomo un par de botellas del bar, y cuatro vasos de cristal dio media vuelta y allí de frente se topo con el mozo que le daba un empuje al hombro, natsuki le miro furiosa, el bastardo se aprovechaba de que llevaba las manos ocupadas, seria darle demasiada ventaja al dejar una botella o los vasos.

-vaya hasta los perros traicioneros tienen pedigrí..- los labios de la pelinegra le dedicaban una sonrisa cínica y burlona

-así es, los perros tenemos clase, no así tu delincuente, quizá la señorita te ama, y por eso dijo que no le habías hecho daño, pero yo se que llora por tu causa, desgraciada... y créeme que eso me lo cobrare bastante caro...- le siseaba el hombre con desprecio mirándole despectivamente, atinando un certero golpe en el estomago de la pelinegra haciéndole retroceder entre un quejido, mas de furia que de dolor, retirándose con tanta propiedad como si nada hubiera pasado.

al llegar a la habitación entraba sin tocar siquiera, dejando las botellas y los vasos de golpe en la mesa de centro -servida..- decía de forma sarcástica mientras se sentaba en el sillón sin cuidado.
angelia le dedico una sonrisa mientras le pasaba una botella -puedes abrirla?-

un rodar de ojos fueron toda la respuesta que obtuvo de la pelinegra al tomar la botella, busco entre el cinturón para sacar la multiherrmienta que llevaba consigo siempre, abriendo de tajo el tapón de plástico que retuvo entre la palma y la boca de la botella para que este no saliera disparado. -ten...- bufaba mientras le alargaba el brazo.

-nat tu no...

-NO, ahora no quiero beber...hazlo tu- sin mas natsuki paso el resto del tiempo solo observado a su amiga beber en compañía de sus compañeras de colegio, al paso del tiempo el alcohol hacia estragos, ahora que recordaba ni siquiera habían comido nada en todo el día y eso era malo al beber, lo sabia por experiencia propia.

-oi, no crees que ya estas borracha An?¡- natsuki le sujetaba del brazo obligándola a sentarse al ver que daba un trastabillo, quedando junto a ella en el sillón, por precaución observo si las chicas habían visto eso pero parecía que estaban mas ebrias que su acompañante.
el tacto suave, el aroma dulce y cálido del alcohol le saco de sus pensamientos, la menor le había echado los brazos sobre el cuello y tenia el rostro contra el suyo

-...ya deberías ir a la cama, además ya debo irme, tengo que ver a mi padre...- natsuki tomaba los brazos sin cuidado retirándolos apenas logrando reaccionar con el sentar del beso profundo que le era prodigado, dejándole pasmada un par de segundos, retomando fuerzas para alejar el contacto de si y tumbar a su amiga sobre el sillón afirmándole las muñecas a cada lado de los hombros.

-nat...ni eso me dejaras tener...- decía entre una risa sin humor haciendo que la pelinegra se levantara del sillón y se dirigiera a la puerta tomando su mochila, los brazos de su compañera rodearon torpemente su cintura, casi tirándola por el peso en seco y el ariete a su cuerpo.

-que carajo crees que haces, esta borracha te dije que te largues a dormir¡- empujaba sin cuidado las manos de su cuerpo, y en un movimiento ágil de su cintura dejaba caer de bruces a los ojos claros saliendo en una carrera presurosa hacia el portón de la casa, mediaba mentalmente su ruta de escape, rodeo velozmente la arquitectura de la gigantesca casa encontrando una enredadera y un muro sin aplanado que le serviría para escalar rápidamente, un par de zancadas y un agarre firme contra la maleza y caía torpemente por el otro lado, calculando mal la distancia por la oscuridad del ocaso lastimando su pierna dolorosamente por el golpe, salió caminando con la pierna entumecida hacia uno de los extremos que aun le dictaban que estaba en la propiedad, dio media vuelta y se detuvo guiada por la voz de su instinto que le gritaba que debía salir de allí, un automóvil negro con los vidrios polarizados estaba aparcado justamente en la salida mas próxima algo no estaba bien quizá por el lado opuesto encontraría una ruta de escape, casi por instinto dio media vuelta aun sin apartar la mirada del vehículo, un haz de luz y el piso le dio tumbos dejándole de cara al suelo, se llevo el dorso de la mano al pómulo derecho y sintió la tibieza de su sangre, levanto la mirada aun confundida y se encontró siendo observada por los ojos grises de Esteban el mozo de su ahora ex-amiga.

-vaya, para ser un perro trepas bastante rápido los muros, no esperaba menos..."mañas" de alguien como tu- sostenía un tubo de hierro aun el la mano izquierda con una sonrisa ladina en los labios

-viejo hijo de puta...- natsuki se reincorporaba difícilmente del suelo, sus piernas no lograban afirmarse, tenia una pierna entumecida, y su pómulo izquierdo sangraba sin provocarle un dolor siquiera aunque que lo sentía inflamado, apenas pudo llevarse los antebrazos a la altura del rostro para cubrirse dolorosamente del golpe traicionero del hombre frente a ella, una mueca de rabia y dolor acompañada de un quejido fue lo único que logro salir de su garganta antes de caer de lado, deteniendo su caída con el hombro.

la voz grave del mozo dejo escapar una carcajada de burla dejando el repique de la varilla metálica al caer contra el suelo, acercándose peligrosamente hacia la pelinegra, acertando una patada en la boca del estomago, justamente donde se unen las costillas, haciendo que las fuerzas le abandonaran de forma cruel, le sujeto por el cuello de la camisa y la levanto arrojándola hacia atrás, donde un par de jóvenes entre 25 y 30 años le sujetaron los brazos por detrás sin que lograra reaccionar aun.

-te dije que no te irías hoy sin haber pagado tu osadía, al haber roto el corazón de mi joven ama y haber aspirado a tanto, cuando eres una don nadie- la voz dio una nota sombría entre cada palabra mientras caminaba pausadamente, acortando la distancia -ho vaya mira parece que te he hecho daño con ese golpe...déjame ayudarte- un golpe seco con el puño sacudió la cortada en el rostro.

natsuki caía en cuenta que el viejo no bromeaba, la sensación de dolor se disipo casi por completo, soltando un cabezazo echando la cabeza violentamente hacia atrás contra el rostro de quien le apresaba los brazos, usando su hombro para dar un golpe con todo su peso logrando tirar al sujeto encapuchado, la falta de aire y el dolor de sus pulmones al llenarse le hizo bajar la guardia, los orbes grises le asestaron un golpe demoledor en el oído, un sonido hueco, una punzada hirviente en su rodilla y caía casi inconsciente al suelo sin poder meter las manos siquiera.
por mero reflejo la pelinegra se cubrió el pecho y parte del rostro, un golpe tras otro impactaban sin tregua en su espalda, cadera, estomago, piernas y cabeza, eran 3 a 1, si respirar ya le costaba un gran esfuerzo aun mas con los golpes continuos que recibía a patadas de los sujetos, de momento todo le daba vueltas, y lo único que pensaba era cubrir su rostro de los embates rogando que pronto pudiese al menos tomar aire libremente, en un momento los golpes cesaron y fue levantada por la chaqueta de forma brusca siendo arrojada contra el muro, su hombro choco de golpe al igual que parte de su cabeza, apenas y se sostenía de pie, una de sus palmas permanecía contra el muro blanco, escucho el desdoble de una navaja mariposa y sus sentidos se agudizaron, viro el cuerpo incapaz de bloquear el ataque, la navaja desgarro su chaqueta y dejo una cortada profunda en su brazo izquierdo, de momento no sintió mas que el ardor de la estela de la hoja, dejo el rostro abatido contra el muro esperando que le dieran fin, la mano firme del mozo le estrello la cara al muro, sintiendo su rostro muy cerca del suyo.

-si te vuelvo a ver por aquí te matare..- natsuki le miraba de reojo aun con rabia, apenas y el hombre se había apartado cuando un golpe le cimbro la espalda, no supo que fue, solo cayo bruscamente escuchando las risas y la voz del hombre alejarse.
espero a escuchar el silencio y el susurro del viento entre las hojas sin saber cuanto tiempo había pasado, se reincorporo casi arañando el suelo, ahora el dolor en el rostro y el ardor de la navaja eran mas notorios, se llevo la palma al rostro manchándose del color carmesí que aun salía débilmente, estaba inflamado y sentía un corte en la zona, tenia el brazo de la camisa y parte de la chamarra húmedos y pesados por la sangre, respirar le hinchaba los pulmones como si inhalara brazas al rojo vivo, sentía el sabor metálico en la saliva pero al menos podía mantenerse en pie, localizo su mochila aun en el lugar donde había caído del muro y busco su celular, marco al único que no haría un drama por su estado...

=donde estas, te dije que vinieras para darte el dinero de saeko= la voz hastiada de su padre repicaba

=tuve un imprevisto...te diré al llegar papa...= natsuki colgaba la llamada y se encaminaba a paso lento, casi arrastrando los pies, lo difícil realmente fue conseguir que algún autobús le hiciera parada por el estado físico, tras unos 20 minutos bajo del transporte para entrar a un complejo de habitacionales, se detuvo un poco en la puerta y espero a que su respiración le ayudara, se toco el rostro y al no ver mas sangre se dispuso a tocar la puerta, llamo un par de veces mas a la puerta y esta se abrió precavidamente, la ahora mujer de su padre abrió la puerta de par en par observándole con cara de horror.

-hola señora, esta mi papa?- la pelinegra fingió que no sabia a que se debía el rostro azorado de la mujer.

-que te paso natsuki?¡- las palabras casi se le quedaron entre la garganta invitándole a pasar.

-nada, solo son unos rasguños, esta mi papa?- por un segundo sintió la habitación dar un vuelco llevando su mano a contra pared esperando que pasara el mareo rápidamente -puedo...pasar a su baño señora..- mas que pregunta fue aviso, pues encamino veloz sus pasos hacia el baño y cerro la puerta tras de si, dejando su espalda unos momentos contra el marco, una vez recuperada se quito la chamarra y se lavo las heridas, uso la colonia de su padre para cerrar las heridas, lavo la manga de su camisa y la zona de la chamarra que había sido mojada por la sangre, se miro el rosto al espejo y supo que aquello no pasaría por alto con su madre.
al salir del baño su padre estaba en uno de los sillones sin decir nada, natsuki se sentó en el lado opuesto sin mediar palabra.

-otra vez estas peleando?- los verdes de su padre le observaban con frialdad, recargando su mano en el descansabrazos de forma sonora.

-ja, lo dices como si te importara, como sea dame el dinero para mi mama- la mirada de la pelinegra se mantenía tan distante e indiferente como la de su padre, ese verde le recordaba que nunca escaparía del apellido, no importa lo que hiciese, se había levantado sujetando su costado para extender la mano hacia su padre.

-me dijeron que venias hecha un lio, pero veo que no te paso nada, en fin toma- decía despreocupadamente arrojándole un suéter negro con franjas blancas por el contorno de los brazos -si tu madre te ve esa chamarra navajeada se volverá loca-

-lo se...no soy tan idiota...

-lo eres nat...o si no, no estarías así- interrumpía sacando su cartera y dándole unos billetes enrollados sujetándolos apenas por un extremo.

-lo tendré en mente la próxima que me parta la cara con algún imbécil, aunque deberías guardarte tus consejos, no soy yo la que esta viviendo en la casa de su amante...-
el padre de la pelinegra se levantaba violentamente del sillón mirándola de forma agresiva

-que dijiste mocosa pendeja?¡- natsuki había tomado el dinero rápidamente mientras había lanzado sus palabras, quedándose de pie sosteniendo la mirada a los esmeraldas frente a ella

-lo que dije...dije que al menos YO NO ESTOY VIVIENDO CON MI AMANTE¡- la mano de su padre empujo el rostro magullado de la pelinegra precisamente en la zona donde estaba el corte recién curado

-usaste mi colonia para limpiar tus idioteces?¡- esta vez el empuje fue por parte de la menor contra el hombro de su padre, apenas moviendo su cuerpo hacia un lado, era evidente que no tenia la fuerza de siempre.

-y que si lo hice? ya te comprara otra tu mujer- natsuki se apartaba, estaba consciente que en ese estado su padre podría darle una paliza fácilmente, entro al baño sin cerrar la puerta, se deshizo de la chamarra y se puso el suéter, pese a estar tan molesta no entendía por que su padre hacia eso, seguramente no quería líos con saeko.
se arremango el suéter y guardo cuidadosamente el dinero en su cartera, lejos de las miradas curiosas. salió a la sala, se coloco un cigarrillo entre los labios caminando rumbo a la puerta.

-me largo...- natsuki miro un momento a su padre y este solo le devolvió la mirada haciendo un ademan con la mano.

-después voy a verlas ahora no tengo tiempo y por cierto el billete mas chico es para ti- despreocupadamente centraba su atención en la tv frente a el, cambiando de canal demasiado rápido para el gusto de su hija.

-vale...y deja un puto canal, joder odiaba que hicieras eso- sin mas salía por el portón alcanzando a detener la puerta con el talón, al encontrarse y chocar con la mujer de su padre.

-hay natsuki me asustaste, ya te vas? es tarde, deberías quedarte a esta hora ya no hay transporte tan fácil y la zona no es segura, en especial así como vienes...- hablaba cálidamente a la joven quien le ayudaba a sostener las bolsas que casi se le caen durante la colisión.

-lo haría señora pero...su hija alissa y yo no nos llevamos bien además mi mama se pondrá de colores si no llego, necesita el dinero para mañana..- caminaba un par de pasos hacia atrás abriendo la puerta para que la mujer de su padre entrase -hasta luego..- sin darle tiempo de reaccionar las esmeraldas cerraban la puerta bajando la calle corriendo entre la molestia que aun tenían sus piernas, un par de calles y necesitaba un descansó el respirar le producía un ardor y le raspaba la garganta. encendía el cigarrillo y sacaba el móvil al amparo de una farola fundida.

=...que hay nat= una voz jovial pero madura le contestaba al par de dos tonos

=me dieron una paliza, estoy por la casa de mi padre, puedes pasar por mi, me la debes recuerdas?= una débil sonrisa asomaba entre sus labios delatando un dolor, sabia que su rostro no se había salvado de alguna que otra patada.

=estas donde siempre supongo, claro yo paso por ti o mejor aun= la llamada finalizaba dejando una risa divertida que natsuki reconocía, se tumbo en el suelo dejando sus pies extendidos y la espalda contra el alambrado mirando las estrellas, pues el dolor en su abdomen le había obligado a bajar las piernas al tratar de reposar su rostro en las rodillas, calaba el cigarro pacientemente dejando que le relajara el sentar del humo. al cabo de 15 minutos el ronroneo de una motocicleta se escuchaba dando la vuelta, deteniéndose frente a ella, se llevo las mano frente al rostro para no quedar cegada por la luz del faro.

-jajajaja eres una cabrona, mira nada mas como te han dejado, seguramente fue por una mujer- un hombre joven de ojos obscuro intenso y pantalón desgarrado de las rodillas y tenis converse colocaba el parador lateral y bajaba del asiento sacándose el casco, arrojándolo contra la pelinegra.
en un movimiento algo torpe logro pescar el casco levantándose con algo de dificultad, quedándose un momento con las manos recargadas en las rodillas -no lo se, no se si pueda manejar así, esa mierda es muy pesada, debiste traer la otra..- decía entre un suspiro doloroso colocándose el casco -te la dejare con ya sabes quien ahí cerca de las canchas que están debajo del puente- la pelinegra golpeaba el hombro de su amigo que te devolvía el gesto en la parte trasera del casco.
subía a la motocicleta, tocando el claxon al pasar por junto de su amigo dando un choque de palmas, el golpe del viento frio contra su cuerpo y la calidez que le daba su corcel le hicieron el camino mas llevadero, ocasionalmente tenia dolor en la espalda baja pero de eso se ocuparía mas tarde, debía llegar a casa antes de las 10 de la noche.

un par de calles antes de su casa bajaba de la moto para empujarla aun encendida, se detenía frente a un portón que decía "pintura y reparaciones" tocaba el claxon dos veces de forma prolongada la mirilla se abría un momento para que la puerta se abriera de par en par, coloco la primera y guio suavemente la motocicleta al interior, la aparco en la zona mas obscura y se saco el casco dejándolo por la cinta en el espejo.

-parece que te dieron una buena esta vez, perooo, que camines es buena señal- la voz madura de un hombre le hablaba desde las sombras ahora total sin la luz del faro.

-solo fue una vez que caí en el hospital, y eso fue por que era una mocosa, te la dejo hasta mañana, a primera hora vendré por ella para dejarla en tu deposito, marvik pasara por ella después, te debo una...- la silueta del hombre mayor se mantuvo en su lugar dando una carcajada sonora

-deberías mantenerte lejos de las mujeres un tiempo, uno de estos días te meterás en un lio gordo- le gritaba al otro lado del portón

-cállate viejo yo se cuando es peligroso algo¡- era lo ultimo que decía natsuki mientras buscaba un chicle o algo para no apestar a humo al llegar a casa.

-que hay ma, toma...- la pelinegra le tendía todo el dinero a su madre que de un momento cambio su expresión de calma a enfado y susto.

-que te paso hija?¡- su madre se levantaba rápidamente sujetándole el rostro devotamente con una mirada de angustia.

-no es nada mama, estoy bien, solo que ayude a un amigo y una pieza me golpeo el rostro...- decía despreocupadamente mientras levantaba el rostro haciendo que quedase fuera del alcance de su madre -que hay de comer mamá?- si en algo era buena era minimizando las cosas, sentándose a la mesa para que su madre se olvidara del asunto.

-llamaron los padres de tu amiga del otro día, hija será mejor que revises tu celular, parece que estaba mal..- le extendía el plato con cuidado haciendo un cariño en su cabeza.

- ya veré que paso mama, ahora tengo hambre...- casi había perdido el apetito, no sabia si el hueco en el estomago era por los golpes o por las palabras que había dicho su madre en ese tono que usaba para dar malas noticias, la platica fue breve entre una que otra broma sobre la mujer que estaba ahora con su padre y el como lo tenia que soportar, ambas trataban de que el ambiente no fuera tan triste, termino de comer y se levanto rumbo a su habitación, cerro la puerta y se metió a la cama, puso una almohada en su espalda y encendió su celular, tenia un mensaje de shizuru y otro de angelia y también de midori...eso no pintaba nada bien

=que pasa midori?=

=nat dime que tu no tuviste nada que ver con lo que hizo tu novia=

=que? espera, espera cual novia?¡ de que hablas hizo quien, que?=

=será mejor que veas lo que te dijo an...=
natsuki sintió un vuelco en el estomago y leyó detenidamente el ultimo mensaje de su amiga a quien había dejado a su suerte, ebria y tirada en su habitación después de haberse retractado de la aventura que había estado jugando

=hola natsuki quizá para cuando leas esto yo este en el hospital, o haya logrado mi cometido, se que nunca llegaras a entender lo mucho que llegue a amar tus palabras amargas, tu carácter hosco y tu forma de hacer el amor tan peculiar, recuerdas cuando me acompañaste a mi habitación y te mantenías necia como siempre en el umbral de mi puerta, no había nadie estabas molesta y cansada, te convencí, bebimos un poco, me ordenaste ir a la cama y yo obedecí, apagaste la luz y cerraste la puerta fue tan raro y extraño el sentir cuando entraste a la cama conmigo...y el cambio tan drástico de tus caricias y tu gentileza esa noche tu no fuiste la primera, pero si la única a quien le permití yacer conmigo con ansias, y ese mensaje en la mañana tan raro y romántico si puedo llamarlo así...eso nunca lo olvidare, tu desdén y tu partida me dejaron muerta, no soporto la idea de estar lejos tuyo, de que alguien mas este a tu lado así que me quedare contigo en mi ensueño, donde tu eres mía sin que tu puedas oponerte, no dudes que te amo y que siempre seré tuya aun pese que tu nunca fuiste mía=

la pelinegra no sabia como reaccionar o que hacer, lo pensó un momento y marco el numero.. pero la llamada no fue contestada, temía lo peor
aun tenia un mensaje de shizuru..

=hola nat, espero que estés bien me preguntaba si podemos vernos mañana en el parque, donde siempre...= el mensaje tenia varias horas de haber sido enviado pero realmente eso no le tenia con interés, solo quería descansar por el momento.

=hola shizuru, ah si claro, te espero en el lugar donde nos vimos esa vez...ire a la cama, necesito descansar ten dulces sueños=

apagaba el móvil y lo arrojaba en el colchón, estaba mas demolida interiormente que físicamente aunque mañana quizá estarían a la par el dolor físico y el pesar emocional, tenia que averiguar que había pasado con an, pero debía dejar pasar un poco de tiempo, no olvidaba la promesa del mozo aquella tarde...